martes, 11 de abril de 2017

Salmos.22:26

Salmos.22:26 Comerán los humildes, y serán saciados; Alabarán a Jehová los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre.
22:27 Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.
22:28 Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones.

22:29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.

lunes, 10 de abril de 2017

Él te protegerá

Él te protegerá
¡Bienaventurados son los que en él confían! - Salmo 2:12
¡Auxilio! ¡Auxilio! Al escuchar un llamado de estos, sabemos que alguien está en apuros y necesita ayuda. ¿Has pasado alguna vez por una situación así? ¿Necesitaste ayuda y no encontraste a nadie que pudiera ayudarte? Es realmente desesperante necesitar ayuda y no tener con quién contar.
Así sería nuestra situación si Dios no hubiera enviado a Jesús. Debido a las cosas equivocadas que hacemos, estaríamos condenados a la muerte eterna. Nada de lo que hiciéramos podría ayudarnos. Pero, por amor y sin exigir nada a cambio, Dios envió a Jesús. Él es nuestro protector. Él dio su vida para protegernos de la muerte eterna. Y él promete que está de nuestro lado. Ahora ya no estás solo. Confía en él, él está a tu lado hoy y siempre.
ORACIÓN: Querido Dios, gracias porque me proteges y porque me has librado de muchos peligros. Especialmente te agradezco porque has enviado a Jesús, quien me libró de la muerte eterna. Amén.

sábado, 8 de abril de 2017

Los planes de Dios.

Los planes de Dios. Dice la escritura en Hechos cap. 27, que la nave en la que Pablo viajaba, ya venía con algunos problemas. En esa embarcación viajaba un hombre de Dios, Pablo; que continuamente estaba formulando advertencias, pero dice la Palabra que el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave que a lo que Pablo decía (Hech. 27:11)
Pero finalmente, soplando una brisa del sur, les pareció que tenían lo que querían y se lanzaron al mar. Les duró poco. Pronto la embarcación se vio envuelta en una furiosa tempestad y quedó a la deriva, para finalmente quedar encallada cerca de la playa y las más de doscientas personas que la abordaban pudieran llegar a tierra como pudieran.
En esta vibrante escena de la Biblia puedo discernir algunos denominadores comunes con la actualidad. El centurión daba más crédito al piloto y al patrón dela nave. Cumplía con su trabajo. Estaba muy bien lo que hacía, aunque los que gobernaban la nave tenían un criterio a todas luces discutible.
Pero los planes de Dios trascienden deseos y peticiones humanas. Nadie iba a morir ya que Pablo estaba allí y no debía morir todavía. Dios distribuye sus bendiciones de acuerdo a un plan superlativo, no a los antojadizos deseos de cada uno de nosotros. Si no hubiese estado Pablo, ni siquiera sabríamos de esa embarcación. Sería un número más de tantos naufragios anónimos ocurridos en todo el mundo.
Hoy pedimos a Dios muchas cosas. Unas cuantas no se cumplen. Y está muy bien que sea así.
Si el médico pidiera mucho trabajo a Dios y Él se lo diera, significa que hay mucha gente enferma. Eso no es bueno. Si el mecánico pidiera mucho trabajo a Dios y Él se lo diera quiere decir que hay mucha gente con su auto roto. Tampoco es bueno. Si el constructor pidiera a Dios mucho trabajo a Dios y Él se lo da, quiere decir una de dos cosas: que hay mucha gente próspera que finalmente puede acceder a su sueño y construir su casa propia; o que hubo una terrible catástrofe y hay que levantar toda una ciudad de nuevo. Depende desde qué punto de vista se lo mire.
Lo planes de Dios, insistimos, son superlativos. Trascienden nuestro pequeño mundito. No hay secretos en esto. Para poder recibir grandes bendiciones hay que estar en el centro de la Voluntad de Dios. Y Pablo salió beneficiado porque lo estaba, cumpliendo con Sus Planes.
Hay quienes creen y enseñan que “su receta” es válida para todos. Pues bien: NO ES ASÍ. Jesús le dijo a Pedro: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. (Juan 21:20 y 21) Y con esto fue clarísimo: Tiene propósitos diferentes contigo y con tu hermano. Y para cumplirlos no le concederá lo mismo a tí que a tu hermano. Y esto no depende de ti, ni de tu hermano, sino de ÉL y de los propósitos que tenga para ti y para tu hermano.
Uno escucha al piloto y al timonel de la nave, es decir a los líderes espirituales, y eso está muy bien. Pero nunca debemos perder de vista lo que Dios nos dice y discernir lo que nos dejó en las Escrituras. Que es básicamente lo mismo que ocurría en esa nave de Hechos cap. 27, donde Dios les trasmitía sus advertencias a los tripulantes por intermedio de Pablo.

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

viernes, 7 de abril de 2017

Dios no necesita que yo sea siempre un súper héroe

Dios no necesita que yo sea siempre   un súper   héroe          Me encanta pensar que Dios no necesita que yo sea siempre fuerte o valiente, porque Él lo es por mí; me fascina pensar que puedo ser tal cual soy porque tengo a alguien que es todo lo que yo no soy; me da una inmensa paz saber que hay alguien que pelea por mí y me defiende frente a viento y marea y me da un tremendo alivio el colgar la capa y dejar que quien es el superhéroe por excelencia haga Su trabajo a través de mí. Todo esto hace que mi vida sea libre y plena en Él.       También sé lo difícil que es deshacerse de esa capa y colgarla definitivamente; en ocasiones nos veremos tremendamente tentados a ponérnosla y salir a combatir las fuerzas del mal, pero la verdad, es que nuestro poder es Cristo y sólo Él a través de nosotros puede vencer al mal con el bien…pero no es nuestro superponer el que lo hace…siempre se ha tratado de Él.  Esto no quiere decir que ni siquiera nos movilicemos ante las necesidades de los demás, no es eso lo que quiero transmitir, sólo quiero que sintamos libertad a este respecto: Dios NO espera que te comportes siempre como un superhéroe, que tengas súper fuerza o seas capaz de hacerle frente a todo, ya sea para defender a otros o para cuidarte tú mismo, Dios quiere ser el superhéroe para ti y para mí y que sea Su presencia en nuestra vida nuestro mayor súper poder, el que vence a todo a y todos.

jueves, 6 de abril de 2017

Romanos 8.28.

Romanos 8.28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
29. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
30. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
31. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32. El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36. Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;

Somos contados como ovejas de matadero.

miércoles, 5 de abril de 2017

Hechos 13:29-31

Hechos 13:29-31
Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. Mas Dios le levantó de los muertos. Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo.
El día de hoy, yo soy testigo de que Cristo ha transformado mi vida. De que estaba perdido y fui encontrado. De que era esclavo del pecado y ahora soy libre. De que andaba sin rumbo y hoy tengo dirección. Soy testigo de un amor que nunca había conocido y lo recibí sin merecerlo. Testigo de un perdón que no tiene igual. Testigo de la gracia y misericordia que ofrece Dios. Testigo de que todo lo puedo en Cristo que me fortalece y que su poder se fortalece en mi debilidad y lo mejor de todo, testigo de que he sido perdonado de mis pecados y reconciliado con Dios pudiendo ahora ser llamado hijo de Dios.
Dios cumple todas sus promesas. Cumplió cada profecía que nos había dejado para la venida del Mesías y así será con cada promesa y profecía que encontramos en su palabra. Tú y yo debemos ser testigos también de Cristo. Fíjate cómo Pablo nos dice que aquellos que presenciaron su resurrección, son los que estaban siendo ahora testigos ante el pueblo. Si has aceptado a Jesús. Si te has reconciliado con Dios Padre. Si has pedido perdón por tus pecados, es necesario que vayas y seas testigo de lo que has vivido. Ahora, si lo piensas por un momento, tiene mucho sentido el hacerlo. ¿Cuántas veces no compartes una experiencia positiva? ¡Muchas! Incluso la repites con personas que ya la han escuchado por el gusto de revivir ese momento. Con Jesús es igual. Si no sientes el gozo y el deseo de compartirlo es porque probablemente aun no lo conoces y no te has entregado a Él. Probablemente has mantenido tu distancia y solamente has querido escuchar la teoría pues te parece interesante pero no has permitido que esas palabras entren a tu corazón y revolucionen tu vida entera. Hoy te invito a que le des una oportunidad a Jesús.
Por otro lado, me encanta leer: Mas Dios le levantó de los muertos. ¡Esto sí que me emociona! ¿Qué podemos temer si tenemos a Dios de nuestro lado? ¿Qué puede quitar nuestra paz? ¿Qué puede quitar nuestro gozo? Tristemente, nos distraemos tanto con lo que vivimos y hacemos que olvidamos frases como ésta y nuestro gozo y nuestra paz nos son arrebatadas. No debes permitir esto en tu vida. Por ello es importante pasar TIEMPO constantemente en la palabra. No porque alguien te obliga sino porque entiendes que ahí se encuentra tu alimento que necesitas. Te animo a que guardes en tu corazón estas palabras: Mas Dios le levantó de los muertos. Si Dios puede hacer esto, imagina ¡qué no podrá hacer en tu vida!
Oración

Señor: llevo TIEMPO escuchando de ti pero nunca he querido comprometerme y aceptar que te necesito. Hoy quiero pedirte perdón y pedirte que traigas paz y gozo a mi vida. Enséñame a vivir conforme a tu voluntad y dale sentido a mi vida. Señor, oro a ti en el nombre de Jesús. Amén

martes, 4 de abril de 2017

No devuelva el golpe

No devuelva el golpe
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
Isaías 53:7
Jesús muestra una humilde actitud ante quienes lo atormentan: "cuando le maldecían, no respondía con maldición" (1 P. 2:23). A pesar de la provocación constante, Jesús no dijo nada malo porque no había pecado alguno en su corazón.
Sin embargo, ante semejante provocación, nuestra reacción sería más como la del apóstol Pablo. Cuando estaba en el juicio ante el sanedrín, el sumo sacerdote Ananías ordenó que se le golpeara en la boca. Su inmediata respuesta a Ananías fue: "¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada!" (Hch. 23:3). Pablo tuvo que disculparse de inmediato; tal exclamación contra un sumo sacerdote era contraria a la ley (vv. 4-5; cp. Éx. 22:28).
Pablo no era perfecto. Él no es nuestro modelo de justicia. Solo Cristo es un modelo perfecto de cómo afrontar la injuria de los enemigos.
Siguiendo el ejemplo de nuestro Maestro, nunca debemos maltratar a quienes nos maltratan. No amenace
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Lucas 23:34
Jesús "no amenazaba" a pesar de un increíble sufrimiento (1 P. 2:23). Lo escupieron, le tiraron de la barba, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y atravesaron con clavos su carne para asegurar su cuerpo a una cruz. En cualquier otra persona, semejante tratamiento injusto habría provocado sentimientos de venganza, pero no en Cristo. Él era el Hijo de Dios, Creador y Sustentador del universo, santo e inmaculado, con el poder de enviar a quienes lo atormentaban al fuego eterno.

Pero Jesús nunca amenazó a sus verdugos con juicio inminente; más bien los perdonó. Cristo murió por los pecadores, incluso por quienes lo perseguían. Sabía que la gloria de la salvación podía alcanzarse solamente por la senda del sufrimiento, de modo que aceptó su sufrimiento sin amargura, sin enojo y sin espíritu de venganza. Que pueda reaccionar usted de igual modo ante su propio sufrimiento.