Controlados por el Espíritu
domingo, 7 de noviembre de 2021
sábado, 6 de noviembre de 2021
Aprovecha las oportunidades de Dios
Aprovecha
las oportunidades de Dios
“Y él os dio
vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los
cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme
al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos
de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro
tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de
los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun
estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por
gracia sois salvos)». Efesios 2:1-5
Hace algunos
años, estuve a punto de ahogarme, cayendo en el agua, en un remolino. Intenté
nadar hacia unos árboles, pero no logré llegar. El agua entraba en mis pulmones
y mi desesperación crecía. De pronto sentí un brazo fuerte alrededor de mi
cuello, mi primo se dio cuenta que me estaba ahogando y me sacó. Comprendí lo
cerca que estuve de morir, de hecho, recordé cómo me había dado por vencida al
sentir el agua entrar en mis pulmones. En ese instante pasó por mi mente, como
una película a toda velocidad, lo que había sido mi vida lejos de Dios. Si
hubiera muerto habría vivido una eternidad fuera de la presencia de Dios,
comprendí en ese momento cuan apartada estaba y decidí buscar a Dios y darle
gracias por esa segunda oportunidad.
Esta experiencia
debe recordarnos que no debemos desaprovechar ninguna oportunidad que Dios nos
da para conocerlo y volver en amistad con Él.
Como dice
Job 22:21-23 “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te
vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si
te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la
aflicción”. En esta porción, Elifaz presupone que Job se ha alejado de Dios y
le da este consejo: que se haga amigo de Dios, que se vuelva en confianza
íntima con Él, para que encuentre paz en medio de su aflicción y restauración
de su vida. Aunque sabemos que este no era el caso de Job, porque la Biblia nos
dice claramente que era un hombre temeroso del Señor, perfecto en su caminar
con Él; pensemos, cuánto nos sirve este consejo a nosotros, si hemos perdido el
rumbo y quizás hemos roto nuestra relación con Dios, para volver a ser
perdonados, edificados de nuevo y restaurados. El Señor siempre nos deja una
puerta abierta, para cambiar nuestra vida.
Quizás este
testimonio nos muestra también cómo era nuestro estado antes de creer en Jesús,
“estábamos muertos en nuestros delitos y pecados”, ahogados en nuestros
problemas, sin esperanzas. También describe una condición de muertos
espirituales, incapacitados para responder a Dios. Por eso la muerte espiritual
es un estado de rebeldía que nos separa de la única fuente de vida, Jesucristo.
Una vida
pecaminosa sigue las costumbres de este mundo y está bajo la influencia de
satanás. Que conduce a la desobediencia a Dios y arrastra a actividades
corruptas de la humanidad como: la maldad, el crimen, las guerras, la
corrupción moral, las enfermedades sociales, la destrucción, la desintegración
del hogar, etc.
Pero, es
Dios quien va al rescate de la humanidad con su brazo poderoso cuando dice
aquí: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos
amó”. Menciona dos características de Dios: su misericordia y amor, atributos
divinos con los cuales toma la iniciativa de perdonar, restaurar al pecador,
darle una nueva oportunidad como el poder que operó para levantar a Jesús de la
muerte y vivificarlo juntamente con Él.
Oración.
«Señor, qué
glorioso es ser amado con un amor tan compasivo y misericordioso, que a pesar
del estado anterior en que vivía y merecía sólo tu indignación, me diste otra
oportunidad y por eso te alabo. Gracias por rescatarme de mi vana manera de
vivir, por darme salvación y vida eterna. En Cristo Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 5 de noviembre de 2021
¿Vivimos para Cristo o para dar una buena impresión a otros?
¿Vivimos
para Cristo o para dar una buena impresión a otros?
“Por tanto,
si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna
comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia,
completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes,
sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes
bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;
no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los
otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.
Filipenses 2.1-5
“porque Dios
es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena
voluntad”. Filipenses 2:13
Hoy
deberíamos preguntarnos: ¿estamos viviendo para Cristo o para dar una buena
impresión a los demás? La mayoría de las personas de este mundo se preocupan
por mostrar lo que los demás quieren de ellos y no son auténticos, tratan de
imitar a otros que en cierta forma se convierten en su ejemplo. Si el Señor
Jesucristo viviera en este tiempo, junto a nosotros, sería el mismo de siempre
como lo dice su Palabra en hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y
por los siglos”, Él no guardaría las apariencias, mostraría su abundante amor y
compasión por las personas, no buscaría su propia satisfacción sino el
bienestar de los demás. Para un mundo egoísta y carente de amor, donde la gente
excusa su egoísmo, orgullo y maldad, reclamando sus derechos, Jesús no sería
una persona normal.
Pablo, hoy
nos llama a la unidad espiritual como la iglesia de Jesucristo que milita en
este siglo XXI, somos los representantes de Cristo en este tiempo. Él es la
cabeza y nosotros su cuerpo y nos dio su naturaleza divina, para manifestarlo a
través de nuestras vidas.
Pablo
también nos dice, que si hay algún descanso, algún consuelo de amor, alguna
comunión en el Espíritu, si algún afecto entrañable, si hay alguna
misericordia, compasión y ternura, es por nuestra unión con Cristo. Nos exhorta
a amarnos los unos a los otros y a trabajar juntos con un mismo sentir, el
sentir de Cristo.
Si no
estamos experimentado descanso, consuelo, comunión, compasión y ternura, es
porque no estamos permitiendo que Cristo viva a través de nosotros, Él es quien
puede unificarnos para que tengamos una sola mente y un sólo corazón. A veces
sucede lo contrario porque estamos llenos de soberbia, discordia y porque
queremos satisfacernos a nosotros mismos sin que nos importen los demás.
Considerar a
los demás como superiores a nosotros mismos, nos une al sentir de Cristo,
siguiendo su ejemplo de humildad, como dice Filipenses 2:6-7 “el cual, siendo
en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino
que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los
hombres”. Estuvo dispuesto a negar sus derechos por obediencia a su Padre y por
amor a nosotros.
Pidamos al
Señor que podamos tener una actitud cristiana de siervos para servir a los
demás, que la humildad nos conduzca a la unidad y entender que el Espíritu de
Dios puede producir en nosotros el querer y el hacer por su buena voluntad, por
eso, mantengamos nuestra comunión con Él para poder lograrlo. Oración.
«Señor
Jesucristo, si digo que te sigo, también debo decir que anhelo vivir como tú
viviste, con una actitud humilde y de servicio, lleno de amor, consuelo,
misericordia y ternura por los demás. Tú, siendo Dios y un hombre perfecto,
moriste por mí para que yo no tuviera que sufrir la condenación eterna, que
esto me motive a darme sin reservas por amor a ti y a mi prójimo. En el nombre
de Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje
de Jesucristo.
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jueves, 4 de noviembre de 2021
Rehaciéndonos como vasijas valiosas
Rehaciéndonos
como vasijas valiosas.
“Enséñame a
hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de
rectitud». Salmos 143:10
«Palabra de
Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y
allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él
trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en
su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.
Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros
como este alfarero, oh casa de Israel? Dice Jehová. He aquí que, como el barro
en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”.
Jeremías 18:1- 6
Cuando
oramos el Padre Nuestro, le decimos a Dios «hágase tu voluntad». ¿Será que
estamos dispuestos a permitir que Dios haga su voluntad en nosotros? Si es así
dejaremos que nuestro Padre pula todas las áreas difíciles de nuestra vida, que
tome todas nuestras cargas e incluso cambie nuestros planes.
El salmista
pide la dirección de Dios, porque teme no conocer cuál es su voluntad y no
quiere terminar haciendo lo contrario a los principios del Señor. Cuán
importante es para nosotros buscar lo que Dios desea, por eso debemos pedir
ayuda al Espíritu Santo para ser iluminados con el conocimiento de la voluntad
de Dios, para cumplirla y vivir en rectitud.
Como hijos
debemos pedir a Dios que nos muestre el camino, aunque este no sea el más
placentero para andar según nuestro pensamiento, porque anhelamos ser guiados
por el Espíritu y hacer lo que al Señor le agrada. Así como el salmista,
nuestra labor es rogar ser vivificados para hacer la voluntad de Dios,
colocándonos en manos de nuestro Alfarero para que transforme nuestro interior.
Dios como el
único soberano, tiene el derecho absoluto de moldearnos como el Alfarero al
barro, dándonos la forma que a Él le plazca. Tiene la facultad de tirar a un
lado un vaso echado a perder, como desechar al que se ha mostrado infiel y
levantar otro en su lugar, como le sucedió al pueblo de Israel. Ahora el Señor
le ha dado la oportunidad a la iglesia de Cristo de llevar su mensaje a las
naciones, tarea que el pueblo judío no cumplió.
En su
misericordia el Señor sigue trabajando para convertirnos en vasijas útiles. Sin
embargo, como Israel, debemos arrepentirnos pronto o el barro se endurecerá y
seremos desechados como la vasija que se echó a perder. Dios tiene el poder
para volver a darnos forma cuando respondemos a su llamado divino y nos
disponemos a ser moldeados para su propósito.
Oración.
«Señor, te
ruego que hagas tu obra en mí para experimentar mi propia realización y ser
feliz. Gracias te doy por haberme escogido para ti, enséñame a hacer tu
voluntad, te pido que no limites tu acción soberana sobre mi vida, quiero
responder a tu llamado divino y permitir que, como Alfarero, me moldees a tu
antojo y así conocer tu propósito para cumplirlo y vivir en rectitud. En el
nombre de Jesús. Amén. Difundiendo el
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miércoles, 3 de noviembre de 2021
Necesitamos de Dios
Necesitamos
de Dios
«Fíate de
Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en
todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia
opinión; teme a Jehová, y apártate del mal». Proverbios 3:5-7
El capítulo
3 del libro de Proverbios es el consejo que un padre le da a su hijo, cuando ha
salido de su hogar para empezar a andar en el camino de la vida asumiendo
nuevas responsabilidades. Le aconseja que sus pasos deben ser ordenados según
lo que dice la Palabra de Dios. Cuán importante es esto en el día de hoy para
todos nosotros que a diario nos enfrentamos a desafíos en la vida. Cuánto
necesitamos de la sabiduría de Cristo, por eso dice en Proverbios 3:1 “Hijo
mío, no te olvides de mí Ley, y que tu corazón guarde mis mandamientos». La
sabiduría está personificada en el Señor Jesucristo. Dijo el apóstol Pablo en 1
Corintios 1:30 “Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha
sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”.
Confiar en
el Señor hará que dirija nuestros pasos. Debemos reconocer que hay momentos en
que no podemos manejar nuestra vida por sí solos, sino que necesitamos la
dirección de Dios. Proverbios 28:26 nos dice: “El que confía en su propio
corazón es necio; más el que camina en sabiduría será librado”.
A veces nos
encontramos enfrentados a situaciones que no nos agradan, en las que nos
sentimos inseguros o en peligro. Aquí dice: “Fíate del Señor de todo tu
corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”. Fiarse en el hebreo es:
“apresurarse a refugiarse”, ¿en quién más lo haremos sino en Dios?, recordemos
cuántas veces al hacerlo hemos experimentado que Él nos ha guiado en nuestro
caminar, inclusive a través de circunstancias problemáticas y variadas y lo
mejor es que lo seguirá haciendo. Reconozcámoslo en todos nuestros caminos y Él
hará derechas nuestras sendas.
El Señor nos
invita a ser humildes y a reconocer nuestras propias limitaciones, por eso
debemos tenerle en cuenta para tomar decisiones, no seamos autosuficientes
pensando que todo lo podemos hacer solos, el secreto de un hijo de Dios es
depender de su amor y su misericordia. Él dice en su Palabra en Juan 15:5 “Yo
soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste
lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Dios nos hizo
para amarnos y para guiarnos a llevar vidas fructíferas y sabias. Oración.
«Señor,
enséñame a ser humilde y a reconocer cuánto te necesito. Sin ti no soy nada.
Gracias por traerme a un nuevo día, quizás hoy el cielo está nublado y no
brilla el sol, o quizás es un día luminoso, pero, en cualquier caso, quiero
siempre darte gracias por guiar mi caminar en esta vida, quiero fiarme y
confiar en ti sin reservas. En el nombre de Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 2 de noviembre de 2021
Un paso de Fe
Un paso de
Fe
«Más a la
cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los
discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y
dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo;
yo soy, ¡no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú,
manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de
la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento,
tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al
momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe!
¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.
Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo:
Verdaderamente eres Hijo de Dios. Mateo 14:25-33
Al igual que
Pedro, debemos salir de nuestra barca, dejar la comodidad para poder hacer la
obra de Dios. Dar este paso es atemorizante, pero Él nos guiará a las
bendiciones. Cuando damos un paso de fe, abrimos la puerta para que Dios obre
en nuestras vidas sobrenaturalmente. Quizás no caminemos sobre las aguas, pero
sí caminaremos a través de situaciones adversas y grandes desafíos que nos
presenta la vida. Si nos concentramos en las olas de las circunstancias
difíciles que se levantan cerca de nosotros sin buscar la ayuda de Dios,
también terminaremos desesperados y hundiéndonos.
Cuando
dejamos de mirar a Cristo para mirar lo grande de las dificultades que se nos
oponen, empezaremos a desfallecer, pero cuando le invocamos, Él extiende su
brazo y nos salva. Cristo es el gran Salvador. Por eso cuando nos hallamos
zozobrando en los conflictos de esta vida, hundidos en nuestra desesperación,
es cuando debemos ir a Él y clamar pidiendo salvación.
Permitamos a
Dios que nos levante con su diestra, como dice Salmos 20:6 “Ahora conozco que
Jehová salva a su ungido; lo oirá desde sus santos cielos con la potencia
salvadora de su diestra”. Dejemos que nos instruya con su Palabra para dar
fruto. Jesús nos enseñó en Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena
tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a
ciento, a sesenta, y a treinta por uno”.
Pidámosle a
Jesús que nos toque con la presencia poderosa de su Espíritu para transformar
nuestro entorno como lo hizo Él en su ministerio terrenal. Dice Hechos 10:38
“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo
éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,
porque Dios estaba con él”.
Solo así
podremos mantener nuestra fe en medio de las tormentas, tengamos los ojos
puestos en el poder de Cristo y no en nuestra incapacidad. No es en nuestra
fuerza, ni con nuestra inteligencia, es con el poder de su Espíritu.
Apropiémonos de Zacarías 4:6b “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi
Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.
Oración.
«Señor,
gracias por permitir extender tu evangelio a través de este medio. Dios amoroso
ayúdame a caminar en fe cuando escuche tu llamado al servicio y enfrente los
desafíos de la vida. Haz que no mire mi debilidad y flaqueza, sino que ponga mi
mirada en tu poder, porque todo lo puedo en ti que me fortaleces. En Cristo
Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje de
Jesucristo.
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lunes, 1 de noviembre de 2021
No se apartará de ti mi misericordia
No se
apartará de ti mi misericordia
“Porque los
montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi
misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene
misericordia de ti.” Isaías 54:10
“Jehová se
manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por
tanto, te prolongué mi misericordia.” Jeremías 31:3
Estas
promesas le fueron dadas al pueblo judío, por medio de los profetas, en un
tiempo donde estaban temerosos y sin esperanza por la amenaza del imperio de
Asiria sobre ellos. Isaías predica el consuelo de Dios para los que todavía
permanecían fieles a Él y les dice que el Señor no quebrantará su pacto de paz,
muy a pesar del pecado que los había llevado a esta condición. Así como Dios es
tardo para airarse, es pronto para mostrar su misericordia; su bondad eterna
hizo que tuviera misericordia de su pueblo.
También es
una palabra de consuelo para nosotros, porque aquí Dios nos muestra que su
permanencia con nosotros es tan incondicional como la promesa que le hizo a Noé
en Génesis 9:11 “Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más
toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra”.
Así también es firme la promesa que le ha hecho a su iglesia en Mateo 16:18 “Y
yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia;
y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.
Como dice
Jeremías, su amor es incondicional y su bondad eterna, por eso no debemos
perder la esperanza en medio de las aflicciones diarias. Los montes se pueden
estremecer y remover, pero las promesas de Dios nunca serán quebrantadas por
ningún suceso; todo nos puede fallar en este mundo menos Dios.
Estos
versículos son aplicables por igual a la iglesia y a cada creyente, Dios puede
corregirnos y reprendernos por nuestros pecados, pero jamás nos dejará porque
Él vive en nosotros; esto debe animarnos a ser más diligentes en buscar a Dios
y hacer más firme nuestra vocación y elección por Él. Recordemos que nunca su
amor está ausente cuando estamos en problemas, Él permanece con nosotros porque
somos sus hijos y nos ha dado su Espíritu como Ayudador y Consolador en los
momentos difíciles. Su amor, gozo y paz sobrepasan todo entendimiento y nos
sostienen en medio de las turbulencias de la vida.
No
permitamos que la ansiedad, soledad, temor y depresión ganen terreno en nuestra
vida, porque somos de Dios y tenemos al más poderoso dentro de nosotros, como
dice 1 Juan 4:4 “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque
mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”.
Dios nunca
nos abandonó, porque a través de Jesús mostró su amor para reconciliarnos por
medio de la cruz; situación que debía ser efectuada para estar con nosotros
porque nos ama. Su amor y misericordia se manifestaron poderosamente,
reconciliándonos y dándonos un propósito de vida y una esperanza eterna ¿Cómo
corresponder a tanta misericordia y fidelidad? siendo fieles a Él. Oración.
«Amado Dios,
gracias por estas promesas de amor y fidelidad. Entender que me amas
incondicionalmente a pesar de lo que soy o de cualquier cosa o situación
adversa, me hace tener paz, gozo y disfrutar de tu eterno amor. Me has dado el
privilegio de manifestar a Jesucristo a través de mi vida. Venga lo que venga
jamás quebrantarás tu pacto de paz, porque te deleitas en misericordia, y
aunque el mundo que me rodea esté cambiando constantemente, sé que cuento
contigo porque siempre permaneces, Amén.
Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo
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