jueves, 7 de abril de 2016

Cerca de la Cruz, pero Lejos de Cristo

Cerca de la Cruz, pero Lejos de Cristo
“Y como los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes (para cada soldado una parte); y la túnica; mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba. Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, de quién será; para que se cumpliese la Escritura, que dice: Partieron para sí mis vestidos, Y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados hicieron esto” (Juan 19:23 y 24).
Es un tema que nos pone a pensar en el momento en que el Señor Jesús, como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, estuvo en la cruz, por nuestros pecados. Pensamos en la manera en que fue crucificado por nuestro bien. Pero ¿eso de estar cerca de la cruz, y a la vez lejos de Cristo?
Los soldados en el momento de la crucifixión, echaron suerte sobre sus vestidos. ¿Qué pensarían los soldados en ese momento? ¿Se darían cuenta que frente a sus ojos estaba llevándose a cabo el sacrificio perfecto? Su atención, se centró a los vestidos del Señor. Su intención era repartírselos o apropiarse de ellos. Nada habla la Biblia sobre su deseo de escuchar al Señor, acercarse a conocerle, ni nada similar. Si hubo atención en ellos, era sobre lo material.
Cerca de la cruz, era la condición física, la posición que tenían los soldados. Tan cerca, que pudieron presenciar ese momento con sus ojos. Dice la Biblia, que los soldados le crucificaron, le dieron a beber vinagre, quebraron las piernas de los que estaban también crucificados, pero no así con las piernas del Señor. Cuando iban a quebrarle las piernas, estaba ya muerto. “Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Mas cuando vinieron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas” (Juan 19:32 y 33).
Lejos de Cristo, era espiritualmente la condición en que se encontraban los soldados. No atendieron sus necesidades, ni ayudaron a mitigar el sufrimiento, sino que su interés eran las ropas, los vestidos. Su presencia estaba cerca de la cruz, pero su corazón lejos de Cristo. ¿Qué enseñanza para nosotros tiene este suceso, que al parecer no tiene gran relevancia?
Lo que se podía ver a simple vista, es que los soldados estaban cerca de la cruz. Se puede pensar que su interés era estar al pie del madero, cuando lo que los motivaba a estar ahí, era saber quien se quedaría con las ropas, no la necesidad de estar cerca de Cristo.
Debemos entender que muchas de nuestras actitudes, nos llevan a asemejarnos en gran manera a los soldados. Estamos tan cerca de la cruz, cuando puntualmente estamos en las fraternidades, cuando acudimos a la iglesia cada domingo, ayudamos en el trabajo, aportamos para los enfermos o las misiones y demás. Y no quiere decir que eso esté mal. Al contrario. Pero nuestro corazón está lejos de Jesús. Para el Señor no es suficiente estar, sino la manera en que estamos. Pondré dos ejemplos para explicar lo que quiero decir.

Ejemplo 1: “Y estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho. Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí. Entonces llamando a sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca: Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento”. (Marcos 12:41-44). Los ricos echaban mucho dinero al arca. Pero su actitud no era correcta. Aunque la viuda echó dos blancas, que era poco, echó más que los demás, porque puso todo lo que tenía para comer. Mientras que los ricos, echaban cuanto les sobraba. Aunque en cantidad fue por mucha diferencia, más dinero que el que puso la mujer, no les fue suficiente para poner en el arca, lo que puso la viuda, que era todo lo que poseía. Los ricos, aunque echaron mucho dinero, les sobraba aún más. La viuda, aunque puso poco dinero, era todo lo que tenía.
Ejemplo 2: “Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, Mas su corazón lejos está de mí. Y en vano me honra, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”. (Marcos 7:6 y 7). Este pueblo con los labios me honra. Jesús cita el escrito del profeta, para decirnos que aunque estamos honrando al Señor con nuestros labios, nuestro corazón está quién sabe dónde. Lo cierto es que está lejos. Nuestros labios quizá honren al Señor con un canto agradable. Pero nuestro corazón no está honrando al Señor, no sólo porque está lejos en la alabanza, sino porque está lejos de ser un corazón como el que Dios pide. No es un corazón sincero, ni humilde, ni amoroso. Sino todo lo contrario. Nuestro corazón muchas veces está lleno de egoísmo, arrogancia, rencor, pero no de lo que Dios quiere. Con estos ejemplos, ahora, pensemos. ¿Qué es lo que quiere Dios de mí? ¿Quiere que yo sea un cristiano o una cristiana nada más de nombre? ¿O quiere que en realidad mis obras, mi proceder, reflejen el carácter de un verdadero seguidor del Maestro?
Ya no podemos seguir siendo cristianos que no lo son. Ahora, nuestras obras, nuestro proceder, debe mostrar el verdadero sentido de la religión sincera. Ayudar, pero hacerlo con alegría. Dar, pero hacerlo con amor. Perdonar, pero con humildad. No ayudar por ayudar, ni dar por dar, ni perdonar por perdonar. ¿Es difícil? Es más difícil si no lo hacemos. Hay que hacerlo, sea lo que sea, o cueste lo que cueste. No podemos seguir dando a Dios lo que nos sobra, sino todo lo que tenemos, sea mucho o sea poco. No podemos seguir alabando a Dios con nuestros labios, y teniendo el corazón distante. No podemos seguir estando cerca de la cruz, sin acercarnos a Jesús. Tengamos ya un verdadero acercamiento al Señor y hagamos lo que debamos, para que Dios nos acepte como sus hijos amados.

miércoles, 6 de abril de 2016

Dar verdaderos frutos

Dar verdaderos frutos
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.
Lucas 3:8
Su carácter esencial, sus motivos, sus convicciones, sus lealtades y sus ambiciones, se mostrarán con el tiempo en lo que dice y en lo que hace. Las buenas obras no salvan, pero todo creyente es salvado para buenas obras. "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas" (Ef. 2:10; vea también Gá. 5:22-23; Col. 1:10).
Para el creyente, el llevar fruto ocurre con la ayuda de Cristo. El apóstol Pablo se refiere a que seamos "llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo" (Fil. 1:11). Por otra parte, los incrédulos (entre ellos los que dicen ser cristianos y no lo son) con el tiempo mostrarán los malos frutos que inevitablemente produce su vida no regenerada.
Si usted está dando frutos, estará creciendo en todas las esferas que enumera Pedr fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor (vea 2 P. 1:5-9). Rechace los falsos credos
Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina... Pero tú sé sobrio en todo.
2 Timoteo 4:3, 5
El profeta Isaías dio este buen consejo respecto a reconocer la falsa doctrina: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" (Is. 8:20). Las doctrinas heréticas y los falsos credos no pueden resistirse al escrutinio de la luz divina de la Biblia.
Los falsos credos nunca enseñan la necesidad de entrar por la puerta estrecha de Cristo o andar por su camino angosto. A primera vista su contenido pudiera parecer ortodoxo y exigir verdadera fe, pero al final su mensaje radicará en el fundamento de las obras humanas y enseñara la salvación por el esfuerzo humano. Tales credos no mostrarán la profundidad o el peligro del pecado y de la depravación humana, y como consecuencia no presentarán la necesidad del arrepentimiento, del perdón y de la sumisión al Señor.
El mensaje de todos los falsos credos es un mensaje de deficiencias, y la mayor de todas es la omisión de la verdad del evangelio que salva.

martes, 5 de abril de 2016

Deje que Dios lo resuelva

Deje que Dios lo resuelva
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Lucas 23:46
El apóstol Pedro les dijo a los cristianos que no devolvieran "mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo" (1 P. 3:9). Esa fue la actitud de Jesús. Él pudo hacerlo porque "encomendaba la causa al que juzga justamente" (2:23). La palabra traducida como "encomendaba" significa "entregar a alguien para que se ocupe de eso". En cada ocasión de sufrimiento, nuestro Señor entregó la circunstancia y se entregó a sí mismo a Dios. Era porque tenía confianza en el justo juicio de Dios y la gloria que sería suya. Esa confianza le permitió aceptar con serenidad tan grande sufrimiento.
Esa es la manera en la que usted debe reaccionar cuando se enfrenta a una persecución injusta en el trabajo, en su familia o en otras relaciones. Cuando usted se venga, se pierde la bendición y la recompensa que ha de traer el sufrimiento. La venganza muestra que le falta la confianza que debe tener en el poder de Dios para resolver las cosas a su debido tiempo, que incluirá castigar a los injustos y recompensar a quienes son fieles en el sufrimiento. Así que entréguele eso a Dios y deje que Él lo resuelva.

lunes, 4 de abril de 2016

Usa el poder de DIOS en ti

Usa el poder de DIOS en ti. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.”
Juan 16:7 (Reina-Valera 1960).
En la vida del creyente existirán situaciones desagradables. Situaciones que claramente van en contra de lo que habla la Palabra de DIOS, como enfermedades, malos tratos, problemas conyugales, trabajo excesivo, etc. Y el creyente al pensar que aquello viene de parte del SEÑOR se acostumbra a ello. Pero, ¿qué padre de vosotros si su hijo le pide un pan le dará una piedra? DIOS es bueno y quiere que Sus hijos estén contentos con la vida que les ha dado. Si bien es cierto que existirán casos los cuales dentro de la soberanía de DIOS no pueden ser modificados, la constante de DIOS es que Él quiere darnos lo que anhelamos (Jeremías 29:11) porque Jesús pagó el precio de nuestra plenitud (Isaías 53:4-5).
Vivir abrumado por lo que el creyente considera cargas nubla la vista espiritual. Impidiéndole ver todo el poder que habita dentro de él/ella para cambiar la situación que le oprime. Si el SEÑOR permite problemas en la vida de los suyos es solamente para que Su poder y gloria sean manifestados.
Cuando reconoces quien es DIOS y que Su poder habita en ti, los problemas toman su justo tamaño.
No andes por la vida cargando problemas, mejor permite que el SEÑOR les conquiste por medio de tu oración. Si tú aceptaste a Cristo en tu corazón, entonces Su poder está en ti (Gálatas 3:27). El mismo poder que hizo que los muros de Jericó cayeran, que hace que los muertos se levanten, que conquistó naciones enteras para Israel, que sanó leprosos y que libera endemoniados, habita en ti. Créelo.
Sé libre de cualquier cosa que te oprima, pues Cristo ya le conquistó por ti.

domingo, 3 de abril de 2016

2 de pedro.2.20

2 de pedro.2.20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.
21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.
22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno. JESUCRISTO NOS DICE EL QUE VIENE A MI YO NO LE ECHO FUERA. MEJOR ES BENIR A CRISTOS ARREPENTIDO QUE BORVEL A REBORCARME EN EL CIENO DE DONDE ME RESCATO CRISTO Y ME LIMPIO. SI EMOS SIDO VENCIDOS BENGAMOS A CRISTO PARA NO SER DERROTADOS. 2 Corintios.6. 6:8 por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces;
6:9 como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos;
6:10 como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo. 2 Corintios 4.9. perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE

sábado, 2 de abril de 2016

No devuelva el golpe

No devuelva el golpe
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
Isaías 53:7
Jesús muestra una humilde actitud ante quienes lo atormentan: "cuando le maldecían, no respondía con maldición" (1 P. 2:23). A pesar de la provocación constante, Jesús no dijo nada malo porque no había pecado alguno en su corazón.
Sin embargo, ante semejante provocación, nuestra reacción sería más como la del apóstol Pablo. Cuando estaba en el juicio ante el sanedrín, el sumo sacerdote Ananías ordenó que se le golpeara en la boca. Su inmediata respuesta a Ananías fue: "¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada!" (Hch. 23:3). Pablo tuvo que disculparse de inmediato; tal exclamación contra un sumo sacerdote era contraria a la ley (vv. 4-5; cp. Éx. 22:28).
Pablo no era perfecto. Él no es nuestro modelo de justicia. Solo Cristo es un modelo perfecto de cómo afrontar la injuria de los enemigos.
Siguiendo el ejemplo de nuestro Maestro, nunca debemos maltratar a quienes nos maltratan. No amenace
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Lucas 23:34
Jesús "no amenazaba" a pesar de un increíble sufrimiento (1 P. 2:23). Lo escupieron, le tiraron de la barba, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y atravesaron con clavos su carne para asegurar su cuerpo a una cruz. En cualquier otra persona, semejante tratamiento injusto habría provocado sentimientos de venganza, pero no en Cristo. Él era el Hijo de Dios, Creador y Sustentador del universo, santo e inmaculado, con el poder de enviar a quienes lo atormentaban al fuego eterno.
Pero Jesús nunca amenazó a sus verdugos con juicio inminente; más bien los perdonó. Cristo murió por los pecadores, incluso por quienes lo perseguían. Sabía que la gloria de la salvación podía alcanzarse solamente por la senda del sufrimiento, de modo que aceptó su sufrimiento sin amargura, sin enojo y sin espíritu de venganza. Que pueda reaccionar usted de igual modo ante su propio sufrimiento.

viernes, 1 de abril de 2016

Salmos 2:1-5

Salmos 2:1-5
¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos? Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra Él y contra su ungido. Y dicen: ¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo! El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos. En su enojo los reprende, en su furor los intimida.
Como he escrito en otras ocasiones, en la actualidad estamos viviendo una amenaza única a nuestra comunión con Dios. No son ataques como los que vivieron en los tiempos de Daniel o los discípulos de Jesús. Es uno más sutil y probablemente más certero. ¿Cuál es? Se llama Tolerancia. ¿Cómo? Sí. Tolerancia. Aunque parece irónico, la tolerancia que se promueve hoy en día, la pluralidad junto con la inclusión son muy distantes de lo que realmente significan. ¿A qué me refiero? El día de ayer escuché un dato sorprendente: El director de una empresa fue despedido porque años antes de su puesto, apoyó económicamente una campaña que buscaba frenar la legalización del matrimonio homosexual. ¿Cuál es el problema? Te preguntarás. El problema viene cuando una corte de justicia indica que uno puede tener la religión, creencia y pensamiento que uno quiere, pero no puede mantenerse firme ante sus principios si van en contra de lo que ellos quieren. ¿Lo puedes ver? La tolerancia es para aquellos que están de un lado en específico. ¡No es para todos! ¿Quieres tolerancia? Pues tienes que aceptar lo que te dicen porque si no, te has vuelto intolerante. ¿Quieres mantenerte firme en los principios del Señor? Ya no puedes participar en el grupo de la tolerancia. Ahora, no puedo omitir la cantidad de errores que se han cometido en “el nombre de Dios”. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con un grupo u otro sino con Cristo y su sacrificio para que podamos ser reconciliados con Dios Padre. Cuando la biblia es clara, nosotros no podemos ni debemos omitirla ni pensar que podemos “ajustarla” a los tiempos de hoy. Y ¿qué tiene que ver todo esto con el pasaje de hoy? Te voy a pedir que lo vuelvas a leer con mucho detenimiento. Como humanos, somos soberbios. Queremos rechazar a Dios y seguir nuestro camino. La tolerancia que hoy nos promueven, es una muestra perfecta de una sublevación y conspiración contra una verdadera comunión con Dios. Queremos pensar que no estamos mal y que no necesitamos de Él. Quieren hacernos pensar que mantenerse firme y fiel está mal. ¿Sabes? Sin Él estamos perdidos. ¿Sabes? Es necesario que tomes una decisión y decidas de qué lado quieres estar. Del lado de la tolerancia o del lado del Señor. El pasaje de hoy nos enseña claramente que es mejor estar del lado de Jehová. no te desanimes por lo que veas a tu alrededor. Él tiene el control. Él sigue gobernando y nada se mueve sin su autorización. Las naciones podrán revolcarse y el mundo parecerá que no le necesita, pero tú y yo debemos estar convencidos que mantenernos firmes en Él y en sus principios, será la mejor decisión que podamos tomar.
Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados y por mi soberbia que me hace pensar que no te necesito. Te pido perdón por mi falta de entrega y por dejarme seducir por este mundo. Hoy entiendo que estar de tu lado es lo mejor y que solamente buscas llenarme de tu amor y prosperarme. Guíame Señor y fortalece mis pasos para mantenerme fiel y firme en Ti. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén