martes, 23 de febrero de 2016

Hechos 16:26

Hechos 16:26
Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron.
Seguramente tenemos personas que buscan encontrar la explicación científica a este hecho para invalidar la razón sobrenatural. Es muy común. Lo vemos con la creación, el diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la tumba y resurrección de Jesucristo, etc. Siempre existirán aquellos que, en su soberbia, querrán negar al Señor y todas sus muestras de grandeza frente a nosotros. Resulta imposible pensar en la coincidencia de que Silas y Pablo estuvieran orando y alabando al Señor y en ese instante viniera un terremoto y lograra abrir cada una de las puertas y además las cadenas. No solo se abrieron unas cuantas puertas sino todas y para hacerlo más interesante, cada cadena se soltó. ¿Puedes ver la mano de Dios? La biblia no nos dice que fue Dios quien provocó el terremoto, simplemente nos dice que ocurrió. Pero aquellos que confiamos en Él sabemos perfectamente que fue su voluntad. ¿Lo puedes ver?
¿Qué necesitamos que pase para poder ver a nuestro Señor trabajando? ¡Nos hemos vuelto tan insensibles! Cada vez que puedes ver un arcoíris ¿recuerdas que es el pacto de Dios con nosotros después del diluvio? Cuando ves un atardecer o cualquier detalle impresionante de la creación, ¿das gloria a Dios? No dejemos que la insensibilidad se apodere de nosotros. El día a día y sus tareas se ha vuelto nuestro peor enemigo. Nos absorbe y nos envuelve para no poder ver más allá de lo que tenemos enfrente.
Por otro lado, quiero recalcar el momento en que ocurrió el terremoto. El pasaje nos dice que mientras estaban orando y alabando ocurrió.   Fueron liberados por la omnipotencia de Dios. Si lo piensas, ni siquiera sabemos si estaban orando por ser liberados. Si bien, es probable que hayan pedido por su libertad, creo yo que se enfocaron en pedir por paz y por la oportunidad de compartir de Cristo a los demás presos.  Nosotros debemos orar constantemente porque la voluntad de Dios se haga en nuestras vidas y no la nuestra. Debemos orar por ser servidores que llevan fruto en todo momento y no solo cuando nos encontramos “bien”. Si después de estar orando y buscando el reino de Dios, Él decide que haya unos cuantos terremotos-milagros y las cosas se acomoden y te beneficien, esto, es puro amor y misericordia de Dios.
Oración
Dios Padre: te doy gracias por tu palabra y enseñanzas. Te pido que sea sensible y pueda ver tu obra y tu mano en todo momento. Ayúdame a vivir pidiendo porque se haga tu voluntad y no la mía y aprendiendo a servirte. Ayúdame a entender que Tú estás por encima de todo y que tu amor hacia mí se encargará de ver por mis necesidades. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

lunes, 22 de febrero de 2016

SOPORTANDO MOMENTOS DIFICILES

SOPORTANDO MOMENTOS DIFICILES
En innumerables ocasiones nuestra fe es sometida a prueba mediante largas demoras en las cuales interrogamos y hasta dudamos del amor de Dios. No obstante, debemos ver esto desde otro punto de vista y no pensar que El nos castiga despiadadamente a sus anchas. Solamente el pensar en el sacrificio de la cruz no da la certeza y la fuerza de que nos ama sin medida Debemos de ver que en la historia de la Biblia hay muchos personajes que sorportaron tiempos prolongados de paciente espera sin respuesta alguna, no por que sus oraciones hubiesen carecido de intensidad, ni por que Dios no aceptara sus plegarias.
Sencillamente se les exigio que esperaran por que asi agrado a aquel que es soberano y el que da para cumplir su voluntad. Y si a El le place hacer que nuestra paciencia sea ejercitada, ¿Acaso no hemos de aceptar lo que el desea hacer con los suyos?
(Filipenses 2:13) “ Porque Dios es el que en vosotros produce asi el querer como el hacer, por su buena voluntad”.
Debemos consagrarnos a la obediencia y permitir que la salvación de Dios obre plenamente en nosotros reconociendo que toda vida cristiana es obra de Dios. El saber, para consuelo nuestro, que detrás de nuestro querer y hacer, sosteniendo nuestra debilidad está Dios con su influjo (eficaz, previo, simultáneo y consiguiente), pero de tal naturaleza que no fuerza nuestro albedrío y no nos exime de la responsabilidad personal.
Debemos entender que ninguna oración se pierde jamás, ninguna oración jamás se pronuncia en vano. No existen las oraciones no contestadas o que Dios no haya oído, y algunas cosas que consideramos negaciones o rechazos son simplemente demoras. Dios a veces demora su ayuda con el fin de probar nuestra fe, como también para imprimirles mas energía a nuestras oraciones.
Hermano que lees nuestro barco puede ser llevado de aquí para allá por las olas mientras el sigue durmiendo, pero con toda seguridad que se despertará antes de que el barco se hunda. El Señor duerme pero no se excede, porque “nunca” llega tarde.

domingo, 21 de febrero de 2016

El Amor De Abnegación Según La Biblia

El Amor De Abnegación Según La Biblia
“…ANDAD EN AMOR, COMO TAMBIÉN CRISTO NOS AMÓ Y SE ENTREGÓ A SÍ MISMO POR NOSOTROS, OFRENDA Y SACRIFICIO A DIOS EN OLOR FRAGANTE” (Efesios 5:2)
Nunca serás un “…olor fragante” (Efesios 5:2b) en las “fosas nasales” de Dios sin un sacrificio, sin pagar el precio para amar a otros. No cuesta mucho si sólo amamos a las personas que queremos amar, o si las amamos en nuestras propias condiciones, en el momento, el lugar, y las ocasiones oportunos. Lo que sí es un desafío es amar a los que son distintos a nosotros en personalidad, cultura, sexo, raza, educación, gustos, disgustos, etc. y quererlos a pesar de sus defectos. Mostrar la misma clase de amor abnegado que Jesús nos deja ver claramente exige “morir” al interés propio, y esto va en contra de nuestra naturaleza.
Tenemos la tendencia de pensar que algunas personas son “natas” cuando se trata de amar a otros. Pensamos que son simplemente amables, y lamentamos que no somos como ellos. Los que siguen esta línea de pensar, la utilizan como excusa para no ser cariñosos. Se sienten absueltos de cualquier responsabilidad de cambiar: “Yo soy así. Lo que pasa es que no soy expresivo. No resulta fácil para mí amar a otros”. Cuando se trata de cómo debemos hacerlo, Jesús lo puso muy claro: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado…” (Juan 13:34). Fíjate en las palabras: “…como Yo os he amado…”. Jesús no nos castiga por nuestro pasado, o nos pone una etiqueta, “encerrándonos” en ello para siempre; conociendo lo peor sobre nosotros, todavía cree lo mejor. ¡Y así es cómo espera que nos amemos los unos a los otros!  No podemos lograr caminar en amor en nuestra propia fuerza, debemos recibir la ayuda de Dios. Dale gracias al Señor por su Espíritu. Escucha: “…el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5b). Observa la palabra “…dado”. No podríamos ganarlo en el curso de la vida y a pesar de esto, siempre está disponible para nosotros.
Ahora bien, mientras el Señor nos ha dado la capacidad de amar, debemos hacer todo lo posible para desarrollar ese amor, liberarlo y caminar en él siempre. Es una elección, no un estado de ánimo, un sentimiento mágico o una reacción, sino una elección. Muchos de nosotros esperamos a algo que nos “dé fuerte” a que sintamos automáticamente más amor por los demás, para que luego podamos amar espontáneamente desde aquel sentimiento. ¡No! El amor de Dios no va a envolverte de pronto para que puedas flotar por la vida con una sonrisa maravillosa y un corazón grande. La verdad es que el mayor sacrificio que haremos es decidir amar a los que no son fáciles de amar. Tal amor requiere que “clavemos” el interés propio en la Cruz y obedezcamos al mandato de Cristo de amar, independientemente de la naturaleza de la gente que encontremos, de cómo nos sintamos en cualquier momento dado o de las circunstancias en las que estemos. Sólo cuando decidamos practicar el amor abnegado y desechemos el viejo estilo de vida de “primero yo”, serán liberadas a través de nuestras vidas la plena alegría y el poder del amor de Dios.
¿Y tu vas a elegir amar el día de hoy?

sábado, 20 de febrero de 2016

Hechos 19:35-41

Hechos 19:35-41
El secretario del consejo municipal logró calmar a la multitud y dijo: ciudadanos de Éfeso, ¿Acaso no sabe todo el mundo que la ciudad de Éfeso es guardiana del templo de la gran Artemisa y de su estatua bajada del cielo? Ya que estos hechos son innegables, es preciso que ustedes se calmen y no hagan nada precipitadamente. Ustedes han traído a estos hombres, aunque ellos no han cometido ningún sacrilegio ni han blasfemado contra nuestra diosa. Así que si Demetrio y sus compañeros de oficio tienen alguna queja contra alguien, para eso hay tribunales y gobernadores. Vayan y presenten allí sus acusaciones unos contra otros. Si tienen alguna demanda, que se resuelva en legítima asamblea. Tal y como están las cosas, con los sucesos de hoy corremos el riesgo de que nos acusen de causar disturbios. ¿Qué razón podríamos dar de este alboroto, si no hay ninguna? Dicho esto, despidió la asamblea.
No es fácil permanecer tranquilo cuando el agua nos llegó al cuello. Resulta natural el querer hacer algo. Nadamos para un lado. Nadamos para el otro. Tratamos de sujetarnos de lo que tengamos frente a nosotros, pero finalmente nos damos cuenta que no podemos más y la angustia, frustración y desesperación se apoderan de nuestros pensamientos. ¿Cuántas veces has estado en este tipo de situaciones?

El día de hoy vemos que Gayo y Aristarco no necesitaron la intervención de Pablo para calmar a las multitudes y salir sanos y salvos de esa situación. Estoy seguro que para ellos el agua también había llegado hasta el cuello y estaban sin saber qué hacer. Pablo, por otro lado, pudo haberse quedado con los deseos de haber ido e intercedido por ellos tratando de calmar el disturbio de la asamblea. Por otro lado, sin que nadie se percatara ni supiera cómo, el Señor estaba trabajando y tenía todo bajo su control. Esta vez no necesitó a Pablo y utilizó a un secretario municipal para calmar a todos. Nadie lo vio venir. Esa multitud que gritaba y se alborotaba sin escuchar nada ni a nadie, de repente se calló y permaneció tranquila. Nadie pensó en que este individuo podría calmar a todos. Pero lo hizo. Lo hizo porque el Señor así lo dispuso. ¿Para qué? Para enseñarnos que es Poderoso. Para recordarnos que no debemos temer a pesar de que el agua haya llegado ya hasta nuestro cuello. Para recordarnos que Él es Dios. Para recordarnos que Él es soberano y no hay nada ni nadie que pueda hacerle frente. ¿Lo entiendes? No hay problema ni situación más grande que nuestro Dios. El enemigo busca confundirte y muchas veces lo logra haciéndonos dudar de nuestro Señor. No lo permitamos más. Dejemos de luchar y de aferrarnos a lo que tengamos en frente. Si el agua ha llegado al cuello, aprendamos a esperar pacientemente a que el Todopoderoso mande rescate. Tal vez será un chaleco salvavidas, tal vez una lancha o tal vez otra persona. Solamente Él sabe cómo serán las cosas mientras que a nosotros nos corresponde confiar. La biblia nos dice que debemos aprender a permanecer en Él para dar fruto. Precisamente en momentos como éste es cuando debemos estar pegados y abrazados de Él para no separarnos un instante. Los frutos los disfrutamos después.

Oración
Padre nuestro: Tú que estás en los cielos y eres santo y grande, quiero alabarte y agradecerte por ese amor tan único que derramas sobre mí y los que te siguen. Yo te pido que perdones mis pecados y sobre todo mi falta de confianza en Ti cuando las cosas están difíciles. Hoy quiero permanecer en ti sin importar que el agua haya llegado ya hasta mi cuello y no sepa qué hacer. Confío que traerás lo necesario para sacarme de esto conforme a tu voluntad. Quiero que mi vida de fruto y por ello me pongo a tus pies y a tu servicio. En el nombre de Cristo Jesús. Amén

viernes, 19 de febrero de 2016

Hechos 27:33-36

Hechos 27:33-36
Estaba a punto de amanecer cuando Pablo animó a todos a tomar alimento. Hoy hace ya catorce días que ustedes están con la vida en un hilo, y siguen sin probar bocado. Les ruego que coman algo, pues lo necesitan para sobrevivir. Ninguno de ustedes perderá ni un solo cabello de la cabeza. Dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios delante de todos. Luego lo partió y comenzó a comer. Todos se animaron y también comieron. Éramos en total doscientas setenta y seis personas en el barco.
¿Por qué Pablo tiene que animarlos a tomar alimento? ¿No tenían hambre? A mi parecer, no querían comer porque no sabían cuánto tiempo permanecerían a la deriva. Piénsalo por un momento. Tienen una cantidad limitada de comida y una espera para ser rescatados que puede durar por días y meses. ¿Qué hacen? Aferrarse a lo último que les queda de esperanza. Si bien, al parecer ya están cerca de tocar tierra, ¿quién les garantiza que podrán conseguir comida? Conforme a su instinto, deciden almacenar lo más que puedan. Tiene sentido.
¿Y qué relación tiene con nosotros? O ¿Qué podemos aprender de esto?
Dios te está diciendo el día de hoy, anímate y come. Anímate y goza. Anímate y agradece. Anímate y vive. No te aferres a tus problemas. No te ahogues con tus pruebas. No permitas que la incertidumbre te robe tu capacidad de vivir. Dios te está diciendo: sé que llevas ya varios días con la vida en un hilo y sin probar bocado, pero come pues yo me encargaré de que sobrevivas y no pierdas ni un solo cabello de la cabeza. ¿Lo puedes ver? ¿Te das cuenta de cuánto nos aferramos a las cosas?  No podemos estar tan apegados a lo material. Cuando Jesús fue tentado en el desierto después de no haber comido nada por 40 días, responde a Satanás diciendo que no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Jehová. ¿Esto quiere decir que no tenía hambre? ¡Por supuesto que tenía hambre! Lo que nos enseña es a poner prioridades en el orden correcto. Primero está Jehová y luego nuestras necesidades carnales. Tus problemas no se van a terminar ni todo será maravilloso así como Jesús seguía con hambre. Lo que va a cambiar es que podrás vivir con gozo, paz y agradecido sin importar las circunstancias. Podrás, como Pablo, animar a los demás a comer pues sabrás que Dios se encargará de proveer. Podrás disfrutar de lo que Dios te da pues no estarás preocupado por lo que vendrá después. Dios conoce tus necesidades. Ora. Abre tu corazón y dile cómo te sientes. Él quiere bendecirte y llenarte de consuelo y amor pero necesitas comer de su palabra. Necesitas mejorar tu comunión con Él. Necesitas mejorar tu compromiso con Él. Necesitas dejar de confiar y aferrarte en lo material y comenzar a desarrollar lo espiritual.
Oración
Padre Santo: te pido perdón por mis pecados y sobre todo por aferrarme tanto a las cosas en lugar de aferrarme a ti y a tu palabra. Quiero fortalecer mi relación contigo y renovar mi compromiso de entrega. Dame fe mi Señor para seguir caminando y poder comer y vivir confiado en Ti y no en las circunstancias. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

jueves, 18 de febrero de 2016

Gálatas 1:16-24

Gálatas 1:16-24
Cuando Dios tuvo a bien revelarme a su Hijo para que yo lo predicara entre los gentiles, no consulté a nadie. Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui de inmediato a Arabia, de donde luego regresé a Damasco. Después de 3 años subí a Jerusalén para visitar a Pedro, y me quedé con él quince días. No vi a ningún otro de los apóstoles; sólo vi a Jacobo, el hermano del Señor. Dios me es testigo que en esto que les escribo no miento. Más tarde fui a las regiones de Siria y Cilicia. Pero en Judea las iglesias de Cristo no me conocían personalmente. Sólo habían oído decir: el que antes nos perseguía ahora predica la fe que procuraba destruir. Y por causa mía glorificaban a Dios.
Los planes de Dios no siempre son fáciles de entender. Cuando somos bendecidos, simplemente podemos dar gracias y disfrutar de esa bendición, pero cuando el mundo se pone de cabeza resulta difícil entender hacia dónde quiere Dios que nos dirijamos. Pablo recibió la revelación de Dios y su primera instrucción es no hacer nada por tres años. Estuvo en Arabia por más de mil días. ¿Qué hizo ahí? Exactamente no lo sabemos. Solamente hay algunas teorías. Lo que sí sabemos es que el Señor tenía un plan para él y por ello estuvo allí por tres años. Tal vez ya has escuchado que Dios tiene un plan para ti. Alguna vez escuchaste o leíste algún pasaje donde te dijeron que el Señor tiene un cuidado único de ti. También pudiste haber escuchado sobre las promesas de Jehová tan increíbles que te llenaron de ánimo y felicidad, pero hoy, simplemente no lo puedes ver. Hoy ves problemas. Hoy ves que las cosas no son como antes. Hoy ves que todo cambió. Hoy te sientes solo. Hoy estás triste. Hoy te sientes mal contigo mismo. Hoy estás cansado. Hoy quieres que las cosas sean distintas sin embargo te levantas y todo sigue igual. “Llevo ya mucho tiempo en esta situación y las cosas no cambian” pensarás. ¿Sabes algo? ¡Es normal! Tus sentimientos, tus frustraciones, tus miedos. ¡Son normales! ¡No eres un mal cristiano! No significa que no ames a Dios. Simplemente tienes que crecer espiritualmente y cada uno lo hace a distintos tiempos. Tristemente, algunas personas, nos empeñamos en decirte lo que debes hacer y olvidamos que, como humanos, a veces simplemente necesitamos un abrazo o ser escuchados. Personalmente me cuesta trabajo quedarme callado y sé que está mal. Sé que debo aprender a escuchar y simplemente consolar. Inmediatamente trato de pensar en lo que Dios quiere para la persona y quiero decirlo. Hoy entiendo que cada uno de nosotros somos distintos. Hoy entiendo que el Señor tiene un plan único y que no puedo acelerarlo o frenarlo sino que cada uno de nosotros realiza esa “carrera” a su paso. Pablo estuvo tres años en Arabia para luego ir a Damasco. Tú y yo podemos vivir pruebas en las que duren unos días o años. En su momento es posible que no lo entendamos y sintamos confusión, pero podemos estar seguros que el Señor se encargará de cuidarnos, consolarnos, amarnos y proveernos en todo momento. He escuchado pruebas que algunos hermanos en Cristo tienen que atravesar y honestamente me resulta difícil entender el propósito que Dios pudiera tener. ¿Qué te puedo decir hoy? Que así como el Señor se encargó de la vida de Pablo en todo momento, así se encargará de la tuya. Imagina lo increíble que será el momento en que otras personas den gloria a Dios por la transformación que ven en tu vida. Así dieron gloria cuando vieron al que los perseguía ahora predicar y difundir su fe. Hoy es tiempo de que Dios te utilice y la gente se maraville viendo lo que Dios hace con corazones dispuestos. En Su tiempo. En Sus términos. Pero no te preocupes que Dios te ama y quiere bendecirte. Dobla tus rodillas. Deja tu orgullo atrás. Abraza sus promesas. No dejes ir sus bendiciones y sobre todo, no te separes de Él.
Oración
Señor: tú conoces mi corazón y cómo me siento. Simplemente no entiendo cómo seguir o hacia dónde quieres que vaya. Lo que hoy estoy convencido es que no quiero apartarme de Ti. Sea como sea. Vaya a donde tenga que ir, no quiero separarme de Ti. No permitas que la adversidad me confunda y me aparte. Quiero seguirte sin importar que hoy no entienda tus planes. Te pido me llenes de tu paz. Te pido me llenes de tu consuelo y paciencia. Permite que tu amor me inunde y pueda entender que no estás lejos sino aquí junto a mí. Cuidándome. En Cristo Jesús te lo pido. Amén

miércoles, 17 de febrero de 2016

Quédate cerca de Dios

Quédate cerca de Dios
“APRESARÁN AL MALVADO SUS PROPIAS INIQUIDADES… ÉL MORIRÁ POR FALTA DE DISCIPLINA…” (Proverbios 5:22-23)
Nada más nacer, Sansón fue apartado para servir al Señor. Tenía todo a su favor (lee Jueces 13:2-5). Pero se entregó a la lujuria y esto terminó con su vida. Todo comenzó cuando vio a “… una mujer…” y dijo después a sus padres: “…os ruego que me la toméis por mujer” (Jueces 14:3). Dios dice: “Apresarán al malvado sus propias iniquidades… Él morirá por falta de disciplina y errará por lo inmenso de su locura” (Proverbios 5:22-23). Fíjate en la palabra “…por…”. Después de liderar a Israel durante veinte años, Sansón volvió a sus viejos hábitos con una prostituta en Gaza (lee Jueces 16:1) y al final con Dalila. Por consiguiente, fue capturado por el enemigo, le sacaron los ojos y terminó trabajando en el molino de la cárcel (lee Jueces 16).  ¿Piensas que no puedes caer en una trampa semejante? La lujuria siempre presenta un ángulo distinto: empleados de oficina, obreros, amas de casa y clero; nadie es inmune. Cuando la esposa de Potifar trató de seducir a José, él “…salió huyendo” (Génesis 39:15b). José reconoció que siempre perderás si tratas de vencer la lujuria en tu propia fuerza. Sansón estaba tan ocupado con sus deseos pecaminosos que ni se había dado cuenta que el Señor le había abandonado (lee Jueces 16:20b). Trató de echar “leña” al “fuego” de la carnalidad sin quemarse, y le salió al revés. Así que, ¿cuál es la solución? Pablo dijo: “No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla” (1 Corintios 10:13). Por tanto, quédate cerca del Señor.