domingo, 29 de mayo de 2022

Montes que obstaculizan la fe

 


Montes que obstaculizan la fe

“Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. Marcos 11: 22-23

Reconozcamos que hay montes en nuestra vida, que no nos dejan avanzar y crecer espiritualmente, nos estancamos cuando estamos ante problemas que son difíciles de resolver o cuando tenemos montañas de culpa e inseguridad que nos impiden vivir victoriosamente y desarrollar nuestro potencial y sólo pueden ser allanadas con la gracia de Dios, cuando entendamos quién es Él y que no hay nada que no pueda hacer. Jeremías 32:27 dice: “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”

Mover montañas debería ser una norma de vida de los creyentes, por eso el Señor nos anima a tener fe y a dar pasos para remover todo obstáculo que se interponga. Primero debemos confiar en Él, estando seguros de que no nos va a fallar, quitando todo temor de nuestros pensamientos y afirmando sus promesas en nuestro corazón, como dice Salmos 56: 3-4 “En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré”.

Cuando nos entregamos sin reservas, estamos convencidos de que Dios proveerá lo que falta y dará solución a nuestro problema porque se interesa por nosotros, por eso deleitémonos en Él, gocémonos en su presencia, su bendición está disponible, pues nos impulsa a una dimensión de dominio sobre las adversidades. Salmo 37:4 dice: “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”.

Dejemos todo en las manos de Dios y descansemos en Él, “encomendar” es la máxima expresión de confianza porque es desprendimiento total de nuestra carga, de nuestra necesidad, para dejarle la solución a Dios. Salmo 37:5 “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”.

No pensemos más en el problema dice Proverbios 23: 7a “Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él”, nos volvemos miedosos y ansiosos cuando nos enfocamos en el problema, no dejemos que el ruido de nuestras dificultades nos impida oír la voz de Dios. Dice hebreos 3:15 “entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación”.

Dios quiere que venzamos la incredulidad, que es el obstáculo más grande de la fe. Santiago 1:6-7 nos recuerda: “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.  Oración.

«Señor Jesucristo quiero colocar mis ojos en ti porque eres el autor y consumador de la fe, con tu poder y gracia puedo allanar todo monte que se levante en contra mía y que no me deje ver tu grandeza y potestad, quiero rendirme totalmente en tu presencia en deleite y confianza seguro de que obrarás por encima de cualquier circunstancia. En Cristo Jesús. Amén.      Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito. 

sábado, 28 de mayo de 2022

La paternidad de Dios

 


La paternidad de Dios

“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”. Salmo 27:10

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”. Juan 14:18-20.

Hay faltantes en la vida de muchas personas ocasionados por la ausencia de sus padres, que no estuvieron durante su crianza, o nunca ocuparon el roll que les correspondía, por ser una familia disfuncional. Desafortunadamente hoy hay más hijos separados de sus padres que en tiempos anteriores; son pocas las familias que permanecen unidas, donde ambos padres siempre están presentes. Esto, sumado a la falta de conocimiento de Dios y de los principios establecidos en su palabra para la familia, ha generado hijos inseguros, carentes de afecto y con un concepto errado de lo que es la familia, a tal punto que muchos de nuestros jóvenes no quieren casarse, por temor a repetir la historia.

Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo son una familia unida e indivisible; y fuimos diseñados a su imagen y semejanza para nacer y crecer en un entorno familiar sano y amoroso. Es grato y alentador saber que Dios Padre estuvo presente en nuestra concepción y en nuestro desarrollo como dice el Salmo 139:15-16 “No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vio tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”. Siempre ha estado con cada uno de nosotros, por eso si hemos tenido sentimientos de abandono y soledad es hora de que entendamos que, aunque padre y madre nos dejen, Dios nos recogerá.

Su corazón paternal nos ama tanto que entregó a su Hijo amado para que estuviéramos unidos a Él eternamente. Dice Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. Cuando recibimos a Jesús no solo se cierra el abismo que causamos con nuestro pecado y que nos alejó de nuestro Padre celestial, sino que entramos a ser parte de su familia, adoptados por el puro afecto de su voluntad (Efesios 5:1), nos acepta en Cristo, tal como somos (Efesios 1:6) y nos hace herederos de todas las promesas dadas en su Palabra (Romanos 8:17).

Cuando Jesús murió, resucitó y ascendió al cielo al lado del Padre, no nos abandonó, envió la presencia del Espíritu Santo para que esté siempre con nosotros. Él no quiere huérfanos, sino gente que viva en plena comunión con el Padre, Hijo y Espíritu Santo en una armoniosa unidad. Un Padre que nos ama, cuida, nos provee y nos corrige porque desea lo mejor para cada uno de sus hijos.

No hay más excusas para la auto conmiseración, tenemos el mejor Padre, que siempre ha estado presente, sólo concédele el primer lugar y usará el derecho de cuidar tu vida con amor y sabiduría.  Oración.

«Padre celestial, gracias porque siempre has estado presente en mi vida, fijaste tus ojos en mí desde que fui concebido y el anhelo más grande de tu corazón es que no me aleje de ti, eres bueno y amoroso y estás dispuesto a bendecirme, me aceptas tal como soy y me has provisto de la presencia consoladora y amorosa de tu Santo Espíritu para que nunca me sienta sólo y desamparado. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

viernes, 27 de mayo de 2022

Agradando a Dios nuestro Salvador

 


Agradando a Dios nuestro Salvador

«Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo» 1 Timoteo 2:1-6

Que extraordinaria exhortación hace Pablo en su carta a Timoteo y que palabra tan actual para aplicarla nosotros en este tiempo difícil, cuando nuestros gobernantes necesitan de un vallado de oración para que vivan y procedan con compasión, virtud y honestidad, así como también orando unos por otros. Aportar a las soluciones es implorar a Dios cada día, levantar altar para Dios en cada casa, no es colocar imágenes con veladoras, sino disponer nuestros corazones para estar en comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones, unánimes alabando y adorando a Dios, pues de esto se agrada Él.

Dios quiere que todos los hombres vengan al conocimiento de la verdad, pero la verdad solo la encontramos en la Biblia. 2 Timoteo 3:16-17 dice: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» No hay otro camino para conocer la Verdad de Dios, sino las Escrituras.

También Dios quiere que todos los hombres sean salvos, Jesús dijo: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Apocalipsis 3:20). Jesucristo toca a tu vida, solo si lo aceptas en tu corazón y crees en Él serás salvo, pues recibes salvación como regalo de Dios. Debes confesar con tu boca que lo aceptas como el único mediador entre Dios y los hombres. Jesús también dijo: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (Juan 1:12).

Hermano, si Cristo está en tu corazón eres hijo del Gran Rey y lo más importante es que tu nombre estará escrito en el libro de la vida, así un día será abierto aquel libro y te darán la bienvenida al cielo, porque los nombres que allí no estén inscritos serán lanzados al lago de fuego.    Oración.

«Amado Dios, elevo a ti mi oración, mi súplica y mi acción de gracias, por los que están en altos cargos directivos o de gobierno, para que la sabiduría y la inteligencia que provienen de tu boca sea sobre ellos, para que actúen en toda piedad y honestidad en estos difíciles momentos y ante todo te conozcan a ti a través de tu Palabra. Gracias Señor. Amen. .  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 26 de mayo de 2022

Conforme a vuestra fe os sea hecho

 

Conforme a vuestra fe os sea hecho


“Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho”. Mateo 9:27-29

El Señor nos ha dado una medida de fe a cada uno de nosotros (Romanos 12:3), lo importante no es si nuestra fe es grande o pequeña como un grano de mostaza, sino que tenga el poder suficiente para que el Señor obre en nuestra vida conforme a ella, tan solo necesita que creamos como dice Lucas 17:6 “Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería”.

Para Dios poco es mucho, si tenemos fe. Bastó cinco panes y dos peces para que Jesús diera comida a una multitud. ¿Realmente confiamos que el Señor es suficiente para hacer lo que Él quiere en nosotros?

El énfasis en este pasaje se concentra en la fe de los ciegos. Jesús responde a su clamor, cuestionándolos con esta pregunta: ¿Creéis que puedo hacer esto?, una manera de probar si tenían confianza en su poder para sanarlos. Esa misma pregunta hoy nos la hace el Señor a nosotros frente a la situación que estamos pasando, ¿qué podemos responder? Cuando los ciegos respondieron que sí, Él hizo el milagro.

«Hijo de David» era una expresión común por medio de la cual se identificaba a Jesús como el Mesías, porque se sabía que el Mesías sería descendiente del rey David (Isaías 9:7), siendo el Mesías, se profetizaba que podía dar vista a los ciegos, como dice Isaías 42:7 “para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas”

El Señor realizó muchos milagros sin tener en cuenta la expresión de fe de los que los recibieron, porque es un Dios misericordioso y bueno, que obra en nosotros a pesar de nuestra fe, pero anhela oír de nuestra boca que creemos en Él.

Charles Spurgeon decía: “El mayor de todos los milagros es la salvación de un alma” y es cierto, pero debemos confesar nuestra fe como dice Romanos 10:9-10 “que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.

Después del milagro Jesús les pide a los ciegos, que no compartan su buena noticia de sanidad, para no excitar a las multitudes, pero ellos no se pudieron contener, claramente lo desobedecieron; hoy, el Señor nos pide lo contrario, porque nos manda a publicar las buenas nuevas y muchos nos resistimos a su orden.

Jesús quiere ofrecer sanidad espiritual a un mundo pecador, ciego y enfermo. Contemos lo que ha hecho en nosotros sin temor, y glorifiquemos a Cristo y cumplamos así con el llamado a extender el evangelio hasta lo último de la tierra.   Oración.

«Señor Jesucristo, gracias por haber obrado en mi vida el mayor de los milagros, la conversión de mi alma, que ha traído tantas bendiciones y sanidades en mi caminar contigo, hoy como esos ciegos te doy gracias por abrir mis ojos a la luz de tu evangelio, por darme fe para que obres conforme a ella. Gracias por los que aún están ciegos espiritualmente, permite que yo predique la buena noticia para que reciban salvación, En Cristo Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

miércoles, 25 de mayo de 2022

Jesús, que seas lo primero en mi vida

 


Jesús, que seas lo primero en mi vida

“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” Génesis 22:1-2.

“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” Mateo 6:33-34.

A veces Dios nos pone a prueba con las prioridades; cuando pasamos por dificultades o estamos muy ocupados con nuestras actividades diarias, tendemos a afanarnos y buscar respuestas en diferentes partes o apoyarnos en las personas en las que confiamos, pero nos olvidamos que el Señor está allí, a nuestro lado, para ayudarnos en el día a día. Nuestra relación con Dios debe ser nuestra prioridad, aun en medio de los problemas, y nuestro amor por Él debe estar por encima de los demás amores, por encima de la visión que haya dado para nuestra vida y aun por delante de las relaciones humanas más estrechas que nos ha permitido tener.

Abraham fue un ejemplo de esto, cuando estuvo dispuesto a obedecer a Dios sin importar el costo. Su gran fuerza era que amaba al Señor más que a cualquier cosa o persona. ¿Es así nuestro amor por Él?

La gracia de Dios nos alcanza siempre en medio de las circunstancias; el Nuevo Testamento nos recuerda que la prueba de Abraham llegó después de que Dios le hiciera las promesas y, por lo tanto, se constituyó como una prueba de fe y de sus prioridades. Veamos hebreos 11: 17-19 “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir”.

Es normal sentir pánico ante situaciones de la vida que nos superan y llegar a pensar que Jesús está dormido como en Mateo 8:24 “Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía”; consideramos que no está haciendo nada con nuestro problema porque nuestra respuesta natural, ante las dificultades de la vida, es dudar y temer, pero el Señor nos dice en Juan 16:33 que la respuesta debe ser la confianza: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Jesús es capaz de calmar cualquier tormenta y traer paz al alma. Si el Señor ya nos ha mostrado el propósito de nuestra vida, no importa cuántos obstáculos se atraviesen que nos hagan dudar; si es lo que Él realmente quiere, nos ayudará a pasar por en medio de ellos y volverá a encauzar nuestro destino. Nada que nos ocurra está separado del plan que tiene para nosotros.

Aunque a veces tenemos que aguardar por largo tiempo, las promesas de Dios se cumplen oportunamente; durante el periodo de espera, el desafío es seguir confiando en Dios.  Oración

«Señor, aunque a veces las situaciones difíciles son las que yo mismo provoco, quiero aferrarme a ti; deseo con todo mi corazón que tú seas el primero en mi vida, antes que mi familia, trabajo, estudio y amigos, y que entienda que aun en la dificultad, cuando tenga que atravesar el más temeroso mar de pruebas y obstáculos, tú permaneces fiel para ayudarme a cruzarlo. Gracias por estar siempre a mi lado. En Cristo Jesús, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

martes, 24 de mayo de 2022

El perfecto juicio de Dios

 

El perfecto juicio de Dios


“Jehová Dios mío, en ti he confiado; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame… Jehová juzgará a los pueblos; Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad” Salmo 7:1; 8.

Muchos problemas se resolverían en este mundo si creyéramos que hay un Dios que juzga con justicia, confiando en que Él finalmente pondrá todas las cosas en orden; pero, mientras no comprendamos esto, seguiremos tomando la justicia con nuestras propias manos para vengar los agravios que las personas nos hacen.

Si creemos que Él podrá juzgar con perfecta justicia, es tiempo de dejar todo asunto en sus manos y empezar a amar a los que tildamos de enemigos, como dice Mateo 5:43-44 “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”.

 

En este mundo enfrentaremos a diario desafíos, malentendidos, decepciones, dudas, pruebas, tentaciones, contratiempos y hasta ataques enviados por el enemigo, y debemos aprender a enfrentarlos en confianza y oración, como lo hizo David, de tal forma que se atrevió a decirle a Dios que lo juzgara conforme a su justicia e integridad. Si somos capaces de esto, es porque sabemos que estamos obrando bien y que aun en medio de las dificultades estamos obedeciendo las enseñanzas de Jesús. Recordemos Lucas 6:36-37 “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”.

Podemos tener absoluta confianza en el juicio de Jesús porque el Padre le ha dado la autoridad para ser el juez perfecto, quien no es ajeno a nuestro sufrimiento humano porque ya lo padeció en esta tierra; sufrió injusticia, tortura y crucifixión y murió en la cruz por todos nuestros pecados, enfermedades y desamparo, cargando todo el juicio por cada uno de nosotros, para que ahora seamos libres y vivamos sin temor.

Demos gracias porque podemos estar confiados en que al final, el Juez de toda la tierra, hará lo que es justo.   Oración.

«Señor Jesús, tú eres mi refugio seguro. Gracias porque puedo confiar siempre en tu perfecto juicio y nunca tomaré la justicia ni la venganza en mis manos; enséñame a amar a mis enemigos como tú lo hiciste con tu amor incondicional, para que pueda ser testimonio de tu amor y perdón, quizá así sean llevados a arrepentimiento y te puedan conocer para ser salvos. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

lunes, 23 de mayo de 2022

El Rey sobre toda la tierra

 

El Rey sobre toda la tierra


“Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos” Zacarías 14:4-5.

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre” Zacarías 14:9.

Esta profecía, citada en este libro, nos dice que Dios reinará sobre toda la tierra, ¿cuánto anhelamos esto? Cada vez que enfrentamos elecciones pedimos al Señor que nos de sabiduría para elegir y rogamos por gobernantes justos y sabios que cambien el destino de nuestra tierra, pero lastimosamente en este ámbito político solo reina la corrupción y el poder para hacer la voluntad humana y no la divina; cada vez el mundo se hunde en la inmoralidad, corrupción y violencia a causa de que la mayoría de los dirigentes están apartados de Dios y sin su dirección.

El Señor Jesús, al enseñarnos el Padre nuestro, nos dijo en Mateo 6:10 “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”, hablando de ese gobierno que en un próximo futuro va a ser establecido por Él en esta tierra; por eso, debemos prepararnos para reinar juntamente con Él, mostrándole al mundo entero que sí puede haber un gobierno justo, de paz y prosperidad bajo los principios de Dios.

El prepararnos implica convertirnos en ciudadanos del reino de los cielos desde ahora; para ello, lo primero es pedirle al Señor que reine sobre nuestras vidas, que tome el control y autoridad sobre nuestro corazón con el poder de su Santo Espíritu que mora en nosotros, para desarrollar el carácter santo que Él quiere que tengamos a su regreso. Recordemos 1 Tesalonicenses 5:23 que dice “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

El imperio de Cristo será un reinado que perdurará hasta la eternidad, cuando sus pies se afirmen y se establezcan sobre el monte de Los Olivos para ejercer dominio sobre todos los pueblos. La figura que presenta el profeta Zacarías es la de un valle protegido, en donde estará asentada la ciudad del gran Rey, quien vendrá con sus santos a gobernar (Zacarías 14:4-5).

Se destaca el monte de Los Olivos porque fue allí donde el Señor Jesús, en su ministerio terrenal, dictó sus enseñanzas sobre las señales finales y de su segunda venida. Marcos 13:3-4 dice “Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?”

Comparando la profecía gloriosa de Jehová, descrita por Zacarías, con la segunda venida de Cristo, anunciada por Él, hay una gran similitud; será algo poderoso, donde los habitantes de la tierra notarán la grandeza del Rey que ha de venir y que Pablo reconfirma claramente en 1 Tesalonicenses 3:13 cuando dice “para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos”.

Debemos entonces afirmar nuestra fe y andar en santidad, con la esperanza de reencontrarnos nuevamente con Jesús en su regreso, para estar siempre con Él.   Oración.

«Gracias Dios por tu palabra; desde el Antiguo Testamento, has prometido la restauración de todas las cosas en el día de Jehová, en la manifestación gloriosa de la venida del gran Rey Jesucristo, quien viene a reinar eternamente, no solo en mi corazón, sino en la tierra, para mostrarle al mundo que tu voluntad se cumple tanto en el cielo como en la tierra. Ayúdame a caminar en fe y santidad, esperando tu regreso. En Cristo Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito