sábado, 2 de diciembre de 2023

Navidad época de fe, esperanza y amor

 

Navidad época de fe, esperanza y amor


“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” 1 Corintios 13:13.

La navidad es una época que nos invita a reflexionar en tres aspectos fundamentales de la vida cristiana: la fe, la esperanza y el amor; pues muchas veces se deposita la fe, de manera equivocada, en alguien o algo, llevando a perder la esperanza y defraudando al amor.

Los creyentes sabemos que la navidad tiene un significado muy especial, pues se celebra el nacimiento del Salvador, que, aunque no haya sido en el mes de diciembre, se convierte en una buena oportunidad para compartir de Él, además de su nacimiento, también de su obra, muerte y resurrección.

Y es que es necesario aprovechar y hablar de Jesucristo y las buenas nuevas de salvación que en Él se tienen, debido a que, en medio de tanto festejo, se puede confundir la verdadera fe, la verdadera esperanza y el verdadero amor.

Muchos depositan su fe, (creencia profunda), en personas, cosas o ideales, pero la Biblia nos enseña que la fe que Dios quiere es en su Hijo Jesucristo, pues Él es el autor y el consumador de la fe y sólo en Él se tienen salvación, perdón de pecados y vida eterna.

La esperanza, (expectativa futura), muchas veces se pierde, por haber depositado la fe de manera incorrecta, si colocamos nuestra fe en Jesús, debemos tener la certeza que nuestra esperanza no será defraudada, porque en Él sus promesas son sí y amén.

La fe correcta siempre nos llevará a Jesús, en quien encontraremos esperanza y sobre todo amor, pues al creer en Él y recibirle, su amor es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.

Que el amor de Dios se convierta en el impulso y motivo de nuestra vida que nos permita, en esta navidad, compartir de Jesús para que la fe crezca, renazca la esperanza y el verdadero amor se encienda en el corazón de los hombres.   Oración.

«Padre amado te pido en el nombre de tu Hijo Jesús que en esta época de navidad mi fe crezca, mi esperanza se afirme y tu amor se encienda en mi corazón, para que, con la ayuda de tu Santo Espíritu, pueda entender el verdadero significado de la navidad, que es llevar a muchos a conocerte a ti, para que tú vivas en sus corazones. Amen.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 1 de diciembre de 2023

Clamando por agua

 

Clamando por agua


“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;” Salmos 42:1-2a

No hay peor sensación que el tener sed y no hallar algo para saciarla, hace 2 días me pasó, tenía mucha fiebre y era como si escuchara a mi cuerpo gritar que quería un poco de agua, lo peor de todo es que en el sector donde vivo no había porque estaban haciendo mantenimiento a las redes del acueducto, ¡qué desesperación comencé a sentir!, pero en ese instante el Espíritu Santo me llevó a recordar las palabras del Salmista: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.” (Salmos 42:1), y era como si Él me dijera a través de este versículo: “si tan solo así mismo buscaras al Señor, con esa necesidad que tienes en éste momento”, quedé en shock porque dije: es cierto, entonces pensé: Cuán fácil es identificar las necesidades físicas, pero cuán difícil resulta darnos cuenta de las espirituales, pues si tenemos una necesidad física, salimos corriendo a solventarla, pero quizás con la espiritual no pasa igual, pues al parecer “no es tan urgente o importante”, ¡cuán errados estamos! pues las espirituales sí que son vitales. Esto mismo se lo dio a entender Jesús a una mujer, cuyo enfoque estaba en satisfacer una necesidad física como la mía, manifestándole que, si ella encontrara un pozo en el cual pudiera sacar agua y beber, ciertamente al hacerlo volvería a tener sed, por lo cual la invitación que el Señor le hacía era a que echara mano de la fuente de agua viva, que estaba frente a ella, para que no volviera a tener sed jamás (Juan 4:5-42).

Al meditar en estas palabras el Espíritu Santo me confrontó, pues era claro que necesitaba agua física para combatir la fiebre, pero a mi alcance estaba la fuente de agua viva capaz de darme una llenura integral: en mi cuerpo, alma y espíritu. Al entender esto pude comprender lo dicho por el Salmista pues la sed que yo tenía no era de agua física, sino de Dios, del Dios vivo (Salmos 42: 2a) Oración.

«Padre, cuán fácil me resulta prestar atención a las necesidades físicas, pero cuán difícil es darme cuenta de las espirituales. ¿Qué sería de mí si no tuviera tu Santo Espíritu? Pues es Él quien me guía a la verdad y me enseña cuán importante es prestarle atención a mi parte espiritual, En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 30 de noviembre de 2023

Como dolor en los huesos

 

Como dolor en los huesos


“Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Salmos 42:10-11

Cuando escucho al Salmista decir que las afrentas de sus enemigos son como un duro golpe a sus huesos sí que lo entiendo, pues justamente el día de hoy me encuentro con una virosis que me causa dolor en todo el cuerpo, en especial en mis huesos. Seguramente tú también habrás experimentado esto en algún momento, y sabrás que por más que intentas acomodarte no hallas descanso, ni reposo para tu cuerpo. Cuando mi esposo me vió en ésta condición pronunció las palabras más alentadoras que alguien puede escuchar: “oremos”, inmediatamente puso sus manos sobre mi y comenzó a proclamar las verdades manifestadas en la palabra de Dios: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Isaías 53:4-5), el escuchar esta palabra fue reconfortante para mí, pues solo en ese instante dejé de poner mis ojos en el dolor, para ponerlos en Jesús, y esto mismo hizo Daniel, quien claramente no tenía alguien a su lado que le dijera: “oremos” pero reflexionando en su interior, empieza a concluir que no hay por qué abatirse ni sumergirse en el dolor pues su salvación y su ayuda provienen del Señor.

Hermanos, cuán importante es en todo momento mantener nuestros ojos puestos en el Señor, pues “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Isaías 40:29-31, si hoy estás experimentando alguna situación difícil que hace que se pierdan tus fuerzas y sientas como dolor en los huesos, recuerda y mantén puesta tu esperanza en el Señor, pues “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.” (Salmos 27:13).   Oración.

«Padre, qué bendición es saber que en todo momento puedo recurrir a tus brazos de amor, pues en ellos encuentro consuelo, sanidad, aliento, ánimo y vigor aún para mis huesos. Permíteme recordar ante cualquier circunstancia que puedo hallar refugio en ti. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 28 de noviembre de 2023

Me llamaste por mi nombre

 

Me llamaste por mi nombre

“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob,


y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” Isaías 43:1

Un día me encontraba en la clínica a la espera de una toma de exámenes de sangre y justo el horario que escogí era el más concurrido, tanto así que no había donde sentarse mientras llegaba mi turno; de repeso el sistema estaba caído y al estarlo obligaba a las enfermeras a que cada vez que llamaban un paciente tuvieran que gritar su nombre, pues ante la cantidad de personas que había no se lograba escuchar claramente. Mientras notaba ese caos y quería salir rápido de ese lugar, observaba cómo a medida que mencionaban los nombres de los pacientes poco a poco se paraban y dirigían a la casilla que les correspondía; en ese instante el Señor llamó mi atención recordándome que en el mundo pasa igual, pues hay millones de personas a quienes Él sabe sus nombres, pero una cosa es que Él sepa esto y otra muy diferente es que los conozca. Para explicar mejor mencionaremos un ejemplo práctico; todos conocemos el nombre del gobernante de nuestro país, pero eso no nos indica que lo conozcamos o con eso podamos saber: ¿Cuáles son sus gustos, cómo es él, su personalidad, etc.,? pues es claro que para poder conocer esto, necesitaríamos pasar tiempo de calidad con esa persona, pero no lo tenemos porque ni siquiera podemos acceder a él. En el caso con Dios, el mundo sí tiene acceso a Él (Juan 3:16-17) pues su anhelo siempre ha Sido el que todos tengamos una intimidad con Él, pero lastimosamente no todos desean hacerlo, pues les cuesta creer y reconocer la obra salvadora de nuestro Señor Jesucristo.

En el caso de los creyentes, estamos seguros y tranquilos al saber que Dios nos conoce, por medio de nuestra fe en Jesús, pero lo que anhela es que cultivemos día a día esa relación de amor con Él.

Cuán especial debe ser para nosotros el recordar esta verdad, de que tenemos la posibilidad de relacionarnos con el Creador, de manera cercana, de entender y creer que ahora somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios,” pero esto tiene un propósito: “anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable;” (1 Pedro 2:9)    Oración.

«Padre, gracias por nunca rendirte y buscarme en todo momento para que fuera restablecida nuestra relación por medio de la obra redentora de tu Hijo Jesús. Qué bendición es saber que ahora somos amigos y que tengo acceso a ese lugar santísimo. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 27 de noviembre de 2023

Encamíname

 

Encamíname


“El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.” Proverbios 16:9

Siguiendo la línea del devocional anterior he querido traer a colación el ejemplo de Jonás quien nos muestra cómo obra Dios cuando nuestros planes son contrarios a los suyos; en este caso, el plan de Dios para éste profeta era bastante claro (ir a Nínive y pregonar contra ella sobre cómo se había aumentado su maldad), sin embargo, Jonás no quiso obedecer sino que decidió irse en sentido contrario, lejos de la presencia de Jehová (Jonás 1:3). Cuán identificados podemos sentirnos con éste hombre porque también nosotros hemos experimentado, en ocasiones, lo que es conocer el mandato de Dios y no acatarlo, pero gloria al Señor por su infinita misericordia porque es Él quien decide encaminar nuestros pasos y hacernos volver al propósito correcto, como lo hizo con Jonás, permitiéndole regresar a Nínive a cumplir con su llamado, pero quizás no lo experimentó en las mejores condiciones, pues su desobediencia le costó: su salud, tiempo, entre otras cosas. ¿Cuánto nos ha costado, también a nosotros, el desobedecer? Nos ha costado nuestra salud física y emocional, lo que ha dado paso a nuestras vidas heridas que nunca debimos experimentar. Cuán diferente sería nuestra vida si tan solo al escuchar por primera vez el sonido de la voz de Dios nosotros saliéramos corriendo a obedecer, sin refutar, sin dudar, sin reclamar; claramente conoceríamos y seríamos testigos de esas cosas grandes y ocultas que Dios tanto nos dice que quiere enseñarnos.

Hermanos, cuán importante no sólo es encomendar nuestros planes a Dios sino también cuán vital es escuchar atentamente y obedecer los que provienen de Dios.  Oración.

«Gracias Padre porque es solo por Tu misericordia que mi vida es encaminada hacia tus planes, cuán bendecido me siento por ser tratado con tanta paciencia y amor por ti. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 26 de noviembre de 2023

Encomienda al Señor tus planes

 

Encomienda al Señor tus planes


“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” Salmos 37:5

Hace unos meses mi esposo y yo nos encontrábamos haciendo planes para realizar un viaje, tuvimos que organizar todo con respecto a esto, en especial el vuelo. Escogimos el itinerario que más se ajustaba a nuestra necesidad y quedamos contentos con nuestra elección, sin embargo, semanas después, la aerolínea por inconvenientes internos, decidió cambiar el horario de nuestro vuelo. Mi esposo al ver esta notificación se disgustó, pues esos no eran sus planes, y su frustración estaba en que no podía hacer nada al respecto. Cuando me enteré de esta noticia pensé: “con tal de que no lo vuelvan a hacer y podamos llegar el día que planeamos yo no tengo inconveniente”, pero ¿por qué te cuento esto? porque como seres humanos, bajo nuestra perspectiva finita, planeamos, organizamos, decidimos, pero lo hacemos (en ocasiones) basándonos tan solo en lo que alcanzamos a ver, y olvidamos lo más importante, que en nuestros planes debe ser tenida en cuenta la perspectiva de Dios, esa que es infinita, más alta y grande que la nuestra (Isaías 55:8-9). La planeación es importante y necesaria, no me malinterpretes, pero ésta no puede ir sola, sino que tiene que estar acompañada de Dios, porque en nuestro corazón puede haber diversos planes, pero el consejo de Dios es el único que permanecerá para siempre, no variará, y es en Él en quien debería estar basado todo nuestro andar (Proverbios 19:21).

En nuestro caso, el cambio que hizo la aerolínea obró a nuestro favor, y nos dimos cuenta de esto solo meses después, y es que gracias a esto ahora teníamos la opción de escoger otros horarios que antes no teníamos disponibles y que se ajustaban a los nuevos planes familiares, que a último momento se habían organizado; planes en los que no habríamos podido estar si no hubiese sucedido esto. Lo mismo le pasó a Pablo, no con un cambio de la aerolínea, sino con uno que realizó el Espíritu Santo, pues fue Él quien no le permitió ir a Bitinia sino que lo encaminó hacia un propósito mayor, ir a Macedonia a llevar el mensaje de salvación (Hechos 16:6-10).

Así que la próxima vez que pensemos que nuestros planes se “truncaron” y nos cause enojo, más bien renovemos nuestra manera de pensar y estemos atentos, a la expectativa de lo que Dios tiene preparado pues “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.” Proverbios 16:9.    Oración.

«Padre, cuán importante es encomendarte todos mis planes, pues como dices en tu palabra, hay caminos que me pueden parecer derechos, pero solo tú conoces hacia dónde me conducen. Amén.      Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 25 de noviembre de 2023

Meditando en tu palabra

 

Meditando en tu palabra


“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Josué 1:8-9

Al abrir la aplicación de la biblia me encontré este pasaje de Josué y me remontó a la sala de una sabia mujer, quien, sin yo saberlo, se convirtió no solo en mi maestra sino también en mi amiga. Si soy honesta, en aquella época en la que me enseñaba este versículo no le entendía nada, no porque no supiera explicar, sino porque yo estaba más interesada en seguir haciendo lo que mi ego determinara. Hoy, años después, vengo a ver los resultados de aquellas enseñanzas, que no fueron dadas a mí una vez por semana, sino en todo momento, pues ella sí que era experta en buscar los momentos adecuados para instruirme, aunque yo le dijera que estaba ocupada; como bien ella lo decía: “si me cierran una puerta, yo me les entro por la ventana”. No se pueden imaginar lo agradecida que estoy con Dios por aquella mujer, porque hoy el resultado de mi crecimiento, matrimonio y otras áreas en general son el fruto de su arduo esfuerzo y trabajo, que sé bien no fue hecho en sus fuerzas sino en el amor de Dios. Hoy eso mismo que ella me transmitió tengo el privilegio y honor de enseñárselo a otros, y lo hago con el mismo entendimiento que aquella mujer tenía cuando lo hizo conmigo, pues ahora comprendo cuán importante es guardar la palabra de Dios y obedecerla; gracias a esto he podido experimentar lo que es el que me vaya bien y mi camino sea prosperado, no ha sido fácil, se requiere de esfuerzo y valentía, pero no de aquél que se enfoca en mi capacidad o talento, sino en aquel que viene como resultado de identificarme con Cristo y permitir que sea Él quien viva a través de mi vida.

Quizá, al igual que yo, tuviste o tienes un maestro que te ha enseñado lo valioso de la Escritura, y aunque estas enseñanzas quedarán por siempre guardadas en nuestro corazón, es importante añadirle obediencia, pues solo así podremos experimentar en carne propia la bendición de lo que el meditar y guardar su palabra implican en nuestro caminar.   Oración.

«Padre cuán agradecida estoy por haber conocido tu palabra, y es que ella es el manual de vida que dirige mis pasos por sendas de rectitud. ¿Qué sería de mi vida si tú no me hubieras enseñado la importancia de las Escrituras?   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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