miércoles, 28 de mayo de 2025

El que lleva la Palabra viva, no puede callar

 


El que lleva la Palabra viva, no puede callar

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; más sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”. Isaías 60:1-3

“Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor. Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos”. Ezequiel 2:3-5

Ser luz en medio de las tinieblas es el mensaje dirigido a la iglesia de Cristo en estos tiempos, al remanente fiel que porta la gloria no por mérito sino por disposición, los que hemos sido llamados a reflejar su Presencia a este mundo que está perdiendo su dirección.

El escenario de Dios para probar la fe ya está preparado. Estamos viviendo tiempos de crisis sobre el mundo, que ya han sido predichos en su Palabra, como dice la Escritura: “Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones”; y todos los creyentes seremos sometidos a prueba para exponer lo que hay verdaderamente en nuestro interior. Entonces veremos que lo que se derrumba es porque no estaba firme y lo que resiste es lo que ha sido formado en intimidad, en lo secreto, en el quebranto, en la soledad, en el silencio, en la incomodidad, los que hemos afinado el oído para oír al Señor; por eso cuando llegue la hora de hablar, las palabras no saldrán de la emoción, sino por el poder del Espíritu Santo, para levantarnos con fuerza a proclamar lo que Dios ha dicho.

No callaremos, sino que seremos como Juan en el desierto anunciando el regreso de Cristo. Es el remanente fiel, que busca hacer la voluntad de Dios, llamados a hablar a un pueblo duro de corazón y obstinado, como en tiempos de Ezequiel; pero Dios no pide resultados sino obediencia. Esa es nuestra misión, llevar la Palabra viva, incluso cuando el entorno no quiera recibirla. Sólo los que escuchan la voz del Espíritu Santo, permanecen cuando otros abandonan, los que creen a pesar de que las promesas tardan, los que caminan cuando el suelo tiembla, porque no viven por vista sino por convicción. Los que tienen una fe purificada por el fuego de la aflicción, por eso cuando las estructuras caigan, no se derrumbarán porque están cimentados en la Roca Eterna, Cristo.

El remanente fiel es portador de carga, no va ligero, porque nos pesa el dolor de esta generación que sufre por estar lejos de Dios. Es tiempo de predicar a tiempo y fuera de tiempo, (2 Timoteo 4:2). Que arda nuestro corazón por llevar el mensaje de salvación. Es tiempo de orar por la intervención divina sobre este mundo, para que muchos corazones se dispongan a recibir a Jesús, confiesen con sus labios y con todo el corazón, que Él es el Señor, el Redentor y el Salvador.

Decidamos si seguimos en la comodidad o respondemos a este llamado.   Oración.

«Gracias mi Jesús amado, quiero responder al llamado, a ser profeta a las naciones, a predicar tu Palabra a tiempo y fuera de tiempo. Gracias por colocar en mi corazón una carga espiritual por esta generación separada de ti, que anuncie que tú eres el camino, la verdad y la vida y, que no hay manera de retornar al Padre sino por ti. Señor te pido que muchos sean despertados espiritualmente, que tú remuevas todo lo superficial para que alumbres los corazones endurecidos, que abras los ojos y los oídos espirituales, porque el tiempo está cerca para tu venida. Amén.

martes, 27 de mayo de 2025

Un llamado al corazón

 


Un llamado al corazón

 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” 2 Crónicas 7:14

“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. Apocalipsis 3:16

Estos tiempos finales exigen definición y esa definición comienza por un corazón quebrantado. La gracia de Dios es abundante pero no es una excusa para persistir en el pecado, es una oportunidad para cambiar, el arrepentimiento genuino abre puertas a la restauración, pero debemos acercarnos a Dios con humildad. El arrepentimiento no se impone desde afuera se despierta desde adentro, porque es el Espíritu Santo que nos redarguye y convence de pecado.

Este mensaje es para su pueblo, el Padre está llamando a los hijos que están distantes, para que vuelvan en sí y regresen a Él. Está alzando su voz porque el tiempo se acorta, por eso debemos estar en sintonía con el mover del Espíritu Santo. El arrepentimiento no es señal de debilidad, es evidencia de sabiduría. El necio racionaliza, mientras que el entendido se postra, porque quien se quebranta delante de Dios será restaurado. Como dice Salmos 51:17 “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.

La promesa de 2 Crónicas 7:14 permanece hoy como en aquel entonces, Dios no despreciará al que se rinda por completo. El Señor quiere encontrar a un pueblo postrado, no a una iglesia adormecida. Que no se diga que esta generación no escuchó su Palabra. Que no se repita la historia de los que tuvieron la Palabra en tiempos de Noé, pero no obedecieron. Es una llamada al corazón, una oportunidad de corregir el rumbo antes del regreso de Jesús. La gracia aún está disponible, la puerta todavía está abierta, pero no lo estará por siempre. 2 Corintios 6:1-2 dice “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.

Cuando Dios habla su Palabra no vuelve vacía, sino que produce fruto en los que escuchan, pero también testifica contra los que endurecen su corazón. Por eso el llamado al arrepentimiento no puede ser minimizado. La santidad no es una opción para los tiempos proféticos, es una necesidad, porque solo los limpios de corazón verán a Dios, (Mateo 5:8).

Solo los humildes caminarán seguros en el día oscuro, solo los quebrantados serán levantados con poder. Este es el día para responder y volver. Porque los que se arrepienten con sinceridad serán restaurados con gloria y los que se humillan serán exaltados a su tiempo. Cuando las tinieblas se intensifiquen no será señal de abandono sino un anuncio de que la luz está a punto de manifestarse, con mayor poder. Por eso, su iglesia debe despertar del letargo espiritual para asumir el lugar que el cielo nos asignó, (1 Pedro 2:9). No somos espectadores pasivos, sino que en medio del caos que vive este mundo tenemos una sensibilidad diferente, porque el Espíritu Santo dentro de nosotros vibra, para que no nos distraigamos con lo aparente y terrenal, sino que caminemos con fe como Abraham; porque él se sostuvo en tiempos difíciles como viendo al invisible, (Hebreos 11:27).

El capítulo 11 de Hebreos está lleno de estas personas que aun sin tener el cumplimiento inmediato de sus promesas caminaron como si ya lo tuvieran, porque la fe de los hijos de Dios no depende del entorno, la fe está anclada en el carácter de Dios, no se detienen sobre lo incierto, porque saben que lo eterno se impone sobre lo temporal, esta es la marca del llamado para los tiempos que vienen. No hay espacio para la tibieza espiritual, afirmemos nuestros corazones y encendamos nuestro espíritu con la presencia del Espíritu y el poder de su Palabra.    Oración.

«Amado Señor, estos tiempos que estoy viviendo son tiempos decisivos para caminar contigo, es el tiempo aceptable el tiempo de salvación como dice tu Palabra. Por eso, quebranta mi corazón porque quiero humillarme en tu presencia y pedir perdón no solo por mí, sino por mi familia, mi ciudad y mi país, para que nos arrepintamos y volvamos nuestros corazones a ti, porque entonces perdonarás nuestros pecados y traerás restauración y sanidad. En el precioso nombre de Jesús, amén.

lunes, 26 de mayo de 2025

La obra del Espíritu Santo en el mundo

 


La obra del Espíritu Santo en el mundo

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. Juan 16:8-11

Esta es la única referencia en la obra del Espíritu Santo en relación con el mundo; las demás tienen que ver con su ministerio en y por medio de los creyentes. Ya el Espíritu Santo vino al mundo en el Pentecostés para morar en cada uno de los creyentes en Cristo. Su función ahora es en tres áreas. La primera es: convencer al mundo de pecado, describe la función del abogado acusador quien examina al acusado para descubrir y exhibir las evidencias de su culpabilidad con el fin de convencerle; en otras palabras, trae a la luz nuestras faltas y nos confronta para que reconozcamos que somos pecadores. El Señor sabe que muchos viven en la ignorancia espiritual y no conocen su verdadera condición espiritual, por eso ha dejado su Espíritu que es el que tiene la misión de convencer al ser humano, que necesita arrepentirse y volverse a Dios, es Él quien quebranta nuestros corazones para que podamos convencernos de nuestra rebelión contra Dios.

En segundo lugar: el Espíritu convence al mundo incrédulo en cuanto a la justicia. Juan se refiere a la justicia de Dios provista por Cristo en la cruz, como dice Romanos 1:17 “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. La muerte de Jesucristo pagó el precio por el pecado de toda la humanidad, haciendo posible la justicia de Dios para todo aquél que cree en Él.

En resumen, el pecado consiste en no creer y no obedecer al Hijo de Dios; por otro lado, la justicia se logra por el creer en Jesús que resulta en la obediencia de sus mandatos.

En tercer lugar: el Espíritu Santo convence al mundo también en cuanto a juicio. Se refiere al acto de juzgar o dar una sentencia de condenación para los que están separados de Dios. El mundo tiene sus propias normas o criterios falsos de lo que es el pecado, la justicia y el juicio. El Espíritu Santo tiene la enorme tarea, humanamente imposible, de convencer al mundo del error de su pensar y actuar.

Seguramente los líderes judíos, y detrás de ellos el príncipe de este mundo (Satanás), celebraron su “victoria” cuando Jesús fue crucificado. Sin embargo, lo que parecía victoria para ellos fue en realidad su derrota en que fueron juzgados y condenados. Jesús veía ese resultado como un hecho ya realizado al decir que el príncipe de este mundo ha sido juzgado. Veamos Juan 12:31-33 “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir”.

Los efectos de la cruz continúan, aunque Satanás sigue su programa de engaño y conquista de los desprevenidos, pero lo hace aun sabiendo que su condenación fue establecida en la cruz y con la resurrección de Jesús. Lo hace para engañar a los incrédulos y ganar esas almas para sí.

El rol del Espíritu Santo es convencer al mundo incrédulo de que está separado de un Dios de amor, que ya Jesús fue la respuesta a esa separación porque con su muerte nos llevó nuevamente al Padre y que el juicio de este mundo viene sobre los que rechazan a Jesús.

Recordemos entonces que la obra de evangelización es del Espíritu Santo a través de nuestras vidas, dispongámonos a dejarnos llenar de su presencia para llevar el mensaje del evangelio. El arrepentimiento es el único camino de regreso a la verdad.  Oración.

«Amado Jesús gracias por enviar a tu Santo Espíritu a mi vida, cuando estoy convencido de mi pecado, de la justicia de Cristo y del juicio venidero; sé que es la obra del Espíritu Santo en mí, que me da la seguridad de que en la cruz de Cristo tengo perdón de pecados, salvación y vida eterna. Gracias porque por el Espíritu puedo reconocerte como mi único y suficiente Salvador, amén.

domingo, 25 de mayo de 2025

La voz de Dios no se ha silenciado

 


La voz de Dios no se ha silenciado

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”. Juan 1:11

“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Lucas 18:7-8

En la primera venida de Jesús a la tierra muchos esperaban un Mesías que se ajustara a sus expectativas políticas y religiosas, no recordaron todas las profecías que ya estaban en las Escrituras, que mostraban muchos detalles acerca de Él, por eso no reconocieron las señales que ya se estaban cumpliendo delante de sus ojos. Jesús pasó inadvertido para muchos. Esa ceguera espiritual no fue por falta de información sino por la dureza de su corazón.

Hoy sucede lo mismo, las profecías sobre la segunda venida de Cristo a la tierra ya han sido reveladas en la Palabra de Dios, sin embargo, la mayoría de las personas tienen un total desconocimiento de ellas. Así como el primer adviento de Jesús, su segunda venida no será precedida por grandes eventos, sino por señales que ya estamos viendo y que Jesús predijo en Mateo 24: 6-7 “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares”. Estamos viendo un mundo dividido, una fe debilitada, una generación distraída.

Además, Jesús dijo que muchos tropezarían y el amor de muchos se enfriaría y que se levantarían falsos profetas (Mateo 24:10-12). Todas estas cosas no son advertencias del futuro sino descripciones del presente, las señales ya están aquí, delante de nosotros, lo que se requiere es más discernimiento espiritual, porque Jesús vuelve y muchos no lo entenderán.

Pablo dijo en 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Nos corresponde como iglesia de Cristo, llamados a predicar el evangelio en este tiempo, despertar de nuestro letargo y comenzar a llevar el mensaje de salvación a esta generación dura de corazón que necesita que sus ojos espirituales sean abiertos, para que conozcan la verdad y sean salvos. El problema no es la falta de señales, el problema es que muchos hemos dejado de caminar en el Espíritu y hemos cambiado la comunión con Dios por rutina y sustituido la intimidad con Dios por hábitos religiosos y eso nos hace incapaces de ver.

La voz de Dios no se ha silenciado, Él sigue hablando en el eco de la crisis, en el murmullo de los cambios, en el estremecimiento del sistema de este mundo, en la ausencia de paz, en el crecimiento de la confusión, en la aceleración de los tiempos, etc., no son incidentes desconectados, son parte del mover de Dios en estos tiempos. Pidámosle al Señor agudice nuestro oído espiritual para escucharlo. Y, como Samuel poder decir: “Habla, porque tu siervo oye” 1 Samuel 3:10.

Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? ¿Qué contestaremos a esto?     Oración

«Amado Padre celestial, gracias por amarnos tanto, por habernos dejado tu Palabra escrita, por favor despierta mis sentidos espirituales, para comprender que todo lo que está escrito en ella se ha ido cumpliendo. Por eso, dame el discernimiento espiritual para entender todas las señales que ya están delante de mis ojos sobre el regreso de Jesús. Que pueda compartir el evangelio de salvación para abrir los ojos de los que no te conocen, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y sean salvos. Amén.

sábado, 24 de mayo de 2025

Conoce el Espíritu de Dios

 


Conoce el Espíritu de Dios

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye”. 1 Juan 4:1-5

“Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas”. Juan 10:8

Estamos en tiempos donde el espíritu del anticristo no es una figura lejana, es una mentalidad que ya opera. Es un sistema de pensamiento que niega a Cristo y suplanta la verdad, que desvía la fe hacia lo superficial. Esta influencia ya está presente en los medios de comunicación, gobiernos, ideologías, incluso dentro de algunas congregaciones. Las señales están en el ambiente, pero los que están adormilados no las percibirán, no por falta de evidencia sino por falta de hambre espiritual.

Si somos movidos e inspirados por el Espíritu Santo confesamos con nuestra boca la verdad de Dios, reconociendo claramente en sus enseñanzas que Jesucristo vino en carne. Su carne significa su cuerpo, pues solo por hacerse humano pudo Él morir (pues como Dios no podía morir) (Hebreos 2:14-15); y su muerte expresa su amor hacia nosotros (Juan 15:13). Negar la realidad de su carne es negar su amor. Es negar la humanidad de Cristo.

Los que dicen que Jesús no vino en carne, no son de Dios, están negando a Jesús, porque no lo están confesando en su persona y en su divinidad, están influenciados por el espíritu del anticristo que ya está en el mundo. Derivan su espíritu y enseñanzas del mundo, de la no regenerada naturaleza humana, regida y poseída por Satanás.

Los que confesamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador que vino en carne, y lo hemos recibido en nuestro corazón, hemos sido liberados por Él y no podemos ser vencidos, ni esclavizados por el espíritu del anticristo, el diablo, “el príncipe de este mundo».

Somos ovejas de Cristo y ya nadie nos puede arrebatar de su mano, dice Juan 10:4-5: “Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Y Juan 10: 29 asevera: “Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”. Nosotros le pertenecemos a Dios, y hemos vencido; “porque mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo”.

“Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye”. 1 Juan 4:5. Aquí vemos que el mundo ama lo suyo y ya Jesús nos advirtió esto en Juan 15:18-19 “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece”.

Pero, 1 Juan 4:6 sigue declarando “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error”. El Espíritu que viene de Dios enseña la verdad, el espíritu de error que viene del diablo seduce al error.

Toda profecía verdadera descansa en Cristo y se refiere a Él, el fundamento de nuestra fe. Si se edifica sobre este fundamento, jamás seremos engañados. (Apocalipsis 19:10; Efesios 1:17-19).    Oración.

«Gracias Padre, por la gran prueba de amor al haber enviado a tu Hijo unigénito, que se hizo hombre para morir por mí en la cruz. Confieso que Jesucristo es Dios manifestado en carne y quiero vivir por Él y para Él; quien es el camino, la verdad y la vida, y que ha redimido mi alma perdida. Mayor y más poderoso eres tú que vives en mí, que el que está en el mundo. Sé que contigo venceré todo lo malo, porque tu Espíritu y tu Palabra moran en mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.

viernes, 23 de mayo de 2025

Proclama su Palabra en medio de la crisis

 


Proclama su Palabra en medio de la crisis

 “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”. Isaías 6:6-8

“Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa”. Isaías 6:11-13

¿Cómo es que el ministerio profético de Isaías no tuvo los resultados que él esperaría? Ya Dios se lo había revelado de antemano cuando le dio la visión para su llamamiento. Isaías le preguntó hasta cuándo duraría aquella esterilidad de su mensaje en el pueblo, la respuesta de Dios en Isaías 6:11-12 quizás lo dejó desconcertado.

Uno pensaría que el Señor nos llama a hacer algo para ver resultados inmediatos, que haga que los corazones se vuelvan a Dios, pero muchas veces no es así. La misión del profeta Isaías produjo el resultado contrario, la culpa por los pecados del pueblo de Israel aumentó y el mensaje profético estaba destinado a no tener como resultado la positiva conversión de Israel a su Dios. Y esto produjo una fuerte desesperación en el profeta. Pero en las últimas palabras de Jehová que concluyen la visión, se encierra el germen de la esperanza: … después de ser derribados, aún les queda el tronco. Así que Isaías entiende que ese tronco es la simiente santa, aludiendo al remanente que volvería a Dios.

¿Y acaso no fue igual la experiencia de Jeremías, de Pablo, o del mismo Señor Jesús? Jesús, tal como Isaías, recurrió al uso de parábolas para predicar al pueblo, para que de todas maneras escucharan de buena gana, aunque no vieran, ni escucharan, y entendieran, para que el mensaje profético quedara como testimonio para nosotros y entender que todo en manos de Dios tiene un tiempo y un propósito.

El profeta Isaías tuvo una visión del trono de Dios, visión que no fue concedida en un tiempo de paz, sino en el año de inestabilidad e incertidumbre del pueblo de Israel. Es en los momentos de crisis cuando Dios revela su gloria a los que tienen el corazón dispuesto, pero para eso hay que ver más allá de lo externo. La gloria de Dios se manifiesta, pero no será percibida por los que están enfocados en lo terrenal porque las señales invisibles se revelan a los que buscan la Presencia de Dios. Como dice Jeremías 33:3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

La revelación se obtiene por clamor, las cosas ocultas no son inaccesibles, pero si reservadas para aquellos que lo buscan con sinceridad y quienes están sintonizados con su Espíritu y comienzan a ver lo que otros no ven. En estos finales tiempos, como escogidos y llamados por el Señor, debemos entender que el aumento de la maldad, el endurecimiento de los corazones, la falsificación de la verdad, son señales que el tiempo se acorta para la venida del Señor Jesús y eso no debe desanimarnos, sino que con más premura debemos compartir el evangelio, dejándole los resultados a Dios.

No ignoremos nuestras experiencias con Dios, cuando Él se manifiesta y nos llama, muchas veces aparece en nuestros momentos críticos. Y su voz audible a nuestro corazón nos lleva al arrepentimiento y a la confesión de pecado. Y resultan en una consagración al servicio: «Heme aquí, envíame a mí»

Cumplamos entonces con la gran comisión a la cual fuimos llamados, en medio de un mundo sordo y ciego, pero que Dios ama y quiere que alcancemos.    Oración.

«Gracias amado Jesús por escogerme y llamarme a tu reino, quiero responder a mi llamado consagrando mi vida a ti, que pueda proclamar tu Palabra aun en medio de la crisis, sabiendo que los resultados son tuyos. Espíritu Santo límpiame y santifícame para ser un instrumento de bendición en esta generación que tiene oídos sordos y ceguera espiritual, que la luz de Cristo alumbre sus corazones. En el glorioso y santo nombre de Jesús, amén.

jueves, 22 de mayo de 2025

El mover soberano de Dios

 


El mover soberano de Dios

 “Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor”. Hebreos 12:27-29

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Jeremías 33:3

Cuando vemos cambios sociales, desórdenes climáticos, crisis, guerras, transformaciones culturales y políticas, decimos que todas estas cosas son por causas humanas, pero no nos detenemos a pensar que también hay causas divinas, porque a veces Dios permite el caos y el desorden, con el propósito de sacudir lo que es terrenal. El problema no es que el mundo cambie, el problema es que como iglesia no percibamos que todos estos cambios también nos incluyen. En Mateo 24:6 Jesús añadió una advertencia fundamental: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin”. Aquí el Señor nos dice: “no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca”.

Estas palabras contienen más que una simple advertencia profética, es una instrucción a no temer, pero tampoco ignorar, a no entrar en pánico, pero tampoco a permanecer indiferentes, todo lo que ocurre tiene una raíz espiritual. Nada se mueve en la tierra sin haber sido permitido en los cielos. Esto habla de la soberanía de Dios que mueve los hilos de la historia humana.

En estos momentos muchos cristianos no están notando que hay un debilitamiento de la sensibilidad espiritual, no se trata sólo de pecado sino de frialdad. Mateo 24:12 dice “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.

En Apocalipsis 3:17 dice: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. La iglesia de Laodicea representa la iglesia de los últimos días, caracterizada por la apostasía, una iglesia que es rica, pero está ciega y desnuda. Una iglesia que se ha vuelto complaciente y que necesita urgentemente la gracia que regenera, las vestimentas de la justicia de Cristo y el Espíritu que ilumina los ojos del corazón. Esta es una imagen de una fe desconectada de la realidad espiritual.

La frialdad espiritual de muchos no es otra cosa que el síntoma de haber dejado de mirar con los ojos del Espíritu. El mundo está mostrando síntomas de deterioro que lo llevará al juicio divino, pero también síntomas de transición a una nueva etapa espiritual, con el regreso del Señor Jesucristo.

Quizás como le pasó a Elías, muchos buscan a Dios en los grandes ruidos, pero no se dan cuenta que Él ya está hablando en el susurro de los acontecimientos. (1 Reyes 19:11-12) Todo ese mover de Dios lo podremos captar solo los que estemos conectados con su Espíritu.

Hoy vemos que la cultura se acelera, las leyes cambian, el mal se normaliza, la moralidad se diluye, pero en medio de todo esto hay mensajes que solo se comprenden a la luz de la Palabra. No hay que esperar un evento sobrenatural para saber que Dios está hablando; solo hace falta mirar desde el Espíritu de Dios, conectados con Él, lo que el mundo intenta maquillar: el dolor generalizado, la ansiedad colectiva, los colapsos emocionales, los conflictos incontrolables que no son solo efectos sociales, son síntomas espirituales, Romanos 8:22-23 dice “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”.

Pidamos al Señor tener los sentidos ejercitados para que discernamos estos tiempos porque no basta con conocer la Palabra, sino saber cuándo se está cumpliendo delante de nuestros ojos. (Hebreos 5:14) Pidamos a Dios oír el susurro de su voz en medio de tanto ruido.   Oración.

«Amado Señor, sé que el dolor anuncia un nacimiento, lo que parece destrucción es el anuncio de un mover soberano tuyo. Señor ayúdame a madurar a la luz de tu Palabra para comprender que todo lo que está sucediendo a mi alrededor es porque tu gloria se está levantando, pero no la percibiré si me enfoco en la comodidad de mi día a día y no en clamar y buscar tu rostro, porque las señales invisibles de tu poder solo las revelas a los que buscan tu Presencia. En Cristo Jesús, amén.