viernes, 26 de febrero de 2016

Hebreos 13:15

Hebreos 13:15
Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre.
¡Cuán daño tan grade podemos causar con tan pocas palabras! Si puedo considerarlo como una virtud personal, tengo facilidad para hablar y llevar discusiones sin importar lo difíciles que pudieran ser. Sin embargo, puedo caer en el “lado oscuro” y terminar aplastando a alguien simplemente por querer “ganar” la conversación. La biblia nos advierte constantemente de lo peligrosa que es la lengua. Personalmente he tenido que “tragarme” muchas de mis palabras y es probable que hayas pasado por situaciones similares. El versículo de hoy nos enseña el gran potencial que tienen nuestros labios. Nos recuerda que podemos hablar palabras de alabanza y gloria a nuestro Salvador. Así que, aprovechemos este tiempo para meditar todo aquello que sale de nuestra boca. ¿Estas utilizando tus labios para edificar o para destruir? Recientemente descubrí que estaba cayendo en un círculo vicioso y mi boca estaba hablando pura destrucción. Atravesé, a mi parecer, varias circunstancias injustas y quería desahogarme de alguna manera. Sin embargo, conforme pasó el tiempo, entendí que lo estaba haciendo incorrectamente. Gracias a Dios por el versículo de hoy que me recuerdan lo importante que es utilizar mis labios para lo que fueron creados: dar gloria a Dios. Me gustaría poder hablar solamente de lo bonito e increíble que es hablar con puras palabras de alabanza y reconocimiento a Dios pero definitivamente estaría hablando de una realidad muy distinta a la mía. Dentro de mí siguen saliendo palabras que no deberían salir. Sigo teniendo actitudes que no debería tener. Por ello, la meditación y enseñanza de hoy no están buscando que seamos perfectos sino que continuamente estemos buscando esa perfección. ¿Entiendes la diferencia? Ofrezcamos continuamente sacrificio de alabanza a Dios. No un domingo. No una temporada. Continuamente. Dios está queriendo abrir tu entendimiento para que ahora pongas atención a tus palabras. Quiere que veas lo que haces con tus labios y cuánto los estamos desperdiciando. Hoy te animo a que tomemos una actitud distinta y pongamos gran esfuerzo a cuidar lo que sale de nuestros labios. Te animo a que busquemos estar continuamente alabando a Cristo con el fruto de nuestros labios. Apaga la televisión o la música que estás escuchando y proclama lo grande y maravilloso que es Dios. ¡Dale gracias por los milagros que hace diario en tu vida! Utiliza este gran regalo que son tus labios para dar gloria a Aquél que la merece. Estoy convencido que, si constantemente buscamos utilizar nuestros labios para Su honra y alabanza, nuestra vida entera se verá transformada. Ponlo a prueba por un día y date cuenta personalmente en el resultado.
Oración
Padre: quiero, aunque sea por un día, utilizar mis labios para darte gloria continuamente. Perdona todas aquellas palabras que han salido de mí y que están muy alejadas de darte alabanza. Quiero aprender a hablar para edificar y no para destruir. Me encomiendo a Ti y te pido que reines en mi vida. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

jueves, 25 de febrero de 2016

Salmos 3:7-8

Salmos 3:7-8
Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición.
Es tan fácil querer vengarse. Seamos honestos. Cuando alguien nos lastima, es natural sentir deseos de hacer algo al respecto. Ya sea a ti o a los tuyos. Nunca resulta sencillo controlar el enojo o la ira. Sin embargo no quiere decir que sea imposible actuar de otra manera. No quiere decir que no tengamos opción y por lo tanto tenemos justificación para reaccionar mal. El pasaje de hoy debes memorizarlo y guardarlo en tu corazón para tenerlo siempre listo. La lucha le pertenece a Jehová. No a ti. No a mí. A Dios. La salvación es de Él. Y también es Él quién destroza a nuestros enemigos que son sus enemigos. Él es quien merece la gloria y, como dice el versículo 7, que sea quien se levante y sea exaltado.
En cualquier evento deportivo, el ganador siempre se le pone en el podio más arriba que cualquier otro competidor simbolizando que es más grande, o mejor, que los demás. Cuando leo, levántate Jehová, pienso en cómo puedo poner a Dios en ese podio por encima de todo. De mis sentimientos. De mi vida. De mi ego. De mi orgullo. De mi mismo. Él tiene que estar siempre en el primer lugar del podio y no yo. Él tiene que levantarse mientras yo permanezco sentado esperando en Él. ¡Pero nos encanta pararnos! ¡Nos encanta querer tomar acción! Sin importar lo equivocados que podamos estar, pensamos que esperar y dejar que Dios se encargue no tiene sentido. Dejemos esta forma de actuar en el pasado. Dejemos de cometer tantos errores por estar quitando constantemente al Señor del podio. Controla tus palabras. Controla tus pensamientos. Entrégalos a Jehová y deja que Él sea quien aplaste a tus enemigos. Mientras tanto, busca darle toda la gloria a Él. Busca servirle. Busca agradarle. Busca compartirle.
Oración
Padre: definitivamente tu palabra me lleva en dirección opuesta a mis deseos y voluntad. Yo entiendo que tu camino es mejor que el mío y quiero seguirlo. Te entrego mis rencores, enojos y deseos de venganza. Confío en que Tú te encargarás de todo y mientras tanto yo buscaré servirte. En el nombre de Jesús. Amén

miércoles, 24 de febrero de 2016

EL RAPTO DE LA IGLESIA

EL RAPTO DE LA IGLESIA
El término "rapto" es una expresión de la palabra griega Rapio (que significa arrebato, desaparición). Poco antes del juicio de Dios a este mundo, Cristo retornará en el aire y se llevará con él a todas las personas - vivas y muertas - que hayan confiado en Cristo como su Salvador. Estos serán los creyentes, a los cuales el Apóstol Pablo se refiere en su 1ra carta a los Corintios, cuando les dice: "Los muertos en Cristo Fíjense bien en el misterio que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. Porque lo corruptible tiene que vestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. 1 Corintios 15:52.53resucitarán primero, luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos (los muertos en Cristo), en las nubes para recibir al Señor en el aire"(1 Tesal. 4:17). El Rapto sucederá en "un abrir y cerrar de ojos" (1 de Corintios 15:52). En este evento, los muertos que hayan creído resucitarán primero, seguidos en un instante de tiempo por los cristianos que aun estemos vivos (1 Tesal. 4:16, 17).
Sabemos que el Rapto sucederá antes de la Tribulación porque la Tribulación será un derrame sin precedentes de la ira de Dios (ver Apoc. 6:17 y 18), al tiempo que Jesús nos "libra, de la ira que ha de venir" (1 Tesal. 1:10, y 5:9). Los cristianos de Tesalónica (una de las primeras iglesias) estaban enojados y confundidos porque de entre ellos ya muchos habían comenzado a morir y aún no habían visto a Cristo aparecer en las nubes por ellos.
Así que Pablo les recuerda que ciertas cosas tendrían que suceder primero, antes de que su redención comenzara. Pablo, en un intento por consolar a los creyentes de Tesalónica, llega hasta el punto de confesarles o compartir con ellos un "secreto" o un "misterio" que quizás no estaba supuesto a revelar. Es por esta razón que el Apóstol, como el que comparte contigo una información la cual se supone que sea mantenida en secreto, pero que ante las circunstancias del momento, él se siente compelido a compartir con ellos, les dice: Pero quiero que sepan (ustedes los de Tesalónica) un secreto, no todos dormiremos (moriremos), pero todos seremos transformados. En un momento, en un abrir y cerrar de ojos…" (1 Corintios 15:51y 52). Fíjese en la moderación mostrada por Pablo en este versículo. Todos debemos recordar, que este Rapto no es la Segunda Venida. Por favor, no confunda estos dos sucesos. El Rapto es el levantamiento de la iglesia, previo al período de tribulación que vendrá sobre aquellos que no aceptaron al Señor como su salvador, mientras que la Segunda Venida, es cuando el Señor mismo venga en las nubes, con todos sus ángeles, y cristianos que hayan sido levantados en el Rapto, a luchar contra los ejércitos del mundo, liderados por el Anticristo, en su intento final por hacer desaparecer a Israel, y con ello a los Judíos, de la faz de la tierra. la Biblia misma nos dice en 1 de Tesalonicenses 4:16 y 17: "Porque se oirá una voz de mando, la voz de un arcángel y el sonido de la trompeta de Dios, y el Señor mismo bajará del cielo. Y los que murieron creyendo en Cristo resucitarán primero. Después los que estemos vivos seremos llevados, juntamente con ellos, en las nubes, para encontrarnos con el Señor en el aire; y así estaremos con el Señor para siempre. Anímense pues unos a otros con estas palabras"

martes, 23 de febrero de 2016

Hechos 16:26

Hechos 16:26
Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron.
Seguramente tenemos personas que buscan encontrar la explicación científica a este hecho para invalidar la razón sobrenatural. Es muy común. Lo vemos con la creación, el diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la tumba y resurrección de Jesucristo, etc. Siempre existirán aquellos que, en su soberbia, querrán negar al Señor y todas sus muestras de grandeza frente a nosotros. Resulta imposible pensar en la coincidencia de que Silas y Pablo estuvieran orando y alabando al Señor y en ese instante viniera un terremoto y lograra abrir cada una de las puertas y además las cadenas. No solo se abrieron unas cuantas puertas sino todas y para hacerlo más interesante, cada cadena se soltó. ¿Puedes ver la mano de Dios? La biblia no nos dice que fue Dios quien provocó el terremoto, simplemente nos dice que ocurrió. Pero aquellos que confiamos en Él sabemos perfectamente que fue su voluntad. ¿Lo puedes ver?
¿Qué necesitamos que pase para poder ver a nuestro Señor trabajando? ¡Nos hemos vuelto tan insensibles! Cada vez que puedes ver un arcoíris ¿recuerdas que es el pacto de Dios con nosotros después del diluvio? Cuando ves un atardecer o cualquier detalle impresionante de la creación, ¿das gloria a Dios? No dejemos que la insensibilidad se apodere de nosotros. El día a día y sus tareas se ha vuelto nuestro peor enemigo. Nos absorbe y nos envuelve para no poder ver más allá de lo que tenemos enfrente.
Por otro lado, quiero recalcar el momento en que ocurrió el terremoto. El pasaje nos dice que mientras estaban orando y alabando ocurrió.   Fueron liberados por la omnipotencia de Dios. Si lo piensas, ni siquiera sabemos si estaban orando por ser liberados. Si bien, es probable que hayan pedido por su libertad, creo yo que se enfocaron en pedir por paz y por la oportunidad de compartir de Cristo a los demás presos.  Nosotros debemos orar constantemente porque la voluntad de Dios se haga en nuestras vidas y no la nuestra. Debemos orar por ser servidores que llevan fruto en todo momento y no solo cuando nos encontramos “bien”. Si después de estar orando y buscando el reino de Dios, Él decide que haya unos cuantos terremotos-milagros y las cosas se acomoden y te beneficien, esto, es puro amor y misericordia de Dios.
Oración
Dios Padre: te doy gracias por tu palabra y enseñanzas. Te pido que sea sensible y pueda ver tu obra y tu mano en todo momento. Ayúdame a vivir pidiendo porque se haga tu voluntad y no la mía y aprendiendo a servirte. Ayúdame a entender que Tú estás por encima de todo y que tu amor hacia mí se encargará de ver por mis necesidades. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

lunes, 22 de febrero de 2016

SOPORTANDO MOMENTOS DIFICILES

SOPORTANDO MOMENTOS DIFICILES
En innumerables ocasiones nuestra fe es sometida a prueba mediante largas demoras en las cuales interrogamos y hasta dudamos del amor de Dios. No obstante, debemos ver esto desde otro punto de vista y no pensar que El nos castiga despiadadamente a sus anchas. Solamente el pensar en el sacrificio de la cruz no da la certeza y la fuerza de que nos ama sin medida Debemos de ver que en la historia de la Biblia hay muchos personajes que sorportaron tiempos prolongados de paciente espera sin respuesta alguna, no por que sus oraciones hubiesen carecido de intensidad, ni por que Dios no aceptara sus plegarias.
Sencillamente se les exigio que esperaran por que asi agrado a aquel que es soberano y el que da para cumplir su voluntad. Y si a El le place hacer que nuestra paciencia sea ejercitada, ¿Acaso no hemos de aceptar lo que el desea hacer con los suyos?
(Filipenses 2:13) “ Porque Dios es el que en vosotros produce asi el querer como el hacer, por su buena voluntad”.
Debemos consagrarnos a la obediencia y permitir que la salvación de Dios obre plenamente en nosotros reconociendo que toda vida cristiana es obra de Dios. El saber, para consuelo nuestro, que detrás de nuestro querer y hacer, sosteniendo nuestra debilidad está Dios con su influjo (eficaz, previo, simultáneo y consiguiente), pero de tal naturaleza que no fuerza nuestro albedrío y no nos exime de la responsabilidad personal.
Debemos entender que ninguna oración se pierde jamás, ninguna oración jamás se pronuncia en vano. No existen las oraciones no contestadas o que Dios no haya oído, y algunas cosas que consideramos negaciones o rechazos son simplemente demoras. Dios a veces demora su ayuda con el fin de probar nuestra fe, como también para imprimirles mas energía a nuestras oraciones.
Hermano que lees nuestro barco puede ser llevado de aquí para allá por las olas mientras el sigue durmiendo, pero con toda seguridad que se despertará antes de que el barco se hunda. El Señor duerme pero no se excede, porque “nunca” llega tarde.

domingo, 21 de febrero de 2016

El Amor De Abnegación Según La Biblia

El Amor De Abnegación Según La Biblia
“…ANDAD EN AMOR, COMO TAMBIÉN CRISTO NOS AMÓ Y SE ENTREGÓ A SÍ MISMO POR NOSOTROS, OFRENDA Y SACRIFICIO A DIOS EN OLOR FRAGANTE” (Efesios 5:2)
Nunca serás un “…olor fragante” (Efesios 5:2b) en las “fosas nasales” de Dios sin un sacrificio, sin pagar el precio para amar a otros. No cuesta mucho si sólo amamos a las personas que queremos amar, o si las amamos en nuestras propias condiciones, en el momento, el lugar, y las ocasiones oportunos. Lo que sí es un desafío es amar a los que son distintos a nosotros en personalidad, cultura, sexo, raza, educación, gustos, disgustos, etc. y quererlos a pesar de sus defectos. Mostrar la misma clase de amor abnegado que Jesús nos deja ver claramente exige “morir” al interés propio, y esto va en contra de nuestra naturaleza.
Tenemos la tendencia de pensar que algunas personas son “natas” cuando se trata de amar a otros. Pensamos que son simplemente amables, y lamentamos que no somos como ellos. Los que siguen esta línea de pensar, la utilizan como excusa para no ser cariñosos. Se sienten absueltos de cualquier responsabilidad de cambiar: “Yo soy así. Lo que pasa es que no soy expresivo. No resulta fácil para mí amar a otros”. Cuando se trata de cómo debemos hacerlo, Jesús lo puso muy claro: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado…” (Juan 13:34). Fíjate en las palabras: “…como Yo os he amado…”. Jesús no nos castiga por nuestro pasado, o nos pone una etiqueta, “encerrándonos” en ello para siempre; conociendo lo peor sobre nosotros, todavía cree lo mejor. ¡Y así es cómo espera que nos amemos los unos a los otros!  No podemos lograr caminar en amor en nuestra propia fuerza, debemos recibir la ayuda de Dios. Dale gracias al Señor por su Espíritu. Escucha: “…el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5b). Observa la palabra “…dado”. No podríamos ganarlo en el curso de la vida y a pesar de esto, siempre está disponible para nosotros.
Ahora bien, mientras el Señor nos ha dado la capacidad de amar, debemos hacer todo lo posible para desarrollar ese amor, liberarlo y caminar en él siempre. Es una elección, no un estado de ánimo, un sentimiento mágico o una reacción, sino una elección. Muchos de nosotros esperamos a algo que nos “dé fuerte” a que sintamos automáticamente más amor por los demás, para que luego podamos amar espontáneamente desde aquel sentimiento. ¡No! El amor de Dios no va a envolverte de pronto para que puedas flotar por la vida con una sonrisa maravillosa y un corazón grande. La verdad es que el mayor sacrificio que haremos es decidir amar a los que no son fáciles de amar. Tal amor requiere que “clavemos” el interés propio en la Cruz y obedezcamos al mandato de Cristo de amar, independientemente de la naturaleza de la gente que encontremos, de cómo nos sintamos en cualquier momento dado o de las circunstancias en las que estemos. Sólo cuando decidamos practicar el amor abnegado y desechemos el viejo estilo de vida de “primero yo”, serán liberadas a través de nuestras vidas la plena alegría y el poder del amor de Dios.
¿Y tu vas a elegir amar el día de hoy?

sábado, 20 de febrero de 2016

Hechos 19:35-41

Hechos 19:35-41
El secretario del consejo municipal logró calmar a la multitud y dijo: ciudadanos de Éfeso, ¿Acaso no sabe todo el mundo que la ciudad de Éfeso es guardiana del templo de la gran Artemisa y de su estatua bajada del cielo? Ya que estos hechos son innegables, es preciso que ustedes se calmen y no hagan nada precipitadamente. Ustedes han traído a estos hombres, aunque ellos no han cometido ningún sacrilegio ni han blasfemado contra nuestra diosa. Así que si Demetrio y sus compañeros de oficio tienen alguna queja contra alguien, para eso hay tribunales y gobernadores. Vayan y presenten allí sus acusaciones unos contra otros. Si tienen alguna demanda, que se resuelva en legítima asamblea. Tal y como están las cosas, con los sucesos de hoy corremos el riesgo de que nos acusen de causar disturbios. ¿Qué razón podríamos dar de este alboroto, si no hay ninguna? Dicho esto, despidió la asamblea.
No es fácil permanecer tranquilo cuando el agua nos llegó al cuello. Resulta natural el querer hacer algo. Nadamos para un lado. Nadamos para el otro. Tratamos de sujetarnos de lo que tengamos frente a nosotros, pero finalmente nos damos cuenta que no podemos más y la angustia, frustración y desesperación se apoderan de nuestros pensamientos. ¿Cuántas veces has estado en este tipo de situaciones?

El día de hoy vemos que Gayo y Aristarco no necesitaron la intervención de Pablo para calmar a las multitudes y salir sanos y salvos de esa situación. Estoy seguro que para ellos el agua también había llegado hasta el cuello y estaban sin saber qué hacer. Pablo, por otro lado, pudo haberse quedado con los deseos de haber ido e intercedido por ellos tratando de calmar el disturbio de la asamblea. Por otro lado, sin que nadie se percatara ni supiera cómo, el Señor estaba trabajando y tenía todo bajo su control. Esta vez no necesitó a Pablo y utilizó a un secretario municipal para calmar a todos. Nadie lo vio venir. Esa multitud que gritaba y se alborotaba sin escuchar nada ni a nadie, de repente se calló y permaneció tranquila. Nadie pensó en que este individuo podría calmar a todos. Pero lo hizo. Lo hizo porque el Señor así lo dispuso. ¿Para qué? Para enseñarnos que es Poderoso. Para recordarnos que no debemos temer a pesar de que el agua haya llegado ya hasta nuestro cuello. Para recordarnos que Él es Dios. Para recordarnos que Él es soberano y no hay nada ni nadie que pueda hacerle frente. ¿Lo entiendes? No hay problema ni situación más grande que nuestro Dios. El enemigo busca confundirte y muchas veces lo logra haciéndonos dudar de nuestro Señor. No lo permitamos más. Dejemos de luchar y de aferrarnos a lo que tengamos en frente. Si el agua ha llegado al cuello, aprendamos a esperar pacientemente a que el Todopoderoso mande rescate. Tal vez será un chaleco salvavidas, tal vez una lancha o tal vez otra persona. Solamente Él sabe cómo serán las cosas mientras que a nosotros nos corresponde confiar. La biblia nos dice que debemos aprender a permanecer en Él para dar fruto. Precisamente en momentos como éste es cuando debemos estar pegados y abrazados de Él para no separarnos un instante. Los frutos los disfrutamos después.

Oración
Padre nuestro: Tú que estás en los cielos y eres santo y grande, quiero alabarte y agradecerte por ese amor tan único que derramas sobre mí y los que te siguen. Yo te pido que perdones mis pecados y sobre todo mi falta de confianza en Ti cuando las cosas están difíciles. Hoy quiero permanecer en ti sin importar que el agua haya llegado ya hasta mi cuello y no sepa qué hacer. Confío que traerás lo necesario para sacarme de esto conforme a tu voluntad. Quiero que mi vida de fruto y por ello me pongo a tus pies y a tu servicio. En el nombre de Cristo Jesús. Amén