martes, 18 de octubre de 2022

Experimenta la presencia de Jesús Vivo

 


Experimenta la presencia de Jesús Vivo

“No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día” Lucas 24:6-7.

“Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron, así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” Lucas 24:24-27.

¿Cómo podemos encontrarnos con Jesús hoy? La resurrección no solo fue un hecho histórico, sino un encuentro para muchas personas con el Cristo resucitado. Hoy también podemos experimentar su presencia, para eso necesitamos entender que su resurrección cambió el mundo para siempre. Un mundo en oscuridad por el pecado, encontró la luz; un mundo en muerte, halló la vida; un mundo seducido por el enemigo, encontró la libertad; porque Cristo venció la muerte, el pecado y las tinieblas, levantándose victorioso de su tumba.

Jesús ganó una gran victoria para nosotros, no se trató simplemente de una presencia espiritual, su cuerpo físico resucitado y transformado se hizo presente a sus discípulos y se reveló a ellos de dos maneras:

La primera manera, es que se les apareció físicamente, primero a las mujeres, después a los dos discípulos en el camino de Emaús y luego a los once cuando estaban reunidos. La Biblia a través del apóstol Pablo asevera que se apareció a más de quinientos hermanos, en 1 Corintios 15: 5-6 dice: “y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen”.

Se le apareció a Jacobo y por último dice Pablo que a él; y todas estas personas estuvieron dispuestas a morir por esa verdad. La pregunta hoy, es: ¿de qué manera se nos ha aparecido a nosotros? De pronto no lo hemos visto físicamente, pero se ha manifestado de manera poderosa en nuestras vidas por la presencia vivificante de su Espíritu que mora en nosotros.

La segunda manera, es por medio de las Escrituras: “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían”. ¿Alguna vez has sentido que tu corazón arde cuando estás leyendo o escuchando su Palabra?, eso es lo que debería suceder cada vez que se nos revela a Jesús a través de la Biblia. En Lucas 24:32, fue revelado a sus dos discípulos: “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?”

Cada vez que estamos reunidos Jesús se hace presente en medio de su iglesia; Él lo prometió y lo cumple. Recordemos Mateo 18:20 “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Si queremos experimentar la presencia del Cristo Vivo en nuestras vidas, asegurémonos en primer lugar de congregarnos para compartir unos con otros y en segundo lugar escuchemos con profundo anhelo su Palabra, para que arda nuestro corazón cada vez que Cristo es revelado a través de ella.   Oración.

«Padre amado, gracias porque Jesús está vivo, has que mi corazón arda cuando estudio tu Palabra y también al congregarme con mis hermanos en la fe para experimentar tu presencia por medio de tu Santo Espíritu. Quiero verte más, no solo en mi vida personal sino también en mi iglesia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.  ¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

lunes, 17 de octubre de 2022

¿Qué camino elegirás?

 


¿Qué camino elegirás?

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” Mateo 7:13-14

“Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte” Jeremías 21:8.

En estos versículos se presentan dos opciones: dos caminos y dos destinos, pero una sola decisión. Tenemos que hacernos conscientes del peligro de no vivir nuestra vida cristiana como Dios quiere, podemos tener un pie en las cosas de Dios y otro en las cosas del mundo, lo que hará que en un momento dado fallemos espiritualmente.

Todo puede parecer respetable en la superficie, podemos aparentar ser santos y piadosos, pero debajo, escondido, puede acechar el pecado. Los demás no pueden ver los comportamientos de nuestra vida donde reside el pecado, pero Dios sí puede verlo todo.

Hay dos caminos: una puerta ancha y un camino ancho, que conduce a la perdición; y una puerta estrecha y un camino estrecho que conduce a la vida, y es Jesús. Dice el Señor que pocos encuentran este camino, pero es el camino a seguir, aunque sea pedregoso, no es el más fácil, pero es el único seguro a la vida eterna.

La puerta ancha representa el inicio del camino que lleva a la perdición; es descrita como “ancha”; evidentemente es una puerta que permite entrar a muchos sin ningún sacrificio de su parte, no requieren dar nada, les está permitido traer cualquier cosa de equipaje: el materialismo, el prejuicio, el odio implacable; por eso lo escoge mucha gente, porque no hay restricciones relacionadas con las creencias o conductas. Es el camino abierto de menor resistencia. El camino ancho no requiere ninguna reforma o cambio en nuestro estilo de vida.  Oración.

«Señor, vengo delante de ti arrepentido a pedirte perdón, porque teniendo la opción de escoger, he transitado por el camino fácil, me he contaminado con las cosas que este mundo ofrece y he permitido que en áreas de mi vida se oculte el pecado. Hoy elijo la senda de tu voluntad para mi vida, de santidad y de honra. Elijo la bendición y no la maldición, elijo la vida que eres tú, Jesús; esa puerta estrecha y ese camino estrecho que me guiarán a la vida eterna, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 16 de octubre de 2022

Jesús, Único y Singular

 


Jesús, Único y Singular

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” Juan 1:1-5.

Todo el evangelio de Juan es una respuesta a la pregunta que muchos se hacen: ¿Quién es Jesucristo? La respuesta de Juan es: Jesús es Dios, es Singular y Único. El propósito de Juan es llevarnos a creer y a tener una comunión con Dios por medio de Jesucristo. Por eso es necesario entender quién es.

Es la Palabra única de Dios: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Jesús es llamado la Palabra, el Verbo, el Logos. Es el «memra» de las Escrituras hebreas, esta palabra tiene su equivalencia al griego con la palabra logos que es traducida al español como Verbo. Este vocablo «Logos» no puede ser explicado por la filosofía griega, sino por el tetragrama hebreo:

“YHVH” = Jehová. ¡Él es el Jehová! ¡Él es el Verbo! ¡Él es la Palabra viviente! ¡Él es el que es!

El Verbo o Palabra, es uno de los nombres más elevados y más profundos que se le da al Señor Jesucristo. Jesús es el Verbo, y este nombre reúne todo lo que fue dicho acerca de Jehová en el Antiguo Testamento. Jesús no sólo estaba con Dios al principio: “el Verbo era Dios”, lo que nos aclara que Jesús es Dios.

Es el único creador de todo: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3). Por medio de Él, Dios hizo todas las cosas. Colosenses 1:16 dice: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.

Es la única luz del mundo: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:4). La luz es un sinónimo de bondad y verdad y es más fuerte que la oscuridad. La oscuridad no puede prevalecer contra la luz.

Es el único transformador de vidas: “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13). Creer en Jesús significa la mayor y más significativa transformación: Dios nos hace hijos y nos recibe en su familia.

Es la única revelación de Dios: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). Jesús es la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15).

Pidamos al Espíritu Santo que nos dé entonces una fresca revelación de quién es Jesús, tener una comprensión más profunda de lo que significa ser hijos de Dios y así darlo a conocer a otros.  Oración.

«Amado Padre celestial, gracias porque te has revelado en la persona de Jesucristo lleno de gracia y verdad, por ayudarme a comprender que Jesús es mi Único Salvador que ha venido a darme luz y a transformar mi vida. Quiero tener un entendimiento más profundo de lo que significa ser tu hijo. Ayúdame a tener la claridad para decirle a otros quién es Jesús y cómo pueden conocerle. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 15 de octubre de 2022

ÁRBOL QUE DA BUEN FRUTO

 

ÁRBOL QUE DA BUEN FRUTO


“No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis.”, S. Mateo 7:18-20

Al final, no seremos conocidos por nuestras buenas intenciones, sino por nuestras acciones. Y ¿cómo queremos ser conocidos, por hacer lo que agrada a Dios o por hacer lo que la tendencia al pecado nos arrastra? De seguro, hacer la voluntad de Dios siempre será mejor. Entonces necesitamos un cambio interior si queremos que el resultado de nuestras acciones sea correctas, íntegras, con una meta diferente al egoísmo o a la ambición de las cosas temporales. Este cambio interior ocurre cuando nos acercamos por fe a Cristo, Él renueva nuestro interior colocando la disposición en nosotros, para hacer las cosas que agradan y dar fruto verdadero. Si creemos en Jesús, Él hace de nosotros un campo fértil donde puedan florecer obras buenas, cosecha abundante de buenos frutos.

Si queremos que el resultado o fruto de nuestro trabajo, estudio o lo que estemos haciendo sea verdadero, duradero y bueno, no queda otro camino que la obediencia a Cristo y a su Palabra. Todo aquel que quiera que la cosecha de su vida sea abundante, sin perdida y llena de paz, debe ajustar sus planes a la voluntad de Dios, entonces Él mismo tomando el control de lo que hacemos nos ayudará a que el resultado de nuestra determinación sea bueno, agradable y conforme al corazón de Dios. Oración.

"Señor, tú miras el corazón y conoces mis intenciones, límpiame mi Dios para ser un terreno fértil que da buenos frutos, que hace tu voluntad. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 14 de octubre de 2022

Mi posición en tu futuro reino

 


Mi posición en tu futuro reino

“Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel”. Lucas 22:28-30

Estos versículos hacen parte del discurso de Jesús en la última cena con sus discípulos, antes de ir a la cruz, en donde les anunció nuevamente su muerte, la traición de uno de ellos, la negación de Pedro y su posición en el futuro reino. Por eso les dice muy conmovido: “Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios”. (Lucas 22:15-16).

Todas esas advertencias, antes de morir, eran necesarias para que ellos supieran que, después de su crucifixión, vendrían tiempos difíciles, donde su fe sería probada. Era un momento de reflexión para todos; muchos pensaron que no serían capaces de traicionar y negar al Señor, pero si somos sinceros, nosotros debemos reconocer la fragilidad humana y cómo podríamos traicionarlo o negarlo en los momentos de prueba que vienen sobre el mundo, antes de su regreso.

Hubo una discusión entre los discípulos de quién sería el mayor en su reino, por la cual Jesús les dijo que Él había ocupado la posición más baja, porque estaba entre ellos como “el que sirve” (Lucas 22:27). Cuando Jesucristo vino a la tierra, toda la humanidad debería haberse convertido en su siervo; en cambio, Él sirvió a la humanidad; ocupó nuestro lugar en la cruz; Él preparó la mesa de la salvación y nos ha invitado a la gran fiesta de la salvación.

Sabemos que los apóstoles ocuparán un lugar especial en el Reino; se les dará una posición prominente y no solo comerán y beberán en la mesa en que esté el Señor, sino que se sentarán en tronos para juzgar a las 12 tribus de Israel. Esa será su posición.

El hijo de Dios tiene algunas cosas importantes atesoradas para el futuro; los redimidos van a ocupar posiciones elevadas. Debemos preguntarnos: ¿estamos trabajando para ocupar esos lugares en el cielo? Vamos a ir al cielo por la gracia y misericordia de Dios, pero vamos a ser juzgados de acuerdo con nuestras obras, para determinar la posición que vamos a ocupar. ¿Nos damos cuenta de lo importante que es el servicio a Dios? (Apocalipsis 22:12).

La única cosa que Dios juzgará es el ejercicio o la práctica del don o capacidad que Él nos ha dado. Seremos recompensados conforme a la fidelidad en ejercitar el don que Dios nos ha dado. La forma en que vivamos la vida cristiana es importante ante Dios, por eso, no hay cabida para las rivalidades entre hermanos.

Podemos fundamentar la vida en dar o en recibir; si la fundamentamos en recibir, perderemos por nuestro egoísmo la amistad con los demás y la recompensa de Dios. Jesús acabó sus advertencias prometiendo a sus discípulos que, los que habían estado con Él en la lucha, estarían con Él en el Reino. Dios no queda en deuda con nadie; los que compartan la Cruz de Cristo compartirán un día su corona. Esta recompensa también es para nosotros, si permanecemos fieles hasta el fin, sirviéndole con el corazón.   Oración.

«Amado Señor Jesús, gracias por tus enseñanzas, solo quiero servirte a ti y a mi prójimo de corazón, permite que todos esos dones y capacidades que me has dado por medio de tu Santo Espíritu, los ejerza con amor y sabiduría, sin rivalidades con mis hermanos en la fe, porque algún día cada uno ocuparemos la posición que ya nos has preparado en el reino de los cielos. Mi mayor anhelo es encontrarme contigo cara a cara. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 13 de octubre de 2022

El justo por los injustos

 


El justo por los injustos

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu”. 1 Pedro 3:18

“Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Lucas 23:35-39

Jesús era totalmente inocente y a pesar de eso fue crucificado injustamente. Era “justo”, sin embargo, murió por los “injustos”. La justicia de Jesús se pone en contraste con todas las personas que estaban mirando su ejecución, es un pasaje bastante irónico; los gobernantes se burlaban de Él, los soldados también se mofaban diciéndole que si era el rey de los judíos se salvara a sí mismo y, uno de los ladrones que estaba junto con Él en la crucifixión, le recriminaba que se salvara a sí mismo y a ellos.

De hecho, Jesús estaba muriendo para salvarlos a ellos y a nosotros, pero para hacerlo tenía que morir, no podía salvarse a sí mismo; todo con el fin de llevarnos al Padre. La cortina del templo se rasgó por la mitad, simbolizando el acceso a la presencia de Dios, que se hizo posible para todos por medio de su muerte (Lucas 23:45).

Si lo vemos de esta forma, no somos nada diferentes a estas personas que estaban presentes allí, porque antes de aceptar a Cristo éramos tan injustos como ellos, quizá nos burlábamos, nos mofábamos o le recriminábamos al no conocer su amor; sin embargo, Lucas nos muestra la decisión que todos debemos tomar frente a Cristo en algún momento de nuestra vida.

Podemos rechazar a Cristo, como lo hizo uno de los malhechores, o podemos poner nuestra fe en Él, como lo hizo el otro ladrón cuando se volvió a Jesús y le dijo: “Jesús acuérdate de mí” (Lucas 23: 42). Todo se trata de una decisión movida por la fe. Juan 3:18 dice: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”.

Así como le prometió al criminal que se volvió, que estaría con Él ese día en el paraíso, también estaremos a su lado en el cielo disfrutando de la eternidad, si tomamos la decisión de volvernos a Él y pedirle que sea nuestro Señor y Salvador.

Jesús murió por todos para que fuéramos hechos justos delante del Padre, Dios hace justos a todos los que creen, sin distinción. Romanos 3:22 nos lo recuerda: “la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia”.

Hoy podemos tomar la decisión, si todavía no lo hemos hecho, para vivir en la relación correcta con Dios y con los demás. Todo depende de nosotros.   Oración.

«Cuando te miro a ti Señor Jesús y veo tu justicia, solo me inclino ante ti reconociendo lo pecador que soy. No dudaste en morir por mí en esa cruz y derramar tu preciosa sangre, para hacerme justo delante del Padre. Cómo no agradecerte por lo que hiciste por mí. Ahora tengo una relación directa con mi Padre celestial. Por eso ¡eres el único digno de todo honor y gloria por los siglos de los siglos! Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 12 de octubre de 2022

Hablemos las palabras de Dios

 

Hablemos las palabras de Dios


“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. Josué 1:7-9

“Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés”. Josué 1:16-17

Ser siervos de Dios es una bendición para cualquier creyente, pero lo que tenemos que entender es que esta bendición trae consigo una gran responsabilidad. En el pasaje de hoy vemos que Josué es elegido por Dios para sustituir a Moisés y para entrar al pueblo de Israel a la tierra prometida, como dice Josué 1:1-2 “Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel”.

Por eso, para Josué fue fundamental prestar atención a las palabras de Dios, tendría que leerlas, meditarlas día y noche y obedecerlas. Sabía que, llenar su mente con la verdad de Dios quitaría todo temor ante tan grande desafío y cambiaría sus pensamientos por libertad, victoria y paz. El Señor lo estaba llenando de seguridad y paz al prometerle su presencia continua, solo tenía que hablar las palabras de Dios con poder y autoridad, a tal punto que motivaría a su pueblo a seguirle, por eso le dijeron: “Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés”.

Para nosotros es también importante que aprendamos a hablar las palabras de Jesús. Las palabras de Jesús son las más poderosas pronunciadas en esta tierra, sus enseñanzas las más grandes de todos los tiempos, tanto que atraía a las masas para escucharlo, Lucas 21:37-38 dice: “Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos. Y todo el pueblo venía a él por la mañana, para oírle en el templo”.

Son palabras de vida eterna, por eso dijo: “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lucas 21:33). Hoy sus palabras de amor y poder siguen transformando vidas, liberando y sanando personas.

Jesús también nos advierte que seremos perseguidos por causa del evangelio, y cuando esto suceda nos dará palabras llenas de sabiduría para que podamos defendernos (Lucas 21: 14-15).

Él también nos ha dado la promesa de su presencia, fueron sus últimas palabras antes de ascender al cielo después de su resurrección, palabras que deben quitarnos cualquier temor para enfrentar el desafío de la iglesia en estos tiempos: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. (Mateo 28:19-20)

Empoderémonos con las palabras de Jesús, para que otros lo sigan.  Oración.

«Señor Jesús, ayúdame a leer, meditar y obedecer tus palabras cada día, para poder transmitirlas con poder y autoridad a otros, siempre guiado por tu Santo Espíritu. Gracias por prometerme que estarás a mi lado hasta el fin del mundo, esto me llena de seguridad y paz. En el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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