sábado, 18 de mayo de 2024

Mente mía recuerda que la victoria está en el nombre del Señor

 


Mente mía recuerda que la victoria está en el nombre del Señor

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. “Romanos 12:2

Cuán importante es tener los pensamientos correctos en nuestra mente, y a través de la vida de Ana, el Señor en devocionales anteriores nos lo ha estado recordando, pues ¿cuántos de nosotros, al igual que ella, hemos pensado alguna vez que la manera en la que Dios concederá nuestras peticiones es a través de realizar promesas o intercambios? Quizás muchos de nosotros lo hemos hecho, pero ¡gloria a Dios por permitirnos conocerle en intimidad y por medio de la revelación de su Espíritu Santo cuando estudiamos Su Palabra! pues gracias a esto es que entendemos que si el Señor suple nuestras necesidades, no es por nuestras obras, promesas o intercambios que le ofrezcamos, sino por Su carácter Bueno, y aunque también sabemos que es Soberano y puede actuar como Él lo considere pertinente, comprendemos que nunca dejará de ser Justo en todo lo que hace. Cuando conocemos estas verdades y creemos en ellas experimentamos un cambio en nuestra manera de pensar, como le pasó a Ana, quien pasó de tener pensamientos tales como: “Si te dignares a mirar mi aflicción, si te acordares de mí, si no te olvidaras de mí, si me dieras un hijo varón yo te lo consagraría” (1 Samuel 1:11ª), a depositar en su mente pensamientos conforme la verdad del Señor: “Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación.” (1 Samuel 2:1), al hacer esto vemos cómo de manera inmediata a Ana le retorna su alegría, no porque haya cambiado su situación, pues hasta ese momento ella no estaba en embarazo (pues ese era el anhelo que tenía), sino porque ha descansado y puesto su esperanza en el Señor, entendiendo que la voluntad de Dios siempre será buena, agradable y perfecta.

Hermanos, es tiempo de renovar nuestro entendimiento con la verdad de Su palabra y poner nuevamente nuestra esperanza en quien nunca avergüenza, Jesús.    Oración.

«Señor mi mente dice que no es posible esperar en ti, pero mi corazón, que es ese lugar en el que está tu Hijo Jesús y tu palabra, me recuerda que sí es posible hacerlo por medio de la fe puesta en ti, amén.

viernes, 17 de mayo de 2024

Alma mía no calles Él resucitó

 

Alma mía no calles Él resucitó


“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” 1 Corintios 15:14

El día de ayer hablamos sobre la importancia de despojarnos de toda desesperanza y ansiedad, echándola sobre el Señor, para poder experimentar en nuestras vidas esa paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, que es la única que puede darnos descanso a nuestra alma. Para poder vivenciarla necesitamos de la fe, y hoy queremos resaltar esto, pues la palabra de Dios dice que sin fe es imposible agradarle (Hebreos 11:6); a la fe que hacemos mención es a esa fe verdadera, que está cimentada en una persona, Jesucristo, pero también en su resurrección, pues como dice 1 Corintios 15:14 “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.”, nosotros somos aquellos que hemos creído en esta verdad: que Jesús no solo murió, sino que también se levantó de los muertos al tercer día como lo confirman las Escrituras y nos lo revela el Espíritu Santo de la promesa (Lucas 24:1-7).

Cuando aprendemos a tener esa fe correcta que es: “la certeza y la convicción en que Jesús, el autor y consumador de la fe, cumplirá lo que ha prometido en Su palabra.” se nos revelan grandes verdades que nos permiten descansar en el Señor: sus atributos, Su poder, Su bondad, Su fidelidad, Su amor, entonces nuestra alma se goza, nuestros labios declaran su palabra, nos llenamos de alegría, vuelve nuestro semblante, nuestro corazón se alienta, vuelve el ánimo de comer, y mejoran nuestras relaciones interpersonales, como vimos en devocionales anteriores que le sucedió a Ana (ver reflexión titulada: “El pozo de la desesperación”), quien pasó de vivir en desesperanza a poner nuevamente su esperanza en quien debería de estar puesta, el Señor (1 Samuel 2:1-11).

Hermanos, quizás te has sentido identificado hasta este momento con toda la problemática de lo que significa vivir en desesperanza y ansiedad, pero el día de hoy te quiero invitar a que te des la oportunidad de aprender a vivir en lo que Dios quiere para tu vida, una vida llena de esperanza.   Oración.

«Padre, ya no quiero vivir más en ansiedad y desesperanza, quiero experimentar día tras día lo que es estar aferrado a ti, quien eres mi esperanza fiel y verdadera, amén.

jueves, 16 de mayo de 2024

Mente mía recuerda

 

Mente mía recuerda


“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” 2 Corintios 10:4-5

En devocionales anteriores hemos venido hablando sobre la desesperación (falta de esperanza) y cómo ella produce en el ser humano diversos efectos, entre ellos la ansiedad. La ansiedad es considerada actualmente como una emoción que consiste en un miedo excesivo al futuro, y los especialistas nos informan que ésta se genera en la mente, por eso la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha considerado la ansiedad como un trastorno mental. Claramente todo esto que se siente en nuestras emociones, pero se genera en nuestra mente, termina afectando nuestra voluntad, y por ende, el comportamiento de cada individuo, es decir que perjudica toda nuestra ALMA, y al verse afectada el alma, nuestro cuerpo lo somatiza de alguna manera (como lo vimos días atrás).

Pero entonces ¿cuál es la solución a esta problemática? Para el corazón que está con desesperanza, desesperanza que produce ansiedad, nos dicen las Escrituras que esto se vence con LA ESPERANZA, pero ¿Qué significa esto? “La esperanza es la expectativa que se tiene de recibir lo que se nos ha prometido, pero está puesta en alguien confiable, quien nunca cambia, Jesús.”. La palabra de Dios nos dice que nuestra esperanza, Jesucristo, no avergüenza (Romanos 5:5a), pues Él “es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” (Hebreos 13:8) y nos recuerda además que “todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén,” (2 Corintios 1:20) pues “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19). A través de este devocional lo que el Señor quiere que nuestra mente recuerde, al meditar en las Escrituras, es la importancia de echar toda ansiedad sobre Él y de despojarnos de todo ese peso que nos produce el vivir en desesperanza y ansiedad, derribando todo argumento que se levanta en contra de la verdad que Dios nos enseña (2 Corintios 10:4-5).   Oración.

«Gracias Padre por tu palabra, porque cuando medito en ella, encuentro verdades reveladoras y hallo descanso para mi alma, amén.

miércoles, 15 de mayo de 2024

El pozo de la desesperación

 


El pozo de la desesperación

“Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación,” Salmos 40:1-2a

¿Alguna vez has experimentado lo que es estar en el pozo de la desesperación? Para poder dar respuesta a este interrogante tendríamos que tener claridad sobre este concepto de desesperación, el diccionario nos dice que la desesperación o desesperanza es la pérdida de la esperanza, lo difícil de vivir en ella es que ésta produce en nuestras vidas ansiedad, depresión y muchas otras cosas más, entre ellas:

Emociones desequilibradas: llanto excesivo que se puede llegar a convertir en depresión, rabia, irritabilidad (1 Samuel 1:6)

Afectación en nuestro propio cuerpo, dejando de comer o, por el contrario, comiendo en exceso (1 Samuel 1:7)

Daño a nuestras relaciones interpersonales al vivir en discusiones y desacuerdos (1 Samuel 1: 6ª, 8)

Reserva de emociones, pues al pensar que esto es lo correcto, no hablamos sobre lo que nos molesta, pero a cambio, llenamos nuestro corazón con ofensas que nos hayan hecho los demás. Ocultamos nuestros sentimientos a nuestra pareja, incluso no somos sinceros con Dios y evadimos el tema a pesar de que sabemos que Él todo lo conoce, hasta que ya no aguantamos más y explotamos. (1 Samuel 1:9-10,16b)

Frustración al no tener lo que queremos, pensando que lo que no tenemos es lo que nos hace falta para estar bien, plenos, completos (1 Samuel 1:11b)

Pensamientos equivocados tales como: “Dios no se ha dignado a escuchar mi clamor o ver mi aflicción” (1 Samuel 1: 11a)

Estos y muchos más efectos podríamos encontrar en una persona cuando vive en desesperanza y quizás, al igual que yo, te has visto reflejado en muchos de estos comportamientos, pues lastimosamente no todo el tiempo somos coherentes con nuestra fe ni tampoco actuamos correctamente, sin embargo, este devocional es para entender que el vivir en desesperanza es algo equivocado, pero ¿qué tanto afecta mi vida el estar así, ¿cuál es la manera correcta en la que Dios quiere que vivamos? Estas y muchas preguntas más responderemos en los siguientes devocionales.  Oración.

«Padre, no quiero vivir como el mundo lo hace actualmente, sumergido en desesperanza, pues como hijo de Dios sé que tú eres mi esperanza y me has llamado a ser lumbrera en medio de tanta oscuridad, amén.

martes, 14 de mayo de 2024

Buscando a Dios para conocerle

 


Buscando a Dios para conocerle

“Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios.” Salmos 14:2

¿Cómo sería nuestra vida si en vez de buscar a Dios para pedirle cosas nos dedicáramos a buscarle, pero para conocerle? ¿Te has hecho esta pregunta? Yo sí, y cuando la respondí me dí cuenta que la mayoría de veces que he recurrido a Dios ha sido, principalmente, para pedirle cosas en particular: Ayuda para una prédica o reflexión (pero no con la motivación de aprender sino para poder dar cumplimiento a alguna responsabilidad adquirida), en otros momentos, como en una discusión, lo he buscado para darle quejas de la otra persona porque es claro que la culpable de ese altercado “no he sido yo”. Con lo anterior, no quiero decir que esté mal buscar a Dios en situaciones como éstas, pues a lo que queremos hacer énfasis en éste devocional es a ¿cuál es el motivo principal por el cual buscamos a Dios? si lo meditamos encontraremos que muy probablemente, en algunos casos, nuestro motivo principal no será el buscarle para conocerle, sino para obtener algo a cambio.

Lastimosamente del ser humano no ha salido la iniciativa de buscar a Dios, pues ésta siempre ha sido de Él, lo vemos aún desde el Edén, ¿cuando el hombre desobedece a Dios, qué hizo, buscar al Señor? ¡No! lo que hizo fue esconderse, alejarse de Él (Génesis 3:8), en cambio vemos cómo Dios buscó a Adán y Eva para restaurar la relación que se había dañado a causa del pecado.

Hermanos, aunque toda iniciativa viene de parte de Dios, para buscarnos e impulsarnos a tener una relación personal de amor con Él, nosotros necesitamos tomar decisiones diarias de aceptar y corresponder a su llamado.   Oración.

«Padre, que mi motivo principal a la hora de buscarte no sea obtener algo a cambio sino conocerte. Señor, cuando me dedico a buscar tu rostro y tu justicia sé que no tengo de qué preocuparme, pues, aunque tengo otras necesidades (y tú las conoces) sé que éstas vendrán como añadidura.

lunes, 13 de mayo de 2024

Carta de amor

 

Carta de amor


“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” Juan 3:16-17

¿Cuántos de nosotros en nuestra juventud recibimos cartas de amor? En ellas nos expresaron las más bellas palabras de amor, la gran admiración que sentían por nosotros, incluso quedaron plasmadas un par de promesas. Cada vez que las leíamos suspirábamos pues no podíamos creer todo lo que estaba escrito.

Hoy escuché una canción titulada de esta manera: “Carta de amor”, en ella el artista habla, no sobre un amor de juventud, sino que narra una declaración de amor que nuestro Amado Jesús ha hecho a la humanidad, aquella carta no está escrita en un papel, ni con tinta que pudiera borrarse, sino en una cruz y con su preciosa sangre, en esa cruz se expresan más que palabras o promesas pues lo que en ella se revela es el amor puro, bueno y fiel que nuestro Amado tiene por nosotros. Su amor es tan grande que puedes ver: sus manos extendidas en una cruz, sus heridas en el costado y en todo su cuerpo, una corona de espinas sobre su cabeza y por último, lo puedes ver morir sobre el madero a cambio tuyo y mío, pues su propósito no era que nosotros muriéramos sino que cuando Él tomara nuestro lugar y pagara nuestra deuda, creyéramos y aceptáramos su sacrificio para que entonces pudiéramos disfrutar de una vida eterna en Su presencia. ¡Esa sí que es una carta de amor!

Claramente ese amor no lo merecemos (1 Juan 4:10) y esto es lo que nos hace sentir aún más agradecidos con Dios, pues cuando conocimos su amor transformó por completo nuestras vidas, nos dio verdadero propósito, pero sobre todo ha puesto un anhelo en nuestro corazón de querer compartir con otros ésta misma carta de amor que el mismo Jesús nos entregó.   Oración.

«Padre qué carta de amor tan bella la que nos has dado, son más que palabras, son los actos de tu Hijo Jesús, su sacrificio, la cruz, su amor, el que recordamos y nos hace suspirar pues cuán grande fue el precio que tuvo que pagar para escribir esta carta de amor que perdurará por la eternidad, amén.

domingo, 12 de mayo de 2024

Siguiendo tu voz

 


Siguiendo tu voz

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,” Juan 10:27

Cuando leí este pasaje tuve la curiosidad de saber si lo que narra el evangelio de Juan sucede en la vida real, pues nunca he tenido contacto ni con ovejas, ni con pastores. Decidí recurrir a internet y buscar algo relacionado con esto, para mi sorpresa ¡había un video! Era un experimento que consistía en probar esta teoría. En él se ve a un pastor enseñando a tres tipos de personas el llamado que utiliza con sus ovejas. Cada integrante fue pasando, llamó al rebaño tal como se le había indicado, sin embargo, ninguno tuvo éxito; de repente le dieron el turno al pastor y te puedo decir ¡qué emoción me dió al ver cómo poco a poco las cabezas de las ovejas (que estaban pastando), empezaban a levantarse en búsqueda de su dueño!, seguido a esto cuando lograron ver dónde estaba su pastor, salieron corriendo a su encuentro, entonces entendí de manera gráfica lo que el Señor quería enseñarme a través de este pasaje: Si animalitos como estos logran diferenciar y reconocer la voz de su pastor, a pesar de tanto ruido o de impostores que quieren hacerse pasar por su dueño, ¿cómo yo siendo un hijo de Dios no puedo reconocer su voz?

Claramente el reconocer la voz de nuestro Pastor toma tiempo, tiempo de intimidad, pues imagínate ¿cuántas horas al día tiene que pasar una oveja con su dueño para poder reconocerle? ¡Muchas! Debe ser un trabajo de largos años, en el que el pastor habla y ellas escuchan, establecen su propio lenguaje, su llamado particular para que no haya confusión. De la misma manera sucede en nuestra relación con el Señor, necesitamos pasar tiempo de intimidad con Él para poder reconocer su voz, su manera particular de llamarnos, de tratarnos.

Hermanos, aprendamos de éstas singulares ovejitas y sigamos su ejemplo, pasemos tiempo de intimidad con el Señor, aprendamos a reconocer la voz de nuestro Pastor y sigámosle.  Oración.

«Señor Jesús, yo quiero ser de aquellas ovejitas que al escuchar tu voz salen corriendo a tu encuentro para seguirte. Ayúdame a dedicar más tiempo a nuestra intimidad pues sólo así podré reconocer fácilmente tu incomparable voz, amén.