viernes, 3 de julio de 2020

Un cántico para recordar

Un cántico para recordar
“Ahora pues, escribiros este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel. Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto. Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré darles.” Deuteronomio 31:19-21
En la desobediencia de su pueblo, el Señor conociendo su corazón, les hace escribir un cántico (Deuteronomio 32) que sería enseñado a su descendencia. Este cántico recordaría el gran amor de Dios, su provisión, la rebeldía e ingratitud de Israel a pesar de que Dios con gran demostración de poder los liberó de la esclavitud, los sufrimientos que habría de recibir su pueblo como consecuencia de esta desobediencia, pero también, a pesar de esto, la redención que Dios haría por medio de su hijo Jesús cuando al final del cántico dice “Y hará expiación por la tierra de su pueblo” (Deuteronomio 32:43b).
Así como el pueblo de Israel, enseñaba a sus hijos este cántico para que no se olvidarán de dónde los sacó el Señor y para que tuvieran esperanza aún en medio de su aflicción, así debemos hacer nosotros con nuestra futuras generaciones, como dice la escritura: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” (Deuteronomio 6:6-7)
Por esto hoy, en el tiempo de la gracia, donde Cristo por medio de su sacrificio en la cruz nos ha reconciliado con el Padre, nos ha hecho aceptados, perdonados y nos ha justificado; por eso, podemos con alegría entonar un cántico nuevo para exaltar y recordar cómo en su gran amor, Dios envió a su hijo y nos rescató del Egipto que representa el pecado, de nuestra antigua vida, nos ha sostenido a lo largo del camino, nos ha dado gratuitamente el favor inmerecido, su gracia y nos ha concedido el don del Espíritu Santo para que tengamos por firmeza la promesa de redención y vivamos vidas en abundancia, obediencia a Dios y en amor por nuestro prójimo.
Así que, a través de la alabanza de este devocional, toma un tiempo para recordar lo que Cristo hizo, enseña a las futuras generaciones su Palabra y este cántico que exalta el nombre de Jesús, que es sobre todo nombre, nuestro reconciliador con el. Oración inicial
«Gracias Señor por que me amaste, me liberaste del pecado y abriste el nuevo camino a través de tu sangre preciosa, hoy te exalto y quiero enseñar a otros a que coloquen su esperanza en ti, a que crean en aquel que nos dio vida eterna y nos reconcilió con el Padre, para que tuviéramos una relación viva y continua. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 2 de julio de 2020

REVELACIÓN DADA POR EL ESPÍRITU SANTO


REVELACIÓN DADA POR EL ESPÍRITU SANTO

Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios", 1 Corintios 2:9-10
Todos recibimos mucha información a través de nuestros ojos y oídos, pero Pablo nos dice que hay ciertas cosas que no podemos dilucidar por medio del ojo y del oído humano. Además, dijo, "Ni han subido al corazón del hombre", o sea, no por medio de la imaginación, del pensamiento, de la reflexión o el raciocinio se han concebido. En otras palabras, hay ciertas cosas que uno nunca puede obtener por medios humanos.
Ahora, las cosas que Dios ha preparado para aquellos que le aman, sólo el Espíritu de Dios se las puede enseñar. Hay textos en la Biblia donde se puede aprender historia, poesía, oraciones, etc., pero las verdades espirituales, los secretos de Dios son manifiestas por medio del Espíritu, sólo Él las puede revelar, sólo Él las enseña acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Jesús dijo, "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber " (Juan 16:13-14). Estamos seguros que hasta que el Espíritu de Dios no nos revele las cosas de Cristo, viviremos vidas vacías.
Corresponde iniciar esa relación íntima con Dios, creyendo en el Señor Jesucristo como Salvador, depositando la fe y confianza en Él y en la validez de su sacrificio en la cruz. Entonces, recibiremos la poderosa influencia del Espíritu Santo, quien nos irá transformando en la persona que Él quiere que seamos y nos dirá qué tenemos que hacer.  Oración.
"Amado Padre, guarda mi corazón de la vanagloria, de ser sabio en mi propia opinión, porque sólo tu Santo Espíritu, que conoce lo profundo de ti, me puede revelar tu conocimiento y tu sabiduría, pues es inalcanzable por medio de la instrucción humana únicamente. En ti deposito toda mi confianza y mi amor para recibir tu revelación. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 1 de julio de 2020

El reino de Dios está dentro de ti.


El reino de Dios está dentro de ti.
“Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.” Lucas 17: 20 – 21
“el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” Juan 14:17
El Señor Jesucristo advirtió que no creyéramos cuando alguien dijera que el reino de Dios está externamente (aquí o allá), se trataba de Él mismo, de la revelación de su majestad, poder y presencia gobernando en nuestra vida.
Cristo inició su ministerio anunciando: “..Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17b), sin embargo, su pueblo esperaba el reino de un mesías que los liberara del yugo romano y restableciera el reino de David, no entendieron que ese reino era espiritual, se trataba de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14:17), que habíamos de recibir por fe en la muerte y resurrección de Cristo.
Una situación parecida sucede hoy en un mundo desesperado por que haya paz, justicia y libertad económica, cuando no se trata de cosas externas o materiales, sino que se trata de que Cristo gobierne nuestro corazón; Él prometió que estaría en nosotros, es el misterio escondido desde antes de la fundación del mundo, esto es: que Cristo mismo hace habitación dentro de cada creyente, como lo confirma Colosenses 1:27 “a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”
Por fe, aceptemos que Cristo gobierne nuestra vida, reconociendo su señorío, su reinado, y abandonemos toda esperanza en las cosas del mundo, en los reinos humanos o en riquezas y cosas que se desgastan por el uso.
¿Has aceptado el reino de Dios en tu vida, recibiendo a Cristo en tu corazón? Si lo has hecho, el reino de Dios está dentro de ti, guiándote para hacer la voluntad de Dios.  Oración.
«Padre, te alabo, ya que hoy puedo decir, por fe en Jesús, que ha venido tu reino a mi corazón, hágase tu voluntad en mi vida y que mi mirada, desde ahora en adelante, esté en las cosas eternas, en obedecer y servir a mi Señor, al Rey de Reyes y Señor de Señores. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 30 de junio de 2020

De lo peor Cristo sacó lo mejor


De lo peor Cristo sacó lo mejor

“despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos……Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada”. Isaías 53: 3,5-10
Clive Staples Lewis una vez preguntó: “¿Por qué tantos lugares santos son lugares tan oscuros? La cruz, la tumba, el establo, son santos porque incluso en la oscuridad de la noche Dios está obrando”. Veámoslo de esta manera: El establo, es un lugar oscuro y maloliente es donde se manifestó el amor de Dios por la humanidad cuando se hizo carne y nació en un pesebre en Belén, en pobreza y humildad para mostrarnos su incondicional amor; la cruz de Cristo, se rodeó de tinieblas para que Dios mostrara su inagotable amor por nosotros, al cargar sobre el cuerpo de Jesús todos nuestros pecados y que colocó un manto de oscuridad sobre la agonía de su Hijo; y la tumba en la peña donde Jesús fue sepultado y envuelto en soledad, fue el lugar donde resplandeció la esperanza de la resurrección que lo levantó victorioso sobre la muerte para darnos una nueva vida a los que creemos en Él.
Quizás nunca alcanzaremos a entender cuán profundas fueron las aguas que Jesús tuvo que cruzar, ni la más oscura noche que tuvo que soportar, ni la intensidad de sus sufrimientos; pero sí podemos comprender cómo Dios convirtió todo su dolor y padecimiento en buenos, mejores y gloriosos fines que nos trajeron salvación, perdón, paz, salud y vida eterna. El Espíritu Santo corrió el velo que oscurecía nuestros ojos para ver la perfecta obra de la cruz, donde nada quedó por fuera, pues el siervo sufriente que Isaías nos muestra aquí trajo sanidad espiritual, emocional y física a nosotros, por eso el sufrimiento de Jesús nunca fue en vano.
Después del sufrimiento viene la satisfacción, así como Jesús se glorió y se gozó por habernos salvado, por eso no busquemos atajos para evitar las experiencias difíciles de la vida, porque para obtener la felicidad y realización personal debemos experimentar sufrimiento.
Nuestro corazón antes de conocer a Jesús era oscuro, perverso y sin esperanza, pero Jesús al morir en la cruz rompió todo lo que nos envolvía en oscuridad para darnos luz y vida. Nos dio un nuevo corazón para que podamos amarlo.  Oración.
«Señor Jesús, gracias porque tu sufrimiento en la cruz no fue en vano, porque trajiste paz, perdón, salvación y sanidad en todas las áreas de mi vida, hazme entender que el sufrimiento es necesario para purificar y santificar mi vida y que esto implica renunciar a mi ego, a mi comodidad y quizás a cosas y a personas que entorpecen mi camino al cielo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 29 de junio de 2020

PROSIGO A LA META


PROSIGO A LA META

"Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús", Filipenses 3:13-14
El apóstol Pablo nos dice que, para vivir una vida con gozo, y que glorifique a Dios, hay que olvidar lo que quedó atrás. Aquí la palabra “olvidar” significa en el griego: “descuidar intencionalmente”. En otras palabras, Pablo nos dice que debemos de esforzarnos en olvidar acontecimientos de nuestro pasado, pues muchos nos quedamos viviendo en ellos y esto nos impide avanzar. El pasado de Pablo estaba repleto de cosas de las cuales él estaba avergonzado, causó mucho dolor con la persecución a muerte de los cristianos. Nos puede pasar a nosotros, es posible que llevemos por dentro mucho dolor; pero nos debe motivar la frase “prosigo a la meta, al premio”.
Pablo se comparó con un atleta corriendo por un premio, debió haber asistido a los juegos Olímpicos que se celebraban en Éfeso, pues allí vivió por 3 años, pero el premio no sería una recompensa terrenal sino el estar acepto en la presencia de Jesús, ese es el supremo llamamiento de Dios. Para Pablo, Cristo se había convertido en lo más importante, y algún día se presentaría ante El, y quería ser del agrado del Señor.
Hoy se anhela que Cristo venga, pero si entendiéramos lo que significa esa llegada, probablemente quisiéramos postergar un poco ese encuentro con Cristo. No podemos vivir una vida cristiana livianamente, como si no tuviéramos que responder ante el tribunal de Cristo.
Hermano, hay que situarnos en la pista de carreras y comenzar a vivir una vida santa, con la mirada puesta en Cristo. Recordemos la frase: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.  Oración.
"Señor Jesucristo, dejaré y olvidaré los hechos tormentosos de mi pasado, proseguiré a lo que está adelante, a la meta, al premio del supremo llamamiento. Me esforzaré y perseveraré, superaré los obstáculos de la vida, viviré en santidad y correré hacia el final pues contigo soy más que vencedor. Gracias Señor, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 28 de junio de 2020

¿Hablo de mí o hablo de Dios?


¿Hablo de mí o hablo de Dios?

“Más a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia”. Juan 7: 14-18
La persona de Jesús no era indiferente a nadie y traía mucha división en el pueblo. Algunos pensaban que era bueno, moralmente justo y que enseñaba bien las Escrituras, mientras que otros pensaban que era un impostor, un falso profeta que engañaba al pueblo. Siempre surgía la pregunta: ¿Quién es Jesús? Sólo Él tenía tanto poder y autoridad que podía proclamarse a sí mismo, Hijo de Dios.
Como nunca había asistido a una escuela rabínica, los líderes judíos cuestionaban su enseñanza: ¿Cómo sabe éste letras sin haber estudiado?, pues cuando Jesús enseñaba la doctrina los dejaba admirados con su sabiduría y porque hablaba con autoridad. Pensaban que Él promovía sus ideas para alcanzar fama y gloria para sí mismo, pero era lo contrario, no había nada en sus palabras y actitudes que hicieran sospechar esto, antes buscaba siempre dar gloria al Padre.
No deberían sorprendernos, en estos tiempos, las reacciones que encontramos cuando se predica el evangelio de Cristo. Algunos se muestran abiertos y receptivos mostrando un verdadero interés y fe en Jesús, mientras otros se cierran a la verdad del evangelio y lo rechazan con cinismo. Lo importante es entender que el evangelio siempre traerá controversia y confusión, porque es la Palabra Viva de Dios que puede transformar la vida de los que la oyen.
¿Cuándo hablamos, lo hacemos por nuestra propia cuenta, con nuestras ideas, opiniones y filosofías y estamos buscando nuestra propia gloria?, o ¿buscamos honrar a Dios con su Verdad? Los que buscan su propia gloria hablan de sí mismos, los que buscan la gloria de Dios hablan de lo que Él ha dicho. La meta de Jesús no era hablar lo suyo propio sino repetir fielmente lo que Dios Padre le decía.  Oración inicial
«Señor Jesús, cuando quiera hablar de ti permite que tu Palabra sea la que salga de mi boca para decir siempre la verdad y no hablar mentiras. Si soy tu hijo, Padre, mi meta es ser eco de tu voz hablando de lo que hay en tu corazón y glorificar así tu poderoso nombre. Espíritu Santo dame la sensibilidad para oír la Palabra de Verdad, para discernirla en mi corazón y enseñarla con autoridad a otros. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 27 de junio de 2020

Abre los ojos de nuestro entendimiento


Abre los ojos de nuestro entendimiento
“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” Isaías 14:12-14
“alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”. Efesios 1:18
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. Juan 16: 8-11
La falsa gloria y el orgullo que seduce a este mundo vienen de Satanás que lleva a los hombres a sobreestimarse a sí mismos, de tal manera que llegan a pensar que no necesitan de Dios, a independizarse de Él y a considerarse dioses. Como dice Romanos 1:21, 25 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido……. ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que, al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén”.
El hombre piensa así, coloca su voluntad por encima de la voluntad y el carácter de Dios y esto lo lleva al pecado. Podemos imaginarnos entonces al ser humano insignificante pero orgulloso en esta tierra, desobedeciendo abiertamente a Dios y haciendo lo que desea. Jesús dijo en Juan 16:9 “El pecado del mundo consiste en que el mundo se niega a creer en mí”. (NTV)
El Espíritu Santo fue quien abrió los ojos de nuestro entendimiento, para que nos alumbrara la luz de Cristo, nos mostró las mentiras del enemigo que trastornan a las naciones, con filosofías erróneas, expectativas falsas acerca de Dios, de la vida y mentiras acerca de nosotros; Él trae la verdad de Dios a nuestros corazones, para que conozcamos a Jesús como el Hijo de Dios, cambia nuestra visión espiritual para que veamos a Dios correctamente.
El ministerio presente del Espíritu Santo en el mundo es convencerlo de pecado, justicia y juicio, quiere producir evidencia a través del evangelio en los corazones de los hombres, para traerlos a esta convicción, para que puedan tomar una decisión frente a Dios, para que tengan fe y para que confíen en Jesucristo como su Señor y Salvador, que es nuestra justicia delante de Dios.
Es una experiencia hermosa y fructífera tener al Espíritu Santo como el maestro que nos enseñe, pidamos hoy que nos dé espíritu de sabiduría y revelación para un mayor conocimiento de Dios y pidamos por aquellos que todavía no creen en Jesús.  Oración.
«Señor Jesús, llena mi vida con la presencia de tu Espíritu para crecer cada día en el conocimiento de Dios. Hoy te pido por los perdidos, para que inundes de luz sus corazones y puedan verte como su única esperanza, derriba todas las fortalezas donde se esconden y quita el manto de mentiras en que están envueltos. Trae Espíritu Santo convicción de pecado, justicia y juicio, enséñales la verdad, desvanece todas las justificaciones que los apartan de ti y ten misericordia de ellos. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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