martes, 11 de junio de 2019

NADA HAY ENCUBIERTO, SED SINCERO


NADA HAY ENCUBIERTO, SED SINCERO
  “En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, [Jesús] comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas”, Lucas 12:1-3
Muchas veces actuamos erróneamente pensando en que nadie nos ve, pero si quedamos en descubierto esto avergüenza, el Señor dice que “nada hay encubierto, que no haya de descubrirse” y además todo lo que hablemos con fingimiento y mentira en cualquier momento seremos afrentados. Vemos cómo Jesús tachó de hipócritas a los fariseos porque aparentaron ser piadosos.
Son graves las consecuencias de actuar y hablar con mentiras, pues es una de las abominaciones de Dios, la Biblia dice: “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: […], la lengua mentirosa, […], el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:16-19)
¿Quién no ha sido víctima de un engaño y de mentiras, y que no haya dolido en lo profundo del alma el sentirse defraudado? Por eso es difícil volver a confiar en las personas, por tanto no hagamos a otros lo que no nos gusta que nos hagan. La Biblia dice: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mateo 7:12)
Decir la verdad a veces cuesta trabajo; nos engañamos llamando a las pequeñas mentiras “mentiras piadosas”, obviamente ésta se tiene que sostener con otra mentira y así nos llevará a otra más. Otra falsedad es mostrar o aparentar lo que realmente no somos y por eso se ha escuchado la frase: “no era como yo pensaba” lo que lleva a vivir muchas desilusiones.
La sinceridad es un valor que debemos cultivar para ser dignos de confianza, y que debe caracterizarnos como creyentes, siendo coherentes en lo que pensamos, hablamos y actuamos. Esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia; recordemos que Dios ama la verdad en lo íntimo. Dios busca nuestra sinceridad, que reconozcamos lo que somos, Él puede sanar un corazón sin importar lo enfermo y pecaminoso que esté, restaurándonos, dándonos de su gracia, su perdón y su amor.
Hermano, “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:22)            Oración.
"Amado Dios, me propongo con firmeza delante de ti, desechar toda mentira y en tu presencia impregnarme de la virtud de la sinceridad. Quiero tener un corazón recto y veraz, pues nada hay oculto a tus ojos, por tanto, caminaré en rectitud y verdad. Mis actitudes las someto a la prueba de la verdad, seré sincero contigo, conmigo mismo y con todos los demás. Te amo Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 10 de junio de 2019

Cinco palabras para memorizarlas.


                                                    Cinco palabras para memorizarlas.                                                 Hay cinco palabras que todo creyente debe saber y poder explicar. Para demostrar nuestra Fe y Tener confianza en lo que creemos es muy importante, ya que las culturas se vuelven cada vez más decididas en su persecución a los cristianos.
Redimidos: La sangre derramada del Señor Jesús redime a los creyentes (1 Pedro. 1.18, 19). Esto significa que somos comprados de una vida de esclavitud al pecado. Perdonados: Además, recibimos perdón; los errores de nuestro pasado, presente y futuro son quitados totalmente (Efesios. 1.7, 8). Para el resto de la eternidad, Dios ve a sus hijos a través del "velo" de la sangre de Cristo, que los hace puros y santos. Todo aquel que confía en Jesús es declarado inocente (justificado, según Romanos 5.8, 9), y puesto en relación con Dios (reconciliado, según Colosenses 1.19-22). Santificado: Este cambio inalterable de la condición de pecador a santo, sucede en el momento que una persona recibe a Cristo como Salvador.
La última palabra, santificado, describe el proceso de maduración que dura toda la vida, que comienza cuando una persona pone su fe en el Salvador (He 13.12). El santo es apartado del resto de la humanidad con el propósito de hacerlo parecido a Cristo. Por medio de las pruebas y la enseñanza, Dios "vacía" nuestro viejo yo, y llena nuestro corazón y nuestra vida con la vida de Jesucristo.
Estas cinco palabras cuentan la verdad de nuestra fe. Medite en los versículos relacionados con cada una de ellas, y pídale a Dios que escriba el significado de ellos en su corazón. Si confiamos en lo que creemos, podremos ser una luz para los demás, inclusive ante la amenaza de dolor. Estas cinco palabras cuentan la historia de nuestra fe y el entenderlas puede cambiar su vida. Oración. Padre santo ayúdame a que estas cinco palabras las haga rema en mi corazón. Que son. Redimidos. Perdonados. Justificados. Reconciliados. Santificados. Amen. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 9 de junio de 2019

LAS BENDICIONES ME ALCANZARÁN


LAS BENDICIONES ME ALCANZARÁN
“Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles”, Deuteronomio 28:13-14
Dios le muestra al pueblo de Israel todas las bendiciones que vendrían sobre ellos, pero hay un "si" condicional: “si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos” “si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy”. Dios había hecho pacto con ellos, pero eran un pueblo terco y duro de cerviz y por eso Moisés les vuelve a dar una exhortación sobre las bendiciones a la obediencia y también les muestra el juicio divino que vendría por su desobediencia. Así es como Dios le dice a Israel que ellos estarán sobre todas las naciones como cabeza, y que de ningún modo quería que fuesen sometidos por otras naciones siempre y cuando ellos cumpliesen sus mandamientos o si no vendría maldición y esclavitud sobre ellos.
Si bien, Dios está hablando al pueblo de Israel, un pueblo que le dice que siempre estará al frente, hoy vemos que las bendiciones y las maldiciones están disponibles para quienes obedezcan o desobedezcan respectivamente. Lo cierto es que la bendición y la maldición son reales y tienen efectos reales. Lo vamos en la parábola de los talentos, Jesús al siervo que produjo el doble de los talentos le dio su recompensa y le dijo: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21) y al que enterró su talento, su señor, le dijo: “siervo malo y negligente, … echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. (Mateo 25:20). Dios es lento para la ira, pero grande en misericordia y es de su agrado bendecir, pero él quiere que no sólo seamos oidores sino hacedores de su Palabra y que no nos desviemos ni a diestra ni a siniestra.
Ser obedientes a la voz de Dios implica dejar muchas cosas que me placen, implica cambiar el rumbo de mi vida a la luz de la Biblia y esas son decisiones que solamente yo puedo tomar, nadie las tomará por mí; entonces las bendiciones del Señor también me alcanzarán.   Oración.
"Amado Padre, tiempo atrás mi vida se movió en desobediencia y que graves fueron las consecuencias y por la gracia del Señor Jesucristo he vuelto mis ojos a ti y mi oído a escuchar tu Palabra para hacer conforme a tus mandamientos, pues solo a ti quiero servir. Te amo Padre. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 8 de junio de 2019

EL PADRE QUE NECESITO


EL PADRE QUE NECESITO
“También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente”, Lucas 15:12-13
Jesús habló siempre en alegorías, aquí el padre de los dos hijos es Dios y nos muestra su rol de Padre amoroso, paciente y misericordioso que establece normas de vida para sus hijos. El hijo más joven por su actitud, no está dispuesto a vivir de acuerdo con las reglas que su padre ha establecido y pide su herencia para irse a vivir lo más lejos posible, dándole rienda suelta a sus deseos lujuriosos y vida desordenada. Pero la vida le dió un gran giro, cuando el dinero se acabó y vino una gran hambre sobre aquella tierra, tuvo que ir a cuidar cerdos, un animal inmundo para los judíos. El joven tenía tanta hambre que estuvo dispuesto a comer del alimento que comían los cerdos, pero nadie le daba.
Vemos al hijo de un hacendado, habituado a la riqueza, ahora sin dinero, hambriento, solo y humillado. Qué amargo resultado se obtiene de las malas decisiones. La Biblia dice “Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (Lucas 15:17-18)
Hoy muchos caminan por la vida como el hijo pródigo, derrochando lo mucho o poco que ganan, llevan una vida de placeres insaciables, dando tropezón tras tropezón, sin rumbo, ni destino, pero, así como este hijo, hay que levantarse y acudir al dueño de la vida, aquel que nos dijo “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Vuelve a Dios, a su presencia, reconócelo en todos tus caminos, que como el más dulce de los Padres está esperando tu regreso, Él quitará tus harapos y te vestirá de vestidos reales, saciará tu hambre y allí encontrarás su bendición.  Oración.
"Amado Dios, por mucho tiempo viví perdido, sin rumbo y hundido en el lodo cenagoso, pero he vuelto a ti oh Padre, a quien tanto me ama, a quien me toma en sus brazos, me pone nuevos ropajes y sacia el ansia de mi alma. Hoy me rindo a tus pies como verdadero hijo, te amo Padre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 7 de junio de 2019

GUARDARÉ MI CORAZÓN PARA TI SEÑOR


GUARDARÉ MI CORAZÓN PARA TI SEÑOR
“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”, Proverbios 4:20-23
Es cierto que amamos a Dios, pero muchas veces Él no es nuestro primer amor, y la pregunta es: ¿amas a alguien sin haberle visto y conocido? “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Isaías 29:13). Esto es una muestra del desconocimiento que el pueblo tiene de Dios. Las cosas del mundo capturan nuestro corazón, profesamos nuestras propias normas, sentimientos y decisiones aparte de Dios, no obstante, en las dificultades acudimos a Él como el Dios que tiene que apagar el incendio.
También dice la Biblia: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”. Nadie puede decir que conoce a Dios, y mucho menos que le ama, si no se ha adentrado en las páginas de la Biblia, con oído atento, mente receptiva, corazón sensible y se ha dejado cautivar por el dulce amor de Jesucristo grabando sus dichos en medio de su corazón. Sólo allí permitimos que sus pensamientos lleguen a ser nuestros pensamientos, su sentir llegue a ser nuestro sentir y su voluntad llegue a ser nuestra decisión. Con su palabra se realiza la obra transformadora de nuestro ser, se vivifica nuestro corazón y nuestro cuerpo alcanza sanidad.
Cuando estamos enamorados no nos cansamos de hablar de la persona que amamos, podríamos pasar horas hablando de nuestra ilusión, eso anhela el Señor, que nuestro diario caminar sea en su amor y nuestros dichos testifiquen de Él.
Hermano, Dios insiste: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”. Entrégale tu corazón a Cristo sin reservas, Él espera por ti.  Oración.
"Amado Padre, mis ojos están puestos en ti, mi oído está atento a tus razones, porque quiero grabar tu Palabra en mi corazón, como el mejor tesoro, pues trae vida a mi ser y medicina a mi cuerpo. Señor, tú estás en primer lugar en mi corazón, te amo Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 6 de junio de 2019

MI CORAZÓN ES TUYO MI SEÑOR


MI CORAZÓN ES TUYO MI SEÑOR
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”, Mateo 22:37
Dios llama nuestra atención ordenando que lo amemos con todo nuestro corazón, y ahora podemos entender la decisión de Él, de amarnos primero; Él no quiere nuestro amor posesivo y egoísta, condicionado a los intereses de un corazón viciado a los afanes del mundo, el amor que Él quiere no proviene de nuestro propio esfuerzo, pues cuando Dios demanda algo, Él mismo cumple esa demanda por nosotros. Por tanto nuestro amor por Dios tiene su origen en Dios mismo. Procede de su amor en nuestro ser. La Biblia dice: “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5)
Cuando recibimos al Señor Jesús, recibimos su Espíritu y todo lo que de Él proviene, por eso Pablo dijo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3). Su amor es una inmensa bendición, podemos volver nuestro corazón a Él, no importa cuán endurecido esté, Dios dijo: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios (Ezequiel 11:19-20). El Señor transforma todo nuestro ser, porque quiere un corazón contrito y humillado, que le ame y que le dé el primer lugar al Rey de los cielos.
Hermano, Dios quiere tu corazón, es el mejor regalo para Él. Puedes decirle: “Hoy yo vengo a ti señor a ofrecerte el corazón, toma mi regalo Rey y Padre Dios”.   Oración.
"Amado Padre, cuando entiendo tu inefable y gran amor, mis lágrimas corren por mis mejillas, porque cuántas veces mendigué amor y desprecié tus cálidos brazos extendidos y tus tiernas palabras de amor. Hoy me refugio en tu regazo entregándote por entero mi corazón. Te amo Señor con todo mi ser. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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