sábado, 10 de julio de 2021

Confesión

 


Confesión

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

La confesión es una expresión de arrepentimiento, no se trata de un acto de penitencia o de vergüenza, sino mejor, de una acción de humildad donde nos ponemos de acuerdo con Dios en que aquello que hicimos estuvo en contra de su voluntad y es pecado, pero también de reconocer que nada diferente a nuestra fe en Cristo podemos hacer o tener para ser declarados justos delante de Él.

Cuando nosotros actuamos de esta manera, es decir, sin culparnos, sin excusarnos y sin estar huyendo de Dios, cada vez que sabemos que hemos pecado, es porque la verdad del perdón y de la justificación de Dios por medio de la fe en Cristo, se ha hecho realidad en nuestra vida. Y es precisamente a esto a lo que estamos llamados, a confesar que lo que hemos hecho es pecado, a aceptar el perdón de Dios y a confiar en Él cuando nos dice que somos justificados gratuitamente por la fe en la obra de Jesucristo (Romanos 3:24).

Pero si, por el contrario, lo que hacemos es alejarnos de Dios, ocultar nuestro pecado y culparnos todo el tiempo, es importante decir que entonces estamos escuchando y obedeciendo a la voz de satanás, quien nos dice que somos pecadores y que no hay justicia para nosotros, nos estamos dejando engañar por sus mentiras que nos quieren destruir y condenar, cuando la verdad de la Palabra es que en Dios tenemos perdón y salvación (Romanos 8:33-34).

Queridos hermanos, no importa las veces que le hayamos fallado a Dios, su Palabra dice que Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad, solamente debemos acercarnos confiados a Él con un corazón contrito y humillado para confesarle nuestro pecado, esa será nuestra mejor expresión de arrepentimiento; como hijos amados debemos apropiarnos de lo que nuestro Padre nos ha dado gracias a nuestra fe en su Hijo, el cual fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación (Romanos 4:25).   Oración.

«Padre Santo y Justo, vengo a ti confiadamente porque tengo certeza de que me amas, no por mis obras sino por mi fe en Cristo; también sé que en ti encuentro perdón y justificación y no castigo o condenación, por eso reconozco que he pecado y que te he ofendido, gracias Padre de amor porque sé que eres fiel y justo para perdonar mis pecados y limpiarme de toda maldad, en el nombre de Jesús. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 9 de julio de 2021

Los últimos tiempos

 

Los últimos tiempos


“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.” Mateo 24:37-39

Como en el inicio así también será en el final de los tiempos.

Además de la serie de acontecimientos que habrá en el mundo antes de la venida de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 24:6-7), también se harán notorias otras conductas abominables en el actuar de las personas. Nos dice la Palabra de Dios hoy, que será como en los días de Noé, es decir, que los hombres estarán llenos de maldad y que los pensamientos de su corazón serán siempre hacia el mal (Génesis 6:5).

Vemos cómo hoy en día, cada ley y cada petición del ser humano, son totalmente contrarias a los principios de Dios. No hay temor de Dios, las personas solo quieren satisfacer sus deseos de cualquier manera, no les importa el inocente, no se rigen por virtudes como la verdad, la justicia y la bondad, sino que son respaldados por blasfemias, crueldad, calumnias, avaricia y emociones completamente desbordadas (2 Timoteo 3:1-5); dicen que el Señor no regresará porque ven que las cosas permanecen como desde el inicio de la creación, pero ignoran que los cielos y la tierra fueron hechos por la Palabra de Dios (2 Pedro 3:3-6). Y dice la Palabra de Dios, que el regreso del Señor será inesperadamente; que cuando digan paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina (1 Tesalonicenses 5:2-3).

Pero, hermanos, lo más impactante de esto es que muchas de estas personas se presentarán como seguidores de Cristo, teniendo apariencia de piedad, pero negándola con su actuar, porque se apartarán de la fe y de la doctrina de Dios para seguir y escuchar a espíritus engañadores y doctrinas de demonios (1 Timoteo 4:1-2).

Así que, como nos exhorta el Señor en el pasaje de Mateo 24, mientras todo esto esté ocurriendo y a pesar de lo extendido de la maldad, nosotros, los verdaderos cristianos, debemos estar ocupados en la verdad, haciendo la voluntad de Dios y perseverando hasta el fin en la predicación del evangelio por todo el mundo para que sea de testimonio a todas las naciones; dice su palabra que bienaventurado todo aquel que cuando el Señor regrese lo halle haciendo así. (Mateo 24:45-47).    Oración.

«Papito Dios, en muchas ocasiones te fallamos por no obedecer tu voz, nos dejamos distraer por los afanes del mundo y nuestra propia voluntad, hoy te pedimos que nos perdones y nos levantes, tú eres el único que nos puede restaurar y hacer volver por el camino de la eternidad; gracias Señor porque nos prometes eterno amor, sabemos que, si nos humillamos delante de ti, tú nos exaltarás a tu tiempo, cumplirás tu propósito en nosotros y nos usarás conforme a tu voluntad. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 8 de julio de 2021

El Señor nos formó desde el vientre para ser sus siervos

 


El Señor nos formó desde el vientre para ser sus siervos

«Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios. Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra. Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.», Isaías 49:1-7

«Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.», Juan 10:27-30

En esta mañana, pronunciemos nuestro nombre en voz alta.

Escuchar nuestro nombre causa una impresión en nosotros de una u otra forma. Cuando nuestra madre nos llama con el nombre completo, generalmente es para llamarnos la atención. Los nombres comunican el sentido de quiénes somos y de cómo nos relacionamos con otros.

En el libro de Isaías 49:1 El señor declaró antes de que el Mesías viniera al mundo: «Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria». Eso muestra la relación especial que el Mesías tiene con nuestro Padre Dios. Lo más importante es que esta relación se extiende hasta nosotros, por medio de Jesús.

Al recibir a Cristo, hemos sido adoptados en la familia de Dios. Efesios 1:5 dice «En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad». Recordemos que no somos un número en una computadora, la Palabra de Dios dice que Jesús nos llama por nuestro nombre. Le pertenecemos, porque somos ovejas de su rebaño y nadie nos puede arrebatar de sus preciosas manos.

Estas verdades de su Palabra deberían darnos la seguridad de que estamos bajo el cuidado y la protección de nuestro Dios.

Hoy, renovemos nuestra confianza en ese Padre amante que nos escogió, nos llamó por nuestro nombre y nos adoptó como sus hijos para vivir en una relación de amor con Él y para que sirvamos en sus propósitos. Nos ha llamado a ser luz de las naciones y para que llevemos su salvación hasta lo último de la tierra.  Oración.

«Señor, gracias por llamarnos, por escogernos para ser tus hijos, por aceptarnos como somos, porque nos has hecho parte de tu familia. Somos tu especial tesoro y siempre como un Padre amoroso nos proteges, nos escondes en el hueco de tu mano. Queremos decirte que te amamos y que en ti estamos seguros. Gracias por amarnos, sustentarnos y cuidarnos como ovejas de tu redil. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 7 de julio de 2021

La Palabra de Dios es útil

 


La Palabra de Dios es útil

«Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor…. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. 2 Timoteo 3 :10-11; 14-15

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». 2 Timoteo 3:16-17

Qué fortuna para Timoteo conocer las Sagradas Escrituras desde la niñez, esto le aseguró ir en la dirección correcta. Pero no nos desanimemos, nunca es tarde para conocerla, sólo necesitamos un corazón dispuesto.

La vida del creyente necesita la Biblia como su mapa y la obra del Espíritu Santo como su brújula, para poder caminar con un rumbo correcto. La Biblia es la Palabra inspirada de Dios, por eso es confiable, y debemos leerla, estudiarla, meditarla, pero también pedirle al Espíritu Santo, que nos ayude a aplicarla en nuestras vidas, sólo así no nos extraviaremos. La Palabra de Dios cambia la conducta del creyente, es la norma para probar todo aquello que pretende ser verdad, es el escudo protector para las enseñanzas falsas y es nuestra fuente de sabiduría para saber cómo vivir; además que es la única escritura que muestra cómo ser salvos.

Dios nos quiere mostrar lo que es verdadero y equiparnos para vivir para Él, para saber cómo llevar a cabo su obra en el mundo, pero depende de nosotros de cuánto tiempo dedicamos en conocer su Palabra. Nuestro conocimiento de la Palabra de Dios no será útil a menos que fortalezca nuestra fe, nos lleve a hacer el bien, nos muestre la ruta de la sana doctrina y de la justicia.

Los discípulos del camino de Emaús, después de oír a Jesús cambiaron de actitud y regresaron a Jerusalén. Luc 24:32-33 «Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose a la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos».

¿Tenemos un termómetro en nuestro corazón que mide cuánta importancia tiene la Palabra de Dios para nosotros? ¿Se ha vuelto mero conocimiento? ¿O arde nuestro corazón cuando la escuchamos y nos mueve a hacer lo correcto?

No seamos solo oidores sino hacedores de la Palabra y veremos grandes bendiciones. Que la Palabra de Dios sea el gozo de nuestro corazón.   Oración.

«Señor Jesús gracias por tu Palabra escrita, y por tu Santo Espíritu que nos ilumina para entenderla, ¿qué sería de nosotros si no tuviéramos tu Palabra y la guía de tu Santo Espíritu?, estaríamos perdidos, con hambre y sed de tu justicia, por eso, gracias por ponerla a nuestro alcance, permite que la amemos, que tengamos celo por ella y que entendamos que es útil para adquirir sabiduría, para enseñar, para corregir, para guiar nuestro caminar con Cristo. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 6 de julio de 2021

Levantemos nuestras manos

 


Levantemos nuestras manos

«Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y dí a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi; y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación». Éxodo 17:8-13

Muchos de los que nos rodean, están viviendo una lucha diaria para vencer al pecado, los malos hábitos, las adicciones, el miedo, la soledad, el dolor, etc. Se encuentran desesperados, quebrantados física y mentalmente, necesitan recibir el consuelo de Dios. Es el momento de dejar el egoísmo y pensar en los demás; Dios nos ha dado su amor, su paz y su poder para llevar sanidad a nuestro alrededor, es tiempo de orar, de brindar comprensión, de dar fortaleza al que está cerca de nosotros, de compartir el mensaje de salvación que los hará libres.

Moisés estaba cansado, aún el brazo más fuerte puede fallar si está extendido por mucho tiempo. Aarón y Hur le ayudaron levantando sus brazos para que Israel no perdiera la batalla. Así como las manos de Moisés estuvieron sostenidas por sus colaboradores, hasta que se puso el sol y fue un gran estímulo para el pueblo de Israel, ver a Josué delante de ellos en el campo de batalla y a Moisés en lo alto de la colina orando con las manos alzadas, nosotros debemos, así mismo, interceder unos por otros para pelear espiritualmente y para no permitir que nuestra fe decaiga.

Necesitamos apoyar con nuestra oración y compromiso a quienes trabajan en la obra de Dios, pues no son infalibles. Cuando hay demasiada carga y les faltan fuerzas para orar y trabajar, es el momento de darles nuestro apoyo para que no se rindan. Como nos enseña Efesios 6:18-19 “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio”.

La causa de la iglesia será exitosa en la medida en que sus miembros sean fervientes en orar unos por otros, de mantenerse firmes en la fe, batallando juntos para ver la gloria de Dios. Por eso, no debemos avergonzarnos de pedir socorro o de brindar ayuda a los demás.

Hoy sigamos ese ejemplo y digamos al que se encuentra cerca de nosotros: «No bajes las manos, no te rindas, todo estará bien, Dios es nuestra fortaleza, es nuestra solución».  Oración.

«Dios bondadoso y misericordioso, abre nuestros ojos para ver a aquellos que necesitan nuestro apoyo y dárselo de todo corazón, necesitamos levantar sus manos caídas y sus rodillas paralizadas, para que no se rindan, ante las dificultades de la vida, que podamos proporcionarles una palabra de aliento y reanimarlos para que luchen hasta el final. Úsanos con tu poder. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 5 de julio de 2021

Hará grandes cosas a través de nosotros

 


Hará grandes cosas a través de nosotros

«Y he aquí un profeta vino a Acab rey de Israel, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿Has visto esta gran multitud? He aquí yo te la entregaré hoy en tu mano, para que conozcas que yo soy Jehová. Y respondió Acab: ¿Por mano de quién? Él dijo: Así ha dicho Jehová: Por mano de los siervos de los príncipes de las provincias. Y dijo Acab: ¿Quién comenzará la batalla? Y él respondió: Tú.» 1 Reyes 20:13-14

«De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.» Juan 14:12

Acab fue un rey con altos y bajos, no fue conforme al corazón de Dios. Debe comenzar una batalla contra Siria, recibiendo la confirmación de Dios. Sin embargo, él pregunta:» ¿Y por mano de quién?». Es desilusionante la respuesta de Acab cuando él era el instrumento que Dios iba a usar. El profeta le dice: «Por mano de los siervos de los príncipes de las provincias». Y vuelve Acab y da una respuesta desacertada:» ¿Quién comenzará la batalla? Y Él respondió: Tú».

A veces empezamos a buscar ayuda como Acab. Dios tiene la respuesta al problema que estamos enfrentando. Pero no le creemos y esperamos que otros tomen la iniciativa, debe ser al contrario, como hijos de Dios y siervos, debemos asumir la responsabilidad, somos reyes y sacerdotes como dice Apocalipsis 1:6 «y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén». Dios le había dado una promesa a Acab «He aquí yo te la entregaré hoy en tu mano, para que conozcas que yo soy Jehová».

Sin embargo, nos falta el empuje interno como creyentes, para entender todo lo que podemos hacer en el nombre de Jesús. Tenemos que poner en práctica las promesas de Dios, esto es tomar la iniciativa. Una de las más duras batallas que debemos vencer es la inseguridad, el temor, el miedo al futuro. Dios tiene grandes bendiciones para los que se arriesgan a creerle. La pregunta es: ¿Quién comenzará la batalla? Nosotros.  Oración.

«Señor, gracias por revestirnos de gloria y poder por medio de tu Santo Espíritu, gracias porque en tu Nombre haremos grandes cosas. Nos has hecho reyes y sacerdotes y con esta doble función, tenemos la autoridad para apropiarnos de tus promesas y hacer lo que tú nos pidas. Quita de nosotros la inseguridad y permite que actuemos como instrumentos tuyos frente a las circunstancias de la vida. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 4 de julio de 2021

Jesús camina con nosotros

 

Jesús camina con nosotros


Oración.

«Amado Jesús, que nuestros problemas y desalientos no nos hagan dudar de que tú caminas a nuestro lado, que no tomemos la dirección equivocada alejándonos del compañerismo de los hermanos en la fe y separándonos de ti, que eres la fortaleza en medio de las preocupaciones y planes frustrados. Amén.»

“Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.” Lucas 24:15-16

“Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. Llegaron a la aldea donde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; más él se desapareció de su vista.” Lucas 24:25-31

El evangelio siempre comunica la imagen de un Jesús real, al lado de sus discípulos, independientemente de lo que son. Pero, el velo que dice el Vs. 16 «Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen», fue por la incredulidad que viene de tener una imagen de Cristo en la sepultura, un vago recuerdo de Jesús, en la mente de esos dos discípulos que no vieron las marcas de la cruz, ni en sus manos, ni en sus pies.

La incredulidad puede llevarnos a no tener interés por lo que sucede a nuestro alrededor. Para estos discípulos del camino de Emaús, Jesucristo no había llenado sus expectativas y aspiraciones, no creyeron en su resurrección.

Sin querer, podemos desarrollar un velo en nuestros ojos y no ver a Jesús resucitado, caminando a nuestro lado. Imagínese cómo se sintió Jesús, cuando esos dos discípulos lo trataron de forastero y empezaron a hablar en pasado, Vs.19-20 » Entonces él les dijo: ¿Qué cosa? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obras y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes, a sentencia de muerte y le crucificaron». Es perder la esperanza, es decir «se acabó», ya no lo esperan. Sin embargo, el Señor actúa como maestro y les da la lección completa, renueva su fe a través de la Escritura y luego, a través de la señal de la Santa Cena, de la cual fueron testigos cuando Jesús iba a ser entregado. La incredulidad se transformó en convicción y regresaron a Jerusalén.

Aquellos que queremos seguir a Cristo no podemos tener una visión estrecha y un horizonte limitado de Jesús. La Palabra de Dios remueve el velo de la incredulidad en los momentos de dificultad, es a ella a quien debemos acudir cuando nos encontremos solos y desesperanzados por las situaciones de la vida y el reunirnos con otros creyentes a compartir no sólo la Santa Cena, sino, reconocer a Jesús en medio de ellos, nos dará la esperanza de que es posible experimentar el poder y la ayuda que el Señor quiere darnos, nos hará recordar que el Cristo Vivo mora en nuestros corazones y que no estamos solos.

Recordemos que Él camina con nosotros, independientemente de las circunstancias.     Oración.

«Amado Jesús, que nuestros problemas y desalientos no nos hagan dudar de que tú caminas a nuestro lado, que no tomemos la dirección equivocada alejándonos del compañerismo de los hermanos en la fe y separándonos de ti, que eres la fortaleza en medio de las preocupaciones y planes frustrados. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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