jueves, 21 de abril de 2022

Venciendo la tentación

 


Venciendo la tentación

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: no tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían” Mateo 4:1-11.

La tentación en nuestra vida es una situación que suele suceder con facilidad y frecuencia, puesto que como hijos de Dios tenemos una guerra espiritual contra el tentador que nos quiere llevar a dudar, incitar y finalmente desobedecer a Dios. Por lo tanto, es de vital importancia que sepamos de qué manera la debemos enfrentar y así poderla superar.

Observando el ejemplo de nuestro Señor Jesús, vemos un común denominador en sus tres respuestas al tentador, y es el uso sabio de la Palabra de Dios, en las tres ocasiones el Señor cita pasajes del Antiguo Testamento que derriban los falsos y descontextualizados argumentos que el diablo está levantando en contra del verdadero conocimiento de Dios. Pero es importante resaltar que esto solo fue posible gracias al tiempo que el Señor Jesús había tenido de intimidad y comunión con Dios, puesto que la tentación vino luego de Él haber estado en el desierto cuarenta días y cuarenta noches, situación que de ninguna manera lo debilitó, sino que por el contrario lo fortaleció y le dio la capacidad de vencer la tentación.

Es por esto, hermanos, que Dios hoy nos quiere recordar la vital importancia que es para nosotros nuestro tiempo de intimidad diaria con Él. A través de la guía de su Espíritu y la oración, nosotros podemos tener un entendimiento correcto de la Palabra de Dios y por ende un uso sabio en cada tentación. Así que, como hijos de Dios y templos del Espíritu Santo, busquemos cada día una dosis de dirección sabia para estar preparados y poder vencer la tentación.   Oración.

«Dios, sé que en mi vida permites momentos de prueba y tentación, en los cuales me das las herramientas suficientes y necesarias para resultar más que vencedor. Por lo cual te pido que me afirmes en mi intimidad contigo y por medio de tu Espíritu me des el entendimiento sabio y correcto de tus dichos y mandamientos. Gracias por tu misericordia y fidelidad. En el nombre de Jesucristo mi Señor, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 20 de abril de 2022

Mensajeros

 

Mensajeros


“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:9.

Los que creemos en Jesucristo, dice la Palabra en hebreos 4:6, nos podemos acercar confiadamente al trono de Dios para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro, privilegio del que seguramente hacemos uso diariamente y con más intensidad en momentos de dificultad, pues es la mayor seguridad que podemos encontrar. Pero hay algo más y muy especial que Dios quiere que resulte de este tiempo de intimidad con Él, y es que no retengamos solo para nosotros su bendición.

Cuando clamamos a Dios, dice su Palabra, Él nos enseña cosas grandes y ocultas que nosotros no conocemos (Jeremías 33:3), lo cual es una bendición que recibimos solo por la gracia de Dios. Entonces, de la misma manera en que la hemos recibido, el Señor quiere que la compartamos con nuestro prójimo. Como leemos en el versículo de hoy, su Palabra dice que nosotros hemos sido escogidos por Dios; a aquellos que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Dios nos ha hecho nación santa y real sacerdocio, posición que nos da el privilegio de acceder a su trono, pero que también nos da la especial misión de que todo aquello que Dios nos revele y nos conceda lo anunciemos, es decir, lo compartamos o transmitamos a todo aquel al que Él nos envíe o nos presente.

El Señor quiere que seamos mensajeros de su bendición, todo lo que Él nos da en momentos de intimidad es especial, maravilloso y poderoso, razón por la cual no lo debemos callar, nuestra misión es anunciar, comunicar con amor toda la grandeza de Dios, y así lograr que su bondad sea conocida por los demás. Todo el mundo debe saber del amor y el poder de Dios, pero para eso es necesario que sus mensajeros lo divulguemos.   Oración.

«Rey Celestial, en tu infinito amor y paciencia quieres que todos lleguen a tu conocimiento, y para eso nos has dispuesto a nosotros, hombres y mujeres testigos de tus virtudes, misericordia, gracia, amor, poder y todo lo que eres. Así que, te pido pongas en mí el querer como el hacer por tu buena voluntad, hazme mensajero de tu bendición, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 19 de abril de 2022

El nuevo mandamiento

 

El nuevo mandamiento

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otro


s; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” Juan 13:34

Durante su tiempo con los discípulos, Jesús instituyó un nuevo mandamiento, su mandamiento, el cual nos dice que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado. La referencia que podemos encontrar en la ley respecto a este nuevo mandamiento es el que dice: amaras a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22:39-40). pero entonces vemos que la gran diferencia del antiguo respecto al nuevo, consiste en que no debemos tener como base el amor por nosotros mismos para encontrar la forma correcta de amar a los demás, sino que debemos observar el amor con que Jesucristo nos ha amado.

Si nosotros reflexionamos, nos damos cuenta de que el amor por nosotros mismos es tan frágil y cambiante que en muchas ocasiones nos ha llevado a irrespetarnos, subestimarnos y hasta, no aceptarnos como somos, pero si por el contrario observamos el amor con que nos ha amado el Señor, encontramos que es incondicional, sacrificial, inagotable e inmerecido, pues Él sin juzgarnos ni rechazarnos murió en la cruz para el perdón de nuestros pecados.

El Señor Jesús no nos pidió perfección para manifestarnos su amor, y así mismo quiere que nosotros amemos a nuestro prójimo. No debemos condicionar el amor del Señor, a todos, sin importar su aspecto, presentación, virtud o defecto, debemos amarlo como Cristo nos amó.  Oración.

«Padre Celestial, me has llenado de tu amor incondicional e inmerecido y mi corazón se goza al poderlo conocer y disfrutar. Ahora quiero, como lo dices en tu Palabra, que el amor con que me has amado por medio de Jesucristo, sea mi base y mi motivación para amar a los demás. Por eso te pido quites toda idea de mi mente que vaya en contra de tu voluntad, pues quiero ser instrumento para compartir y transmitir tu inagotable amor. Por Jesucristo mi Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 18 de abril de 2022

ADOPTADOS HIJOS SUYOS

 

ADOPTADOS HIJOS SUYOS


“en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”, Efesios 1:5-6

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”, Romanos 8:15-16

La nueva relación que tenemos con Dios es que hemos sido adoptados como hijos en su familia, esto nos da derechos y obligaciones al mismo tiempo. Sabemos que los procesos de adopción son sumamente serios y complicados, por eso cuando se adopta a un niño hay que realizar muchos trámites legales hasta que se concede el certificado de que esa persona es hija de alguien y por ende su heredera. La vida anterior de una persona adoptada se borra completamente; si tenía deudas estas quedan canceladas, se le considera una nueva persona que empieza una nueva vida sin vinculación con su pasado. Su ceremonia de adopción se lleva a cabo en frente de testigos.

Cuando conocemos a Dios y nos hace hijos por su voluntad, adquirimos todos los derechos de un hijo legítimo, nos volvemos herederos y coherederos con Cristo. Nuestro pasado automáticamente es borrado y nos hace nuevas criaturas. 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. Somos hijos de un nuevo Padre en todos los sentidos. Como es una adopción espiritual que se hizo en la cruz del calvario, el testigo de nuestra ceremonia de adopción es el Espíritu Santo, quien da testimonio a nuestro espíritu de que somos de verdad hijos de Dios.

Antes de ser adoptados estábamos bajo el control de nuestra naturaleza humana pecadora; pero Dios en su misericordia nos ha tomado como su exclusiva posesión, el pasado ya no tiene ningún derecho sobre nosotros, Dios tiene ahora el derecho absoluto, el pasado está cancelado y nuestras deudas borradas por la sangre preciosa de Jesús.

Ahora tenemos una nueva vida con Dios, por eso el apóstol Pablo nos dice que hemos recibido el Espíritu de adopción para ya no estar más en temor, ya no somos esclavos sino libres. No volvamos a esclavitud viviendo bajo los parámetros del mundo, vivamos en la libertad que Cristo nos dio por medio de su sacrificio, en una vida bajo los preceptos divinos, una vida abundante y de bendición.

Tengamos una relación íntima con nuestro Padre quien nos restaura y nos convierte en sus hijos. Hemos heredado su vida y su gloria, vivamos conforme a lo que su Palabra dice que somos: santos y amados. Acerquémonos con confianza y digámosle: Abba Padre.           Oración.

"Gracias Padre celestial, porque sin merecerlo, me tomaste cuando estaba perdido, cuando andaba en pecado y me adoptaste por el puro afecto de tu voluntad. Enséñame a andar en libertad y a caminar como un verdadero hijo de Dios, obedeciendo tu Palabra, teniendo siempre una íntima comunión contigo y disfrutando de todas las promesas y de la gloria que he heredado. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 17 de abril de 2022

La gran Comisión

 

La gran Comisión


“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Mateo 28:18-20

En el evento de la resurrección, el Señor Jesús se aparece a sus discípulos para darles una instrucción muy clara y que es fundamentada en su victoria sobre la muerte, pues Él inicia diciéndoles “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, hecho que la Escritura nos confirma en Romanos 14:9 cuando dice “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven», y que nos complementa en 1 Pedro 3:22 diciendo “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades”.

Entonces, por cuanto Jesús es Señor que está sobre todo principado, autoridad, poder y señorío, es que con absoluto derecho y libertad ha manifestado su mandato, el cual como decíamos ahora, en su momento fue dado a los once discípulos, pero que hoy por su gracia y majestad ha llegado hasta nosotros que también somos sus discípulos.

Así que el Señor hoy, en que recordamos y celebramos su resurrección, también nos quiere recordar su voluntad. Él desea que donde quiera que nosotros estemos o vayamos hagamos discípulos para Él, discípulos que crean en el único Dios verdadero manifestado en sus tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, así mismo, discípulos que guarden y obedezcan todo lo que Él nos ha dejado escrito en su Palabra, pues un discípulo o seguidor es aquel que hace todo lo que su Señor dice y hace.

Por lo tanto, evaluémonos hoy, qué tanto estamos obedeciendo a nuestra máxima autoridad. No olvidemos que el Señor nos promete que estará con nosotros todos los días de nuestra vida, hasta el fin del mundo. Así que, con toda tranquilidad y confianza en su Palabra, dispongámonos a cumplir su ordenanza.   Oración.

«Padre Dios, en este día me gozo y te agradezco por el hecho de conocerte y comprender tus mandatos, pues por la obra salvadora de tu Hijo y el Espíritu Santo que mora en mí, me has hecho entender todo lo que me has dado; agradecimiento, honra y gloria sean para ti, Dios y Señor. Finalmente, pido tu gracia para cada día andar en tu voluntad y obedecer fielmente a tu verdad. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 16 de abril de 2022

Momentos sin Jesús

 

Momentos sin Jesús


“Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.” Marcos 16:9-11

Desde que el Señor Jesús fue arrestado vemos como sus discípulos lo dejaron por temor (Mateo 26:56), y luego al ver todo lo que aconteció alrededor de este suceso las cosas para ellos se volvieron más difíciles, pues a su Señor y Maestro lo habían crucificado, y por consiguiente en su corazón había llanto, tristeza, desesperanza, miedo, incredulidad, asombro y falta de entendimiento.

Actitudes, pensamientos y sentimientos similares son los que nos abordan cuando por diferentes motivos no permanecemos en la presencia de Dios, cuando nos alejamos y dejamos a un lado nuestra comunión con Él. En el momento menos imaginado y probablemente sin tener muy claro el porqué de la situación, nosotros también nos llenamos de desesperanza, tristeza, amargura, incredulidad, temor y todo aquello que no viene de Dios.

Lo cierto de todo esto es que su fundamento está en lo que les dijo el Señor Jesús en esos momentos: “Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” (Lucas 24:25); es decir que, el porqué de estos tiempos difíciles, es nuestra falta de fe. Cuando nosotros estamos en continuos momentos sin Jesús es porque hemos dejado de creer, creer en Él y en su Palabra.

Así que, la invitación es a que no seamos tardos de corazón para creer. En esos momentos con el Señor, dispongamos todos nuestros asuntos en sus manos y confiemos que de todo lo que sucede, Él tiene el control, de esta manera el amor, el gozo, la paz y la esperanza siempre abundarán.   Oración.

«Dios, hay momentos en que mi fe falta, que son más grandes mis pensamientos que mis convicciones, se me olvida quién eres y cuánto has hecho por amor a mí, y son esos momentos los más desagradables y sin sentido en mi vida, porque no tengo gozo, no hay esperanza y nada me hace sentir pleno. Por eso ruego a ti para que no dejes que en ninguna situación mi fe falte, lléname de ti y permíteme vivir arraigado en lo que Tú dices. Por Jesucristo nuestro Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 15 de abril de 2022

Muerte de Jesús

 

Muerte de Jesús


“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Génesis 3:15

“Y Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos, que habían venido contra él: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos? Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; más esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.” Lucas 22:52-53

Cuando Jesús muere en la cruz, de manera apresurada se puede pensar en su derrota y en una aparente victoria del enemigo, pues a través de personas influenciadas por Satanás se llevó a cabo la traición, arresto y crucifixión del Señor, conforme las palabras del Señor Jesús cuando dijo “más esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas”. Pero lo que aquí estaba sucediendo verdaderamente no se salía del determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, porque desde que el hombre pecó por primera vez, el Señor en Génesis 3:15 anunció la salvación para el mundo que decía que, pondría enemistad entre el diablo y la descendencia de la mujer (refiriéndose a Jesucristo), y dijo que el diablo lo heriría en el calcañar, pero Jesucristo lo heriría en la cabeza, es decir, lo destruiría.

Así que, es por esto por lo que nuestro Salvador debía sufrir hasta morir, adicional a esto, la Escritura también nos declara en hebreos 2:14 “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”. Lo que nos quiere decir que Jesús debía hacerse hombre para poder morir y por medio de su muerte destruir a satanás, quien hasta ese momento tenía la autoridad de la muerte.

Ahora bien, con la muerte y resurrección de Jesucristo, y el triunfo sobre el diablo, la salvación y la libertad le es dada a todo aquel que ahora cree en Él, pues la palabra de Dios nos dice en Hechos 26:28 “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” Es decir que, cuando creemos en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador somos libres de la autoridad de Satanás, son perdonados nuestros pecados y pasamos a ser hijos de Dios con todos los privilegios que esto implica y que cada día se nos van revelando.

Entonces, lo que podemos ver y concluir con esto, es que la muerte de nuestro Señor Jesucristo fue en realidad el paso a su victoria y el medio de la derrota del enemigo, lo que indudablemente trajo libertad y salvación para todo creyente. La pregunta es, ¿tú crees?   Oración.

«Padre Celestial, qué sacrificio tan grande y qué muerte tan dura la que soportó nuestro Señor y Salvador; sé que todo fue por amor, amor que salva, que perdona, que restaura y que da vida. Te damos gracias, Dios, y solo podemos decir que no merecíamos tanto amor; perdona las veces que pecando lo menospreciamos, y ayúdanos cada día más a disfrutarlo, en Cristo Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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