viernes, 24 de noviembre de 2017

fe genera milagros.


   fe genera milagros.  Jesús revela el poder de la fe y cómo esta genera maravillas y milagros.  Los discípulos se maravillaron, la palabra maravilla aquí viene del griego "dsaumázo" que significa: admirados, asombrados, sorprendidos; esto es lo que sucede cuando por nuestra fe en Dios él hace milagros entre nosotros, cuando por tu fe Dios hace maravillas en tu vida, en tu hogar, en tus hijos, en tu liderazgo, porque Jesús dijo: “si puedes creer, al que cree todo le es posible”, (Mr. 9:23). Vemos entonces cómo la fe es el escenario de los milagros. 

   

La fe transforma nuestra manera de hablar. Jesús aprovecha éste momento para enseñarles cosas muy importantes acerca de la fe:



1. La fe hará que superen los más grandes obstáculos (“si a este monte dijereis quítate, será hecho”).

2. La fe los llevará a cosas mayores (de secar una higuera a trasladar un monte).

3. La fe los llevará a declarar grandes cosas en la voluntad de Dios. (Jesús les dijo: “si dijereis a este monte quítate, será hecho”, la fe nos lleva a hablar de manera diferente, pues declaramos nuestra confianza en Dios y en sus promesas).  





La fe determina nuestra comunión con Dios. Nuestra manera de orar es alimentada por nuestro nivel de fe, si lo hacemos “creyendo” recibiremos la respuesta de Dios, la fe debe ser declarada en nuestras oraciones, evitemos oraciones lastimeras y de resignación porque éstas no producirán los milagros de Dios. 



Reflexión final: Jesús conoce nuestra condición, nuestras luchas y necesidades, y él quiere que lo busquemos y que lo hagamos con fe, porque Dios quiere moverse a tu favor, permite su acción sobrenatural orando, siendo guiado por su Espíritu y verás las maravillas del Señor a tu favor. La fe genera milagros. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

Hebreos 2:11-13


Hebreos 2:11-13

Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice: “Proclamaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.” En otra parte dice: “Yo confiaré en él.” Y añade: “Aquí estoy yo, con los hermanos que Dios me ha dado.”

Jesús fue un hombre como tú y como yo. Sin embargo, al mismo tiempo era cien por ciento Dios. ¿Cómo lo sé? Porque eso es lo que la biblia nos dice. Cuando se escribe este libro o carta a los hebreos, se tenía la duda de quién era realmente Jesús. ¿Era Dios? ¿Era un profeta? Recuerda que en algún momento la gente pensaba que era Elías. En general, existía confusión entre los judíos que recibían el mensaje y por ello, con estos versículos se busca clarificar las cosas. Me parece una increíble muestra de sabiduría y soberanía por parte del Señor, al escribirnos algo que no solamente fue utilizado hace dos mil años sino hoy en día nos encontramos con los mismos cuestionamientos. ¡Definitivamente es nuestro creador y sabe perfectamente de qué “pie cojeamos”! Es muy importante tener claros los principios que Dios nos da. De lo contrario andamos de un lado para el otro conforme escuchamos a alguien hablar y luego cambiamos si escuchamos a alguien más. Recuerda que la biblia siempre debe ser tu lugar donde acudes para aclarar cualquier duda y establece todos los principios de la fe.

Jesús fue hombre. No solamente tuvo hermanos en la fe sino también hermanos carnales. Mateo 19:55 nos explica claramente que Jacobo, José, Simón y Judas fueron sus hermanos. Sí. Hijos de María su madre. Mucha gente piensa que María permaneció sin tener más hijos después de Jesús, pero es erróneo. Claramente nos dice la palabra que tuvo otros hijos. ¿Entiendes ahora la importancia de estudiar la biblia? Como seguidores de Jesús, debemos tener claro quién es Él. Él es Dios. El Verbo. A través de Él todo fue hecho. Al mismo tiempo fue hecho hombre. Hombre carnal. Con tentaciones. Con hambre. Con dolor y cansancio. Él vino a proclamar el nombre de Jehová a todos nosotros. Ahora podemos entender que Jesús no fue una gran persona solamente. Él es Dios también. Sé que he sido muy repetitivo, pero es de gran importancia que tengas claro este principio y no te confundan con otras creencias fuera de la biblia. Aquellos que creen que Cristo solamente fue Dios estando en la tierra, están equivocados. El pasaje de hoy nos dice claramente que Él y nosotros tenemos un mismo origen. Nos dice que Jesús nos llama hermanos. No podría llamarnos hermanos siendo Dios. ¿Cómo el Señor le llama hermano al siervo?

Sé que no es fácil entender cómo puede ser Dios hecho hombre y al mismo tiempo seguir siendo Dios. Parece una gran historia fantástica. Sin embargo, Dios así lo dispuso y solamente tenemos el testimonio escrito no solo en la biblia sino en los historiadores de la época los milagros que se hicieron para demostrar esta dualidad. A nosotros nos queda creerlo y dejar que Dios haga milagros en nuestras vidas para poder vivir en carne propia la demostración de su deidad.

Oración

Padre: gracias por ser un Dios de orden y aclarar cualquier confusión que surge involucrando tu nombre. Hoy entiendo que Jesús fue hombre como yo y al mismo tiempo Dios. Entiendo la importancia de leer y estudiar tu palabra para conocerte mejor y tener claros tus principios. Gracias por la vida de Jesús. Gracias por amarme y perdonarme. Te pido siempre guíes mi vida Señor. En Cristo Jesús. Amén.  

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Santiago 1:19


Santiago 1:19

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Listos para escuchar y lentos para hablar o enojarse. Generalmente hacemos todo lo contrario. Siempre quieres exponer tu punto primero y convencer a los demás de que estás en lo correcto.

Imagina por un momento al congreso de un país totalmente en silencio, escuchando al orador y poniendo atención a cada palabra que dice. Imagina un maestro escuchando a sus alumnos con atención; a un padre escuchando a sus hijos; a un jefe escuchando a sus subordinados; a un hijo escuchando a su padre; a un subordinado escuchando a su jefe. ¿Por qué es tan complicado escuchar? ¿Por qué se facilita tanto hablar y se dificulta el escuchar? ¿Te has topado con personas que solamente hablan y hablan y no te dejan decir nada? ¿Has estado en discusiones donde no se pueden dar opiniones ni puntos de vista? ¡Cuántas discusiones y cuántos problemas se evitarían si tan solo siguiéramos este principio! ¿Cuántas personas quieren una mejor comunicación con los demás?

Aprende a escuchar. Aprende a callar. Aprende a controlar tus impulsos.

La comunicación no es fácil entre personas.

Listo para oír no significa estar tranquilos y pretender escuchar. Hay muchas personas que escuchan lo que se dice, pero en ningún momento tratan de “procesar” la información recibida para poderla comparar con la que ellos tienen. En consecuencia, simplemente le estás hablando a una pared. El estar pronto para oír significa una actitud continua. Requiere de tu entrega y sobre todo que dejes de pensar en ti y pienses primero en lo que Jesús quiere que hagas para posteriormente poder escuchar a tu prójimo. Es hacer a un lado el egocentrismo, dejar de pensar en lo que quieres, en lo que piensas que debería ser, en lo que deseas corregir. Pronto para oír no significa dejar de exponer tu punto de vista. Parafraseando el versículo Santiago dice algo así: ten cuidado con tus actitudes, es importante que pongas atención en tu forma de reaccionar cuando las personas no están de acuerdo contigo. Cuando alguien hable, escúchalo, trata de entender su postura, entiende su situación y punto de vista. No te impacientes por contestar y debatir sobre los desacuerdos. Habla con calma, habla en el amor de Cristo. Recuerda, ten cuidado de que la ira y el enojo no se apoderen de lo que dices o haces. Es muy fácil que te pase así que pon atención.

La clave para poder llevar a cabo esto está en Cristo. Debes reconocer que tú no puedes dominar tu ira, tus enojos, tus corajes. Entender que solamente Dios, a través del Espíritu Santo puede hacer esa transformación en ti. Pídelo al Señor y experimenta los cambios que realiza en aquellos que le entregan su vida.

Oración

Padre: te pido perdón porque no he sabido escuchar ni tampoco controlar mi ira y enojos. Hoy quiero ser diferente y reconozco que yo no puedo hacerlo. Te pido que controles mi ira, controles mis palabras y pongas en mi paciencia para escuchar a mi prójimo. Permite que recuerde siempre estos versículos para tener una actitud pronta a escuchar y lenta para la ira. Te lo pido en el nombre de Jesús

Amén         

martes, 21 de noviembre de 2017

Tu Eres Un “Sacerdote” en el trabajo


Tu Eres Un “Sacerdote” en el trabajo

“FRUCTIFICAD Y MULTIPLICAOS… EJERCED POTESTAD” (Génesis 1:28)

Si quieres saber cuál fue el plan original de Dios para cada uno de nosotros mira a Adán: “Y creó Dios al hombre a su imagen… Los bendijo Dios y les dijo: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced potestad… sobre la tierra»” (Génesis 1:27-28). Fuimos creados para ser productivos, para multiplicarnos y para gobernar. Y toda profesión conocida abarca esas tres funciones. Un sacerdote es alguien que representa a Dios en nombre de otros y a otros en nombre de Dios. Y ésa es la descripción original de todos nosotros. Fuimos hechos a la imagen de Dios para seguir Su obra, que consiste en hacer florecer la tierra para que la tierra alabe a Dios.

Toda obra humana fue concebida por Dios para ser una obra sacerdotal. No solamente los clérigos o los misioneros han sido llamados por Dios, ni tampoco son necesariamente los que más le agradan, o los más importantes para Él. El erudito bíblico N.T. Wright nos describe una imagen muy bonita de este concepto. Él imagina a los humanos como espejos colocados en un ángulo de 45° entre el cielo y la tierra. Fuimos creados para reflejar el cuidado y el dominio de Dios en la tierra y reflejar de vuelta la alabanza y la gratitud de la creación a Dios. Eso lo que hacemos cuando trabajamos. Tienes un llamado. Tienes dones. Eres sacerdote. Y eso no está relacionado sólo con tu colaboración en la iglesia. Tu esfera laboral es el lugar por excelencia donde vives tu llamado. Cuando empiezas a verte a con o “ordenado por Dios” para hacer el trabajo que haces, eso te hará sonreír, te dará energía y añadirá dignidad a tu labor.      

lunes, 20 de noviembre de 2017

Proverbios 10:12


Proverbios 10:12

El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas.

Primero debes entender lo que significa rencillas. Según la Real Academia Española, significa: cuestión o riña que da lugar a un estado de hostilidad entre dos o más personas. En otras traducciones como la Nueva Versión, utilizan la palabra disensión, la cual significa: contienda, riña o altercación. También resulta interesante la definición de odio: antipatía y aversión hacia algo o alguien cuyo mal se desea.

¿Te suena familiar este sentimiento?

Todos nos hemos visto envueltos en la explosividad del odio. No creo que exista una sola persona que no haya tenido un momento de coraje y furia transformándose en odio. Así somos. Es más fácil odiar que amar. En general pienso que casi siempre es más fácil hacer lo malo que lo bueno pero ese es asunto de otro día. ¿Qué tiene de importante este proverbio? ¿Para qué sirve memorizarlo y analizarlo?

En este año, he asistido a varios cursos para mejorar mi desempeño laboral. El patrón más importante que he aprendido (¡y el que más me hace falta!) es la disciplina. De igual forma, pienso que si lo trasladamos a nuestra vida en Cristo, la disciplina es nuestro mejor aliado.

Con disciplina, todo tiene un orden. Primero estableces tus metas y en el caso espiritual también lo podemos hacer y aquí es donde el versículo entra en acción. No puedes ir por el mundo tratando de agradar a Dios sin ningún plan, sin ninguna estrategia: sin disciplina. No puedes andar pensando que no vas a odiar a nadie así nada más por haber leído estas palabras. Tal vez y estés pensando: pues así he estado todo este tiempo. Es hora de hacer las cosas bien. La disciplina en Cristo entra cuando quieres ser un buen siervo y entregar tu vida a Dios. ¿Cómo la quieres entregar? ¿Al 10, 20 o 100 por ciento? Yo pensaría que al cien.

El odio es un sentimiento que debe atacarse con disciplina, con una estrategia. No puedes tener éxito contra el odio si no estás preparado. Si recuerdas la última vez que hayas tenido este sentir contra alguien o algo, podrás percatarte del poco control que tuviste sobre él, pero el amor cubre todas las faltas. El amor es la herramienta principal que tienes contra el odio. En la televisión, los libros y los consejos en general te dicen que está bien que odies a algunas personas y para “aliviarte” te recomiendan varias actividades. La Biblia no dice eso. La Biblia dice que para salir del odio es necesario amar.

Hoy quiero animarte a meditar sobre el odio en tu vida y tu forma de tratar con él, animarte a tener disciplina memorizando versículos como éste para estar preparado en situaciones futuras y poder reaccionar mejor, meditando pasajes de la Palabra de Dios, hasta que sus principios se vuelvan un hábito y no un evento forzado. Entiende que el odio causa conflictos, problemas, enemistades y no tiene ningún beneficio para ti más que destrucción. Por el contrario, el amor es constructivo. Ahora conoces las consecuencias del odio y la forma de evitarlo: en amor. Te corresponde tomar una decisión al respecto sobre cómo atacarás este sentimiento hoy y en ocasiones futuras…

Oración

Señor: creo que no había puesto atención al odio en mi vida. Lo había hecho a un lado y pensaba que no estorbaría en mi relación contigo. Gracias por mostrarme que no es así y que además lo único que causa son mayores conflictos. Te pido que pongas el amor en mi corazón para poder sacar el odio que hay en mí. Te pido que pueda grabar estas palabras y utilizarlas siempre. Te lo pido en el nombre de Jesús

Amén       

domingo, 19 de noviembre de 2017

La Biblia dice


EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO (Génesis 2:8)

La Biblia dice: “Tomó, pues, el Señor Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara” (Génesis 2:15). Puede que Dios te esté diciendo hoy: “Te he preparado, te he puesto donde debes estar, he plantado bendiciones en tu vida que son programadas para que salgan a la luz en distintos momentos, pero ahora tienes que currártelo”. Deja de buscar “huertos” que ya están “podados”; es preciso que “podes” tu propio “huerto”. Te corresponde pasar por luchas personales y derramar tus propias lágrimas. Cuando las personas te dan cosas, también te las pueden quitar. Sin embargo, cuando el Señor te las da, son tuyas para siempre, pero debes cuidarlas. Tienes que “podar” tus hijos, porque no llegarán a buen término si los descuidas (lee Proverbio 22:6). Hace falta que “podes” tus relaciones personales: ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos…! (Salmo 1:1 La Biblia de las Américas). Es preciso que “podes” tu negocio personal. Eso significa: honrar a Dios como tu socio, permitiéndolo que use tu empresa para promover la suya.

Cuando camines con el Señor, Él te protegerá y te prosperará, incluso en tiempos difíciles, pero tienes que seguir currándotelo. Pregunta a cualquier agricultor y te dirá lo siguiente: el trigo desatendido se perderá con el tiempo; debe ser sembrado. No hay tanto malo en tu vida, sólo que esperas que Dios haga las cosas que Él espera que tú hagas. ¡Vamos, agarra las “tijeras de podar” y ponte manos a la obra!    

sábado, 18 de noviembre de 2017

Fíjate en esto


“EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO” (Génesis 2:8)

Fíjate en esto: Dios “…puso…” al hombre en el huerto, “…al oriente…” (Génesis 2:8b). No es suficiente estar en el “huerto”, debes estar en el lugar preciso. Hace falta que ores: “Señor, ponme en el “huerto” que planeaste para mí.

Educando a los hijos se aprende muchas cosas. Nos hemos hecho mayores y somos más sabios diciendo: “No hagas eso” y “No vayas hacia allá”. Pero no puedes acortar el proceso; tendrán que tropezar, porque así es como aprenderán a funcionar y a encontrar su propio camino. Tal vez tú mismo trabajaste en varios empleos antes de que sacaste en claro lo que se supuso que hicieras. Eso es porque todavía no estabas “en tu lugar”. Si eres sabio, en algún momento comenzarás a orar: “Señor, no dejes que pase la vida probando cosas; ponme en el lugar que tengas para mí”.

Sin saberlo, puedes estar en el lugar correcto porque Dios lo ha “plantado” y no “creer [es decir, necesitas tiempo para poder darte cuenta de ello]. No importa donde empecemos; lo importante es dónde terminemos. Debes mirarte en el espejo y decir: Hay algo en mí que todavía no ha salido fuera. Señor, ayúdame a mantenerme firme hasta que saques de mí lo que plantaste dentro”. No dejes que nadie te convenza que eres un fracaso por “no llevar puestos los zapatos apropiados” o porque ahora mismo no lo tengas todo tan claro. Dios tiene un lugar en mente para ti; simplemente camina con Él y Él te llevará allí.