jueves, 19 de noviembre de 2015

Dios No Tiene Prisa

Dios No Tiene Prisa
Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él. Isaías 30:18
¿Alguna vez has notado que Dios no tiene prisa? Le tomó 40 años para Moisés para recibir su llamado para conducir al pueblo de Egipto. Le tomó 17 años de preparación antes de que José fuera liberado de la esclavitud y encarcelado. Le tomó 20 años antes de que Jacob fuera libre del control de Labán. Abraham y Sara eran viejos cuando finalmente recibieron el hijo de la promesa, Isaac.
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¿Por qué Dios no tiene prisa?
Dios llamó a cada uno de estos siervos para llevar a cabo una determinada tarea en su Reino, sin embargo, Él no tenía ninguna prisa para llevar a cabo su misión. En primer lugar, Él logró lo que quería en ellos. A menudo estamos más enfocados en los resultados que en el proceso que Él está logrando en nuestras vidas cada día. Cuando experimentamos su presencia todos los días, un día nos despertamos y nos damos cuenta de que Dios ha hecho algo especial en y a través de nosotros. Sin embargo, la realización ya no es lo que nos anima. En cambio, lo que nos anima es que Él está siempre presente. A través de los tiempos, nos volvemos más familiarizados con su amor, gracia y su poder en nosotros. Cuando esto sucede, ya no estamos enfocados en el resultado porque el resultado es “el resultado” (valga la redundancia) de nuestro caminar con Él. No es el objetivo de nuestro caminar, pero es el subproducto. Por lo tanto, cuando José llegó al poder en Egipto, probablemente no se importo mucho con esto. Por que había llegado a un lugar de completa entrega por esto no estaba ansioso por el mañana y sus circunstancias.
Esta es la lección para nosotros. Tenemos que esperar el tiempo de Dios y abrazarlo dondequiera que estemos en el proceso. Cuando encontramos la satisfacción y realización en ese lugar, empezamos a experimentar a Dios en formas que nunca antes pensamos posibles.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La responsabilidad personal en la Biblia

La responsabilidad personal en la Biblia
SI ERES SABIO, PARA TI LO ERES… (Proverbios 9:12)
Para que puedas mostrar la clase de responsabilidad que hace que triunfes en la vida, debes:
(1) Reconocer que para obtener éxito necesitas practicar la autodisciplina.
Cada vez que no hagas lo que no deberías hacer y comiences a hacer lo que deberías, estás aumentando tu capacidad de ser responsable y las recompensas que esto conlleva.
(2) Terminar lo que empieces.
Hay dos categorías de personas: las que harán cosas y las que podrían hacerlas. La gente responsable las lleva a cabo, y así es cómo los demás la evalúan.
(3) No esperar que otros lo hagan por ti.
Pablo escribió: “…cada uno cargará con su propia responsabilidad” (Gálatas 6:5). Dirigiendo la palabra a estudiantes en la universidad de Carolina del Sur (EE.UU.), el juez supremo Alexander Saunders dijo: “Cuando te den mucha responsabilidad, no supone que otra persona vaya a llevar las cargas más grandes, que otra persona deje constancia de las principales condenas, que otra persona haga propaganda por ti, que se ocupe de los pobres, que visite a los enfermos, que proteja los derechos civiles, que implemente la ley, que transmita los valores y que defienda la libertad. Lo que tú no valores, no será valorado, lo que tú no recuerdes, no será recordado, lo que tú no cambies, no será cambiado, lo que tú no hagas, no se hará. Si quieres, puedes crear una sociedad cu yo s líderes sean menos obsesivos con el ansia de tener mucho dinero. No es una cuestión de qué hacer, sino simplemente la voluntad de hacerlo”.
Algunas veces no nos responsabilizamos porque creemos que otros están más calificados. No, los que hacen la diferencia en la vida no la hacen porque estén mejor calificados sino simplemente porque decidieron intentar hacer algo. Además, Dios no llama a los capacitados, ¡Él capacita a los que son llamados!
CADA UNO SEGÚN EL DON QUE HA RECIBIDO, MINÍSTRELO A LOS OTROS…(1 Pedro 4:10)
Cuando hagas una decisión seria, te conviertas en una persona más responsable. Los que tienen éxito no culpan a otros, se hacen responsables de sus acciones y de sus actitudes. Ellos muestran una capacidad de responder la habilidad para escoger una respuesta correcta sin importar qué situación afrentan. En cada ocasión, la responsabilidad significa saber elegir, y sólo tú puedes hacerlo. Si ser responsable nunca ha sido una de tus puntos fuertes, entonces, empieza a serlo poco a poco. No puedes comenzar desde ninguna otra situación que desde aquélla en la que te encuentres ahora mismo.
¿Qué áreas de responsabilidad son las más difíciles para ti?
(1) ¿Dar seguimiento, asumiendo responsabilidad para terminar lo que hayas empezado?
Si tienes la tendencia a “tirar la toalla”, ponte unos objetivos más bien pequeños que requieren que te expandas. Empieza por las áreas que más te importan y luego, con algunas victorias “debajo del brazo”, comienza a abordar otros campos de acción.
(2) ¿Encargarte de los asuntos pequeños?
¿Cada cuánto tiempo olvidas de hacer las cosas pequeñas?, las cuales son grandes para los demás, como por ejemplo: olvidar aniversarios y cumpleaños, no fregar los platos, no sacar la basura, no ir a ver a tu hijo cuando juegue un partido de fútbol o no pasarlo bien con él, etc. Dice el Señor: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre…” (Mateo 5:16).
(3) ¿Dar un paso adelante sin esperar que otro lo haga por ti?

Muchos de nosotros estamos ante una decisión difícil y seguimos aplazándolo. ¿Cuál es la tuya? ¿Por qué no actúas? Apunta tus motivos para que comprendas claramente cuáles son. Ahora, escribe las ventajas de tomar una decisión. Una vez que sepas en tu corazón lo que debes hacer, pídele a Dios que te dé fuerzas, realízalo y mantente fiel a ello. Esto es tener responsabilidad personal.

martes, 17 de noviembre de 2015

Una Carta De Amor de Jesús Para Ti

Una Carta De Amor de Jesús Para Ti
“…SOIS CARTA DE CRISTO…” (2 Corintios 3:3)
Juan 3:16 es el mensaje más grandioso jamás enviado al hombre: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…”. Dios envió a Jesús para demostrar su amor, y Él nos envía a nosotros para declararlo. “…sois carta de Cristo…, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo…” (2 Corintios 3:3) a un mundo perdido y estresado que busca respuestas.
Ahora bien, cuando llega una carta, surgen ciertas preguntas:
(1) ¿A quién va dirigida?
Esta carta va dirigida a “…todo aquél que en Él cree…” (Juan 3:16b). Para cada persona que encuentres tienes algo que ella necesita, algo mucho más importante que una reducción de impuestos, un aumento de salario, una solución para el calentamiento global o una cura de cáncer. Los amigos, los enemigos, los parientes, los vecinos, los compañeros de trabajo y los desconocidos necesitan el mensaje que tú tienes y la esperanza que les traigas.
(2) ¿De quién es?
La identidad del autor determina el nivel de interés del lector. Tú eres una carta de Cristo que habla de Él: “No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor…” (2 Corintios 4:5). Nuestro mensaje no es acerca de nosotros, es acerca de Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por Mí” (Juan 14:6). La gente religiosa propaga su religión, nosotros representamos y anunciamos a Cristo. “Pero, ¿está la gente realmente interesada en Jesús?”, te puedes preguntar. ¡Sí! Durante su vida, Él atrajo a multitudes. Desde su muerte y resurrección ha estado atrayendo a incontables millones de ambos sexos, de todos las clases sociales y de todas las naciones de la Tierra. “…Yo, cuando sea levantado de la Tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). Hoy, nada es más necesario que un retrato vivo de Jesucristo, así que, entrega tu “carta amorosa” a quienquiera que se cruce en tu camino.
…SOIS CARTA DE CRISTO… (2 Corintios 3:3)
La Biblia dice que tu vida es una carta de amor de Jesús, conocida y leída “…por todos los hombres” (2 Corintios 3:2b). Sin embargo, una carta sólo es útil si es leída y comprendida. Acerca de su caligrafía en deterioro, un amigo ya muy anciano comentó: “Todavía puedo leer lo escrito pero ya no consigo escribir para que sea leído”. La escritura incomprensible distorsiona el mensaje y desalienta al lector. El propósito de transmitir los pensamientos del escritor se pierde y el lector o deja de leer o no logra comprender el mensaje.
Para estar seguro de que tu “carta amorosa”, ésa que procede de Jesús, llegue a las personas a las que Él la envía, aquí tienes algunas anomalías que con frecuencia se hacen y que debes evitar: (a) la deshonestidad, como añadir a la cuenta más gastos de los que tienes, robar tiempo a tu empresa o llevarte a casa cosas que crees que no van a ser echadas de menos; (b) una actitud resentida cuando un amigo, un compañero de trabajo o un jefe te pide que hagas más de la cuenta y que lo ayudes en un momento que no te conviene; (c) trabajo de mala calidad, reflejado en un producto o un servicio de bajo nivel; (d) poca confiabilidad e inconsistencia, como cuando no pueden contar contigo para que estés donde se supone que debes estar o para cumplir con tus obligaciones; (e) ser un aguafiestas. Los creyentes a los que les falta un sentido de humor y flexibilidad, que actúan como si fueran incapaces de tener alegría, dañan la causa de Cristo; (f) la susceptibilidad, como cuando llevas tus sentimientos a flor de piel, te alteras fácilmente y reaccionas fuertemente a ofensas no intencionadas; (g) las rabietas, cuando estás malhumorado y gruñón porque las cosas no van como quieres; (h) siendo un santurrón, hablando de manera sentenciosa y arrogante. Como eres conocido y “leído” por todos (cfr. 2 Corintios 3:2), protégete contra estos comportamientos que tergiversan el mensaje vivificador que Dios quiere enviar a otros a través de ti.
“…SOIS CARTA DE CRISTO…” (2 Corintios 3:3)
Una vez sepas que una carta va dirigida a ti, la pregunta es: ¿qué es lo que dice? Ciertas palabras claves en 2 Corintios sobresalen: “…transformados”…,”…renunciamos” y “…las cosas… son hechas nuevas…”: “…somos transformados… en su misma imagen…” (2 Corintios 3:18b), “…renunciamos a lo oculto y vergonzoso…”(2 Corintios 4:2) y “…si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). El mensaje en nuestra “carta” debería hacer constar que no somos las personas que solíamos ser, porque:
(1) Cristo nos ha cambiado mentalmente.

Siendo transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento (cfr. Romanos 12:2), ahora miramos a la vida, a nosotros mismos, a otros, a nuestros desafíos y a nuestras opciones a la luz de los pensamientos de Dios y no de los nuestros. Vemos oportunidades donde vimos sólo obstáculos, y posibilidades donde vimos sólo problemas. Las mentes cansadas a causa de las preocupaciones ahora se llenan de confianza y paz.
(2) Cristo nos ha cambiado moralmente.

La lista de malhechores mencionada en 1 Corintio 6:9-10 fue un estilo de vida demasiado familiar para nosotros; incluye todo lo que es inmoral, es decir, los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes, los estafadores, etc. Luego viene el glorioso versículo 11: “Y esto erais algunos de vosotros, pero… habéis sido lavados,… santificados,… justificados en el Nombre del Señor Jesús…”; Él ha transformado nuestro carácter;
(3) Cristo nos ha cambiado espiritualmente.

Antes éramos incapaces de disfrutar de la Palabra de Dios, de la alabanza y de los caminos del Señor. Ahora, vivos por su Espíritu que mora dentro de nosotros, nos regocijamos en estas cosas (lee 1 Corintios 2:14). Tu “carta” debería relatar: “Jesús cambió mi vida, y si lo dejaras, también cambiará la tuya”. Por lo tanto, entrega tu “carta de amor” a todos los que encuentres.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Padre Nuestro-Marcos Brunet

8 Versículos Bíblicos Sobre El Carácter de Dios

8 Versículos Bíblicos Sobre El Carácter de Dios
Aquí están 8 de los mejores versículos de la Biblia sobre el carácter de Dios
1) Isaías 6:3 “Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.
Este podría ser el mayor atributo de Dios, y no es para disminuir todos sus otros atributos, pero este es el único atributo de Dios, en la Biblia, que menciona una de sus características en tres ocasiones y que es Él es “Santo, santo, santo”. Tal vez es porque hay un “santo” para cada una de las tres personas de la Tri-unidad. No sé, pero sí sé que no se dice que Dios es “amor, amor, amor” o “misericordioso, misericordioso, misericordioso”, aunque Él ciertamente lo es, sin duda alguna, Dios es santo por encima de todas las cosas y la tierra está llena de su gloria, así las personas lo sepan o no.
8 grandes versículos de la Biblia sobre el carácter de Dios
2) Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Este puede ser el versículo de la Biblia más conocido en las escrituras, pero usted podría preguntar por qué. Seguramente es porque muestra el carácter de Dios y el otro carácter de Dios es ciertamente el amor, “porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). El amor de Dios es evidente “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom 5:5). La Biblia enseña que “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8) e incluso “cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más “(Romanos 5:10). Amor es un verbo; es lo que haces. ¡Mira la cruz!.
3) Hebreos 13: 8 “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.”
Ya que sabemos que Jesús es Dios (Juan 1), entonces sabemos que Jesús nunca cambia, tampoco el Padre o el Espíritu Santo. Malaquías registra lo dicho por Dios de sí mismo: “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”(3:6). No sólo no fueron los hijos de Jacob consumidos, si no ¡también nosotros! Dios nunca tiene un momento “Uy” o “oh no!” Paso. Él es perfecto en todos los sentidos y no tiene necesidad de mudanzas. No puede mejorar, es la perfección absoluta. ¿Puedes imaginar a Dios despertar de mal humor? No, Dios nunca duerme y Dios es siempre el mismo.
4) Apocalipsis 6:10 “Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”.
Dios es soberano, incluso cuando un pequeño gorrión cae en la tierra (Mateo 10:29). El pequeño gorrión era el sacrificio de animales más pequeño de todo y era la única opción para los pobres así que tal vez Dios nos está diciendo que incluso un gorrión no pasa desapercibido al igual que los pobres no escapan de la atención de Dios. Él es soberano sobre todo lo que ocurre y aunque podríamos pensar que nosotros estamos a cargo, “es Dios quien ejecuta la sentencia, dejando a uno y levantando a otro” (Salmo 75:7). Es un increíble versículo de la Biblia que yo no recuerdo haber leído nunca antes, se dice de Dios: “El levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor.Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo”.(1 Sam 2:8). Sólo un Dios soberano puede decir esto.
5) Salmo 40:10 “No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; He publicado tu fidelidad y tu salvación;No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea”.
Dios siempre es fiel a su palabra y “todas las promesas de Dios son en él Sí. Por eso es por lo que nosotros pronunciamos nuestro Amen a Dios para su gloria” (2 Corintios 1:20) y el ángel al hablar de Jesucristo dijo: “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto”(Apocalipsis 3:14). Incluso hoy en día, ¿será que Dios permanecerá fiel a su pueblo? Pablo escribe: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres”(Romanos 15:8), pero, por supuesto, tienen que venir a través de Jesucristo y no por línea de sangre (Juan 6:44; Hechos 4:12).
6) Salmo 37:28 “Porque Jehová ama la rectitud,Y no desampara a sus santos.Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida”.
Dios “ama la justicia y la justicia” (Salmo 33: 5) y ya que Él ama la justicia, sabemos que su justicia es perfecta, pero gracias a Dios, por amor a nosotros, “él no nos trata según nuestros pecados, ni nos paga según nuestras iniquidades “(Salmo 103:10) ¿quien lo podría soportar? Es sólo “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lamentaciones 3:22) así que Dios no abandona a sus santos y garantizará su justicia “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. (Romanos 12:19). Si toma la venganza en sus propias manos, le está diciendo a Dios, yo soy el juez supremo o “Yo no confío en ti para cuidar de esto.”
7) Salmo 51:1 “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones”.
En esta gran oración o salmo de arrepentimiento, David pide la misericordia de Dios para borrar sus pecados, “según la misericordia [de Dios]”. ¿Estaba David preocupado por su salvación? No, cuando escribe: “Jehová, no retengas de mí tus misericordias; Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre”.(Salmo 40:11) así que afortunadamente “no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios, que tiene misericordia”(Romanos 9:16).
8) Éxodo 33:19 “Y él dijo:”Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente”.
Este es uno de los más bellos versículos de la Biblia. Es Dios mismo hablando a Moisés como a un amigo; Él nos habla en estas mismas palabras también, miles de años después. Dios es bueno y Él es bueno todo el tiempo y trae el bien incluso cuando el mal se hace presente (Génesis 50:20). Parte de su bondad es su misericordia y gracia. Dios nos dio libremente el don de la gracia mediante la fe en Cristo y no había nada que pudiéramos hacer para ganar ese favor (Efesios 2: 8-9).
Conclusión


Es imposible limitar a Dios a sólo ocho características de su carácter, pero estos son algunos de los que pueden ser más evidentes. Dios tiene muchas otras características que incluso un libro no bastaría. Es con toda seguridad santo; Él es, ciertamente, amor; Él es el mismo, siempre. Él es absolutamente soberano sobre todas las cosas; Él es fiel y nunca nos deja ni nos desampara (Hebreos 13:5). Él es un juez justo y toda la justicia es perfectamente administrada por Él; Él es siempre y será siempre un Dios misericordioso en abundancia; y un Dios bueno … todo el tiempo. Aprende alabar a Dios en las tormentas, así como en la calma de la vida porque Él es supremamente digno de toda gloria.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Preparado, plantado, fijado, podado y prosperado

Preparado, plantado, fijado, podado y prosperado
“EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO” (Génesis 2:8)
Antes de que Dios pusiese a Adán en el huerto, Él lo formó (lee Génesis 2:7,8). Hay un proceso de preparación por el que el Señor nos lleva con el fin de hacernos lo que necesitamos ser, pero esa preparación lleva tiempo. Él debe tratar nuestras contradicciones, defectos de personalidad, áreas de desconfianza, asuntos de la infancia no resueltos, cicatrices, fracasos, etc. ¿Cuánto tiempo requiere eso? Sólo Dios lo sabe. Admítelo, ¿aun a tu edad no reconoces todavía algunas formas infantiles dentro de ti? Cualquiera habría perdido las esperanzas contigo, pero el Señor tiene un plan y se comprometió a llevarlo a cabo. Todos deberíamos llevar un letrero que diga: “Obra sin terminar. Si me contratas, debes saberlo. Si te casas conmigo, es preciso que lo sepas”.
La Biblia dice que Dios “…formó al hombre del polvo de la Tierra…” (Génesis 2:7). ¿Con qué trabaja? ¡Con polvo! Y los artilugios que usa para formarte son las experiencias por las que pasas a través de la vida; éstas te forman y te cambian. Cuanto más sigas intentando hacer las cosas a tu manera, más tiempo llevará el proceso. Puede que te lleve cinco años para que aprendas a dejar de agradar a las personas, o diez para que ceses de sentir pena por ti mismo, o veinte para que dejes de volver la mirada hacia atrás reviviendo tu infancia. Durante todo ese tiempo, el Señor te está diciendo: “Deja de hacerlo”, y tú contestas: “Ya lo sé; voy a hacer las cosas mejor”. Entonces, finalmente, sucede una crisis y la verdad te golpea fuertemente. En ese momento dices: “¿Sabes qué? Voy a olvidar aquellas cosas que se quedan atrás y empezaré a extenderme a lo que está delante” (lee Filipenses 3:13b).
EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO (Génesis 2:8)
¿Qué significa “plantar” Enterrar semillas más allá de la vista humana a fin de que germinen y eventualmente produzcan fruto. En el plan de Dios para tu vida, Él ha plantado bendiciones dentro de ti que experimentarás con el paso del tiempo. Solamente porque entres en un campo y no veas una cosecha, eso no quiere decir que las semillas no estén allí; el Señor ha plantado cosas en tu vida que llevarán su fruto en distintos momentos.
Es sorprendente que Dios quisiera sembrar en nosotros. ¿Por qué se esforzaría cuando podría crear las cosas diciendo sólo una palabra? Piensa acerca del amor, el empeño personal del Creador del universo mientras se inclina hacia abajo y planta bendiciones en ti para que vayan surgiendo durante las diversas estaciones de tu vida. Todo lo que el Señor tiene para ti no ha surgido todavía, de manera que no puedes darte por vencido o marcharte y decir:“Esto es todo lo que hay”. No, Dios tiene plantadas algunas cosas en ti que no has visto o experimentado hasta ahora. Aún te estás transformando en lo que Él sembró dentro de ti. Sabiendo esto reforzará tu fe de que realmente va a ocurrir. También significa que el Señor cree en ti, incluso cuando no crees en ti mismo…
Hay talentos en tu interior que no han sido descubiertos y sueños que no se han cumplido. ¡Eso es lo que significa estar en una batalla! El diablo está peleando contigo acerca de tu destino. Él sabe qué es lo que ha sido plantado en ti y está tratando de echar a perder la “semilla”. ¡No lo dejes! No eres la persona que serás dentro de seis meses o dentro de seis años, porque hay un factor tiempo; todo no llega a ser “cosechado” en el mismo instante. Debes tener fe y paciencia, de otra manera perderás lo que Dios tiene para ti.
“EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO”(Génesis 2:8)

Fíjate en esto: Dios “…puso…” al hombre en el huerto, “…al oriente…” (Génesis 2:8b). No es suficiente estar en el “huerto”, debes estar en el lugar preciso. Hace falta que ores:”Señor, ponme en el “huerto” que planeaste para mí.
Educando a los hijos se aprende muchas cosas. Nos hemos hecho mayores y somos más sabios diciendo: “No hagas eso” y “No vayas hacia allá”. Pero no puedes acortar el proceso; tendrán que tropezar, porque así es como aprenderán a funcionar y a encontrar su propio camino. Tal vez tú mismo trabajaste en varios empleos antes de que sacaste en claro lo que se supuso que hicieras. Eso es porque todavía no estabas “en tu lugar”. Si eres sabio, en algún momento comenzarás a orar: “Señor, no dejes que pase la vida probando cosas; ponme en el lugar que tengas para mí”.
Sin saberlo, puedes estar en el lugar correcto porque Dios lo ha “plantado” y no “creer [es decir, necesitas tiempo para poder darte cuenta de ello]. No importa donde empecemos; lo importante es dónde terminemos. Debes mirarte en el espejo y decir: Hay algo en mí que todavía no ha salido fuera. Señor, ayúdame a mantenerme firme hasta que saques de mí lo que plantaste dentro”. No dejes que nadie te convenza que eres un fracaso por “no llevar puestos los zapatos apropiados” o porque ahora mismo no lo tengas todo tan claro. Dios tiene un lugar en mente para ti; simplemente camina con Él y Él te llevará allí.
EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN HUERTO EN EDÉN… Y PUSO ALLÍ AL HOMBRE QUE HABÍA FORMADO (Génesis 2:8)
La Biblia dice: “Tomó, pues, el Señor Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara” (Génesis 2:15). Puede que Dios te esté diciendo hoy: “Te he preparado, te he puesto donde debes estar, he plantado bendiciones en tu vida que son programadas para que salgan a la luz en distintos momentos, pero ahora tienes que currártelo”. Deja de buscar “huertos” que ya están “podados”; es preciso que “podes” tu propio “huerto”. Te corresponde pasar por luchas personales y derramar tus propias lágrimas. Cuando las personas te dan cosas, también te las pueden quitar. Sin embargo, cuando el Señor te las da, son tuyas para siempre, pero debes cuidarlas. Tienes que “podar” tus hijos, porque no llegarán a buen término si los descuidas (lee Proverbio 22:6). Hace falta que “podes” tus relaciones personales: ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos…! (Salmo 1:1 La Biblia de las Américas). Es preciso que “podes” tu negocio personal. Eso significa: honrar a Dios como tu socio, permitiéndolo que use tu empresa para promover la suya.

Cuando camines con el Señor, Él te protegerá y te prosperará, incluso en tiempos difíciles, pero tienes que seguir currándotelo. Pregunta a cualquier agricultor y te dirá lo siguiente: el trigo desatendido se perderá con el tiempo; debe ser sembrado. No hay tanto malo en tu vida, sólo que esperas que Dios haga las cosas que Él espera que tú hagas. ¡Vamos, agarra las “tijeras de podar” y ponte manos a la obra!

sábado, 14 de noviembre de 2015

Cómo tener éxito en la Vida Cristiana

Cómo tener éxito en la Vida Cristiana
“ABRE MIS OJOS, PARA QUE VEA…” (Salmo 119:18 LBLA)
Si quieres tener éxito en la vida:
1) No te “duermas en los laureles”. Si tus logros pasados te siguen pareciendo impresionantes en la actualidad, quizás te hayas estancado. El apóstol Pablo reconocía sus éxitos, pero siempre se enfocaba en las tareas futuras encomendadas por Dios: “…Olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta…” (Filipenses 3:13-14).
2) No te quedes sentado esperando a que lleguen las oportunidades. Si no emprendemos cosas grandes, porque nos parecen fuera de nuestro alcance, y no hacemos las pequeñas por carecer de importancia, existe el peligro de que no hagamos nada. El mundo se beneficia de aquellos que hacen algo, no de los que se limitan a hablar de proyectos.
3) No dejes que tus comienzos dicten tu final. George Washington Carver pasó su infancia rodando por diferentes hogares de acogida; hasta que, según se cuenta, la lavandera Maria Watkings lo encontró dormido en su granero. Esta no solo lo recibió en su casa, sino que lo llevó a la iglesia, donde el joven tuvo un encuentro con Jesús. Cuando años más tarde el joven se fue de la casa, se llevó la Biblia que la mujer le había regalado. Maria dejó una huella perenne en la vida de este hombre, y él a su vez dejó su huella en el mundo. Llegó a ser el padre de la agricultura moderna y amigo personal de tres presidentes de los EE.UU., de Henry Ford y de Gandhi. A Washington Carver se le atribuyen más de trescientos inventos. Pero lo más extraordinario es que a pesar de los impedimentos, jamás fue una persona recelosa ni trató de vengarse. Tenía la costumbre de acudir al laboratorio cada mañana y orar: “Abre mis ojos para que vea.” Con una actitud semejante, Dios no podía hacer otra cosa que bendecirlo.