miércoles, 16 de febrero de 2022

Que en mi interior corran ríos de agua viva

 

Que en mi interior corran ríos de agua viva


“Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla” Juan 4:7-15.

El agua es fascinante en distintas formas, desde la vibrante y emocionante fuerza de una catarata, hasta la bella serenidad de una plácida laguna, pero si observamos detenidamente podemos también encontrar aguas estáticas, que no fluyen ni se retroalimentan, cuando sucede eso, esas aguas tienen mal olor, son aguas estancadas. Para conservar su frescura, el agua debe estar en constante movimiento.

Jesús en este pasaje habla del agua viva, que al beberla sacia la sed espiritual, es el agua que le ofrece a esta mujer sedienta, por eso dice “más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”.

El Señor evidentemente está hablando de la fuerza y la frescura del Espíritu Santo en los creyentes; ese manantial de bendición que se genera por el creer en Él, como dice Juan 7:38-39 “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”.

Pero, a veces los cristianos nos volvemos lagos estancados, parecemos puros y hermosos, pero si examinamos lo más profundo de nuestro ser encontramos que estamos hediendo, porque hemos permitido que el pecado embarre nuestra vida y esto ha impedido el fluir de su Presencia; hemos apagado al Espíritu Santo (1 Tesalonicenses 5:19).

También podemos estar estancados cuando nos quedamos quietos en vez de seguir avanzando hacia Cristo, dando fruto, compartiendo de su palabra y de todo lo que Él ha hecho en nosotros. Filipenses 3:14 dice “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”; la frescura debe mantenerse con la búsqueda constante de las Escrituras, una vida ferviente en oración y llevando el mensaje del evangelio, dando de lo que Él ya nos dio.

El Señor nos hace un llamado a limpiarnos interiormente y lavarnos con la sangre de Cristo, para que nuestra vida sea un canal por donde fluya el agua viva de su Presencia. Dice hebreos 10:22 “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”. Pidamos al Espíritu Santo su llenura para que nuestro interior sea un torrente de agua viva.  Oración.

«Señor, vengo a decirte como el salmista “mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas”; ayúdame a saciar mi sed con tu presencia santa, lávame de mis pecados, lléname de ti e impúlsame a seguir adelante para ver tu poder y tu gloria. Quiero transmitir la frescura de tu Santo Espíritu a otros. En Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 15 de febrero de 2022

Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 2

 


Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 2

“Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. Las riquezas y la honra están conmigo; riquezas duraderas, y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida” Proverbios 8:17-19

“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33.

El Señor es el dueño de absolutamente todo; dice su palabra que “de Él es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan” (Salmo 24:1), por lo cual es nuestra fuente de toda bendición y toda buena dádiva. Pero el Señor no quiere que tengamos un corazón ambicioso, quiere ayudarnos a manejar una de las áreas más complicadas de nuestra vida, la financiera, que siempre ha traído pleitos y conflictos con otros. Nos ha dado unas pautas para que seamos libres financieramente y generosos:

1. Transfiramos todas nuestras posesiones a Dios. Todo lo que tenemos es de Él, todo nos lo ha dado por su infinita misericordia. Somos simples administradores de lo que Él ha puesto en nuestras manos.

2. Desechemos malos hábitos financieros siguiendo los principios de Dios, tales como:

Salgamos de deudas. Proverbios 11:15 y Proverbios 22:26-27.

Estemos contentos con lo que tenemos, Hebreos 13:5; esto muestra cuánto confiamos en Dios.

Rehusémonos a decisiones rápidas que nos pueden llevar a la ambición. Proverbios 21:5.

Seamos responsables proveyendo para las necesidades familiares. 1 Timoteo 5:8.

Dejemos que Dios nos prospere. Proverbios 3:9-10.

Sacrifiquemos los deseos incorrectos, compremos lo que necesitamos. Eclesiastés 2:10-11.

Compartamos con otros la abundancia. Proverbios 3:28.

Preocupémonos sinceramente por los demás. Proverbios 3:27.

Aceptemos la provisión de Dios. Salmos 34:10.

Restituyamos si hemos hecho lo incorrecto con el prójimo. 2 corintios 8:14-15.

Usemos lo que Dios nos ha dado. Proverbios 24:10 y Mateo 25:24-25.

Recordemos que la verdadera libertad es permitirle a Dios que gobierne totalmente nuestra vida.   Oración.

«Amado Señor, gracias por tu palabra eterna, por enseñarme a través de ella que tú eres el dueño absoluto de todas las cosas y de mi vida. Ayúdame a cumplir los principios para que tenga actitudes sanas en mi área financiera y para aprender a ser generoso, porque más bienaventurado es dar que recibir. En el Nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 14 de febrero de 2022

Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 1

 

Actitudes que nos impiden ser prósperos. Parte 1


“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” Mateo 6:19-21.

“Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” Santiago 1:25.

Jesús sabiamente dijo estas palabras porque conoce el corazón de los hombres, quienes solo buscan satisfacción completa y perdurable para supuestamente “ser felices”, pero casi siempre enfocan su fuente de prosperidad en las cosas perecederas y transitorias de este mundo. La verdadera riqueza es la que permanece para siempre, que no se corrompe, ni se deteriora y claramente son los tesoros espirituales.

El apóstol Santiago nos muestra el común denominador de los seres humanos, en Santiago 4:1-3 dice “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Vivimos en codicia porque hemos puesto el corazón donde no es, en los deseos de este mundo “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo” 1 Juan 2:16.

La genuina prosperidad resulta de buscar a Dios, Él tiene la llave que abre la puerta para recibir todas bendiciones espirituales, emocionales y materiales; también nos ha dado su sabiduría para discernir lo bueno y lo malo, y sentido común para saber tomar decisiones. Proverbios 22:4 dice “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová”.

La verdadera libertad es aceptar la dirección de Dios en todo momento; proverbios 3:5-6 dice “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Cuando somos obedientes a la palabra del Señor, somos bienaventurados en todo lo que hacemos.

Dios quiere nuestra libertad plena y una de esas áreas es la financiera, ¿estamos dispuestos a dejarnos guiar por Él?    Oración.

«Padre celestial, gracias por tu palabra que es luz a mis pies y lumbrera a mi camino, por darme directrices claras para que sea sabio y tenga actitudes correctas en todos los ámbitos de mi vida. Tú eres la fuente de mi prosperidad y dices que riquezas, honra y vida son la recompensa por mi humildad y mi temor reverente a ti; te reconozco como el Señor de mi vida. En Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 13 de febrero de 2022

A ti te digo: ¡Levántate!

 

A ti te digo: ¡Levántate!


“Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”. Marcos 5:22-23

“Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente”. Marcos 5:35-36

“Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente”. Marcos 5:39-42

No importa cuán quebrantada esté nuestra alma debemos acercarnos al Señor. Jairo experimentó el dolor de saber que su hija podía morir y fue con humildad y reverencia a la fuente de gracia de Dios, a Jesucristo, y su clamor fue lleno de fe porque le dijo a Jesús: “ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”, reconoció el toque del poder de Dios a través de Jesús y sabía que era el único que podía traer paz y consuelo a su espíritu. En momentos como la muerte, la fe es el único remedio para la tristeza y el temor que ésta nos genera. Cuando le dijo: “tócala y sánala”, Jairo creyó en el Dios de imposibles, fue casi un acto de adoración ante su presencia.

Jesús tenía la palabra precisa para ese momento: “no temas, cree solamente”, en sus palabras había esperanza y promesa. ¡Palabras poderosas de valor inmutable! ¿Cuánto necesitamos abrir el corazón a esas palabras para palpar su poder?, la palabra de Dios es viva y eficaz y puede transformar cualquier situación.

Esa disposición a la Palabra, es tener un corazón como el de Jairo que creyó en lo que había escuchado del Verbo de vida y ahora quería ver su manifestación en medio de su necesidad. En 1 Juan 1:1 dice: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocantes al Verbo de vida”, eso es lo que nosotros debemos testificar para que Cristo sea conocido en medio de nosotros. Así es el llamado del evangelio para quienes por naturaleza están muertos en pecados y delitos, entender que por la palabra, Cristo es el que da la vida espiritual.

Ese día por su palabra de poder Jesús resucitó a la niña y todos los que lo vieron y lo oyeron se maravillaron de Aquel que lo hizo, reconociendo a Jesús como Señor y Salvador. No sólo hubo una resurrección física, sino que muchos fueron resucitados espiritualmente. Hoy el Señor Jesús quiere venir a todos los que están muertos en su espíritu y decirles: “Talita cumi; que traducido es: a ti te digo, levántate”. Cuando te sientas como Jairo, desesperado y triste, recuerda que Jesús está ahí para escucharte y darte vida, tan solo cree.

Jesús se acerca a nosotros para ayudarnos según nuestra necesidad. Ninguno está fuera del alcance del toque amoroso de Cristo, porque este nos asegura salud, consuelo, limpieza, calma, luz, confianza, liberación y bendición. ¿Podremos entonces creer ahora mismo en lo imposible? Entonces inclinémonos con confianza al Verbo de vida y oremos.   Oración.

«Señor Jesús, solo tú eres digno, hoy me postro a tus pies en reverencia y humildad, reconociendo que eres mi Señor y Salvador. Que tu palabra de poder traiga vida a mi espíritu, para levantarme en victoria sobre cualquier situación en mi vida. Tócame Señor, con tu amorosa presencia y permíteme experimentar tu perdón, liberación y sanidad. En el Nombre poderoso de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 12 de febrero de 2022

¿Qué expectativas tienes en Dios?

 


¿Qué expectativas tienes en Dios?

“Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti”. Salmos 33:20-22

La esperanza de la que hablamos ayer está vinculada con la expectativa. ¿Qué expectativa tenemos en Dios? Tenemos a un Dios de imposibles, de pactos y promesas, ¿qué visión tenemos de nuestra situación en las manos de Él?

Recordemos a Abraham. Dice Romanos 4:18-19 “El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Él no se fijó en las dificultades y obstáculos para que se cumpliese la promesa, sino que puso su fe en Dios y en lo que le había dicho, en otras palabras, puso su fe en su Palabra, no en las circunstancias. Y esto es lo que debemos hacer si tenemos grandes expectativas frente a lo que Dios va a hacer con nosotros.

Toda su obra es hecha con fidelidad porque es un Dios bueno y justo, todos los días vemos pruebas de su bondad en esta tierra, sin embargo, nos falta más alabanza para Él, que nuestro corazón y labios lo adoren. Nada impedirá que el propósito eterno de Dios se cumpla, por eso no podemos vivir fuera de su plan porque perderemos toda esperanza. Como dice el salmista en Salmos 27:13-14 “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”.

Dios quiere una profunda fe y adoración, de parte de nosotros por todo lo que Él es y por lo que Él hace. Por eso debemos ser constantes en la oración, firmes en la espera, no solo del resultado final de nuestra esperanza futura y eterna, sino de nuestro presente porque Dios es nuestra ayuda y nuestro escudo, está con nosotros en cada situación. Nuestra confianza debe descansar en sus promesas reveladas, que nos muestran su carácter santo, su misericordia y bondad hacia nosotros.

Hablemos con fe, con alabanza y esperanza, lo que decimos son semillas que algún día germinarán.   Oración.

«Señor, gracias porque este año es una oportunidad para renovar mi esperanza, retomar tus propósitos y verlos cumplir confiando en tu palabra, no quiero que las circunstancias me detengan, por eso coloco en tus manos cada aspecto de mi vida, tú harás todo conforme a tus promesas y harás cosas asombrosas porque eres mi Dios, mi ayuda y escudo. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 11 de febrero de 2022

Sin fe no hay esperanza

 

Sin fe no hay esperanza


“¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas”. Jeremías 17:13

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Jeremías 29:11

Empezando un nuevo año una de las cosas que más anhelamos es tener esperanza, hablar de esperanza es hablar de nuestro futuro, de lo que queremos ver realizado en nuestra vida. No podemos hablar de esperanza si Dios no es el eje de ella, el que guía cada una de nuestras áreas. No podemos vivir separados de la fuente de la vida, del que nos inyecta un propósito para estar en esta tierra.

El propósito trae esperanza, si no sabemos qué es lo que Dios quiere de nosotros y hacia dónde vamos con Él, perdemos el sentido de nuestra existencia. Dios es nuestra esperanza por eso el alejarse de Él hace que perdamos la ruta, y no podamos conocer sus planes que son mejores que los nuestros.

Preguntémonos: ¿Qué cosas han robado nuestra esperanza? En estos tiempos que vivimos, muchos han perdido la esperanza, por la pandemia, los seres queridos que han fallecido, las enfermedades, las dificultades económicas por las que estamos atravesando, por los hogares que han fracasado en su intento de estar unidos, por no poder congregarnos en la iglesia o porque nuestra fe se ha opacado, etc. Cada uno de nosotros conoce lo que nos ha desesperanzado, pero no podemos simplemente quedarnos inertes sin hacer algo al respecto.

Lo primero es volver a colocar nuestra mirada en el Señor, nuestra esperanza segura, porque todos nuestros tiempos están en sus manos, Él conoce nuestra vida, nuestras luchas y nunca nos ha fallado. Nuestra esperanza está vinculada con la fe, ¿cuánto le creemos a Dios independientemente de las circunstancias? Si tenemos fe, tendremos certeza en el presente y una expectativa firme para el futuro. Recordemos Hebreos 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

Cuando pensamos sin esperanza, pensamos en lo malo y no estamos seguros en Dios. El Señor hoy nos anima a que descansemos en Él y su palabra, porque sus pensamientos son de paz y no de mal, para darnos el fin que esperamos. Hermanos, en las manos de Dios incluso lo que parece mal es para bien, por eso recuerda esta promesa y anímate. Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.   Oración.

«Señor Jesucristo, muchas veces no estoy preparado para lo que viene más adelante, las circunstancias pueden robarme la esperanza, pero cuando te veo a ti, afirmo mi fe porque sé que nunca me dejarás, ni me desampararás. Has prometido un fin seguro para todos los que te amamos y confiamos en ti. Mantén mi mirada puesta en ti, porque tú eres mi esperanza y mi fuente de vida. He orado en el nombre precioso de Jesús. Amén.