jueves, 23 de septiembre de 2021

El temor

 


El temor

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18

El temor no puede ser nuestra guía, sino el amor. Reflexionemos entonces: ¿Las decisiones que tomamos las hacemos por temor o por convicción?

Porque si es por temor al futuro, al qué dirán o a otra persona; esto causará que seamos esclavos de nuestros temores, como dice el libro de Proverbios 29:25 “El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado”, y este lazo nos llevará al dolor o a la pérdida. Pero si en contraste, reconocemos a Dios en nuestro camino, si le entregamos a Él nuestros planes con toda confianza, es decir, alineamos nuestros planes a su voluntad que es buena, agradable y perfecta, seremos prosperados. ¿Y por qué razón serán bendecidas las decisiones o planes dispuestos ante Dios?, porque este es el resultado de confiar en sus promesas escritas en su Palabra, o porque fiel es el que las prometió, como dice el proverbio 16:20: “El entendido en la palabra hallará el bien, Y el que confía en Jehová es bienaventurado.”

Por esta razón, debemos prestar diligente atención a su Palabra, pues en ella está el concejo verdadero, pero también la promesa fiel que se cumplirá cuando la hacemos nuestra, cuando obedecemos el principio y lo aplicamos; por ejemplo, como hemos aprendido hoy, a no dejarnos guiar por el temor, sino a tomar decisiones guiadas por fe y por el amor de Cristo que mora en nosotros.   Oración.

«Señor, sé tú mi guía, con tu Palabra vivifica mi vida y lléname de la seguridad que solo puede dar tu amor perfecto en Cristo Jesús, para que mis pasos sean reafirmados y no viva esclavo del temor. Que todo lo que piense, diga y haga sea libre de temor y lleno de la convicción que trae tu amor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 22 de septiembre de 2021

Conflictos con mi hermano

 

Conflictos con mi hermano


“Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.” Santiago 3:14-17

¿Has tenido algún conflicto personal, familiar o de pareja? ¿Cómo lo has enfrentado?, ¿guiado por tus impresiones y pensamientos o por el Espíritu?

Todos hemos tenido conflictos y claramente una de las estrategias del enemigo es llevarnos a la contención, alentando en nosotros toda obra de la naturaleza pecaminosa referida al conflicto, específicamente los pleitos, celos, iras, contiendas y disensiones (Gálatas 5:20b). Es decir, todo lo que nos lleve a dividirnos, a ofendernos y a ser utilizados para dos cosas que el maligno hace: acusarnos y atacar nuestra identidad.

En una discusión o conflicto guiado por la carne, terminamos condenando al otro al ver su defecto u ofensa, dejando a un lado el amor y la mansedumbre; debemos mejor recordar y aplicar lo que dice Gálatas 6:1 “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”.

Y lo segundo, en cuanto a atacar la identidad que hemos recibido por la fe en Cristo, si no somos guiados por el Espíritu, el enemigo nos usa para que en vez de edificar a la persona con la que tenemos la diferencia, lo desanimemos y destruyamos. Deberíamos mejor, siendo guiados por la Palabra de Dios, recordarle a la persona quién es él en Cristo Jesús, para que al ser consciente de su nueva naturaleza no se vuelva a dejar influenciar por el pecado y se aleje de su mala conducta. (1 Corintios 6:11)

Hermanos, seamos sagaces en reconocer la influencia del mal cuando detectemos “perturbación y toda obra perversa”, tomemos las herramientas espirituales y pidamos a Dios que en medio de un conflicto nos de la sabiduría que viene de lo alto, para resolver las diferencias con pureza, hablando pacíficamente, con amabilidad, buscando siempre lo bueno, llenos de misericordia y anhelando siempre obtener en el otro todo buen fruto que sea para llenarnos de ánimo, y para edificarnos mutuamente.  Oración.

«Señor, te pido la sabiduría que viene de ti, para que por medio de tu Espíritu me guíes a resolver toda diferencia y conflicto, en equilibrio, verdad, mansedumbre, con dominio propio, buscando alentar y edificar, no acusar ni desanimar. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 21 de septiembre de 2021

Diligencia y confianza en Dios. 2

 


Diligencia y confianza en Dios. Parte 2

“Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce”. Salmos 18:32-34

Este precioso salmo, nos revela una perspectiva profunda de nuestra relación con Dios, pues nos enseña que Él nos da fuerza, nos prepara, guía y da firmeza para que podamos hacer las cosas con diligencia.

Cuando colocamos nuestra confianza en Dios, Él nos cubre y dirige con el poder de su Espíritu (ciñe) y si somos guiados por el Ayudador que Él nos dio, por medio de la fe en Jesús, entonces no andamos en la carne y estamos aplicando lo que dice Proverbios 3:6 “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”

Cuando dice “Quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas”, el salmista hace la comparación con un ciervo que puede escalar montes muy altos sin caerse o hacerse daño, así mismo nosotros con Dios, podemos andar en medio de las dificultades, pero al final, Dios nos dará agilidad espiritual y sabiduría, para salir victoriosos y poder sobrepasar las montañas de nuestra vida, en el poder de su fuerza.

El término “adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce.” denota que cuando confiamos en Dios, Él permite que cada día tengamos mejores capacidades para llegar a la excelencia en todo lo que hacemos y hacer frente a todas las dificultades o retos que se nos presenten en la vida.

Entonces, la diligencia de nuestra parte debe ser en colocar en acción los principios que nos enseña la Palabra de Dios, para que aquello que antes no podíamos hacer o asumir, o alguna dificultad que parece más alta que una gran montaña, la podamos sobrepasar para mostrar la gloria de Dios en nosotros.   Oración.

«Señor, en todo el camino que he transitado y las dificultades que he tenido, tú has estado conmigo, preparándome y llevándome a confiar plenamente en ti, a mantenerme y reafirmarme en tu gran amor, para al final, bendecirme y ser bendición para otros. En Cristo Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 20 de septiembre de 2021

Diligencia y confianza en Dios

 


Diligencia y confianza en Dios. Parte 1

“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; más el alma de los diligentes será prosperada”. Proverbios 13:4

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”. Salmos 37:5

La Palabra de Dios nos insta a poner diligencia en todo lo que hacemos, pues el fruto de ser solícitos en nuestro trabajo nos llevará a lugares de prominencia y a tener mayores responsabilidades (Proverbios 22:29).

Sin embargo, todo inicia y se sustenta en la confianza en Dios, pues sólo Él sabe lo que nos conviene y lo que realmente necesitamos; además el Señor nos da la fuerza, la salud y su protección (Salmos 23:3-5).

Es decir, que ambos principios actúan de la mano, la confianza total en Dios y el poner diligencia en nuestro trabajo, ya que cuando disponemos en el Señor nuestro trabajo o cualquier obra que hacemos, Él nos ilumina, nos da la claridad necesaria para que sepamos qué y cómo hacer (Proverbios 16:3).

El trabajo nos produce muchas veces angustia, debido a las responsabilidades que conlleva, pero Dios tiene cuidado de nosotros, por eso podemos echar en Él toda nuestra ansiedad (1 Pedro 5:7), y confiar en que el que todo lo puede y todo lo sabe, dispondrá todas las cosas para nuestra bendición.

Así que, pongamos en práctica estos dos principios, pues la confianza permanente en Dios nos debe llevar a ser diligentes en todas nuestras tareas.   Oración.

«Gracias Señor porque puedo estar plenamente convencido de tu guía, protección y provisión en todos mis asuntos, aún en los materiales, porque tú me muestras la senda y me das la capacidad para hacer las cosas para tu gloria y honra. En el nombre de Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 19 de septiembre de 2021

 


Pon guarda a mi boca Señor

“Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios”. Salmos 141:3

“Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana”. Santiago 1:26

Hoy reflexionemos sobre nuestras palabras, sobre lo que sale de nuestra boca, pues con ellas muchas veces ofendemos, o realizamos afirmaciones inexactas, cometemos actos de imprudencia y terminamos generando conflictos.

Como dice en proverbios 21:23 “El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias”; necesitamos aprender a aplicar el dominio propio en lo que decimos, pues así evitaremos muchas dificultades con nuestro prójimo.

No se trata de que deliberadamente callemos en todo, ni tampoco que no dialoguemos, sino que seamos sabios al hablar, prudentes y precisos al emitir un concepto. La Palabra de Dios nos da una clave para aplicar este autocontrol de nuestra lengua, y es, que no salga de nuestra boca ninguna palabra corrompida y que lo que digamos sea para la necesaria edificación (Efesios 4:29). Podemos preguntarnos entonces, ¿cuándo hablamos decimos palabras groseras, ofensivas o mentirosas? ¿Lo que hablamos edifica o destruye?

Dos preguntas que podemos hacernos y que nos llevan a que hoy pidamos a Dios sabiduría para callar cuando es prudente hacerlo y para hablar con amor, guiados por la verdad, con el fin de edificar y no de destruir.   Oración.

«Padre, con tu Espíritu, ayúdame a ejercer dominio propio sobre lo que digo, que lo que salga de mi boca sea para levantar, estimular, animar al bien y a la bondad, no para ofender, destruir o desanimar. Gracias por tu Palabra que me enseña a ser sabio en lo que digo. En el nombre de Jesús. Amén. 

sábado, 18 de septiembre de 2021

Tu propósito

 


Tu propósito

“el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Colosenses 1:26-27

“Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” Colosenses 3:3

s hemos preguntado muchas veces cuál es el propósito para el cual vinimos o existimos en esta tierra, pues consideramos que debe haber algo más que simplemente nacer, crecer, reproducirnos y morir. Nuestra conciencia nos alerta de que hay algo más que un propósito biológico, pero descubrirlo se vuelve un camino sin salida.

La Palabra de Dios tiene la respuesta, pues nos enseña que hemos sido creados para la gloria de Dios, en Isaías 43:7 dice: “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”. Así que todo fue creado para su gloria; sin embargo, si nos preguntamos acerca del propósito específico, este propósito está escondido en Cristo.

Cuando encontramos a Cristo, o mejor, cuando Él nos busca y nos salva, como dice Lucas 19:10: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Entonces iniciamos el camino que nos llevará a descubrir y experimentar el propósito específico que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Entre más conozcamos a Jesucristo y experimentemos su amor, que excede todo conocimiento, más estaremos llenos de su plenitud (Efesios 3:19) y esto llenará todos los espacios de nuestra vida, pues en Él estamos completos (Colosenses 2:10). Cada uno de nosotros logrará experimentar esta verdad cuando más nos parezcamos a Él y nos consideremos muertos al pecado pero vivos en Cristo (Romanos 6:11), es decir, colocando en práctica nuestra identidad con el Hijo de Dios.

Conocer a Cristo es, al final, conocerte a ti mismo, porque tu vida está escondida en Él, así que te animo a encontrar tu propósito particular, permitiendo que el mensaje de Cristo, su Palabra, con toda su riqueza, more abundantemente en ti y llene tu vida.   Oración.

«Padre, en tu voluntad, te has revelado a mi vida de manera particular a través de tu hijo amado; por esta razón, quiero seguir conociendo y experimentando la plenitud de este amor sin igual. En el nombre de Jesús y con la dirección de tu Espíritu. Amén.  

viernes, 17 de septiembre de 2021

Ánimo, ¡no te rindas!

 


 Ánimo, ¡no te rindas!

“Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” Hebreos 12:3

¿Cómo soportar el dolor que causa que alguien a quien amas te traicione, te ofenda, o te insulte? ¿Cómo soportar la soledad, el abandono o que te acusen de algo que no hiciste?

Todas estas cosas y muchas más, las soportó Jesús, por amor a nosotros, y fueron de parte de personas que probablemente no merecían una respuesta amorosa. Jesús fue abandonado por sus discípulos (Mateo 26:56), traicionado por uno de ellos (Lucas 22:48), fue acusado de blasfemia (Mateo 26:64-65), le escupieron en el rostro, le dieron puñetazos y fue abofeteado (Mateo 26:67), soportó latigazos y una muerte horrible.

Pero Jesús calló por amor, no abrió su boca para emitir una queja o un insulto, tampoco para acusarlos (Isaías 53:7). Y este es nuestro punto de referencia y ejemplo, así como Él respondió ante sus acusadores, así debemos nosotros hacer, con una actitud de amor, verdad, misericordia y servicio.

Amor, porque es lo que hemos recibido de Dios y debemos estar dispuestos a soportar, pues el amor todo lo soporta (1 Corintios 13:7), con verdad porque debemos responder con argumentos de verdad, conforme a la Palabra de Dios, corrigiendo con mansedumbre a los que se oponen, para que tal vez Dios les conceda el arrepentimiento (2 Timoteo 2:25); con misericordia, comprendiendo que muchos están ciegos por el pecado y que en otro tiempo también nosotros estábamos apartados y éramos enemigos de Dios por tener la mente ocupada en las malas obras (Colosenses 1:21) y fuimos reconciliados por medio de Cristo; y servicio, porque ni aún Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como nos explica la escritura, las ofensas de los que insultaban a Dios cayeron sobre él (Romanos 15:3). A Dios servimos y esta es la razón principal para que nuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Así que, ¡ánimo, nuestras fuerzas pueden fallar, pero Jesús no!   Oración inicial

«Padre, mis fuerzas flaquean, pero tú puedes darme nuevas fuerzas, renovar mi esperanza, alentar mi fe con tu Espíritu y mostrarme el camino que debo seguir. Ayúdame a imitar a Jesús para responder con amor ante la dificultades y agravios de los demás. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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