miércoles, 19 de enero de 2022

Alcanzando las promesas

 

Alcanzando las promesas


“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:1-2

Las promesas de Dios son tan hermosas y poderosas que muchas veces nos cuesta creer que las recibiremos, vemos tan lejos la posibilidad que se cumplan en nuestra vida que decidimos mejor ignorarlas y no tomarlas, pensamos que eso que leemos en la Biblia que Dios ha hecho, fue solo en el tiempo de antes y en personas que Dios seleccionaba porque eran buenas o perfectas. Lo cual no es cierto, pero damos lugar a este tipo de pensamientos, justamente por nuestra ignorancia de las Escrituras y por la falta de una relación real y sincera con Dios.

Cuando nosotros pensemos en Dios, debemos hacerlo de acuerdo a lo que está escrito, porque justamente esas personas, usadas por la gracia de Dios, fueron inspiradas por el Espíritu Santo para escribir. El evangelio de Juan 20:31 nos dice: “Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. Es decir que, el propósito por el cual se escribió la Biblia es para que hoy en día nosotros tuviéramos la certeza de que Dios existe, que envió a su Hijo por amor a nosotros y que tuviéramos fe en Él, porque creyendo es la única manera en la que podremos experimentar esa vida abundante y en victoria que Dios nos promete y que nosotros anhelamos.

Debemos entender que es por Cristo, por quien nosotros tenemos acceso y derecho a esas promesas, Él soportó el sufrimiento y pagó el precio de nuestra bendición; por esto el pasaje bíblico de hoy nos anima a que vivamos nuestra vida con los ojos puestos en Jesús, el cual le creyó a Dios, sufrió en la cruz y ahora está experimentando el gozo del cumplimiento de la promesa de Dios, estando a su derecha. Tenemos a nuestra vista gran cantidad de testigos de la fidelidad de Dios; así que, es nuestra decisión seguir manteniendo ideas falsas en nuestro corazón u optar por conocer, aprender y tener fe en la verdad de su Palabra.   Oración.

«Padre, que tu amor derramado en mí y el que me manifiestas cada mañana y en cada momento, nunca lo rechace o lo ignore, porque tengo claro que es tu amor en mí el que me permitirá perseverar en ti y en el servicio a ti hasta el fin, con la certeza de que cumplirás tu Palabra y tus promesas; y yo quiero ser parte de aquellos que por la fe y la paciencia heredan tus preciosas promesas; así que, te ruego que sea tu Santo Espíritu ayudándome y guiándome, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 18 de enero de 2022

Manifestar nuestra fe

 


Manifestar nuestra fe

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Hebreos 11:7

Contrario a lo que quizás muchos piensan acerca de la fe, esta no es solo palabras, no es teoría, algo irreal o que no se pueda manifestar; si nosotros leemos atentamente la definición de fe, que nos da la Palabra de Dios en hebreos 11:1, la cual dice “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Podemos notar que se nos habla de una posición de seguridad y confianza en algo que, aunque todavía no vemos y estamos esperando, lo aguardamos con total certeza y convicción, creyendo que indefectiblemente llegará.

Es justamente esta posición y actitud la que encontramos cuando leemos acerca del obrar de Noé (antes del diluvio), pues nuestro antepasado creyó realmente cuando fue advertido por Dios de cosas que aún no se habían visto en la tierra, y acerca de lo cual el Señor le dio instrucciones muy precisas para que hiciera, entonces, Noé por fe y con temor (obediencia) se dispuso a hacer lo que se le había indicado, se preparó para cuando ocurriera lo que Dios le había anticipado.

Lo anterior, es precisamente de lo que hoy Dios nos está diciendo que tomemos ejemplo, porque nuestra fe se debe manifestar, si realmente creemos en lo que nos dice Dios, es decir, si creemos en su Palabra, eso se debe evidenciar en nuestro pensar, pero, sobre todo, en nuestro actuar.

El Señor quiere hijos seguros y confiados, que caminen por la vida con la certeza de que Él cumplirá cada palabra y cada promesa que nos ha dicho; que, a pesar de la espera, en eso que no vemos, siempre nos mantengamos pacientes y expectantes, confiando en que el Señor es fiel y misericordioso, por lo cual nos cumplirá y no tardará; y que entonces se pueda ver manifestada nuestra fe por medio de cada decisión que tomemos y cada obra que realicemos.   Oración.

«Padre, en este día estoy enormemente agradecido, porque sin merecerlo, te has manifestado en mi vida y familia, de una forma que solo Tú puedes hacer; gracias por permitirnos ver la fidelidad de tu Palabra y lo maravilloso de tu bondad; gracias por revelarte a nosotros y darnos fe, te pedimos que cada día nos la aumentes para que nuestro caminar manifieste en todo momento tu verdad, en Cristo Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 17 de enero de 2022

Caminar con Dios

 

Caminar con Dios


“Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé”. Génesis 6:9

Algo que podemos aprender de la vida de Noé es que, a pesar de que el pensamiento de sus semejantes era solamente al mal, Noé era diferente, pues con Dios caminó Noé. Nosotros como creyentes de la presente época también debemos marcar la diferencia, no siendo parte de la multitud que vive conforme a los deseos de su corazón y no con base a los principios de Dios.

Otro claro ejemplo de caminar con Dios lo podemos observar cuando hacemos un breve repaso de la vida de Jesús, pues la Escritura en 1 Juan 2:6 nos exhorta a andar como Jesús.

Podemos notar que Jesús se levantaba muy temprano a orar (Marcos 1:35).

Para Jesús hacer la voluntad de Dios era como su alimento físico, “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” (Juan 4:34)

A Jesús le agradaban los niños y los bendecía (Marcos 10:13-16).

Las palabras de Jesús y sus enseñanzas siempre eran con base a la verdad, a la palabra de Dios (Juan 8:46-47).

Jesús reconocía su dependencia del Padre para toda obra que realizaba y toda palabra que enseñaba (Juan 14:10, Juan 12:49).

A Jesús no le gustaba la hipocresía, denunciaba a aquellos que pretendían mostrar exteriormente algo contrario a lo que eran interiormente (Juan 22:27-28).

La esencia del carácter de Cristo es su amor y compasión, como ejemplos tenemos: la resurrección de Lázaro donde Jesús lloró (Juan 11:33-34, Juan 11:38-44), la resurrección de la Hija de Jairo el cual le rogó a Jesús para que fuera a su casa y la salvara, a lo que Él accedió (Marcos 5:21-23, Marcos 5:35-43) y el caso de la mujer adúltera donde Jesús impidió que la mataran apedreándola y en lugar de eso la perdonó y la liberó de su pecado (Juan 8:3-11).

Y tú, ¿caminas con Dios? ¿Andas como Jesús?    Oración.

«Dios, que hermoso es caminar contigo, caminar a la luz de la verdad, la justicia y la equidad; te doy gracias por permitirme conocerte y por enseñarme el camino que debo escoger. Te pido que me concedas la gracia y el conocimiento para siempre elegir hacer tu voluntad y no dejarme impregnar por las ideas e inclinaciones de la multitud; ayúdame a ser luz, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 16 de enero de 2022

Sabiduría de Dios

 


Sabiduría de Dios

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos”. Proverbios 3:5-8

Por la sabiduría del mundo han sucedido masacres, guerras y muertes injustas e inhumanas pensando que estaban bien o era lo más sabio que se debía hacer. Del mismo modo, las personas por confiar en su propia sabiduría han invertido su tiempo y sus ahorros en negocios o bienes materiales que al poco tiempo han fracasado o destruido. Por esto, el hombre por confiar en la sabiduría y el consejo de otro hombre ha terminado arruinando su vida o su familia, o eligiendo parejas que terminan amargándoles toda la vida, abandonando el hogar o hasta asesinándolas.

La Palabra de Dios dice que la manera de empezar a obtener sana sabiduría es teniendo temor de Dios, en el Salmo 111 versículo 10 se nos dice que, buen entendimiento tiene los que practican los mandamientos del Señor, pues el principio de la sabiduría es el temor de Dios. También nos dice Proverbios 2:1-6, que se trata de conocer y practicar su Palabra; buscar el conocimiento y la sabiduría de Dios como si fuera un tesoro o plata, porque es aún más valioso para nuestra vida que las mismas riquezas materiales. Dios nos promete que si así hacemos Él va a cuidar de nosotros, va a dirigir nuestro camino, entenderemos lo que es correcto y bueno, estaremos en la capacidad de decidir sabiamente cualquier asunto de nuestra vida puesto que la discreción nos guardará y la inteligencia nos preservará (Proverbios 2:7-12).

Así que, la invitación para hoy es a que dejemos de confiar en nuestra propia sabiduría o en la que viene del mundo y mejor escudriñemos la que viene de Dios, aquella que encontramos en su Palabra, que años de vida y paz nos aumentará y que como dice el pasaje Bíblico de hoy, la que será medicina para nuestro cuerpo y refrigerio para nuestros huesos.  Oración.

«Padre Celestial cuánto amo yo tu Palabra, gracias a ella me has hecho más sabio que mis enemigos, he contenido mis pies de todo mal camino y he aborrecido todo camino de mentira, gracias Señor por la inteligencia y la sabiduría que me has permitido adquirir por tus mandamientos; te alabo y te bendigo en este día porque maravillosas son tus obras y muy profundos tus pensamientos, en Cristo Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 15 de enero de 2022

La fe que obra por el amor, parte 2

 

La fe que obra por el amor, parte 2


“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Gálatas 5:13-14

¿Son los mandatos de Dios, difíciles de cumplir? Si lo intentamos en nuestras fuerzas, sí. Pero eso no es lo que nos ha dicho Dios, por el contrario, nos ha suministrado su Santo Espíritu para que seamos guiados por Él.

Si somos guiados por el Espíritu es porque nuestra fe ha sido puesta en Cristo que nos justifica del pecado, y por esto ya no hay maldición por la cual preocuparnos; nuestra única responsabilidad es vivir como Dios desea que vivamos, no siendo esclavos del pecado, sino libres en el Espíritu, viviendo como Dios dice que somos, libres para poner en acción la fe por amor.

Nuestra fe nos dice que sirvamos por amor los unos a los otros, no estando en pleitos, celos, adulterios, enemistades, envidias y demás obras de la carne, pues cuando practicamos estas cosas volvemos a hacernos siervos del pecado que hace que nos consumamos, maltratemos y destruyamos (Gálatas 5:13, 15).

Vivir en libertad es vivir amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos, siendo amorosos, llenos de alegría y de paz, teniendo paciencia, benignidad, bondad, y aumentando nuestra fe, mansedumbre y templanza, pues dice la Escritura que contra estas cosas no hay ley; es simplemente el fruto de vivir en la libertad del Espíritu (Gálatas 5:22-23).

Por último, la Palabra de Dios en Gálatas 6:2 nos exhorta a que sobrellevemos los unos las cargas de los otros, y cumplamos así la ley de Cristo, la del amor. Entonces, si algún hermano es visto en alguna falta, debemos corregirlo con toda mansedumbre, teniendo en cuenta que nosotros también podemos fallar, no tenemos por qué vanagloriarnos, irritarnos o envidiar a otros. Recordemos que de Dios hemos recibido el Espíritu, para que por Él hagamos morir las obras de la carne y a la vez nos da el poder para llevar una vida íntegra donde es posible amar a Dios y al prójimo.   Oración.

«Dios, pides de mí una vida donde te ame con todo mi corazón, toda mi alma y toda mi mente, así como también que ame a mi prójimo como a mí; y esto, la verdad es que parece bien difícil, porque amarte significa hacer tu voluntad, y mi prójimo suele hacer cosas que me ofenden. Pero qué bueno es saber, Dios, que no me pides cosas que no puedo cumplir, sino que Tú me animas, me das el poder y sobre todo el ejemplo. Gracias por Jesucristo que me enseña cómo hacerlo y gracias por su Espíritu que mora en mí para que pueda vivir como Él vivió; en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 14 de enero de 2022

La fe que obra por el amor, parte 1

 


La fe que obra por el amor, parte 1

“Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.” Gálatas 5:5-6

Conocemos que toda persona es justificada o, en otras palabras, declarada justa delante de Dios únicamente por la fe en Jesucristo, por ello, todo intento o intención de querer obtener la justicia de Dios por otro medio, que generalmente se piensa que es cumpliendo las obras de la ley, queda totalmente invalidado, porque como dice Gálatas 2:16 por las obras de la ley absolutamente nadie será justificado. ¿Podemos entonces concluir que ya no tenemos necesidad de cumplir los mandamientos?, ¿podemos mentir, robar, codiciar y hacer las demás obras que prohíbe la ley? No, sí es necesario que obedezcamos los mandamientos.

La ley como dice la Palabra en Romanos 7:12, es santa y el mandamiento santo, justo y bueno, por ende, se debe obedecer, pues es para nuestra bendición. Pero lo que cambia es nuestra motivación o intención por cumplir los mandatos de Dios; quiere decir, que ya no lo hacemos para buscar ser justos delante de Dios por medio de nuestras buenas obras, sino que lo hacemos por amor, amor a Dios y amor al prójimo.

Nuestro versículo de hoy nos dice que la fe, es decir, aquello que hemos creído, obra o se pone en acción a través del amor, que es la obra de Jesucristo cuando murió en la cruz y nos liberó de la maldición que nos traía la ley por no poderla cumplir (Gálatas 3:13), la que nos hace libres, pero no libres para cometer pecado y sufrir las consecuencias, sino libres de la esclavitud del pecado.

Entonces, sabiendo que no somos justificados ni condenados por cumplir la ley, pero que tampoco nos debemos hacer esclavos del pecado; el llamado es a que vivamos en la libertad que Cristo nos ha dado y siendo guiados por medio del Espíritu Santo que se nos ha enviado. Si así lo consideramos, el resultado será una maravillosa obra honrando a Dios y haciendo el bien a nuestro prójimo, es decir, cumpliendo la ley por amor o, lo que en otras palabras sería, la fe obrando por el amor.   Oración.

«Señor, que tu verdad, en la cual creo, sea la que me de entendimiento y libertad; te doy gracias porque me permites acceder a ella y así poner mi fe en lo que tú dices. Bendice mi vida y la de todos los que hoy estamos haciendo este devocional para que sea tu Palabra viva y poderosa la que traspase nuestro corazón y pensamientos, en el nombre de Jesús, a ti sea toda gloria y honra. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 13 de enero de 2022

Tiempos de prueba

 

Tiempos de prueba


“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” 1 Pedro 5:10

Los tiempos de prueba son, sin duda, de gran aprendizaje y expectativa, pues por lo general estamos pasando por momentos de espera ante alguna dificultad, iniciativa, enfermedad o cualquier otro asunto, y la verdad es que, en esos días, aunque sea lo que menos intensamente queramos hacer, lo único y más eficiente que debemos poner en práctica es la oración, humillarnos bajo la poderosa mano de Dios para que como dice su Palabra en 1 Pedro 5:6, Dios nos exalte cuando Él considere que es el tiempo.

También podemos notar que estos tiempos son una fiel comprobación de nuestra confianza en Dios, porque por lo general son episodios en nuestra vida que no podemos controlar ni solucionar y que nuestra única opción es esperar, y para nuestra certeza y tranquilidad, lo único que nos queda es esperar en Dios, en su respuesta y en su voluntad, y para esto el Señor nos manda a ser sobrios y velar, porque nuestro enemigo, el diablo, está como león rugiente buscando quién está débil y dudando para así devorarlo; por lo cual nos indica Dios que lo resistamos, permaneciendo firmes en nuestra fe, es decir, en Él, confiando en su poderosa Palabra y en sus promesas. Algo que el Señor nos da como consuelo, es saber que nuestros hermanos en la fe, que ya pasaron y otros que están pasando por los mismos padecimientos, lo han superado con el poder y la fe en Dios. (1 Pedro 5:8-9).

Finalmente, la promesa fiel y maravillosa que hemos visto en otras personas y que así mismo se cumplirá en nosotros, es la que el Señor nos ha dado en nuestro versículo de hoy, la cual nos asegura que el Dios que tenemos como Padre, el cual nos ha llamado a su misma gloria en nuestro salvador Jesucristo, después que hayamos sufrido tan solo un poco de tiempo, Él mismo nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá. Y esto es espectacular solo con pensarlo; así que hermano, resiste porque Dios no tarda y su obrar es sin igual.   Oración.

«Dios Santo, eres admirable y digno de toda gloria, te alabo y exalto tu hermoso nombre; eres Dios de toda gracia y bondad, tu amor es sin igual. Te pido Padre que Tú mismo sigas formando en mí ese carácter de tu Hijo y así poder glorificarte con todo lo que soy; bendice mi vida y la de todos mis seres queridos, para que cada vez más, encontremos en ti la paz y esperanza que tanto anhelamos, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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