martes, 11 de febrero de 2020

ZARZAS ARDIENTES

ZARZAS ARDIENTES

“Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.”, Éxodo 3:1-4
Cuando Dios nos habla, algo cambia en nuestra vida, Él tiene formas muchas veces insospechadas por nosotros de llamar nuestra atención, para que lo escuchemos atentamente y reconsideremos nuestra vida, para que tomemos decisiones correctas, o cambiemos algo que no le agrada.
Nos puede hablar por medio de una zarza ardiente espiritual. ¿Cuáles son las zarzas ardientes en nuestra vida? Son las cosas que suceden, tal vez fuertes o conflictivas, que no se pueden ignorar y retan nuestra vida, pues nos quieren llevar a una nueva posición porque nos desafían a confiar plenamente en Dios y tienen un efecto perdurable. Esto pasó con Moisés, luego de que Dios le hablara, su vida nunca volvió a ser la misma.
La clave es la confianza en Dios, porque muchas veces aparentemente no nos dirá exactamente lo que debemos hacer en alguna situación, pero podemos estar seguros de que Él colocará las cosas de tal forma que será para nuestra bendición, como dice Proverbios 3:5-6: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”
Dios está dispuesto a hablarnos si estamos dispuestos a escucharlo, pero lo más importante, después de escucharlo, es obedecerle.
Dios nunca nos diría algo que no fuera lo mejor para nosotros, así que, aunque no conocemos toda la historia o el final de nuestra vida, podemos estar confiados de que Dios dispondrá y nos llevará paso a paso para completarla, hasta llegar al mejor fin que tiene planeado para nosotros (Jeremías 29:11). Él tiene la mejor historia para nosotros y el mejor final, que no es otra cosa que el principio de una nueva vida gloriosa en Cristo, para toda la eternidad y del cumplimiento de su voluntad y propósito para nuestra vida.
Aprendamos a escucharlo, reflexionando sobre cada circunstancia particular que nos sucede, llevándola día a día a sus manos. Por medio de su Palabra y en oración, confiemos y estemos dispuestos a obedecer, pues el Señor dispondrá todo para darnos la instrucción precisa y para que obtengamos el mejor fin para nuestra bendición. ¿Qué es lo que Dios quiere enseñarte o quiere decirte a través de la situación por la que estás pasando ahora? Oración.
"Gracias Señor porque tienes planes maravillosos para mi vida, estoy dispuesto a escucharte y a obedecerte, guía mi vida a una nueva dimensión, a aquella que tú sabes que es mejor para mí. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 10 de febrero de 2020

La manera más sencilla de evangelizar.

La manera más sencilla de evangelizar.

“Y les dijo: Venid en por de mí, y os haré pescadores de hombres”, Mateo 4:19
Este llamado de Jesús a unos pescadores ahora se hace extensivo a todos los creyentes. No importa nuestro oficio, profesión o trabajo que hacemos, el Señor nos llama a servir en su reino. Es la estrategia de Jesús, para conquistar el mundo para Él, por eso llama a hombres y mujeres para ser sus representantes y comunicar su mensaje en todo lugar y extender así el evangelio por toda la tierra.
Jesús expresó el propósito del llamado a sus discípulos, en términos que ellos lo entendieran, como pescadores expertos, sabían cómo atrapar peces, cuál era la mejor hora para hacerlo, la manera de bajar y levantar la red, cómo clasificar los peces y comercializarlos. Un buen pescador debe tener estas cualidades: paciencia, perseverancia y coraje. Cualidades que nos pueden hacer buenos pescadores de hombres. Es una analogía perfecta para la tarea a la que Jesús nos llama: ganar a otras personas para Él.
Cuando recibimos a Cristo, experimentamos su amor y empezamos una experiencia personal de transformación en nuestras vidas, esto nos motiva a compartirles a otros sobre Jesús con nuestro testimonio personal que es la forma más efectiva de evangelizar. El creyente que no comparte su fe desde el principio, tiene dificultades después en su desarrollo espiritual. Las primeras personas que debemos impactar con el mensaje de Cristo son las de nuestro entorno, la familia, amigos y conocidos. El amor que Dios nos demostró, con la muerte y resurrección de su hijo, nos debe motivar a vivir vidas dedicadas a Él
La iniciativa es de parte de Dios, llama al que Él quiere, es un llamado soberano y nos da una orden. Como dice Marcos 16:15 “id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. ¿Qué respuesta daremos a su llamado? Lo que Jesús necesita es gente corriente que se dé a sí misma. Cuando nos disponemos, Él hará lo que quiere a través de nosotros. Oración.
Señor Jesús, quizás como a esos pescadores que parecían insignificantes, me escogiste a mí entre muchas personas, cambiaste mi vida y mi destino. Ahora quiero mostrar a otros el Camino, te pido que me llenes de paciencia, perseverancia y valentía para compartir tu mensaje de salvación. Mi mayor motivación es tu amor que ha transformado mi corazón, permite que mi testimonio personal influya en la vida de los que están a mi lado. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 9 de febrero de 2020

Dios está buscando hijos que lo alaben de corazón

Dios está buscando hijos que lo alaben de corazón

“Vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra”. Mateo 26:7-10
Nuestra comunión diaria con Dios debe ser un estado de constante humildad ante Él. Al igual que la fragancia rota, podemos verter nuestra vida a los pies de Jesús, Él enjugará nuestras lágrimas y lavará nuestras vidas de todo pecado.
Por cuanto somos sus hijos Él envió el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, el cual clama “Abba Padre”, así que ya no somos esclavos, sino hijos y tenemos todos los derechos como tales. Pidamos que nos de ojos de niño para verlo, expresiones de amor y palabras de nuestro corazón, para darle alabanza en sincera adoración.
Como la mujer del pasaje, adorar a Jesús de esa manera no fue un desperdicio, como lo pensaron sus discípulos y los que estaban ahí, fue un derramar su corazón delante de aquel que la había perdonado, la había limpiado y la había transformado en otro ser.
Transformar significa cambiar la condición de nuestras vidas, nuestra naturaleza y carácter y sólo lo podemos hacer a través de un encuentro con Jesucristo. A Él no le interesa tanto en donde hemos estado, pero sí se preocupa más de cómo nos encontramos y hacia dónde vamos.
Antes que nuestra alabanza cambie, nuestra vida debe ser cambiada. Este es nuestro culto racional, ofrecernos como sacrificio vivo y ser transformados por la renovación de nuestra mente, conocer su buena voluntad agradable y perfecta como dice Romanos 12:1-2. La oración de un verdadero adorador es para vivir y cantar sobre el poder transformador de Cristo.
La intensidad con que María amó a Jesús, muestra las profundidades de su pecado, del cual Jesús la rescató. El amor nunca calcula, siempre le parece demasiado poco lo que da, por eso Jesús llama “buena obra” lo que María hizo con Él. Al final de la vida de Jesús había tanta amargura, tanta traición, tanta intriga, tanta tragedia, que esta historia brilla como un oasis de luz en un mundo en tinieblas.
En el corazón donde hay amor verdadero por Jesucristo, nada se considerará como demasiado bueno para dárselo a Él. Oración.
Jesús, mi amado Señor, cambia las palabras de mis oraciones para tocar tu corazón, que lo dichos de mi boca expresen el amor inmenso que te tengo por todo lo que has hecho por mí. Nunca antes nadie me había amado como tú, entregaste tu vida para salvarme, perdonaste mis pecados y cambiaste mi corazón. Sólo quiero expresar mi alabanza y mi adoración en gratitud a ti. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 8 de febrero de 2020

El Espíritu de vida

El Espíritu de vida
 “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”., Romanos 8:4-8
Cuando Jesús vino a este mundo y se hizo hombre, le ofreció a Dios una vida de perfecta obediencia, y un perfecto cumplimiento de su voluntad. Ahora que somos uno en Cristo, debemos también estarlo en su perfección. Gracias a su obra redentora, Cristo nos ofrece una vida que no esté dominada por la carne sino por el Espíritu de vida, que nos llena con un poder que antes no teníamos ni conocíamos. Ese poder, anula el castigo del pasado y nos asegura la fuerza para vivir vidas victoriosas en Él.
Tenemos que comprender que no estamos solos en esta batalla espiritual diaria, si el Espíritu está en nosotros, Cristo está en nosotros. Él habita en nuestro corazón por fe desde el momento en que lo recibimos. Su gracia en nuestra vida nos da una nueva naturaleza y es nuestro deber andar en el Espíritu, dejándonos gobernar por su presencia y dejando a un lado los deseos de la carne.
La regeneración del Espíritu nos da una nueva vida divina, que en un principio no alcanzamos a comprender, pero en la medida que vamos creciendo espiritualmente lo podemos hacer. Entonces, podemos estar bajo la influencia del Espíritu o la influencia de nuestra carne y según quién predomine, así será la inclinación de nuestra vida y el carácter de nuestras acciones.
Ocuparse de la carne es muerte, porque nuestra mente está dominada por impulsos que no son de Dios, no se sujeta a la Palabra de Dios y tampoco puede agradarlo. En cambio, ocuparse del Espíritu es permitir que reinen la gracia y la justicia en nosotros, renovar nuestra mente centrados en el Espíritu y disfrutar de vida y paz.
Dejemos que el Espíritu Santo se mueva en nosotros, Que arda su fuego en nuestro interior, que haga en nosotros lo que Él quiera hacer y transforme nuestras vidas. Oración.
Señor Jesucristo, desde el momento en que puse mi confianza en ti, como mi Señor y mi Salvador, tu Espíritu vino a morar en mi corazón como lo prometiste. Gracias porque ahora puedo vivir mi vida espiritual con tu guía, tu ayuda y actuar bajo tu dirección. Sigue renovando mi mente para obedecer tu Palabra y agradarte en todo. Gracias a tu Santo Espíritu puedo servirte y hacer tu voluntad. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 7 de febrero de 2020

Debemos pedir creyendo

Debemos pedir creyendo

“Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Mateo 21:21-22
En esta promesa, Jesús agrega un elemento importantísimo para la oración, debemos tener gran confianza en Dios y debemos pedir, creyendo. Nuestra fe debe ser tal, que cuando pedimos debemos tener la convicción de que será contestada. Sin embargo, no es la única condición para recibir respuesta. La Biblia establece varios elementos para una oración eficaz: Debemos orar en el nombre de Jesús, orar con el deseo de que se haga la voluntad de Dios antes que la nuestra y permanecer en su Palabra.
Si no entendemos bien esta promesa, podemos desanimarnos cuando no vemos la respuesta inmediata de Dios. Si la entendemos correctamente producirá poder en nosotros. ​Jesús promete que la oración nos da la capacidad para hacer grandes cosas, es la manera de recibir su poder para solucionar las situaciones adversas, es el canal para eliminar montañas de dificultades, por tanto, debemos orar, levantarnos y obrar, pero a veces hay que esperar y dejar actuar a Dios en las cosas que parecen imposibles y que sólo Él puede resolver.
La oración nos sirve para aceptar situaciones que no pueden ser cambiadas, como el ejemplo del apóstol Pablo, que le pidió al Señor ser sanado de una enfermedad en los ojos, un aguijón en la carne, pero Dios no lo libró de esa situación, sino que lo capacitó para aceptarlo, entendiendo que el poder de Dios se perfeccionaría en su debilidad. Su situación no solamente fue aceptada sino transformada en gloria.
El mismo Jesús en Getsemaní, oró intensamente en su agonía, por su inminente muerte en la cruz, pidiendo pasar esa copa, pero esa petición no podía ser concedida, oró hasta recibir la fortaleza para cumplir con la voluntad del Padre, su situación fue transformada y lo condujo directamente a la gloria de la resurrección.
Detrás de una petición siempre está la voluntad de Dios y el propósito por el cual nos permite pasar por situaciones difíciles, que generalmente nos llevan a fortalecer la fe, a crecer espiritualmente y a ver su gloria.
La oración nos da la capacidad para soportar lo insoportable, cosas que son inevitables, que son parte de la vida, como: la enfermedad, la muerte, las desilusiones, los fracasos, etc. La oración es un bálsamo de consuelo, fortaleza y paz, cuando llevamos nuestras cargas y descansamos en el amor y la misericordia de Dios. Oración.
Señor Jesucristo, me enseñaste a orar para tener un canal de comunicación contigo, y para presentar ante ti las situaciones de mi vida. Dame la confianza y la fe para entregarte mis cargas y descansar en tu presencia, teniendo la certeza de que oyes mi oración y estás presto a responderme. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 6 de febrero de 2020

Tiempos de refrigerio


Tiempos de refrigerio

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado, a quien dé cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”. Hechos 3:19-21
Después del Pentecostés, Pedro se dirige al pueblo judío y los insta a arrepentirse para que sus pecados puedan ser “borrados” y así Dios pueda mandar tiempos de refrigerio. ¿Qué quiso decir con esto?
Refrigerio significa cualquier tipo de refresco, descanso o la liberación de males. La Biblia está llena de estas promesas de descanso, gozo y alegría para nosotros, y vendrán tiempos de refrigerio para todos los que se arrepientan.
Seguir a Cristo a menudo nos lleva a dificultades, pero también hay descanso, cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, porque nos da tranquilidad en nuestra mente y nos quita el peso que nos oprime. Como David, debemos confesarnos: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado” Salmo 51: 1-2. Sólo el perdón trae paz y refrigerio. Dios está dispuesto a perdonar y a borrar la lista en nuestra contra.
Dios promete también tiempos de refrigerio en los días finales cuando Jesucristo regrese, para todos los que se conviertan y para su iglesia. Ese tiempo será un tiempo de restauración de todas las cosas. Cuando Jesucristo establezca su reino en la tierra, la paz, la seguridad, el bienestar y la alegría estarán disponibles para todos. La fuente de Dios se abrirá a todas las naciones, trayendo limpieza espiritual y la eliminación del pecado, que es el que ha traído los sufrimientos, penas y la decadencia de este mundo. Volverá la belleza que Dios quiso para la humanidad desde el principio.
Animémonos y no perdamos la esperanza, el Señor Jesús está con nosotros hasta el fin del mundo, nunca nos desamparará ni nos dejará. Oración.
Señor Jesús, tú te llamas a ti mismo “la fuente de agua viva”, tus aguas espirituales me limpian, me regeneran y me permiten disfrutar de una vida en el Espíritu que trae paz a mi corazón. Borra todas mis rebeliones por amor a tu nombre y renueva un espíritu recto dentro de mí para vivir tiempos de descanso y refrigerio en ti. Amén.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Aprovechando bien el tiempo


Aprovechando bien el tiempo

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”. Efesios 5:15-16
todo cristiano es un mayordomo, puesto que todo lo que tenemos le pertenece a Dios: nuestro tiempo, talentos y posesiones. Él demanda una fiel administración en cada uno de estos aspectos. Nuestro tiempo es un recurso valioso pero muchas veces mal utilizado. El tiempo no se puede devolver, no se puede estirar, no se puede acumular y mucho menos recuperar, por eso el apóstol Pablo nos dice que lo aprovechemos bien.
Este es un llamado a ser sabios en su manejo, porque los días en general están expuestos al mal, se hace necesario entonces que no dejemos pasar las oportunidades favorables mientras duren, escogiendo y usando la oportunidad para hacer el bien. A veces desperdiciamos el tiempo en los chats, navegando en internet, hablando por teléfono o viendo mucha televisión y decimos que no nos alcanza, por eso hay que tener un equilibrio para poder cumplir con todo.
El mundo está sumido en oscuridad y no podemos ignorarlo, necesitamos sacar tiempo para llevar el mensaje del Señor, porque podemos iluminar la vida de los no creyentes. Este es un trabajo conjunto con el Espíritu Santo, no temamos ser luz y pidamos que nos ayude a usar bien cada momento que nos da para compartir la verdad de Dios.
El tiempo más valioso, es el tiempo que apartamos para estar en la presencia de Dios, es el tiempo quieto con Él, donde dejamos a un lado la rutina diaria para dedicarnos a la oración y a la meditación de su Palabra. Es el tiempo mejor invertido, porque podemos entregarle todas nuestras cargas, todo lo que vayamos a hacer durante el día para que nos ayude, nos dirija y nos fortalezca. Este tiempo siempre será atacado por el enemigo, que se interpone para que no recibamos la influencia de Dios e impactemos nuestro entorno. Ser un buen administrador del tiempo nos enseña a establecer prioridades, a agendar las cosas importantes y realizarlas en orden, como le agrada al Señor.
¿Qué estamos haciendo con las riquezas del tiempo que Dios nos ha dado? Siempre tendremos suficiente tiempo para hacer la voluntad de Dios. Oración.
Amado Señor, tu palabra dice que busque primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las cosas me serán añadidas. Me has dado la riqueza del tiempo para manejarlo con sabiduría y así cumplir los propósitos que colocas en mi vida. Perdóname por el tiempo desperdiciado, por las oportunidades que he dejado pasar para compartir de ti, por no sacar el espacio para ayudar a otros y por malgastar momentos en cosas que no edifican. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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