domingo, 18 de mayo de 2025

Abre los ojos de nuestro entendimiento

 


Abre los ojos de nuestro entendimiento

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” Isaías 14:12-14

“alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Efesios 1:18

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. Juan 16: 8-11

La falsa gloria y el orgullo que seduce a este mundo vienen de Satanás que lleva a los hombres a sobreestimarse a sí mismos, de tal manera que llegan a pensar que no necesitan de Dios, a independizarse de Él y a considerarse dioses. Como dice Romanos 1:21, 25 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido……. ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén”.

El hombre piensa así, coloca su voluntad por encima de la voluntad y el carácter de Dios y esto lo lleva al pecado. Podemos imaginarnos entonces al ser humano insignificante pero orgulloso en esta tierra, desobedeciendo abiertamente a Dios y haciendo lo que desea. Jesús dijo en Juan 16:9 “El pecado del mundo consiste en que el mundo se niega a creer en mí”. (NTV)

El Espíritu Santo fue quien abrió los ojos de nuestro entendimiento, para que nos alumbrara la luz de Cristo, nos mostró las mentiras del enemigo que trastornan a las naciones, con filosofías erróneas, expectativas falsas acerca de Dios, de la vida y mentiras acerca de nosotros; Él trae la verdad de Dios a nuestros corazones, para que conozcamos a Jesús como el Hijo de Dios, cambia nuestra visión espiritual para que veamos a Dios correctamente.

El ministerio presente del Espíritu Santo en el mundo es convencerlo de pecado, justicia y juicio, quiere producir evidencia a través del evangelio en los corazones de los hombres, para traerlos a esta convicción, para que puedan tomar una decisión frente a Dios, para que tengan fe y para que confíen en Jesucristo como su Señor y Salvador, que es nuestra justicia delante de Dios.

Es una experiencia hermosa y fructífera tener al Espíritu Santo como el maestro que nos enseñe, pidamos hoy que nos dé espíritu de sabiduría y revelación para un mayor conocimiento de Dios y pidamos por aquellos que todavía no creen en Jesús.  Oración.

«Señor Jesús, llena mi vida con la presencia de tu Espíritu para crecer cada día en el conocimiento de Dios. Hoy te pido por los perdidos, para que inundes de luz sus corazones y puedan verte como su única esperanza, derriba todas las fortalezas donde se esconden y quita el manto de mentiras en que están envueltos. Trae Espíritu Santo convicción de pecado, justicia y juicio, enséñales la verdad, desvanece todas las justificaciones que los apartan de ti y ten misericordia de ellos. Amén. 

sábado, 17 de mayo de 2025

Diseño divino de la enseñanza y discipulado

 


Diseño divino de la enseñanza y discipulado

 “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” Tito 2:1-7

La primera obligación de los líderes cristianos es enseñar. Hemos de instruir a otros para que vivan en la fe, no importa la edad que tengan. Las enseñanzas deben provenir primero del ejemplo de nuestra propia vida.

A través de Tito se da instrucciones a la iglesia para designar personas preparadas para compartir el ministerio, personas que practican la verdad y son capaces de comunicar eficazmente la sana doctrina y que pueden ayudar a atender al Pueblo de Dios.

Se le dice a los ancianos y ancianas, no por su edad sino por su trayectoria en la vida cristiana, que deben instruir a los más jóvenes para que vivan vidas santas y sean reverentes en su comportamiento. Por eso es tan importante el testimonio intergeneracional. En la Biblia vemos el ejemplo de Timoteo que fue moldeado por el amor de Loida, su abuela y su madre Eunice. (2 Timoteo 1:5). Este es el poder transformador del discipulado en el hogar y aquí se ve la influencia de las mujeres sobre sus generaciones. El testimonio de padres fieles hacia sus hijos, deja un legado espiritual duradero, no solo fortaleciendo la iglesia local sino, impactando vidas de manera personal y profunda.

Las personas cristianas mayores, con nuestra experiencia de vida y sabiduría en la Palabra, tenemos la oportunidad de ayudar a los más jóvenes en cómo vivir su fe y cómo enfrentar los desafíos con una perspectiva espiritual. Dentro de la iglesia se pueden construir conexiones divinas donde las generaciones se unan, no sólo para aprender, sino para caminar juntas en el llamado que Dios nos ha dado.

Este es un diseño divino de enseñanza y discipulado que trae unidad en la iglesia; porque sin importar la edad y la etapa de la vida, los diferentes ministerios forman un papel fundamental en la edificación del cuerpo de Cristo, porque todos podemos complementarnos y trabajar juntos. Así como los jóvenes pueden aprender de nuestra experiencia y sabiduría, nosotros los que tenemos tiempo en la vida cristiana, podemos encontrar en ellos, entusiasmo, pasión y creatividad. La multiforme gracia de Dios une distintas generaciones para animarnos, exhortarnos y avanzar juntos en la fe. 1 Corintios 12:12 nos enseña: “Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.   Oración.

«Amado Dios, qué bendición es caminar en comunidad y reflejar la unidad que sólo Cristo puede dar. A los más ancianos en la fe, ayúdanos a cuidar nuestro testimonio, a ser ejemplo para aquellos que son más jóvenes y que necesitan guía y consejo para vivir su fe. Permítenos crecer cada día más en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo para transmitir la verdad con fidelidad. En el precioso nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, amén.

viernes, 16 de mayo de 2025

Un corazón nuevo y un espíritu nuevo

 


Un corazón nuevo y un espíritu nuevo

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Ezequiel 36:26-27

Hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios y para su gloria como lo manifiesta Isaías 43:7 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”. Sin embargo, por causa del pecado hemos distorsionado ese diseño original, y nuestro corazón se ha endurecido. Cuando le permitimos a Dios entrar en nuestras vidas lo primero que Él quiere hacer es sanar nuestro corazón, porque la restauración comienza de adentro hacia afuera.

Por eso el Señor nos hace esta hermosa promesa “Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros”, Y, además asevera que pondrá dentro de nosotros “su Espíritu”, para que nos ayude en nuestro andar espiritual.

En este pasaje el corazón de carne es contrastado con el corazón de piedra, implicando que la naturaleza fría como la piedra y dura del corazón de nosotros sería reemplazada por una espiritualidad cálida y viva. Ese corazón nuevo se refiere a nuestra mente y voluntad que deben ser transformadas. Un corazón duro no es apto para recibir la buena semilla de la Palabra de Dios para que dé fruto; pero, un corazón de carne es impresionable y dócil, apto para que la Palabra de Dios haga su obra en él. Esto nos habla de la “gracia soberana” de Dios, porque el ser humano no puede tener un corazón nuevo a menos que el Señor se lo dé.

El Señor quiere una renovación completa de nosotros, para ello prometió que su Espíritu vendría a morar en nosotros, promesa que se cumplió en el momento de nuestra conversión; y que es la única forma de ser transformados porque nos da su poder para hacer su voluntad. Debemos entender entonces que, por impura, dura y fracturada que esté nuestra vida, Dios nos ofrece un nuevo comienzo.

Por medio de la sangre de Cristo puede borrar nuestros pecados, sanar nuestro pasado, quitar nuestras cargas y darnos una nueva oportunidad para que volvamos en intimidad con Él y encontrar la paz que necesitamos, como dice Job 22:21 “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien”.

Él quiere darnos una nueva vida en abundancia, por la sangre de Cristo que expía y por la obra santificadora del Espíritu Santo, que es aplicada a nosotros por nuestra fe en Jesús, limpiando nuestra conciencia de malas obras y de toda contaminación del pecado.

Todos los que creemos tenemos parte en el nuevo pacto, tenemos un nuevo corazón y un espíritu nuevo para andar en la nueva vida que Jesús nos ofrece. Dios nos dará un corazón de carne, blando y tierno, que cumpla su santa voluntad. La gracia renovadora obra un cambio tan grande que puede cambiar un corazón endurecido por un corazón de carne. Dios pondrá dentro su Espíritu como Maestro, Guía y Santificador. Él nos equipa con su gracia para cumplir el propósito por el cual nos escogió y llamó.  Oración.

«Padre Dios, gracias por tu hermosa promesa de renovación de mi corazón y mi espíritu. Anhelo un espíritu recto donde solo puedas habitar, ayúdame a comprender que soy heredero de la gracia y la abundancia de los cielos. Entender que el pecado me despoja, me arruina y no me deja vivir una vida plena. Quiero caminar en el Espíritu y dejar que su obra santificadora cubra mi ser, límpiame y restáurame. En el nombre de Jesús, amén.

jueves, 15 de mayo de 2025

Mente sana. Segunda parte

 


Mente sana. Segunda parte

 “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”. Isaías 26:3

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”. Salmos 139:23-24

Es difícil evitar los conflictos en el mundo donde vivimos, pero el Señor promete mantenernos en paz aun en medio de ellos, para poder hacerlo debemos perseverar en Él, apoyados en su amor y su poder, manteniendo nuestros pensamientos y nuestra confianza en Dios. Cuatro consejos para renovar nuestra mente:

1-Teniendo nuestros pensamientos en Dios.

El Señor nos dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” Mateo 22:37 y en Isaías 26:3 “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.

Una de las maneras que sabemos que amamos a una persona es cuando invertimos tiempo para pensar en ella. De la misma manera ocurre con Dios. Si lo amamos sentiremos que no lo podemos sacar de nuestra mente, por tanto, nuestro deseo debe ser priorizar su voluntad, honrándolo con nuestras palabras y acciones.

Todo lo que usted piensa y dice tiene que ver con Dios. No es un asunto de religiosidad, lo que ocurre es que ahora que le hemos confiado nuestras vidas a Él, reconocemos que conoce nuestros pensamientos y no queremos desobedecer incluso con lo que pensamos. Además, Él nos pide que pensemos lo bueno, lo puro, lo honesto, todo lo que es verdadero, todo lo que es digno de alabanza (Filipenses 4:8) y esos son los pensamientos de Dios, que están plasmados en su Palabra.

2-Fortaleciendo nuestra relación con el Espíritu Santo

Solos no podemos cambiar nuestra forma de pensar, necesitamos la ayuda de Dios. Por lo tanto, nuestra relación con el Espíritu Santo es de vital importancia para que nuestra mente pueda ser renovada. Como dice Efesios 4:23 “y renovaos en el espíritu de vuestra mente”. Es dejar que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y actitudes.

Un cambio de mentalidad es un proceso profundo en el que interviene el poder de Dios, pero también nuestra disposición al cambio. Ciertamente el cambio comienza con la purificación de nuestra mente. Dicha obra se le atribuye al Espíritu Santo, quien nos purifica y santifica en la medida que vamos creciendo espiritualmente.

3-Filtrando nuestros pensamientos

Todo pensamiento que surja en nuestra mente, debe ser filtrado a través de la Biblia. De esta manera si adoptamos un pensamiento, debe ser filtrado por la Palabra. Cristo es la verdad, Él mismo es el conocimiento, por tanto, todo pensamiento que se rebele contra su enseñanza debe ser rechazado o repelido.

“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 2 Corintios 10:5

No puedes evitar que las aves vuelen sobre tu cabeza, pero sí que hagan un nido en ella”. Muchos pensamientos intentarán alojarse en nuestra mente, pero será nuestra responsabilidad permitir que se hospeden en ella.

4-Eliminando contenido nocivo

Mientras no cambiemos el contenido que ponemos en nuestra mente a través de lo que vemos, leemos o escuchamos, será difícil experimentar nuevos resultados. La Biblia nos da un consejo en torno a la elección del contenido que deberíamos aceptar.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”. 1 Corintios 10:23

Preguntémonos por aquello que veremos, escucharemos o leeremos ¿edifica o no?, es un buen ejercicio a la hora de elegir. Procuremos buscar contenidos que aporten a nuestra sana edificación.

Pidamos al Espíritu Santo que purifique y santifique nuestra mente, rindámonos a Él, permitiendo que su Palabra limpie nuestros pensamientos cambiándolos por los de Dios (Juan 15:3).   Oración.

«Amado Señor, deseo amar tus mandamientos y pensar en tu ley todo el tiempo. Me despojo de los recuerdos que intencionalmente he guardado aun sabiendo que me hacen daño, también de todo pensamiento impuro y destructivo. Te pido perdón si he visto cosas vergonzosas que deshonran tu nombre. Ayúdame a poner mis pensamientos en ti, a llevar todo pensamiento cautivo a la cruz de Cristo, a fortalecer mi relación con el Espíritu Santo para que renueve mi mente y mi corazón, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. Amén.

miércoles, 14 de mayo de 2025

Mente Sana.

 


Mente Sana.

“Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía”. Job 3:25

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:8

El plan de Dios es que gocemos de una plena salud mental. Sin embargo, para que esto ocurra debemos conocer la mente y el poder que ejerce tanto en la toma de decisiones, como en la adopción de hábitos, sean estos buenos o malos.

La Biblia nos anima a pensar en Dios, en sus planes y voluntad, en vez de pensar como nos hemos acostumbrado en las cosas de la tierra. Colosenses 3:2 dice: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.

Los pensamientos son tan poderosos, que la sumatoria de ellos pueden llegar a construir nuestra realidad. “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía” (Job 3:25). Job expresa que lo que siempre había temido le ocurrió y se hizo realidad lo que tanto le asustaba.

Satanás influencia nuestra mente a través de experiencias dolorosas, conversaciones y a través de los medios digitales. Es por eso que la Biblia nos insta a ser buenos administradores de nuestros pensamientos. Los pensamientos son como una semilla y la planta que brota de esa semilla son nuestras actitudes que se convierten en acciones. De aquí que para corregir las acciones lo primero que debemos hacer es sanar nuestra mente.

Dios dotó al ser humano de múltiples habilidades e infinitas capacidades, entre ellas: pensar. Sin embargo, no siempre usamos esa capacidad correctamente. Lo que pensamos muestra lo que somos. Todo lo que sale de una persona es lo que hay en su corazón, así dice Marcos 7:20-23.

Proverbios 23:7a expresa: “Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él”. En otras palabras, lo que pensamos define lo que somos y lo que hacemos. Satanás es experto en decir mentiras acerca de nosotros mismos, de la familia, de la sexualidad, de la cultura donde vivimos, de la fe, llevándonos a tener ideas erróneas y destructivas.

Jesús en su condición humana experimentó muchas de nuestras emociones, por ejemplo: La soledad, el rechazo, el dolor y la traición. Jesús no solo nos conoce muy bien, también entiende nuestras debilidades y comprende a lo que nos enfrentamos diariamente en la condición de seres humanos. La diferencia es que Él no pecó con su mente; enseñándonos con esto, que es posible tener una mente libre de malos pensamientos y bajos deseos.

Por su gracia, podemos experimentar tener una mente como la de Cristo, su Palabra lo afirma: “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, 1 Corintios 2:16. Es por eso que el Señor quiere que tengamos una mente renovada, para que entendamos su voluntad para nosotros (Romanos 12:2).

Es muy probable que estemos luchando con algunos pensamientos en más de una forma. Cuanto más dejemos echar raíces en nuestra mente, más nos consumirá y más difícil será deshacernos de ellos. Los pensamientos dañinos deben ser desechados y reemplazados por la verdad de Dios, esta es la mejor forma de luchar contra los pensamientos destructivos. Efesios 4:17 dice: “Esto, pues, digo y quiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente”.

Dios quiere renovar nuestra mente, quiere cambiar nuestra vieja manera de pensar y darnos una mente nueva, una mente sana. Para ello te invito, mañana, a conocer la manera en que podemos hacerlo.     Oración.

«Señor, hoy comprendo el poder que tú le has otorgado a mi mente, quiero despojarme de mis pensamientos pecaminosos, que deshonran tu nombre y que me separan de ti. Te entrego mi mente, deseo que la renueves como tu palabra lo dice. Por favor ayúdame a cambiar mi mente. Te pido perdón por albergar en ella tantos pensamientos tóxicos, destructivos y pecaminosos. Transforma mi manera de pensar, porque deseo tener la mente de Cristo, en el nombre de Jesús, amén.

martes, 13 de mayo de 2025

 


Vivir en paz y armonía

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que, brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” Hebreos 12:14-15

Aquí se nos exhorta a tener buen ánimo y a buscar la paz con todos; es decir, con todos los que podamos, hay algunas personas que simplemente no quieren vivir en paz. Sigamos la paz también con todos los cristianos. En Romanos 12:18 dice «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres». Y debemos procurar «la santidad, sin la cual nadie verá al Señor».

Estar en paz con todos y mantenernos en santidad son dos desafíos espirituales que humanamente son imposibles de seguir si no es por el poder del Espíritu Santo. La paz, la santificación y la justificación nos llegaron a través del sacrificio de Jesus y por el Espíritu Santo ( Romanos 5:1; Hebreos 10:10; 1 Corintios 6:11). Cuando Pablo nos dice “mirad bien”, nos exhorta a mantener nuestra mirada puesta en el Señor Jesús para no retroceder en nuestra fe, solo así podremos caminar en su gracia. El Señor tiene una tremenda reserva de gracia que quiere usar sobre nosotros. El problema es que muchos de nosotros no aprovechamos su gracia, cuando vivimos con sentimientos destructivos, encadenados al pasado o sin la capacidad de perdonar a otros. Consideremos cuál es el sentimiento que está afectando nuestra salud emocional: amargura, ira, rechazo, desesperación, indiferencia, miedo, resentimiento, venganza, frustración, culpa, condena, tristeza, desilusión, y demás.

Estos sentimientos negativos son ataques tóxicos que enferman el alma, son como raíces que se profundizan y no son fáciles de desarraigar. En ocasiones aparecen sin que haya un agente externo que los agite. Sin embargo, cada uno de ellos se convierte en un obstáculo para nuestro bienestar emocional y espiritual pues dejamos de disfrutar la gracia de Dios.

La Biblia nos enseña que la forma en que hablamos y nos relacionamos con los demás, están íntimamente relacionados con nuestra salud emocional. Las ofensas, el mal carácter y los comportamientos inadecuados, son el resultado de las emociones quebrantadas.

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Lucas 6:45

Ya Cristo pagó el castigo por nuestros pecados, y Dios es rico en misericordia, por eso debemos acercarnos a Él para pedir perdón, para que nos de la capacidad de perdonar a otros y decirle cuánto necesitamos de su gracia.

No permitamos que brote alguna raíz de amargura que nos perturbe y contamine a otros. Pidamos perdón si con nuestros labios hemos juzgado, condenado e injuriado a nuestros hermanos en la fe, o a nuestra familia y a nuestro entorno, y con ello, hemos eclipsado nuestras relaciones, provocando situaciones que no son agradables a Dios. Aprendamos a hablar en paz, con amor y gracia, para soportar cualquier experiencia por la que estemos pasando y, bajo ninguna circunstancia, sentir amargura o resentimiento hacia nadie. Pidámosle al Señor que nos permita mantener la armonía y vigilar el bienestar espiritual y emocional de los demás. Otros seguirán nuestro ejemplo y tenemos una responsabilidad con ellos si afirmamos que vivimos por Cristo.   Oración “Señor gracias por exhortarme, llévame a seguir la paz con todos, especialmente con mis hermanos en la fe, quiero siempre vivir en tu gracia y no alejado de ella. Te pido perdón si en mi corazón he albergado alguna raíz de amargura que ha contaminado a otros. Ayúdame a caminar en santidad, renueva mi hombre interior, para llenar mi corazón de amor, gozo y paz, y caminar en la plenitud de tu Espíritu. En el precioso nombre de Jesús, amén.

lunes, 12 de mayo de 2025

ADORACIÓN EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

 


ADORACIÓN EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

"Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”, Juan 4:23-24

Nos podemos hacer esta pregunta ¿qué es una adoración agradable a Dios? El Señor Jesús se lo reveló a la mujer samaritana en la conversación que tuvieron junto al pozo de Jacob. La mujer discutía sobre los lugares de adoración con Jesús, diciendo que los judíos adoraban en Jerusalén, mientras que los samaritanos adoraban en el monte Gerizim.

Cuando Jesús le dice que él sabía acerca de sus muchos maridos, así como el hecho de que el hombre con el cual vivía no era su marido, ella se sintió descubierta, e intentó cambiar la conversación de su vida personal y pasar a temas religiosos. Jesús no cambiaría el tema, pues quería dejar en firme sobre la verdadera adoración.

De la conversación se concluye que la adoración al Padre en espíritu y en verdad no se limita a un lugar determinado geográficamente, ni debe ser regulada por las prácticas transitorias del antiguo testamento. Con la venida de Cristo, la separación entre judíos y gentiles ya no persiste, ni tampoco la adoración en el templo, pues todos los creyentes adquirieron igual acceso a Dios a través de Cristo. La adoración se cambió a un propósito del corazón, no de las acciones exteriores, y dirigida por la Verdad y no por un rito.

La verdadera adoración debe ser "en espíritu", es decir, que involucre todo el corazón. Debe existir una verdadera pasión por Dios, para que haya adoración en espíritu. Al mismo tiempo, la adoración debe ser "en verdad", es decir, debidamente fundamentada. Si no tenemos conocimiento del Dios que adoramos, no hay adoración en verdad. Ambas son necesarias para satisfacer y honrar a Dios en adoración. Entre más profunda sea nuestra adoración, mayormente será Dios glorificado.

Hermano, Dios está buscando corazones dispuestos a hacer su voluntad, apasionados por el estudio y lectura de la Biblia. Adorar a Dios en espíritu y en verdad implica necesariamente amarlo con todo el corazón, el alma, mente y todas las fuerzas. Oración.

"Señor Jesucristo, aquí estoy dispuesto ante ti, con sencillez de corazón para hacer tu voluntad y adorarte en espíritu y en verdad, pues mi alma se apasiona por ti y mi carne te anhela. Te amo Señor con todo mi corazón, mi alma, mi mente y mis fuerzas, amén.