domingo, 30 de mayo de 2021

¡CONVENCEDLOS!

 


¡CONVENCEDLOS!

 “Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.”, Santiago 5:19-20

“conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos.”, Judas 21-22

El conocimiento de Dios puede derrumbar toda mentira que quiera mantenernos esclavos y en derrota, con los argumentos de su Palabra podemos corregir nuestro camino y también enseñar a los demás a obedecer a Cristo (2 Corintios 10:5). Fácilmente nos podemos desviar de la verdad cuando nos dejamos convencer por argumentos sutiles de miedo y mentira que nos vende el mundo de hoy.

Así mismo, si en nuestra relación íntima con Dios vemos que un hermano se ha desviado, podemos restaurarlo con espíritu de mansedumbre, considerando que nosotros también podemos ser tentados y caer (Gálatas 6:1), podemos pasar por la misma situación de dificultad y duda, pero la Palabra de verdad nos hace regresar al camino, por tanto todos necesitamos de todos. Si no estamos dispuestos a restaurar ni a dejarnos corregir, mediante la escritura, es evidencia de ahí orgullo en nuestro corazón, que en oración debemos entregar a Jesús.

Permanecer en el amor de Dios implica tener sumo cuidado y atención por nuestros hermanos, ayudándonos a crecer; implica convencer al que está equivocado y se ha desviado del camino por medio de los argumentos del amor, teniendo en cuenta que nosotros podríamos también necesitar la misma ayuda en algún momento y así evitar un gran sufrimiento. Oración.

"Señor, guíame y lléname de amor por los demás para sacarlos de esa duda en la que alguna vez estuve sin ti, y dame el conocimiento para enseñarles el camino de Cristo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

sábado, 29 de mayo de 2021

Lo que tengas es suficiente para Dios

 


Lo que tengas es suficiente para Dios

“Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas”. 2 Reyes 4:2-3

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. Marcos 11:23

“Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” Mateo 6:6

Recordemos un poco esta historia en el Antiguo testamento, cuando el profeta Eliseo va donde una viuda que había quedado muy endeudada cuando su esposo murió, y estaba muy angustiada porque en ese entonces el acreedor se llevaría a sus dos hijos como siervos, ella acude al profeta Eliseo para que le ayude. Él le da una respuesta un poco inusual: “Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa”. “Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite”.

El profeta le da la orden de conseguir con sus vecinos muchas vasijas vacías y que luego, se encierre con sus hijos y empiece a llenar una a una todas las vasijas con el aceite que tiene. Cuando empezó a hacerlo en obediencia, el aceite comenzó a fluir y no cesó hasta que todas las vasijas estuvieron llenas. Esto debe dejarnos una gran enseñanza: Dios actúa y hace milagros en vasijas completamente vacías.

Preguntémonos entonces: ¿por qué a veces, a pesar de orar, no recibimos respuestas? Porque necesitamos vaciarnos de autosuficiencia, porque no podemos resolver el problema por nosotros mismos, de incredulidad, porque dudamos de lo que Dios es capaz de hacer en favor de nosotros; librarnos de prejuicios, de impaciencia, de miedos, y de todas esas actitudes que impiden que el Señor realice milagros en nuestra vida. A veces estamos tan llenos de tantas cosas que no hay espacio para que Él intervenga. Toda nuestra estrechez está en nosotros mismos, lo que falla es nuestra fe, no sus promesas.

Recordemos lo que dice Efesios 3:20 “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”. Dios es suficiente para llenarnos, por eso tengamos cuidado de no limitar sus bendiciones por nuestra falta de fe y por la desobediencia.

Al Señor Jesús sólo le bastaron cinco panes y dos peces para alimentar una multitud. Su poder se desata cuando tenemos fe, cuando aprendemos a caminar, no bajo las circunstancias, sino bajo su gracia y lo único que necesitamos hacer es entregarle todo lo que tenemos y lo que somos, siendo obedientes. Entonces tendremos suficiente aceite, en otras palabras, tendremos la plenitud de Cristo en nuestra vida.   Oración.

«Señor Jesucristo, sin fe es imposible agradarte, por eso quiero entrar en lo secreto de tu Presencia para pedirte que quites mi autosuficiencia, incredulidad, temor, y todas esas actitudes que impiden que tú obres milagrosamente en mí, ayúdame a confiar en tus promesas y a obedecer tu Palabra. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

viernes, 28 de mayo de 2021

Transforma nuestra vida

 

Transforma nuestra vida

“Palabra de Jehová que vino a Jere


mías, diciendo: ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este. Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo, y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro, os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre”., Jeremías 7:1-7

Cuando miramos este pasaje donde el Señor le pide a Jeremías que se pare en la puerta del templo y exhorte al pueblo a volver a Él, son palabras de reproche que ellos no quieren escuchar. Creen que sólo con asistir al templo físico ya están protegidos por Dios, pero en realidad, aunque han restaurado el lugar de adoración, no hay un verdadero cambio en sus vidas.

No podemos mentirle a Dios, nuestro cambio no puede ser externo y superficial, el Señor quiere un nuevo corazón para que le adoremos en Espíritu y en Verdad, en cualquier momento y en cualquier lugar. Como dice Ezequiel 36:26-27: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.

Los templos físicos son solo piedra y cemento, el verdadero templo es nuestro propio cuerpo y nuestra verdadera adoración es una vida transformada, donde nada ocupe el lugar de Dios, porque muchas veces seguimos adorando ídolos terrenales. De nada sirve asistir al templo, hacer cultos de adoración si no hay un verdadero retorno a Dios.

El Señor quiere arrepentimiento, no una religión sin compromiso personal con Él, quiere que dejemos nuestro estilo de vida pecaminoso y tengamos una verdadera renovación interior. Hoy es el momento de reflexionar si ir a la iglesia, cantar en el coro, enseñar en los ministerios, predicar o hacer la santa cena, se han vuelto sólo actividades vacías o si realmente las estamos haciendo para honrar a Dios.

Cuando se repite la frase “templo de Jehová” tres veces, es una manera de enfatizar lo que el Señor quiere decir, para que dejemos de confiar en nuestras palabras de mentira ya que la bendición y protección de Dios sólo vendrán cuando hagamos su voluntad y no la nuestra. Para recibir la bendición debemos actuar en justicia, haciendo lo bueno y correcto, lo que le agrada a Dios, amándolo a Él y a nuestro prójimo.

Recordemos Santiago 1:26-27 “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”.

Claramente hay muchos que se escudan bajo una religión, haciendo sólo prácticas externas para ser vistos como piadosos, pero no tienen una genuina transformación en su corazón. Es lo mismo que nosotros como cristianos que podemos excusarnos diciendo que vivimos bajo la gracia, pero seguimos pecando deliberadamente.   Oración.

«Examina oh Dios mi corazón y mira si en él hay iniquidad, porque no quiero pecar contra ti, viviendo una doble vida. Si te he invitado a vivir en mí, es porque anhelo que seas tú el que gobierne mi vida, deseo solo adorarte con todo mi ser y cuidar mi cuerpo, templo de tu Santo Espíritu. Ayúdame a vivir en integridad, obedeciendo tus mandamientos. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 27 de mayo de 2021

Consejo de Dios: sabiduría e inteligencia

 


Consejo de Dios: sabiduría e inteligencia

“En los ancianos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia. Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia”, Job 12:12-13

Todos acumulamos años de vida llenos de experiencias, pero no son los años los que dan sabiduría, pues la sabiduría viene de vivir las experiencias con Dios a través de sus verdades y revelaciones. David decía: “Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin” (Salmo 119:33)

No todos estamos dispuestos a aprender, porque pensamos que lo sabemos todo y hemos cerrado la mente al aprendizaje, pasando por la vida con suprema autosuficiencia. Así era el pueblo judío, dice la Biblia: “Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron contra su consejo, y fueron humillados por su maldad. (Salmo 106:43)

Cuántas veces nosotros hemos desechado las amonestaciones de Dios, hemos sido indiferentes a su Palabra, pero es sabio escuchar el consejo, sabio aprender de las experiencias, sabio aprender de las lecciones de vida de otros, o sea, es bueno querer aprender, saber observar y saber escuchar. Jesús dijo: «Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan”. (Lucas 11:28)

Dice también la Biblia: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti”. (Salmo 32:8-9)

Hermano, el Señor quiere instruirnos, guiarnos y aconsejarnos, por eso nuestra respuesta debe ser de sometimiento y aceptación a Él. Puede ser que tengamos la fuerza del caballo, pero, aun así, como éste, necesita ser sujetado con freno en su boca para que quien lo monta pueda dirigirlo. Oración.

Señor, reconozco mi condición de pecador, de creerme autosuficiente, pero me acerco a ti con corazón humillado para oír tu Palabra, tu consejo y adquirir ciencia y sabiduría, porque sólo en tu boca está la inteligencia. Te amo Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

miércoles, 26 de mayo de 2021

¿Quién podrá entender sus propios errores?

 


¿Quién podrá entender sus propios errores?

“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí” Salmo 19:12-13

“Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él”. 1 Juan 3:20-22

El Salmista se hace una pregunta que nosotros regularmente deberíamos hacernos: ¿Cómo podemos conocer todos los pecados escondidos en nuestro corazón? Hay que sacar tiempo delante de Dios para examinar nuestro interior y pedir perdón si encontramos que hay cosas, de las cuales, no somos conscientes y que se están interponiendo en nuestra comunión con Dios.

Todos deseamos ser perdonados y limpiados de nuestros pecados, más cuando sabemos que los hemos cometido a sabiendas. Aquí David nos dice que no siempre podemos estar seguros de que hemos hecho algo malo, habla de esas faltas ocultas o pecados secretos que todavía pueden tener dominio sobre nosotros y que no agradan a Dios, por eso, cuando nos confesamos delante de Él, debemos pedir perdón por los pecados de omisión.

La Palabra escrita es la revelación de Dios y usada por el Espíritu Santo puede mostrarnos si hemos fallado y llevarnos a orar en el trono de gracia, para limpiarnos y mantener una vida de comunión constante. Es bueno disponer nuestro corazón, para aceptar también exhortaciones y correcciones de las fallas, que otros han visto en nosotros, que no nos damos cuenta y nos han llevado a pecar sin intención, porque a menudo los cristianos nos volvemos ciegos ante nuestras propias flaquezas, por eso, nuestra oración debe ser la del salmista: “Líbrame de los que me son ocultos”.

Nuestra actitud debe ser humilde, reconociendo que no somos perfectos y no llenarnos de arrogancia, porque el deseo de todo creyente es agradar a Dios. Permitamos al Señor que todos nuestros pensamientos, palabras y actos pasen por el filtro del perdón para no hallarnos pecando. Acerquémonos con confianza a nuestro Redentor y admitamos que necesitamos depender de Él en cada aspecto de nuestra vida.

El perdón de Dios es total y completo, aun cuando se trate de pecados inconscientes.  Oración

«Señor, vengo delante de ti a rendir mi corazón y a pedirte que lo escudriñes, líbrame de pecar intencionalmente y que mis pecados me controlen, pero también límpiame de esas actitudes, palabras y acciones que no te agradan y de las cuales no me percato, con las que te he ofendido a ti y a otros. Muéstrame cualquier pecado en mi vida que estoy pasando por alto. Mira mi corazón arrepentido y contrito y vuélveme el gozo de tu salvación. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

martes, 25 de mayo de 2021

Sencillez para creer en el evangelio

 


Sencillez para creer en el evangelio

“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”, Lucas 10:21-24

Qué hermosa porción de la Palabra de Dios para que meditemos hoy. La oración de Jesús, donde manifiesta la relación que atesora con el Padre celestial y cómo se regocija en el Espíritu dando gracias a Dios por la misión exitosa de los setenta discípulos que envió a predicar, resalta la sencillez con la que aceptaron el evangelio, la manera en que conocieron a Jesús y se dejaron llenar de su gracia. No como muchos que se creen sabios y endurecen el corazón a su Palabra.

1 corintios 1: 26-27 dice: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”. El Señor no escoge hombres sabios y perfectos sino personas que estén dispuestas y se dejen formar para Él.

Por eso Dios, nos dio a los indignos una dignidad propia; a los que estábamos muertos en pecados, vida eterna; a los que no teníamos valor a los ojos del mundo, importancia; porque le costamos la sangre de su Hijo. El cristianismo redime y direcciona a las personas hacia una nueva posición espiritual. Como dice Colosenses 3:2-3 “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.

Para que sus discípulos pudieran hablar de Dios, lo que Jesús hizo fue mostrar a Dios a través de su vida, su mente y su corazón. Él es la consumación de toda la historia, es el que todos los profetas anunciaron y el que todos los santos y reyes esperaban. Ellos tuvieron el privilegio de ver y oír al Mesías en persona, por eso Jesús los llamó bienaventurados. Si queremos saber cómo es Dios, sólo debemos acercarnos a Cristo y conocerlo a través de su Palabra. Que el Señor pueda decirnos: “bienaventurados los que no vieron y creyeron” Juan 20:29b

El Señor desea que nuestra mente sea como la de un niño, abierta y llena de confianza para recibir su Palabra, que tengamos ojos y oídos para escuchar su verdad. Mientras más claramente dependamos de la enseñanza, ayuda y bendición del Hijo de Dios, más conocidos seremos del Padre y del Hijo; más bendecidos seremos para ver su gloria a través de nuestras vidas en este mundo.  Oración.

«Señor gracias por el gozo que sientes cuando en el poder de tu Espíritu me dejo usar para llevar las buenas nuevas, predicar lo que los profetas anunciaron y que se cumplió plenamente en ti, que eres el Mesías que vino a este mundo para redimirlo. Sólo en ti tenemos salvación y vida eterna. Dame denuedo para hablar y mostrar al mundo que puedes transformar vidas para tu gloria y honra. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

lunes, 24 de mayo de 2021

La higuera sin fruto

 

La higuera sin fruto


“Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después”. Lucas 13:6-9

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden”. Juan 15:5-6

¿Existe una relación entre esta parábola y la forma como estamos manejando nuestra vida? Creo que todos alguna vez hemos pensado en el propósito de nuestra existencia en esta tierra y la finalidad que tenemos ocupando un espacio en este planeta. Esta higuera puede ser un símbolo de nuestra vida. Estamos vivos y tenemos un lugar, pero, ¿estamos dando fruto?

Dios es nuestro amo y Jesús es el Jardinero; y allí está, frente al Padre, rogándole más tiempo de gracia, para que no seamos desechados como la higuera estéril. Él nos observa con amor, cava la tierra y la abona alrededor nuestro con el evangelio y nos limpiará y quitará la maleza, aunque puede ser un proceso doloroso, para que seamos renovados y tengamos la oportunidad de que demos fruto. El fruto que espera es una vida de acuerdo a Dios, llena del amor que viene por el Espíritu Santo, de entrega genuina y servicio.

Vemos como el dueño de la viña, después de haber esperado mucho tiempo, le da un año más a la higuera para que cargue fruto; sino, será cortada. El señor Jesús no quiere reemplazarnos, quiere darnos la oportunidad para que seamos productivos. El Jardinero no dejará el destino del árbol a su suerte, por eso renueva la tierra, se asegura que el agua llegue a sus raíces y lo abonará hasta redimirlo, así el árbol no podrá reclamar el crédito de su salvación.

Jesús es el único que puede transformar algo estéril en fértil, por eso, hace todo lo posible para que recibamos su Palabra como el abono y la guía del Espíritu Santo como ese torrente de agua viva, que nos ayudará a regenerarnos para que seamos cristianos fructíferos. Todo el crédito de nuestra salvación se la debemos a Él, que dio su vida para rescatarnos.

Esta parábola nos enseña que Dios es misericordioso y está dispuesto a perdonarnos, pero también nos muestra que la misericordiosa paciencia del Altísimo tiene un límite, es mejor arrepentirnos mientras aún tenemos la oportunidad de hacerlo, aprovechando este tiempo de gracia que Jesús nuestro Jardinero está pidiéndole al Padre, para que volvamos a Él, le reconozcamos como nuestro Señor y Salvador y le demos la oportunidad de cambiar nuestro destino eterno y no ser cortados de su Presencia.

Mateo 3:8 dice: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”, por eso es el momento de dar un cambio radical en nuestra vida, conocer su Palabra, dejarnos moldear por Jesucristo y ser llenos de su Santo Espíritu para ser ramas fructíferas en sus manos.   Oración.

«Gracias Señor Jesús porque has tenido paciencia conmigo, hoy me llamas al arrepentimiento y a un cambio genuino en mi vida, sé que esto sólo lo puedo lograr con tu Palabra y con la dirección de tu Espíritu, por eso, tomo la decisión de recibirte en mi corazón como mi Único Señor y Salvador y me dispongo a dejarme moldear por ti, hazme una rama fructífera. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.