miércoles, 24 de abril de 2019

LA DECISIÓN DE ELEGIR EL CAMINO


LA DECISIÓN DE ELEGIR EL CAMINO
“Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. Aun en la risa tendrá dolor el corazón; Y el término de la alegría es congoja”, Proverbios 14:12-13
“Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”, Proverbios 3:6
Al tocar el tema sobre Dios con algunas personas, una de las objeciones es: “yo creo en Dios a mi manera”. La pregunta es ¿cómo se puede concebir a un Dios tan grande y santo en la imperceptible mente humana, si no se lo ha conocido a través de la Biblia?
El hombre decide y dispone de su propio camino, por su libre albedrío, lo grave es que siempre está dispuesto a hacer las cosas que su naturaleza pecaminosa le dictan, cosas que desagradan a Dios. Es más fácil mentir y engañar que sostener la verdad, más fácil ser orgulloso y soberbio que humilde, más fácil apresurarse al mal que a hacer el bien, más fácil odiar que amar y perdonar. Caminar sin Dios trae consecuencias adversas en la vida de aquel que ha decidido darle la espalda.
La Biblia nos conduce al camino correcto y dice: “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, Y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción; (Job 22:21-23). “Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:5-6
Hoy puede ser un día de reconciliación con Cristo, aceptándole como Señor y Salvador, quien nos amó y nos sigue amando tanto que dio su vida por nosotros, para darnos salvación y este regalo tan grande debe producir en nosotros frutos de arrepentimiento, vida abundante, llena de gozo y bendición.
Hermano, es nuestra decisión vivir en victoria o en derrota, pues, vivir en bendición es una decisión.  Oración.
Señor mi Dios, reconozco que no hay otro camino fuera de ti que me guíe a sendas de rectitud. Gracias por enseñarme que vivir en bendición es una elección, y he escogido la mejor parte, seguirte a ti Cristo Jesús, en obediencia, pues solo tú me conduces al trono de la gracia y a vivir una vida en victoria, te amo Señor, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 23 de abril de 2019

¿QUÉ HAGO HASTA QUE JESÚS VENGA?

¿QUÉ HAGO HASTA QUE JESÚS VENGA?
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”, 1 Corintios 15:58
La Biblia nos enseña que como creyentes tenemos que estar ocupados en los asuntos del Señor hasta que Él regrese, y para realizar tales tareas nos ha equipado con lo necesario. Pablo nos dice: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. (Efesios 6:13) Esto implica una disciplina marcial en las filas del Señor con la seguridad de que Cristo ya obtuvo la victoria.
Ahora, ¿cómo podemos crecer en la obra del Señor? La base del crecimiento espiritual está en el nuevo nacimiento. Así como un bebé recién nacido requiere leche materna, el creyente para su crecimiento requiere del conocimiento de Dios y la aplicación disciplinada de su Palabra en su vida. Es necesario meditar en lo que Dios ha dicho y las maneras como se aplican esas verdades. Para esto, se requiere de oración, de la conversación continua con Dios, pues el crecimiento sucede en la quietud del tiempo con Dios, con la intervención del Espíritu Santo, la biblia dice: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16: 13a).
En síntesis, el crecimiento espiritual es parecerse más a Jesucristo. Las Escrituras nos confrontan cómo somos espiritualmente y dan luz en las áreas que necesitamos crecer. “Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”. (Santiago 1:23-25)
Hermano, somos llamados a estar firmes y constantes en el evangelio. Pablo dice: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. (Gálatas 6:9.)     Oración.
"Señor, mi oración y aspiración es crecer hasta la estatura de la plenitud de Cristo, abundar en la obra del Señor hasta su regreso, por medio de mi comportamiento, servicio y predicación del evangelio y trabajando decididamente para Dios, sabiendo que mi labor en el Señor no es en vano, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”, 1 Corintios 15:58
La Biblia nos enseña que como creyentes tenemos que estar ocupados en los asuntos del Señor hasta que Él regrese, y para realizar tales tareas nos ha equipado con lo necesario. Pablo nos dice: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. (Efesios 6:13) Esto implica una disciplina marcial en las filas del Señor con la seguridad de que Cristo ya obtuvo la victoria.
Ahora, ¿cómo podemos crecer en la obra del Señor? La base del crecimiento espiritual está en el nuevo nacimiento. Así como un bebé recién nacido requiere leche materna, el creyente para su crecimiento requiere del conocimiento de Dios y la aplicación disciplinada de su Palabra en su vida. Es necesario meditar en lo que Dios ha dicho y las maneras como se aplican esas verdades. Para esto, se requiere de oración, de la conversación continua con Dios, pues el crecimiento sucede en la quietud del tiempo con Dios, con la intervención del Espíritu Santo, la biblia dice: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad” (Juan 16: 13a).
En síntesis, el crecimiento espiritual es parecerse más a Jesucristo. Las Escrituras nos confrontan cómo somos espiritualmente y dan luz en las áreas que necesitamos crecer. “Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”. (Santiago 1:23-25)
Hermano, somos llamados a estar firmes y constantes en el evangelio. Pablo dice: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. (Gálatas 6:9.)     Oración.
"Señor, mi oración y aspiración es crecer hasta la estatura de la plenitud de Cristo, abundar en la obra del Señor hasta su regreso, por medio de mi comportamiento, servicio y predicación del evangelio y trabajando decididamente para Dios, sabiendo que mi labor en el Señor no es en vano, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 22 de abril de 2019

LA RESURRECCIÓN


CAMINAR EN EL PODER DE LA RESURRECCIÓN
“Más el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho”, Mateo: 28:5-7
Muchos escépticos pretenden sostener que la resurrección de Jesús se ha de demostrar, pero entonces ¿de qué nos serviría la fe? Algo que se demuestre no necesita de la fe. Pablo les dice a los corintios “Y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe”. (1 Co 15:14). Pablo mostró la importancia de la resurrección de Jesucristo, fue su tema poderoso de predicación, pues Jesús regresó de entre los muertos, es el primero en resucitar. Es el único que ha resucitado con un cuerpo eterno y glorioso.
La biblia dice que más de quinientas personas vieron a Cristo resucitado. Esto implica que, cuando se escribieron estos relatos, la mayoría de los individuos que presenciaron la resurrección, aún estarían vivos y podían testificar la veracidad o falsedad de los hechos. Con todo, no se sabe de ningún testigo que intentara desmentir la predicación acerca de la resurrección de Jesús.
La resurrección significa la victoria de Jesús sobre el pecado y la redención para el pecador. El pecado entró al mundo por la desobediencia de Adán y las consecuencias de dicho pecado, tales como la maldición, enfermedades y la muerte, han sido por siglos nuestra herencia y de lo cual Cristo nos redimió.
Ahora nos corresponde vivir y caminar en el poder de la resurrección, esto es estar listo para morir a la carne, a la autosuficiencia, a la vida egoísta, crucificando el “yo”. Es llevar una vida en santidad, en obediencia a sus mandamientos y dejando el pecado atrás. Él dijo sed santos porque yo soy santo.
“Cristo vive”, es una de las declaraciones básicas de nuestra fe. Pero Él quiere vivir en el corazón de nosotros, por tanto, celebra que Cristo salió vivo de la tumba, y dale la bienvenida a tu corazón.   Oración.
"Cristo Amado, qué maravillosa victoria nos dejaste en el poder de tu resurrección. Quiero morir a mi naturaleza pecaminosa y egocéntrica para vivir una vida en santidad, en obediencia, dejando el pecado atrás, ser de agrado a tus ojos y celebrar que tú vives, y vives en mi corazón. Te amo Señor, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 21 de abril de 2019

CRISTO VIVE Y VIVE PARA SIEMPRE


CRISTO VIVE Y VIVE PARA SIEMPRE
“Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, …. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús”, Juan 19:38-42
La muerte y resurrección de Jesús sellan el acontecimiento más importante de toda la historia, dividiendo el tiempo en un antes y un después. Pilato, los sacerdotes, y fariseos aseguraron la tumba con una gran piedra, un sello romano y enfilando una guardia romana de soldados en la entrada, garantizando la máxima seguridad, de manera que Jesús no tenga opción de volver a la vida, pero nadie se antepone a los Planes de Dios.
Pensemos en el cuerpo de Jesús yaciendo en una tumba, que momento tan lúgubre, sus amigos más íntimos llenos de miedo habían huido despavoridos. Aparentemente Anás, Caifás, Pilato, Judas, Barrabás han triunfado; la mentira ha prevalecido sobre la verdad, la injusticia sobre la justicia, la traición sobre la lealtad, el bien sobre el mal, la muerte sobre la vida, los designios del hombre sobre la voluntad de Dios y cuántos se habrán preguntado ¿no era este el que se creía Hijo de Dios? ¿Dónde quedó el poder de hacer milagros? En ese momento cuántas preguntas sin respuesta había.
Tristemente, aún hoy, muchos siguen viviendo como en aquel sábado lúgubre, en angustia, sin esperanza, sin Dios, en derrota total, pero Jesús no se quedó allí, dice la biblia: “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra y se sentó sobre ella” (Mateo 28:2). Dios levantó a Jesús de la muerte, Él resucitó con gran poder para darnos vida y vida en abundancia. Por tanto, en medio de cualquier penumbra, desilusión o frustración debemos razonar que hay un nuevo día y un nuevo amanecer. La luz triunfa sobre las tinieblas, la vida sobre la muerte, la justicia sobre la injusticia, la verdad sobre la mentira y el amor sobre el odio. Cristo vive y vive para siempre, busquémoslo, sigamos sus pasos y así viviremos.  Oración.
"Señor Jesús, mucho tiempo viví en derrota, pero, así como te levantaste triunfante, me has sacado del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso y me has coronado de favores y misericordias. Viviré para tu servicio. Te amo Señor, amén."                                                        Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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mañana de niebla en varanasi india

sábado, 20 de abril de 2019

TOMASTE MI LUGAR





 TOMASTE MI LUGAR."Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca", Isaías 53:3-7
Recordar las escenas vividas por Jesús cuando iba camino a la cruz no es placentero, observar una cara desfigurada, su espalda destrozada por los latigazos, la sangre, el dolor, la tortura y el sufrimiento de Jesús es desgarrador. Duramente describe Isaías esta realidad vivida por el Salvador, pero el dolor más grande para Jesús fue la ceguera de su pueblo, escondieron su rostro de él, fue menospreciado, y no lo estimaron, y dice la Biblia: “Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos” (Isaías 50:6).
Fue molido su cuerpo por nosotros, llevó nuestros pecados sobre sus hombros y murió como un criminal colgado en la cruz y esta imagen de un Cristo crucificado se ha quedado en la mente de muchos, y simplemente lo siguen colgando sobre su cuello como un símbolo de idolatría o como un adorno. Pero su crucifixión abrió la puerta de entrada al trono de la gracia para reconciliarnos con Dios, alcanzar la vida eterna y el perdón de los pecados de toda la humanidad. Qué extraordinaria obra de Dios.
Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en por de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Marcos 8:34b). Seguir a Jesús significa seguir el camino de la cruz. Es un llamado a morir a nuestro yo, crucificar el viejo hombre que está viciado conforme a los deseos del mundo y someternos a Dios. En otras palabras "sígueme" significa "obedéceme".  Oración.
Señor Jesús, conmueve mi alma las escenas que viviste camino a la cruz, ese era mi lugar y tú lo tomaste por mí, tal fue tu amor que tu entrega fue total, diste hasta la última gota de tu sangre, y hoy con lágrimas en mis ojos, te digo gracias mi Señor, mi Salvador, te seguiré por siempre, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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cataratas de iguazú entre brasil y argentina

viernes, 19 de abril de 2019

LIMPIEZA ESPIRITUAL


LIMPIEZA ESPIRITUAL
Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando cenaban, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos […] Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.  Juan 13:1-17
En tiempos antiguos, la costumbre del lavamiento de pies era reservado para los siervos. Cuando Jesús se dispuso a lavar los pies de sus discípulos, ellos se quedaron sorprendidos, pues la Biblia muestra cómo discutían cuál sería el más grande de ellos, actitud lejos de humillarse a lavar los pies. Jesús daba instrucción del servicio desinteresado, de un símbolo de limpieza espiritual, y un modelo de humildad cristiana.
Pedro le dice al Señor “No me lavarás los pies jamás” y Jesús le responde “si no te lavare no tendrás parte conmigo”. El Señor Jesús en esencia le dijo que si no se dejaba lavar los pies no tendría comunión con él; Pedro entendiendo el valor de las palabras del Señor respondió: “Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza”. Pedro estaba pidiendo al Señor que le bañe completamente, y el Señor Jesús le dijo: “El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio”. Si bien el verbo lavar en estas dos frases en nuestro idioma significa lo mismo, en el griego son verbos diferentes. Cuando se habla de lavarse los pies se usa un verbo que significa lavar únicamente una parte del cuerpo, pero cuando Jesús habló de estar lavado, utilizó un verbo que significa lavar todo el cuerpo. Mirando esta diferencia, entendemos, que cuando el pecador recibe a Cristo como Salvador, es lavado totalmente, todos sus pecados son limpiados; sin embargo, mientras el creyente camina en este mundo, es fácil que se ensucie los pies, o se contamine con el pecado. Cuando esto pasa, el creyente no necesita bañarse otra vez, o recibir otra vez a Cristo, sino simplemente lavarse los pies, o lo que es lo mismo apropiarse de la promesa de Dios de que “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9). Los creyentes deben lavarse los pies para tener comunión con el Señor Jesús.  Es un proceder de Humildad. En el versículo 16. Dice.  De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.
Hermano ¿has sido lavado por el Señor Jesús? Recibe a Cristo como tu Salvador y si ya lo has hecho, examina tus pies si están limpios, solo así tendrás comunión con el Señor Jesús. Confiesa tu pecado, y Dios mismo te perdonará y te limpiará.           Oración.
Padre Dios, tu amor es perfecto, me has amado infinitamente al limpiarme por completo de mi pecado, hoy examino mis pies y enderezo mi caminar, lávame Señor cada día más y más, pues quiero vivir en comunión contigo. Te amo Señor, amén.       Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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Gran Pirámide de Giza

jueves, 18 de abril de 2019

LA CEGUERA DEL ORGULLO. PARTE 3


LA CEGUERA DEL ORGULLO. PARTE 3
Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos. Salmo 138:6
El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco. Proverbios 8:13
El orgullo está muy arraigado en el corazón del ser humano y esto impide que muchos acepten a Jesucristo como su Salvador personal. La gente soberbia se gloría de sí misma y creen que se bastan a sí mismos. El orgullo es en esencia una auto adoración, que no deja ver que cualquier cosa que se hubiera hecho en este mundo, no habría sido posible si Dios no hubiera permitido realizarla.
La humildad y el orgullo son fuerzas contrapuestas, que se refieren respectivamente al carácter de Dios y al de satanás y es por esto que la Biblia dice que al altivo Dios lo pone en la vereda opuesta. Cuanto más orgulloso se es, más lejos de Dios se está.
Si alguien nos dice: piensen en una persona orgullosa, siempre vienen a nuestra mente muchos de los que nos rodean, pero jamás pensamos en nosotros mismos, pues, no hay otro defecto más fácil de ver en los demás, pero más difícil de verlo en nosotros mismos. Es muy fácil ver en el hermano la paja en su ojo sin tener la capacidad de vernos la tremenda viga que existe en el nuestro y cuando se refiere al orgullo qué difícil es reconocerlo en nosotros.
Ahora es tiempo de examinar nuestro corazón a la luz de la Biblia y tomar la decisión de despojarnos del orgullo y aprender humildad. La Biblia dice:  revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. (1 Pedro 5:5 b)
En 1 Pedro 5:6 dice: Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte a su debido tiempo". Estamos así apreciando todo lo que la Escritura dice sobre la humildad, que es una virtud que Dios tiene en cuenta y reconoce. Y en Isaías 57:15 dice: "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, pero habito también con el quebrantado y humilde de espíritu, para reavivar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados.  Oración.
Padre Dios, ruego a ti para que tu Santo Espíritu me guíe a caminos de rectitud, humildad y santidad; continúa perfeccionando tu obra en mí, pues quiero ser obrero aprobado delante de tus ojos. Te doy la Gloria y elevo alabanzas a tu nombre, porque sólo tú la mereces. Te amo Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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