lunes, 15 de febrero de 2016

¿Qué son los santos cristianos de acuerdo a la Biblia?"

¿Qué son los santos cristianos de acuerdo a la Biblia? Pregunta: "¿Qué son los santos cristianos de acuerdo a la Biblia?"
Respuesta: La palabra “santo” viene de la palabra griega “hagios” que significa “consagrado a Dios, santo, sagrado, piadoso.” Casi siempre es usado en plural, “santos” “...Señor, he oído de muchos a cerca de este hombre, cuántos males ha hecho a Tus santos en Jerusalén.” (Hechos 9:13). “Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.” (Hechos 9:32) “lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos,....” (Hechos 26:10). “Saludad a todos los santos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:21). En la Escritura hay 68 usos del plural de “santo.”
La idea de la palabra “santo” es un grupo de gente apartada para el Señor y Su reino. Hay tres referencias que aluden al carácter piadoso de los santos; “que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos,..” (Romanos 16:2) “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo.” (Efesios 4:12) “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Efesios 5:3).
Por lo tanto, bíblica mente hablando, los “santos” son el cuerpo de Cristo, los cristianos, la iglesia. Todos los cristianos son considerados santos. Todos los cristianos son santos... y al mismo tiempo son llamados a ser santos. 1 Corintios 1:2 dice claramente, “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos...” Las palabras “santificados” y “santos” provienen de la misma raíz griega, como la palabra que es traducida comúnmente como “santos”. Los cristianos son santos, en virtud de su unión con Jesucristo. Los cristianos son llamados a ser santos, para que permitan que paulatinamente su vida se ajuste cada vez más a su posición en Cristo. Esta es la descripción bíblica y el llamado de los santos.
¿Qué entiende por “santos” la Iglesia Católica, en comparación con la enseñanza bíblica? No mucho. En la teología Romana Católica, los santos están en el cielo. En la Biblia, los santos están en la tierra. En la enseñanza Romana Católica, una persona no se convierte en santo, a menos que él/ella sea “beatificado” o “canonizado” por el Papa o un obispo prominente. En la Biblia, cualquiera que ha recibido a Jesucristo por la fe, es santo. En la práctica Romana Católica, los santos son reverenciados, se les reza y en algunos casos, son adorados. En la Biblia, los santos son llamados a reverenciar, adorar y orar únicamente a Dios. ¿ENTONCES DEBEMOS DE CELEBRA LOS CRISTIANOS LOS DÍAS DE SANTOS DE HOMBRES Y MUJERES QUE YA MURIERON SABIENDO QUE ES UNA MENTIRA?

domingo, 14 de febrero de 2016

ESCRITURA

ESCRITURA:
Marcos 12:30: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.”


Jesús afirmó de Satanás: “Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44b).

Satanás es un astuto mentiroso. De hecho, muchas de sus mentiras suenan como la verdad. Satanás juega con nuestra mente para confundirnos. Él miente en cuanto al tema más vital: Dios. Satanás quiere engañarnos con referencia a Dios. Si el diablo puede distorsionar su concepto de Dios, entonces sin lugar a dudas él dominará cualquier otra área de su vida.

PUNTO DE ACCIÓN:
¿Qué significa amar al Señor con todo su corazón, alma y mente?                     ESCRITURA:
San Juan 14:26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho.”

El Señor Jesús llamó al Espíritu Santo el Consolador. Cuando la paz entra a su corazón en medio del pesar. Cuando el gozo entra a su corazón en medio de una tribulación. Cuando usted ve evidencia de la vida de Cristo en su propia vida, puede estar seguro que el Espíritu Santo está obrando en su vida. ¿Puede el Espíritu olvidarlo? Nunca. El sello del Espíritu Santo, el Consolador, está sobre su vida si usted es hijo de Dios. Cuando usted pasa por un salón o camina entre una muchedumbre, ¡el óleo de alegría del Consolador aromatiza el aire con un dulce aroma de Cristo!

PUNTO DE ACCIÓN:
Por favor lea2 Corintios 1:3-5. ¿Cómo puede usted mostrar el consuelo de Cristo a alguien que está sufriendo? 

sábado, 13 de febrero de 2016

1Pedro 1:17-19

1Pedro 1:17-19


Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo.  Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados.  El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo.



¿Cómo podemos entender el temor reverente al Padre?  ¿Cómo es posible que amemos y al mismo tiempo temamos?  ¿Es una contradicción?  ¿No dice la biblia que Dios es amor?  Entonces, cómo nos dice que debemos temer al Padre.  No hay ninguna contradicción.  Espero este ejemplo pueda ayudar.  Imagino que de niño te regañaron por haberte portado mal.  Una vez que te “cachaban” tenías miedo del castigo que vendría.  ¿Significaba que no amabas a tus padres?  No.  Simplemente sabías que habías hecho lo que no debías y vendrían consecuencias.  Con el Señor es algo similar.  No se trata de temerle como si fuera un tirano que está buscando a quién aplastar.  El temor es de reverencia.  Es un temor que busca no fallarle.  Es un temor que nos ayuda a mantenernos fuera de lo que no le agrada.  Es el temor que, como niño, te hacía discernir entre lo bueno y lo malo.  En lugar de actuar sin pensar, meditabas en el posible resultado de lo que estabas por hacer.  Ahora, de qué nos sirve este temor y cómo lo desarrollamos.  El versículo 18 nos explica por qué resulta útil.  “Ustedes fueron rescatados de la manera vana de vivir que heredaron de sus padres.”  Esa vida vana y absurda es la que guía la carne.  La vida que se basa en tus deseos, tus pasiones, tus gozos y no piensa en nada más que en ti y en sentirte bien.  No incluye al Señor y por lo tanto, el que se sienta en el trono es uno mismo.  Esa manera de vivir nos dice la palabra que nos lleva a la destrucción.  Por esta razón, el versículo 19 dice que Cristo pagó con su sangre para rescatarnos de esa destrucción.  Así podemos entender mejor el concepto de temor reverente al Padre.  ¿Cómo fallarle a alguien que ha enviado a su Hijo para pagar por lo que nosotros debemos?  ¿Cómo fallarle y darle la espalda a Aquél que nos ama incondicionalmente y quiere lo mejor para nosotros?  El temor no es malo.  De hecho, es muy bueno cuando se utiliza correctamente.  Gracias al temor, los conejos salen corriendo cuando se sienten amenazados.  ¿El resultado?  Su vida, por consecuencia, ha sido salvada.  ¿Lo puedes ver?  El temor nos lleva a tomar mejores decisiones.  El temor al Padre nos guía por Sus caminos y nos recuerda que hemos sido rescatados.
La biblia nos dice que hay dos formas de vivir.  Una es vana y absurda.  La otra es plena y abundante.  La primera la consigues cuando le das la espalda al Señor y piensas que ahora no es el momento o que estás “bien” así.  La segunda llega cuando reconoces que estás vacío y que por más que buscas y buscas, no encuentras, por más que quieres llenar esos huecos en tu corazón, simplemente terminas más vacío que antes.  Dios lo sabe.  Por esta razón nos advierte de llevar una vida sin Él.  No nos lleva a nada bueno.  De ahí lo bueno de aprender a temer al Señor.

Oración
Señor: perdóname.  He sido soberbio y te he dado la espalda.  He buscado e intentado llenar mi vida pero sigo estando vacío.  Hoy entiendo que me haces falta y te necesito.  Hoy entiendo que sin Ti mi vida es vana y absurda.  Te pido que tomes el control de mi vida y que perdones mis pecados para que pueda tener comunión contigo.  Dame sabiduría y temor para dirigirme conforme al ejemplo de Cristo.  Te lo pido en Su nombre.  Amén.

viernes, 12 de febrero de 2016

¿Cómo Desarrollar Una Disciplina Espiritual?

¿Cómo Desarrollar Una Disciplina Espiritual?
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina…” (1 timoteo 4:16) Entiende esto: desarrollar una disciplina espiritual es algo que requiere muchísimo esfuerzo y se hace casi siempre en secreto, es humillante, y no siempre divertido. Examinémoslo por partes: ¿Requiere muchísimo esfuerzo? Absolutamente. Significa ser más duro con uno mismo de lo que uno quisiera. Exige comprobar con regularidad tu forma de expresarte, tus relaciones y elecciones vitales, y corregirlas cuando sea necesario. ¿Hacerlo en secreto? Sí; cuando te estás esforzando para desarrollar una disciplina espiritual, es sabio no hablar mucho de lo que estás haciendo. Hablar es fácil; simplemente, ¡hazlo! ¿Es humillante? ¡Sin ninguna duda! Algunos días es como dar un paso hacia delante y dos hacia atrás… La disciplina espiritual requiere “seguir la trayectoria” mientras otros se apartan sin querer reconocerlo, o poniendo excusas. ¿No es siempre divertido? Desarrollar una vida de disciplina espiritual es una experiencia que te da satisfacción, pero no siempre es divertido. Pon atención a lo que escribió Pablo:
“…yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:26-27).

jueves, 11 de febrero de 2016

Sentir lo que Dios siente

Sentir lo que Dios siente
Sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
Romanos 14:8
Testimonio de una joven que aprendió a sentir dolor cuando no se honraba a Dios. Salió de un pequeño pueblo en Virginia occidental para ir a vivir con un estudiante en la UCLA. Poco después la echó a patadas. Ella anduvo deambulando y trató de quitarse la vida varias veces, pero cada vez sobrevivió. Conoció a una hermana en la Fe que le hablo de Cristo y la joven acepto a Cristo en su corazón como su Señor y Salvador. Poco después de eso ella decidió volver a su pueblo natal para hablarles de Cristo a su mamá y a sus amigas.
Varios meses después, le escribió una carta a la Hermana que la llevo a Cristo Esto es algo de lo que escribió:
"Puedo casi sentir la insoportable tristeza que Dios siente cuando alguien lo rechaza y no lo glorifica. ¡Él es Dios! Él nos hizo. Él nos lo dio todo. Seguimos dudando y rechazándolo. ¡Es horrible! Cuando pienso en cuánto lo herí, espero que algún día yo pueda compensar eso.
"Está muy claro para mí que debe glorificarse a Dios. Él lo merece, y desde hace mucho tiempo. Anhelo decirle a Cristo, y así indirectamente a Dios, que lo amo. Quiero que Dios sea Dios y que ocupe el lugar que merece. Estoy hastiada de ver cómo las personas lo rebajan." Confrontación con un mundo malvado
Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.
1 Pedro 4:14
Nadie puede vivir para la gloria de Dios y sentirse totalmente cómodo en este mundo. Usted no debe ser aborrecible ni tratar de ser un inadaptado, pero si su vida es cristiana, entonces sufrirá algunos de los vituperios que soportó Él.
Vivimos en una época en la que muchos quieren hacer el cristianismo fácil, pero la Biblia dice que es difícil. Muchos quieren hacer a los cristianos encantadores, pero Dios dice que serán detestados. El cristianismo debe confrontar el sistema siendo diferente de él. Debe exponer el pecado antes de que pueda mostrar el remedio.
Asegúrese de que su vida refleje su devoción a Cristo. Eso es lo que lo distinguirá a usted del mundo. El síndrome del éxito
Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.
Filipenses 2:17
La sociedad norteamericana está produciendo una generación de cristianos que quieren sobre todo alcanzar el éxito. Casi nunca tienen una humilde actitud de servicio. No están dispuestos a hacer sacrificios por la causa de Cristo porque se les ha enseñado, de forma oral o de algún otro modo, que los cristianos deben ser ricos y famosos, que deben tener éxito y ser populares.
Tal orientación hacia el éxito personal y no hacia el servicio humilde es lo opuesto de lo que glorifica a Dios. Vivir para la gloria de Dios quiere decir que usted sabe que es mortal y está dispuesto a morir, si fuera necesario, para lograr los propósitos de Dios. Tal actitud humilde glorifica a Dios.

Para crecer espiritualmente, debemos estar absortos en el señorío de Cristo en el momento de la salvación y permitirle que domine nuestra vida de allí en adelante. Al hacerlo, debemos buscar solamente su gloria, no nuestra comodidad ni nuestro éxito. No creceremos cuando escojamos nuestro propio camino o sirvamos a Dios con el motivo incorrecto.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Hebreos 12:15-17

Hebreos 12:15-17
Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura brote y cause dificultades y corrompa a muchos; y de que nadie sea inmoral ni profano como Esaú, quien por un solo plato de comida vendió sus derechos de hijo mayor. Después, como ya saben, cuando quiso heredar esa bendición, fue rechazado: No se le dio lugar para el arrepentimiento, aunque con lágrimas buscó la bendición.
De cierta manera, conforme crecemos, aprendemos a ver por nosotros mismos y dejamos en segundo plano a los demás. Tiene sentido si lo vemos desde el punto de vista humano. Nadie va a ver por lo tuyo como tú mismo. Nadie se va a preocupar porque estén bien tus asuntos más que tú. Dice el dicho: el que tiene tienda que la atienda. ¿Por qué? Porque la gente solamente ve por sus propios intereses y nosotros debemos ver por los nuestros. Pero Dios nos enseña algo distinto el día de hoy. Nos enseña a velar porque la gracia llegue a todos y no se estanque en nosotros. Nos instruye a dejar de pensar solo en nosotros y preocuparnos por nuestro prójimo. En el versículo 14 nos enseñaron a buscar la paz con todos y en el 15 a asegurarnos de ser un canal para que la gracia fluya y no impidamos que llegue a nuestro prójimo. Ahora, Dios, en su sabiduría absoluta, nos da las herramientas para lograrlo. Nos dice: no dejen que brote ninguna raíz de amargura y cause dificultades corrompiendo a muchos. La real academia española define amargura como una aflicción o algún disgusto. En otras palabras, no dejes que ninguna aflicción o algún conflicto se queden guardados en tu corazón (echen raíz) sino que entrégalos a Cristo para que sea su gracia y no tu enojo, coraje o rencor los que abunden en tu corazón. No es fácil. El pensar en los demás no implica que vayan a estar agradecidos con lo que haces. Por eso es importante hacerlo para agradar a Dios y obedecerlo. No busques agradar a las personas. A la única persona que debes agradar es a Dios. Leíste bien. No a tus padres. No a tu pareja. No a tus hijos. A Dios. De ahí se deriva el amor correcto a todos los que te rodean. Por eso, busca agradar al Señor sin importar lo que los demás piensen o hagan y serás un extraordinario canal de bendiciones.
Los versículos siguientes (16 y 17) nos dan la oportunidad de interpretar también esa gracia como la salvación que ofrece Cristo y cómo podemos despreciarla como lo hizo Esaú con la primogenitura. Por más que intentó recuperarla, ya era demasiado tarde. Así también sucede con la salvación y perdón de nuestros pecados. Por más que la gente quiera arrepentirse, solamente lo puede hacer en un tiempo determinado: mientras vive. Al morir, nuestro tiempo se acabó. Entonces, el pasaje nos enseña a buscar que todos aquellos que nos rodean conozcan y reconozcan al Señor. Nos motiva a no dejar que se pierdan. Que nada se interponga entre nosotros y ellos para compartir la gracia de Cristo que les permitirá alcanzar la salvación. Piensa en cada oportunidad que has tenido para hablar de Cristo y no lo has hecho por cualquier motivo. Debes entender que estás entorpeciendo la voluntad de Dios. ¡Compártelo! No permitas que la gente se pierda y se vaya a una eternidad de castigo.
Oración
Padre: te pido que des dirección a mi vida. He pensado solamente en mis cosas, en mis asuntos y no me he preocupado por mi prójimo. Hoy entiendo que debo amarlo, procurarlo y buscarlo para que te conozca y no se pierda. Hoy entiendo que quieres utilizarme para que tu gracia alcance a cada uno de los que me rodea. Te pido transformes mi corazón para que seas Tú quien brille y yo quede atrás. Te pido me llenes de tu amor y gracia para que la gente pueda verte a través de mis actos. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

martes, 9 de febrero de 2016

Hebreos 13:9b

Hebreos 13:9b
Es mejor que nuestros corazones se fortalezcan en el amor de Dios que en seguir reglas sobre los alimentos; pues esas reglas nunca han sido de provecho.
En la primera parte del versículo 9, aprendimos que había doctrinas distintas a las que se les había enseñado originalmente. Parte de estas doctrinas involucraba reglas sobre los alimentos, las cuales, según dice el versículo, nunca han sido de provecho. ¿Sabes? Nuestra naturaleza caída busca constantemente formas para esconder o justificar el pecado. Por esta razón, terminamos inventando rituales y religiones que, a nuestro parecer, nos podrán limpiar. Sin embargo, la biblia nos enseña que las cosas no funcionan así. Uno solamente puede ser limpiado y perdonado por la gracia de Dios. Solamente a través de su amor uno puede ser hecho su hijo y reconciliado con el Padre. Piénsalo. ¿Acaso merecemos lo que hace por nosotros? ¡Por supuesto que no! Por esta razón el versículo hace una aclaración muy importante: crece y fortalece tu corazón en amor, el amor que proviene de Cristo pues no hay ningún acto, ritual o tradición que haya sido de provecho para mejorar tu comunión con Él. ¿Lo puedes entender? Mientras que el mundo quiere convencerte de que la paz está dentro de ti; de que la alegría y el gozo dependen de ti; de que el amor proviene de ti; entre otras cosas, Dios nos enseña lo contrario. Todo proviene de Él. No hay nada que puedas hacer. En ese entonces, había personas buscando tergiversar el evangelio de Cristo y hoy en día ocurre lo mismo. Religiones que siguen insistiendo en que te portes “bien” para ir al cielo. ¡Imposible! ¿Cómo te vas a portar bien si eres pecador? Uno es esclavo al pecado hasta que pide a Cristo que venga a su vida y sea Él quien rompa las cadenas. Si algo hizo Jesús constantemente fue retar a los fariseos para que entendieran que los rituales no cambiaban corazones. Una y otra vez buscó enseñarles y enseñarnos que ni la comida ni las obras nos vuelven buenos sino el amor y sacrificio que realizó Cristo. Hoy lo aprendemos porque está escrito en la biblia. Mañana lo compartimos para que las personas dejen de estar en la oscuridad y buscando donde nunca hallarán. Aprovecha cada oportunidad que tengas para que la gente que te rodea pueda abrir los ojos y darse cuenta que dejar de comer esto o aquello no le va a convertir en una buena persona. Comparte con la gente que seguir un rito o tradición como repetir algún rezo muchas veces no va a servir para perdón de sus pecados. Diles que es el amor de Cristo y su sangre la que nos limpia y nos reconcilia con el Padre. Pero lo más importante, vive en tu propia vida el cambio que es este amor. Deja atrás tus costumbres. Deja atrás tus pretextos. Como dice Pablo en Filipenses 3, deja atrás el pasado y prosigue a la meta. El amor de Dios en tu vida es la meta. Dejándolo transformar no solo tu forma de pensar sino de actuar. Recuerda, tal y como lo dice el versículo: de poco provecho ha sido tener reglas sobre los alimentos pero de mucho provecho es crecer en el amor de Dios.
Oración
Padre: vengo a tus pies a pedirte perdón por mis pecados. Me he querido justificar. He querido hacer las cosas a mi manera y entiendo que el perdón solamente llega por tu amor y gracia. Reconozco que Cristo murió por mí y te pido que pueda ser reconciliado con el Padre. Perdóname Señor en el nombre de Jesús. Amén