sábado, 14 de octubre de 2017

Filipenses 1:6-8


Filipenses 1:6-8

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Es justo que yo piense así de todos ustedes porque los llevo en el corazón; pues, ya sea que me encuentre preso o defendiendo y confirmando el evangelio, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado. Dios es testigo de cuánto los quiero a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús.

Cuando leemos en la Biblia que la iglesia es un solo cuerpo, lo podemos entender con estos versículos que escriben Pablo y Timoteo. Si estoy en gozo, en prisión o en cualquier otra circunstancia, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado pues somos un mismo cuerpo. Esto es lo que Pablo está diciendo. Todos somos hermanos en la fe. Todos estamos aquí para motivarnos y amarnos en el amor de Cristo Jesús. Ahora, hay un detalle sumamente importante: el amor que nos tenemos entre hermanos debe provenir del amor de Dios. No de nosotros pues este amor no es duradero y cuando vienen las pruebas y los conflictos, normalmente desaparece. Pero el amor que Dios nos da permanece sin importar lo que estemos atravesando. Es sumamente probable que como hombres fallemos. Yo te voy a fallar. Probablemente tu pastor te pueda fallar y tú le vas a fallar a alguien más. Por eso es de gran importancia que tu amor hacia los hermanos en la fe esté basado en Cristo y no en nuestro comportamiento. Pongamos la mirada en Jehová y así como Él nos perdona y ama sin restricción, amemos y perdonemos a nuestros hermanos. Aprendamos a ser un solo cuerpo. A gozarnos y a entristecernos junto con ellos. Pensemos menos en nosotros y más en nuestro prójimo.

Por otro lado, es sumamente importante entender quién da el crecimiento espiritual. Dios. Cada uno de nosotros tenemos distintas “velocidades”. Algunos crecen muy rápido y otros pareciera que van caminando. Ninguno crece a la misma velocidad que el otro. Como humanos, nos encanta poner patrones y pensar que todo debe ser igual. Tenemos una educación que nos motiva a pensar así. Pero con Dios las cosas son distintas. Podemos tener un joven de 18 años enseñarles a sus padres lo que es seguir al Señor. De igual forma, dos personas que reciben a Cristo el mismo día, tendrán un crecimiento distinto. Lo que sabemos es esto: que el Señor, quien comenzó la obra en nuestros corazones, es quien se encarga de irla perfeccionando. Va a depender de nuestra rebeldía, de nuestros deseos de obedecer, nuestras ganas de entregarnos y sobre todo nuestra voluntad para servir. No critiques. No juzgues. No somos nadie para hacerlo. Si un hermano lleva tiempo asistiendo a la iglesia y no ves frutos, mejor ora por él y entiende que el Señor quiere seguir perfeccionando su obra. Tristemente he escuchado personas que señalan y piensan que, por llevar tiempo acudiendo a la iglesia, la gente debería actuar de tal o cual manera. Esto no funciona así. Habremos unos más necios que otros. habremos unos más orgullosos que otros. habremos unos con más prejuicios que otros. En fin, hay tanto que tenemos en nuestro corazón que debe ser cambiado que solamente el Señor, quien comenzó la obra, puede terminarla hasta la perfección. Seamos un cuerpo y busquemos crecer juntos respetando la “velocidad” de cada uno. Amémonos. Gocémonos en Cristo. Dejemos que Él siga trabajando en nosotros y aprendamos a servirle en todo lo que hagamos.

Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados. Te pido perdón porque no amo a mi prójimo o a mis hermanos en la fe con Tu amor. Quiero que tu amor abunde en mi vida y pueda llevarlo a los demás. Quiero que mi vida sea testimonio de cuánto nos amas y cuánto podemos ser transformados al obedecerte. Gracias por darle dirección y sentido a mis pasos. En Cristo Jesús. Amén 

viernes, 13 de octubre de 2017


1 Juan 1:8-10

Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos hecho pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros.

Muchas personas tienen la idea (errónea) que deben “cambiar” para poder acercarse a Dios. Piensan que no son bien recibidos tal cual y como están y por ello no tienen comunión con Él. Además, hay aquellos que simplemente no les gusta el principio de reconocer que han pecado. En otras palabras, ¿por qué aceptar que estoy mal? Los entiendo. No es fácil aceptarlo. Y, por último, tristemente tenemos a aquellos que ya  tienen comunión con Dios y por esta razón creen que todo lo que hacen está “bien” y los demás son los que están mal. ¿Ya te identificaste? Para los primeros, les tengo una gran noticia: Dios te ama tal cual eres el día de hoy. Leíste bien. Dios te ama tal y como estás y eres. Él vino a rescatar a los enfermos. Vino por el desamparado. Vino por el perdido. Vino por ti. Cristo convivió con aquellas personas que eran expulsadas de las ciudades. Y no solo eso, las tocaba y abrazaba. Así hoy, el Señor quiere abrazarte y consolarte. Ven a Él. Pide perdón. No importa lo que hayas hecho. La muerte de Jesús cubre absolutamente todo. El mensaje de Juan nos dice que Dios es fiel para perdonarnos y limpiarnos cuando confesamos nuestros pecados. No lo pienses más. Confiésate ante Dios. No necesitas a otra persona. Tú solo. Dile a Dios que estás arrepentido.

El segundo grupo de personas resulta más triste su historia. A nosotros nos corresponde orar por ellos. Si tú te encuentras en esa categoría, debes saber que las reglas no las ponemos nosotros sino Dios. No se trata que estés o no de acuerdo. Dios es soberano y está por encima de ti y de mí. Nuestra naturaleza es caída. El pecado habita en nosotros y no podemos hacer nada más que reconocerlo y acudir a Cristo para ser perdonados. Sé que difícil aceptarlo. Sé que tienes muchas dudas. Te recomiendo que abras tu entendimiento. Baja tu guardia y escucha de la palabra de Dios para que sea Él quien hable a tu corazón.

Por último, están aquellos que no han comprendido el mensaje. Juan nos dice: si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos. El hecho de aceptar a Cristo no quiere decir que nos hemos convertido en una especie de ser “perfecto”. ¡Seguimos teniendo la misma naturaleza pecaminosa! ¿Entonces por qué la biblia habla de nacer de nuevo? Se refiere al nacimiento espiritual y no carnal.

Cada uno de nosotros somos pecadores. No somos perfectos y nunca lo seremos. Lo que sí puedes ser es una persona que busca constantemente ser transformado por Dios y dejar atrás todo aquello que no le agrada. Puedes ser una persona que anuncia el evangelio de Cristo como lo hizo Juan en esta carta. Puedes decirle a la gente que Dios quiere perdonar a todos aquellos que confesamos nuestros pecados. Puedes anunciar que no necesitamos ser “buenos” para recibir este perdón. Puedes trabajar día a día para que el Espíritu tome control de cada área de tu vida y tu carne se vuelva menos importante. Recuerda, no somos perfectos. Pero tampoco practicamos el pecado Debemos ser humildes y reconocer nuestra necesidad de Dios. Así como lo hizo Juan, ¡anuncia el mensaje!

Oración

Padre: yo quiero recibir tu perdón. Confieso que soy pecador. Confieso que no soy digno de presentarme ante Ti. Hoy aprendí que me amas y me perdonas y te pido que así sea en mi vida. Reconozco mi necesidad de Ti. Reconozco que Tú eres Dios y tu hijo murió por mí. Limpia mi vida y permite que nazca de nuevo y seas Tú quien guíe mis pasos. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén 

jueves, 12 de octubre de 2017

Pregunta: "¿Creó Dios el mal?"


Pregunta: "¿Creó Dios el mal?"

Respuesta: De principio parecería que si Dios creó todas las cosas, entonces el mal debe haber sido creado por Dios. Sin embargo, aquí tenemos una suposición que necesita ser aclarada. El mal no es una “cosa” como una roca o la electricidad. ¡No puedes tener una jarra de mal! Más bien, el mal es algo que ocurre, como el correr. El mal no existe por sí mismo – realmente es la carencia en una cosa buena. Por ejemplo, los hoyos son reales, pero ellos solo existen en algo más. Llamamos a un hoyo la falta de tierra, pero no puede ser separado de la tierra. Cuando Dios hizo la creación, es verdad que todo lo que existía era bueno. Una de las cosas buenas que Dios hizo fueron criaturas con la libertad de elegir el bien. Para hacer una elección real, Dios tuvo que permitir algo más que el bien para elegir. Así que Dios permitió a estos seres libres, tanto ángeles como humanos, elegir entre el bien y la ausencia de éste (el mal). Cuando existe una mala relación entre dos cosas buenas, le llamamos “el mal”, pero eso no lo convierte en una “cosa” que haya requerido la creación de Dios.

Tal vez la siguiente ilustración nos ayude. Si le preguntara a una persona común “¿existe el frío?” – su respuesta sería que sí. Sin embargo, esto es incorrecto. El frío no existe. El frío es la ausencia de calor. Similarmente, la oscuridad no existe, ésta es la consecuencia de la falta de luz. Igualmente, el mal es la ausencia del bien, o mejor dicho, el mal es la ausencia de Dios. Dios no creó el mal, sino que más bien solo permitió la ausencia del bien.

Miremos el ejemplo de Job en los capítulos 1 y 2 del libro de Job. Satanás quería destruir a Job, y Dios le permitió a Satanás hacer lo que quisiera, excepto matar a Job. Dios permitió que esto sucediera para probarle a Satanás que Job era justo, porque amaba a Dios, y no porque Dios lo haya bendecido en gran manera. Dios es soberano y tiene control absoluto de cualquier cosa que sucede. Satanás no puede hacer nada, sin el “permiso” de Dios. Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si Dios no permitiera la posibilidad del mal, tanto ángeles como humanos servirían a Dios por obligación y no por decisión. Dios no quiso crear “robots” que simplemente hicieran lo que Él quería que hicieran mediante su “programación”. Dios permitió la posibilidad del mal, para que podamos tener genuinamente la libertad de elegir si queremos servirle o no.

Concluyentemente, no hay una respuesta a estas preguntas que podamos comprender plenamente. Nosotros como seres humanos finitos, jamás podremos entender a un Dios infinito (Romanos 11:33-34). Algunas veces pensamos que entendemos el por qué Dios está haciendo algo, solo para descubrir más tarde que era por diferentes propósitos de los que originalmente pensamos. Dios ve las cosas desde una perspectiva eterna. Nosotros miramos las cosas desde una perspectiva terrenal. ¿Por qué puso Dios al hombre en la tierra, sabiendo que Adán y Eva pecarían y traerían con ello el mal, la muerte y el sufrimiento para toda la raza humana? ¿Por qué Él no solamente nos creó y nos dejó en el Cielo donde seríamos perfectos y no tendríamos sufrimientos? La mejor respuesta que se me ocurre es que Dios no quería una raza de robots sin libre albedrío. Dios tuvo que permitir la posibilidad del mal para nosotros, para hacer una verdadera decisión de adorar o no a Dios. Si nunca hubiéramos sufrido y experimentado el mal, ¿realmente apreciaríamos cuán maravilloso es el Cielo? Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si no lo hubiera permitido, estaríamos adorando a Dios por obligación y no por la libre elección de nuestra voluntad. Lucifer que quiere decir Luz bella fue uno de los Arcángel de más rango que Dios creo y se sublevó contra Dios queriendo ser igual a Dios y persuadió a una tercera parte de los Ángeles caídos. Dios no los creo para que se enaltecieran y querer ser como El. Y desde entonces comenzó el mal. Dios lo savia. Sí. Pero Dios ha creado a los Ángeles y a la humanidad con libre Albedrio. Cuando Dios creo al Hombre entonces empezó a obrar el mal atreves de Satanás con la misma rebelión que el tubo de querer ser igual a Dios y conseguido engañar a Adán y Eva desobedeciendo a Dios. Entonces satanás tomo dominio del Hombre igual que hizo con la tercera parte de ángeles que le siguieron en la rebelión contra Dios. Lo savia Dios que Adán y Eva les iba a desobedecer Sí. Pero no era la voluntad de Dios de que desobedecieran. Entonces el Hombre estaba ya bajo la influencia de satanás y de los Ángeles caído llamados demonios y empezó el Hombre hacer el mal cada vez más y más y a darle las espaldas a Dios. Lo savia Dios que sería así Sí. Era la voluntad de Dios NO.

miércoles, 11 de octubre de 2017


Santiago 4:1

¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?

Santiago utiliza las preguntas para llevarte a meditar sobre tu vida, tus obras, tus creencias, tu fe entre otros, y con el verso de hoy, busca hacer lo mismo. Quiere que entiendas claramente el porqué de los conflictos que hay, no solo a nivel internacional ni nacional, sino familiar. En varias ocasiones me he preguntado sobre las guerras en el mundo y su injusticia sobre aquellos que no están involucrados con los conflictos, pero aun así se ven afectados en gran manera. También pienso sobre los países con problemas de nutrición y falta de servicios básicos. ¿Dónde está Dios para ayudarlos?

La respuesta la encuentras en este versículo. De sus propias pasiones surgen las guerras y los conflictos entre ustedes. De ti y de mí. No hay un tercero involucrado. De tus pasiones. De las mías. ¡Dios no está involucrado! Sé que es fácil echarle la culpa a alguien más y pensar que están peor que tú. Puede ser cierto, pero eso no quita tu parte dentro del problema. A veces las guerras y los conflictos tan grandes que sufre este mundo, te llevan a perderte dentro de tantas telarañas que hay y dejas de poner atención al “micro” mundo que existe a tu alrededor. Este versículo no es para corregir las guerras y conflictos internacionales, es para que corrijas tus guerras y tus conflictos personales. ¡Cuántas familias están peleadas por herencias! ¿Cuántos hermanos se han dejado de hablar por conflictos y desacuerdos? ¿Cuántas amistades se han acabado por dejar que las “guerras” acaben con lo que habían formado? ¿Cuántos hijos han crecido con un solo padre o tal vez sin ninguno de los dos a causa de conflictos entre ellos?

¿Te das cuenta de lo grave que son tus acciones equivocadas? ¿Puedes entender que, al dar paso a tus pasiones internas, desembocas una cadena de malas decisiones? Las guerras y los conflictos ¿no surgen de tus pasiones internas? Si no quieres analizarlo así, utilizaré la versión de Dios habla hoy: tus pleitos y conflictos surgen de los malos deseos que están luchando en tu interior. Deja a un lado el pensar que los demás tienen la culpa. Entiende que tú eres causante de grandes problemas por tus propias pasiones. Mejor aprende a entregarlas a Dios.

Oración

Padre: quiero entregarte mis pasiones y pedirte que corrijas mi camino pues no quiero llevar una vida de guerra y conflictos. Guíame para aprender a escuchar y pedir perdón por mis malas decisiones. Ayúdame a transformar mis pensamientos egoístas y entender primero mis errores. No me dejes seguir solo Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús

Amén 

lunes, 9 de octubre de 2017

Salmos. 51.v1-7


Salmos. 51.v1-7

51.1-7 David estaba en verdad arrepentido de su adulterio con Betsabé y de asesinar a su esposo para cubrir este pecado. Sabía que sus acciones dañaron a mucha gente. Sin embargo, debido a que se arrepintió, Dios lo perdonó misericordiosamente. ¡Ningún pecado es demasiado grande para que no reciba perdón! ¿Siente que nunca podrá acercarse a Dios porque ha hecho algo terrible? Dios puede perdonarlo de cualquier pecado y lo hará. Sin embargo, aunque Dios nos perdona, no borra las consecuencias naturales de nuestro pecado. La vida y la familia de David nunca fueron las mismas como consecuencia de lo que hizo (véase 2Sa_12:1-23).

51.4 Aunque pecó con Betsabé, David dijo que lo hecho fue en contra de Dios. Cuando alguien roba, mata o calumnia, lo hace en contra de otra persona: la víctima. De acuerdo con las normas del mundo, las relaciones sexuales extramaritales entre dos adultos que están de acuerdo son aceptables si nadie resulta herido. Pero la gente sí resulta herida. En el caso de David, un bebé murió y se asesinó a un hombre. Todo pecado nos hiere a nosotros mismos y a otros, y finalmente ofende a Dios porque es rebelión en contra del estilo de vida que La demanda. Cuando se vea tentado a hacer el mal, recordar que su pecado es en contra de Dios quizás le ayude a permanecer en el buen camino.

51.7 En Egipto, los israelitas usaron manojos de hisopo para untar la sangre del cordero en los dinteles de las puertas de sus casas. Esto los mantendría a salvo del ángel de la muerte (Exo_12:22). A través de este acto los israelitas mostraron su fe y aseguraron su liberación de la esclavitud en Egipto. Este versículo, por lo tanto, hace un llamado a la purificación por el pecado y a la disposición para servir a Dios. 

domingo, 8 de octubre de 2017

Salmos.50.v16-22


Salmos.50.v16-22 Algunas personas recitan sin reflexión las leyes de Dios, pero están llenas de engaño y maldad. Reclaman las promesas de Dios, pero se niegan a obedecer sus leyes. Esto es pecado y Dios las juzgará por ello. También nosotros somos hipócritas cuando no vivimos conforme a lo que decimos ser. Permitir que esto suceda muestra que no somos verdaderos seguidores de Cristo.

50.21 En ocasiones pareciera que Dios guarda silencio. Este silencio no significa que pasa por alto el pecado o es indiferente ante él. En realidad, retarda el castigo merecido, dando tiempo para que la gente se arrepienta (2Pe_3:9). Dios no se agrada de la muerte del impío y quiere que se vuelva de su mal (Eze_33:11). Pero este silencio no es para siempre, llegará el momento del castigo. Abecés queremos oír hablar de las Bendiciones de Dios, pero no de su Justicia

sábado, 7 de octubre de 2017

JESÚS resucita al hijo de la viuda de Naín


JESÚS resucita al hijo de la viuda de Naín

Texto: (Lucas 7:11-17) «Poco después Jesús, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud, se dirigió a un pueblo llamado Naín.12 Cuando ya se acercaba a las puertas del pueblo, vio que sacaban de allí a un muerto, hijo único de madre viuda. La acompañaba un grupo grande de la población.13 Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: —No llores.

14 Entonces se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron, y Jesús dijo: —Joven, ¡te ordeno que te levantes!

15 El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.16 Todos se llenaron de temor y alababan a Dios. —Ha surgido entre nosotros un gran profeta —decían—. Dios ha venido en ayuda de[b] su pueblo.

17 Así que esta noticia acerca de Jesús se divulgó por toda Judea[c] y por todas las regiones vecinas.» Según nuestro Texto, no sabemos si esta viuda había oído hablar de JESÚS en el pasado. Lo que sí sabemos es que el Milagro fue obrado basado en la MISERICORDIA de nuestro SEÑOR JESÚS. Noten que el SEÑOR no requiere que esta viuda tenga FE; es un simple acto de la COMPASIÓN y MISERICORDIA de DIOS como ya hemos mencionado.

(Salmo 33:5) «El Señor ama la *justicia y el derecho; llena está la tierra de su amor.» El SEÑOR JESÚS sanaba a la gente de diferentes maneras, pero cuando resucitaba muertos, lo hacía siempre hablándole al muerto.

«Entonces se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron, y Jesús dijo: —Joven, ¡te ordeno que te levantes! El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.»

Así también el SEÑOR JESÚS llamará a Su Iglesia cuando venga en Gloria en lo que conocemos como el ARREBATAMIENTO de la Iglesia, y todos los muertos en CRISTO RESUCITARÁN.

(Juan 5:24-25) «Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.25 Ciertamente les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.»

Debemos entender que las RESURRECCIONES que obró JESÚS en Su ministerio terrenal, al igual que las otras por medio de los apóstoles, y las del Antiguo Testamento, fueron “parcial”, porque todas esas personas RESUCITADAS, tuvieron que morir otra vez.

(Hebreos 9:27) «Y así como está establecido que los seres *humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio»

La PRIMER RESURRECCIÓN completa, es la RESURRECCIÓN de nuestro SEÑOR JESUCRISTO.

(1ª Corintios 15:20) «Lo cierto es que Cristo ha sido *levantado de entre los muertos, como *primicias de los que murieron.»

La RESURRECCIÓN de los muertos es la ESPERANZA de todo creyente, y eso por medio de la OBRA REDENTORA de nuestro SEÑOR JESÚS en la Cruz del Calvario.

Cristo las PRIMICIAS, y luego todos aquellos que han muerto en el SEÑOR.

Es por eso que JESUCRISTO es la RESURRECCIÓN y la VIDA, Él es el dador de la VIDA ETERNA.