viernes, 17 de enero de 2025

sean auténticos

 


sean auténticos”

“Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Apocalipsis 3:1-5

El Señor hoy, a través de las palabras de la iglesia de Sardis, quiere hacernos una invitación a oír la voz del Espíritu Santo; Jesús nos llama a la santidad, y ésta es opuesta a la hipocresía, significa ser auténtico, honesto y sincero.

Esta iglesia tenía la reputación de estar muy viva, pero en realidad era una iglesia muerta, se había vuelto laxa. Jesús la llama a arrepentirse y dice: “acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete”.

Habían escuchado el evangelio y habían recibido al Espíritu Santo, pero se habían vuelto autocomplacientes, habían caído en hipocresía y falta de autenticidad. Sólo unos pocos habían permanecido en integridad y Jesús los llama “dignos” porque no se habían contaminado y les promete que andarán con Él vestidos de blanco, que jamás borrará su nombre del libro de la vida, sino que reconocerá su nombre delante de su Padre y de sus ángeles.

El Señor se presenta a esta iglesia como “El que tiene los siete espíritus de Dios», esta expresión describe los infinitos recursos espirituales del Señor que son los que esta iglesia necesita para volver a la vida; lo que nos recuerda que no podemos mantener nuestra vida espiritual por nosotros mismos, necesitamos del poder que viene del Espíritu Santo. Las siete estrellas hacen referencia a los mensajeros de las iglesias o líderes espirituales que también están en las manos de Cristo y que deben ser instrumentos de bendición.

El Señor exhorta a la iglesia, de hecho, hace la condenación más severa que hemos escuchado hasta ahora: “estás muerto”. Quizás, sus cultos eran ordenados y concurridos, la música sonaba con ánimo, tenían un buen número de programas, e incluso sus líderes ocupaban buenas posiciones en la vida social de Sardis. Pero esto no sirve de nada si falta lo más importante, la vida del Espíritu.

Ellos eran un perfecto ejemplo de un cristianismo «inofensivo». Se habían acomodado al mundo y no tenían que pagar ningún precio por su fe en Jesucristo. Es la iglesia que nadie perseguía.

Pensemos en algunos posibles síntomas de una iglesia moribunda: está satisfecha y descansa en los logros del pasado, está más preocupada de las formas que de la realidad espiritual, está más preocupada por solucionar problemas sociales que atender las necesidades espirituales de las personas, está más atenta a lo que los hombres dicen que lo que Dios dice, pierde la convicción de que cada palabra de la Biblia es la Palabra de Dios, le falta la llenura del Espíritu Santo.

Esta reflexión es para que despertemos y seamos vigilantes, no descuidemos nuestra vida espiritual.    Oración.

«Mi amado Señor Jesús, hoy me llamas a ser auténtico, a vivir mi vida espiritual con honestidad y verdad, me haces una invitación a tener una comunión íntima y personal contigo y a andar en el Espíritu, para que todo lo que haga sea controlado y dirigido por ti, aviva en mi corazón el fuego de tu Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.

jueves, 16 de enero de 2025

vence el mal con el bien

 


vence el mal con el bien”

“Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación”. Apocalipsis 2:18-21

Hoy el Señor nos recuerda que hay una batalla entre el bien y el mal. Pero tiene promesas maravillosas para aquellos que vencen el mal. La iglesia de Tiatira es ensalzada por su amor, fe, servicio, perseverancia y crecimiento personal, pero Jesús la cuestiona acerca de la tolerancia hacia algunas cosas del mundo. Cuando se dirigió a esta iglesia usó el título de Hijo de Dios, la razón por la que lo hace es porque había algunos que negaban su divinidad y agrega “el que tiene ojos de fuego”, que muestra la capacidad que el Señor tiene para penetrar en los secretos más escondidos de nuestro corazón y como fuego consumidor nos recuerda su ira ardiente contra el pecado. Y por último se refiere a sus pies como “bronce bruñido” imagen ligada al juicio de Dios, parece describir viniendo victorioso en juicio, dispuesto a someter bajo su autoridad a todos sus enemigos.

Esta iglesia estaba preocupada por lo que aparentaba ser frente al mundo y de ahí esta seria advertencia del Señor para recordarles que Él veía lo que realmente eran. El Señor no daba por buenas todas las cosas, tal como algunos creían, sino que su juicio venía sobre ellos.

Cristo alaba a su iglesia, exaltando algunas cualidades que tenían: “Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras” (Apocalipsis 2:19); es decir, observaba un progreso en la vida espiritual de esa iglesia. Esto es interesante porque hay muchas iglesias y creyentes que comienzan con mucho ánimo pero que poco a poco se van desalentando.

Cristo reprende a su iglesia: “Pero tengo unas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación”, (Apocalipsis 2:20-21)

Aunque había cosas en esa iglesia que habían progresado muy bien, había otras que desagradaban profundamente al Señor. La iglesia en Tiatira había permitido que personas malvadas dañaran la iglesia desde dentro. La inmoralidad sexual estaba desde el mismo liderazgo de la iglesia. Esto hacía que fuera especialmente grave. Revelan que el mundo espiritual está lleno de falsedad y mentira; la iglesia de Tiatira se había unido a un yugo desigual con el mundo.

Vivimos en una cultura saturada de sexo, en la que se anima a ser sexualmente activos buscando la realización personal, pero sabemos que la Palabra de Dios tiene un concepto muy alto del sexo en el contexto del matrimonio, cualquier cosa fuera de éste lo lleva a la promiscuidad y a la impureza sexual.

Jesús llama al arrepentimiento y es muy importante recordar que podemos ser perdonados. La iglesia está llamada a la santidad. Y Jesús promete que compartirá su autoridad con el fiel pueblo vencedor. También compartirá su gloria. La santidad no significa ser perfecto, sino vivir una vida de integridad en todas las áreas de nuestra vida.    Oración.

«Señor Jesús dame tu sabiduría para comprender los límites de la tolerancia, ayúdame con el poder de tu Espíritu a vencer el pecado, ayúdame a obedecerte y a vencer el mal haciendo el bien, en el nombre de Jesús, amén.

miércoles, 15 de enero de 2025

Lucha por la verdad”

 


“Lucha por la verdad”

“Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. Apocalipsis 2:12-16

Ahora las palabras del Señor Jesucristo van dirigidas a la iglesia de Pérgamo, que no había renunciado a la fe a pesar de las persecuciones, los reta a que luchen por la verdad, que no se aferren a las falsas enseñanzas, ni toleren la impureza sexual. Llama a su iglesia al arrepentimiento y a la pureza, a entender que la verdad es lo que importa. Recordemos que la ciudad de Pérgamo era un gran centro religioso pagano con muchos templos dedicados a dioses falsos. El apóstol Juan le dijo a esta iglesia en Pérgamo, que allí estaba el trono de Satanás.

El libro de hebreos se refiere a la Palabra de Dios como la espada de dos filos, (Hebreos 4:12). En este contexto el Señor la iba a usar contra su propia iglesia. Cristo alaba a su iglesia: en Apocalipsis 2:13 dice: “Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.»

Lo primero que el Señor dice es que sabía dónde moraba esta iglesia. Era un lugar especialmente difícil para una iglesia, ya que allí estaba «el trono de Satanás». No era simplemente que Satanás estaba en aquella ciudad, sino que allí había establecido el centro de su poder. El Señor, y algunos creyentes en Pérgamo, eran conscientes de la realidad de la guerra espiritual que se estaba llevando a cabo en ese lugar.

Y no deja de sorprendernos que una ciudad tan culta desde un punto de vista humano, centro del saber y del conocimiento, fuera vista por el Señor como el «trono de Satanás». No olvidemos que la sabiduría de este mundo nada tiene que ver con la sabiduría de Dios, (1 Corintios 3:19).

El Señor reconoce la fidelidad de su iglesia en medio de las difíciles circunstancias en las que se encontraba. Era un hecho que la oposición no había logrado debilitar el celo de los cristianos.

Cristo reprende a su iglesia, haciendo referencia cuando al profeta Balaam fue inducido a maldecir a Israel y no pudo. Lastimosamente el pueblo se contaminó de paganismo cuando se mezclaron con la cultura moabita. Esta doctrina de Balaam había logrado introducirse en la iglesia en Pérgamo y ellos también habían comenzado a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación. No participar de esas celebraciones implicaba separarse socialmente y había mucha presión para adaptarse a esas costumbres y evitar la persecución.

Hoy algunos creyentes con la excusa de predicar el evangelio a los inconversos, también hacen concesiones, usando el argumento de que hay que adaptarse a los nuevos tiempos. Cuando el cristianismo se mezcla con el paganismo pierde su identidad y su valor. El problema en la iglesia en Pérgamo no era sólo su participación en las prácticas del mundo, sino también la aceptación de ciertas doctrinas heréticas.

Aunque la tolerancia está de moda en nuestra cultura moderna, la iglesia no puede permitir ni actitudes pecaminosas, ni enseñanzas heréticas. Si no se ejerce una sana disciplina terminamos aceptando todo aquello que el Señor aborrece.

“Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. (Apocalipsis 2:16). El único remedio para cualquier conducta pecaminosa es arrepentirse, porque de otro modo, Dios mismo intervendrá con la espada de su boca para acabar con aquellas cosas que no le agradan. ¡Hermanos luchemos por la Verdad!     Oración.

«Amado Jesús, lléname con tu Palabra, no permitas que cualquier actitud pecaminosa en mí, comprometa el testimonio de tu iglesia, llévame a la santidad y a ser luz en medio de las tinieblas, a defender la sana doctrina a pesar de la presión que esto conlleva, quiero escuchar solo tu voz Espíritu Santo, ayúdame a aferrarme a tu verdad a pesar de la cultura donde vivo, mantenme fiel a ti, amén.

martes, 14 de enero de 2025

Palabras para su iglesia: “mantente firme ante la persecución

 


Palabras para su iglesia: “mantente firme ante la persecución”

“Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Apocalipsis 2:8-10

Las palabras de Jesús en este pasaje nos animan a mantenernos firmes ante la persecución. Muchos creyentes han sido confinados en prisiones y condenados a muerte por su fe en Jesucristo, en algunos países la iglesia es secreta porque se prohíbe mencionar el nombre de Jesucristo y algunos están dispuestos a morir por causa de Él, estos creyentes nos sirven de inspiración por su fe y valentía.

Hoy veremos las palabras a la iglesia en Esmirna, que representa a la siguiente etapa de la Iglesia de Jesucristo. Se la llama también «la iglesia mártir». Esta iglesia padeció el martirio, por su fe. La palabra «Esmirna» proviene del significado «mirra», que implica la idea del «sufrimiento».

El Señor Jesucristo les dijo: «Conozco. . .tu tribulación, y tu pobreza. . .», no tuvo ninguna palabra de condenación o reproche para los creyentes de esa Iglesia, débil económicamente, pero fuerte en espíritu y fe. Todo lo que les dice son elogios y palabras de alabanza y complacencia. Ellos eran espiritualmente ricos a pesar de las persecuciones y su pobreza material; eran desprendidos de las posesiones materiales, dándole el primer lugar al Señor en sus vidas. Las palabras de Jesús no son arrepiéntanse, sino “no tengan miedo”.

Jesús le recuerda a la iglesia su victoria sobre la muerte “Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto”, (Apocalipsis 2:8). Los creyentes que estaban siendo perseguidos necesitaban saber que Él estaba a cargo de todo, y que sus sufrimientos, la persecución y hasta la muerte, estaba en los planes y propósitos de Dios. El Señor tiene la declaración final sobre todas las cosas. Habla de la muerte y resurrección de Cristo, y su experiencia personal con la muerte lo identifica con todos aquellos que han sido mártires por causa del evangelio. Nos da un mensaje esperanzador porque el Señor Jesucristo triunfó sobre la muerte, y Él puede salvar a todos aquellos que están soportando persecución y martirio por su fe en Él.

Ojalá fuéramos tan valientes como ellos cuando nos atacan por ser consecuentes con la fe y el amor por Jesucristo. El Señor nos invita a ser fieles hasta la muerte, Él promete que nos dará la corona de la vida, Santiago 1:12 dice: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

¡Qué cosa más gloriosa les espera a todos aquellos que soportan penalidades y sufrimientos, pero perseveran en su fe en Jesucristo!     Oración.

«Gracias mi amado Jesús por alentarme en este día a continuar colocando mi mirada en ti. Me das la gracia y el poder por medio de tu Santo Espíritu para soportar sufrimientos por causa de mi fe. En estos tiempos difíciles llena mi corazón de esperanza porque volverás pronto y nada que haya padecido será comparable con la gloria venidera que he de recibir. En el nombre de Jesús, amén.

lunes, 13 de enero de 2025

Palabras para su iglesia: “no pierdas tu primer amor”

 


Palabras para su iglesia: “no pierdas tu primer amor”

“Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” Apocalipsis 2:1-5.

Nuestro Señor Jesús, resucitado, ascendido y glorificado a través de estas palabras nos revela el tipo de iglesia que Él quiere militando en esta tierra hasta su segunda venida. Aunque el mensaje va dirigido a la iglesia de Éfeso, las palabras de Jesús siguen vigentes para la iglesia universal.

En primer lugar, una iglesia que no pierda su primer amor, que sea conocida por el amor que le profesa a Él y a los demás. Es fácil perder el primer amor cuando transcurre el tiempo, porque otras cosas van ocupando su lugar en nuestro corazón: las ocupaciones, la familia, la vida y hasta el servicio al que Dios nos ha llamado, todo esto nos puede apartar de la pasión por el Señor Jesucristo. Él puede ensalzar nuestro servicio, pero a veces hemos trabajado muy duro por establecer el reino de Dios aquí y nos hemos olvidado del Rey.

El Señor debe ocupar siempre el primer lugar en nuestro corazón, sin embargo, hay momentos en que nos centramos tanto en nuestros asuntos, que perdemos el entusiasmo por Dios, nos preocupamos por cumplir con tantas cosas que nos olvidamos del amor. ¿Qué nos produce oír estas palabras?: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”.

El Señor nos insta a recordar el primer amor que tuvimos cuando nos convertimos y mirar la altura desde donde hemos caído. Está hablando a los que ya somos salvos, por eso alaba nuestro trabajo, porque no fue realizado para ganar su perdón y salvación, sino por amor a las personas como reflejo del amor de Cristo a los seres humanos.

En segundo lugar, debemos arrepentirnos y organizar nuestra vida, necesitamos deshacernos de todo lo que no es grato delante de Dios. Recordemos lo que dice Zacarías 13:9 “Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios”. El Señor nos está refinando cada vez que pasamos por momentos de prueba y transformando nuestro carácter.

En tercer lugar, volvamos a hacer las cosas que hacíamos al principio, cuando conocimos al Señor, con la pasión y el entusiasmo del primer amor.

Es necesario que comprendamos que Dios está hablando a los creyentes. Jesús alabará a su iglesia cuando haga un trabajo de amor, por la paciencia en medio del sufrimiento, por la capacidad de discernimiento o sabiduría espiritual que la lleve a afirmarse en la sana doctrina y en la conducta hacia los demás.   Oración.

«Señor Jesús, oro en este momento para que nunca pierda mi primer amor por ti, ayúdame a recordar de dónde me sacaste cuando andaba separado de ti, gracias por enseñarme que solo el amor a ti y al prójimo hará que todo lo que haga glorifique tu nombre, ayúdame a aferrarme a la verdad de tu Palabra y dame discernimiento espiritual para poder afirmar a otros en la sana doctrina y en la conducta, ayúdame a mantenerme fiel a ti, amén.

domingo, 12 de enero de 2025

La Revelación de Jesucristo

 


La Revelación de Jesucristo

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”. Apocalipsis 1:1-3

“y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”. Apocalipsis 1:13-16

Para muchas personas la palabra apocalipsis sígnica “destrucción”, pero realmente la palabra griega apokálupsis, se traduce como “revelación”. Se descompone en dos palabras “apo” (fuera de) y kalupsis (oculto). La palabra de hecho significa “manifestación”. Es la revelación de Jesucristo.

El apóstol Juan, exiliado en la isla de Patmos, por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús, tuvo una revelación acerca de Jesús, la cual vino al estar adorando. Jesús llama a Juan a escribir lo que ve, Juan ve siete candeleros de oro los cuales representan a las siete iglesias de Asia menor, (Apocalipsis 1:20).

En términos bíblicos el número siete es el número de la perfección, puede entenderse que es para la iglesia entera, por tanto, está escrito para nosotros. Jesús está sosteniendo en sus manos a toda su iglesia universal. Es el único libro de la Biblia donde se dice que aquellos que lo lean serán bendecidos. Este libro se centra en Jesús como dice Apocalipsis 1:5 “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre”.

Jesús es aquel que nos ama y que nos ha librado por su sangre y nos ha hecho reyes y sacerdotes para servir al Padre Dios. El Apocalipsis es el descubrimiento de las cosas que habían estado veladas en el Antiguo Testamento, un manifiesto del reino de Cristo. Es el manual de viaje de la Iglesia para los tiempos de los cristianos gentiles, por eso no debemos temer leerlo. Porque es una profecía para animarnos, Jesús vendrá de nuevo y esto no ocurrirá secretamente pues dice que todos lo verán: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”, (Apocalipsis 1:7). Jesús va a regresar y disfrutaremos de una eternidad con Él.

Juan ve a alguien semejante al Hijo del hombre (esta era la manera favorita de Jesús al referirse a sí mismo), lo ve en toda su pureza y eternidad. Ve el esplendor de su apariencia, ese es Jesús, el cual veremos regresar con toda su gloria y nuestra reacción ante Él debe ser la misma de Juan, caer rendidos a sus pies en adoración. No debemos temer porque es nuestro Salvador y también nuestro Rey que viene por nosotros.

Se le ordena a Juan que revele lo que ha visto ya que el tiempo está cercano. Jesucristo es el autor del Apocalipsis, Juan solamente el escritor. El Apocalipsis es el libro de su segundo advenimiento y de los eventos preliminares a él. El Padre se revela a sí y su voluntad, en su Hijo y por su Hijo. “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro” (Apocalipsis 22:6-7). Entonces es tiempo de compartir de Jesucristo y hacerlo conocer, porque volverá muy pronto.    Oración.

«Padre, gracias por la revelación de Jesucristo mi Salvador y Señor. Jesús hoy quiero caer a tus pies en adoración, reconociendo tu victoria sobre la muerte y tu señorío sobre todo lo creado. Como el apóstol Juan quiero rendirme ante ti y proclamar que eres el Hijo del hombre, quien me amó y derramó su sangre para redimirme, anhelo tu regreso mi amado Señor, amén.

sábado, 11 de enero de 2025

Comienza a moverte por fe

 


Comienza a moverte por fe

“Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte, sino que aquel monte será tuyo; pues, aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte. Josué 17:17-18

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. 2 Pedro 1:3-4

Por el liderazgo de Josué Israel había conquistado la tierra de Canaán desde el norte hasta el sur. Josué les dijo a las tribus de Manasés y Efraín, que, ya que eran tan numerosos y fuertes, se les daría más tierra y que los bosques de la zona montañosa eran de ellos, y les mandó a expulsar a los cananeos de los valles, aunque estos eran fuertes y tenían carros de guerra y que tomaran posesión hasta los extremos más lejanos. Sin embargo, algunas tribus no obedecieron las palabras de Josué y fueron negligentes en ir a poseer la tierra que Dios les había prometido y tampoco expulsaron a los cananeos de allí, esto fue el comienzo de muchos problemas para el futuro de Israel.

La realidad era que tenían miedo y no querían trabajar. Había mucho territorio disponible, pero necesitaban esforzarse y tomar posesión de él. Esto es lo mismo que nos sucede a nosotros: ¿Cuántas veces Dios nos ha dado tremendas promesas, pero retrasamos su cumplimiento porque no hacemos la parte que nos toca? tenemos tantas promesas disponibles de parte de Dios, pero no hacemos nada para disfrutarlas, no actuamos en fe, nos quedamos quietos. El Señor debe recordarnos en primer lugar que somos el pueblo de Dios y que Él va delante de nosotros para que venzamos cualquier dificultad. Ya el Señor nos ha asegurado la tierra prometida, la eternidad por medio de su sangre. Y nos motiva a actuar con valor y determinación. No importa cuán fuerte sea el enemigo, el pueblo de Dios es más fuerte. Como dice Romanos 8:37 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”.

¿Qué nos está deteniendo para no avanzar? la pereza o el conformismo, o la intimidación del enemigo, que nos hace sentir que no somos capaces. Estamos olvidando lo que el Señor ya nos ha dicho: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. Si Dios nos ha hablado, comencemos a movernos por fe.

Recordemos lo que somos en Cristo y aunque sea difícil nuestro caminar en fe en esta tierra, Dios nos dará sabiduría y las fuerzas para hacerlo, porque su promesa más grande ya está cumplida en nosotros, la presencia viva y poderosa del Espíritu Santo, que es nuestro ayudador.   Oración.

«Señor, quiero levantarme y conquistar lo que me has prometido, por eso ayúdame a poner mis ojos en ti Jesús, autor y consumador de mi fe. Gracias por entender que ya soy heredero de todas las promesas al hacerme tu hijo, y que tengo acceso a toda bendición espiritual en los lugares celestiales, gracias porque me has dado vida eterna, en el nombre de Jesús, amén.