domingo, 12 de marzo de 2017

La manera como Dios revela su presencia

Salmo 16.7-9        La manera como Dios revela su presencia

Si usted nunca ha experimentado la presencia de Dios es posible que se pregunte cómo se manifiesta Él a los creyentes. El Señor tiene muchas maneras de acercarse a sus hijos. Si usted desea saber si Él está cerca, el Señor elegirá la mejor manera de conectarse con usted.

Dios habla. Nunca he oído la voz audible de Dios, pero sí he tenido la experiencia de que ha hablado de manera clara y convincente a mi corazón. Su voz es tan evidente que quienes la escuchan recuerdan el mensaje y la reverente emoción que sintieron, mucho después de haberlo hecho.

Dios envía un mensaje. A veces, el Señor pone en el corazón de la persona la necesidad de estar a solas con Él. Cuando a mí me sucede esto, Dios está por lo general diciéndome que está listo para darme las fuerzas para permanecer en su palabra. No es prudente que el creyente ignore este impulso. Yo he cometido el error de postergar su voz, y he descubierto luego que, cuando finalmente aflojé el paso, el mensaje era más difícil de recibir fuera del momento perfecto del Padre.

Dios da a conocer su presencia mediante su Palabra. Una vez estuve meditando durante un mes en un pasaje de la Biblia para un mensaje; cada día quería volver a los mismos versículos porque Dios seguía dándome nuevas verdades y percepciones. Sabía que estaba en su presencia, porque su Palabra estaba hablándole específicamente a mi corazón.


Dios es real y está presente en este mundo. Él quiere hablar con nosotros para que podamos tener contentamiento, ánimo y gozo por su presencia. Debemos, entonces, estar dispuestos a aflojar el paso para escuchar lo que Él quiera decirle a nuestro corazón.

sábado, 11 de marzo de 2017

La presencia fortalecedora de Dios

Salmo 42.1-5          La presencia fortalecedora de Dios

La mujer abre la puerta y entra a la casa vacía. Deja caer la cartera y las bolsas de comida en el sofá, y luego pone un CD en el reproductor, inundando de música la casa. ¿Se ha preguntando usted alguna vez qué impulsa a la gente a romper el silencio de una casa tranquila? Las imágenes y sonidos de la TV y los CD llenan temporalmente nuestra necesidad de sentir que no estamos solos.

Dios desea tener una relación cercana con cada persona, y por eso nos creó con el anhelo de su presencia. Pero, aunque solo Él puede llenar ese vacío, la gente trata de satisfacer su deseo de compañía con toda clase de relaciones y actividades. Pero llenar ese lugar con algo diferente a Dios es solo una solución a corto plazo.

La Biblia nos insta a dejar de buscar nuestra satisfacción en las cosas que ofrece el mundo y a reconocer nuestra necesidad de buscar a Cristo. Sin embargo, hacemos lo contrario: buscamos sustitutos a la presencia de Dios. Los amigos, los pasatiempos y las diversas actividades dan un entretenimiento momentáneo, consumiendo el tiempo que debiéramos invertir en recogimiento delante del Señor. Con mucha frecuencia, cuando el placer de algo bueno desaparece, buscamos una nueva actividad o persona para llenar el vacío.


Nada, aparte del Señor, puede llenar debidamente el lugar que Dios se ha reservado para Él. El ruido y el movimiento solo satisfarán por breve tiempo. La fortalecedora presencia del Señor es la única solución verdadera. Para los creyentes, el Espíritu Santo está presente en ellos. Lo que debemos hacer, entonces, es estar quietos para que se manifieste a nosotros.

viernes, 10 de marzo de 2017

Santiago 5.16-18 La eficacia de la oración

Santiago 5.16-18       La eficacia de la oración

Cuando usted enfrenta algún tipo de problema, ¿se detiene a orar o se pone en acción? Dios actúa poderosamente por medio de la oración, pero con frecuencia la vemos como el último recurso: cuando estamos al final de la cuerda es cuando empezamos a orar.

Valiéndose del ejemplo de Elías, Santiago nos recuerda lo que puede lograr la oración eficaz de una persona justa. En el pasaje de hoy, el tema es la sanidad, pero esa no es la única oración que Dios desea responder. Cada aspecto de la vida puede ser tocado por el poder de la oración.

Tentaciones. Jesús dijo a sus discípulos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mr 14.38).

Alabanza. Después de ser golpeados y echados en la cárcel, Pablo y Silas oraron y alabaron a Dios, aun en medio de su dolor (Hch 16.25).

Guerra espiritual. Pablo nos enseña a conectarnos con el poder de Dios “orando sin cesar” (1 Ts 5.17).

Ansiedad. No estamos a merced del temor si oramos por todo (Fil 4.6).

Transformación. Cuando oramos conforme a los deseos de Dios, Él transforma nuestra mente, actitud, carácter y forma de actuar (Col 1.9-12).

Testimonio. Por medio de la oración, pedimos al Señor que nos abra puertas para esparcir su Palabra (2 Ts 3.1).

Protección. Dios es fiel para conceder nuestras peticiones de fortaleza y protección (2 Ts 3.2, 3).


La próxima vez que enfrente una situación difícil, recuerde que la oración es más poderosa que todos nuestros esfuerzos. Ore y verá a Dios actuar.

jueves, 9 de marzo de 2017

Génesis 12.1-20        Avanzar por fe

La fe puede adormecerse cuando estamos concentrados en nuestra comodidad antes que en el plan de Dios. Abraham no cayó en esta trampa. Cambió lo familiar por lo desconocido, y recibió muchas bendiciones.

Vivir por fe es lo correcto cuando Dios nos llame a avanzar. Su llamamiento puede llegarnos a cualquier edad y en cualquier situación. Abraham tenía 75 años cuando inició su viaje. David era un joven pastor de ovejas cuando fue ungido para ser rey (1 S 16.11-13). Pablo tuvo su encuentro con el Señor cuando se dirigía a arrestar a cristianos en Damasco. Después de su conversión, se convirtió en el mensajero del Señor a los gentiles (Hch 9.1-6; 22.21).

Obedecer al Señor incluirá también tiempos de prueba. Abraham, como todos nosotros, tuvo éxitos y fracasos. El llamamiento inicial a dejar su país fue recibido con una fuerte convicción y con acción inmediata. Como resultado, recibió una promesa de gran bendición para él y sus descendientes. Pero su reacción ante la hambruna fue muy diferente: un viaje a Egipto, mentir sobre su relación con Sara y la reprimenda de Faraón. La manera en que respondemos a las órdenes de Dios es importante. Podemos recibir bendiciones o terminar lamentando nuestras acciones.


Dejarse guiar por Dios puede ser incómodo. Las personas pueden cuestionar nuestros motivos, o disentir de nuestras decisiones. Y es posible que nosotros mismos no queramos hacer lo que Él pide. Pero la fe nos mantendrá avanzando en la obediencia. Nos ayudará a mantener el rumbo, y a experimentar las bendiciones que se encuentran en una relación con Cristo.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Génesis 15.6 Vivir por fe

Génesis 15.6    Vivir por fe

Abraham es uno de los personajes del Antiguo Testamento que más ha impactado mi vida espiritual. Por medio de su ejemplo veo la necesidad de vivir por fe.

La separación es a menudo parte de nuestro desarrollo espiritual. Antes de que podamos encargarnos de algo nuevo, el Señor puede pedirnos que dejemos algo que tenemos. En Génesis 12.1-3, Dios le dice a Abraham que emprenda un viaje que implicaba dejar su país, su pueblo y el hogar de su padre. La obediencia significaba decir adiós a las personas y a las cosas importantes para él. Los únicos parientes que viajaron con Abraham fueron su esposa y su sobrino; atrás quedaba la vida que había conocido en su tierra. Pero este varón de Dios no dudó; su gran fe le permitió decir que sí.

Avanzar en medio de la incertidumbre puede ser otro aspecto de la obediencia al Señor. A Abraham se le dijo que viajara sin saber su destino. Trate de imaginar lo que sería decirle a sus amigos que usted se está marchando a un lugar lejano, pero que no tiene idea de a dónde se dirige. Esta falta de detalles no detuvo a Abraham. Su confianza inquebrantable en su Padre celestial le permitió responder de todo corazón al llamamiento divino. A pesar de la falta de detalles específicos, Abraham estuvo preparado espiritualmente para decirle sí a Dios cuando Él le llamó.


Obedecer a Dios requiere vivir por fe, lo cual significa: confiar en la guía del Espíritu Santo (Jn 16.13) cuando no vemos cómo encajan todas las piezas; creer que Dios obra siempre para nuestro bien (Ro 8.28) y para su gloria; y desear agradar a nuestro Padre celestial. ¿Estará usted listo para cuando Él le llame? 

martes, 7 de marzo de 2017

Nehemías 6.15, 16

Nehemías 6.15, 16
Las distracciones tienen el potencial para desviarnos de nuestro objetivo. Los chismes. Las críticas. La presión económica. Los problemas de salud. Los conflictos. Los deseos. La admiración de los demás. Cualquiera de estas cosas puede hacer que nos alejemos del plan perfecto de Dios. Pero la Biblia nos da un modelo a imitar (Neh 4.1–6.16). Nehemías nos enseña el valor de:

El propósito claro. Nehemías temía al Señor, y se aplicó conscientemente a hacer el trabajo que Dios le había asignado. No tenía una mente dividida. Al fijar nuestra atención únicamente en el plan de Dios, nuestra mente se mantendrá fija en el objetivo, sin importar las dificultades.

La obediencia. El Señor quiere mostrarnos su favor; su bendición estará siempre con nosotros si somos obedientes a Él. Esta conciencia debe darnos confianza en los tiempos difíciles, como sucedió con Nehemías.

La responsabilidad. El rey quería informes de seguimiento de lo que Nehemías estaba haciendo. Un día estaremos ante Jesús, nuestro Rey, y daremos cuenta de cómo usamos nuestros recursos y dones (1 Co 3.12-15).

La perseverancia en nuestra vida de oración. Cuando los israelitas eran ridiculizados, no podían hacer nada para detener las burlas de sus oponentes. Por eso, Nehemías oraba, y el pueblo recibía fuerzas para continuar. Cuando el complot se agravó, Nehemías y sus compañeros de trabajo clamaron a Dios, quien no solo dio discernimiento a su pueblo, sino que también frustró los planes de los enemigos.


Nehemías acabó el ambicioso proyecto en solo 52 días. Cuando seguimos su ejemplo, Dios puede hacer grandes cosas en y a través de nosotros.

domingo, 5 de marzo de 2017

Proverbios 16:

El corazón del hombre piensa su camino;
Mas Jehová endereza sus pasos.