lunes, 6 de enero de 2020

Hacer tu voluntad endereza mi camino


Hacer tu voluntad endereza mi camino

 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas”, Proverbios 3:5-6
Con frecuencia nos agrada hacer nuestra voluntad, seguir nuestros pensamientos y llevar a cabo nuestros propios planes. Pero el corazón del hombre es engañoso (Jeremías 17:9). Nuestro propio consejo puede parecer sabio ante nuestros propios ojos, pero nuestra visión es limitada, y fácilmente nos acomodamos a los criterios de un mundo relativo en decadencia.
Hoy a lo bueno se le llama malo y a lo malo se le llama bueno, todo depende del cristal con que se mire. Pues la única persona que puede diferenciar correctamente entre lo bueno y lo malo es Dios, puesto que es Dios el juez sobre todas las cosas. Él es la persona que tiene un punto de vista superior a todos, y nos dice que sus pensamientos son superiores a los nuestros y su forma de actuar es superior a la nuestra, y Él es quien nos llama para enderezar lo torcido de nuestra vida.
Este Juez Sabio y bondadoso es quien nos invita a confiar plenamente en Él, y nos llama a conocer su Palabra y a actuar en fe conforme a sus instrucciones. Nuestro camino será derecho cuando obedezcamos lo que Él nos ordena, cuando aceptemos su guía y nos despojemos de nuestro orgullo y autosuficiencia.
Hermano, confiemos en Dios, reconozcámosle en cada aspecto de nuestra vida, pongamos nuestros ojos en Jesús, como el máximo ejemplo y que podamos decir: Que no se haga mi voluntad sino tu voluntad Padre Dios.  Oración.
Padre Amado, reconozco que mi orgullo es una desventaja, y va en dirección opuesta a tus planes para mi vida. Tú eres sabio y justo, conoces lo bueno y lo malo, y en tu bondad me miras con ternura y me amas de una forma personal, siempre quieres lo mejor para mí. Hoy confió plenamente en los dichos de tu boca y sé que mi camino será enderezado. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 5 de enero de 2020

La instrucción de Dios te lleva a ser buen padre


La instrucción de Dios te lleva a ser buen padre

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”, Proverbios 22:6
Es sorprendente la respuesta, cuando a un niño de doce años se le pregunta: si pudieras devolver el tiempo ¿qué quitarías de tu vida? Y sin titubear él responde: a mi papá. Esta situación muestra cuán alejados están algunos padres, del modelo que Dios estableció para ellos. Nadie se prepara para ser papá, quizá los hijos llegan como producto de una pasión desbordada, y no se asume la responsabilidad de ser padre.
Tomar el verdadero rol de ser papá es guiar a sus hijos en el amor de Dios y en las Escrituras. La Biblia dice: “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:5-9).
Esta palabra destaca que la instrucción a los hijos, debe hacerse en todo momento y en todo lugar y desde temprana edad, pues la Palabra de Dios debe ser el fundamento del hogar. Instruir al niño requiere dedicación y consagración, esto conlleva tiempo y la mayoría de los padres fallan. Algunos se excusan argumentando que dedican tiempo de calidad, pero los hijos requieren tiempo en cantidad y en calidad.
Ahora, la disciplina y la instrucción son parte integral de la paternidad. La biblia dice: “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”. (Proverbios 13:24) Sabemos que la disciplina es dolorosa cuando se ejecuta, pero debe ser un acto de amor y no de imponer un régimen de terror, la disciplina debe estar seguida por una instrucción amorosa, solo así es beneficiosa para el niño.
Hermano, seamos excelentes padres y edifiquemos nuestro hogar con la ayuda y presencia de Dios, Él es nuestro modelo de Padre. “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1).  Oración.
Padre Bueno, tal vez hasta hoy no he sido el mejor papá para mis hijos, he fallado una y otra vez, pero quiero enmendar mis errores y tomar tu Palabra por siempre, grabándola en mi corazón para repetirla de día y de noche, como instrucción a mis hijos, obrar conforme a tus mandamientos y edificar mi hogar como altar en honor y honra para ti. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 4 de enero de 2020

Si Dios sostiene la cuerda no temeremos


Si Dios sostiene la cuerda no temeremos
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”, Isaías 41:10
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”, hebreos 13:5-6
En este pasaje Dios nos dice que es nuestro ayudador, boethos; que viene de boe «un grito pidiendo ayuda», y theo «correr». Boethos es: «uno que acude corriendo cuando clamamos por ayuda» [1]. La palabra describe al Señor apacible y listo para socorrer a sus hijos en el momento que lo necesitan.
Una historia dice que un día unos científicos y botánicos que se encontraban buscando nuevas especies de flores, vieron una flor rara y bella que se encontraba en un despeñadero, y para poder alcanzarla alguien tenía que bajar sostenido de una cuerda. Había un joven curioso observando y le dijeron que le pagarían si bajaba por el despeñadero para arrancar la flor. El muchacho vio el profundo y vertiginoso precipicio y dijo: «Regreso en un minuto». Al rato volvió, seguido de un hombre canoso. Se acercó a los botánicos y les dijo: «Bajaré por el despeñadero y les traeré la flor solo con la única condición de que este hombre sostenga la cuerda, es mi papá».
Qué bueno sería que Dios nos diera la fe de ese muchacho. Si alguna otra persona sostiene la cuerda no nos atrevemos a ir, pero si es Jesús el que nos mantiene firmes, no podemos dudar. ¿Estaríamos dispuestos a decir: «¿Si mi Padre sostiene la cuerda, no temeré? ¿Cómo está nuestra confianza en el Señor?  Oración.
Señor, danos la suficiente fe para confiar en ti, independientemente de las circunstancias que atravesemos, pues nos has prometido que no nos dejarás ni nos desampararás, cualquiera que sea nuestra situación. ¡Oh Señor! Que nunca nos soltemos de tu mano poderosa, tú eres quien nos sostiene. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 3 de enero de 2020

La gloriosa plenitud de Dios


La gloriosa plenitud de Dios
“y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”, Efesios 3:19
En la vida estamos en un aprendizaje constante, y consideramos diversos conocimientos como preciados y valiosos. El obtener una colegiatura, un título universitario, o el conocimiento para realizar una labor o trabajo son importantes, pero conocer el amor de Cristo excede a todos ellos.
El conocimiento del amor de Cristo es conocer la obra de Jesús, quien siendo Dios se hizo hombre, habitó entre nosotros y se humilló a sí mismo, se hizo obediente y obediente hasta la muerte en la cruz, cargó con nuestros pecados y toda nuestra maldad cayó sobre Él, inocente que nunca cometió pecado, justo por los injustos, y por sus llagas fuimos todos sanados, resucitó al tercer día y juntamente con Jesús fuimos resucitados, nos dio una nueva posición y un nuevo lugar a su lado. Este es el conocimiento máximo.
El conocer la obra realizada por Jesús nos lleva a ser llenos de la gloriosa plenitud de Dios, es donde encontramos la seguridad de salvación y la tranquilidad para vivir. En muchas ocasiones buscamos seguridad y tranquilidad en cosas efímeras, muchos las buscamos en las relaciones interpersonales, pero cuando esas relaciones fallan nos derrumbamos, en otras ocasiones buscamos desahogarnos en el alcohol, pero después de que pasan los efectos, nos encontramos en un punto aún peor, otras veces podemos buscarlas en la realización laboral, pero cuando nos despiden o fracasa nuestro negocio, también nos derrumbamos. La única forma de tener esa plenitud humana es en la realización espiritual, conociendo a Jesús y su incomparable y sublime amor, reteniendo sus palabras y poniéndolas por obra.
Hermano, guarda y pon por obra esta Palabra: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”, Josué 1:8.  Oración.
Padre Dios, solo tú eres sabio y entendido, contigo mora la sabiduría y tan solo quiero aprender de ti. Hoy reconozco que tu inteligencia es superior a la mía, y tu sabiduría es tan extensa y profunda que no alcanzo a comprender. Soy una persona que comete muchos errores, y a veces pienso que sé mucho, sin embargo, tú dices que si alguien se cree sabio se haga primero ignorante y pida sabiduría. Permíteme entender tu obra en la cruz y su impacto en mi vida. Quiero poner en primer lugar el conocimiento del amor de Cristo y poder experimentar tu plenitud en mi vida. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 2 de enero de 2020


Manifestación de Dios
“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”.
Cuando Dios habla de manifestarse en nuestra vida, pensamos y anhelamos la bendición como resultado, o tal vez lo como el respaldo que Él nos puede dar en situaciones determinadas, o la solución de nuestros problemas o la satisfacción de las necesidades.
Todo esto es cierto y son ejemplos válidos de cómo
Cristo se puede manifestar en la vida de toda persona que le ama. Sin embargo, la reprensión y la instrucción también son manifestaciones de Dios igual de importantes que la bendición y la provisión. Por medio de estas podemos corregir el camino, forjar el carácter, apartarnos de lo que hace daño o de lo que no dejará que logremos todo lo que Dios ha dispuesto en nuestro camino.
Las manifestaciones de Dios debemos verlas desde una perspectiva de enseñanza, porque todo tiene el fin de que aprendamos algo y que atesoremos para la vida, y terminada esa lección, iniciaremos el recorrido a la siguiente manifestación. Cada manifestación de Dios es única, diferente, especial y con un propósito, es resultado del gran amor que el siente por cada uno de sus hijos.
Hermano ¿Discierne las manifestaciones de Dios en su vida?  Oración.
Señor, permíteme tener una visión más amplia de lo que tu significas en mi vida y de que tu obrar es perfecta siempre. Quiero vivir confiado, obedeciendo tus mandamientos. Tú quieres lo mejor porque me amas y tus planes son perfectos. Gracias Señor. Amen. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 1 de enero de 2020

Maravillarse en la presencia de Dios


Maravillarse en la presencia de Dios
“Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, tu derecho como el mediodía”, Salmo 37:4-6
Siempre al inicio del nuevo año pensamos en un nuevo comienzo, una nueva etapa y nuevos planes, pero el creyente ¿Qué determinación debe hacer? Si los propósitos trazados no son para honrar a Dios o no están de acuerdo a su Palabra, no tendremos el favor de Dios para llevarlos a cabo. La Biblia dice: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él”. (Colosenses 3:17)
A la luz de la Biblia podemos tomar determinaciones radicales como: 1) Pedir al Señor sabiduría para hacer los planes que Él determine para nosotros, en Santiago 1:5 dijo: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. 2) Poner la confianza y la fe en el poder de Dios que está a nuestro favor, pues las dificultades en nuestro caminar diario probarán la calidad de esta confianza. 3) No dejar de congregarnos para no ser ovejas sin pastor. 4) No desanimarse ante los fracasos de la vida, Él dijo en Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. 5) Nuestra principal dependencia tiene que ser siempre del Espíritu Santo quien nos guía a toda la verdad y nos hace saber las cosas que habrán de venir. 6) Deleitarnos en su presencia de una manera práctica, integral y completa dando alabanza y adoración. 7) Llevar una vida de constante oración y lectura de su Palabra.
Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5) Si Dios es el centro de nuestras determinaciones en este nuevo año, tendremos éxito en lo que emprendamos, pues nuestra dependencia y compromiso es con el Señor. Oración.
Padre Amado, en tu presencia se deleita mi alma y se regocija todo mi ser, y en tus perfectas manos encomiendo mi camino, en la confianza que tú obrarás a mi favor para cumplir las determinaciones que tome de acuerdo con tu santa y perfecta voluntad y las peticiones de mi corazón. Te amo Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 31 de diciembre de 2019

El sacrificio de alabanza


El sacrificio de alabanza

“Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,
Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová”.
“Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres; Ofrezcan sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con júbilo”.
“Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca, Y me enseñes tus juicios”
A medida que desarrollemos el hábito de la alabanza, tendremos días en los que nos será difícil reunir las fuerzas necesarias para alabar. Puede que hoy, ayer y anteayer hayamos alabado a Dios siete veces al día, y que le hayamos alabado con la misma constancia la semana pasada o el mes anterior. Pero llega el día en que simplemente nos es imposible proferir alguna alabanza. Son días en los que a uno lo agobia el dolor, la oscuridad total o los problemas más graves. En tales días, uno se encuentra tan agobiado que, incluso, derrama lágrimas de auto compasión. ¿Cómo es posible que en tales días podamos alabar a Dios? Si se siente herido, dolido y atribulado. Pues la respuesta más obvia no consiste en alabar, sino en lamentarse. Se siente que lo más normal sería murmurar en lugar de dar gracias, y no hay deseos de alabar ni se piensa en hacerlo.
Al tomar en cuenta las circunstancias y el estado en que uno se encuentra, pensamos que alabar no es lo más apropiado. En ese preciso instante deberíamos recordar que el trono de Jehová permanece inmutable, que su nombre no ha cambiado y que su gloria no ha mermado. Uno debe alabarlo simplemente por el hecho de que Él es digno de ser alabado. Uno debe bendecirlo por la sencilla razón de que Él merece toda bendición. Aunque uno esté agobiado por las dificultades, Él sigue siendo digno de alabanza; entonces, a pesar de estar angustiados, somos llevados a alabarlo.
En ese momento, nuestra alabanza viene a ser un sacrificio de alabanza. Esta alabanza equivale a sacrificar nuestro becerro gordo. Equivale a poner lo que más amamos, nuestro Isaac, en el altar.
Así, al alabar con lágrimas en los ojos, elevamos a Dios lo que constituye un sacrificio de alabanza.
¿En qué consiste una ofrenda? Una ofrenda implica heridas, muerte, pérdida y sacrificio. En presencia de Dios, uno ha sido herido y sacrificado. Delante de Dios, uno ha sufrido pérdida y ha muerto. (Ha perdido el mundo y ha muerto al pecado). Sin embargo, uno reconoce que el trono de Dios permanece firme en los cielos y no puede ser conmovido; y, entonces, uno no puede dejar de alabar a Dios. En esto consiste el sacrificio de alabanza. Dios desea que Sus hijos le alaben en todo orden de cosas y en medio de cualquier circunstancia. Oración.
Padre Nuestro que permaneces en el trono celestial, alto y sublime, digno de darte honor, honra y gloria. Merecedor de alabanza y adoración; Sacrificaré en tu tabernáculo sacrificios de júbilo, entonaré y cantaré salmos a tu nombre, por tu gran amor y misericordia que has tenido conmigo. Gracias Señor Amen. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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