martes, 19 de julio de 2016

Temor reverente

1Pedro 1:17-19

Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo.

¿Cómo podemos entender el temor reverente al Padre? ¿Cómo es posible que amemos y al mismo tiempo temamos? ¿Es una contradicción? ¿No dice la biblia que Dios es amor? Entonces, cómo nos dice que debemos temer al Padre. No hay ninguna contradicción. Espero este ejemplo pueda ayudar. Imagino que de niño te regañaron por haberte portado mal. Una vez que te “cachaban” tenías miedo del castigo que vendría. ¿Significaba que no amabas a tus padres? No. Simplemente sabías que habías hecho lo que no debías y vendrían consecuencias. Con el Señor es algo similar. No se trata de temerle como si fuera un tirano que está buscando a quién aplastar. El temor es de reverencia. Es un temor que busca no fallarle. Es un temor que nos ayuda a mantenernos fuera de lo que no le agrada. Es el temor que, como niño, te hacía discernir entre lo bueno y lo malo. En lugar de actuar sin pensar, meditabas en el posible resultado de lo que estabas por hacer. Ahora, de qué nos sirve este temor y cómo lo desarrollamos. El versículo 18 nos explica por qué resulta útil. “Ustedes fueron rescatados de la manera vana de vivir que heredaron de sus padres.” Esa vida vana y absurda es la que guía la carne. La vida que se basa en tus deseos, tus pasiones, tus gozos y no piensa en nada más que en ti y en sentirte bien. No incluye al Señor y por lo tanto, el que se sienta en el trono es uno mismo. Esa manera de vivir nos dice la palabra que nos lleva a la destrucción. Por esta razón, el versículo 19 dice que Cristo pagó con su sangre para rescatarnos de esa destrucción. Así podemos entender mejor el concepto de
temor reverente al Padre. ¿Cómo fallarle a alguien que ha enviado a su Hijo para pagar por lo que nosotros debemos? ¿Cómo fallarle y darle la espalda a Aquél que nos ama incondicionalmente y quiere lo mejor para nosotros? El temor no es malo. De hecho, es muy bueno cuando se utiliza correctamente. Gracias al temor, los conejos salen corriendo cuando se sienten amenazados. ¿El resultado? Su vida, por consecuencia, ha sido salvada. ¿Lo puedes ver? El temor nos lleva a tomar mejores decisiones. El temor al Padre nos guía por Sus caminos y nos recuerda que hemos sido rescatados.
La biblia nos dice que hay dos formas de vivir. Una es vana y absurda. La otra es plena y abundante. La primera la consigues cuando le das la espalda al Señor y piensas que ahora no es el momento o que estás “bien” así. La segunda llega cuando reconoces que estás vacío y que por más que buscas y buscas, no encuentras, por más que quieres llenar esos huecos en tu corazón, simplemente terminas más vacío que antes. Dios lo sabe. Por esta razón nos advierte de llevar una vida sin Él. No nos lleva a nada bueno. De ahí lo bueno de aprender a temer al Señor.

Oración
Señor: perdóname. He sido soberbio y te he dado la espalda. He buscado e intentado llenar mi vida pero sigo estando vacío. Hoy entiendo que me haces falta y te necesito. Hoy entiendo que sin Ti mi vida es vana y absurda. Te pido que tomes el control de mi vida y que perdones mis pecados para que pueda tener comunión contigo. Dame sabiduría y temor para dirigirme conforme al ejemplo de Cristo. Te lo pido en Su nombre. Amén.

lunes, 18 de julio de 2016

Constantes en la oración

Constantes en la oración. (Romanos 12:12)
Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a “la oración y [al] ministerio de la palabra” (Hch. 6:4).
Dios quiere que usted ore “con el espíritu, pero… también con el entendimiento” (1 Co. 14:15) y “sin cesar” (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que “los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas” (1 Ti. 2:8). El espíritu de compartir
Compartiendo para las necesidades de los santos.
Romanos 12:13
La sociedad dice que cada uno de nosotros tiene determinadas posesiones, pero Dios dice que no tenemos nada. Somos sencillamente administradores de aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Y parte de esa responsabilidad administrativa es a veces compartir los recursos personales con los hermanos necesitados.
El espíritu de compartir se vio de inmediato en la iglesia primitiva cuando los creyentes después de Pentecostés "perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... [y] todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas" (Hch. 2:42, 44; vea también 1 Ti. 6:17-18). Pídale al Señor que lo ayude a demostrar ese mismo espíritu de compartir.

domingo, 17 de julio de 2016

Constantes en la oración

Oración genuina
Constantes en la oración.
Romanos 12:12
Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a "la oración y [al] ministerio de la palabra" (Hch. 6:4).
Dios quiere que usted ore "con el espíritu, pero… también con el entendimiento" (1 Co. 14:15) y "sin cesar" (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que "los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas" (1 Ti. 2:8). Verdadero servicio
Sirviendo al Señor.
Romanos 12:11
Todo lo que usted haga en la vida cristiana debe ser compatible con la Palabra de Dios y verdaderamente en su servicio y para su gloria. En Romanos 12:11, la palabra que Pablo empleó para describir el servicio cristiano se refiere al servicio de un esclavo, cuya única tarea era llevar a la práctica la voluntad de su amo. Así es como usted debe servir a Dios: como siervo de Jesucristo.
Pero no puede servir al Señor con sus propias fuerzas así como no pudo ir a Él por su propio poder y voluntad. El poder de servir a Cristo viene de Dios. "Para lo cual también trabajo", dijo Pablo, "luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí" (Col. 1:29). La actitud entusiasta
Fervientes en espíritu.
Romanos 12:11
Uno de los defectos más arraigados de la humanidad es la carencia de entusiasmo individual. A menudo nuestros fracasos en lograr lo que debiéramos son resultado directo de la apatía y la falta de compromiso. Pero si usted es cristiano, eso no debe ser así.
El entusiasmo requiere resolución y persistencia respaldadas por el Espíritu, no simples buenas intenciones humanas. Henry Martyn, el incansable misionero de la India, dirigió su ministerio con entusiasmo y fervor bíblicos. Era su deseo "consumirse por Dios". Y el apóstol Pablo nos exhorta a que "no nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gá. 6:9).

sábado, 16 de julio de 2016

1Pedro 1:13

1Pedro 1:13
Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.
Una persona que tiene problemas de adicción no va a cambiar de un día a otro por conocer y aceptar a Jesús. Una persona que está acostumbrada a engañar a su pareja se encontrará en la misma situación. Si tienes un gran amor al dinero y lo material, el hecho de conocer a Jesús no hará que de un momento a otro todo cambie. Tristemente he escuchado a pastores predicando un evangelio milagroso en el que, “por arte de magia” todo se resuelve. Mentira. Si esto fuera verdad no tendríamos versículos como el de hoy. No habría necesidad por parte del Señor de darnos instrucciones y guiarnos pues todo lo que hiciéramos sería correcto y conforme a su voluntad. Ahora, la biblia dice que nacemos de nuevo, que somos una nueva criatura y que todo es hecho nuevo. Todo esto sucede cuando Cristo se vuelve rey de nuestra vida. Cierto. La diferencia es que dichos cambios se realizan en el ámbito espiritual y no en el carnal. Debemos entender que ahora nos enfrentamos a una lucha entre nuestra carne y nuestro espíritu. Aquí es donde aparecen la inteligencia y el dominio propio del versículo 13. A través del espíritu, se nos revelan cosas que antes no entendíamos. A través del espíritu, podemos ver y entender que los principios de Dios son mejores que nuestros principios. A través del espíritu podemos darnos cuenta de cómo nuestra carne nos ha metido en tantos problemas. Y finalmente, a través del espíritu entendemos que la felicidad y el placer de la carne son pasajeras mientras la paz y gozo que ofrece Dios es infinita.
Inteligencia y dominio propio. Van de la mano. Si no puedes discernir con inteligencia entre lo bueno y lo malo ¿De qué sirve tener control de las acciones de uno? ¡De nada! Por el contrario, nuestra inteligencia debe ir creciendo y madurando. Así, conforme nuestra vida presenta distintos escenario, sabremos que el domino propio debe entrar en acción. ¿Qué quiere decir dominio propio? Significa tener un buen juicio. Significa no dar rienda suelta a tus “instintos” o deseos. Significa controlar tu cuerpo, tu mente y tu corazón. Un gran ejemplo de dominio propio lo encontramos en Daniel. Rechazó comer de lo que el rey comía. ¿Lo puedes creer? Algo que jamás podríamos imaginar en su grandeza.  Los tres muchachos Ebreos Sadra. Mesal.Y Abernego. No hizieron reverencia a una estatua sabiendo que sería echado a un horno de fuego. No termina ahí. Caminaron hacia ese horno de fuego sin saber que el Señor los rescataría. ¿Quieres más? Nuevamente Daniel rechazó lo que el rey ordenaba y fue echado al foso de los leones. Todas estas acciones involucran dominio propio. ¿Por qué? ¡Porque la carne nos dice que hagamos lo contrario! Estoy seguro que la carne de Daniel decía: ¡come del banquete del rey! ¡No seas tonto Daniel y vamos a disfrutar! Estoy convencido que su carne decía: inclínate a esa estatua y ora con las ventanas cerradas, nadie se va a dar cuenta y te vas a evitar muchos problemas. Su vida estaba en juego y prefirió controlar su carne para que el Espíritu reinara. ¿Lo puedes ver? ¡Así también nuestra carne nos grita y trata de convencer! Por esta razón, los ejemplos que escribí al principio no cambiarán de un instante a otro. Ahora sus ojos están abiertos. Ahora no son esclavos de esas adicciones. Pero también, ahora tenemos que decidir con inteligencia y ejercer el dominio propio cuando la carne comience a gritar y a querer confundirnos sobre aquello que es bueno. La carne hará todo lo posible por convencerte que tu adicción no es tan mala. Te hará recordar los “buenos momentos” que has pasado. Te confundirá al decirte que seas infiel y que nadie se dará cuenta. Te susurrará al oído para recordarte cuánto gozo te han dado tus bienes materiales. ¡Esta es la lucha que día a día atravesamos! En distintas formas pero todo se reduce a una: la carne luchando contra el espíritu. ¿Qué vas a hacer? Es momento de decidir. No hay medias tintas. Es frío o caliente. Personalmente he visto los resultados de mis “instintos” y deseos. Prefiero luchar por el espíritu. Por eso escribo hoy. Para compartirte mi experiencia y animarte a escoger diferente. Decirte que hay un mejor camino que es el de Jesús. Decide por Él.
Oración
Señor: perdóname. Te he fallado. He dejado que mi cuerpo reine. He permitido que mis deseos se apoderen de mí y pensaba que tenía el control. Hoy entiendo que no es así. Quiero aprender a vivir por el espíritu. Quiero aprender y desarrollar el dominio sobre mi carne. Quiero aprender a discernir entre tus principios y mis deseos. Renuévame mi Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

viernes, 15 de julio de 2016

1 Pedro 1:12

1 Pedro 1:12
A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que les servían a ustedes. Hablaban de las cosas que ahora les han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismo ángeles anhelan contemplar esas cosas.
Cuando dice a ellos se les reveló, ¿a quién se está refiriendo? A los profetas que menciona en el versículo 10. Éstos anunciaron la gracia que nos es ofrecida hoy en día. Entonces, lo que nos está explicando Pablo, es que estos profetas estaban anunciando algo que no era para su tiempo sino para el nuestro. Anunciaron lo que habría de venir y así como lo dijeron, así sucedió.
Hoy estamos acostumbrados a que las cosas funcionen de manera muy peculiar. Queremos ver y entender los resultados inmediatamente. Si ves un rato la televisión podrás encontrar infinidad de productos “milagrosos”. Hazte millonario en muy poco tiempo. Ten el cuerpo que siempre deseaste en tan solo unos cuantos minutos. Todo gira alrededor de conseguir un resultado inmediato y con el menor esfuerzo posible. ¿Y qué tiene que ver esto con el pasaje de hoy?
Debemos aprender que las pruebas que atravesamos, no necesariamente tendrán un resultado inmediato. Los profetas anunciaron la gracia y no fue para ellos en ese momento sino varios años después tuvo efecto cuando vino Cristo y el Espíritu Santo. Nosotros queremos que las pruebas se acaben rápido. Queremos entender el por qué de lo que nos está sucediendo. Queremos que llegue el aprendizaje y listos para lo que sigue. ¿Cuánta gente está orando en este momento por salud personal o la de un familiar? ¿Y si el Señor quiere que sigamos enfermos? ¿Y si gracias a esa enfermedad creceremos espiritualmente? ¿Y si gracias a esa enfermedad alguien entrega su vida a Cristo? ¿Por qué aferrarse tanto a la salud? ¿Por qué no mejor nos aferramos a servir al Señor y en dar testimonio a los demás de la reconciliación que ofrece Jesús? No podemos estar viviendo como el mundo nos dicta. No podemos moldearnos a lo que vemos afuera. Tenemos que moldearnos a la imagen de Cristo. Nuestras acciones deben predicar sus principios. Nuestras palabras deben hablar sus palabras. Por esta razón, no podemos caer en los errores que los demás caen. Así como los profetas anunciaban lo que vendría y no se quejaban porque no entendían lo que decían o cuándo exactamente sucedería, nosotros debemos aprender a vivir en obediencia y servicio a Dios sin esperar entender todo lo que nos sucede. Imagina qué ilógico sería tener a un profeta quejándose con el Señor porque no vería quién es el Mesías. Imagina a Juan quejándose por no entender cuándo vendría el Apocalipsis. Es ilógico. Pero cuando se trata de nosotros y querer respuestas inmediatas y claras ya nos parece que tiene sentido. La verdad es que es igual de ilógico exigir lo que solamente el Señor en su soberanía quiere revelar. Nos quejamos y nos quejamos pero no llegamos a ningún lado. Por otro lado, puede ser que estás orando sin cesar y te encuentras igualmente estancado. ¿La razón? ¡Estamos orando por lo que el mundo busca y no lo que nuestro Señor! Ora porque tu vida sirva para que otros vengan a Dios. Ora para que tu vida sea de bendición para los que te rodean. Ora para que el Señor transforme tu corazón y puedas amar a tu prójimo. Dejemos de quejarnos y oremos para que seamos utilizados y vehículos de bendición. Si Dios nos quiere revelar sus planes hoy, ¡Extraordinario! Si no nos revela nada, ¡Igualmente extraordinario! Su voluntad es lo mejor en cualquier escenario. No te desanimes ni desesperes. Deja de buscar una solución o una explicación. Deja que el Señor reine y revele conforme a su voluntad y obedezcamos mientras esperamos a ser llamados.
Oración
Dios Padre: tu palabra es increíble y llena de bendición. Te doy gracias por revelarme lo que es importante y ayudarme a discernir entre aquello que me ayudar a crecer espiritualmente y lo que no. Perdóname por cuestionar tus planes y estar demandando una explicación a lo que me sucede. Hoy entiendo que debo entregarme incondicionalmente a Ti y confiar en tu amor y tu voluntad por encima de todo. Gracias Señor. En Cristo Jesús. Amén

jueves, 14 de julio de 2016

Apartarte de la verdad.

El peor pecado que se comete cuando as conocido la verdad que es Cristo. Es apartarte de la verdad.El Rey David cometio graves pecados y reconocio que le avia fallado a su Dios. pero nunca dejo el Reinado donde Dios le puso ni dejo los mandamientos de Dios.  Salmos 51

1. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2. Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.
3. Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
4. Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.
5. He aquí, en maldad he sido formado,
Y en pecado me concibió mi madre.
6. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,
Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7. Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8. Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearán los huesos que has abatido.
9. Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
10. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11. No me eches de delante de ti,
Y no quites de mí tu santo Espíritu.
12. Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.
13. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti.
14. Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;
Cantará mi lengua tu justicia.
15. Señor, abre mis labios,
Y publicará mi boca tu alabanza.
16. Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto.
17. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18. Haz bien con tu benevolencia a Sion;
Edifica los muros de Jerusalén.
19. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto u ofrenda del todo quemada;

miércoles, 13 de julio de 2016

No sólo de pan vive el hombre

NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE – Mateo 4:4
Mateo 4 vs 4
Jesús le respondió: Escrito está: “
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
La palabra de Dios es esencial en la vida de alguien que dice ser un seguidor de Cristo, porque en primer lugar la Biblia nos enseña cómo ser un cristiano y luego nos enseña a seguir a Jesús en nuestra vida diaria.
La palabra de Dios fue importante en la vida de Jesús. Lo sostuvo y le ayudó en los momentos de tentación.
Tenemos que entender que la palabra de Dios es nuestro sustento. Vivimos de toda palabra que sale de la boca de Dios. Es la palabra de Dios que nos da la fuerza para enfrentar las realidades y dificultades de la vida. Por lo tanto, debemos prestar mucha atención a lo que el Señor nos está diciendo. Tenemos que vivir por la palabra de Dios, de lo contrario vamos a perecer, como está escrito en Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.”
La palabra de Dios da estabilidad a nuestras vidas. Jesús dijo que quien escucha Sus palabras y las obedece es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Cuando construimos nuestras vidas sobre la palabra de Dios podemos enfrentar cualquier tormenta y seguir siendo fuerte y estable. (Mateo 7:24-27)
La palabra de Dios nos da una seguridad y una garantía de cumplimiento. Jesús dijo que incluso si el cielo y la tierra pasarán, Sus palabras nunca pasarán. Dios no es hombre para que mienta, o cambia Su mente. Podemos confiar en Sus promesas con la plena seguridad de que Él cumplirá lo que ha prometido. Abraham tenía una fe firme e inquebrantable en las promesas de Dios, incluso en situaciones desesperadas. (Marcos 13:31; Números 23:19; Romanos 4:18-21)
El Señor nos habla a través de Sus siervos y profetas en la Biblia y confirma y cumple lo que Él ha hablado a través de ellos. El Señor estuvo con Samuel y confirmó todo lo que le había dicho. Por lo tanto, debemos esperar la confirmación y el cumplimiento de lo que el Señor nos ha hablado por medio de Sus siervos. (Isaías 44:25-26, 2 Crónicas 20:20; 1 Samuel 3:19)
La palabra de Dios nos libra del peligro y la destrucción. El Señor envía Su palabra en tiempos de crisis y desesperación y nos sana y nos libera de la tumba. La palabra de Dios no volverá a Él vacía, sino que hará lo que Él desea y cumplirá con Sus propósitos. Por lo tanto, debemos recibir la palabra del Señor y obedecerla y seremos liberados de la condenación eterna. (Salmo 107:20, Isaías 55:11)
La palabra de Dios nos estimula e inspira nuestra fe. La fe viene por el oír la palabra de Dios. La palabra de Dios trae claridad y comprensión en los momentos de perplejidad y confusión. La palabra de Dios trae un mensaje de paz. Por lo tanto debemos llenar nuestros corazones con la palabra de Dios que nos dará fe y revelación. No debemos ser fácilmente perturbados por las diversas voces de miedo y desesperación que quizás nos rodean. Debemos centrar nuestra atención en la palabra del Señor. (Romanos 10:17; Salmos 119:130, Hebreos 13:5-6; Filipenses 4:6-7)
La palabra de Dios nos da consuelo y tranquilidad en momentos de dolor y angustia. Nos da descanso y paz dentro de nuestro corazón. Nos da la esperanza y seguridad de la presencia y asistencia de Dios. Este es un gran consuelo y fuente de sanación para nuestros corazones rotos. Por lo tanto debemos buscar nuestro alivio y consuelo de la Palabra de Dios en tiempos de angustia y dolor. (Salmos 119:49-50; Salmos 85:8; Isaías 41:13)
Deuteronomio 6:6 – nos dice: “Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón.” Y el Salmo 119:11: “Yo he guardado tus dichos en mi corazón. . .” La Biblia también compara la Palabra de Dios a una espada. Hebreo 4:12: “La palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Las personas necesitan más que pan para vivir, hay que alimentarse de toda palabra de Dios, ya que nos ayuda en los momentos de necesidad, nos transforma y nos da la comprensión y el aseguramiento de la vida eterna donde tendremos “el derecho a comer del árbol de la vida, que está en medio del paraíso de Dios.” (Apocalipsis 2:7)