lunes, 15 de agosto de 2016

Hebreos 10:37-39

Hebreos 10:37-39
Pues dentro de muy poco tiempo, “el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado”. Pero nosotros no somos de los que se vuelven a tras y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida.
La cita es de Habacuc capítulo 2 versículos 3 y 4. Nos repite que el Señor volverá y esa debe ser nuestra esperanza. Ya sea que seamos llamados o que estemos vivos mientras Cristo viene por segunda ocasión, esto es un evento que debes estar convencido que sucederá. ¿Quién es el justo? ¿A quién hace referencia? El justo es aquél que ha aceptado a Jesús como su Salvador. El sacrificio realizado paga por sus pecados y por eso es llamado justo. Irónicamente, la biblia nos enseña que no hay un solo justo en este mundo y eso puede confundir a algunos. Lo que se refiere es que sin Cristo, no podemos ser justos. No hay absolutamente nada que podamos hacer para poder “ganarnos” el cielo. Jesús es el único camino para llegar. No tus buenas obras ni tus buenos deseos. Cristo. Ese justo al que hace referencia el autor de Hebreos, vive por la fe y no deja de perseverar en su meta espiritual.
El pasaje de hoy nos enseña algo importantísimo: debemos tener mucho cuidado de lo que hacemos. Me explico mejor. Uno no se aparta del Señor de un día para otro. No está un día estudiando la palabra y en constante oración y al día siguiente haciendo su voluntad. No. Uno se aparta poco a poco. Comienza a dejar de leer. Las oraciones se vuelven cotidianas y cortas. Los estudios bíblicos son pocos. Y así, prefieren asistir a alguna otra actividad que a la iglesia. Por último, sin darse mucha cuenta, su relación con Dios está sumamente fría. Cuando descuidamos nuestra vida espiritual estamos volviendo atrás. Estamos cayendo justamente en la advertencia que se nos está haciendo el día de hoy. Lo grave es que a Dios no le agrada. Medita en esto. Piensa de qué lado estás. Puedes estar con aquellos que viven por la fe y no regresan a sus viejas andanzas o por el contrario, has descuidado tu crecimiento espiritual y estás en camino a la perdición. Recuerda que con el Señor no hay medias tintas. O estás con Él o estás contra Él. No podemos estar coqueteando y jugando con nuestra vida espiritual y el pecado. Si realmente has decidido por Cristo, tu vida debe ser distinta. Tu vida debes enfocarla a no regresar al pecado y a lo que no agrada a Dios. Debes aprender a vivir por fe y mantenerte firme.
Vuelve a leer el pasaje completo. En donde dice: pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás. Cambia la palabra nosotros y escribe YO. Ahora vuelve a leerlo. ¿Describe tu compromiso espiritual? Espero que pueda animarte a que seas de los que no se vuelve atrás y acaban por perderse sino que tienes fe y preservas tu vida. No lo tomes a la ligera. Insisto, o estás con Él o contra Él. Te animo a que estés con Él y dejes que Él reine en tu vida. Es la mejor decisión que he tomado y espero hagas lo mismo.
Oración
Padre: perdóname. He vuelto atrás. Te pido limpies mis pecados y pueda regresar a Ti. Quiero preservar mi vida. Quiero vivir por la fe. Quiero crecer espiritualmente y no caer. Toma mi vida Señor y no permitas que me aparte de Ti. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.

domingo, 14 de agosto de 2016

Dios te AMA DIOS ES AMOR

Dios te AMA DIOS ES AMOR
Él nos amó, nos ama y nos amará. Gracias a Él es que podemos llamarnos hijos de Dios, “Dios eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo,” {EF 1,5;} Jesús se ofreció como sacrificio eterno al padre, y ofreció su sangre por nuestros pecados; ya el enemigo ¡no nos puede atar! ¡Somos libre! por la sangre, del cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. !El mundo no te puede atar¡ Sólo tú te puedes atar (limitar). En Él nombre de Jesús te invito a que entregues tu vida a Jesús, para que el Espíritu Santo te toque y te envuelva en el amor del Padre. No digas; nadie me ama o que solo me siento y mucho menos digas; yo no valgo nada. Hermano mío, tú vales la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, tú vales la sangre de Cristo. Por lo tanto tú eres importante. Posiblemente te encuentras en la oficina de un doctor o en un hospital enfermo sintiéndote solo, triste, angustiado; posiblemente estás molesto por tanto esperar, tienes la angustia de no saber que tienes y eso te crea una inseguridad emocional, mas sin embargo yo te digo que tu no estás solo. ¡Hay alguien que te ama, y ese alguien, ,tiene nombre de hombre y se llama Jesús! Él sabe por lo que estás pasando y hoy te dice; “hijo mío cuando, más sólo te has sentido, es cuando más cerca he estado de ti”. Posiblemente te preguntarás. ¿Me amará el Señor? Para poder contestarte esa pregunta solo te invito a que mires a una imagen de Jesús crucificado, mira sus llagas y su sangre derramadas por ti y por mí, mira la corona de espinas. Mira sus rodillas en carne viva y ahora soy yo el que te pregunta ¿crees que Jesús te ama?¡Pues claro que te AMA!

sábado, 13 de agosto de 2016

Dios es más que cualquier otro

Hebreos 10:30-31
Pues conocemos al que dijo: mía es la venganza; yo pagaré; y también: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!
Es fácil confiar en lo que vemos y desconfiar de lo que no vemos.
Ser cristiano no significa ser un “agachado” o “dejado”. Poner la otra mejilla no es estar carente de valor. No somos personas sin personalidad ni tampoco vamos por la vida sin rumbo. La diferencia radica en el pasaje de hoy. Para aquellos que amamos a Dios y queremos que Él reine, debemos aprender a entregarle la venganza. Leíste bien. La venganza le corresponde al Señor. No a ti. No a mí. A Él. En el mundo nos movemos conforme a la ley de la selva donde el más fuerte o poderoso es quien termina “ganando”. Pues debes saber que Dios es más que cualquier otro. Sí. Pareciera que las cosas no están a tu favor, pero debes confiar y entregar tus preocupaciones a Él. ¿El resultado? Paz. Caminar con la carga de Cristo que es ligera y fácil de llevar y dejar atrás tu carga que no te dejaba siquiera dormir tranquilo. Cada día hay injusticias en este mundo. La gente le reclama a Dios el por qué las permite y estoy seguro que Él se entristece diciendo: ¿y por qué me reclaman cuando ni siquiera pasan tiempo conmigo? La culpa no es de Dios sino de nosotros que nos hemos apartado de Él. ¿Lo puedes entender?
Lo que quiero que aprendas y recuerdes el día de hoy es la importancia de no dejarse llevar por lo que sucede en este mundo. Vas a atravesar injusticias. Habrá gente que te lastime. Mientras tanto debes recordar Romanos 12:12 que dice “gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”. No debemos vivir buscando una vida color de rosa sino una vida llena de tribulación que nos haga aumentar nuestro tiempo de oración y comunión con Dios que a su vez, nos llene de gozo pues vivimos en la esperanza de su venida.
Aquí vivimos en una lucha de egos. No debemos caer en ese juego. Dios nos pide que muramos a nosotros mismos para que Él crezca. Mientras más “apagas” tu luz, más brilla la de Cristo. Por eso el Señor vino a servir y no a ser servido. Para que nosotros le imitemos. He escuchado historias de pleitos que llevan a actos impensables. El orgullo brilla y la razón se apaga. Proverbios 11:12 dice: Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría. El orgullo no trae nada bueno a tu vida mientras que la humildad trae sabiduría. No te dejes llevar por esa marea tan fuerte con la que vivimos en este mundo. Si lo mejor fuera ser el más fuerte y el más poderoso, Cristo no hubiera nacido en un pesebre y tener como profesión la carpintería. Hubiera llegado al mejor palacio del momento y gobernado como ningún otro rey. ¿Lo puedes ver? ¡Ese no es nuestro objetivo como creyentes! Servir al Rey de reyes es nuestro objetivo. Confiar en Él. Entregarle nuestras cargas y vivir confiados en que Él nos ama y se encarga de nosotros. No caigas en la desesperación. No dejes que tu orgullo y coraje reine sobre tus decisiones ni que la injusticia te haga perder la fe. Entrega todo al Señor pues la venganza la pertenece a Él. Él llama a cuentas y terrible cosa es caer en su manos.
Oración
Padre: gracias. Vengo con mi corazón humillado a entregarte mis cargas. Hay odio, coraje, impotencia y muchas cosas más que quiero entregarte y no llevar más conmigo. Hoy aprendí que Tú eres quien hace justicia y se encarga de todo. Yo quiero confiar en Ti y dejar atrás el vivir como en la selva. Ayúdame a vivir humillado y agradecido. Sirviendo y no buscando ser servido. No permitas que este mundo me arrastre sino que pueda tener mis pies firmes en Ti. Te lo pido en Cristo Jesús. Amén.

viernes, 12 de agosto de 2016

Hebreos 10:26-29

Hebreos 10:26-29
Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados. Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios. Cualquiera que rechazaba la ley de Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos. ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?
Proverbios 1:7 dice: el principio de la sabiduría es el temor a Jehová. No es casualidad que la sabiduría no se encuentra en el amor ni en la misericordia o la gracia sino exclusivamente en el temor a Jehová. He escuchado opiniones sobre lo que significa temer a Jehová y personalmente creo que lo podemos tomar literal. Debemos tener miedo a Jehová. El problema radica en no entender el miedo. Temer a algo no significa que estamos alejados de ello sino que nuestras decisiones serán distintas y probablemente mejores basadas en ese temor. Por ejemplo: si temo a las alturas, tendré mayor cuidado al caminar por acantilados o conduciendo en carretera por montañas. No voy a dejar de vivir por ese temor sino que tomaré precauciones y mis decisiones se verán afectadas por el mismo. Pues así es el temor a Jehová. No quiere decir que no vamos a hacer nada por temor a que nos caiga un rayo. Al contrario, vamos a tomar decisiones sabiendo que a nuestro Dios le es abominación el pecado y, por consecuencia, debemos mantenernos alejados de él. ¿Lo puedes entender mejor? Ahora vuelve a leer el pasaje. Si podemos parafrasearlo, a mi parecer diría: Con Dios no se juega. Uno no puede ir pensando que tiene comunión con Dios por atender a un evento los domingos. La comunión con Dios se demuestra a través de tus acciones. Tu vida debe tener congruencia entre lo que dice la biblia y lo que haces en tu día a día. De lo contrario, el pasaje de hoy te dice que estás jugando con fuego y te vas a quemar. Dios conoce tu corazón. Ve hasta lo más profundo de ti y no le puedes engañar. Tu pareja, tus seres queridos y los que te rodean pueden ser engañados. Dios no. Él sabe dónde estás parado y las intenciones de tu corazón. Si ya has conocido la verdad ¿qué esperas para reformar tu camino?
Si como sociedad hemos acordado que ciertos delitos se castiguen con cárcel, ¿qué castigo merece aquél que pisotea al Hijo de Dios? ¿Qué merece aquél que desprecia el amor que se ha derramado sobre él? ¿Qué merece aquél que da la espalda a la misericordia y gracia que le son ofrecidas? Ningún hombre ha establecido ese castigo sino Dios: la muerte y el infierno. No es una novela ni ciencia ficción. Al morir habrá juicio y de ahí iremos a la presencia del Padre si nuestro “abogado” fue Cristo o al infierno si le despreciamos en este mundo. Aunque no es fácil hablar del juicio de Dios, es necesario compartirlo pues la gente tiene que saberlo.
Señor: definitivamente no quiero estar jugando con fuego y te pido perdón por darte la espalda y no tomarte con la seriedad debida. Te pido perdones mis pecados y sobre todo que renueves mi mente y mi corazón pues quiero cambiar. No permitas que siga igual sino guía mis pasos conforme a tu voluntad. En Cristo Jesús. Amén.

jueves, 11 de agosto de 2016

El joven rico

El joven rico
¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
Lucas 18:24
Cuando el joven rico le preguntó a Jesús respecto a la salvación, nuestro Señor probó de inmediato su disposición a dejarlo todo y a seguirl "vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme" (Lc. 18:22). Cuando el joven rico no prestó atención a las palabras de Jesús, demostró que no estaba dispuesto a someterse al señorío de Cristo.
El que quiera aceptar la salvación debe rendir el control de su vida al Salvador. Eso significa estar dispuesto a abandonarlo todo para seguirlo, o estar contento con todo lo que le ha dado, sabiendo que puede soberanamente darle más cuando le sirve.
La salvación es cambiar todo lo que usted es por todo lo que Cristo es. Por lo tanto, la fe salvadora no es simplemente un acto mental; ella calcula el costo (Lc. 14:28) y humildemente clama a Dios como hizo el publicano en Lucas 18:13: "Dios, sé propicio a mí, pecador".
¿Tiene usted en cuenta el costo hoy y todos los días? Dependencia como la de los niños
Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Mateo 18:3
Mientras hablaba de la genuina salvación, Jesús hizo una apropiada comparación con las características de los niños. Para ser salvo, usted debe ir a Cristo con la actitud dependiente y la perspectiva de un niño sencillo, indefenso, confiado, sincero, sin pretensiones y sin ambiciones.
No es que los niños no tengan pecado, sino que son cándidos y modestos, dependientes de los demás y libres de egoístas reclamos de grandeza. Se someten al cuidado de sus padres y de otros seres queridos, dependiendo de ellos para que satisfagan todas sus necesidades. Esa es la actitud humilde y dependiente que debe tener todo el que procure entrar en el reino de Jesucristo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

EL GOZO DE SEGUIR A CRISTO

EL GOZO DE SEGUIR A CRISTO

Quiero hablarles acerca del gozo que significa seguir a Cristo. Cuando el Maestro estuvo en el mundo llamó a hombres de todas las clases sociales para que le siguieran. El evangelista Mateo transcribe el siguiente llamamiento del Señor: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11.28-30).
Era un llamamiento para venir y aprender, venir a vivir, venir y trabajar por la vida eterna. Cristo sabía que muchos de los que llegarían a seguirle no sabrían el significado de este seguimiento, por eso vuelve a decir, esta vez a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame" (Mateo 16.24). No era, desde luego, cosa sencilla seguir a Cristo. Abandonar los propósitos de uno en la vida, vivir con una responsabilidad distinta, seguir de cerca el plan propuesto por el Maestro para llegar a ser discípulo, no era cosa fácil. Pero Dios ha querido siempre lo difícil.
El propósito principal en seguir a Cristo está en llegar a ser semejante a él. Esto lo declara el mismo Señor en otro pasaje de la Biblia, con las siguientes palabras: "El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor" (Mateo 10.24-25). El gozo de Cristo, la vida poderosa, victoriosa del Señor, el trabajo alegre que conduce a la creación de un mundo nuevo, de un estado de cosas distintas, todo viene como consecuencia de seguir a Cristo. Es un principio elemental que uno llega a parecerse a la persona que sigue o al ideal que profesa. Siguiendo a Cristo somos gradualmente transformados a una vida distinta, mejor y eterna en los cielos. Sentimos en nuestra alma un gozo nuevo; nos sentimos perdonados de nuestros pecados y en posesión de una paz gozosa, de una salvación sin límites.

martes, 9 de agosto de 2016

Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo

1Pedro 1:20-21
Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado estos últimos tiempos en beneficio de ustedes. Por medio de Él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y lo glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios.
Si lees el capítulo 1 del evangelio de Juan, puedes complementar lo que está escribiendo Pedro con respecto al señalamiento de Cristo antes de la creación del mundo. Desde que empezó el mundo, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, designaron que Cristo (Dios Hijo) sería hecho hombre y se manifestaría a nosotros para poder ser reconciliados con Dios Padre a través de su crucifixión.
El Verbo (Cristo) siendo Dios, fue hecho hombre. No se aferró a su deidad sino que tomó forma humana para que tú y yo pudiéramos ser rescatados. Para que a través de Él, pudiéramos creer en Dios y tener comunión con el Padre. Tristemente, muchas personas piensan que no necesitan ser perdonadas. Piensan que todos somos “buenos”. Creen que cualquier pensamiento está bien e incluso algunos niegan la existencia del cielo o el infierno.  Pero los berdaderos Cristianos lo que sí podemos hacer es ser luz en la oscuridad y predicar lo que dice el evangelio: que Dios es el creador de todo el universo, que necesitamos de Cristo para ser perdonados de nuestros pecados y que sin Él como nuestro redentor, no podemos acercarnos al Padre. Que al morir, todos seremos llevados a juicio y seremos evaluados conforme a nuestros actos. Si aceptamos a Cristo, seremos absueltos e iremos al cielo, si no lo reconocimos, seremos llevados al infierno. Estos principios no los inventé yo. No se le ocurrieron a alguien más. Están en el libro que contiene cada detalle que Dios quiere que sepamos. ¿Necesitas más? Cristo cuando se hizo hombre anunció que moriría. No termina ahí. ¿Todos morimos cierto? Lo que también anunció es que resucitaría al tercer día. ¿Sabes? Lo hizo. No porque lo digo yo. No porque alguien dijo que resucitó. No. Sino porque se presentó ante multitudes para que vieran que había vencido a la muerte. El pasaje de hoy nos dice que por medio de Cristo nosotros podemos creer, tener fe y esperanza en Dios. De ti depende el aceptar estas palabras y hacerlas tuyas. De ti depende el reconocer tu necesidad de un redentor. De ti depende el aceptar que fuiste creado de manera única y perfecta y no de una evolución de miles de millones de años. De ti depende aceptar que el evangelio es verdadero y que Cristo es el único camino para llegar al Padre. Deja de estar peleado con Dios. Él está ahí. Con los brazos abiertos. Amándote y esperando que des la vuelta y lo reconozcas. Deja tu orgullo que no te ha traído nada nuevo y abraza este regalo que te ofrece el Señor.
Oración
Dios Padre: creo en Ti. Creo en tu palabra. Creo en que tu Hijo Jesús murió por mis pecados para poder reconciliarme contigo y darme vida a tu lado después de la muerte. Te pido me perdones y le des dirección a mi vida. Te lo pido en Cristo Jesús. Amén