jueves, 17 de febrero de 2022
miércoles, 16 de febrero de 2022
Que en mi interior corran ríos de agua viva
Que en mi interior corran ríos de agua viva
“Vino una
mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus
discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le
dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?
Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo:
Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le
pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué
sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres
tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él,
sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de
esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no
tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua
que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no
tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla” Juan 4:7-15.
El agua es
fascinante en distintas formas, desde la vibrante y emocionante fuerza de una
catarata, hasta la bella serenidad de una plácida laguna, pero si observamos
detenidamente podemos también encontrar aguas estáticas, que no fluyen ni se
retroalimentan, cuando sucede eso, esas aguas tienen mal olor, son aguas
estancadas. Para conservar su frescura, el agua debe estar en constante
movimiento.
Jesús en
este pasaje habla del agua viva, que al beberla sacia la sed espiritual, es el
agua que le ofrece a esta mujer sedienta, por eso dice “más el que bebiere del
agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será
en él una fuente de agua que salte para vida eterna”.
El Señor
evidentemente está hablando de la fuerza y la frescura del Espíritu Santo en
los creyentes; ese manantial de bendición que se genera por el creer en Él,
como dice Juan 7:38-39 “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su
interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de
recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo,
porque Jesús no había sido aún glorificado”.
Pero, a veces
los cristianos nos volvemos lagos estancados, parecemos puros y hermosos, pero
si examinamos lo más profundo de nuestro ser encontramos que estamos hediendo,
porque hemos permitido que el pecado embarre nuestra vida y esto ha impedido el
fluir de su Presencia; hemos apagado al Espíritu Santo (1 Tesalonicenses 5:19).
También
podemos estar estancados cuando nos quedamos quietos en vez de seguir avanzando
hacia Cristo, dando fruto, compartiendo de su palabra y de todo lo que Él ha
hecho en nosotros. Filipenses 3:14 dice “prosigo a la meta, al premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”; la frescura debe mantenerse con
la búsqueda constante de las Escrituras, una vida ferviente en oración y
llevando el mensaje del evangelio, dando de lo que Él ya nos dio.
El Señor nos
hace un llamado a limpiarnos interiormente y lavarnos con la sangre de Cristo,
para que nuestra vida sea un canal por donde fluya el agua viva de su
Presencia. Dice hebreos 10:22 “acerquémonos con corazón sincero, en plena
certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los
cuerpos con agua pura”. Pidamos al Espíritu Santo su llenura para que nuestro
interior sea un torrente de agua viva. Oración.
«Señor,
vengo a decirte como el salmista “mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
en tierra seca y árida donde no hay aguas”; ayúdame a saciar mi sed con tu
presencia santa, lávame de mis pecados, lléname de ti e impúlsame a seguir
adelante para ver tu poder y tu gloria. Quiero transmitir la frescura de tu
Santo Espíritu a otros. En Cristo Jesús, amén.
Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo
último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito
martes, 15 de febrero de 2022
Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 2
Actitudes
que nos impiden ser prósperos. Parte 2
“Yo amo a
los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. Las riquezas y la
honra están conmigo; riquezas duraderas, y justicia. Mejor es mi fruto que el
oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida” Proverbios
8:17-19
“Más buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas” Mateo 6:33.
El Señor es
el dueño de absolutamente todo; dice su palabra que “de Él es la tierra y su
plenitud, el mundo y los que en él habitan” (Salmo 24:1), por lo cual es
nuestra fuente de toda bendición y toda buena dádiva. Pero el Señor no quiere
que tengamos un corazón ambicioso, quiere ayudarnos a manejar una de las áreas
más complicadas de nuestra vida, la financiera, que siempre ha traído pleitos y
conflictos con otros. Nos ha dado unas pautas para que seamos libres
financieramente y generosos:
1.
Transfiramos todas nuestras posesiones a Dios. Todo lo que tenemos es de Él,
todo nos lo ha dado por su infinita misericordia. Somos simples administradores
de lo que Él ha puesto en nuestras manos.
2.
Desechemos malos hábitos financieros siguiendo los principios de Dios, tales
como:
Salgamos de
deudas. Proverbios 11:15 y Proverbios 22:26-27.
Estemos
contentos con lo que tenemos, Hebreos 13:5; esto muestra cuánto confiamos en
Dios.
Rehusémonos
a decisiones rápidas que nos pueden llevar a la ambición. Proverbios 21:5.
Seamos
responsables proveyendo para las necesidades familiares. 1 Timoteo 5:8.
Dejemos que
Dios nos prospere. Proverbios 3:9-10.
Sacrifiquemos
los deseos incorrectos, compremos lo que necesitamos. Eclesiastés 2:10-11.
Compartamos
con otros la abundancia. Proverbios 3:28.
Preocupémonos
sinceramente por los demás. Proverbios 3:27.
Aceptemos la
provisión de Dios. Salmos 34:10.
Restituyamos
si hemos hecho lo incorrecto con el prójimo. 2 corintios 8:14-15.
Usemos lo
que Dios nos ha dado. Proverbios 24:10 y Mateo 25:24-25.
Recordemos
que la verdadera libertad es permitirle a Dios que gobierne totalmente nuestra
vida. Oración.
«Amado
Señor, gracias por tu palabra eterna, por enseñarme a través de ella que tú
eres el dueño absoluto de todas las cosas y de mi vida. Ayúdame a cumplir los
principios para que tenga actitudes sanas en mi área financiera y para aprender
a ser generoso, porque más bienaventurado es dar que recibir. En el Nombre de
Jesús, amén. Difundiendo el mensaje de
Jesucristo.
¡Hasta lo
último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito
lunes, 14 de febrero de 2022
Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 1
Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 1
“No os
hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones
minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín
corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro
tesoro, allí estará también vuestro corazón” Mateo 6:19-21.
“Más el que
mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no
siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en
lo que hace” Santiago 1:25.
Jesús
sabiamente dijo estas palabras porque conoce el corazón de los hombres, quienes
solo buscan satisfacción completa y perdurable para supuestamente “ser
felices”, pero casi siempre enfocan su fuente de prosperidad en las cosas
perecederas y transitorias de este mundo. La verdadera riqueza es la que
permanece para siempre, que no se corrompe, ni se deteriora y claramente son
los tesoros espirituales.
El apóstol
Santiago nos muestra el común denominador de los seres humanos, en Santiago
4:1-3 dice “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es
de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no
tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis,
pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque
pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Vivimos en codicia porque hemos
puesto el corazón donde no es, en los deseos de este mundo “Porque todo lo que
hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la
vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo” 1 Juan 2:16.
La genuina
prosperidad resulta de buscar a Dios, Él tiene la llave que abre la puerta para
recibir todas bendiciones espirituales, emocionales y materiales; también nos
ha dado su sabiduría para discernir lo bueno y lo malo, y sentido común para
saber tomar decisiones. Proverbios 22:4 dice “Riquezas, honra y vida son la
remuneración de la humildad y del temor de Jehová”.
La verdadera
libertad es aceptar la dirección de Dios en todo momento; proverbios 3:5-6 dice
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Cuando somos
obedientes a la palabra del Señor, somos bienaventurados en todo lo que
hacemos.
Dios quiere
nuestra libertad plena y una de esas áreas es la financiera, ¿estamos
dispuestos a dejarnos guiar por Él? Oración.
«Padre
celestial, gracias por tu palabra que es luz a mis pies y lumbrera a mi camino,
por darme directrices claras para que sea sabio y tenga actitudes correctas en
todos los ámbitos de mi vida. Tú eres la fuente de mi prosperidad y dices que
riquezas, honra y vida son la recompensa por mi humildad y mi temor reverente a
ti; te reconozco como el Señor de mi vida. En Cristo Jesús, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo
último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito
domingo, 13 de febrero de 2022
A ti te digo: ¡Levántate!
A ti te digo: ¡Levántate!
“Y vino uno
de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró
a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las
manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”. Marcos 5:22-23
“Mientras él
aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija
ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que
se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente”. Marcos
5:35-36
“Y entrando,
les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. Y
se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de
la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. Y tomando la
mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo,
levántate. Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se
espantaron grandemente”. Marcos 5:39-42
No importa
cuán quebrantada esté nuestra alma debemos acercarnos al Señor. Jairo
experimentó el dolor de saber que su hija podía morir y fue con humildad y
reverencia a la fuente de gracia de Dios, a Jesucristo, y su clamor fue lleno
de fe porque le dijo a Jesús: “ven y pon las manos sobre ella para que sea
salva, y vivirá”, reconoció el toque del poder de Dios a través de Jesús y
sabía que era el único que podía traer paz y consuelo a su espíritu. En
momentos como la muerte, la fe es el único remedio para la tristeza y el temor
que ésta nos genera. Cuando le dijo: “tócala y sánala”, Jairo creyó en el Dios
de imposibles, fue casi un acto de adoración ante su presencia.
Jesús tenía
la palabra precisa para ese momento: “no temas, cree solamente”, en sus
palabras había esperanza y promesa. ¡Palabras poderosas de valor inmutable!
¿Cuánto necesitamos abrir el corazón a esas palabras para palpar su poder?, la
palabra de Dios es viva y eficaz y puede transformar cualquier situación.
Esa
disposición a la Palabra, es tener un corazón como el de Jairo que creyó en lo
que había escuchado del Verbo de vida y ahora quería ver su manifestación en
medio de su necesidad. En 1 Juan 1:1 dice: “Lo que era desde el principio, lo
que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado,
y palparon nuestras manos tocantes al Verbo de vida”, eso es lo que nosotros
debemos testificar para que Cristo sea conocido en medio de nosotros. Así es el
llamado del evangelio para quienes por naturaleza están muertos en pecados y
delitos, entender que por la palabra, Cristo es el que da la vida espiritual.
Ese día por
su palabra de poder Jesús resucitó a la niña y todos los que lo vieron y lo
oyeron se maravillaron de Aquel que lo hizo, reconociendo a Jesús como Señor y
Salvador. No sólo hubo una resurrección física, sino que muchos fueron
resucitados espiritualmente. Hoy el Señor Jesús quiere venir a todos los que
están muertos en su espíritu y decirles: “Talita cumi; que traducido es: a ti
te digo, levántate”. Cuando te sientas como Jairo, desesperado y triste,
recuerda que Jesús está ahí para escucharte y darte vida, tan solo cree.
Jesús se
acerca a nosotros para ayudarnos según nuestra necesidad. Ninguno está fuera
del alcance del toque amoroso de Cristo, porque este nos asegura salud,
consuelo, limpieza, calma, luz, confianza, liberación y bendición. ¿Podremos
entonces creer ahora mismo en lo imposible? Entonces inclinémonos con confianza
al Verbo de vida y oremos. Oración.
«Señor
Jesús, solo tú eres digno, hoy me postro a tus pies en reverencia y humildad,
reconociendo que eres mi Señor y Salvador. Que tu palabra de poder traiga vida
a mi espíritu, para levantarme en victoria sobre cualquier situación en mi
vida. Tócame Señor, con tu amorosa presencia y permíteme experimentar tu
perdón, liberación y sanidad. En el Nombre poderoso de Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo
último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito
sábado, 12 de febrero de 2022
¿Qué expectativas tienes en Dios?
¿Qué
expectativas tienes en Dios?
“Nuestra
alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se
alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu
misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti”. Salmos
33:20-22
La esperanza
de la que hablamos ayer está vinculada con la expectativa. ¿Qué expectativa tenemos
en Dios? Tenemos a un Dios de imposibles, de pactos y promesas, ¿qué visión
tenemos de nuestra situación en las manos de Él?
Recordemos a
Abraham. Dice Romanos 4:18-19 “El creyó en esperanza contra esperanza, para
llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así
será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que
estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz
de Sara”. Él no se fijó en las dificultades y obstáculos para que se cumpliese
la promesa, sino que puso su fe en Dios y en lo que le había dicho, en otras
palabras, puso su fe en su Palabra, no en las circunstancias. Y esto es lo que
debemos hacer si tenemos grandes expectativas frente a lo que Dios va a hacer
con nosotros.
Toda su obra
es hecha con fidelidad porque es un Dios bueno y justo, todos los días vemos
pruebas de su bondad en esta tierra, sin embargo, nos falta más alabanza para
Él, que nuestro corazón y labios lo adoren. Nada impedirá que el propósito
eterno de Dios se cumpla, por eso no podemos vivir fuera de su plan porque
perderemos toda esperanza. Como dice el salmista en Salmos 27:13-14 “Hubiera yo
desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los
vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a
Jehová”.
Dios quiere
una profunda fe y adoración, de parte de nosotros por todo lo que Él es y por
lo que Él hace. Por eso debemos ser constantes en la oración, firmes en la
espera, no solo del resultado final de nuestra esperanza futura y eterna, sino
de nuestro presente porque Dios es nuestra ayuda y nuestro escudo, está con
nosotros en cada situación. Nuestra confianza debe descansar en sus promesas
reveladas, que nos muestran su carácter santo, su misericordia y bondad hacia
nosotros.
Hablemos con
fe, con alabanza y esperanza, lo que decimos son semillas que algún día
germinarán. Oración.
«Señor,
gracias porque este año es una oportunidad para renovar mi esperanza, retomar
tus propósitos y verlos cumplir confiando en tu palabra, no quiero que las
circunstancias me detengan, por eso coloco en tus manos cada aspecto de mi
vida, tú harás todo conforme a tus promesas y harás cosas asombrosas porque
eres mi Dios, mi ayuda y escudo. En el nombre de Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo
último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito
viernes, 11 de febrero de 2022
Sin fe no hay esperanza
Sin fe no hay esperanza
“¡Oh Jehová,
esperanza de Israel! todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se
apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de
aguas vivas”. Jeremías 17:13
“Porque yo
sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de
paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Jeremías 29:11
Empezando un
nuevo año una de las cosas que más anhelamos es tener esperanza, hablar de
esperanza es hablar de nuestro futuro, de lo que queremos ver realizado en
nuestra vida. No podemos hablar de esperanza si Dios no es el eje de ella, el
que guía cada una de nuestras áreas. No podemos vivir separados de la fuente de
la vida, del que nos inyecta un propósito para estar en esta tierra.
El propósito
trae esperanza, si no sabemos qué es lo que Dios quiere de nosotros y hacia
dónde vamos con Él, perdemos el sentido de nuestra existencia. Dios es nuestra
esperanza por eso el alejarse de Él hace que perdamos la ruta, y no podamos
conocer sus planes que son mejores que los nuestros.
Preguntémonos:
¿Qué cosas han robado nuestra esperanza? En estos tiempos que vivimos, muchos
han perdido la esperanza, por la pandemia, los seres queridos que han
fallecido, las enfermedades, las dificultades económicas por las que estamos
atravesando, por los hogares que han fracasado en su intento de estar unidos,
por no poder congregarnos en la iglesia o porque nuestra fe se ha opacado, etc.
Cada uno de nosotros conoce lo que nos ha desesperanzado, pero no podemos
simplemente quedarnos inertes sin hacer algo al respecto.
Lo primero
es volver a colocar nuestra mirada en el Señor, nuestra esperanza segura,
porque todos nuestros tiempos están en sus manos, Él conoce nuestra vida,
nuestras luchas y nunca nos ha fallado. Nuestra esperanza está vinculada con la
fe, ¿cuánto le creemos a Dios independientemente de las circunstancias? Si
tenemos fe, tendremos certeza en el presente y una expectativa firme para el
futuro. Recordemos Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se
espera, la convicción de lo que no se ve”.
Cuando
pensamos sin esperanza, pensamos en lo malo y no estamos seguros en Dios. El
Señor hoy nos anima a que descansemos en Él y su palabra, porque sus
pensamientos son de paz y no de mal, para darnos el fin que esperamos.
Hermanos, en las manos de Dios incluso lo que parece mal es para bien, por eso
recuerda esta promesa y anímate. Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a
Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su
propósito son llamados”. Oración.
«Señor
Jesucristo, muchas veces no estoy preparado para lo que viene más adelante, las
circunstancias pueden robarme la esperanza, pero cuando te veo a ti, afirmo mi
fe porque sé que nunca me dejarás, ni me desampararás. Has prometido un fin
seguro para todos los que te amamos y confiamos en ti. Mantén mi mirada puesta
en ti, porque tú eres mi esperanza y mi fuente de vida. He orado en el nombre
precioso de Jesús. Amén.