domingo, 7 de noviembre de 2021

 Controlados por el Espíritu

«Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, enviándonos unos a otros». Gálatas 5:22-26
«Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo». Efesios 4:26
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia». Efesios 4:30-31
Durante situaciones tensas, nuestras emociones se descontrolan fácilmente, debido a nuestra falta de dominio propio y nuestro temperamento explosivo, caemos en enojo, ira y ofendemos a otras personas afectando nuestras relaciones con nuestros seres queridos. Igual que en una caldera, hay que mantener el nivel de agua seguro para que no explote, debemos someternos al control del Espíritu Santo para que nuestra caldera emocional esté segura, y no cause daño a otros. Por eso, entreguemos nuestras emociones al Señor para que nos ayude a controlar nuestro carácter. Pidamos al Espíritu Santo que nos llene, nos consuele, nos guíe y nos libere de todo sentimiento dañino. Si dependemos de Él nuestro punto de ebullición disminuye.
La conducta cristiana debe alcanzar la altura de la persona que nos ha amado, escogido, redimido y unido, Dios mismo. El andar cristiano en el mundo, es el único testimonio que podemos mostrar, no solo individualmente, sino como iglesia y es lo que el mundo ve. Por eso, Pablo nos exhorta a comportarnos a la altura de nuestro llamado y vocación. La receta para esto es andar en humildad, mansedumbre, paciencia y soportándoos en amor, o sea llenos del fruto del Espíritu Santo, que es el que une y consolida nuestra vida espiritual, para que controlemos nuestras emociones y seamos testimonio.
Permitamos al Espíritu Santo que tome el control absoluto de nuestro ser, para que ya no demos rienda suelta a nuestros deseos y pasiones carnales que nos llevan a la mentira, a la corrupción, a la lujuria, al rencor, a la ira, a la rabia, las quejas, la maledicencia y la malicia, pues esto contrista al Espíritu de Dios, apagándolo dentro de nosotros y evitando que fluya con su presencia y gracia. Antes bien como dice 1 Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” Oración.
«Amado Señor, hoy me acerco a ti, con arrepentimiento y dolor en mi corazón por no permitir que tomes el control de mis emociones, me he llenado de ira y enojo, he dejado que mis pasiones carnales afloren. Perdóname y límpiame, lléname de tu poder. Gracias oh Dios por derramar tu amor en mi corazón por medio de tu Santo Espíritu. Fluye con tu fruto a través de mi vida, para ser testimonio vivo de ti. En el nombre de Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 6 de noviembre de 2021

Aprovecha las oportunidades de Dios

 


Aprovecha las oportunidades de Dios

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)». Efesios 2:1-5

Hace algunos años, estuve a punto de ahogarme, cayendo en el agua, en un remolino. Intenté nadar hacia unos árboles, pero no logré llegar. El agua entraba en mis pulmones y mi desesperación crecía. De pronto sentí un brazo fuerte alrededor de mi cuello, mi primo se dio cuenta que me estaba ahogando y me sacó. Comprendí lo cerca que estuve de morir, de hecho, recordé cómo me había dado por vencida al sentir el agua entrar en mis pulmones. En ese instante pasó por mi mente, como una película a toda velocidad, lo que había sido mi vida lejos de Dios. Si hubiera muerto habría vivido una eternidad fuera de la presencia de Dios, comprendí en ese momento cuan apartada estaba y decidí buscar a Dios y darle gracias por esa segunda oportunidad.

Esta experiencia debe recordarnos que no debemos desaprovechar ninguna oportunidad que Dios nos da para conocerlo y volver en amistad con Él.

Como dice Job 22:21-23 “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción”. En esta porción, Elifaz presupone que Job se ha alejado de Dios y le da este consejo: que se haga amigo de Dios, que se vuelva en confianza íntima con Él, para que encuentre paz en medio de su aflicción y restauración de su vida. Aunque sabemos que este no era el caso de Job, porque la Biblia nos dice claramente que era un hombre temeroso del Señor, perfecto en su caminar con Él; pensemos, cuánto nos sirve este consejo a nosotros, si hemos perdido el rumbo y quizás hemos roto nuestra relación con Dios, para volver a ser perdonados, edificados de nuevo y restaurados. El Señor siempre nos deja una puerta abierta, para cambiar nuestra vida.

Quizás este testimonio nos muestra también cómo era nuestro estado antes de creer en Jesús, “estábamos muertos en nuestros delitos y pecados”, ahogados en nuestros problemas, sin esperanzas. También describe una condición de muertos espirituales, incapacitados para responder a Dios. Por eso la muerte espiritual es un estado de rebeldía que nos separa de la única fuente de vida, Jesucristo.

Una vida pecaminosa sigue las costumbres de este mundo y está bajo la influencia de satanás. Que conduce a la desobediencia a Dios y arrastra a actividades corruptas de la humanidad como: la maldad, el crimen, las guerras, la corrupción moral, las enfermedades sociales, la destrucción, la desintegración del hogar, etc.

Pero, es Dios quien va al rescate de la humanidad con su brazo poderoso cuando dice aquí: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó”. Menciona dos características de Dios: su misericordia y amor, atributos divinos con los cuales toma la iniciativa de perdonar, restaurar al pecador, darle una nueva oportunidad como el poder que operó para levantar a Jesús de la muerte y vivificarlo juntamente con Él.   Oración.

«Señor, qué glorioso es ser amado con un amor tan compasivo y misericordioso, que a pesar del estado anterior en que vivía y merecía sólo tu indignación, me diste otra oportunidad y por eso te alabo. Gracias por rescatarme de mi vana manera de vivir, por darme salvación y vida eterna. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 5 de noviembre de 2021

¿Vivimos para Cristo o para dar una buena impresión a otros?

 


¿Vivimos para Cristo o para dar una buena impresión a otros?

“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Filipenses 2.1-5

“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. Filipenses 2:13

Hoy deberíamos preguntarnos: ¿estamos viviendo para Cristo o para dar una buena impresión a los demás? La mayoría de las personas de este mundo se preocupan por mostrar lo que los demás quieren de ellos y no son auténticos, tratan de imitar a otros que en cierta forma se convierten en su ejemplo. Si el Señor Jesucristo viviera en este tiempo, junto a nosotros, sería el mismo de siempre como lo dice su Palabra en hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”, Él no guardaría las apariencias, mostraría su abundante amor y compasión por las personas, no buscaría su propia satisfacción sino el bienestar de los demás. Para un mundo egoísta y carente de amor, donde la gente excusa su egoísmo, orgullo y maldad, reclamando sus derechos, Jesús no sería una persona normal.

Pablo, hoy nos llama a la unidad espiritual como la iglesia de Jesucristo que milita en este siglo XXI, somos los representantes de Cristo en este tiempo. Él es la cabeza y nosotros su cuerpo y nos dio su naturaleza divina, para manifestarlo a través de nuestras vidas.

Pablo también nos dice, que si hay algún descanso, algún consuelo de amor, alguna comunión en el Espíritu, si algún afecto entrañable, si hay alguna misericordia, compasión y ternura, es por nuestra unión con Cristo. Nos exhorta a amarnos los unos a los otros y a trabajar juntos con un mismo sentir, el sentir de Cristo.

Si no estamos experimentado descanso, consuelo, comunión, compasión y ternura, es porque no estamos permitiendo que Cristo viva a través de nosotros, Él es quien puede unificarnos para que tengamos una sola mente y un sólo corazón. A veces sucede lo contrario porque estamos llenos de soberbia, discordia y porque queremos satisfacernos a nosotros mismos sin que nos importen los demás.

Considerar a los demás como superiores a nosotros mismos, nos une al sentir de Cristo, siguiendo su ejemplo de humildad, como dice Filipenses 2:6-7 “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”. Estuvo dispuesto a negar sus derechos por obediencia a su Padre y por amor a nosotros.

Pidamos al Señor que podamos tener una actitud cristiana de siervos para servir a los demás, que la humildad nos conduzca a la unidad y entender que el Espíritu de Dios puede producir en nosotros el querer y el hacer por su buena voluntad, por eso, mantengamos nuestra comunión con Él para poder lograrlo.    Oración.

«Señor Jesucristo, si digo que te sigo, también debo decir que anhelo vivir como tú viviste, con una actitud humilde y de servicio, lleno de amor, consuelo, misericordia y ternura por los demás. Tú, siendo Dios y un hombre perfecto, moriste por mí para que yo no tuviera que sufrir la condenación eterna, que esto me motive a darme sin reservas por amor a ti y a mi prójimo. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 4 de noviembre de 2021

Rehaciéndonos como vasijas valiosas

 


Rehaciéndonos como vasijas valiosas.

“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud». Salmos 143:10

«Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? Dice Jehová. He aquí que, como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”. Jeremías 18:1- 6

Cuando oramos el Padre Nuestro, le decimos a Dios «hágase tu voluntad». ¿Será que estamos dispuestos a permitir que Dios haga su voluntad en nosotros? Si es así dejaremos que nuestro Padre pula todas las áreas difíciles de nuestra vida, que tome todas nuestras cargas e incluso cambie nuestros planes.

El salmista pide la dirección de Dios, porque teme no conocer cuál es su voluntad y no quiere terminar haciendo lo contrario a los principios del Señor. Cuán importante es para nosotros buscar lo que Dios desea, por eso debemos pedir ayuda al Espíritu Santo para ser iluminados con el conocimiento de la voluntad de Dios, para cumplirla y vivir en rectitud.

Como hijos debemos pedir a Dios que nos muestre el camino, aunque este no sea el más placentero para andar según nuestro pensamiento, porque anhelamos ser guiados por el Espíritu y hacer lo que al Señor le agrada. Así como el salmista, nuestra labor es rogar ser vivificados para hacer la voluntad de Dios, colocándonos en manos de nuestro Alfarero para que transforme nuestro interior.

Dios como el único soberano, tiene el derecho absoluto de moldearnos como el Alfarero al barro, dándonos la forma que a Él le plazca. Tiene la facultad de tirar a un lado un vaso echado a perder, como desechar al que se ha mostrado infiel y levantar otro en su lugar, como le sucedió al pueblo de Israel. Ahora el Señor le ha dado la oportunidad a la iglesia de Cristo de llevar su mensaje a las naciones, tarea que el pueblo judío no cumplió.

En su misericordia el Señor sigue trabajando para convertirnos en vasijas útiles. Sin embargo, como Israel, debemos arrepentirnos pronto o el barro se endurecerá y seremos desechados como la vasija que se echó a perder. Dios tiene el poder para volver a darnos forma cuando respondemos a su llamado divino y nos disponemos a ser moldeados para su propósito.    Oración.

«Señor, te ruego que hagas tu obra en mí para experimentar mi propia realización y ser feliz. Gracias te doy por haberme escogido para ti, enséñame a hacer tu voluntad, te pido que no limites tu acción soberana sobre mi vida, quiero responder a tu llamado divino y permitir que, como Alfarero, me moldees a tu antojo y así conocer tu propósito para cumplirlo y vivir en rectitud. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Necesitamos de Dios

 


Necesitamos de Dios

«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal». Proverbios 3:5-7

El capítulo 3 del libro de Proverbios es el consejo que un padre le da a su hijo, cuando ha salido de su hogar para empezar a andar en el camino de la vida asumiendo nuevas responsabilidades. Le aconseja que sus pasos deben ser ordenados según lo que dice la Palabra de Dios. Cuán importante es esto en el día de hoy para todos nosotros que a diario nos enfrentamos a desafíos en la vida. Cuánto necesitamos de la sabiduría de Cristo, por eso dice en Proverbios 3:1 “Hijo mío, no te olvides de mí Ley, y que tu corazón guarde mis mandamientos». La sabiduría está personificada en el Señor Jesucristo. Dijo el apóstol Pablo en 1 Corintios 1:30 “Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”.

Confiar en el Señor hará que dirija nuestros pasos. Debemos reconocer que hay momentos en que no podemos manejar nuestra vida por sí solos, sino que necesitamos la dirección de Dios. Proverbios 28:26 nos dice: “El que confía en su propio corazón es necio; más el que camina en sabiduría será librado”.

A veces nos encontramos enfrentados a situaciones que no nos agradan, en las que nos sentimos inseguros o en peligro. Aquí dice: “Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”. Fiarse en el hebreo es: “apresurarse a refugiarse”, ¿en quién más lo haremos sino en Dios?, recordemos cuántas veces al hacerlo hemos experimentado que Él nos ha guiado en nuestro caminar, inclusive a través de circunstancias problemáticas y variadas y lo mejor es que lo seguirá haciendo. Reconozcámoslo en todos nuestros caminos y Él hará derechas nuestras sendas.

El Señor nos invita a ser humildes y a reconocer nuestras propias limitaciones, por eso debemos tenerle en cuenta para tomar decisiones, no seamos autosuficientes pensando que todo lo podemos hacer solos, el secreto de un hijo de Dios es depender de su amor y su misericordia. Él dice en su Palabra en Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Dios nos hizo para amarnos y para guiarnos a llevar vidas fructíferas y sabias.   Oración.

«Señor, enséñame a ser humilde y a reconocer cuánto te necesito. Sin ti no soy nada. Gracias por traerme a un nuevo día, quizás hoy el cielo está nublado y no brilla el sol, o quizás es un día luminoso, pero, en cualquier caso, quiero siempre darte gracias por guiar mi caminar en esta vida, quiero fiarme y confiar en ti sin reservas. En el nombre de Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 2 de noviembre de 2021

Un paso de Fe

 


Un paso de Fe

«Más a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, ¡no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. Mateo 14:25-33

Al igual que Pedro, debemos salir de nuestra barca, dejar la comodidad para poder hacer la obra de Dios. Dar este paso es atemorizante, pero Él nos guiará a las bendiciones. Cuando damos un paso de fe, abrimos la puerta para que Dios obre en nuestras vidas sobrenaturalmente. Quizás no caminemos sobre las aguas, pero sí caminaremos a través de situaciones adversas y grandes desafíos que nos presenta la vida. Si nos concentramos en las olas de las circunstancias difíciles que se levantan cerca de nosotros sin buscar la ayuda de Dios, también terminaremos desesperados y hundiéndonos.

Cuando dejamos de mirar a Cristo para mirar lo grande de las dificultades que se nos oponen, empezaremos a desfallecer, pero cuando le invocamos, Él extiende su brazo y nos salva. Cristo es el gran Salvador. Por eso cuando nos hallamos zozobrando en los conflictos de esta vida, hundidos en nuestra desesperación, es cuando debemos ir a Él y clamar pidiendo salvación.

Permitamos a Dios que nos levante con su diestra, como dice Salmos 20:6 “Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; lo oirá desde sus santos cielos con la potencia salvadora de su diestra”. Dejemos que nos instruya con su Palabra para dar fruto. Jesús nos enseñó en Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”.

Pidámosle a Jesús que nos toque con la presencia poderosa de su Espíritu para transformar nuestro entorno como lo hizo Él en su ministerio terrenal. Dice Hechos 10:38 “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Solo así podremos mantener nuestra fe en medio de las tormentas, tengamos los ojos puestos en el poder de Cristo y no en nuestra incapacidad. No es en nuestra fuerza, ni con nuestra inteligencia, es con el poder de su Espíritu. Apropiémonos de Zacarías 4:6b “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.   Oración.

«Señor, gracias por permitir extender tu evangelio a través de este medio. Dios amoroso ayúdame a caminar en fe cuando escuche tu llamado al servicio y enfrente los desafíos de la vida. Haz que no mire mi debilidad y flaqueza, sino que ponga mi mirada en tu poder, porque todo lo puedo en ti que me fortaleces. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 1 de noviembre de 2021

No se apartará de ti mi misericordia

 


No se apartará de ti mi misericordia

“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.” Isaías 54:10

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Jeremías 31:3

Estas promesas le fueron dadas al pueblo judío, por medio de los profetas, en un tiempo donde estaban temerosos y sin esperanza por la amenaza del imperio de Asiria sobre ellos. Isaías predica el consuelo de Dios para los que todavía permanecían fieles a Él y les dice que el Señor no quebrantará su pacto de paz, muy a pesar del pecado que los había llevado a esta condición. Así como Dios es tardo para airarse, es pronto para mostrar su misericordia; su bondad eterna hizo que tuviera misericordia de su pueblo.

También es una palabra de consuelo para nosotros, porque aquí Dios nos muestra que su permanencia con nosotros es tan incondicional como la promesa que le hizo a Noé en Génesis 9:11 “Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”. Así también es firme la promesa que le ha hecho a su iglesia en Mateo 16:18 “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.

Como dice Jeremías, su amor es incondicional y su bondad eterna, por eso no debemos perder la esperanza en medio de las aflicciones diarias. Los montes se pueden estremecer y remover, pero las promesas de Dios nunca serán quebrantadas por ningún suceso; todo nos puede fallar en este mundo menos Dios.

Estos versículos son aplicables por igual a la iglesia y a cada creyente, Dios puede corregirnos y reprendernos por nuestros pecados, pero jamás nos dejará porque Él vive en nosotros; esto debe animarnos a ser más diligentes en buscar a Dios y hacer más firme nuestra vocación y elección por Él. Recordemos que nunca su amor está ausente cuando estamos en problemas, Él permanece con nosotros porque somos sus hijos y nos ha dado su Espíritu como Ayudador y Consolador en los momentos difíciles. Su amor, gozo y paz sobrepasan todo entendimiento y nos sostienen en medio de las turbulencias de la vida.

No permitamos que la ansiedad, soledad, temor y depresión ganen terreno en nuestra vida, porque somos de Dios y tenemos al más poderoso dentro de nosotros, como dice 1 Juan 4:4 “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”.

Dios nunca nos abandonó, porque a través de Jesús mostró su amor para reconciliarnos por medio de la cruz; situación que debía ser efectuada para estar con nosotros porque nos ama. Su amor y misericordia se manifestaron poderosamente, reconciliándonos y dándonos un propósito de vida y una esperanza eterna ¿Cómo corresponder a tanta misericordia y fidelidad? siendo fieles a Él.   Oración.

«Amado Dios, gracias por estas promesas de amor y fidelidad. Entender que me amas incondicionalmente a pesar de lo que soy o de cualquier cosa o situación adversa, me hace tener paz, gozo y disfrutar de tu eterno amor. Me has dado el privilegio de manifestar a Jesucristo a través de mi vida. Venga lo que venga jamás quebrantarás tu pacto de paz, porque te deleitas en misericordia, y aunque el mundo que me rodea esté cambiando constantemente, sé que cuento contigo porque siempre permaneces, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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