domingo, 10 de mayo de 2020

Dios defiende al justo


Dios defiende al justo

“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.” Salmos 34:7
“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Salmos 34:19
Quien ha recibido a Cristo Jesús, ha sido justificado por la fe y tiene paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (Romanos 5:1-2)
El haber sido hechos justos, por la fe en nuestro Señor Jesucristo, nos da el privilegio que ha establecido en su palabra: “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28) Es decir, el justo está sustentado por la mano del que es todopoderoso y eterno. Pero asimismo, el ser justos ante los ojos del Señor, nos compromete a vivir y obrar como justos ante Dios y ante el mundo, como dice su palabra: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” (Romanos 6:12-13)
El ángel del Señor acampa alrededor del justo, del que le teme y aunque muchas sean las aflicciones del justo, de todas ellas los librará el Señor; estas son las promesas para quien ande en obediencia a la voz de su palabra, con el temor de Dios en su corazón, honrando y glorificando su Santo nombre en todos los tiempos, los momentos y las circunstancias de su vida. “¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; busca la Paz, y síguela.” (Salmos 34:12-14)   Oración.
«Padre, Dios y Señor nuestro, por la preciosa sangre de tu Hijo amado hemos sido justificados delante de tu santa presencia y te damos gracias porque por nuestra fe, que es en Cristo Jesús, sabemos que el ángel de Jehová acampa alrededor nuestro y nos defiende y nos guarda de las asechanzas de satanás y de sus huestes de maldad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 9 de mayo de 2020

Convertíos a Dios de todo tu corazón


Convertíos a Dios de todo tu corazón
“Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.”, Joel 2:12
“Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.”, Joel 2:13
El hombre, alejado de Dios, es arrastrado por las corrientes del mundo que solo lo conducen a la búsqueda de la satisfacción de los deseos de la carne, que son vanidad, y que cada vez lo atraen más y más hasta conducirlo a la esclavitud, la destrucción y la muerte porque el propósito de satanás en el mundo es hurtar, matar y destruir y al hombre, en las garras del maligno, solo le queda una esperanza, convertirse a Dios de todo su corazón y esa conversión muchas veces implica ayuno y lloro y lamento porque satanás lucha con todas sus fuerzas para no dejar que sus esclavos se aparten de él.
Convertirnos a Dios de todo nuestro corazón implica recibir a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal, entregarle el trono de nuestro corazón y de nuestra vida y rendirnos a Él para que real y verdaderamente sea en nuestro ser y en nuestra vida, nuestro Señor, nuestro Dios, nuestro Rey, nuestro todo.
Cuando el hombre en su angustia y desesperación, rasga su corazón y arrepentido de su maldad, de su iniquidad y de sus rebeliones clama a Dios; Él que es misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, que se duele del castigo del hombre necio, contumaz y rebelde, porque es un Dios de Amor, quien dice que habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por 99 justos que no necesitan arrepentimiento. (Lucas 15:7)
Nosotros, convertidos de corazón y conocedores de la gran misericordia de Dios con la cual nos sustenta día tras día en todos los tiempos, momentos y circunstancias de nuestra vida; llamados somos a andar en fidelidad a Él, honrando y glorificando su Santo, Santo, Santo nombre, todos los días de esta vida que en su amor y en su misericordia nos permite vivir. Oración.
«Amado Padre, Señor y Dios nuestro, de todo mi corazón me allego ante tu santa presencia y clamo a ti para que perdones todos mis pecados, culpas e iniquidades y los pecados las culpas y las iniquidades de esta humanidad que alejada de ti se debate en la angustia y la desesperanza que producen la violencia, la maldad, la injusticia, la inequidad, la corrupción, la avaricia y el vicio, que dominan al mundo; para que en tu misericordia, que hace que te duelas de nuestro castigo, tengas compasión, perdones nuestros pecados y sanes nuestra tierra y nos des vida y paz. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 8 de mayo de 2020

Los verdaderos discípulos del Gran Maestro


Los verdaderos discípulos del Gran Maestro

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;” Juan 8:31

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:32
La Palabra de Dios es el camino y la verdad y la vida, permanecer en ella es andar en el camino correcto, es permanecer en la verdad y es tener la vida eterna, por ello, cualquiera que se extravía de ella y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. (2 Juan 1:9)
Seremos verdaderamente los discípulos del Gran Maestro, Jesucristo, si vivimos en obediencia a su Palabra y a su mandamiento de Amor, pues nos manda en su primero y principal mandamiento a Amar a Dios y el cumplimiento de ese mandamiento escrito está: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” (Juan 14:21) Y eso mismo lo reitera cuando nos dice: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” (Juan 14:23)
El conocimiento de la Palabra de Dios y, la revelación que de ella nos hace el Señor por su Santo Espíritu, nos lleva a la verdad de Dios y el conocimiento de esa verdad nos libera de todas aquellas creencias fundamentadas en el conocimiento de los hombres y que no son más que vanidad de vanidades. El conocimiento y el entendimiento de la Palabra de nuestro Gran Maestro Cristo Jesús, es sabiduría, y por ello nos dice: “Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” (Proverbios 2:6) y por ello nos insta: “Sabiduría, ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia” (Proverbios 4:7)
Un camino trazado, una verdad revelada y una vida eterna es lo que el Gran Maestro tiene para sus verdaderos discípulos, los que guiados y sustentados por su Santo Espíritu perseveremos en su Doctrina. Nuestra es la decisión. Oración.
«Padre nuestro que estás en los cielos y que por amor a nosotros enviaste a tu Hijo amado, nuestro Señor y Redentor amado Jesús Cristo de Nazareth, para que nos enseñase todas las palabras que tú le diste, constituyéndose en el Gran Maestro de todas las generaciones y quien hoy por tu Santo Espíritu, que mora en quienes lo hemos recibido como nuestro Señor y Salvador, sigue enseñándonos, haz que nosotros seamos esos discípulos que en Espíritu y en Verdad le sigamos y obedezcamos para que no seamos solamente oidores de su Palabra sino ante todo hacedores de ella. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 7 de mayo de 2020

ID Y HACED DISCÍPULOS


ID Y HACED DISCÍPULOS
 “Y Jesús se acercó (a los discípulos) y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”, Mateo 28:18-20
Jesús después que resucitó, permaneció con sus discípulos 40 días, tiempo de regocijo para ellos al tener a Jesús con ellos de nuevo. Pero Jesús debía regresar al Padre, ya había preparado a sus discípulos y procedió a dar las últimas instrucciones, el plan y estrategia de Dios para alcanzar al mundo para él.
El Señor Jesús tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra, a quien los creyentes le debemos sometimiento y obediencia, por esto dio la orden “id y haced discípulos a todas las naciones”, o sea que tenemos que ir a buscar a los inconversos, salir de la zona de confort y llevar las buenas noticias de salvación. Hacer que las personas nazcan de nuevo por la fe en el Señor Jesucristo.
La tarea encomendada es de todos, el hacer discípulos es enseñar la obediencia de los mandamientos de Cristo. La obediencia nos sitúa en el camino correcto y es el centro de la Gran comisión. Sin obediencia, un creyente nunca va a madurar, ni ser capaz de hacer de otros sus discípulos. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). La obediencia es el sello del verdadero discípulo que ama a Jesús. Sí obedecemos el Señor nos promete permanecer con nosotros, hasta el fin del mundo.
La gran comisión es el plan de Dios para edificar su iglesia. Nuestro trabajo, dado por Dios, es de alcanzar a las naciones, pues la salvación y vida abundante que hemos recibido debe ser compartida a todos los que viven sin Cristo.
Sabemos que el mundo está ávido de Dios, el vacío del corazón del hombre clama con ansia su presencia; y como dijo el etíope a Felipe: “¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?” (Hechos 8:31), por tanto, es apremiante el trabajo de comunicar el mensaje de salvación.
Hermano, pidámosle a Dios amor por los perdidos, y su guía para alcanzar a muchos para Cristo, pues es un compromiso con Dios. Probablemente no será fácil, pues se requiere de fidelidad y una búsqueda continua de Dios, pero en su nombre nos haremos pescadores de hombres.
Oración.
"Amado Dios, sé cuánto amas al mundo entero, y quieres que todos oigan y conozcan cuánto los amas, no quieres que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento, por eso llevaré tu mensaje de salvación a quienes me rodean, para mostrar tu eterno amor y para que guarden tus mandamientos. Te amo Señor, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 6 de mayo de 2020


No clames a ídolos, confía en Dios
“Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; más el que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá mi santo monte” Isaías 57:13
Sabemos por la Biblia, en lo cual es reiterativa, que “el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.” (Marcos 12:29) “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” (Apocalipsis 1:8) Por tanto, todos los demás dioses de los pueblos son ídolos (Salmos 96:5) y a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará. ¿Podrá el hombre esperar algo de ellos cuando les clamare? Todos los ídolos son nada y sus obras vanidad; abominación es aquel que escoge a un ídolo por su dios. (Isaías 41:24) Por todo esto dice: “yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.” (Isaías 42:8).
El Dios nuestro que adoramos, que alabamos, el Todopoderoso, Omnipresente y Omnisciente es bueno y para siempre su misericordia, “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.” (Jeremías 17:7) “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios, Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.” (Salmos 103:2-5)
El Señor, Dios nuestro, es Señor de Señores y no admite sino el primer lugar en nuestro corazón y en nuestra vida. Estamos viviendo tiempos malos y, esta es la hora en que los verdaderos adoradores, adoraremos al Padre en espíritu y verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Juan 4:23-24) La gran pregunta es: ¿Estamos siendo esos adoradores que nuestro Padre Celestial está buscando que le adoren? O somos aquellos a quienes dice: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle”. (1 Reyes 18:21)   Oración.
«Padre, Señor y Dios nuestro; te doy gracias por la obra que has hecho en mi vida desde el momento en que recibí a Cristo Jesús como mi Señor y Salvador personal, porque a través del agua limpia de tu Palabra, me has lavado de todas mis inmundicias y mis ídolos; y ahora, es tu Santo Espíritu quien guía mis pasos y guía mi corazón para vivir en obediencia a ti, andando en tus caminos y haciendo lo que es recto y agradable delante de tus ojos, para honra y gloria de tu nombre y para bendición mía Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 5 de mayo de 2020

Deléitate en Dios


Deléitate en Dios
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmo 37:4
“Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro” Job 22:26
El deleite con Dios comienza cuando arrepentidos de nuestros malos caminos, buscamos su rostro, buscamos su misericordia y volvemos en amistad con Él; cuando oímos su voz y ponemos sus palabras en nuestro corazón y las cumplimos; cuando nos rendimos delante de su presencia y sujetamos a su voluntad nuestro corazón y nuestra vida para honrarle y glorificarle en todos los tiempos, momentos y circunstancias, y esto solo es posible viviendo en el Espíritu, porque Dios es Espíritu. “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.” (Romanos 8:5)

Cuando vivimos en el Espíritu y nos deleitamos en Dios, Él concede los deseos de nuestro corazón y no niega las peticiones de nuestros labios. (Salmo 21:2) Porque cercano está a todos los que le invocan, a los que le invocan de veras, cumple el deseo de los que le temen, oye el clamor de ellos y los salva, guarda a todos los que le aman y destruye a todos los impíos. (Salmo 145:18-20)

En estos momentos angustiosos del mundo, nada mejor, que buscar ese alto refugio, esa torre fuerte, ese Dios incomparable que nos ama con un amor que supera nuestro propio entendimiento y deleitarnos en Él, andando en sus caminos, obedeciendo su voz y apropiándonos de su promesa que nos dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” (Mateo 7:7-8) Encontraremos en su cumplimiento esa paz, consuelo, esperanza, esa mano poderosa, creadora de los cielos, de la tierra, de la mar y de las fuentes de las aguas, que nunca nos soltará, aunque estemos atravesando por valle de sombra de muerte. (Salmos 23:4).  Oración.
«Padre, Señor y Dios mío, el anhelo más grande de mi corazón es que real y verdaderamente seas para mi ser y para mi vida; mi Señor, mi Dios, mi Rey y mi todo, de modo que me deleite en ti, adorando, alabando, bendiciendo, exaltando tu santo nombre, obedeciendo la voz de tu palabra y honrando y glorificando tu nombre en todos los tiempos, en todos los momentos y en todas las circunstancias de esta vida, que tú me permitas vivir. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 4 de mayo de 2020

Ninguno puede servir a dos señores


Ninguno puede servir a dos señores
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciar al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Mateo 6:24
Dios pone delante de nosotros dos caminos y en su respeto a nuestro libre albedrío, deja a nosotros la decisión de escoger y llama a los cielos y a la tierra por testigos contra nosotros de que ha puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición, e incluso, en su amor, nos aconseja: escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. (Deuteronomio 30:19)
En el momento en que tomamos la decisión y escogemos un camino, también escogemos al señor de ese camino para que gobierne nuestras vidas, porque el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos. (Jeremías 10:23) Por eso, no podemos servir a los señores de los dos caminos, porque al escoger un camino es el señor de ese camino quien guía nuestros pasos y nuestro corazón.
Dios, por ser omnisciente, sabe desde antes, que la gran debilidad de esta iglesia, la de los últimos tiempos, sería la tibieza en su relación con Él (Apocalipsis 3:15), una iglesia que quiere amar a Dios sin perder su relación con el mundo, una iglesia que claudica entre dos pensamientos: El espíritu y la carne. (1 Reyes 18.21)
El tiempo se acaba y es el momento de decidir el camino que vamos a seguir y confiemos en que sigamos el consejo del Señor que nos dice “escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”. También amemos y sirvamos al Señor de ese camino, a Cristo Jesús, con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas, (Marcos 12:30) y llenos de su amor amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. (Marcos 12:31) Oración.
«Padre, Señor y Dios mío, tú sabes Señor lo que espiritualmente me falta y sabes también lo que me sobra para acercarme a ti en Espíritu y verdad, estar en comunión contigo y que verdaderamente ocupes el primer lugar en mi corazón y mi vida; que real y verdaderamente seas tú mi Señor, tú mi Dios, tú mi rey, tú mi todo; porque te amo y te necesito desesperadamente. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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