viernes, 11 de noviembre de 2016

El riesgo de obedecer a Dios

El riesgo de obedecer a Dios
Leer | Lucas 5.1-11
11 de noviembre de 2013
Como cristianos, podemos desperdiciar nuestras vidas junto a las orillas de la fe, sin aventurarnos jamás a entrar a aguas más profundas. Allí tenemos poca necesidad del Señor. Después de todo, estamos a salvo en la playa, lejos del peligro de las grandes olas y las tormentas. Pero los creyentes que se introducen en las aguas de la obediencia, llegan a necesitar a Dios desesperadamente.
Al lanzarse a alta mar, el cristiano renuncia a tener el control de su vida. Deja de tratar de controlar su propio destino, ya sea en lo profesional y financiero, o en su participación en la iglesia. Dios es el Capitán del barco, mientras que el creyente es el obediente marinero. ¿Vendrán tormentas? Sí. ¿Hará el capitán peticiones difíciles algunas veces? Sí. ¿Se sentirá asustado algunas veces el marinero? Sí. Pero el cristiano obediente tiene una experiencia de Cristo mucho más estrecha que la que podrá tener el cristiano que se quedó en la playa.
El creyente dice: “He entregado mi vida a Cristo”. Pero vivir de verdad esas palabras es más difícil, pues humanamente queremos conservar cierto control en caso de que Dios no se ocupe de nuestros asuntos de la manera en que nos agrada. Muchos cristianos se contentan con solo sumergirse superficialmente en la fe, pues tienen miedo de que la vida no les resulte de acuerdo a sus planes. Dios puede hacer mucho más con una vida obediente que con una vida protegida de riesgos.

La vida cristiana se vuelve emocionante cuando nos metemos en aguas tan profundas, que nuestros pies ya no tocan el fondo. Entonces debemos mantenernos firmes agarrados de las promesas de Dios.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Colosenses 1:17-18

Colosenses 1:17-18
Él (Cristo) es anterior a todas las cosas, que por medio de Él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero.
Para complementar el principio de que Cristo es Dios y que siempre ha existido, podemos analizar Juan 1:1-3 en la que dice que en el principio ya existía el Verbo (Cristo) y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Por medio de Él (Cristo) todas las cosas fueron creadas.
¿De qué te sirve saber que Cristo fue antes que todo, que es la cabeza de la iglesia y el primero en la resurrección?
Voy a empezar por la resurrección. En la historia del descubrimiento de América, sabemos que se dio por buscar nuevas rutas para llegar a las Indias pues a través de Europa se encontraban bloqueadas. Imagina a aquellos que estaban subiendo a las carabelas sin tener idea de qué esperar. Tal vez algunos seguían pensando que la tierra era cuadrada y que caerían a un precipicio, otros tendrían otro tipo de miedos e incertidumbres. Finalmente, emprendieron el viaje y llegaron. No a su destino pero sí a América. Los siguientes viajes, aunque complicados por las aguas y el clima, fueron distintos pues la gente sabía que llegaría a algún lado y no perecería en medio del mar. Así pasa con el camino que Cristo nos ha trazado con la resurrección. Ninguno de nosotros podría haberlo hecho antes. Ninguno de nosotros sabría cómo llegar a nuestro destino final. Gracias a que Él nos muestra el camino, podemos quitar toda esa incertidumbre que hay alrededor de la muerte y nuestro destino final. Gracias a la resurrección de Cristo, ahora tenemos una vereda bien trazada con destino a su presencia.
Con respecto a Cristo siendo la cabeza de la iglesia me parece el fundamento para funcionar como congregación que desea seguir sus pasos. Cada vez que se presenta un problema en las congregaciones, están prácticamente ligadas a que una de las partes no está entendiendo quién es la cabeza principal. A veces bajamos la mirada y pensamos que aquellos que tenemos enfrente son los líderes y cabezas. No. Solamente hay un líder al cual todos servimos llamado Jesús. Este líder nos dejó el ejemplo de que, aún siendo el Señor de todo, lavó los pies de sus discípulos. Ahora, si nuestra “cabeza” lava los pies y su vida es de servicio, ¿qué nos corresponde hacer? Lo mismo. Siempre que estés en un grupo que siga a Cristo, debes estar atento y promover que siempre sea Él la cabeza. Que sea Él quien de la dirección, el propósito y el paso que se debe tener. Es fácil que, como humanos, nos queramos adueñar de lo que le corresponde a Dios.
Por último, es importante que tengas la convicción de que, a través de Cristo, toda la tierra fue creada y funciona. Me gusta que dice: por medio de Él (las cosas) forman un todo coherente. No fue una creación sin sentido ni caprichosa. Tiene un propósito. Está bajo control y se mantiene bajo su mandato. Ahora medita sobre estas características de Cristo y cómo pueden impactar tu vida.
Oración
Señor: Gracias por la vida de Jesús. Gracias porque ahora tenemos un camino bien definido y borra toda incertidumbre. Te pido que pueda llevar una vida de obediencia y que pueda entender tu palabra. Permite que entienda el valor de lo que hizo Cristo en la resurrección, al ser el creador de todo y como cabeza de la iglesia. Te lo pido en Cristo Jesús

Amén

martes, 8 de noviembre de 2016

Hechos 4:8-10

Hechos 4:8-10
Pedro, lleno del Espíritu Santo, les respondió: Gobernantes del pueblo y ancianos: hoy se nos procesa por haber favorecido a un inválido, ¡y se nos pregunta cómo fue sanado! Sepan pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret crucificado por ustedes pero resucitado por Dios.
Si te preguntan: ¿es mejor hacer el bien o el mal? Tienes tres respuestas: el bien, el mal y depende. Cuando tus principios son sólidos contestas el bien. Cuando no te importa nada más que tu vida y lo que hay a tu alrededor que te afecte personalmente dices depende. Y los que contestan el mal son por los que tenemos que orar pues sus caminos se encuentran sumamente torcidos. Pero quiero enfocarme en los que podríamos contestar depende. Analicemos esto: todos los actos tienen consecuencias. Si nos dijeran que nos meteremos en problemas por decir que creemos en Jesús, ¿lo diríamos abiertamente? O mejor solamente lo compartimos con nuestros seres cercanos. ¿Qué tal cuando en el trabajo te piden que mientas? Si no lo haces tu puesto puede estar en riesgo y si lo haces, bueno, ya sabes lo que Dios piensa al respecto. Pienso en cada circunstancia en la que hacer el bien nos puede causar un conflicto y preferimos mejor no hacer nada… nos gusta nuestro confort. Nos gusta nuestra vida y no queremos alterarla o meternos en problemas. Se llama egoísmo.
Dios nos quiere firmes y totalmente dependientes a Él. No quiere que dudemos. No quiere que digamos depende. Quiere que acudamos a Él y le entreguemos nuestras circunstancias pidiendo Su dirección y sobre todo Su paz.
Pedro y Juan decidieron hacer el bien sin dudar. Sanaron a un paralítico. ¿Las consecuencias? Fueron llevados presos y estaban siendo interrogados. Dentro de las muchas posibles respuestas que podrían haber contestado los discípulos, Pedro aprovecha ese instante y comienza a predicar a Jesús y la resurrección. Abiertamente les dice que Jesús fue quien sanó al paralítico. Expone lo irónico que es el estar siendo interrogado por haberlo sanado y comparte cómo la crucifixión de Jesús terminó con Dios resucitándolo.
A veces seguir a Dios firmemente traerá problemas o señalamientos como con los discípulos. Tú habrás hecho lo correcto al obedecer y servir a Dios pero aun así, la gente te señalará y cuestionará. La Biblia nos enseña cómo reaccionar ante situaciones que, aunque parezcan ridículas, sucederán. Pedro no se enojó y quejó ante las autoridades por la injusticia que estaba pasando. Por el contrario, habló de Jesús y expuso que fue crucificado y que resucitó. Hagamos lo mismo. Entendamos que siempre es mejor escoger el camino de Dios, dejemos a un lado nuestro confort y cambiémoslo por los constantes retos de seguir a Dios con la certeza de que Él está al mando de todo.
Oración
Señor: a veces es difícil seguirte pues debo enfrentarme a mi mismo y a mucha gente a mi alrededor para hacerlo. Quiero entregarte mi vida y seguir tu camino dejando atrás mi egoísmo y dedicarme a servirte. Ayúdame a compartir a Jesús como tus discípulos lo hicieron, aprovechando cada instante que les brindaste. En Cristo Jesús te lo pido.

Amén

lunes, 7 de noviembre de 2016

Cuatro Claves Para Desarrollar La Perseverancia

Cuatro Claves Para Desarrollar La Perseverancia
¿Quieres desarrollar la perseverancia en tu vida? …. Sigue estos pasos:

1.- Entiende el valor de la perseverancia:
Muchas personas aceptan sus fracasos porque muy dentro de sí piensan que no estaban destinadas para el éxito. Consideran que no poseen los talentos necesarios para realizar sus sueños. Sin embargo, todos sabemos que hay personas exitosas y personas derrotadas ¿cuál es la diferencia entre ellos?  LA PERSEVERANCIA.  En Mateo 15:28 Se registra una historia de perseverancia. Esta mujer no tenía esperanza para su hija, hasta que supo que Jesús estaba en la región. Esta desesperada mujer vino a Jesús con su necesidad porque creía que Él podía ayudarla. Clamó a El aun cuando todo y todos parecían estar en su contra. A pesar de todos esos obstáculos, ella no se rindió Con perseverancia, se abrió camino a empujones a través de los oscuros corredores de la dificultad, la necesidad desesperada y el rechazo. ¿El resultado? Jesús la alabó por su fe y sanó a su hija (v.28). Nada en el mundo puede sustituir la perseverancia. Ni el talento, ni el genio, ni siquiera la educación. Todas estas cualidades por si solas son insuficientes para el éxito si te hace falta la perseverancia. La perseverancia tiene un poder aplastante.

2.- Considera que habrá obstáculos:
Una manera de superar los obstáculos es ¡saber que vendrán!. Repasa las metas que te has propuesto en las diferentes áreas de tu vida. ¿Qué obstáculos pueden impedir que las consigas? Hay obstáculos fáciles de eliminar. Si tu meta es hacer ejercicio y no tienes los zapatos adecuados, ese es un obstáculo, pero puedes eliminarlo ¡comprando los zapatos! Sin embargo, algunos obstáculos no son tan fáciles de superar. Algunos tenemos limitaciones físicas, educativas, sociales o económicas que no pueden ser eliminadas fácilmente. En esos caso debemos recordar que: LA PERSEVERANCIA NO SIGNIFICA ELIMINAR LOS OBSTACULOS SINO CONTINUAR BUSCANO LA META A PESAR DE ELLOS.  El apóstol Pablo es un ejemplo perfecto que ilustra esta verdad. Tenía numerosas limitaciones que lo hubieran desanimado de perseguir su propósito en la vida, el cual era ser mensajero a los gentiles.  Era judío,  tenía limitaciones físicas 2 Corintios 10:10 y la mayor de ellas, su “aguijón en la carne” que nunca se especifica en qué consistía. La mayoría de eruditos coinciden en que debe hacer sido alguna enfermedad. Pero sin importar lo que fuera, impedía la predicación de Pablo. Por eso rogó a Dios que se lo quitara. 2 Corintios 12:8-9. ¿Qué aprendemos de Pablo? Pablo siempre vio el obstáculo desde la perspectiva divina. Consideraba sus impedimentos insuperables como una motivación para confiar en Dios, en vez de depender de sus habilidades propias. Todos enfrentamos circunstancias que no podemos cambiar y que tratarán de impedir que alcancemos nuestras metas. Podemos escoger cómo vamos a responder a ellas. Podemos darnos por vencidos, o podemos empezar a ver esos problemas como oportunidades para confiar en el Señor.

3.- Considera que el fracaso NO ES EL FINAL:
Vivimos en una sociedad que dice: “si no triunfas de entrada, date por vencido.” Sin embargo, aquellos que en verdad logran realizar el propósito de su vida son los que se rehúsan a dejarse paralizar por el fracaso. Es más, éste último es un prerrequisito para lograr el éxito.  Thomas Watson, fundador de IBM dijo: “Si quieres triunfar, duplica tu factor de fracasos”. En otras palabras, entre más intentos hagas, más veces triunfarás. Thomas Edison, uno de los más grandes inventores, descubrió cuando menos 1,800 formas de NO hacer un bombillo  eléctrico. Babe Ruth falló 1,330 pelotas, y sin embargo, fue considerado uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos. Colón pensó que había encontrado un atajo para la India cuando descubrió América. ¡Nunca nadie se ha tropezado estando inmóvil! Lo malo es que no sabemos cuál de nuestros esfuerzos nos va a dar el éxito, por eso debemos seguir tratando. Es posible que Salomón tuviera esto en mente cuando escribió Eclesiastés 11:1

4.- Considera que vas a ¡trabajar duro!:
El trabajo sin fatiga equivale a la mediocridad. El trabajo duro es un prerrequisito del éxito en todas las áreas de nuestra vida, incluyendo la vida espiritual. Por supuesto que  no somos salvos por obras, pero sí somos salvos para buenas obras. Pablo escribe la gran cantidad de energía que se necesita para ser un cristiano exitoso. 1 Corintios 9:26-27. El esfuerzo es un componente esencial en para alcanzar el éxito en cualquier aspecto de la vida, pero este mensaje no es popular en nuestra cultura moderna. Queremos obtener resultados inmediatos por nuestros esfuerzos, y cuando no los vemos, nos desviamos en busca de otra cosa.  El éxito requiere trabajo y sacrificio. Si no los hay, no hay ganancia.

¿Deseas alcanzar el propósito, objetivos y metas que Dios te ha guiado a definir para tu vida? Entonces no busques lograrlos de inmediato y tampoco te desanimes cuando parece que otros están progresando y tu no.

Perseverancia, negarnos a darnos por vencidos a pesar de los obstáculos que nos pone la vida, es la actitud diligente que nos permitirá conseguir las metas que Dios nos ha dado.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Hechos 17:29-31

Hechos 17:29-31
Por tanto, siendo descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano. Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan. Él ha fijado un día que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado. De ello ha dado pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos.
Ghandi. Este hombre pudo derribar a un ejército y vencer a una nación poderosa a través de la no violencia y promoviendo el amor entre los unos y los otros. Siguió a la perfección el amor al prójimo del que habla Jesús. Considerado como una buena persona y que realizó extraordinarias cosas en su vida, dando ejemplos de la sencillez y congruencia que podemos tener al hablar y actuar, resulta difícil pensar si ese hombre está en el cielo o no. Pero no se trata de hacerla de Dios para que nosotros decidamos y tristemente como creyentes caemos en esta mala costumbre de hablar sobre quién sí y quién no ha entrado al cielo al morir. La biblia nos dice que solamente podemos ir a la presencia del Padre a través de Jesús. Si Ghandi no reconoció a Cristo, por consecuencia, cuando sea juzgado, no tendrá Redentor que pague por sus pecados.
Pablo no tuvo miedo de hablar sobre el juicio de Dios a pesar de que no conocía a nadie de su público. No consideró que fuera un tema “delicado” o tabú. Claramente anunció que seremos juzgados y que por esta razón mandó a su Hijo para que nos arrepintamos y reconciliemos con Él. En ocasiones me han preguntado sobre cómo compartir a Cristo. Qué decir y qué no decir. Mucha gente piensa que no deben hablar del juicio de Dios porque “espantan” a los que oyen pues no es fácil de entender. Si bien, no creo que exista una lista con 5 pasos a seguir para la perfecta predicación, me parece que no debemos encerrarnos a una o dos características del Señor. Si resulta congruente y necesario, debemos hablar de cada detalle de Jehová. No podemos omitir que cada uno de nosotros seremos juzgados por pensar que es muy “duro” de escuchar.
Por otro lado, me gusta cómo Pablo aclara quién es Dios. No está hecho por oro ni plata o cualquier piedra preciosa. Esta es nuestra forma de pensar y limitamos a Dios a lo que conocemos y comprendemos. Pensamos en piedras preciosas y en algo grandioso y se lo adjudicamos a Dios. Dios es Dios. Creador y Todopoderoso. ¿Por qué insistimos en darle dimensiones humanas? ¡Es imposible! Pablo nos dice, no trates de encasillar a Jehová. Va más allá de lo que puedas imaginar. Ni lo más precioso que ves en este mundo puede asimilarse a su grandeza. No puedes capturar su imagen con una escultura ni limitar su tamaño con un gran templo. Este es el Dios de la biblia.
Oración

Padre: perdona mis pecados y límpiame. Quiero reconciliarme contigo y pasar mi eternidad junto a Ti. Hoy entiendo que no estás en un templo o en una escultura sino que eres omnipresente y omnipotente. Perdóname si he juzgado y criticado. No permitas que mi corazón se llene de soberbia y sea humilde y sencillo. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

sábado, 5 de noviembre de 2016

Cuál es tu Corona. Isaías 28.

Cuál es tu Corona. Isaías 28.

Una corona significa poder, premio, galardón o reconocimiento a un esfuerzo.
Es por esto que en el mundo cuando alguien exige alguna preferencia se le dice: ¿y porque? A caso tiene corona.
Jehová nos ofrece una corona por nuestro esfuerzo y dedicación. Esto quiere decir que tú puedes acercarte a Jehová a pedirle tan solo un milagro y seguir igual o puedes luchar para que Jehová te de una corona.
Una corona también puede ser lo que nos identifica ante los demás. El orgullo o la amabilidad. V 1 “¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!”
Nuestra corona también puede ser Jehová en nosotros. V 5 “En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo;”
Una corona es algo sobresaliente y con mucho brillo. Si Jehová es nuestra corona significa que tendremos que brillar o sobre salir ante los demás.
Podemos tener corona de soberbia de orgullo  de envidia de mal genio. Etc. Cuál es tu corona si tu corona es desagradable y quieres ser libre Jesucristo puede destruir esa corona y darte una nueva imagen. V 2-3 “He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín.”
Note que Jehová destruirá la corona no a l portador de la corona. Dios no quiere acabar con el malvado Jehová quiere transformarlo recuerda que tú y yo también teníamos coronas desagradables no nos destruyó, nos transformó. 2 Corintios 3: 16-18 “Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará, Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”
Jesucristo cambia nuestra corona él nos lava y perfecciona. 1 Corintios 6: 10-11 “ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios, Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”
El alejarnos de Jesucristo hace que sirvamos  de manera desagradable. Que origina el estar aparatados de Dios.
1. Perder la visión. Cuando perdemos la visión de Cristo nos confundimos y hacemos que otros se confundan. V 7 “Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.”
2. Ofrecemos cosas contaminadas. V 8 “Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio” la palabra verdadera es alimento sano y puro. Lo que damos de nuestro propio intelecto es algo contaminado.
3. Incomprensión en lo que quiere Dios. V 9-11 “¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿A los arrancados de los pechos?, Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo,” hay muchos cristianos que por falta de conocimiento actúan como bebes y Dios los trata como bebes.
Jesucristo nos puede dar nuevas coronas.
1. Corona Incorruptible. 1 Corintios 9: 25 “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.”
2. Corona de Gozo. Filipenses 4: 1 “Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados”
3. Corona de Gloria. 1 Pedro 5: 4 “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”
4. Corona de Justicia. 2 Timoteo 4: 8 “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
5. Corona de Vida.  Apocalipsis 2: 10 “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”
Una persona puede ponerse una corona de rey y no necesariamente se sentirá como rey ni vivirá como un rey.


Las coronas que nos da Jesucristo no solo son para lucirlas. Ellas hacen de nosotros lo que representan. Tu vida es lo que tu corona es, solo Jesucristo puede transformarnos de manera verdadera y total.

viernes, 4 de noviembre de 2016

El ataque a la iglesia

El ataque a la iglesia
En el mundo tendréis aflicción.
Juan 16:33
No debiéramos sorprendernos cuando se ataca a la iglesia porque Cristo dijo que así sucedería. Como el mundo, la carne y Satanás están detrás de tal hostilidad, Cristo nos ordenó que veláramos y oráramos "para que no [entremos] en tentación" (Mt. 26:41). Pedro advirtió: "Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1 P. 5:8). Para estar preparados, Pablo dij "Nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo" (1 Ts. 5:8).
Puede ser difícil mantener su testimonio cristiano cuando la persecución es sutil y no manifiesta. Recuerdo haberle preguntado a un pastor rus "¿Es difícil pastorear una iglesia en su país?" El pastor respondió: "No, es fácil porque sé cuál es la posición de todo el mundo. Pero ¿cómo puede alguien pastorear una iglesia en los Estados Unidos, donde la avenencia es tan común y sutil?" Muchos que se dicen cristianos quieren la aceptación del mundo y por lo tanto, no están dispuestos a defender la causa de Cristo. Estemos firmes
Estad así firmes en el Señor.
Filipenses 4:1
El versículo de hoy trae a la mente la imagen de un soldado que se mantiene firme en medio de la batalla. Pablo empleó la misma metáfora en Efesios 6:11: "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo". Estar firmes espiritualmente quiere decir no comprometer su testimonio cristiano al dejarse abatir por las pruebas o las tentaciones.
Me entristece que muchos creyentes no toman en serio a Dios y sus mandamientos. En vez de conocer a Dios, muchos prefieren que los entretengan. Esa indiferencia considera sus mandamientos como simples sugerencias. Pero nuestro soberano Señor nos manda que estemos firmes. Inmanente en ese mandato está la capacidad de obedecer. El amor de Pablo a la iglesia
Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.
Filipenses 1:8
El apóstol Pablo trataba a los creyentes con un espíritu amable y afectuoso. A menudo daba órdenes con genuinas expresiones de amor a las personas. Tenía un lugar especial en su corazón para la iglesia de Filipos. Se dirigía a esos creyentes como "hermanos míos amados y deseados" (Fil. 4:1).
Manifestaba su amor en su deseo de permanecer con ellos para su "provecho y gozo de la fe" (1:25). Pablo estaba dispuesto a ser ofrecido "sobre el sacrificio y servicio de [su] fe" (2:17). Y solamente los creyentes de Filipos habían "[participado con él] en razón de dar y recibir" (4:15), que también revela su vínculo especial con ellos.

Pablo era un dialéctico y un teólogo sin igual, su capacidad intelectual era asombrosa, pero también estaba dotado de una gran capacidad para amar a las personas. Su ministerio puede ser eficaz solo cuando ame a las personas.