jueves, 11 de agosto de 2016

El joven rico

El joven rico
¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
Lucas 18:24
Cuando el joven rico le preguntó a Jesús respecto a la salvación, nuestro Señor probó de inmediato su disposición a dejarlo todo y a seguirl "vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme" (Lc. 18:22). Cuando el joven rico no prestó atención a las palabras de Jesús, demostró que no estaba dispuesto a someterse al señorío de Cristo.
El que quiera aceptar la salvación debe rendir el control de su vida al Salvador. Eso significa estar dispuesto a abandonarlo todo para seguirlo, o estar contento con todo lo que le ha dado, sabiendo que puede soberanamente darle más cuando le sirve.
La salvación es cambiar todo lo que usted es por todo lo que Cristo es. Por lo tanto, la fe salvadora no es simplemente un acto mental; ella calcula el costo (Lc. 14:28) y humildemente clama a Dios como hizo el publicano en Lucas 18:13: "Dios, sé propicio a mí, pecador".
¿Tiene usted en cuenta el costo hoy y todos los días? Dependencia como la de los niños
Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Mateo 18:3
Mientras hablaba de la genuina salvación, Jesús hizo una apropiada comparación con las características de los niños. Para ser salvo, usted debe ir a Cristo con la actitud dependiente y la perspectiva de un niño sencillo, indefenso, confiado, sincero, sin pretensiones y sin ambiciones.
No es que los niños no tengan pecado, sino que son cándidos y modestos, dependientes de los demás y libres de egoístas reclamos de grandeza. Se someten al cuidado de sus padres y de otros seres queridos, dependiendo de ellos para que satisfagan todas sus necesidades. Esa es la actitud humilde y dependiente que debe tener todo el que procure entrar en el reino de Jesucristo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

EL GOZO DE SEGUIR A CRISTO

EL GOZO DE SEGUIR A CRISTO

Quiero hablarles acerca del gozo que significa seguir a Cristo. Cuando el Maestro estuvo en el mundo llamó a hombres de todas las clases sociales para que le siguieran. El evangelista Mateo transcribe el siguiente llamamiento del Señor: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11.28-30).
Era un llamamiento para venir y aprender, venir a vivir, venir y trabajar por la vida eterna. Cristo sabía que muchos de los que llegarían a seguirle no sabrían el significado de este seguimiento, por eso vuelve a decir, esta vez a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame" (Mateo 16.24). No era, desde luego, cosa sencilla seguir a Cristo. Abandonar los propósitos de uno en la vida, vivir con una responsabilidad distinta, seguir de cerca el plan propuesto por el Maestro para llegar a ser discípulo, no era cosa fácil. Pero Dios ha querido siempre lo difícil.
El propósito principal en seguir a Cristo está en llegar a ser semejante a él. Esto lo declara el mismo Señor en otro pasaje de la Biblia, con las siguientes palabras: "El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor" (Mateo 10.24-25). El gozo de Cristo, la vida poderosa, victoriosa del Señor, el trabajo alegre que conduce a la creación de un mundo nuevo, de un estado de cosas distintas, todo viene como consecuencia de seguir a Cristo. Es un principio elemental que uno llega a parecerse a la persona que sigue o al ideal que profesa. Siguiendo a Cristo somos gradualmente transformados a una vida distinta, mejor y eterna en los cielos. Sentimos en nuestra alma un gozo nuevo; nos sentimos perdonados de nuestros pecados y en posesión de una paz gozosa, de una salvación sin límites.

martes, 9 de agosto de 2016

Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo

1Pedro 1:20-21
Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado estos últimos tiempos en beneficio de ustedes. Por medio de Él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y lo glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios.
Si lees el capítulo 1 del evangelio de Juan, puedes complementar lo que está escribiendo Pedro con respecto al señalamiento de Cristo antes de la creación del mundo. Desde que empezó el mundo, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, designaron que Cristo (Dios Hijo) sería hecho hombre y se manifestaría a nosotros para poder ser reconciliados con Dios Padre a través de su crucifixión.
El Verbo (Cristo) siendo Dios, fue hecho hombre. No se aferró a su deidad sino que tomó forma humana para que tú y yo pudiéramos ser rescatados. Para que a través de Él, pudiéramos creer en Dios y tener comunión con el Padre. Tristemente, muchas personas piensan que no necesitan ser perdonadas. Piensan que todos somos “buenos”. Creen que cualquier pensamiento está bien e incluso algunos niegan la existencia del cielo o el infierno.  Pero los berdaderos Cristianos lo que sí podemos hacer es ser luz en la oscuridad y predicar lo que dice el evangelio: que Dios es el creador de todo el universo, que necesitamos de Cristo para ser perdonados de nuestros pecados y que sin Él como nuestro redentor, no podemos acercarnos al Padre. Que al morir, todos seremos llevados a juicio y seremos evaluados conforme a nuestros actos. Si aceptamos a Cristo, seremos absueltos e iremos al cielo, si no lo reconocimos, seremos llevados al infierno. Estos principios no los inventé yo. No se le ocurrieron a alguien más. Están en el libro que contiene cada detalle que Dios quiere que sepamos. ¿Necesitas más? Cristo cuando se hizo hombre anunció que moriría. No termina ahí. ¿Todos morimos cierto? Lo que también anunció es que resucitaría al tercer día. ¿Sabes? Lo hizo. No porque lo digo yo. No porque alguien dijo que resucitó. No. Sino porque se presentó ante multitudes para que vieran que había vencido a la muerte. El pasaje de hoy nos dice que por medio de Cristo nosotros podemos creer, tener fe y esperanza en Dios. De ti depende el aceptar estas palabras y hacerlas tuyas. De ti depende el reconocer tu necesidad de un redentor. De ti depende el aceptar que fuiste creado de manera única y perfecta y no de una evolución de miles de millones de años. De ti depende aceptar que el evangelio es verdadero y que Cristo es el único camino para llegar al Padre. Deja de estar peleado con Dios. Él está ahí. Con los brazos abiertos. Amándote y esperando que des la vuelta y lo reconozcas. Deja tu orgullo que no te ha traído nada nuevo y abraza este regalo que te ofrece el Señor.
Oración
Dios Padre: creo en Ti. Creo en tu palabra. Creo en que tu Hijo Jesús murió por mis pecados para poder reconciliarme contigo y darme vida a tu lado después de la muerte. Te pido me perdones y le des dirección a mi vida. Te lo pido en Cristo Jesús. Amén

lunes, 8 de agosto de 2016

Como cristiano, usted debe adorar al Señor

Como cristiano, usted debe adorar al Señor (Juan 4.23,24). En el Nuevo Testamento, Dios no exige un lugar exclusivo de adoración; pero sí, ser adorado de manera correcta: "en espíritu y en verdad" (Juan 4.24). Aun cuando las construcciones de edificios resultan de gran ayuda para las reuniones de la iglesia, el Nuevo Testamento no dice nada en cuanto a ellas. Los primeros cristianos se reunían como iglesia en sus propias casas. Por ejemplo, Pablo saluda a Aquila y a Priscila y "a la iglesia de su casa" (Romanos 16.5). Y en la epístola a los Corintios se registra el saludo de"Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa" (1 Corintios 16.19). También Pablo saluda a Ninfas "y a la iglesia que está en su casa" (Colosenses 4.15). Y en la epístola a Filemón, Pablo y Timoteo saludan a este cristiano "y a la iglesia que está en tu casa" (Filemón 2).
La adoración cristiana está revelada con toda exactitud en el Nuevo Testamento. Incluye: Estudio de la palabra de Dios, oración, cánticos, la Cena del Señor o comunión, y ofrenda.

domingo, 7 de agosto de 2016

Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño

1 Pedro 2:1-2
Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos.
 La frase lo dice todo. A veces podemos hablar mucho y actuar poco. Podemos conocer mucho y tener poco discernimiento. El versículo de hoy no creo que contenga palabras nuevas para alguien. Dudo que alguien piense que el engaño, la hipocresía y la calumnia son características que debamos promover. Lo que resulta interesante es lo que sucede en la vida diaria. Si bien, todos sabemos que debemos evitar la maldad, ¿por qué vivimos rodeados de tanta calumnia, engaños y envidias? Porque se dice fácil pero se requiere de un gran esfuerzo. ¿Cuál esfuerzo? El entregar nuestra voluntad a Dios. La mayoría de nosotros no tiene dificultad en tratar de llevar una vida “buena” mientras que no involucre compromiso alguno. Pero, en el momento en que hay algo más de por medio, la hipocresía, las mentiras, la maldad, el engaño y todo lo que no agrada a Dios toma un lugar más importante. Mientras todo sea fácil, podemos decir que obedecemos a Dios. Pero cuando no decir mentiras puede meternos en problemas, entonces pensamos que decir mentiras puede ser “justificado”. Piénsalo. ¿Cuántas veces has puesto en duda los mandamientos de Dios por pensar que hay una mejor alternativa? ¿Cuántas veces has dejado que la envidia surja y se promueva en lugar de limitarla y abandonarla? Hay un dicho que dice: estar a dieta no impide ver el menú. Cierto. El problema es que una vez que abrimos el “menú”, estamos jugando con fuego y la probabilidad de “comer” lo que no debes, aumenta exponencialmente. Así pasa también con nuestra vida espiritual. Pensamos que podemos estar en la raya y seguir manteniendo “la dieta”. La verdad es que la biblia nos dice algo distinto. Abandona. Aléjate. Mantente distante y no regreses a nada que tenga que vaya en contra de mi voluntad. ¿Qué debo hacer entonces? Cuestionar todo lo que hago. ¿A qué tipo de lugares voy? ¿Quiénes me rodean? ¿Qué principios tienen? ¿Sus consejos están en línea con la palabra de Dios? ¿Sus conversaciones son edificantes o están llenas de críticas, envidias, celos e hipocresías? Debes ser sabio. Tal vez “ver el menú” te está causando mucho más daño de lo que te imaginas. Abandonar todo aquello que no agrada a Dios y obedecerle en todo lo que hagamos involucra una gran entrega que debe estar siendo ejercitada constantemente. Necesitas alinear cada detalle de tu vida para poder tener congruencia entre lo que sabes que Dios te pide, lo que crees y lo que terminas haciendo. Una vez que logras conectar estos tres puntos, el versículo de hoy toma forma y vive en tu testimonio. De lo contrario, son puras palabras que regresan vacías. ¿Qué vas a hacer?
Oración
Padre: no quiero vivir alejado de Ti y en contra de tu voluntad. Hoy entiendo que debo poner atención y cuidar todo lo que hago. Ayúdame a ser fuerte y confiar en tus mandamientos por encima de lo que yo considere mejor. Te pido que realmente pueda abandonar toda maldad, envidia e hipocresía y pueda desear tu palabra en todo momento. Ayúdame a mantenerme en santidad. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.

sábado, 6 de agosto de 2016

La necedad y rebelión de los hijos de Dios contra Dios

La necedad y rebelión de los hijos de Dios contra Dios se paga bien cara porque es, estar departe de satanás. «Te he amado», dice Dios a su pueblo. «¿Ajá?», respondieron ellos, «¿en qué nos has amado? ¡Demuéstralo!» Dudar del amor de Dios es el principio de la incredulidad y la desobediencia. Eva dudó del amor de Dios y comió del árbol prohibido; pensó que Dios le privaba de algo. Satanás quiere que nos sintamos abandonados por Dios. «Miren a sus circunstancias difíciles», le dijo al remanente judío. «¿Dónde están sus cosechas? ¿Por qué Dios no los cuida?»
Dios demostró su amor a su pueblo de dos maneras: (1) En su gracia escogió a Jacob, su padre, y rechazó a Esaú, quien de muchas maneras era un mejor hombre; y (2) juzgó a los edomitas (los descendientes de Esaú) y le dio a Israel la mejor de las tierras. Le prometió a Israel una tierra que fluía leche y miel, pero, trágicamente, sus pecados contaminaron la tierra. Incluso entonces, Él en su gracia los restauró a su tierra y los libró del cautiverio. Salmos 111:10: El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Buen entendimiento tienen todos los
Que practican sus mandamientos;
Su loor permanece para siempre.   Salmos 53:1: Dice el NECIO en su corazón: No hay Dios.
Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;
No hay quien haga bien. Job 5:2: Es cierto que al NECIO lo mata la ira,
Y al codicioso lo consume la envidia. Proverbios 15:5: El NECIO menosprecia el consejo de su padre;

viernes, 5 de agosto de 2016

Dios nunca desampara a aquellos que le buscan

Salmos.9.v10-14 Dios nunca desampara a aquellos que le buscan. Desamparar a alguien es abandonarlo. Dios no ha prometido que si confiamos en El nunca experimentaremos una pérdida ni un sufrimiento. Significa que Dios mismo nunca nos dejará, no importa lo que suceda.
9.11 Dios no solo vive en Sion (otro nombre del monte Moriah, colina sobre la cual se construyó el templo). El está en todos lados en todo momento. El punto central de adoración de los israelitas, sin embargo, era Jerusalén y su hermoso templo. Dios estaba presente en el tabernáculo (Exo_25:8-9) y en el templo construido por Salomón (2Ch_7:16). Desde este punto central de adoración, los judíos debían hablar al mundo acerca del único Dios verdadero.
9.13, 14 Todos nosotros queremos que Dios nos ayude cuando tenemos problemas, pero a menudo por diferentes razones. Algunos quieren la ayuda de Dios para tener éxito y agradar a otras personas. Otros quieren que Dios los ayude para estar cómodos y sentirse bien consigo mismos. Sin embargo, David quería que Dios lo ayudara para que fuera restaurada la justicia en Israel y para poder mostrarles a los demás el poder de Dios. Cuando usted le pida ayuda a Dios, considere sus motivos. ¿Es para ahorrarse dolor o vergüenza, o para dar gloria y honor a Dios?