jueves, 5 de marzo de 2020

El tercer cordel


El tercer cordel

 “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.” Eclesiastés 4:12
Vivimos en un mundo conectado en línea, pero más desconectados que nunca los unos de los otros. Nos dividen formas de pensar y creencias diferentes, pero sobre todo con certeza nos divide el pecado, porque nos aleja de Dios y su perfecta, buena y agradable voluntad, y también del amor a nuestro prójimo.
Cristo es el pegamento que une verdaderamente a las personas, porque limpia nuestros pecados, quita la condenación que nos amarga profundamente y coloca un amor en nosotros, que permite que amemos a los demás con un amor verdadero, honesto y sin buscar nada a cambio.
Cuando experimentamos ese verdadero amor, puede haber diferencias, pero no divisiones, pues somos seres únicos que vamos conociendo y madurando en la verdad que nos une en amor, y es Cristo mismo, ¡Él es la verdad!
Este es el secreto para mantenernos unidos: el tercer cordel, es decir, la presencia de Dios en medio de nosotros, claro, primeramente, en nuestro corazón. Oración.
«Gracias Señor, porque el hilo de tu amor nos une, nos hace uno, para que todos conozcan que tú estás en nosotros, los que hemos creído en el nombre de tu hijo Jesús. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 4 de marzo de 2020

REVELACIÓN DADA POR EL ESPÍRITU SANTO


REVELACIÓN DADA POR EL ESPÍRITU SANTO
Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de
hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios", 1 Corintios 2:9-10
Todos recibimos mucha información a través de nuestros ojos y oídos, pero Pablo nos dice que hay ciertas cosas que no podemos dilucidar por medio del ojo y del oído humano. Además, dijo, "Ni han subido al corazón del hombre", o sea, no por medio de la imaginación, del pensamiento, de la reflexión o el raciocinio se han concebido. En otras palabras, hay ciertas cosas que uno nunca puede obtener por medios humanos.
Ahora, las cosas que Dios ha preparado para aquellos que le aman, sólo el Espíritu de Dios se las puede enseñar. Hay textos en la Biblia donde se puede aprender historia, poesía, oraciones, etc., pero las verdades espirituales, los secretos de Dios son manifiestas por medio del Espíritu, sólo Él las puede revelar, sólo Él las enseña acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Jesús dijo, "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber " (Juan 16:13-14). Estamos seguros que hasta que el Espíritu de Dios no nos revele las cosas de Cristo, viviremos vidas vacías.
Corresponde iniciar esa relación íntima con Dios, creyendo en el Señor Jesucristo como Salvador, depositando la fe y confianza en Él y en la validez de su sacrificio en la cruz. Entonces, recibiremos la poderosa influencia del Espíritu Santo, quien nos irá transformando en la persona que Él quiere que seamos y nos dirá qué tenemos que hacer.  Oración.
"Amado Padre, guarda mi corazón de la vanagloria, de ser sabio en mi propia opinión, porque sólo tu Santo Espíritu, que conoce lo profundo de ti, me puede revelar tu conocimiento y tu sabiduría, pues es inalcanzable por medio de la instrucción humana únicamente. En ti deposito toda mi confianza y mi amor para recibir tu revelación. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 3 de marzo de 2020

Limpiados para crecer. Parte 2


Limpiados para crecer. Parte 2
“Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” Hebreos 12:6-7
“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. Hebreos 12:11
¿Creerías que alguien que te ama, lo demuestra corrigiéndote? Si bien esa persona que nos corrige, está llamada a hacerlo con amor, (Efesios 4:15), con amabilidad y mucha paciencia (Colosenses 3:12), nuestro compromiso es aceptar los errores y tomar un nuevo rumbo en nuestra forma de pensar y de actuar. Así nos disciplina Dios, nos llama a través de otros hermanos y líderes de la Iglesia, pero también usa las circunstancias difíciles para ajustar cuentas con nosotros. Pero lo hace con todo amor, paciencia y sabiduría.
No tengamos tristeza porque somos disciplinados, Dios nos evita la muerte y quiere que vivamos encaminados en su propósito para ser bendecidos y ser bendición para otros, no una carga.
Si no somos disciplinados, seguiremos el rumbo al fracaso, pero ¿cómo reaccionamos cuando nos corrigen? Generalmente nos excusamos y tratamos de tapar con los errores del otro, o incluso culpamos a Dios por las situaciones difíciles. Esta no debe ser nuestra forma de actuar, si aceptamos la corrección, somos limpiados de nuestra mala conducta, por lo tanto crecemos en santidad, somos más sabios. Así que, aceptando la disciplina, aplicamos lo que dice el proverbio: “No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará.” (Proverbios 9:8). Oración.
«Gracias Señor cuando me corriges, cuando me llamas a disciplina porque soy tu hijo y tú eres mi Padre, el mejor de todos, tu corrección me limpiará y seré cada vez más útil para toda buena obra. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 2 de marzo de 2020

Vuélvete a mí.


Vuélvete a mí.
“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”. Isaías 43:25
“Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí”. Isaías 44:22
 “Borro” es una expresión tomada de un libro de cuentas, en el que, cuando se salda una deuda, la suma cargada en cuenta queda cancelada o borrada. En estos versículos, el Señor nos dice que ha disipado nuestros pecados como una nube y nuestras ofensas como la niebla de la mañana y nos pide volver a Él, porque pagó un precio muy alto por nuestra libertad.
Con Dios nunca hay ensayo y error. Él es perfecto y siempre nos espera, podrá haber días nublados y difíciles a causa de nuestros pecados pero también nos ha prometido ser “ese sol” en el día oscuro, cuando volvemos la mirada a Él. No permitamos que el pecado ensombrezca nuestras vidas, acerquémonos a Dios en arrepentimiento y confiemos en su perdón, Él siempre está listo para borrar nuestro pecado.
“Vuélvete a mí” es la preocupación de Dios por aquellos que se han descarriado, que se han salido del camino. Nuestros pecados son como una nube espesa entre la tierra y el cielo; en otras palabras, son una barrera que nos separa de la presencia de Dios, pero cuando Él nos perdona la disipa de manera que el camino al cielo queda abierto otra vez, con nuestra comunión restaurada y la llenura de su Espíritu en nuestros corazones.
Es gratificante saber que el Señor deshizo la deuda de nuestro pecado, ya no hay nada que nos acuse. Cuando Dios perdona, olvida por amor a sus misericordias, por amor a sus promesas y por amor a su Hijo que hizo su obra perfecta de salvación. Esto nos permite buscar el perdón por la fe en Él, con un verdadero arrepentimiento y una nueva vida. Dios nos insiste en la necesidad de un andar santo como prueba de que lo conocemos. Oración.
«Padre, me lleno de gratitud por estas promesas porque me recuerdan tu disposición para perdonar mis pecados, no quiero que ninguna nube de iniquidad se interponga entre nosotros, quiero permanecer en ti y en tu Palabra, en una continua comunión contigo. Gracias por tu fiel presencia en los días nublados, por ser la luz que ilumina mi caminar. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 1 de marzo de 2020

Los planes y propósitos de Dios


Los planes y propósitos de Dios

 “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Más el consejo del Señor permanecerá”
Proverbios 19:21
En muchas ocasiones, cuando llegan las dificultades, nos llenamos de preocupación que nos empuja a pensar en distintos planes o ideas, que de alguna forma nos permitan resolver el asunto. En nuestra mente nos rondan ideas y quisiéramos hacer muchas cosas y no sabemos cuál nos conviene más y peor aun cuando las oportunidades son escasas. Pero Dios tiene el mejor plan para nuestra vida.
El Dios todopoderoso que diseñó, planificó e implementó el universo con toda su belleza y complejidad, tiene un plan maravilloso y sorprendente para nuestra vida, que es revelado cuando aceptamos a Cristo como Señor y Salvador, y luego es puesto en marcha cuando le servimos.
Cuando disponemos nuestra vida, recursos, talentos y todo lo que tenemos, en dirección a que el mundo conozca a Cristo, nuestra vida cambia radicalmente, encontramos un sentido verdadero y un propósito digno y lleno de plenitud, que nos llevará a usar nuestra vida para la gloria de Dios. Hoy, dispongamos para que el mundo conozca a Cristo a través de nuestra vida, la dificultad por la que estás pasando es el momento oportuno para iniciar. Oración.
«Señor, tú conoces lo que es mejor para mi vida, tú tienes para mí un propósito que hará que mi existencia tenga un verdadero sentido, guíame hacia él y ayúdame a confiar plenamente en tus designios. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 29 de febrero de 2020

Si te convirtieres yo te restauraré


Si te convirtieres yo te restauraré

 “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes”. Jeremías 15:19-20
Jeremías estaba siendo perseguido, por anunciar el mensaje de Dios y sus enemigos lo tenían abrumado, en su desespero acusó a Dios de no ayudarlo cuando más lo necesitaba; con su impaciente lenguaje había dejado la correcta actitud ante Dios. Algo parecido nos pasa a nosotros cuando estamos enojados, heridos y asustados. Pero la verdad es que Dios comprendió el sentimiento de indignación de Jeremías y no se enojó con él, sino que le respondió mostrándole cuál era su prioridad como escogido de Dios.
El Señor le dice: “delante de mí estarás”, en otras palabras estaba pidiéndole que le sirviera de manera aceptable, “si sacares lo precioso de lo vil”, está diciéndole que quite su corrupción natural, impaciencia y palabras precipitadas y deje ver la gracia divina con la cual había sido revestido, así, colocaría nuevamente los ojos en los propósitos de Dios y sería el vocero que influenciara al pueblo y no al contrario.
Cuando nos sintamos cargados como Jeremías, debemos recurrir a la oración para mostrarle a Dios nuestros más profundos sentimientos y poner nuestra confianza en Él. Es volver la mirada al Creador cuando hemos quitado nuestros ojos de Él. Sólo pide dos cosas: primero, convertirnos a Él, o sea dar la vuelta completa cuando le hemos dado la espalda, para sanarnos y restaurarnos; y segundo dejar lo vil, lo que nos ha contaminado, lo que nos ha causado dolor y sacarlo de nuestro corazón. Él sabe que no somos perfectos, pero en nuestro interior hay algo precioso de destacar y es su gracia.
Dios anhela restaurarnos y promete cosas grandes para nuestras vidas. Seremos como su boca, con poder y autoridad, con ternura y amor, para inducir a otros a buscar a Dios y no para dejarnos arrastrar por los caminos de la impiedad.
Apropiémonos de esta promesa de Dios, que está en Job 22:21-23 “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción” Oración.
«Señor, perdóname si en momentos de angustia he renegado en tu contra. Ahora, aunque todos se olviden de mí y me menosprecien por proclamar tu Palabra, no dejaré de confiar en ti y saber que estás a mi lado cuando esté triste y abrumado. Restáurame y ponme en alto, sáname de mis más profundas heridas para poder ser tu boca y proclamar tu gloria. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 28 de febrero de 2020


Todos los días suceden milagros
Oración.
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Marcos 16:15-18
Muchas veces nos hemos preguntado ¿por qué ahora no se ven tantos milagros como los que se dieron dentro de la iglesia primitiva en el siglo I? El Señor prometió respaldar el ministerio evangelístico con señales, milagros y prodigios y no ha dejado de cumplir sus promesas.
La verdad, es que todos los días suceden milagros, nosotros somos los que hemos dejado de verlos al no creer y estar rodeados de tanta frivolidad y escepticismo. Todos los días el Señor saca a personas de las tinieblas a su luz admirable, libera almas encadenadas al vicio y de los demonios que los oprimen, restaura hogares y relaciones rotas, hace sanidades de cáncer y de infinidad de enfermedades, pero la mayoría de las veces no se le da el crédito a Dios.
Marcos muestra con claridad los deberes de la iglesia, eso quiere decir, los deberes de todo cristiano, que son: la tarea de la predicación del evangelio a toda criatura, la tarea sanadora intercediendo por la sanidad del espíritu, alma y cuerpo de las personas, y la tarea de enseñar e instruir a otros con la verdad de la Palabra.
La iglesia también tiene una fuente de poder para enfrentar la vida desde la perspectiva divina. Ese poder es dado por el Espíritu Santo que nos usa a nosotros como instrumentos de fe para cambiar las circunstancias. Recordemos Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Cristo el Señor Todopoderoso es el Señor de la iglesia y sigue obrando en ella y a través de ella.
La vida cristiana se debe vivir en la presencia y el poder del Cristo Vivo, que continúa trayendo vida a los que están muertos en sus delitos y pecados, transformándolos para mostrar su poder y su gloria. Pidamos que nos quite toda duda e incredulidad de nuestros corazones para seguir viendo sus manifestaciones poderosas. Oración. Amado Señor, enfoca mis pensamientos en tu reino y hazme obediente a tu mandato de proclamar el evangelio a toda persona, sé que, si me dispongo, tú me responderás y obras
a través de mi vida confirmando tu Palabra y tus promesas con sanidades y milagros en las personas; como lo hiciste con tus discípulos según Marcos 16:20 “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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