sábado, 24 de junio de 2017

La verdad que nos hace libres
Leer | Juan 8.25-32
Dios desea lo mejor para cada uno de sus hijos, pero a veces quedamos atrapados por hábitos, conceptos y sentimientos negativos que interfieren con sus planes para nosotros. Pero el Señor Jesús nos ofrece una salida. Si continuamos en su Palabra, conoceremos la verdad que nos hace libre de todo lo que nos esté manteniendo cautivos.
“Continuar” en la Palabra significa leerla regularmente y aplicarla a nuestra vida. Entonces sabremos lo que Dios dice, y seremos capaces de reconocer las artimañas que amenazan con atraparnos. Además de esto, entenderemos los beneficios que acompañan a nuestra salvación y que nos permiten mantenernos firmes en la verdad para no ser extraviados. Estos beneficios incluyen...
• Nuestra posición: Por la fe en Cristo, hemos comenzado una relación personal con Dios. Ahora, como sus hijos, tenemos libre acceso a su trono, junto con la seguridad de que Él escucha nuestras oraciones.
• Nuestra provisión: Dios nos dio la Biblia para guiarnos y alentarnos.
• Nuestras promesas: Al confiar en las promesas que Él nos ha dado, seremos participantes de la naturaleza de Dios, y escaparemos de la influencia corruptora del mundo (2 P 1.4).
• Nuestra protección: Al caminar con Cristo, Él nos fortalece y nos protege para que no caigamos en las trampas del maligno (2 Ts 3.3).
El primer paso para vivir en libertad es reconocer cualquier pecado que esté dominando su vida. Luego, apóyese en la verdad de la Biblia y reclame las promesas y la provisión de Dios por fe.

viernes, 23 de junio de 2017

CRECIENDO EN SANTIDAD:


CRECIENDO EN SANTIDAD:

Hebreos 12:14 dice: "Seguid la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá al Señor". Observe que este texto une la PAZ y la SANTIDAD. Primero dice que debemos procurar la paz con todo el mundo. Debemos anhelar y esforzarnos por estar en paz con todos los hermanos. Esto exige amor y misericordia. La Regla de Oro dice que hagamos a otros como nos gustaría que ellos hicieran con nosotros. La segunda parte de hebreos 12:14 dice: "...y la santidad sin la cual nadie verá al Señor". Sin santidad nadie verá al Señor. Debemos tener un conocimiento claro y preciso de lo que esto implica.

Cristo dijo: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". (Mateo 5:48). Nos llamó a perfección; algo más que santidad. En la santidad aún hay espacio para ser más santos. Podemos estar limpios delante de Dios y limpiarnos más. Pero si se es perfecto, se ha alcanzado la plenitud. Tenemos que seguir esforzándonos hasta alcanzar la altura de la plena bendición de Dios. 

jueves, 22 de junio de 2017

META QUE ALCANZAR:


META QUE ALCANZAR:

•Hay una bendición muy importante y decisiva, que debemos esforzarnos por alcanzar: EL RAPTO DE LA IGLESIA. Estamos luchando por dos cosas: La Salvación y el Rapto. En 1 Tesalonicenses, capítulo 5, verso 23, encontramos un mensaje del Apóstol Pablo para nosotros, los que queremos irnos en el Rapto. Dice: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la Venida de Nuestro Señor Jesucristo". Veamos algunos detalles de esta preciosa escritura:

1"….Y el mismo Dios de paz...". Dios es un Dios de Paz y quiere que vivamos en paz los unos con los otros.

2.".... os santifique por completo...", puede haber santidad y limpieza, pero puede que no estemos completamente santos y limpios.

3”.... y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo...", Dios está interesado en todas las áreas de nuestro ser. El espíritu, el alma y el cuerpo.

4."... sean guardados irreprensible...", irreprensible significa, que no hay motivo por el cual ser reprendido, sin tacha, sin defectos, sin errores, sin manchas y sin arrugas.

5."... para la Venida de Nuestro Señor Jesucristo". Implica que seamos dignos de ser levantados en el Rapto.

En este verso Pablo nos está hablando específicamente del Rapto, que es lo primero que va a ocurrir en relación con la Segunda Venida de Cristo.

miércoles, 21 de junio de 2017

SANTIDAD INTERIOR:


SANTIDAD INTERIOR:

Veamos qué significa "por dentro". Muchas personas por dentro están llenas de engaño, mentira, odios, rencores, vanagloria, soberbia y otras cosas negativas.

SANTIDAD EN EL ESPÍRITU:

Un espíritu santificado posee la naturaleza de Dios. Dios le ha impartido su naturaleza, su amor, su gozo, su paz, su mansedumbre, su paciencia, su bondad, su fe, y su templanza. Eso es un espíritu santificado, y todo esto procede de Dios. Antes de conocer al Señor teníamos un espíritu soberbio, terco y arrogante. 

martes, 20 de junio de 2017

SANTIDAD DEL ALMA:


SANTIDAD DEL ALMA:

La Palabra dice que también tenemos que estar santificados en el alma. El alma es el asiento de nuestras emociones. En Getsemaní, Jesús dijo: "Mi alma está triste...". Fue una emoción que se manifestó a través de su alma debido a la trágica situación por la que estaba pasando. Las emociones de un alma santificada son santas, espirituales y limpias.

La Biblia habla de un hombre que se expresó así: "...alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate" (Lucas 12:19). Así se expresa un alma inconversa. Pero David, siervo de Dios, rey y profeta de Israel, dijo: "Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo".

Si su alma está limpia y llena del Espíritu Santo, usted es santo, y sus emociones son espirituales. Usted anhelará danzar en el espíritu, cantar coritos, gozarse en el Señor, leer la Palabra de Dios y ver sus milagros y señales. Sus anhelos y sus emociones son espirituales. Se emociona y se ríe en el espíritu. Llora cuando ve las almas perdidas y se goza cuando éstas se convierten a Cristo. CON EL PECADOR NO SUCEDE ASÍ. Este salta y grita cuando ve que el jugador conecta un cuadrangular, brinca de júbilo y alegría cuando hace un gol, y se emociona grandemente cuando ve que su equipo de fútbol hace una anotación. SUS EMOCIONES SON CARNALES. Se goza cuando lo invitan a un banquete, para llenar su estómago. Ríe y llora viendo películas, novelas y programas mundanos, disfruta la música mundana y siente placer participando de las actividades, de los placeres y de los deleites de los pecadores. 

lunes, 19 de junio de 2017

EL CREYENTE EN CRISTO JESUS

EL CREYENTE EN CRISTO JESUS, Este ha sido limpiado y santificado por dentro. Su alma está llena del amor de Dios, de mansedumbre, de humildad y de otros frutos del Espíritu. Jesús dijo: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios" (Juan 3:3). Está hablando de un nuevo nacimiento interno, que viene de arriba, de Dios, en el cual Dios entra y toma dominio de nosotros. Él vive en nosotros y nos llena de su santidad. Entonces, usted es santo, porque ya no vive usted; Él vive en su espíritu y se manifiesta a través de su persona. Como el apóstol Pablo podemos decir"... ya no vivo yo, más vive Cristo en mí..." (Gálatas 2:20).

domingo, 18 de junio de 2017

EL HOMBRE ESPIRITUAL:


EL HOMBRE ESPIRITUAL:

El hombre espiritual ha sido santificado por el poder del Espíritu Santo. Vive la santidad que Dios demanda en espíritu, alma y cuerpo. Sabe lo que le pertenece en Cristo. Progresa espiritualmente porque saca tiempo para leer y estudiar la Palabra de Dios hasta que ésta se convierte en parte de sí mismo. Mantiene una íntima relación con el Padre, llegando a conocerle profundamente a través de las enseñanzas y el Ministerio de Cristo. Conoce a Jesús como Salvador y Señor, pero le reconoce también como su Sumo Sacerdote e Intercesor. Está consciente de la autoridad que posee como creyente en el Señor Jesús, quien está sentado a la diestra del Padre.

El hombre santificado en su interior conoce al Espíritu Santo como Consolador, Consejero, Ayudador, Intercesor y Maestro. El Espíritu Santo le capacita para servir al Señor Jesús; en el Reino de Dios no se consigue nada sin su ayuda. Es el secreto del éxito del hombre espiritual en su vida y en su ministerio.

El hombre espiritual ha descubierto que su capacidad proviene de Dios (2 Corintios 3:5). Puede decir como Pablo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13). A diferencia del hombre carnal, el hombre espiritual es gobernado por la Palabra de Dios y no por sus sentidos. Permite que la Palabra de Dios le controle, eliminando así el poder de Satán sobre él. Es un cristiano victorioso que se alimenta diariamente de la Palabra de Dios, sabiendo que, lo que es el pan para su cuerpo físico, es la Palabra de Dios para su espíritu.