lunes, 9 de mayo de 2016

Una conciencia limpia

Una conciencia limpia
¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Hebreos 9:14
Nuestra seguridad en Cristo resulta de "la aspiración de una buena conciencia hacia Dios" (1 P. 3:21). La palabra griega para "aspiración" se refiere a un compromiso, en este caso estando de acuerdo en cumplir ciertas buenas condiciones exigidas por Dios antes de ser puesto en el arca de seguridad (Cristo).
A las personas no regeneradas las condenan su conciencia. Alguien que pide a Dios una buena conciencia está hastiado de su pecado y desea ser liberado de la carga de culpabilidad que lleva. Tiene un temor agobiante del juicio venidero y sabe que solo Dios puede librarlo. Él desea la limpieza que se efectúa mediante la sangre de Cristo (cp. He. 10:22). Así que se arrepiente de su pecado y pide perdón.
Cuando Cristo sufrió en la cruz, el infierno lanzó toda su furia contra Él, y los impíos desahogaron su odio contra Él. Pero a través de ese sufrimiento Él sirvió como arca de seguridad para los redimidos de todas las épocas. Y como triunfalmente dio salvación mediante su sufrimiento, estamos seguros en Él.
Reinado soberano
Habiendo subido [Cristo] al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.
1 Pedro 3:22
En todo el Antiguo como en el Nuevo Testamento, a la diestra de Dios se presenta como el lugar de preeminencia, poder y autoridad por toda la eternidad. Ese es el lugar adonde fue Jesucristo cuando hubo realizado su obra en la cruz, y allí es donde gobierna hoy.
Romanos 8:34 dice: "Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros". Su posición a la diestra de Dios le da autoridad sobre todas las cosas creadas.
Cristo asumió su posición de supremacía después que "ángeles, autoridades y potestades" se habían sujeto a Él (1 P. 3:22), es decir, cuando Cristo declaró su triunfo a los demonios encarcelados. La cruz y la resurrección fueron los que sometieron a Él a las huestes angelicales. Cuando ascendió al cielo, asumió su debida posición y reina soberano sobre todos.
Nos lleva en triunfo
A Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.
2 Corintios 2:14
Hay muchas posibilidades que surgen del sufrimiento injusto por el nombre de Cristo. Dios pudiera usar el sufrimiento de usted para guiar a alguien a Cristo. Pudiera usarlo para ayudarlo a triunfar sobre la persecución demoníaca, o pudiera hacer que otros vean la actitud de usted ante la persecución y reaccionen de la misma manera.
Cualquiera que sea el triunfo de su sufrimiento, puede estar seguro de una cosa: Si usted sufre por el nombre de Cristo, Dios lo levantará y exaltará a su presencia misma. Cristo siempre nos hará triunfar aunque suframos injustamente. No menosprecie la potencialidad del sufrimiento injusto por el nombre de Cristo. ¡Así que soporte cualquier sufrimiento que se le presente teniendo en cuenta su triunfo venidero en Cristo!

domingo, 8 de mayo de 2016

La transformación

La transformación
Así también nosotros andemos en vida nueva.
Romanos 6:4
El propósito del sacrificio expiatorio de Cristo fue que "nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia" (1 P. 2:24). Pedro no dice que Cristo murió para que pudiéramos ir al cielo, tener paz o experimentar el amor. Él murió para efectuar una transformación: Hacer santos de pecadores. La obra expiatoria de Cristo permite que una persona se aparte del pecado y que entre en una nueva forma de vida: Una vida de justicia.
El apóstol Pablo dijo- "Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado" (Ro. 6:6).- Hemos muerto al pecado, de modo que ya no tiene poder sobre nosotros. Primera de Pedro 2:24 repite ese pensamiento. Nuestra identificación con Cristo en su muerte es un abandono del pecado y una nueva dirección en la vida. Cristo nuestro pastor
Vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
1 Pedro 2:25
El versículo de hoy es una alusión de Pedro a Isaías 53:6, que dice: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros". Si el Señor hubiera provisto un sacrificio por el pecado, nunca nos habría podido llevar a su redil.
La tarea de un pastor es cuidar ovejas. El término griego para "Pastor" en 1 Pedro 2:25, junto con la palabra traducida como "Obispo", describe las responsabilidades de los ancianos (cp. 1 P. 5:2). Jesucristo cuida, vigila y guía a su rebaño. Él dij "El buen pastor su vida da por las ovejas" (Jn. 10:11). Eso es precisamente lo que hizo para llevarnos a sí mismo.

sábado, 7 de mayo de 2016

Aspectos de la alabanza

Aspectos de la alabanza
El que sacrifica alabanza me honrará.
Salmo 50:23
¿Qué significa alabar a Dios? Según la Biblia, la alabanza incluye tres cosas:
1. Citar los atributos de Dios. Una buena razón para estudiar el Antiguo Testamento es que muestra el carácter santo de Dios, capacitándonos para alabarlo mejor.
2. Citar las obras de Dios. Los salmos están llenos de menciones de las grandes cosas que Dios ha hecho. Él dividió el Mar Rojo, sacó a su pueblo de Egipto, hizo brotar agua de una roca, alimentó a Israel en el desierto con maná del cielo y realizó muchos otros milagros espectaculares. Cuando usted alaba a Dios por todo lo que ha hecho, sus problemas palidecen en comparación con eso. El recordar lo que Dios ha hecho en el pasado lo glorifica y fortalece nuestra fe.
3. Dar gracias por los atributos y las obras de Dios. En el corazón de la alabanza está la acción de gracias. La alabanza a Dios lo glorifica. Suceda lo que suceda en nuestra vida, debemos darle gracias por todos sus atributos y todas sus obras misericordiosas. Obediencia amorosa
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama.
Juan 14:21
Si pudiera simplificar la vida cristiana a una sola cosa, sería la obediencia. No quiero decir simplemente obediencia externa, sino un espíritu de obediencia. No es como la niñita que siguió de pie después que su padre le había dicho muchas veces que se sentara. Por último su padre le dij "Siéntate, o voy a darte una zurra". Ella se sentó pero miró hacia arriba y dij "Estoy sentada, ¡pero en mi corazón estoy de pie!" Eso es obediencia externa y desobediencia en el corazón. Un cristiano debe estar dispuesto a obedecer.
Una evidencia de madurez espiritual es amar a Dios tanto como para obedecerlo aun cuando es difícil. Dios es glorificado cuando de buena gana lo obedecemos cueste lo que cueste. Cada vez que obedecemos, crecemos espiritualmente, y cada vez que desobedecemos, retardamos nuestro crecimiento.

viernes, 6 de mayo de 2016

Ezekiel 47

Ezekiel 47
En la lectura de hoy:
La adoración al Príncipe; el río que procede del templo; los límites y las divisiones de la tierra; las puertas de Jerusalén
La primera parte de esta visión final que Dios le dio a Ezequiel describe al «templo» (Ezequiel 40-43); la segunda parte describe la adoración y el carácter de los adoradores (44-46); y la parte final nos habla de las «aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente» (47-48), y de los límites y las divisiones de la tierra. Entre que más lejos corrían las aguas, más profundas estaban. Entre muchas otras cosas, estas aguas simbolizan nuestro continuo caminar con el Señor, pues, mientras que más y más experimentamos la completa suficiencia de Sus provisiones, entonces es que llegamos a reconocer que, sin ningún límite, las provisiones de Dios siempre abundan en todas nuestras necesidades.
La descripción de la tierra y de la ciudad son muy diferentes al estado geográfico del antiguo o presente Israel y Jerusalén. Esta es una visión que nos da a ver con anticipación el glorioso futuro que todos los creyentes en Jesús el Mesías van a experimentar. Todos los que conocen y aman a Jesucristo como su Salvador van a gozarse de una nueva tierra prometida durante el reino milenario de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Ezequiel fue guiado por el guía al frente del templo. Las aguas aparentemente salían de debajo de la puerta oriental como un pequeño arroyo que corría «mil codos», un poco menos de medio kilómetro (47:2-3). El guía del profeta le «hizo pasar por las aguas», y Ezequiel encontró que las aguas le llegaban «hasta los tobillos». Este mismo proceso fue repetido por segunda vez y aun más por una tercera distancia, cada vez «midió mil codos». En estos lugares Ezequiel encontró «las aguas hasta las rodillas», y después encontró «las aguas hasta los lomos» (47:4). A la cuarta distancia de «mil codos» (47:5), las aguas se habían convertido en un gran río que ya no se podía cruzar porque era muy profundo.
Las aguas del río proveían vida para todos los árboles que daban buen fruto (47:9,12). Esto representa exacto lo que el Espíritu Santo hace en la vida de todos los que se rinden a Él. Empezamos a experimentar Su gracia que suple toda nuestras necesidades como un pequeño arroyo que sale de Jesucristo, quien es la Cabeza de la fuente, y que continúa creciendo en Su belleza mientras que caminamos diariamente a la luz de Su Palabra.
Nuestro amoroso Padre le ha provisto a Su pueblo con: « . . . un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. . . . Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. . . . Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente» (Apocalipsis 22:1-2,17).
Pensamiento para hoy:
Las aguas vivas están disponibles para todos . . . «los que tienen hambre y sed de justicia» (Mateo 5:6).
Lectura opcional: Apocalipsis 19

miércoles, 4 de mayo de 2016

Entonces "nacerá una nación de una

Entonces "nacerá una nación de una vez" (Isaías 66:8). Cuando Nicodemo preguntó en nuestro pasaje: "¿Cómo puede hacerse esto?" el Señor puso ante él dos cosas muy importantes. Primero, le habló de la gloria de Su Persona, porque mientras estaba hablando con Nicodemo Él estaba al mismo tiempo en el cielo, tal como dice: "Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo" (Juan 3:13).
Él es Dios así como hombre, y el valor de Su obra se debe a la gloria de Su Persona. Es debido a que Él es Dios que Él puede ser nuestro Salvador (Isaías 43:10, 11). Luego se refiere a Su obra en la cruz como el Hijo del Hombre levantado allí por pecadores. No hay bendición para el hombre caído aparte de estas dos cosas, y es por ello que después de esto el Señor Jesús pronunció estas benditas y maravillosas palabras: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).
Vemos así cómo el Señor ponía ante Nicodemo la necesidad de nacer de nuevo, la necesidad de recibir una nueva vida, y también cómo le mostraba que la vieja naturaleza no puede ser mejorada. La vieja naturaleza recibe el nombre de "el viejo hombre". Véase Efesios 4:21-24: "Si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad". También en Colosenses 3:3-4: "Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria". Luego otra vez en 1 Juan 3:9: "Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios". Ahora bien, en el evangelio de Juan, capítulo 3, hemos visto la necesidad del nuevo nacimiento, y aquí, en estos pasajes que hemos considerado, vemos que Dios habla de "el viejo hombre" y del "nuevo hombre".
¿Cuál es el resultado de haber nacido de Dios? Bien, tras haber puesto tu confianza en el Señor Jesucristo, tu cuerpo viene a ser como una casa con dos ocupantes. Antes, tenías sólo una naturaleza, la caída, con la que naciste en este mundo. Pero el Señor Jesús dijo que si no nacemos de nuevo no podemos entrar jamás en el reino de Dios. Así que cuando ponemos nuestra fe en Él, Él nos da una nueva vida, y aquella vida, como se nos dice en los pasajes que acabamos de citar, es creada "en la justicia y santidad de la verdad". Es la vida de Cristo, y no puede pecar. ¡Qué cosa tan maravillosa! Ahora bien, ello no significa que "el viejo hombre" haya mejorado, porque sigue estando "viciado conforme a los deseos engañosos", como acabamos de leer. Siempre actua de la misma manera, porque "lo que es nacido de la carne, carne es", y nuevamente el Señor dijo: "El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha" (Juan 6:63). Podemos ver que si el "viejo hombre" (el antiguo ocupante) toma el control de nuestros cuerpos, entonces pecamos. No es que Dios excuse esto, sino que Él provee para nuestra restauración. Dios ha emprendido nuestra liberación, tanto con respecto a nuestros pecados como con respecto a la naturaleza que los produce, y Él desea que conozcamos Su provisión llena de gracia y que nos regocijemos en ella.

martes, 3 de mayo de 2016

Casos de Rebelión- Antiguo Testamento
ADAN Y EVA
Génesis 2:16-17 Génesis 3:1-6
Dios les da una orden a Adán y a Eva
Cuando los mando los puso bajo Su autoridad.
El pecado no fue que comieron, sino que desobedecieron.
En el orden de la creación, Dios creo primero a Adán y luego a Eva.
A Adán lo creo y le delego autoridad y a Eva la creo para que estuviera sujeta.
Esta orden de prioridades tanto en el Antiguo y Nuevo Testamento permanecen como el orden básico de sujeción o de delegación.
En el hogar:
Padre
Madre
Mayor a menor
Eva no tomo consejo de su marido y tomo su propia decisión.
Ella vio lo que era agradable a sus ojos.
Su decisión no fue de sumisión, sino su propia voluntad.
Rebelarse contra la autoridad que representa a Dios es lo mismo que rebelarse contra Dios.
Eva deshonro su cabeza.
Su cabeza – Adán
La cabeza de Adán- Dios
Eva fue puesta bajo doble autoridad- Dios y Adán
Su decisión fue gobernada por desobediencia
A medida que se aumenta la obediencia, se reducen las propias acciones (el yo).
La mucha actividad no quiere decir que nos estamos sujetando porque muchas obras se hacen por el yo y no en obediencia a Dios.
Dios nos pide que respetemos a nuestro marido. Respeto es obedecer a su palabra.
Nuestra responsabilidad es obedecerlo a el en sus decisiones; nuestro marido es responsable delante de Dios como líder espiritual del hogar.
Nuestras acciones no deben ser gobernadas por el conocimiento del bien y del mal.
Deben ser gobernadas por un sentimiento de obediencia.
El bien y el mal esta en las manos de Dios (Dios esta en control de todo ello, nosotros solo tenemos que ser obedientes a El).
Esto nos dejo graves consecuencias y nos dejo derrotados.
Destituidos de la gloria de Dios
Por un hombre perdimos toda esperanza, pero también por un hombre, Jesucristo, tenemos una esperanza viva. Todo depende en nuestra obediencia.

lunes, 2 de mayo de 2016

Arrebatada la victoria de las garras del infierno

Arrebatada la victoria de las garras del infierno
Ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
Génesis 3:15
Desde principios de los tiempos Satanás y sus secuaces han estado en guerra con Dios. Vemos ese conflicto cósmico muchas veces en las Escrituras (p. ej., Job 1; Dn. 10:13). Después del aparente triunfo de Satanás en causar la caída de la humanidad, Dios predijo su final destrucción por el Mesías, que triunfaría finalmente a pesar de un aparente revés (Gn. 3:15).
Como resultado, Satanás trató de destruir el linaje mesiánico destruyendo al pueblo de Dios. Cuando eso fracasó, trató de matar al Mesías niño (Mt. 2:16-18). Cuando eso no dio resultado, trató de corromper al Mesías (Mt. 4:1-11). Al fracasar en ese intento, instigó a las multitudes para que lo mataran. Incluso trató de asegurarse de que el Mesías no pudiera salir del sepulcro.
Se ha dicho que el infierno debe de haber estado en medio de su carnaval cuando llegó Jesucristo. Es probable que estuvieran celebrando la victoria que con tanto esfuerzo habían tratado de alcanzar, pero quedaron abruptamente desilusionados. Ilustración de la salvación
Esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.
1 Pedro 3:20
Génesis 6:9 hasta 8:22 cuenta cómo Noé y su familia fueron librados del diluvio. Fueron los únicos que creyeron la advertencia de Dios de la venidera catástrofe mundial. Como resultado, toda la humanidad se ahogó en el juicio, menos ellos.
Noé predicó la justicia de Dios durante los ciento veinte años que le llevó construir el arca. Como tenía el tamaño de un moderno trasatlántico (Gn. 6:15), de seguro que llamaba la atención. Pero debe de haber sido desalentador construir el arca y predicar su significado durante más de un siglo, pero lograr que le creyera solo su familia inmediata.
El tremendo esfuerzo de Noé se invirtió en construir un barco que luego usó durante un año, pero aquellas ocho personas estuvieron a salvo del juicio de Dios cuando llegó. El arca les sirvió de refugio del juicio universal de Dios. ¡Qué ilustración tan gráfica de la salvación!