viernes, 19 de noviembre de 2021

Un verdadero seguidor de Cristo

 


Un verdadero seguidor de Cristo

“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron” Mateo 4:18-20.

¿Somos realmente seguidores de Cristo?

Para ser seguidor de Cristo debemos nacer de nuevo, o sea, hacer nuestra confesión de arrepentimiento y entrega a Cristo como Señor y Salvador. Esto fue lo que Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:3 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.

Debemos tener una relación personal con Él, dando cabida a la oración como parte de nuestra vida, anhelando su presencia. Jesús nos dejó su ejemplo en Lucas 6:12 “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios”.

Debemos siempre estar dispuestos a escuchar la voz de Jesús, conociendo y estudiando su palabra; Juan 5:39 dice “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Recordemos también Mateo 17:5b “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”.

Lo anterior debe llevarnos a amarlo, obedecerlo y creer en Él. Nuestro amor se manifiesta con obediencia; Jesús dijo en Juan 14:21 “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”. Debemos vivir por fe, creyendo en Él, como dice Juan 20:31 “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”.

Así entonces podremos compartir de Él, servirle sin reservas y estar dispuestos a sufrir por su causa. Llevar a otros a Cristo es un mandato, como dice Marcos 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. Anhelemos servir a otros como Jesús lo hizo, Juan 12:26 “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”. Y estemos dispuestos a padecer por causa de Él, como dice Filipenses 1:29 “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”.

Hoy, evaluemos a la luz de su palabra, si somos verdaderamente sus seguidores.   Oración.

«Amado Jesús, tú me elegiste, quiero amarte con todo mi ser, seguirte y obedecerte. Ayúdame a permanecer en mi llamado, creciendo en mi relación contigo, orando fervientemente y conociendo tu palabra; solo así me prepararás para servirte, llevar a otros a Cristo y aun, sufrir por causa de ti. En el nombre de Jesús, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 18 de noviembre de 2021

Dedo de Dios es este

 

Dedo de Dios es este


“Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho” Éxodo 8:19.

“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” Éxodo 14:13-14.

Si recordamos, en el libro del Éxodo, Moisés en compañía de su hermano Aarón le pidieron en repetidas ocasiones al Faraón de Egipto que dejara salir a su pueblo y lo liberase de la esclavitud; pero cada vez endurecía más su corazón, por lo que, ante su negativa, empezó Dios a hacer grandes señales, enviando plagas al pueblo de Egipto. En un principio, los magos de Faraón imitaron algunas de las primeras señales con sus poderes de las tinieblas, pero llegó el momento en que no pudieron hacerlo y dijeron “Dedo de Dios es este”.

Esta imitación de las plagas revela el poder que Satanás tiene para engañar a los seres humanos, y cuando los magos no pudieron deshacerlas, el Faraón estaba tan disgustado que parecía dispuesto a prometer cualquier cosa. Dios lo estaba obligando a reconocer quién era Él, sin embargo, el corazón del Faraón se endureció aún más.

Al final de las diez plagas, que terminaron con la muerte de todos los primogénitos de Egipto, Faraón dejó partir al pueblo de Israel; después cambió de parecer y empezó a perseguirlos hasta las orillas del mar Rojo. Cuando los israelitas no supieron qué hacer, pues estaban atrapados entre la espada del ejército del Faraón, que venía contra ellos, y el mar, pensaron que no tenían escapatoria y empezaron a dudar de Dios y murmuraron contra Moisés. La fe de Moisés fue inquebrantable exhortando al pueblo a no temer, convencido de que Dios haría nuevamente algo sorprendente. Aquí fue donde el Señor desplegó todo su poder para liberarlos, abriendo el mar Rojo ante ellos para que huyeran por camino seco.

Así es con nosotros, a veces dudamos en nuestro corazón cuando nos encontramos entre la espada y la pared con situaciones que parecen imposibles; olvidamos fácilmente que tenemos un Dios poderoso que siempre ha actuado en nuestras vidas y seguirá haciéndolo, abriendo camino para que salgamos adelante. Los incrédulos, como los magos del Faraón, reconocieron el poder de Dios ante sus grandes manifestaciones, esto debe enseñarnos que no importa cuál sea la situación, Dios intervendrá a favor de nosotros cuando confiamos plenamente en Él. Que hoy podamos decir “dedo de Dios es este”, así que no seamos incrédulos.   Oración.

«Mi amado Señor, ante situaciones que parecen imposibles de resolver, dame la fe suficiente para no dudar de ti. Déjame ver el mar abierto de posibilidades delante de mí. Que mi fe pueda mover montañas y abrir caminos donde no los hay, porque eres un Dios de imposibles. Haz que no pierda la esperanza, por el contrario, enséñame a orar con valentía dejando que tú actúes para ver cosas increíbles a mi alrededor. En el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Vivamos el mensaje del Evangelio

 


Vivamos el mensaje del Evangelio

«La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal» Salmo 19:7-10.

«Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.» Santiago 1:22-25.

Estos pasajes nos deben llevar a reflexionar si estamos viviendo el mensaje del evangelio o somos simples oidores, engañándonos a nosotros mismos, ya que debemos actuar de forma consecuente cuando escuchamos la palabra de Dios. No somos cristianos solo por oír, sino cuando lo que oímos se transforma en acciones.

Cuando nos exponemos a la verdad de la palabra, esta revela lo que somos y cómo deberíamos de ser; pero si solo escuchamos y no actuamos, de nada sirve. La palabra es como un espejo que nos muestra la corrupción de nuestra naturaleza y el estado de nuestro corazón, nos habla claramente de cada aspecto de nuestra vida, nos muestra nuestro pecado, nos lleva al arrepentimiento, convierte nuestra alma y nos hace sabios para obrar, porque lo que produce bendición no es el oír la palabra, sino el obedecerla.

El simple conocimiento no basta, porque quien piensa que conocer la Biblia convierte a alguien en piadoso, se engaña a sí mismo; es creyente quien la conoce para recibir la revelación de nuestro Salvador Jesucristo, creer en Él y obedecerle.

Los verdaderos creyentes se identifican por una vida renovada por la palabra. Para esto, tenemos que abrir nuestros oídos espirituales y permitirle al Espíritu Santo que nos dé sabiduría para aplicarla a nuestra vida. La salvación no viene de utilizar métodos humanos, sino de ser humildes y mansos, aceptando la palabra implantada que Dios ha hecho que se arraigue en nuestro corazón al recibir a Jesucristo.  Oración.

«Señor gracias por tu palabra, la cual es la verdad que transformó mi corazón y convirtió mi alma cuando creí, por medio de ella, en mi Salvador y Señor Jesucristo. Ayúdame a escucharla, aplicarla, vivirla con sabiduría, para poder obedecerla en cada aspecto de mi vida, solo así seré bienaventurado en todo lo que haga. En el nombre de Jesús, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

martes, 16 de noviembre de 2021

Fieles testigos de su gran amor

 

Fieles testigos de su gran amor


“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve” Isaías 43:10-11.

Es interesante que, de todas las religiones del mundo, solo el cristianismo garantiza la salvación. Nuestro Dios no tiene competidor o quién sea semejante a Él; es el único y suficiente Dios para el ser humano, por eso dice con toda certeza “fuera de mí no hay quien salve”.

Además, no les da cabida a otros dioses, porque dice en Isaías 43:12 “Yo anuncié y salvé, hice oír y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice el Señor, que yo soy Dios».

Hemos visto a través de Isaías 43, en los últimos devocionales de estos días, que frente a la esclavitud hubo una nueva liberación, un nuevo éxodo e intervención de Dios para salvar y restaurar a Israel. Vemos a un pueblo que no pagó fidelidad por fidelidad, que no devolvió amor por el amor de Dios, sino que se dejó seducir por la idolatría, adorando a otros dioses. Dios les manifestó que Él es el Dios verdadero y por eso le reclamó a su Pueblo en Isaías 43:22 “Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel”.

Hoy más que nunca tenemos cinco razones para ser fieles y ser testigos de su amor en este mundo, porque este pasaje también es aplicable a nosotros. Recordemos Isaías 43:1 “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú”. De lo anterior podemos decir que: 1) Nos creó, le dio origen a nuestra vida, no existimos sino por el poder y el amor de Dios. 2) Nos formó, es el sustentador de nuestra vida, nos mantuvo y nos ha cuidado hasta hoy. 3) Nos redimió, pagó con la vida de su Hijo y quitó el pecado que nos separaba de Él. 4) Nos compró, nos adquirió con su sangre por derecho de redención. 5) Nos adoptó en su familia, nos puso nombre, somos su propiedad, nos amó y nos hizo dignos para Él.

Nos hizo sus siervos para ser testigos del gran amor con que nos amó; amor que hemos experimentado primero en nuestras vidas, para que tengamos la certeza de en quién hemos creído y poder darlo a conocer a muchas personas, para que entiendan que Él es Dios y fuera de Él no hay quien salve.   Oración.

«Gracias Dios por todo lo que hiciste por mí, por amor, soy digno porque me redimiste, cuando a nadie le interesaba, tú me miraste y fui importante para ti. Soy ahora acepto por el sacrificio de tu amado Hijo Jesús. Quiero corresponder a tu amor y fidelidad, amándote, honrándote, reconociéndote como mi único Dios y siendo fiel testigo de tu gran amor. En Cristo Jesús, Amén.     Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Gracias por amarnos primero

 


Gracias por amarnos primero

“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice” Isaías 43:4-7.

En este versículo Dios dice “yo te amé” y en 1 Juan 4:19 nos lo asevera su palabra, la cual dice “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero”.

Hoy debemos estar agradecidos porque no podemos imaginar cuánto amó Dios a Israel, no porque fuera un pueblo sabio y fuerte o más hermoso que otros pueblos, sino porque lo escogió, hizo un pacto con él y lo hizo suyo; Dios no se ha olvidado de Israel a pesar de su infidelidad. Ahora, pensemos cuánto nos ama a nosotros que envió a su Hijo a morir por nuestros pecados y a través de su sacrificio estableció un nuevo pacto para darnos una vida nueva y eternidad.

Los creyentes somos preciosos a sus ojos; su complacencia está en nosotros sobre cualquier cosa, porque fuimos lavados con la sangre de su Hijo. Aunque pasemos por dificultades en este mundo nos afirma que está con nosotros. Nos creó haciéndonos especiales, nos redimió y llamó por nuestro nombre para que fuéramos de Él. Somos como la niña de sus ojos, porque nos amó sin medida y se entregó por nosotros.

Pensemos que por amor hacemos sacrificios por nuestros hijos que no haríamos por otras personas; esta es la manera en que Dios nos ama. Y quizás nos preguntemos: ¿por qué, aun amándonos así, permite sufrimientos en nuestra vida?, porque como padres también tenemos que dejar que nuestros hijos se enfrenten a dificultades para que crezcan y sepan desenvolverse, pues no podemos solucionarles todo siempre. Dios sabe que vivimos en un mundo en conflicto y tenemos que aprender a creer y confiar en Él a pesar de las circunstancias, con la seguridad de que siempre está a nuestro lado.

Dice también “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”, por lo que debemos entender que, al ser redimidos, llevamos su Nombre como hijos de Dios y se nos da un propósito en la vida, ya que nos creó para su gloria, para vivir según su voluntad y obedecer sus mandamientos reflejando su gloria en esta tierra.   Oración.

«Gracias Padre por amarme primero, darme a conocer tu amor a través del sacrificio de tu Hijo por mí en la cruz y derramar ese amor sin medida en mi corazón por medio de tu Santo Espíritu. Al rescatarme de las tinieblas me has dado un nuevo comienzo y propósito de vida, manifestar tu gloria donde quiera que esté. Ayúdame a obedecer siempre tu voluntad, porque tus caminos son perfectos. En el nombre de Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

domingo, 14 de noviembre de 2021

Pagó por nuestro rescate

 

Pagó por nuestro rescate


«Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti». Isaías 43:1-3

Dios tomó el barro de la tierra, sopló en él el espíritu de vida y formó un ser humano vivo, como dice Génesis 2:7 “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Fuimos creados a su imagen para ser amados, sin embargo, ese ser humano se rebeló y distorsionó su creación al permitir que entrara el pecado; este fue nuestro comienzo y fue un mal comienzo. Provenimos de un pecador rebelde que nos transmitió una naturaleza caída y que no puede ser reformada o reparada por sí sola, sino por su Diseñador.

Ahora Dios nos hace hijos suyos por medio de nuestra confianza en Cristo y nos da una nueva naturaleza. Con su sacrificio en la cruz pagó el rescate por nuestras vidas, con su muerte sepultó nuestro pecado y con su resurrección nos hizo nacer a una vida nueva. Con esta redención maravillosa ya no debemos sentir temor, sino vivir en la libertad que Él nos ha dado a través de su sangre preciosa con la que pagó el precio. Según 1 Corintios 7:23 “Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres”; ahora somos su pertenencia y ya no somos esclavos de nadie.

Estas palabras de Isaías también tienen una aplicación maravillosa para nosotros, ya que a veces, en nuestra experiencia personal, nos hemos introducido en aguas profundas, en las que no podemos tocar el fondo, pero tenemos la certeza de que Dios nos acompaña en esas circunstancias. Aunque parezca que nos hundimos, Él ha prometido que los ríos no nos anegarán, interviniendo y librándonos de esa situación.

Dios usó naciones como Egipto y Etiopía para tratar y disciplinar a Israel y que entendieran que solo Él podría rescatarlos. Igualmente es con nosotros; alguna vez nos hemos preguntado ¿por qué Dios permitió que algunas personas o situaciones se nos cruzaran en nuestro camino y nos causaran problemas?, lo hizo para que volviéramos a Él, a sus propósitos, a su voluntad y para desarrollarnos espiritualmente. Dios utilizó esas circunstancias para liberarnos, por lo que, al rescatarnos nos ofreció una vida mejor. Debemos estar agradecidos porque usó personas para enderezar aspectos de nuestra vida, como dice Proverbios 21:18 “Rescate del justo es el impío, y por los rectos, el prevaricador” Oración.

«Gracias Señor por hacerme nueva criatura, hechura tuya, redimido por la sangre preciosa de tu Hijo amado, quien murió por mi pecado. Fui apartado para ti, ahora soy tuyo y si estás conmigo no temeré, soy libre porque pagaste un precio muy alto en la cruz para que lo fuera, para que no fuera esclavo de nadie. En el nombre de Jesús, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Oración mañana tras mañana

 


Oración mañana tras mañana

«Escucha, oh Jehová, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré». Salmo 5:1-3

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. Marcos 1:35

La comunicación regular es fundamental en cualquier relación y es necesaria en nuestra comunión con Dios, porque afirma nuestra fe. Necesitamos comunicarnos con Él diariamente. Preguntémonos hoy: ¿pasamos tiempo regular en oración y leemos la Biblia a diario?

Este salmo se centra en una adoración reverente y santa y en una oración por una vida recta, aquí David procura probar que el orden y la perseverancia son necesarios en nuestra comunión diaria. La repetición de la frase «de mañana», nos sugiere que el mejor tiempo de buscar a Dios es antes de empezar nuestra rutina, para poder entregarle los desafíos de nuestro día, buscando su gracia, dirección, ayuda y fortaleza.

Recordemos que la mañana es un milagro que ocurre cada día, porque nueva es cada mañana e inmutable su fidelidad (Lamentaciones 3:23). Lo importante es que no pasen días sin estar en la presencia de Dios. Como dice el Salmo 84:10a «Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos».

Jesús es nuestro mayor ejemplo de oración, sabía que no podía vivir sin comunión con el Padre, necesitaba reponer sus fuerzas espirituales consumidas por su labor de entrega y servicio a los demás. Para poder ministrar a los hombres, necesitaba primero encontrarse con Dios, por eso, buscaba un lugar desierto, para estar en silencio y sin interrupciones, para no distraerse con el ruido del mundo, y es algo que debemos aprender de Él, estar a solas con el Padre. Y más, cuando nos enfrentamos a las presiones de esta vida terrenal. Aunque sabemos que la oración es un vínculo vital con Dios, a veces no es fácil hacerlo, debemos esforzarnos por encontrar ese tiempo especial, aunque implique tener que madrugar más.

Como el salmista, debemos estar seguros de que el Señor nos escucha, mirándolo a Él como nuestro Rey y Dios, o sea, Él que gobierna nuestra vida y Él que es poderoso para darnos lo que necesitamos, Aprendamos a esperar en Él, aguardando las respuestas a nuestras oraciones.    Oración.

«Señor, quiero tener una firme relación contigo, que no pase ni un día sin buscar tu rostro, y gracias por estar atento a la voz de mi clamor. Eres mi Rey, por eso gobierna todos los asuntos de mi vida y eres mi Dios poderoso para hacer lo que quieras de mí. Gracias por amarme y estar siempre dispuesto a escucharme. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.