jueves, 29 de abril de 2021

Bien decir

 

Bien decir


“De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?” Santiago 3:10-11

Nuestra lengua, ese pequeño pero poderoso órgano de nuestro cuerpo.

La palabra de Dios nos enseña que a través de nuestra lengua, es decir, por medio de nuestras palabras, podemos edificar o destruir a quien nos escucha, bien decir o maldecir; pero ¿Cuál debe ser nuestra elección, a qué nos llama Dios?

En primer lugar, dice Proverbios 10:11 “Manantial de vida es la boca del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos”, es decir que, cuando abramos nuestra boca debe ser para bien decir, expresar bendición, vida, esperanza, amor, paz y toda virtud en la que podamos pensar, nosotros, hijos de Dios, debemos adornar la sabiduría y como dice Proverbios 12:18, hacer que lo que digamos sea como medicina para la persona que nos escucha, que alegre su corazón y no que lo hiera como con golpes de espada.

Y, en segundo lugar, Proverbios 15:28 nos indica “El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos derrama malas cosas”, quiere decir que, para hacer posible que nuestro hablar sea como medicina, de bendición y lleno de sabiduría, debemos aprender a pensar antes de hablar, tomarnos el tiempo para preguntarnos si lo que vamos a decir impacta positivamente la vida de la otra persona; si la respuesta es un sí, podemos hablar, de lo contrario es mejor callar. Además, dice Proverbios 10:19 “En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente.” Hermanos, no podemos estar diciendo todo lo que pase por nuestra mente, tenemos que aprender a poner freno a nuestra lengua para evitarnos muchos pecados, tristezas y lamentaciones.

Finalmente, como nos exhorta la Palabra de Dios en Santiago 3:9, no puede ser que de nuestra boca salga bendición para Dios y maldición para el hombre que es hecho a la imagen de Dios; así que, si amamos y bendecimos a Dios, lo mismo debemos hacer con su creación porque estamos hablando de nosotros.  Oración.

«Padre Santo, me dices que todo lo puedo en Cristo que me fortalece y yo te creo, así que, te doy gracias, te alabo y te bendigo porque sé que me enseñarás a poner freno a mi lengua para pensar antes de hablar; te pido perdón por lo necio que he sido al dejarme tentar y decir todo lo que ha pasado por mi mente, confió en que me enseñarás sabiduría y prudencia, por lo que decido no apoyarme en la mía y esperar en ti Señor, sé que obrarás poderosamente a mi favor, en el nombre de Jesús.  Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

miércoles, 28 de abril de 2021

Honra a tus padres, parte 2

 

Honra a tus padres, parte 2


“Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Cobán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre” Marcos 7:9-12

La honra a nuestros Padres es aún después de ser hijos independientes o casados.

La Palabra de Dios hoy nos cuenta un relato muy especial y es el de Jesús amonestando a los fariseos y escribas de la época, porque habían cambiado el mandamiento de Dios que dice honra a tu padre y a tu madre, por el mandamiento de ellos que decía que si una persona entregaba todos sus bienes como ofrenda a Dios quedaba absuelto de proveer, cuidar o ayudar a sus papás.

Esta es una enseñanza gigantesca y a la vez un llamado de atención para todos nosotros, pues muchas veces se nos llena la boca diciendo que somos hijos de Dios, pero a la hora de obrar con toda verdad, justicia y bondad no lo hacemos, nos quedamos como los religiosos de ese tiempo, honrando a Dios con nuestros labios, pero en realidad nuestro corazón está lejos de Él.

Hermanos, no podemos pretender honrar, agradar o alabar a Dios si no cumplimos sus principios, si no obramos justamente, si no producimos fruto que lo glorifique; no es posible estar en la iglesia cantando y danzando para Dios cuando al mismo tiempo nuestros padres están necesitando de nuestro cuidado, atención o compañía, debemos comprender que honrar a nuestros padres es honrar a Dios.

Existe un momento muy particular en la crucifixión de nuestro Señor Jesús y en el cual es muy importante que reflexiones hoy, y es cuando Él le entrega su madre a su discípulo amado, dice Juan 19:26-27 “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” ¿Logramos notar lo importante que es para Dios la honra a nuestros padres?, es casi imposible que se cumpla el propósito de Dios para nuestras vidas si hay falta de honra a nuestro padre o madre. Jesús, el hijo de Dios, fue intachable en su obediencia al Padre y el perfecto modelo a seguir en honra a su madre.  Oración.

«Dios, eres mi Padre Celestial pero también me has dado padres terrenales que me mandas a honrar y que, a diferencia de ti, son imperfectos, cometen errores y también, en muchas ocasiones, necesitan de mi atención y provisión; es por esto que te pido me des la humildad y misericordia para no juzgarlos, y el amor y bondad para sustentarlos, te doy gracias por sus vidas y por el privilegio de poderlos honrar, pues sé que a la vez te estoy honrando a ti, gracias Señor, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

martes, 27 de abril de 2021

Honra a tus padres, parte 1

 

Honra a tus padres, parte 1

“Honra a tu padre y a tu madre, q


ue es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.” Efesios 6:2-3

La honra a nuestros padres es de tanto agrado para Dios, que es uno de los mandamientos más atacados por el enemigo, pero hoy nuestro Padre celestial nos anima a no dejarlo de practicar bajo ninguna circunstancia.

La relación con nuestros progenitores es una de las más variantes en nuestra vida. Cuando somos bebés y niños, el amor, respeto, admiración y dependencia hacia nuestros papás es indiscutible, somos la alegría y bendición del hogar; pero luego llega la adolescencia y la juventud, y es cuando las cosas empiezan a cambiar, creemos que nuestros padres son unos amargados, anticuados y fastidiosos, entonces empezamos a dejar de confiar en ellos, de decirles un te quiero, de obedecerlos y de respetarlos, a lo que también se le suma el juzgarlos por sus errores, defectos y debilidades, nos creemos con el derecho de criticarlos por lo que hicieron o dejaron de hacer con nosotros durante la crianza, y entonces nuestra respuesta es indiferencia, rechazo, desobediencia y falta de amor, porque según nosotros ellos no son dignos merecedores de nuestra honra, y es con esta actitud con la que probablemente los seguimos tratando durante muchos años.

Queridos hijos, la Biblia nunca dice que dependiendo de la excelencia moral o del tipo de persona que sea tu padre o madre es el grado de honra que les debes dar, simplemente nos dice obedézcanlos en todo porque esto es justo y agradable al Señor (Colosenses 3:20, Efesios 6:1). Evidentemente, no es una opción, es un mandato.

Proverbios 20:20 dice “Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa.” según este Proverbio, una terrible oscuridad de vida nos espera si insultamos a nuestros padres.

Debemos entender que solo por el hecho de ser las personas que Dios escogió para traernos al mundo ya merecen todo nuestro respeto, a ellos debemos total y continuo agradecimiento por todo el amor, cuidado, educación, protección y provisión cuando nosotros tan solo éramos unas pequeñas criaturas; así que, si deseas larga vida y prosperidad, honra a tus papás.    Oración.

«Señor, tu primer mandamiento con promesa es honrar a nuestros padres, que bendición es conocer y obedecer tu Palabra. Te doy gracias por esas personas que escogiste para traerme a la vida y te pido los bendigas hoy y siempre; así como también te ruego me permitas verlos y tratarlos con respeto y mucho amor, quita de mi toda mentira en su contra y toda actitud de deshonra, en el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

lunes, 26 de abril de 2021

Despojaos del viejo hombre

 

Despojaos del viejo hombre


“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.” Efesios 4: 17-18

Recibir por fe a Cristo Jesús como nuestro Señor y Salvador personal tiene para el creyente un significado de transformación de su vida, es el nacimiento de un nuevo hombre. “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:17-18).

Un nuevo hombre, debe vivir como hombre nuevo y, una nueva criatura como criatura nueva; “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4: 22-24).

Más aun, el Señor en su palabra nos manda: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas” (Isaías 43:18) aunque el enemigo siempre estará tratando de recordarnos nuestra pasada manera de vivir para hacernos sentir culpables y robarnos la bendición que nos dice: “Yo deshice como nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.” (Isaías 44:22)

“Despojaos del viejo hombre” es un mandato a vivir en obediencia, con el temor de Dios en nuestro corazón, honrando y glorificando su nombre todos los días que Dios nos permita vivir. Recordemos siempre el propósito que Dios tiene para con nosotros al habernos escogido y llamado: “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” (Isaías 43:7) Por tanto, para gloria de Dios debemos vivir, renovados en el espíritu de nuestra mente.  Oración.

«Santísimo Señor, Dios Padre Todopoderoso y Eterno, en el nombre de Jesucristo de Nazareth, te damos gracias porque en tu amor eterno con que nos has amado, enviaste a tu hijo unigénito para que ofreciera su vida y derramara su sangre en la cruz del calvario a la cual llevó todos nuestros pecados, culpas e iniquidades; y por la gracia que nos has dado en Cristo Jesús, al recibirle por fe, fuimos juntamente crucificados con Él y con Él juntamente resucitados, de modo que nuestro viejo hombre, crucificado quedó en la cruz del calvario y ahora somos nuevas criaturas en Cristo Jesús y como nuevas criaturas, sustentados por tu Santo Espíritu, vivimos para honra y gloria de Dios. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

domingo, 25 de abril de 2021

Renacidos de simiente incorruptible

 


Renacidos de simiente incorruptible

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.” 1 Pedro 1:23

Gracias a la santa Palabra de Dios, a la cual tenemos acceso ilimitado, se nos ha revelado la verdad y voluntad de Dios; en el versículo de hoy nos dice que nosotros hemos nacido de nuevo y esta vez no de una semilla corruptible, como lo es el nacimiento en la carne o de nuestros padres, sino de una incorruptible a través de la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

Si nosotros observamos el capítulo 1 del evangelio de Juan, podemos encontrar que “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” (Juan 1:1), “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14); es decir que, el verbo o la palabra de Dios es Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador, y a todos los que le recibimos y creemos en su nombre nos ha dado el derecho de ser hechos hijos de Dios, no engendrados de carne o simiente corruptible, sino de Dios (Juan 1:12-13).

Además, nos agrega el versículo de hoy que la Palabra de Dios vive y permanece para siempre, dándonos a entender que todo aquel que es nacido de Dios tiene vida eterna (Juan 3:16) porque ciertamente el hombre, dice la biblia, en su nacimiento de carne, es como hierba y su gloria como flor de la hierba, que se seca y se marchita; es decir, que en algún momento va a morir, pero la palabra del Señor permanece para siempre y de la misma forma todos los que creemos en ella (1 Pedro 1:24-25).

Hermanos, que bendición es saber esta Buena Noticia, que la Palabra fue hecha carne para que todo aquel que en ella crea sea hijo de Dios y tenga vida eterna. Nuestro llamado es a creer en Cristo y obedecer su verdad, transformar nuestra manera de pensar para conocer su voluntad. Así que, deseemos todos los días como niños recién nacidos la leche espiritual (la palabra) no adulterada, para que por medio de ella crezcamos para salvación (1 Pedro 2:2).   Oración.

«Dios bueno, te hiciste hombre y habitaste entre nosotros para mostrarnos tu gloria, gloria de tu Unigénito, lleno de gracia y de verdad; te pido Padre Santo, que nos permitas comprender tus maravillas y bondades para con nosotros, y así mismo nos des de tu gracia sobre gracia para predicarla a toda persona, gracias en el nombre de Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

sábado, 24 de abril de 2021

Sabiduría y disciplina en nuestra conducta

 

Sabiduría y disciplina en nuestra conducta


Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia,

Justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Proverbios 1:1-7

Vivir una vida disciplinada y exitosa sólo se logra de la mano de Dios, sólo Él puede, a través de su Palabra, enseñarnos a hacer lo correcto y justo. Su Palabra es la que nos da inteligencia, conocimiento y discernimiento para tomar decisiones acertadas. Temer a Dios es reconocerlo con reverencia en nuestras vidas y es la base del verdadero conocimiento.

Temer a Dios es respetarlo y amarlo obedeciendo sus preceptos, porque su Palabra contiene consejos y enseñanzas morales que nos permiten ordenar nuestra vida y comportarnos de tal manera que nos vaya bien. Si le pedimos a Dios sabiduría y somos disciplinados en nuestra conducta podremos tomar buenas decisiones.

La sabiduría de Dios está entonces al alcance de todos los que le buscan, Él quiere que la pidamos y nos la dará abundantemente como dice Santiago 1: 5: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”.

Cristo habla por su palabra y por su Espíritu. Cristo es la Palabra y la Sabiduría de Dios, y nos es hecho sabiduría, como dice 1 Corintios1:24: “más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”.

La sabiduría siempre está buscando a las personas según Proverbios 1:20-21: “La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas; clama en los principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones”. En otras palabras, Cristo, que es Sabiduría, siempre está buscando a los hombres para que le conozcan y aprendan a ser sabios en su manera de vivir. Es decisión nuestra si permitimos que nos alcance, si le dejamos entrar en nuestro corazón para que nos llene de su conocimiento y poder así vivir conforme a su voluntad.  Oración.

«Señor Jesús, tú me dices en tu Palabra que pida en tú nombre creyendo y recibiré, te pido sabiduría y disciplina para poder actuar con prudencia, actuar en justicia, haciendo lo bueno delante de tus ojos, siendo sabio en mi comportamiento, agradándote en todo, y reverenciando tu Santo Nombre. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

viernes, 23 de abril de 2021

Justificados por la fe

 

Justificados por la fe


“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.” Gálatas 3:24

Linaje de Abraham y herederos según la promesa de Dios, es lo que somos los creyentes en Cristo.

Hermanos, estamos en el tiempo de la gracia donde la salvación es un regalo de Dios para todos los que creen en Cristo (Efesios 2:8). Se ha acabado el tiempo donde el ser aceptos delante de Dios era por las obras de la Ley; dice la Palabra de Dios que esta Ley fue añadida por causa de las transgresiones hasta que viniera la descendencia a quien fue dada la promesa de fe, por lo cual, nos dice el versículo de hoy, que la Ley ha sido nuestra guía encargada de conducirnos a Cristo. Pero una vez venida la fe ya no estamos bajo ley, ya que todos podemos ser hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús (Gálatas 3:19, 25-26).

Dios nos ve como a su unigénito Hijo gracias a que estamos revestidos de Él, hemos sido bautizados por el Espíritu en su cuerpo y ahora somos uno en Él, ya no hay varón ni mujer, esclavo ni libre, todos somos uno en Cristo Jesús (1 Corintios 12:13, Gálatas 3:27-28).

Lo que nos revela todo esto es que ahora, como hijos de Dios justificados por la fe y sellados por su Santo Espíritu, ya no estamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo, somos libres en la libertad con que Cristo nos hizo libres, solamente que no usemos esta libertad como pretexto para pecar, sino mejor sirvámonos por amor los unos a los otros porque toda la ley se cumple en esto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Gálatas 5:13-14). “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.” (Gálatas 6:2).  Oración.

«Padre Santo, Tú eres incomparable y tu amor inagotable; te doy gracias por entregar a tu Hijo unigénito para hacerme justo delante de ti por mi fe en Él. Gracias Jesús por no rendirte en esa cruz. Gracias Espíritu Santo por revelarme a Cristo y su palabra de verdad. Dios, mi alma te alaba, gloria y honra a ti, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.