sábado, 9 de diciembre de 2017

Vuelve Al Lugar Donde Conociste A Jesús


Vuelve Al Lugar Donde Conociste A Jesús

SIMÓN PEDRO LES DIJO: VOY A PESCAR. Jn. 21:3

Cuando Pedro decidió ir a pescar aquella noche, es posible que estuviese tomando la decisión de dejarlo todo y volver al lugar donde primeramente conoció al Señor. ¡Eso es dar un buen paso! Cuando te sientes desanimado puedes, o bien regresar junto a Aquél que puede salvar, guardar y satisfacer, o volver a lo que estabas haciendo antes de conocerle a Él. ¡Lo último no es dar un buen paso! Pedro estuvo toda la noche pescando y no pesco nada. Esa es una buena lección para ti.

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Vuelve Al Lugar Donde Lo Conociste

Dios le dijo a la iglesia en Apocalipsis: “Has perseverado” y has trabajado arduamente por causa de Mi nombre y “no has desmayado. Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, arrepiéntete y haz las primeras obras”. (Apocalipsis 2:3-5). ¿Se ha enfriado el amor que le tenías a Dios? Si es así, necesitas regresar al lugar donde primeramente le conociste. Buscarle a Él nuevamente, como lo hacías antes de oír y ver tanto; antes de que las presiones de esta vida te agotaran. “Pero si estoy ocupado en la obra del Señor”, dices. Las obligaciones y la improductividad van de la mano. Es posible parecer un santo en las cortes de Babilonia y ser negligente en las cortes de Sión. Jesús preguntó por tres veces a Pedro: ¿Me amas? Finalmente, Pedro dijo: Señor, Tú sabes todas las cosas, Tú sabes [hasta qué punto] te amo. (Juan 21:17).

“Tened cuidado con algo que compita con vuestra lealtad a Jesucristo. El mayor competidor de la devoción a Jesús, es servirle a Él”. Piénsalo.    

Marcela Gandara - Supe Que Me Amabas - Video Oficial

viernes, 8 de diciembre de 2017

Los planes y propósitos de Dios


Los planes y propósitos de Dios son mejores que los nuestros.    1. Oración inicial 

"Señor a veces somos necios al actuar como si supiéramos lo que piensas y planeas. Tu conocimiento y sabiduría son mucho mayores que los nuestros. Somos necios al quererte encajar en nuestro molde, al querer que tus planes y propósitos se conformen a los nuestros, danos sabiduría para seguir tus planes y propósitos que son mejores para nosotros."    2. Lee la palabra de Dios

"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.", Isaías 55:6-11.            3. Reflexiona

Hoy Dios nos llama al arrepentimiento y se dirige a nosotros y a cualquiera que dude que Él está a punto de entrar en acción, en estos tiempos en que el mundo necesita conocerle más, antes de su Segunda Venida y nos recuerda que sus propósitos transcienden los planes humanos y que el ser humano no siempre es capaz de descifrar con precisión los caminos de Dios. Nada puede detener sus planes. Las promesas y planes de Dios se cumplen con tanta seguridad, como sucede con la caída de la lluvia y la nieve en la naturaleza. Clamemos al Señor mientras esté cerca. Él no planea apartarse de nosotros, pero a menudo somos nosotros los que nos alejamos de Él y levantamos murallas que nos hacen cada vez más difícil volvernos a Él. "Busquemos a Dios mientras pueda ser hallado".

Busque a Dios ahora, mientras pueda, antes de que sea demasiado tarde.        

Marcela Gandara - Un Viaje Largo

jueves, 7 de diciembre de 2017

La Critica Y La Biblia

No Seas Tan Crítico – La Critica Y La Biblia
“HEMOS OBRADO NECIAMENTE Y… HEMOS PECADO” (Números 12:11 LBLA)
Cuando María criticó a su hermano Moisés por la mujer que había elegido, el Señor lo oyó y ella fue castigada con lepra. Quizás te criaste en una familia que siempre le encontraba faltas a todo y ahora tú usas el mismo tono para hablar a tus hijos. No disfrutas de las bendiciones de Dios porque has sido programado para inspeccionar, encontrarle “tres pies al gato” y formarte una opinión de las cosas (por lo general negativa). La Biblia dice: “El que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal…” (1 Pedro 3:10 NVI). La definición del vocablo “crítica” —Enjuiciar las supuestas faltas de otro sin ningún beneficio para la persona objeto del comentario— debería hacerte reflexionar.
Primero, tenemos la palabra “supuestas”. A veces tus percepciones no son correctas porque existen circunstancias que desconoces. Luego tenemos el término “enjuiciar”. Tendemos a ir por la vida analizándolo todo y diciendo ‘Eso no está bien’ o ‘Yo no lo haría así’. Quizás en tu defensa alegues que eres una persona analítica y que Dios te hizo así. No hay nada malo en ser así; el problema viene cuando decides “enjuiciar” tus observaciones, cuando no eres capaz de ver las cosas con objetividad. A lo mejor te preguntas: ‘¿Cómo voy a ayudar a alguien si no enjuicio lo que hace?’ La respuesta nos la da la última parte de la definición “sin ningún beneficio para la persona”. No está mal señalar las faltas de alguien mientras no lo hagas erigiéndote en juez y mientras tu propósito sea ayudarle a buscar una solución. ¿Y está bien consultar el asunto con un tercero? Solamente si acabas la conversación diciendo: ‘Oremos al respecto, guarda la confidencia e intenta ayudar’.         

martes, 5 de diciembre de 2017

La Visión Nocturna En La Palabra de Dios


La Visión Nocturna En La Palabra de Dios

“¿Quién de entre vosotros teme a Jehová…? El que anda en tinieblas y carece de luz confíe en el nombre de Jehová” Isaías 50:10.

Dios nos promete paz, pero no una navegación tranquila o inmunidad a los problemas de la vida. La Biblia dice que “El que anda en tinieblas y carece de luz confíe en el nombre de Jehová”. Mira tu Biblia: a) Job vivió una vida ejemplar no obstante lo perdió todo. Confundido y perplejo exclamó “Dios ha cercado con valla mi camino y no puedo pasar; y sobre mis veredas ha tendido tinieblas” (Job 19:8); b) Jeremías, tras predicar a un pueblo rebelde que le pegaron y le hicieron preso, dijo, “¡Ay, si mi cabeza se hiciera agua y mis ojos fuentes de lágrimas, para llorar día y noche” (Jeremías 9:1); c) Pablo sufrió tanto que “perdimos la esperanza de conservar la vida” (2 Corintios 1:8)!

La fe es como un rollo de película, se rebela en la oscuridad. Los momentos oscuros nos obligan a apoyarnos en Dios de un modo que no haríamos normalmente. La verdad es que si nuestra fe no fuera puesta a prueba no estaríamos motivados para buscar a Dios y a acerarnos a Él. “Cuando la oscuridad parece ocultar Su rostro, yo descanso en Su invariable gracia. Cuando mi alma se rinde, Él es mi esperanza. En Cristo permanezco, la roca sólida que me sostiene rodeado de arenas movedizas”. Es fácil alabar a Dios cuando tienes buena salud y tus facturas están pagadas. Es cuando la luz se convierte en tinieblas que descubrimos de lo que está hecha nuestra fe y dónde realmente ponemos nuestra confianza. Es en esos momentos ¡cuando desarrollamos visión nocturna!

“Te daré los tesoros escondidos” Isaías 45:3.

A veces Dios no nos dice por qué, porque Él quiere que sepamos quién. En el Salmo 23, David va de hablar sobre Dios, “Jehová es mi pastor”, a hablar con Él, “porque tú estarás conmigo”. ¿Qué pasó entre medias? David aprendió que no importa los oscuros que sea el camino, el Señor estará allí para guiarnos. Él descubrió que es mejor caminar por el valle con Dios que estar en las montañas solo. Dios no siempre alumbra el camino antes, pero Él promete, “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:2). Cuando te sientes derrotado y hundido, ¡reclama la promesa! Job tenía muchas preguntas sin respuesta, pero cuando empezó a entender la diferencia entre razones y relaciones, le dijo a Dios, “De oídas te conocía, mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5). Cuando no puede encontrar la razón, confía en la relación. Dios no te fallará.

Al contrario de lo que piensas, la oscuridad no es siempre obra del enemigo. A veces es una de las mejores herramientas de enseñanza de Dios. “Cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar… Ellos se asustaron mucho, y se maravillaban” (Marcos 6:48-51). Conoces al Señor atravesando tormentas con él. El salmista dijo, “Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; ¡lo mismo te son las tinieblas que la luz!” (Salmos 139:12). Así que, en vez de escapar de los problemas, pídele a Dios que te ayude a desarrollar visión nocturna para que puedas ver “los tesoros escondidos”.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Colosenses 2:11-12


Colosenses 2:11-12

Además, en Él fueron circuncidados, no por mano humana sino con la circuncisión que consiste en despojarse del cuerpo pecaminoso. Esta circuncisión la efectuó Cristo. Ustedes la recibieron al ser sepultados con él en el bautismo. En Él también fueron resucitados mediante la fe en el poder de Dios, quien lo resucitó de entre los muertos.

Si ponemos otras palabras a los versículos de hoy, podemos decirlo de la siguiente manera: cuando recibieron a Cristo, Él se encargó de separar su cuerpo pecaminoso de ustedes y enterrarlo para que no estorbara más en su relación con Él, además, han sido resucitados pues su cuerpo que estaba muerto, fue sepultado más su alma ha sido liberada de él.

Pablo nos está enseñando en estos versículos la transformación que sucede en nosotros al aceptar a Cristo. No eres ya la misma persona. La Palabra misma dice que “todas las cosas son hechas nuevas”. ¿Qué es lo nuevo? Que tu cuerpo, tus deseos carnales, tus ganas de imponer tu voluntad siempre, quedan separadas, cortadas, circuncidadas y no tienen más lugar en ti. Cristo corta esas cadenas que nos tenían atados al pecado, atados a nosotros mismos y ciegos ante el amor de Dios. Es tu propio cuerpo, tu orgullo, tus enojos, celos, amarguras, rencores y odios lo que te impide escuchar al Señor. Nos guste aceptarlo o no, somos pecadores. Merecemos estar sepultados junto con nuestro cuerpo pecaminoso. Si bien el cuerpo humano es increíble y digno de estudiarse y admirarse, debes saber que ese cuerpo es carnal y pecaminoso. No le des más vueltas. Tu cuerpo te lleva a pecar. Por esta razón, Dios nos demuestra su gran amor a través de Cristo y la salvación que recibimos a través de Él. Cristo nos permite tener una vida distinta a la anterior. Una vida con propósito. Una vida libre y sin esclavitud al pecado sin ataduras a tu cuerpo carnal. Poco a poco me he ido dado cuenta de la realidad de esta esclavitud. Lo veo en gente que no puede dejar de mentir, no pueden dejar de ser infieles, no pueden dejar de robar, no pueden o no quieren perdonar, no quieren compartir, no quieren reconocer sus errores, etc. ¿Te suena familiar? Tú y yo estamos metidos en todo esto. Nuestro cuerpo nos arrastra a estas cosas. Pero ahora sabemos que hay un camino distinto que se puede tomar llamado Cristo Jesús. Él se encarga de mostrarnos el daño que nos hace obedecer a nuestro cuerpo. Nos enseña lo que es vivir en su amor, en su perdón, en su gozo, en su gracia, en su misericordia y en su abundancia. Hay tantas caras tristes allá afuera porque no conocen a Jesús. Hoy tú tienes la oportunidad de vivir distinto al aceptarlo. Hoy tienes la oportunidad de sepultar ese cuerpo carnal que tanto daño te hace, tan pesado que solamente lo puedes arrastrar. Acepta a Jesús y corta esas cadenas y resucita a la vida en Él, a una vida abundante, a una vida plena. ¿La quieres?

Oración

Señor: perdona mis pecados. Entiendo que mi ser necesita ser restaurado por Cristo y te pido que así sea. Te pido que quites las cadenas que hay en mí y me permitas resucitar pues estaba muerto. Guíame para vivir en tu gozo, en tu amor, en tu camino. Dale sentido a mi vida y lléname de Ti, en el nombre de Jesús te lo pido

Amén