lunes, 29 de agosto de 2022

Apresúrate a restaurar tu relación con Dios

 


Apresúrate a restaurar tu relación con Dios (Primera parte)

 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

Qué maravilloso es recibir la libertad después de estar en una prisión, y ser liberados de la ley del pecado y de la muerte, para quienes hemos creído en la obra extraordinaria de Jesús en el Calvario, siendo perdonados por medio de la sangre derramada en la cruz. Pero, si aún a pesar de esta gran verdad, estás en pecado, apresúrate, corre hacia Jesucristo, arrepiéntete y encontrarás el perdón.

Colosenses 3:5-9 dice: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, […] Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”. Esto de despojarse o de hacer morir en nosotros, parece algo fácil pero siempre se termina haciendo lo opuesto, y por consiguiente alejándose de Dios para continuar en el pecado. Cuando esto suceda, no huyas de Dios, confiesa tu pecado y vuelve al Camino que es Jesucristo.

Dice la biblia que “Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:9) y aún más, nos limpia de toda maldad y nos hace nuevas criaturas. Pero ¿qué nos corresponde hacer a nosotros? Tenemos que arrepentirnos, lo cual es un cambio de mente, sentimientos y de voluntad en cuanto al pecado. Esto implica dejar nuestro estilo de vida pasado, abandonar intencionadamente el pecado y volvernos a Dios. Es un cambio de actitudes. Es tomar decisiones radicales una a una, pues no se puede cambiar de un solo golpe toda la vida, pero hay que comenzar ya.

Hermano, si andas en malos caminos, confiésalo ante Dios y Él te ayudará a cambiar tu manera de pensar y de actuar. Confesar los pecados es un paso importante en nuestra restauración y santificación para tener una relación íntima con Dios. Oración.

«Padre Amado, me presento delante de ti con un corazón contrito y humillado, reconociendo mi pecado y mi maldad; me confieso delante de tu presencia con firme arrepentimiento, pues hoy dejo morir lo terrenal en mí y me apropio de tu inmenso perdón para restaurar mi relación contigo. Gracias Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 28 de agosto de 2022

Ir a las naciones

 

Ir a las naciones


“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” Marcos 16:15-16.

Antes de ascender al cielo, Jesús les dijo a sus discípulos que fueran por todo el mundo predicando el evangelio a toda criatura, y hoy nos sigue diciendo lo mismo a nosotros los creyentes. En el tiempo de Jesús, era más complicado viajar y comunicarse, y sin embargo ellos obedecieron y el respaldo de Dios fue evidente, pues esta labor que empezó hace más de dos mil años nos ha alcanzado.

La palabra evangelio significa buenas nuevas, y básicamente lo que Jesús les dijo a sus discípulos y nos dice a nosotros, su iglesia, es que vayamos por todo el mundo predicando la buena noticia que en Cristo hay perdón de pecados, salvación y vida eterna.

1 Corintios 1:21 dice “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. Así que la manera de alcanzar al perdido, es por medio de la predicación, pero la predicación que Jesús pide es de su evangelio. Romanos 1:16 dice “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. El mensaje de la cruz es poderoso, porque es la esencia del evangelio, pues ahí mismo vemos el amor de Dios, la justicia de Dios, el perdón de Dios, la gracia de Dios y la misericordia de Dios.

Hoy en día tenemos a nuestro alcance muchas más herramientas para compartir y predicar este poderoso mensaje de salvación, así que dispongamos nuestras vidas al servicio de Dios como lo hicieron aquellos discípulos, a los cuales Jesús se dirigió hace más de dos milenios, pues al igual que a ellos, a nosotros también nos respaldará con el poder de su Santo Espíritu para cumplir su propósito de salvación en el mundo.   Oración.

«Señor Jesús cuan agradecido estoy por lo que has hecho por mí, gracias por esa obra maravillosa que hiciste en la cruz, gracias por llevarme a conocer tu amor y por llevarme a entender el precio que tuviste que pagar por salvarme; ayúdame con tu Santo Espíritu a compartir esta buena noticia: que en ti hay perdón de pecados, salvación y vida eterna. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” Marcos 16:15-16.

Antes de ascender al cielo, Jesús les dijo a sus discípulos que fueran por todo el mundo predicando el evangelio a toda criatura, y hoy nos sigue diciendo lo mismo a nosotros los creyentes. En el tiempo de Jesús, era más complicado viajar y comunicarse, y sin embargo ellos obedecieron y el respaldo de Dios fue evidente, pues esta labor que empezó hace más de dos mil años nos ha alcanzado.

La palabra evangelio significa buenas nuevas, y básicamente lo que Jesús les dijo a sus discípulos y nos dice a nosotros, su iglesia, es que vayamos por todo el mundo predicando la buena noticia que en Cristo hay perdón de pecados, salvación y vida eterna.

1 Corintios 1:21 dice “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. Así que la manera de alcanzar al perdido, es por medio de la predicación, pero la predicación que Jesús pide es de su evangelio. Romanos 1:16 dice “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. El mensaje de la cruz es poderoso, porque es la esencia del evangelio, pues ahí mismo vemos el amor de Dios, la justicia de Dios, el perdón de Dios, la gracia de Dios y la misericordia de Dios.

Hoy en día tenemos a nuestro alcance muchas más herramientas para compartir y predicar este poderoso mensaje de salvación, así que dispongamos nuestras vidas al servicio de Dios como lo hicieron aquellos discípulos, a los cuales Jesús se dirigió hace más de dos milenios, pues al igual que a ellos, a nosotros también nos respaldará con el poder de su Santo Espíritu para cumplir su propósito de salvación en el mundo.   Oración.

«Señor Jesús cuan agradecido estoy por lo que has hecho por mí, gracias por esa obra maravillosa que hiciste en la cruz, gracias por llevarme a conocer tu amor y por llevarme a entender el precio que tuviste que pagar por salvarme; ayúdame con tu Santo Espíritu a compartir esta buena noticia: que en ti hay perdón de pecados, salvación y vida eterna. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 27 de agosto de 2022

Compartir en nuestro entorno

 


Compartir en nuestro entorno

“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él”, Lucas 8:39 RVR1960

“Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:31 RVR1960

Contar las grandes cosas que ha hecho el Señor en nuestras vidas es un acto de obediencia, que habla de nuestro amor a Dios, pero también del amor al prójimo, pues al compartir lo que Dios hace en nosotros estamos compartiendo su amor. Ese es el ejemplo que nos da aquel endemoniado guadañero del relato del evangelio de Lucas, del capítulo 8, quien, al tener su encuentro con Jesús, y experimentar el amor, el poder y la libertad de Cristo en su vida, obedeció al mandato que el Señor le dio, y se fue publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.

Cuando conocemos a Jesús y tenemos nuestro encuentro personal con Él, Dios también nos rescata, como a aquel gadareno, pues sin Cristo estábamos muertos espiritualmente, estamos en tumbas como aquel mismo hombre, y de ahí nos saca el Señor y nos pone en su reino, pasándonos de muerte a vida. Que al igual que aquel hombre hoy tomemos la decisión de obedecer y de contar a las personas con las cuales compartimos nuestro diario vivir de las grandes cosas que ha hecho el Señor con nosotros.

Si empezamos a compartir en nuestro entorno de lo que Jesús ha hecho con nosotros, como Él nos lo pide, la luz de Cristo empezará a alumbrar esos corazones para llevarlos a sus pies, y una Palabra grandiosa es que al creer en Jesucristo podemos ser salvos nosotros, pero también podemos pedir para que nuestra casa, es decir nuestra familia sea salva, para que cada miembro por voluntad propia tome la decisión de rendir su vida a Cristo.

Qué recompensa más grande será poder ver a nuestro lado, en la eternidad junto a Cristo, a nuestros seres queridos, gracias a la obediencia a este mandato, de ir y compartir las maravillas que Jesús ha hecho con nosotros.   Oración inicial

«Señor Jesús, hoy elevo mi oración al Padre en tu nombre, pidiendo por mi familia, por mis seres queridos y mis amigos, para que ellos te puedan conocer, y puedan rendir sus vidas a ti, que en mi se cumpla tu Palabra que dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 26 de agosto de 2022

El poder del Testimonio personal

 

El poder del Testimonio personal


“Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.” Juan 4: 39-42 RVR1960

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”, Hechos 1:8 RVR1960

La extensión del Reino de Dios se ha producido por medio de nosotros los creyentes, cuando nos disponemos para ser utilizados como instrumentos de salvación, al permitirle a Dios obrar al compartir de su amor. Esta disposición, es un acto de servicio, al colocar nuestra vida como ejemplo para testificar de lo que Dios ha hecho con cada uno de nosotros, cómo nos ha rescatado, limpiado, perdonado, restaurado y bendecido en Cristo. El encuentro de la mujer samaritana con Jesús, es una gran muestra del impacto que causa el testimonio personal, pues ella lo que hizo fue sencillamente compartir lo que le había ocurrido en esa maravillosa reunión con su Salvador, gracias a lo cual muchos creyeron en Jesús y se acercaron a Él, lo que a su vez produjo que esas personas a las cuales se les había compartido pudieran experimentar su propio encuentro con Cristo.

Ahora bien, Hechos 1:8 nos declara que cada creyente ha sido dotado de un poder muy especial, pues cada uno de nosotros, al creer en Cristo ha recibido al Espíritu Santo, quien nos da el poder de ser testigos de Cristo. Un testigo, como la mujer samaritana, es una persona que está presente en un acto o en una acción y declara o da testimonio de ello; así que ser testigos de Cristo es declarar lo que él mismo ha hecho en nuestras vidas, y ese testimonio es poderoso, pues ahora en nuestro tiempo viene respaldado por el poder de su Santo Espíritu. Tomemos el ejemplo de la mujer samaritana y seamos testigos del amor de Cristo “en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” lo que significa compartir de Cristo con la ayuda y poder del Espíritu Santo en nuestra casa o en nuestro entorno, en nuestra ciudad o país y aún en el mundo entero.  Oración.

«Padre amado, hoy te pido en el nombre de tu Hijo Jesús me ayudes a tener una relación profunda de intimidad con Cristo, para que pueda compartir en el poder de tu Santo Espíritu, de tu amor y de todo lo que has hecho en mí, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 25 de agosto de 2022

Instrumentos de Salvación

 


Instrumentos de Salvación

“Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” Hechos 13:47

Es un gran privilegio ser partícipes de los planes de Dios; al igual que Pablo, nosotros los creyentes también hemos sido puestos para ser luz de los gentiles, como lo dice Mateo 5:14-16 “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

Ahora bien, la luz que debe alumbrar en cada uno de nosotros, los creyentes, es Cristo, pues Él es la luz verdadera, como Él mismo lo declara en Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”

Pero, ¿cómo podemos dejar alumbrar la luz de Cristo en nuestras vidas?, la respuesta es compartiendo de su amor y de su obra en la cruz, lo cual lleva al pecador a arrepentirse y a rendir su vida al Señor, pues compartir del amor de Cristo es compartir la luz del evangelio, el cual es poder de Dios para salvación, como lo dice Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”

Compartir el evangelio es el acto más grande de servicio que, como creyentes e hijos de Dios, podemos hacer; que al igual que Pablo, obedezcamos al llamado de Dios y podamos decir como el apóstol “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” Oración.

«Padre Dios, cuán agradecido estoy contigo por haber puesto en mi camino un hijo tuyo, quien con amor algún día me compartió de tu amor y de la obra redentora de Cristo; gracias, porque a través de él, tu Luz alumbró mi vida y me llevó al arrepentimiento y a reconocer a Cristo como mi Señor y Salvador personal. Te pido, en el nombre de tu Hijo Jesús, que yo también pueda ser ese instrumento de salvación, para acercar a otros a ti, con el amor y el poder de tu Santo Espíritu, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 24 de agosto de 2022

El servicio de Jesús, fórmula de salvación

 


El servicio de Jesús, fórmula de salvación

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” Filipenses 2: 3-11.

Jesucristo nos muestra cómo siendo Dios, optó por venir a este mundo como siervo, y estando en esta condición de servicio demostró su humildad y amor, al hacerse obediente hasta su muerte y muerte en la cruz. Esta disposición a servir en el plan de salvación de su Padre, lo llevó a entregar su vida por amor, lo cual trajo como resultado perdón de pecados, salvación y vida eterna a todo aquel que en Él cree. Esta vida de servicio fue recompensada por el Padre, al darle a su Hijo un nombre que es sobre todo nombre, de tal manera que solo en el nombre de Jesús se tiene salvación como lo dice Hechos 4:12, además le dio el honor de ser llamado Rey de reyes y el Señor de señores como lo dice Apocalipsis 19:16.

Sabiendo esto, que el servicio de Jesús es fórmula de salvación, busquemos tener el mismo sentir que hubo en Cristo, para así considerar a los demás como superiores a nosotros mismos, no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros, para que, por medio de nuestro servicio, Jesús pueda seguir realizando su obra salvadora, atrayendo al perdido a sus brazos de amor. Que hoy tomemos la decisión de entregar nuestras vidas al servicio de Dios, para que Jesús, por medio de su Santo Espíritu, utilice nuestras manos para ayudar al necesitado, utilice nuestros pies para ir a visitar a los enfermos, a las viudas y a los que están en cárceles, y utilice nuestra voz para dar aliento al cansado y esperanza al pecador. Que nada de lo que hagamos sea por contienda o por vanagloria; antes bien que la humildad y el servicio en amor, sea la marca que nos identifique como seguidores de Cristo e hijos de Dios.   Oración.

«Señor Jesús, que el mismo sentir que hubo en ti, esté todos los días en mi vida, para poder dejarte vivir a través de mí y así tener una vida en servicio para seguir ejecutando tu plan de salvación con la ayuda de tu Santo Espíritu. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 23 de agosto de 2022

AVANZAD HACIA LA VICTORIA

 

AVANZAD HACIA LA VICTORIA


“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”, Salmo 23:4-5

La Biblia dice: “Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano” (1 Samuel 17:50). Un joven pastor armado sólo con su vara, su honda y su fe en Dios derribó a un temible gigante. Ahora, Jesús es tu Pastor y hará lo mismo en tu vida si tú se lo permites, Él dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11). Jesús promete guiarte y protegerte, aderezar mesa en presencia de tus enemigos. Por tanto, si las amenazas, las incertidumbres y las luchas se van agolpando alrededor de ti, tu Pastor extiende un banquete de provisiones en medio de la batalla, pues nada te faltará mientras te abres paso hacia la libertad.

Qué grande es la confianza que David tenía en el Señor que, a pesar de haber pasado por cantidad de adversidades, pudo afirmar con seguridad: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4). David sabía que Dios lo tenía todo bajo su control. Durante los tiempos más tenebrosos, supo reconocer que Dios estaba a su lado, caminando con él a través del valle. Tú puedes tener esa misma confianza, Él siempre está contigo, tiene especial cuidado de ti y sabe lo que es mejor para ti.

La declaración: “Tu vara y tu cayado me infunden aliento” es de gran seguridad, son dos cosas que representan la disciplina y dirección del Señor, es decir, hay corrección si no se hace la voluntad de Dios, y hay guía si obedecemos las instrucciones basadas en su Palabra. Por tanto, toma un asiento ante la extraordinaria mesa de Dios y siéntate, disfruta de la presencia de tu Padre celestial. Acude a Él cada vez que te sientas agotado y cargado, porque ha prometido que te hará descansar. Avanza hacia la victoria que Él tiene para ti y observa cómo caen uno tras otro los gigantes que hay en tu vida.  Oración.

"Jehová de los ejércitos, gracias por guiarme por el valle oscuro y tenebroso, y sacarme a lugares de delicados pastos, gracias por protegerme de las asechanzas del enemigo y darme la victoria, gracias por tu presencia en cada instante de mi vida. Te amo Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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