jueves, 21 de julio de 2022

Entra en nuestra vida, entra en nuestra casa

 

Entra en nuestra vida, entra en nuestra casa


«Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» Lucas 19: 1-10.

Como Zaqueo, debemos desear buscar a Jesús y vencer cualquier obstáculo que nos impida estar en su presencia. Cristo siempre toca la puerta para que le dejemos entrar, no solo a nuestro corazón, sino también a nuestras casas. El que quiere conocer a Cristo, también será conocido por Él. No hay limitaciones para buscar a Dios; los que, como Zaqueo, deseamos sinceramente ver a Cristo, venceremos cualquier obstáculo y nos esforzaremos para verlo.

Si Cristo nos llama debemos descender; esto implica que debemos ser humildes al buscarle y reconocer nuestras debilidades, saber que necesitamos totalmente de Él, para vencer el pecado, arrepentirnos y dar pruebas de ser verdaderos creyentes. Buscando ser justificados, no por nuestras obras, sino por la fe en nuestro Salvador, sabiendo que las buenas obras son solo el resultado de nuestra fe y del arrepentimiento por la gracia de Dios.  Oración.

«Señor, gracias por amarnos y aceptarnos tal como somos, porque tú no miras las apariencias, sino el corazón arrepentido y humillado delante de ti. Gracias por entrar en nuestra vida y nuestra casa, trayendo salvación; que siempre venzamos cualquier obstáculo que nos impida buscarte. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 20 de julio de 2022

Misericordia gratuita para todos

 

Misericordia gratuita para todos


«A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado. Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano», Isaías 55:1-6.

Desde el momento que recibimos a Cristo en nuestro corazón todo es beneficio. La única condición que Dios nos coloca es que le busquemos con sinceridad. Él quiere saciar nuestra sed espiritual, quiere transformar nuestras vidas y darles propósito. Este pasaje es un llamado universal a los gentiles, «sedientos», o sea aquellos con una gran necesidad espiritual qué calmar, ofrece las bendiciones espirituales del evangelio, nos anima a buscar nuestras fuerzas y vida en Dios, que es la fuente de «agua viva». «Venid a las aguas» aparece en plural, lo que indica que todo lo que da, lo da en abundancia, «sin dinero» ya que Él pagó el precio con el que fuimos comprados, la sangre preciosa de Jesús.

El alimento físico hay que pagarlo y dura poco, solo llena las necesidades físicas, pero Dios nos ofrece un alimento gratis que suplirá todas las necesidades de nuestra alma y espíritu, la pregunta es ¿cómo obtenerlo? La respuesta es ir, clamar y buscar a Dios mientras pueda ser hallado.

Dios hizo un pacto eterno con el rey David «las misericordias firmes a David», que nos alcanza a nosotros y nos pone como testigos a las naciones, jefes y maestros de muchos. Mateo 28:19-20 dice «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Necesitamos ser hombres y mujeres de valor que nos esforcemos y atendamos el llamado a evangelizar este mundo. ¿Cuántos estamos obedeciendo a su llamado?   Oración.

«Señor, gracias por el alimento espiritual que nos das a diario con tu Palabra, permite que nos aleje de las influencias del mundo, gracias porque la vida abundante que nos ofreces no tiene precio, gracias por tu lealtad divina al pacto eterno que has hecho con nosotros a través de Jesucristo.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 19 de julio de 2022

Señor, que nuestro hablar y pensar sea tu deleite

 

Señor, que nuestro hablar y pensar sea tu deleite


«¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mí», Salmo 19:12-14

Dios mira primero nuestros pensamientos y actitudes. No podemos evitar que los pájaros vuelen en nuestra cabeza, pero sí que hagan nido en ella. A veces evitamos grandes pecados, pero nos dedicamos a cometer “pequeños pecadillos”. Para Dios no hay grandes, ni pequeños. Todos los días estamos sometidos a grandes tentaciones, pero si nos acostumbramos a ceder a pequeñas tentaciones, después cuando venga la gran tentación no vamos a poder resistir.

La revelación de la Palabra de Dios, debe llevarnos a revisar nuestro interior y mirar que «pequeñas cosas» para nosotros, nos están robando la bendición de Dios. Debemos revestirnos de Cristo, para tener su mente y no alimentar el pensamiento con otras cosas, un refrán conocido dice» El que tiene rabo de paja no se arrime a la candela».

No debemos permitir que nuestra mente se ensucie porque repercutirá en nuestras palabras y acciones. En el verso 14 dice: «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti», señalando que nuestras palabras y pensamientos deben ser acordes con la Palabra de Dios y con su voluntad. Que lo que hablemos y lo que meditemos en nuestro corazón sean el deleite de nuestro Dios. Nuestras palabras deben reflejar lo que nuestros corazones sienten y piensan. «De la abundancia del corazón habla la boca» Mateo 12:34b. Recordemos que cuando resistimos los grandes pecados nos preparamos para vencer aún las pequeñas tentaciones.   Oración.

«Señor, gracias por morir en la cruz por nuestros pecados, danos la fuerza para resistir la tentación y no ceder ante ella. Renueva nuestra mente y nuestro corazón para poder soportar en el día malo y vencer las batallas contra la carne, el mundo y el enemigo, que anda como león rugiente, para hacernos caer. Amén   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 18 de julio de 2022

Somos administradores de los misterios de Dios

 

Somos administradores de los misterios de Dios


«Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.» 1 Corintios 4:1-2

«Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.» Mateo 25:21

Todo cristiano debe ser un fiel mayordomo, pues todo lo que tenemos le pertenece a Dios: nuestra vida, talentos, tiempo, dinero, habilidades, dones. Un mayordomo es aquel que maneja la propiedad de otro, así que, Dios escoge confiarnos mucho o poco según nuestra fidelidad; cuando lo hacemos fielmente Él nos confía más. Los desafíos diarios prueban nuestros corazones para que escojamos hacer lo correcto.

Somos también mayordomos de la gracia de Dios, no los depositarios de ella, sino los dispensadores de la misma hacia otros, según la medida que Dios nos dio. Dice 1 Pedro 4:10 «Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios».

Los dones del Espíritu Santo son llamados también dones de gracia, porque son impartidos gratuitamente, son propiedad común de la comunidad cristiana, siendo cada creyente ministro del don que se le dio para la edificación de la iglesia y no solo para su propio bien. Por eso, debemos administrarlo con contentamiento, no con envidia ni deshonrando los dones de otros, ya que somos un solo cuerpo y debemos procurar el bien de los otros; al hacerlo estamos promoviendo nuestro propio bien. Recordemos que somos siervos de otros. Sigamos el ejemplo de Jesús, quien se constituyó Siervo de todos.  Oración.

«Señor, somos tus siervos y como tales debemos hacer todo lo que tú nos pidas como nuestro Amo, dueño de nuestras vidas y de todo lo que tenemos; enséñanos a ser buenos administradores de lo que nos das. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 17 de julio de 2022

Echa fuera el temor

 


Echa fuera el temor

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”, Isaías 41: 10.

A veces lo que genera angustia en nuestro corazón no tiene que ver tanto con lo que vivimos sino con lo que pensamos y cómo asumimos las circunstancias, de un momento a otro el temor se puede apoderar de nuestras mentes nublando nuestro entendimiento acerca de la verdad y de las promesas de Dios para nuestra vida. Puede incluso afectar nuestra salud mental con problemas de ansiedad y depresión y terminar afectando nuestra salud física al punto de desfallecer. La palabra de Dios nos aconseja: “…Por nada estén angustiados, sino sean conocidas sus peticiones delante de Dios en oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”, Filipenses 4: 6 -7.

El perfecto amor echa fuera el temor, de allí la importancia de llenar nuestra mente del testimonio del amor más grande: La vida y obra de Jesucristo. Sus promesas nos deben alentar en momentos de angustia. Acaso ¿Él dijo y no hará? ¿Prometió y no cumplirá? ¿Hay algo difícil para Dios?

La manera de afrontar los retos de la vida no se debe basar en nuestras emociones o sentimientos, sino en el conocimiento de nuestro padre eterno: Él es omnisciente (todo lo conoce), Él es omnipresente (está en todos lados), Él es omnipotente (todo lo puede). Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Si Dios prometió estar con nosotros, así será; si prometió que siempre nos ayudaría, nos ayudará; si prometió que siempre nos sustentaría, nos sustentará. No seas más esclavo del temor, échalo fuera.  Oración.

«Señor Jesucristo, tu amor por mí es mi refugio y mi fortaleza en momentos de angustia y debilidad. Llena mi mente de tu palabra, que mi vida y mis decisiones las determinen mi fe en tus promesas y no mis temores. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 15 de julio de 2022

Manos a la obra

 


Manos a la obra

» Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien”, Nehemías 2:17–18.

Trece años habían pasado desde que el pueblo de Israel después de su cautiverio en Babilonia, había subido a Jerusalén con el propósito de reconstruirla, los líderes que habían estado a la cabeza de la reedificación del templo habían perdido el ánimo y el valor del principio, ahora el pueblo estaba paralizado por el temor a sus enemigos que los acechaban por todos lados. Dios levantaría un nuevo líder que le devolvería la fortaleza a la ciudad y la esperanza a todo su pueblo.

Este fue Nehemías, un hombre de oración y de acción. Su tenacidad y determinación para llevar a cabo el plan que el Espíritu Santo colocó en su corazón lo convirtieron en alguien inspirador para miles de judios que le siguieron y se sumaron a la obra de reedificación; sin importar su clase social, su oficio, o a cuál ciudad pertenecieran, todo el pueblo se unió por una misma causa, en una lucha a muerte por alcanzar el objetivo final, reconstruyendo el muro y las puertas de Jerusalén en menos de 2 meses.

En estos días de tanta ruina espiritual, donde los muros de los valores y la fe cristiana se ven consumidos por el sistema de valores de este mundo, necesitamos más Nehemías dispuestos a ir donde Dios los mande, a hacer lo que Dios disponga, a extender el reino de los cielos en una lucha a muerte contra los que se opongan. No estamos solos, el Espíritu de Dios nos respalda. Nuestros hijos, nuestra familia y nuestra sociedad se unirán a nuestra causa cuando vean que el Dios de lo imposible está de nuestro lado.   Oración.

«Señor Jesucristo que tu Santo Espíritu que da el querer como el hacer prospere toda buena obra en mis manos, que mi ánimo y determinación para hacer las cosas que te agradan y glorifican sea de inspiración para que otros se animen a servirte. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 14 de julio de 2022

Dios es quien capacita

 


Dios es quien capacita

“Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá; y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.” Nehemías 2:7–8.

En estos versículos vemos cómo Nehemías, el “copero del rey”, es capacitado de forma sobrenatural por Dios para una obra de ingeniería, como era la reconstrucción de los muros y las puertas de Jerusalén.

Este hombre había dispuesto su corazón para servir a Dios y a su pueblo, había orado con diligencia y había planificado lo que requeriría para lograr su cometido. Probablemente no era ingeniero ni arquitecto, pero sí un creyente apasionado y comprometido con el reino de Dios. Él creía en el “Dios grande, fuerte y temible” que había salvado a su pueblo en muchas otras oportunidades y que podía hacerlo una vez más; y Dios utilizó cada cosa en la vida de Nehemías para cumplir su propósito, por lo que, nada en su pasado, su presente o su futuro fue en vano. Ahora Nehemías servía en la corte de un rey pagano muy poderoso, a quien Dios le tocó el corazón para que dotara a su siervo con poderes especiales para su difícil viaje y con los mejores materiales de la región para reconstruir las ruinas de su amada Jerusalén.

De parte de nosotros, Dios solo necesita una verdadera conversión y que asumamos la responsabilidad que esta conlleva (arrepentirnos de nuestros pecados, orar y conocer a Dios en intimidad). A medida que crezcamos en la fe, el Espíritu Santo colocará en nuestro corazón la disposición de servirle incondicionalmente y un compromiso firme por su Reino. Dios se puede servir de cualquier circunstancia, persona o lugar y de cualquier cosa que haya pasado en nuestra vida para que podamos cumplir todo su propósito por imposible que este sea.   Oración inicial

«Señor Jesucristo, soy consciente de mi incompleta capacidad humana para servirte; por otro lado, creo y confío en que tu Espíritu Santo pondrá todo a mi favor para que, en el poder de tu fuerza, yo pueda cumplir todo tu propósito en mí. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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