lunes, 23 de octubre de 2023

Sublime gracia

 

Sublime gracia


“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió”. Mateo 9:9

“Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Lucas 5:30-32

Mateo era un recaudador de impuestos, los recaudadores eran odiados socialmente por su fama de ladrones y embusteros. En la sociedad judía en tiempos de Jesús, un publicano estaba en la misma clase social que una prostituta, no se le permitía la entrada a la sinagoga e incluso se consideraba traidor de su nación por recolectar dinero para el imperio romano.

Lo increíble del llamamiento de Mateo es que siguió a Jesús al instante, ya tenía una predisposición en su corazón frente al llamado y no dudó en seguirlo. Como todos nosotros antes de conocer de Cristo, su corazón estaba lastimado por el pecado y por el rechazo de la gente, pero encontró refugio estudiando las Escrituras del Antiguo Testamento, esperando como muchos en ese tiempo, al mesías prometido. Al encontrarse con Jesús no vaciló en reconocer que era el Mesías esperado y el hecho de que lo hubiera invitado a seguirlo significaba que era perdonado de lo que una vez fue, su conversión fue tan radical que dejó su antigua vida para siempre. Su convicción sobre Jesús fue tan clara que inmediatamente invitó a sus amigos publicanos a un gran banquete para que conocieran a Jesús y poder compartir con ellos su experiencia espiritual.

Mateo es la viva prueba de que Dios no hace acepción de personas y que Él puede usar al más quebrantado y al más pecador, porque Jesús escoge a quien nadie mira y transforma su vida, quizás podemos identificarnos un poco con Mateo y entender lo que dice 1 Corintios 1:27-29 “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”. No debemos envanecernos sino siempre recordar de dónde nos sacó el Señor.

Esa es la naturaleza de nuestro amado Dios, se sienta a la mesa con el más vil y despreciado, con el más enfermo y rechazado; cosas que nunca pudieron entender los fariseos y escribas por eso juzgaron mal a Jesús porque se sentaba a comer con pecadores. Si te has sentido indigno de la gracia de Dios, si estás en el fondo del abismo por el pecado y piensas que no puedes salir de ahí, mira a Jesús, Él nos llama y escoge no por ser justos, sino por ser pecadores y todos necesitamos de su gracia infinita, Dios quiere trabajar en nuestros corazones, quiere perfeccionar su obra en nosotros porque Él viene a deshacerse de lo que somos y transformarnos en lo que Él quiere que seamos, Él quiere mostrar su gloria en cada uno de nosotros, ¡nuestro Dios es digno de toda la honra y gloria!    Oración.

«Amado Señor, te doy gracias por lo increíblemente maravilloso que eres, porque me amas y me aceptas como soy, gracias por tu sangre derramada en la cruz por mí, esa gracia me alcanzó y me dice que ya no estoy sujeto al pecado, sino que soy libre, que he sido restaurado para hablar a otros de tu inmenso amor. En el nombre de Jesús, amén.     Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito                      

domingo, 22 de octubre de 2023

No basta con buenas intenciones

 


No basta con buenas intenciones

“Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano al arca; y murió allí delante de Dios. Y David tuvo pesar, porque Jehová había quebrantado a Uza; por lo que llamó aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy”. 1 crónicas 13:10-11

El deseo de David era restaurar el culto al Dios verdadero, por eso David quería traer el arca de Dios a Jerusalén, su intención era buena, pero su método no, pues el Señor ya había establecido en la ley de Moisés cómo debería ser trasladada el arca del pacto y no precisamente en un carruaje tirada por animales, sino en los hombros de los levitas que eran responsables de esta función.

Con ese episodio tan desafortunado Dios tenía que mostrarle a David que no alcanza con las buenas intenciones, sino que las cosas hay que hacerlas a su manera, en obediencia a sus mandatos. Y a pesar de que todo marchaba a los compases de la alabanza y adoración y con mucho gozo con el pueblo, Dios no tolera la desobediencia y David tuvo que asumir las consecuencias inevitables de su decisión, por eso cuando vio lo que le sucedió a Uza, sintió pena, tristeza y confundido, quizás se preguntó lo que a veces muchos de nosotros nos preguntamos: ¿por qué pasó eso, si solo queríamos traer el arca y adorar a Dios?

Esta situación lo llevó a la ley de Moisés y allí descubrió cómo debía trasladarse el arca: “Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente”, 1 Crónicas 15:2. Desde ese momento lo haría de acuerdo a la voluntad de Dios.

Así como David es necesario repasar constantemente las Escrituras para comprender cuál es la voluntad de Dios y no hacer las cosas en nuestra propia prudencia como dice Proverbios 3:5 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”, cuántas veces tomamos decisiones de acuerdo a nuestro razonamiento y no consultamos al Señor, cuántas veces actuamos a la ligera pensando que lo estamos agradando a Él; el Señor quiere que obremos conforme a su Palabra, no podemos relacionarnos con Dios como nosotros creemos conveniente, podemos acercarnos con libertad a su presencia a través del sacrificio de su Hijo Jesucristo, como lo dice su Palabra.  Oración

«Amado Dios, enséñame a obedecer tu Palabra, a dejar de actuar bajo mis razonamientos y pensamientos, a recordar continuamente tus mandamientos, preceptos y estatutos, que son la guía que me has dado para protegerme de mis malas decisiones. En Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito                     

sábado, 21 de octubre de 2023

Jesús es mi estandarte

 

Jesús es mi estandarte


“Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi” Éxodo 17:15

“Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa”. Isaías 11:10

Jehová- nisi en el hebreo es traducido como bandera, estandarte, pendón, señal, símbolo. En el diccionario de la lengua española es una insignia distintiva de los regimientos, batallones o agrupaciones militares; una bandera colgada de una hasta que representa a una institución, grupo o nación; y si esta se alza significa un triunfo.

Recordemos en la batalla contra Amalec que cuando Moisés alzaba sus brazos, Israel prevalecía; cuando los bajaba, Amalec avanzaba. Cuando Aarón y Hur se dieron cuenta de esto, le sostuvieron las manos a Moisés hasta acabar la batalla. Ese día Dios les dio la victoria y en agradecimiento, Moisés edificó un altar y lo llamó Jehová-nisi diciendo con esto que Jehová era su bandera, su estandarte mostrando que el Señor le había dado la victoria frente a su enemigo.

En lo espiritual Jesús es nuestro pendón, nuestro estandarte y su señal es de victoria, fue alzado en la cruz, venciendo al enemigo de nuestras almas. Dios mismo lo elevó como estandarte ante toda la humanidad, cumpliéndose así, las palabras que Jesús dijo en Juan 12:32-33 “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir”. Una señal visible para muchos. La muerte de Cristo en la cruz sería un atractivo al mundo, y lo sigue siendo porque muchos hemos sido atraídos a Él por su sacrificio redentor.

La cruz llegaría a ser como un imán que tiene un poder atrayente, un poder magnético, que atrae a algunos, pero no tiene efecto en otros. En la cruz Jesús atraería a todos, indicando la iniciativa de Dios para llevar la salvación a todo el mundo, llegando hasta los gentiles. Aún dos milenios después de ser levantado de la tierra, el Cristo crucificado sigue atrayendo millares a la fe en Él como el Salvador del mundo. El poder atrayente de la cruz se debe al hecho de que Dios reveló su amor a través de su Hijo Jesucristo, dándolo en propiciación por nuestros pecados, Romanos 5:8.

Jesús es el estandarte de salvación para el mundo entero. Debemos aferrarnos a Él, puesto que también enfrentamos batallas diariamente, luchando contra el sistema de este mundo, que nos quiere apartar de la presencia de Dios, contra los malos deseos de nuestra vieja naturaleza y contra Satanás, nuestro enemigo, que quiere hacernos sentir esclavos del pecado. Hoy necesitamos ampararnos bajo la bandera de Cristo quién ha vencido en la cruz, al mundo, a la carne y a los poderes demoníacos y nosotros hemos recibido los beneficios de su victoria, Colosenses 2:13-15: “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Toda la gloria y honra a nuestro amado Salvador.  Oración.

«Gracias Jesús por ser mi estandarte, mi bandera, porque tu muerte en la cruz me dio la victoria sobre la carne, el mundo y Satanás; ahora puedo ampararme bajo tu presencia y entender que contigo soy más que vencedor, que nada me podrá hacer frente, porque tú ya triunfaste en la cruz y me has dado vida eterna y bendición. En el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito                     

viernes, 20 de octubre de 2023

¿Quién te habló de Cristo?

 

¿Quién te habló de Cristo?

“Porque todo aquel que invocare el nombre d


el Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” Romanos 10:13-15

Para responder a la pregunta del título del devocional, debo ir a la época del colegio cuando tenía 12 años, estaba pasando un momento difícil y había perdido la esperanza de vivir, fue en un abrir y cerrar de ojos que mi enfoque de la existencia cambió; en su misericordia Dios colocó a una compañerita de mi edad, para compartirme el evangelio de la gracia de Dios; recuerdo exactamente que el versículo que más impactó mi vida en ese momento fue Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, yo quería esa vida en abundancia que me estaba ofreciendo Jesús y por eso sin dudarlo lo invité a entrar a mi corazón. Ese fue el comienzo de una vida con propósito, hasta convertirme en lo que ahora soy, una sierva del Señor. Qué afortunada fui y qué agradecida estoy con aquella persona que Dios usó para predicarme el evangelio de Cristo.

Pensemos un poco en las personas que nos rodean, las situaciones por las que quizás están pasando, muchos están desesperados y han perdido la esperanza, ¿será que hemos sido sensibles a su necesidad?, ¿cuántas de ellas han escuchado el mensaje por nuestra boca, ese mensaje que transformó nuestra vida y cambió nuestro destino eterno?

Hemos sido salvos por la gracia de Dios, pero no debemos ser egoístas con aquellos que necesitan salvación, se nos ha dado un mensaje para compartir y aquí, el apóstol Pablo es contundente con esta exhortación: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?”.

Entendamos que para que alguien invoque el nombre de Cristo debe creer en Él, pero para que crea, necesita escuchar el mensaje de salvación y de una persona que se lo anuncie. La respuesta a la pregunta de Pablo es que Dios nos ha encomendado esa tarea a todos los que somos creyentes, nos dice en Marcos 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Somos mensajeros del evangelio y podemos al predicarlo, estar definiendo el destino eterno de la gente que está cerca de nosotros, ese mensaje está en su Palabra y nosotros hemos creído en lo que el Señor dice en ella, además nos ha dado su Santo Espíritu que es el que convence a cada individuo que le hablamos, de pecado, justicia y juicio, como lo hizo conmigo de niña, por eso, no debemos callar, permitamos que muchos se beneficien del poder salvador y transformador del evangelio.

Pablo declara en Romanos 1:14 “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor”, haciendo alusión a su sentido de obligación ¿Por qué? Porque el hombre está muerto y necesita vida, el hombre va por un camino de perdición y necesita liberación, porque el hombre vive sin esperanza y necesita volver a Dios, Jesús es la única solución para el hombre pecador que está perdido y necesita ser encontrado, Lucas 19:10 “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Hermanos, la respuesta a las preguntas que el Señor nos hace a través del apóstol Pablo en este pasaje, es que “alguien” necesita ser enviado a predicar de modo que otros puedan oír y creer, ¿no crees que ese “alguien” somos nosotros?   Oración.

«Padre amado, aquí estoy dándote gracias y adorándote porque un día una persona me habló de tu amor expresado a través de la vida de tu Hijo Jesús, quien vino a morir para salvarme y darme una vida nueva, gracias por esa persona que utilizaste para que me compartiera el evangelio; donde quiera que esté bendícela y ayúdame a seguir su ejemplo, pues anhelo que aquellos que me rodean crean en ti e invoquen tu nombre. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito                     

jueves, 19 de octubre de 2023

De lo genuino a lo falso

 

De lo genuino a lo falso


“Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho. Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los dio a los capitanes de los de la guardia, quienes custodiaban la puerta de la casa real. Cuando el rey entraba en la casa de Jehová, los de la guardia los llevaban; y los ponían en la cámara de los de la guardia” 1 Reyes 14:25-28

Así como pasó en el reinado de Roboam, hijo de Salomón, el pecado en nuestras vidas hace que ese tesoro escondido, que es Cristo, se opaque y no brille como debería. El pecado deja al descubierto nuestra miseria humana, nos empobrece y nos debilita.

Miremos un poco la vida de Roboam: reinó después de su padre y no tuvo un corazón perfecto para Dios; su idolatría e inmoralidad fueron más importantes que Dios, llevando al pueblo al pecado y a alejarse paulatinamente del Señor; esto causó su ruina espiritual y material, pues fueron saqueados por Sisac rey de Egipto. Como no quedaba oro, Roboam mandó a reemplazar los escudos de oro, robados por Sisac, por copias de bronce; aquí se muestra el declive del reinado de la casa de David.

Lo genuino y valioso fue cambiado por lo aparente y de menor valor. Quizá, esto es una de las artimañas que usa Satanás para corromper los valores verdaderos del cristianismo y reemplazarlos por el sistema de antivalores de este mundo, para que la gente siga contenta y satisfecha con lo que está haciendo. Entendamos que el peor error que podemos cometer es retirar a Dios de nuestras vidas, pues hace que todo lo demás se vuelva inútil o se derrumbe por causa de nuestro pecado.

Las filosofías e ideologías actuales han reemplazado la misericordia divina por la tolerancia humana; el creacionismo bíblico, por la evolución científica; el amor verdadero, por el sexo libre; y a Jesús, por el sincretismo religioso. La iglesia ha olvidado que el mensaje de salvación más importante para la humanidad es que Jesús, el Hijo de Dios, vino a este mundo para morir por nuestros pecados y salvarnos de la condenación eterna; sin embargo, se ha reemplazado por doctrinas de prosperidad y realización personal, basados en el esfuerzo humano, quitándole toda la gloria a Jesús; quien murió en la cruz, quien fue nuestro sustituto perfecto por nuestra iniquidad y quien al morir nos dio salvación, perdón de pecados y vida eterna.

Cristo es irremplazable. No podemos reemplazar el gozo de la salvación por los placeres de este mundo; no podemos reemplazar la santidad y la palabra de Dios por nuestras propias reglas y conductas, las cuales nos llevan a la perdición; no podemos reemplazar su presencia y nuestra comunión diaria por prácticas religiosas, culturales y de rito.

Dios nos pide un corazón sincero delante de Él y una vida cristiana transparente, como dice Hebreos 10:22 “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”. Un corazón donde resplandezca Cristo, nuestro tesoro en vasos de barro, como lo expresa 2 Corintios 4:6-7: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”.

Es agradable saber que el evangelio brilla en nuestros corazones. Así como la luz fue al principio de la creación, también, en la nueva creación, la luz del Espíritu iluminó nuestra alma cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón; el tesoro de luz y gracia del evangelio, que es Cristo, está puesto en vasos de barro. Por eso, hoy más que nunca el mundo necesita cristianos auténticos, genuinos, que prediquen la verdad y no permitan que la mentira, el pecado y los antivalores de este mundo opaquen el resplandor de la gloria de Cristo en sus vidas.   Oración.

«Amado Jesús quiero ser un verdadero siervo tuyo; por eso, permite que tu luz resplandezca a través de mi vida, con palabras sinceras, acciones correctas, con un corazón puro y una mente renovada; que nada de este mundo reemplace tu presencia gloriosa en mi vida, eres mi más preciado tesoro, me escogiste para propagar a otros tu luz, porque eres la única manifestación verdadera y completa del resplandor y gloria de Dios Padre, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito                     

miércoles, 18 de octubre de 2023

Trabajando con fervor

 


Trabajando con fervor

“Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel. Junto a ella edificaron los varones de Jericó, y luego edificó Zacur hijo de Imri. Los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos. Junto a ellos restauró Meremot hijo de Urías, hijo de Cos, y al lado de ellos restauró Mesulam hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel. Junto a ellos restauró Sadoc hijo de Baana. E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor” Nehemías 3:1-5

“Después de él Baruc hijo de Zabai con todo fervor restauró otro tramo, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib sumo sacerdote” Nehemías 3:20

En este capítulo se revela la gran unidad entre el pueblo de Dios para reconstruir las murallas de Jerusalén, fue un tremendo reto; por eso, unos 40 grupos trabajaron simultáneamente. Partes de la muralla se hicieron completamente nuevas, mientras que otras fueron solo reparadas. Aquí se destacaron las grandes dotes de Nehemías como líder y organizador. Recordemos que este siervo de Dios era un simple copero del rey de Persia, pero usado de manera sorprendente al ser guiado por Dios para reconstruir la Santa Ciudad.

Cada vez que nos sintamos incompetentes ante cualquier desafío, pensemos lo que Dios es capaz de transformar en nosotros para lograr sus planes, y siempre recordemos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:13). Esta unidad también anticipa el propósito y metas que caracterizarían a la iglesia cristiana; veamos Filipenses 1:27-28 “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, más para vosotros de salvación; y esto de Dios”.

También en este pasaje se muestra a los que trabajan con diligencia para la obra de Dios, como fueron los sacerdotes, levitas y las personas más humildes; entre ellos, se destaca Baruc que lo hizo con todo fervor (Nehemías 3:20); en contraste con los que fueron perezosos para hacerlo, como es el caso de los tecoítas, que no se prestaron para ayudar; a estos se les llamaba los “grandes”, haciendo referencia a su estatus social y económico, y que no quisieron involucrarse. En el libro de Nehemías se conmemoraron los nombres de todos los que repararon el muro, pues fue una obra de amor, patriotismo y servicio para darle tranquilidad y seguridad al pueblo de Dios en medio de tantos enemigos que lo rodeaban.

Tenemos que entender que la obra de Dios solo se hace con su poder; sin embargo, como en este caso, habrá personas en la iglesia que piensan que son demasiado sabias o importantes para trabajar arduamente, perdiéndose el privilegio de servir y ver la manifestación sobrenatural de Dios en sus vidas. Dios le dio sabiduría a Nehemías para que cada sacerdote reparara la pared frente a su propia casa, además de otras secciones; si cada uno era responsable de la parte del muro que estaba cerca de su casa, estarían más motivados para construir, no desperdiciarían tiempo trasladándose a otros lugares, estarían defendiendo su propia casa si eran atacados y harían de la construcción un esfuerzo familiar.

¡Qué hermoso ejemplo para hacer la obra de Dios en nuestra iglesia!, sentir que cada proyecto es propio y que es una tarea de todos; lo haríamos con más amor y entusiasmo. Pidamos al Señor que entendamos que Él necesita gente como Baruc para hacer el trabajo con responsabilidad, excelencia y gozo; saber que, con pocos Baruc, se puede transformar el mundo, así como Jesús lo hizo con sus 12 discípulos. Hoy sigamos el consejo de Pablo en Romanos 12:11 “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.  Oración.

«Señor enséñame a amar tu obra de tal manera que la realice con amor, responsabilidad, cuidado y entusiasmo, porque es para la construcción de tu reino en esta tierra; y para gloria y alabanza de tu nombre. Que nada me parezca demasiado cuando se trata de hacer tu voluntad. Llena mi corazón de fervor, diligencia y entrega para servirte. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito                     

martes, 17 de octubre de 2023

Fruto de labios

 


Fruto de labios

“Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado” Isaías 57:14-16

“He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré” Isaías 57:18-19

¡Qué palabra más hermosa que manifiesta el amor de Dios para nosotros! Las repeticiones tales como “allanad, allanad” y más adelante “paz, paz”, muestran el amor expansivo de Dios que va más allá del pueblo de Israel hasta todas las naciones de la tierra, mostrándose como el Dios Salvador, el libertador soberano, con su gran misericordia y paciencia, cristalizando así su oferta de gracia para el que está lejos como para el que está cerca. Pablo interpreta este pasaje como un anticipo a la inclusión de los gentiles dentro del plan de salvación de Dios; recordemos Efesios 2:17 “Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca”.

El Alto y Sublime Dios bajó a nuestro nivel para salvarnos, para vivificar a todos los quebrantados de espíritu, aquellos que le buscan y confían en Él. Para nosotros es imposible subir a su nivel a salvarnos a nosotros mismos, por eso, Jesús se despojó a sí mismo, se hizo semejante a los hombres y tomó la forma de siervo para ir a la cruz y extender su misericordia y su gracia sobre cada uno de nosotros, a pesar de ver nuestra vida llena de pecado (Filipenses 2:6-8).

¿Qué quiere Dios con esta oferta de gracia?, que confiemos en Él, es la única manera de ser salvados, sanados y restaurados. Lastimosamente el orgullo y la justicia propia son las piedras de tropiezo que hay en el camino que conduce al reconocimiento de Cristo. Por eso, Él dice que allanemos ese camino para que la gracia de Dios obre en nuestras vidas. Necesitamos humillarnos delante del Alto y Sublime y reconocer nuestra necesidad de su amor y salvación, reconocer nuestra condición de pecadores. Tendrá tierno cuidado de quienes reflexionan en su condición y temen su ira; hará su morada en aquellos que han humillado su corazón, para vivificarlos y consolarlos.

Dios “no contenderá para siempre con su pueblo”, porque nuestro espíritu sería aplastado por causa de nuestra rebelión contra Él. Dios ha visto nuestros caminos que son pecaminosos, sin embargo, extiende su misericordia para sanarnos, para restaurarnos; Dios nos conducirá por la senda del arrepentimiento para que seamos perdonados, porque no abandonará la obra de sus manos ni derrotará lo comprado por la sangre de su Hijo.

Hará que los hombres se vuelvan a Él con acción de gracias (Hebreos 13:15), como dice el pasaje de hoy: “He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; produciré fruto de labios”; fruto de labios que prediquen, oren y confiesen su poderoso nombre.   Oración.

«Gracias amado Señor por sacarme de mi condición de pecador por medio de tu abundante gracia derramada en la cruz; por salvarme, sanarme y restaurarme al poner mi confianza en ti. Haz que por la influencia del Espíritu Santo y el nuevo corazón que me has dado, brote alabanza agradecida de mis labios, que me vuelva a ti de todo corazón y recuerde la promesa de Isaías 55:7 “deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito