viernes, 25 de septiembre de 2015

Salmos.39.v4

Salmos.39.v4-10 La vida es corta sin importar cuánto vivamos. Si hay algo importante que queramos hacer, no debemos posponerlo para otro día, mejor pregúntese: "¿Qué haría si solo tuviera seis meses de vida?" ¿Le diría a alguien que lo ama? ¿Trataría de enderezar algún área rebelde de mi vida? ¿Le hablaría a alguien de Jesús? Debido a que la vida es corta, no se olvide de lo que es realmente importante.

39.5, 6 La brevedad de la vida es un tema tratado a través de los libros de Salmos, Proverbios y Eclesiastés. Cristo también habló acerca de ello (Lucas._12:20). Es irónico que la gente pase tanto tiempo asegurando su vida en la tierra y muy poco o nada en donde pasará la eternidad. David se dio cuenta de que las sorprendentes riquezas y las tareas terrenales que nos llevan tanto tiempo alcanzar no tienen ningún valor en la eternidad. Muy pocas personas comprenden que su única esperanza es el Señor. (Si desea más información sobre la brevedad de la vida, véanse Eclesiaster._2:18 y Santiago_4:14.)

39.10 ¿Qué quiso decir David cuando le pidió a Dios que le quitara la "plaga" porque estaba consumido "bajo los golpes" de su mano? Quizás ilustre las dificultades que David enfrentaba y que le hacían sentir que le golpeaban. De la misma manera que un padre amoroso disciplina con esmero a sus hijos, así Dios nos corrige (Heb_12:5-9).

jueves, 24 de septiembre de 2015

Salmos. 39.v1-3

Salmos. 39.v1-3
39.1-3 David determinó guardar su lengua para no pecar, así que decidió no quejarse ante otros de cómo Dios lo trataba. Sin dudas, David tenía razones para quejarse. Era el rey ungido de Israel, pero tuvo que esperar muchos años antes de asumir el trono. Luego uno de sus hijos trató de matarlo para ser rey en su lugar. Pero David decidió no quejarse de sus problemas con los demás, sino que llevó sus quejas directamente a Dios. Todos nos quejamos del trabajo, del dinero o de las situaciones en la vida, pero quejarnos ante otras personas puede hacerlas pensar que Dios quizás no tenga control sobre nosotros. También pudiera parecer como si culpáramos a Dios de nuestros problemas. En cambio, al igual que David, debemos llevar nuestros problemas directamente a Dios.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Salmos. 38.V1-1-14

Salmos. 38.V1-1-14
38.1 Así como un niño llora ante su padre, David también lo hizo ante Dios. David no decía: "No me castigues", sino: "No me castigues mientras estés enojado". Reconoció que merecía el castigo, pero pidió que Dios moderara su disciplina con misericordia. Como hijos, somos libres de pedir misericordia, pero no debemos negar que merecemos el castigo.

38.1 Este salmo se llama penitencial porque David expresó verdadero arrepentimiento por su pecado (38.18). Declaró que su pecado lo llevó a tener problemas de salud (38.1-8) y que lo separó de Dios y de los demás, causándole una soledad extrema (38.9-14). Luego confesó su pecado y se arrepintió (38.15-22).

38.2-4 David vio su angustia como juicio de Dios por sus pecados. Si bien Dios no siempre envía una enfermedad física para castigarnos por el pecado, este versículo y otros de las Escrituras (Hecho._12:21-23; 1Co_11:30-32) indican que lo hizo en algunas circunstancias. Nuestro pecado puede causar efectos secundarios mentales o físicos que nos ocasionen un sufrimiento mayor. Algunas veces Dios tiene que castigar a sus hijos para que vuelvan a El (Heb_12:5-11). Cuando nos arrepentimos de nuestro pecado, Dios promete perdonarnos, aun cuando no promete deshacer las consecuencias directas del pecado.

38.13, 14 Una de las tareas más difíciles en la vida es guardar silencio mientras otros nos despedazan porque queremos proteger nuestra reputación. Se nos dificulta no actuar cuando nos roban algo que consideramos muy preciado. Pero no necesitamos estallar en venganza ni justificar nuestra posición, podemos confiar en que Dios protegerá hasta nuestra reputación. Jesús se mantuvo en silencio ante sus acusadores (Lucas._23:9-10); dejó su caso en manos de Dios (1Pe_2:21-24). ¡Ese es un buen lugar para dejar nuestro caso también!

martes, 22 de septiembre de 2015

Salmos.37.v25-34

Salmos.37.v25-34 Puesto que niños mueren de hambre hoy, como en los días de David, ¿qué quiso decir él con estas palabras? Los hijos de los justos no tendrán hambre porque otros creyentes los ayudarán en sus momentos de necesidad. En los días de David, Israel obedeció las leyes de Dios que establecían que se debía tratar a los pobres con justicia y misericordia. Mientras Israel fue obediente, hubo suficiente comida para todos. Cuando Israel se olvidó de Dios, los ricos cuidaron de sí mismos y los pobres sufrieron (Amo_2:6-7).
Cuando veamos a un hermano en Cristo sufriendo, podemos responder de tres maneras: (1) Decir, como los amigos de Job, que el afligido se acarreó los males. (2) Decir que es una prueba para ayudar al pobre a tener más paciencia y confianza en Dios. (3) Podemos ayudar a la persona en necesidad. David hubiera aprobado solo la última opción. A pesar de que muchos gobiernos actuales tienen sus leyes para ayudar a los necesitados, esto no es excusa para olvidar al pobre y al necesitado que están a nuestro alcance.

37.34 Es difícil esperar con paciencia la acción de Dios cuando queremos un cambio inmediato. Pero Dios promete que si nos sometemos a su tiempo, El nos exaltará. Pedro dice: "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte cuando fuere tiempo" (1Pe_5:6). Sea paciente, haciendo con mansedumbre la obra que Dios le ha asignado, y permita que El decida el mejor momento para cambiar sus circunstancias.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Salmos. 37v1-7

Salmos. 37v1-7
37.1 Nunca deberíamos envidiar al malvado, aun cuando algunos quizás sean muy populares o excesivamente ricos. No importa cuánto tengan, se debilitarán y desaparecerán como la hierba que se corta y se seca. Los que siguen a Dios viven de manera diferente a los malvados y, al final, tendrán tesoros mayores en el cielo. Lo que los incrédulos obtienen puede durar lo mismo que la vida, si tienen suerte. Lo que usted obtiene al seguir a Dios perdura para siempre.

37.4, 5 David nos llama a deleitarnos en el Señor y a entregarle todo lo que tenemos y hacemos ("tu camino"). Pero, ¿cómo hacemos esto? Deléitate significa experimentar gran placer y gozarse en la presencia de alguien. Esto sucede únicamente cuando conocemos muy bien a esa persona. Por lo tanto, para deleitarnos en el Señor, debemos conocerle mejor. El conocimiento de su gran amor por nosotros nos dará deleite.
Encomienda significa confiarle todo al Señor: vida, familia, trabajo y posesiones, para su control y dirección. Encomendarnos al Señor significa confiar (37.5) y creer que El cuidará de nosotros mejor de lo que nosotros pudiéramos hacerlo. Deberíamos estar dispuestos a esperar con paciencia (37.7) para que El haga lo que es mejor para nosotros.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Salmos. 36.V1-12

SalMOS. 36.V1-12
36.1 Debido a que el malvado no teme a Dios, nada le impide pecar. Actúa precipitadamente como si nada le fuera a suceder. No obstante, Dios es justo y solo retarda su castigo. Saber esto debe ser un impedimento para que pequemos. Deje que el temor de Dios obre en su vida para apartarlo del pecado. Agradezca a Dios por su amor, pero no olvide su justicia.

36.5-8 La fidelidad, justicia y juicios de Dios contrastan con los malvados y sus planes perversos que terminan en el fracaso. Su amor es más grande que los cielos. Su fidelidad va más allá de las nubes. Su justicia es tan sólida como una montaña. Sus juicios están tan llenos de sabiduría como los océanos de agua ("abismo grande"). Necesitamos no temer a los malvados porque sabemos que Dios nos ama, juzga el mal y nos protegerá para siempre.

36.9 Esta vívida metáfora, "manantial de la vida", nos da un sentido de agua limpia y fresca que da vida al sediento espiritual. Esta misma ilustración se usa en Jer_2:13, donde se le llama a Dios la "fuente de agua viva". Jesús habló de sí mismo como el agua de vida que podía apagar la sed para siempre y dar vida eterna (Juan_4:14).

sábado, 19 de septiembre de 2015

Salmos.35.v13-23

Salmos.35.v13-23 David se entristeció porque su oración "se volvía" a él. Al parecer, su oración no se había contestado. Cuando nuestra liberación se retrasa, es fácil suponer que Dios no contesta nuestras oraciones. Dios escucha cada oración, pero contesta de acuerdo a su sabiduría. No permita que la ausencia de una respuesta inmediata lo lleve a dudar ni a resentirse contra Dios. En su lugar, hágalo una ocasión para que su fe se arraigue.

35.21-23 David clamó a Dios para que lo defendiera cuando lo acusaron injustamente. Si a usted lo están acusando injustamente, quizás su reacción natural sea la de atacar con fiereza en venganza o planear una defensa detallada para cada uno de sus movimientos. En vez de eso, pida a Dios que pelee su batalla. El limpiará su nombre ante los ojos de quienes realmente importan.