martes, 25 de junio de 2019

SI ORAMOS BIEN, TODAS NUESTRAS PETICIONES SERÁN OÍDAS


SI ORAMOS BIEN, TODAS NUESTRAS PETICIONES SERÁN OÍDAS
“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”, Santiago 4:1-3
Muchas veces oramos y no recibimos respuestas, quizás estamos orando equivocadamente. No pedimos para hacer la voluntad de Dios sino para satisfacer la nuestra. Cuando oramos guardando en nuestro corazón sentimientos que no agradan al Señor como la codicia, la envidia, el resentimiento, la venganza, el rencor, la falta de perdón, la ira, la mentira, la crítica, la murmuración, el odio etc. Él no escucha. Estos sentimientos son como comejenes que carcomen nuestra relación con otros y por ende rompen nuestra comunión con Dios.
El pecado es la primera causa que hace que Dios cierre sus oídos a nuestras peticiones, Él siempre está dispuesto para los que le buscan con un corazón humilde, contrito y humillado. Ninguna oración puede ser efectiva a menos que confesemos nuestros pecados y perdonemos a los demás. Isaías 59:1-2 “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
Las causas de nuestras contiendas tienen origen en nuestro interior, vienen de nuestros propios conflictos que se desbordan en pasiones, guerras, pleitos con otras personas. Trae una lucha en nuestra propia alma y con el Espíritu de Dios.
Dice el apóstol Santiago: “codiciáis”. Él habla aquí del deseo de poseer con la mente y el corazón algo que no podemos y nos devastamos y oprimimos por la envidia. Esto hace caer a muchos en acciones violentas. “Mataís y ardeís en envidia”; ya no sólo es el deseo sino la acción descontrolada de un individuo contra otro. La petición de los injuriosos, homicidas y contenciosos no es reconocida por Dios como oración.
La oración que Dios promete contestar es sólo la que se hace con un buen espíritu, con una buena intención, con un corazón limpio, lleno de amor y perdón.  Oración.
"Amado Dios, examina mi corazón y no permitas que ningún sentimiento negativo se anide en él. No quiero que el pecado haga división entre nosotros dos, que voltees tu rostro para no oír mis peticiones. Deseo acercarme a ti con un corazón contrito y humilde, reconociendo mi culpa; límpiame y perdóname Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de monumentos del mundo

lunes, 24 de junio de 2019

QUE SE ABRA EL CIELO. PARTE 2


QUE SE ABRA EL CIELO. PARTE 2
“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”, Mateo 4:1-11
Después de que se abrieron los cielos, el Espíritu Santo descendió en forma visible sobre Jesús y dice la Escritura que fue llevado por Él al desierto, para ser tentado. Jesús había aprobado su primer examen de aceptar el llamamiento de venir al mundo a morir por los pecados de la humanidad, pero ahora es sometido al segundo examen: la tentación.
El mismo Espíritu que había visto en la visión de su bautismo lo condujo a un lugar solitario, donde le tocó enfrentar varias situaciones y el ataque del enemigo. Y es que Jesús también se identifica con nosotros en esto, ya que quizás muchos ya hemos pasado el primer examen de aceptar el llamado de Dios para servirle, pero la segunda etapa es la que nos prepara para cumplir a cabalidad la voluntad de Dios. Hemos sido puestos en un desierto, el mundo en que vivimos, donde todas las fuerzas del enemigo se unen para confrontarnos cuando tomamos la decisión de apartarnos y consagrarnos a Dios.
Jesús fue tentado con todo lo que el mundo ofrece, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, pero el Espíritu Santo lo fortaleció para resistir la tentación, lleno de su plenitud usó la Palabra de Dios frente a Satanás y triunfó. Esta victoria de Jesús sobre el enemigo perduró a través de todo su ministerio, cuando lo vemos actuar a través de los evangelios: sanando enfermos, echando fuera demonios, rescatando las almas aprisionadas por el enemigo y dando libertad por la predicación de la Palabra.
Jesús no luchó solo, fue tentado constantemente hasta el Getsemaní antes de ir a la cruz, pero lo soportó todo porque todos los poderes del cielo estaban de su lado por el Espíritu Santo. Como hijos, esos poderes también están a nuestro favor, aunque sean invisibles. Es nuestra tarea permanecer llenos y controlados por el Espíritu, quien nos fortalecerá y junto con la tentación nos dará la salida.
Ahora el turno es para nosotros, debemos seguir su ministerio entendiendo que seguiremos siendo tentados hasta el regreso de Cristo, en este mundo, pero también tenemos el más grande poder obrando a través de nosotros. Fuimos bautizados por Jesús con el Espíritu Santo; alentémonos porque nuestro corazón es su morada y nunca estaremos solos para afrontar las situaciones diarias.  Oración.
"Amado Dios, gracias porque no me has dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio para resistir la tentación. Gracias por la fortaleza que me das por tu Santo Espíritu, para batallar cada día en el desierto de este mundo y afrontar los ataques del enemigo. Lléname de tu presencia para salir victorioso cada día. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de Imagenes de Jardines

domingo, 23 de junio de 2019

QUE SE ABRA EL CIELO. PARTE 1


QUE SE ABRA EL CIELO. PARTE 1
“Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Y luego el Espíritu le impulsó al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían”, Marcos 1:9-13
Como creyentes podemos preguntarnos ¿por qué Jesús se bautizó con Juan, si ese bautismo era para arrepentimiento? La Escritura dice que Él era sin pecado y no lo necesitaba. Pero para Jesús su bautismo representó cuatro cosas, que también deben serlo para nosotros. Primero: Fue la señal para empezar su ministerio, entendió que era el momento para entregarse a su misión. De salir del anonimato a la luz pública. En nuestra vida debe haber un momento decisivo como este, para aceptar el desafío que Dios nos hace a servirle en su obra. Generalmente el bautismo después de la conversión es un compromiso a vivir para Él y servirle sin reservas. Es morir a mi yo y renacer a esa nueva vida que Cristo me ofrece.
Segundo: fue el momento de la identificación con nosotros, que necesitamos el arrepentimiento y volver a Dios. Jesús se identificó con nuestra naturaleza caída y entendió nuestra gran necesidad de perdón. Tomó sobre sí la semejanza de carne de pecado y se santificó a sí mismo para que nosotros también fuéramos santificados. Por eso cada día debemos luchar contra el pecado y caminar en santidad.
Tercero: Fue el momento de aprobación de Dios. A Jesús le llegó directamente la voz de Dios aprobando su decisión de venir a morir por los pecadores: “Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia”. Ésta fue su experiencia personal y no una demostración para la multitud que estaba allí. Jesús sometió su voluntad a Dios y Dios la aprobó sin dejar lugar a dudas. En tu experiencia personal Dios confirmará tu llamado y aprobará tu decisión de servirle.
Cuarto: fue el momento de equipamiento, pues el Espíritu Santo descendió sobre Él y lo habilitó para ejercer un ministerio totalmente diferente al de Juan, cuyo mensaje de juicio era como el hacha en la raíz de los árboles, mientras el de Jesús un mensaje de benevolencia para los perdidos. Fue un acto de dedicación a su propio ministerio. También te ha equipado para su obra con el poder de su Santo Espíritu.
Recordemos hermanos que los cielos se abren cuando le permitimos al Espíritu Santo obrar en nuestras vidas.  Oración.
"Señor de los cielos, cuánta gratitud hay en mi corazón por escogerme y sacarme de las tinieblas a la luz, quiero que halles complacencia y contentamiento conmigo. Equípame con tu Espíritu para poder hacer tu voluntad en esta tierra, ya que sin Él no podré hacerlo. Me has ungido con tu presencia para ser tu siervo, por el poder del Espíritu, para vencer todos los ataques que el enemigo esgrime sobre mi vida y que impide que cumplas tu propósito en mí. Amén.  Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de geranios de colores

sábado, 22 de junio de 2019

NO PODÉIS SERVIR A DIOS Y A LAS RIQUEZAS


NO PODÉIS SERVIR A DIOS Y A LAS RIQUEZAS
“Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal; las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano. Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano. Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano? Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán y dolor y miseria. He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte”, Eclesiastés 5:13-18
El predicador nos enseña que las riquezas y las ganancias materiales no contentan ni satisfacen a los seres humanos. Cuando la vida está basada en el materialismo se vuelve vanidad y carece de sentido. Entre más se tiene más se agobia el alma, porque hay más preocupación por todo lo que se tiene. Saber que nada de lo que se posee se puede llevar cuando se muere, desconcierta al que sólo vive para eso.
Las satisfacciones materiales no bastan. Es mejor vivir contento con lo que se tiene que sufrir y agobiarse por acumular riquezas ociosas. El codicioso no disfruta de su trabajo y se priva a sí mismo inútilmente de muchas cosas, de la familia, del descanso, de la tranquilidad, de la paz, etc. Afanarse sin disfrute alguno es inútil, trabajar de manera que no se pueda gozar de los frutos de su labor es necio, ya que el exceso de trabajo es un vicio, que vuelve esclavos a los hombres.
Dice Proverbios 10:22 “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”. La diferencia entre la riqueza que ha sido buscada y la que viene de la mano de Dios, es que esta última no está asociada con maldición alguna. Es de sabios disfrutar con moderación lo que recibimos del Señor y ser agradecidos y gozosos con las bendiciones que Él nos da.
Eclesiastés 5:19-20 “Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios. Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón”. Si conocemos a Dios y tratamos de vivir delante de Él de forma que le agrademos, entonces somos sabios. Ser sabios es atribuir un valor relativo a nuestras decisiones porque aprendemos a escoger aquellas cosas que tienen un valor permanente.
Ser un mayordomo cuidadoso de nuestras posesiones, es colocar primero a Dios y luego lo demás, entendiendo que el dinero es un instrumento para ser utilizado y no un dios para ser servido, por eso nuestras motivaciones a la hora de adquirir y conseguir cosas son factores determinantes en nuestra vida espiritual. Si nuestro corazón está consagrado a Dios le serviremos sólo a Él. Mateo 6:24 nos dice: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.  Oración.
"Amado Dios, gracias por todo lo que me das, por todo lo que tengo. Permíteme disfrutar de tus bendiciones y consagrar mi corazón a ti para servirte con amor y agradecimiento. Aparta mis ojos de la codicia y el materialismo para poder colocarlos en las cosas de arriba que son eternas. Quiero disfrutar de mi trabajo y bendecir a otros cuando me das abundancia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de orquideas hermosas

viernes, 21 de junio de 2019

UN LUGAR EN QUE TODO ES COMO DEBERÍA DE SER: PERFECTO


UN LUGAR EN QUE TODO ES COMO DEBERÍA DE SER: PERFECTO
“Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”, Apocalipsis 21:22-27
El concepto del cielo siempre ha estado presente en nuestra cultura, muchas películas, documentales y música han sido inspiradas por el interés que los seres humanos muestran hacia este lugar. Sin embargo, muchos hoy tienen dudas de que exista un cielo como el que describe la Biblia en este pasaje y no creen en las promesas de Dios mostrando una nueva creación, en la cual Él y su pueblo moran juntos en comunión.
¿Será que podemos imaginar ese lugar donde no hay hambre, violencia, injusticia, guerras, pobreza, sufrimiento, enfermedades y muerte? Parece demasiado bueno para ser real, pero lo es, porque Jesús lo prometió en 14:1-3 “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.
Ese lugar es real y seguro para todos los que creemos, pues Jesús está haciendo los preparativos para pasar la eternidad con nosotros allí. Tenemos una morada eterna dispuesta por nuestro Rey de reyes y Señor de señores. Un lugar sin límites de propiedad, donde seremos semejantes a Cristo, donde tendremos un cuerpo nuevo, un ambiente nuevo, una experiencia nueva en la presencia de Dios, donde cesará el sufrimiento y la muerte.
En ese lugar, las puertas nunca serán cerradas porque será siempre de día, donde todo lo bendito y glorioso puede entrar continuamente. Nada inmundo entrará en la ciudad celestial y lo más increíble de entender, es que nosotros estaremos ahí no por nuestro origen, personalidad, ni buena conducta, sino por nuestra fe. La vida eterna está a la disposición sólo por lo que Jesucristo, el Cordero, ha hecho por nosotros. Si confiamos y creemos en Él estaremos asegurando nuestra estadía en el cielo, nuestra ciudadanía en su nueva creación.
Tenemos una responsabilidad grande para con nuestros semejantes que están desesperanzados y temerosos de .su futuro. Prediquemos el evangelio y mostremos que la vida eterna es una realidad y está disponible a través de Jesucristo para todo el que le conoce, como lo dice Juan 17:3 “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Cree en Jesucristo, acéptalo en tu corazón y tú nombre estará escrito en el libro de la vida del Cordero; ese es el pase para entrar al cielo.   Oración.
"Gracias Padre celestial porque a través de tu Hijo Jesucristo, su muerte y resurrección, restauraste todas las cosas que fueron dañadas por el pecado del hombre. Ahora tengo la seguridad de una vida eterna junto a ti. Recárgame de fe al mirar las maravillosas promesas en tu Palabra sobre el cielo, donde ya no habrá más sufrimiento y decadencia, sino que todo va a ser como lo diseñaste desde el principio para todos los que hemos depositado nuestra confianza en ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de perros pequeños

jueves, 20 de junio de 2019

NECESITAMOS UN PROCESO PARA SER TRANSFORMADOS


NECESITAMOS UN PROCESO PARA SER TRANSFORMADOS
“Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió”, Hechos 9:3-9
Cuando conocemos a Cristo todos necesitamos un proceso para ser transformados. Saulo de Tarso tuvo que pasar por ese proceso de manera muy rápida para convertirse en el famoso evangelista, Pablo.
Sus antecedentes muestran a un hombre religioso que seguía la ley, de la tribu de Benjamín, fariseo, enseñado por un gran maestro, Gamaliel. Lleno de conocimiento intelectual pero interiormente vacío, con un corazón endurecido por el legalismo y la religiosidad que lo llevó a convertirse en uno de los más temidos perseguidores del cristianismo. Aparentemente no había nada en él que lo calificara para ser un seguidor y siervo de Cristo. Sin embargo, ¿por qué Pablo evidenció un cambio tan radical y transformador en su vida?
Primero tuvo un encuentro con Jesús que lo derribó totalmente, no sólo lo postró físicamente ante su presencia sino que lo obligó a dejar toda altivez de su corazón, al ser un hombre envanecido por sus conocimientos y por su formación religiosa. Su auténtica experiencia personal con Jesús implicó el conocimiento de quién realmente era Dios, esa convicción en su corazón trajo un cambio transformador a su vida, que nunca volvió a ser la misma.
Segundo, tuvo que humillarse y obedecer a la voz que le ordenaba. No era fácil para alguien como Pablo enseñado a dar órdenes, obedecerlas. Tenía que doblegar su carácter y aceptar que otro lo condujera de la mano hasta Damasco. Su humildad tuvo que aflorar para seguir las instrucciones que el Señor le dio.
Tercero tuvo que morir a su “yo”. En esos tres días, Saulo quedó completamente ciego, desconectado del mundo, pero en conexión con Dios, dedicado al ayuno y la oración. Tiempo dispuesto por el Señor para que reflexionara sobre el propósito para el cual fue escogido. Necesitaba esos tres días para resucitar en un nuevo hombre, sin orgullo, sin pretensiones, sin prejuicios y argumentos religiosos. Un hombre controlado totalmente por el Espíritu Santo, transformado en su carácter, fortalecido por el poder de Dios y con una nueva visión y asignación: ir a predicar el evangelio al mundo gentil.
Esas son las cosas que Dios hace. Él cambia totalmente nuestro enfoque cuando tenemos un encuentro genuino con Él. Nos lleva a la postración y al reconocimiento. Nos lleva a la obediencia y humildad para que nos rindamos a su voluntad. Nos enseña a seguir instrucciones y a dejarnos guiar por el camino correcto, a buscar una íntima relación con Él, a practicar el ayuno y controlar así nuestros apetitos emocionales y carnales. Un verdadero encuentro con Jesucristo debe producir: una transformación de nuestro ser, una renovación de nuestra mente y un propósito de vida totalmente diferente.  Oración.
"Amado Señor Jesús, gracias por ese verdadero encuentro contigo, afírmame en tu carácter para no ser más yo, sino tú viviendo en mí. Cámbiame y límpiame para poder convertirme en instrumento escogido para la obra a la que me has llamado. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.     
Resultado de imagen de imagenes de perros y gatos

miércoles, 19 de junio de 2019

CRECIENDO EN EL ESPÍRITU SANTO


CRECIENDO EN EL ESPÍRITU SANTO
“Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.”, Colosenses 1:1-8
La predicación del evangelio que va acompañada del testimonio de los creyentes, por la obra del Espíritu Santo, se convierte en semilla para la extensión del reino. Una iglesia o un creyente que crece en su conocimiento de Dios y se fortalece en el Espíritu, resiste cualquier situación y da mucho fruto.
Esto se resume en las palabras del Señor Jesús cuando dijo: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan fruto y muestran así que son mis discípulos” (Juan 15:7-8).
No desechemos el privilegio de caminar tomados de la mano de Dios y mantenernos unidos a nuestro Señor Jesucristo. Escuchemos el llamado del evangelio y busquemos dar fruto en toda buena obra por su glorioso poder.  Oración.
"Padre Dios Todopoderoso, te agradecemos grandemente por habernos liberado de nuestro pecado y traernos a la luz. Confiamos plenamente en tu amor y tu fidelidad. Queremos ser útiles conforme a los dones que nos has dado para servir a los demás de acuerdo a tu mandato. Bendito y alabado seas en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y en la unción de tu Santo Espíritu. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de cataratas del mundo