martes, 6 de noviembre de 2018

NO DUDES


DUDA DE TUS DUDAS Y NO DUDES
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. Santiago 1:6-8
¿Qué sucede cuando usted titubea en hacer algo que Dios le ha dicho que haga? Su adversario, el diablo, dará el primer paso y le asaltará de inmediato.
Si quiere vivir por fe, considere que la duda es uno de los hábitos más peligrosos que pueda tener. Eso proviene de la indecisión. La Biblia dice que un hombre así es “inestable, de poca confianza e indeciso, sobre todo lo que él piensa, siente y decide”.
Si usted es de doble ánimo, las decisiones que toma estarán divididas. Usted tratará de vivir por fe y de proteger su temor a la misma vez, hará declaraciones de fe como: “yo creo que Dios me va a sanar”. Entonces su temor le habla al oído: “Pero no quisiera decir que estoy sano”. Usted está tan ocupado debatiendo entre la fe y el temor que no puede progresar en nada.
Deshágase del hábito de la duda hoy. Tome la decisión definida de confiar en la Palabra de Dios y actuar conforme a lo que ella dice. Decídalo de una vez por todas. Decida que no volverá a darle lugar a la duda. Cuando la duda venga a su mente, échela fuera rápidamente.
Cuando Dios hable, no desperdicie un momento, dé el paso de fe que necesita dar y así siempre irá adelante del diablo.
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.  Pedro dudo y empezó a hundirse en la mar por dudar de la palabra de Cristo. Mateo.   14:30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
14:31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?          Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 5 de noviembre de 2018

La prueba de vuestra fe produce paciencia


Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”, Santiago 1:2-3
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”, Romanos 5:3-4
¿Quién no quiere sabiduría para guiarse en medio de las pruebas? Cuando estamos en dificultades y pruebas lo más difícil es regular nuestro espíritu y administrar nuestros asuntos. Es cuando necesitamos pedir la sabiduría de Dios. Y dice Santiago “a todo aquel que la pide se le dará abundantemente y sin reproche”.
Solo en el poder de Dios podemos estar firmes y seguros. La tribulación debe producir paciencia, por medio de la poderosa gracia de Dios, y la paciencia debe llenarnos de esperanza. Esta esperanza está sellada por el Espíritu Santo de Amor, que no nos dejará avergonzar.
Cuando nuestra mente está ocupada en lo espiritual y eterno y permanece firme en los caminos de Dios, crecerá en medio de las pruebas y se levantará sobre ellas. Porque ha aprendido que ninguna situación de la vida es tal, que impida regocijarse en Dios. Nuestras dificultades deben convertirse en períodos de aprendizaje. Ya que nos enseñan paciencia y a entender que el hecho de convertirnos en cristianos no nos libera automáticamente de los problemas, sino que la fe nos enseña a enfrentarlos correctamente, viéndolos desde la perspectiva de Dios. Cuando vemos las pruebas como un medio para crecer moral y espiritualmente, gozaremos de sus frutos.
Cuando somos sometidos a prueba se comprueba que tan genuinos somos en nuestra fe y cuanto estamos dispuestos a permanecer y a resistir con valentía. La perseverancia en sí misma tiene un efecto. Es como mantener una fina espada de metal en el fuego hasta que esté templada. En este caso, la espada es el creyente, el fuego es la prueba y el temple es que los creyentes llegan a estar completos (perfectos) y cabales, no quedándose atrás en nada.
Un carácter firme en Dios indica que estamos avanzando hacia la madurez espiritual y la plenitud. Conscientes de que las luchas diarias no amenazan nuestra paz y nuestra seguridad de Dios. Sino que produce en nosotros la capacidad de soportar, porque Dios está obrando de esa manera en nuestra vida y cumplirá su propósito en nosotros.  Señor hoy más que nunca pido tu sabiduría para guiar mi vida y para sortear las dificultades que se me presentan. Permíteme gozarme en ellas entendiendo que estas obrando en mi vida para formar tu carácter en mí y así permanecer firme hasta el fin. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 4 de noviembre de 2018

Alabando a Dios


Hechos 2:47.   Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.  Las Escrituras nos enseñan por todo el libro de Los Hechos un gran ejemplo de cómo el mover del Espíritu Santo puede traer cientos de almas a la salvación. ¡Continuamente logramos ver la conversión de cientos de miles de personas al evangelio de Jesucristo! La Biblia nos demuestra en Hechos 2:47 que, “alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” Gloria a Dios que en medio del avivamiento espiritual que experimentaba la iglesia primitiva había gran número de salvaciones diariamente. Todos los días había nuevas almas que se añadían a la iglesia de Jesucristo.
El avivamiento registrado en las páginas del Libro de Los Hechos. En dos predicas de Pedro al comienzo de ser lleno del Espíritu Santo recibieron a Jesucristo 3,000 y 5,000 almas, que se añadían a la iglesia. Me pregunto, ¿es posible ver este crecimiento explosivo en la iglesia hoy día? ¿Sera que Dios puede hacer esto en nuestros tiempos? ¡Yo creo que, si se puede ver la salvación masiva de almas! Yo creo que los mejores días están en nuestro futuro. Dios desea traer un mover especial del Espíritu Santo en nuestros tiempos. Un aviamiento que será tan poderosos que lograremos ver ciudades enteras venir a los pies de Jesucristo. El fruto del avivamiento será la conversión genuina de cientos de miles de personas que dejaran las tinieblas y les alumbraran la luz de CRISTO. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 3 de noviembre de 2018

Pedro les dijo: Arrepentíos


Hechos 2:37-38. ¿Qué evangelio predicó Pedro a las masas en el día de Pentecostés? La Biblia nos dice que cuando la gente escuchó al apóstol testificar: “…se compungieron de corazón, y dijeron…varones hermanos, ¿Qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Pedro no les dijo tan solo “cree y se salvó”, ni tampoco les pidió que hicieran simplemente una decisión, que presentaran su postura por Jesús. ¡No, él les dijo que se arrepientan primero, y luego sean bautizados en obediencia a Cristo!
¿Qué evangelio predicó Pablo a los atenienses paganos en el Areópago? Él les dijo muy directamente: “…Dios…ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Pablo les dijo a estos hombres: “¡No! ¡No! Jesús no puede ser simplemente añadido a tu lista de dioses. Él ha venido a salvarte de tus pecados. ¡Y Él manda a todos sus seguidores que se arrepientan y sean limpios!”

Más tarde, Pablo le predicó este mismo evangelio de arrepentimiento al rey Agripa: “No fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea. Y a los gentiles, que somos todos que no venimos del linaje de ISRAEL. Que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento” (Hechos 26:19-20).

Pablo está diciendo: “Dondequiera que he estado, he predicado arrepentimiento. ¡Y un arrepentimiento genuino se demuestra con hechos!”
Estos pasajes nos dejan en claro que la iglesia apostólica predicaba sin temor el mismo evangelio que Juan y Jesús predicaron: “¡Arrepentíos para perdón de los pecados!  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 2 de noviembre de 2018

Porque la muerte no podía tenerlo dominado


Hechos 2:24. Pero Dios lo resucitó, liberándolo de los dolores de la muerte, Porque la muerte no podía tenerlo dominado.  El Apóstol Pedro por primera vez proclama públicamente y abiertamente a todos los oyentes el gran acontecimiento de la resurrección de Jesucristo. El expone el mensaje central del Libro de Los Hechos, ¡la resurrección de Jesús! Sin el mensaje de la resurrección, todo sería en vano como nos dice 1 Corintios 15:14–15, “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.” Todos tenían que saber que Jesús no se quedó en la tumba, ¡pero al contrario el Padre lo resucito al tercer día!
Era importante que todos los que escuchaban la predicación del Apóstol Pedro entendieran que Dios mismo fue el que resucito a Jesús de los muertos. En Hechos 4:10 lo vuelve a enfatizar, “sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.” Es por esta razón que, ¡la muerte no pudo retener a Jesús en la tumba! El poder del Espíritu levanto a Cristo de los muertos y ahora él es declarado Señor sobre todo.
El poder que se manifestó al resucitar a Jesús de los muertos está a nuestro alcance y mora dentro de nosotros. El Espíritu Santo que habita en nuestro corazón imparte vida a nuestros cuerpos mortales. En Romanos 8:11 nos dice, “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.” Hoy nosotros tenemos vida nueva, una vida donde ya no somos dominados por nuestra carne, al contrario, el Espíritu infunde su poder dentro de nosotros para que caminemos en vida nueva.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 1 de noviembre de 2018

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Hechos 2:14-17. Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños.  Pedro fue impulsivo, cometió varios errores descritos en la escritura, pero al ser llamado por Jesús inicia un proceso de transformación, de ser un discípulo que en mayor grado era dirigido por sus emociones, a ser un apóstol sabio y entendido de la voluntad de Dios.
Pero ¿Cuál es el secreto de la transformación de Pedro?, ¿Cuál fue el suceso esencial que realizó este cambio radical en Pedro, de ser un rústico pescador a un hombre lleno de verdad y sabiduría? Si observamos atentamente en Hechos 2, Pedro explica detalladamente lo que ha sucedido en ese momento a los que estaban reunidos; esto es, la llegada del Espíritu Santo sobre cada creyente en Cristo. Pedro, por el Espíritu Santo, revela que se ha cumplido una profecía de Joel 2:28-30, donde el Espíritu de Verdad estaría “en” nosotros, tal como lo había dicho el Señor Jesús en Juan 16.
Sólo mediante un nuevo nacimiento espiritual, cuando nuestro espíritu muerto por el pecado es unido a su Espíritu, somos transformados en nuevas creaciones e iniciamos a entender su Palabra y nos es revelado claramente lo que antes era oscuridad en nuestro entendimiento.
Por esto, la fe en Jesucristo es el inicio de esta trasformación que requerimos para no vivir como muertos en vida.
No importa lo que eres ahora o el estado en el que estés, si aceptas hoy el llamado de Cristo, inicias un proceso liberador, que así como cambió la vida de Pedro, puede trasformar tu vida para bien y bendición.  Oración. Señor, transforma hoy mi vida, hazme una persona nueva, para andar conforme a tus propósitos y vivir plenamente en Cristo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 31 de octubre de 2018

La llenura del Espíritu Santo


Hechos 2.4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo
La llenura del Espíritu Santo.
Según reseña la Biblia, es a través del Espíritu Santo que son posibles todas las manifestaciones sobrenaturales que podemos apreciar sanidades, liberaciones, el hablar en otras lenguas, interpretarlas, el discernimiento de espíritus, etc.
A veces solemos pensar que esta llenura del Espíritu Santo es selectiva, solo para algunas personas, sin embargo, este versículo nos dice que TODOS fueron llenos del Espíritu Santo, no dice que solo fueron los discípulos o solo Juan y Pedro quienes acaban de ser liberados. La palabra dice que TODOS.
Por otro lado, podemos leer que aquí se dice que fueron LLENOS, no dice que fueron refrescados, o que fueron medio-llenos, o que se repartió escasamente a algunos que estaban presentes. Cuando Dios decide derramar de su gloria, de su poder o de su espíritu, lo hace abundantemente hasta que quede todo cubierto, pleno, no quede ningún espacio vacío, que todo esté LLENO de Él.
Oramos para que nuestra iglesia pueda vivir en este siglo, lo que la iglesia del primero vivió y lo leemos en Hechos  2:1-3 que dice que “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual LLENÓ TODA la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron TODOS LLENOS del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.”
ORACIÓN: Señor Jesús, en este día anhelamos la presencia de tu Espíritu Santo como se presentó a los discípulos. Deseamos que tu espíritu llene cada espacio de nuestras vidas como individuos, como cristianos y como ciudadanos de este país. Que no quede ningún espacio que tu presencia no cubra y que sea para tu gloria y honra. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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