lunes, 27 de abril de 2015

Salmos 7:6

Salmos 7:6

¡Levántate, Señor, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos!  ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!



Cada vez que veo algún video o artículo que habla sobre cómo sobrellevar cargas, estrés, perdón, preocupaciones, etcétera, trato de leerlo para compararlo con lo que dice la biblia y confirmar que Dios tiene la razón.  En una ocasión vi un video que sugería cerrar nuestros ojos, pensar en todo aquello que nos quitaba la paz, imaginar que lo escribimos en una lista en papel y posteriormente hacer “bola” el papel y tirarlo a la basura (todo de manera imaginaria).  Con esto, simbólicamente te liberas de esas presiones y puedes sentirte mejor.  Al comparar este método contra el que Dios me permite acceder, veo que como humanos nos quedamos muy lejos de lo que Jehová nos ofrece.  Dios ofrece esperanza y no ilusión.  Nos ofrece certeza y paz duradera y no efímera.  Si alguien te ha lastimado, si te han hecho un daño que no dejas de tenerlo en tu cabeza y sigues pensando qué hacer, el versículo de hoy es tu respuesta: deja que Jehová se encargue de todo.  Deja que el Señor se levante y sea Él quien haga el “ajuste de cuentas”.  No tú.  No tus contactos.  No tus habilidades.  Dios.  Él es quien realmente impartirá justicia perfecta.  Él no va a estar sesgado ni tampoco tendrá falta de información para conocer plenamente lo ocurrido.  ¡Él sabe!  Así que solamente nos corresponde doblar nuestras rodillas y clamar a Él.  Dejar que sea su ira y su justicia y no la nuestra las que tomen el control.
No importa lo que te hayan hecho.  Tampoco significa que vas a ser un “dejado”.  Lo que vas a hacer es convertirte en un verdadero discípulo al dejar que Dios transforme tu vida y canalice tus deseos para que sean los suyos los que guíen y controlen.  Ven a Él y pide por su paz.  También intenta el método que describí anteriormente.  Personalmente me quedo con mi esperanza en Jehová.  Imagino que tú también te darás cuenta de cuál es el mejor.

Oración
Señor: me pongo a tus pies y te pido porque pongas paz en mi corazón.  Pongo mi esperanza en Ti y mis deseos de venganza junto con todos mis enojos y corajes te pido los quites de mí.  No quiero ir en contra de tu voluntad.  Guíame y yo seguiré tus pasos.  Te lo pido en Cristo Jesús.

Amén

domingo, 26 de abril de 2015

Salmos 7:17

Salmos 7:17

Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.



En algún momento  mi vecino me ha hecho enojar, algún amigo me ha hecho enojar.  ¡Hasta mi perro me ha hecho enojar!  ¿Acaso estoy mal?  ¿Tengo mal carácter?  La verdad lo pienso detenidamente y sé que no tengo un carácter muy dócil.  Sin embargo, creo que la biblia en ningún momento nos dice que la vida en Cristo estará libre de enojos, problemas o situaciones difíciles.  Al contrario.  Cada ejemplo que vemos en ella está repleta de pruebas sumamente duras.  Presos.  Persecuciones.  Enfermedades.  Naufragios.  Hambre.  Entre muchos otros ejemplos.  Entonces, ¿qué es lo que la biblia nos trae de buenas nuevas?  Que Cristo vino a darnos esperanza.  Que Dios nos ama y tiene cuidado especial de nosotros.  Por esta razón, David dice: alabaré a Jehová y cantaré a Él.  ¿Cómo puede escribir eso cuando unos versos atrás buscaba refugio porque sus enemigos querían asesinarlo?  Fácil.  Retomando la perspectiva divina y eterna de las cosas.  Romanos 8:28 dice: y sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.  La palabra bien es especial en el lenguaje original.  Se relaciona a lo virtuoso y lo valioso.  Solamente se utiliza esta palabra en otros tres pasajes.  En Romanos 7:18 y dice: y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien.  Y también en Gálatas 6:9 dice: no nos cansemos de hacer el bien.  Por último en Hebreos 5:14 dice: pero el alimento sólido es para los que han alcanzado la madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal.  Esta palabra es distinta de algo que es bueno.  Por eso escribí todos estos pasajes.  Para que entendamos con detalle que el bien al que se refiere (original en griego Kalós) va de la mano con la voluntad de Dios.  Por lo tanto, estando enojado, angustiado, enfermo, en persecución, en escases o cualquier otra situación, podemos alabar y cantar a Dios pues sabemos que todo nos ayuda a Kalós (bien).  No en nuestra perspectiva.  En la de Dios.  Nuestra carne querría que todo fuera distinto.  Sin embargo, Dios sabe lo que es virtuoso y valioso (Kalós) y por ello podemos estar convencidos que estamos en buenas manos.  Sea cual sea la situación que estás atravesando o tal vez algún hermano en Cristo te platica de alguna prueba, es importante que recuerdes esto que aprendimos hoy y aprendamos a cantar a alabar a Dios confiados en que, por amarle, todo nos ayuda a Kalós.

Oración

Padre: Alabado seas.  Es una bendición el poder alabarte y cantarte sin importar lo que esté sucediendo en mi vida.  Gracias por amarme y tener tus ojos puestos en mí.  Gracias por cuidarme.  Gracias por preocuparte para que todo lo que pase sea para bien.  Para algo valioso y virtuoso.  Gracias porque todo es conforme a tu voluntad que es mejor que la mía.  Te pido perdones mis pecados y me limpies para que pueda estar en comunión contigo.  En el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 25 de abril de 2015

Proverbios 29:25

Proverbios 29:25
El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro.

A todos nos gusta la seguridad. De hecho la incertidumbre es la que siempre nos trae angustias y nos quita el sueño. Cuando estamos inseguros, no sabemos cómo dar el siguiente paso. No sabemos si debemos decir sí o no. No sabemos si debemos ir o regresar. ¿Te quieres cambiar de trabajo? ¿De casa? ¿De ciudad? ¿No sabes si debes tener o no una pareja? ¿No sabes si debes o no tener un hijo o más hijos? ¿No sabes qué hacer? Has una pausa. No dejes que todo lo que está a tu alrededor te estorbe. Toda esa inseguridad tiene un fundamento: el temor al hombre y la falta de confianza en el Señor. En otras palabras: has preferido escuchar lo que los hombres dicen, has preferido quedar bien con los hombres, has preferido no ser diferente, has preferido seguir lo que la gente dice y todo esto por encima de lo que Dios quiere.
¿Te das cuenta de lo que está pasando? Cuando Dios nos dice que el temor a los hombres es un lazo, nos explica las consecuencias que tiene el seguir ese camino. ¿Cuál es ese camino de los hombres? Preguntarás. Aquél que no está basado en la palabra de Dios. ¿Cuánta gente no acude a revistas para buscar cualquier tipo de consejos o incluso horóscopos? ¿Qué tipo de seguridad puedes encontrar ahí? Lo único que encuentras es un lazo que te ata y no te da nada a cambio.
El temor al hombre es un lazo.
¿Le das la espalda a Dios por darle la cara a los hombres? ¿Confías más en lo que tú puedas hacer que en lo que Dios? ¿Crees que Dios no entra en esta o aquella situación que estás atravesando?
No puedo entender cómo se permea el temor a los hombres en nuestra vida. ¿Cómo nos volvemos esclavos del qué dirán? Nos volvemos adictos a ser aceptados. Ahora debemos comportarnos como “la Señora Sociedad” diga. Pero para ello debemos hacer a un lado al verdadero Señor Jesucristo
La vida, como bien sabes, no es fácil. Dios no nos está ofreciendo una vida color de rosa y sin problemas. Lo que sí nos ofrece es una alternativa para vivirla.
Nos ofrece seguridad. Nos ofrece libertad. Nos ofrece dirección y un camino. Ya has intentado utilizar tus métodos y date cuenta de dónde te han llevado. ¿Pusieron un lazo a tu vida? ¿Te dieron seguridad o crearon mayor incertidumbre?
Todas las preguntas que hice al principio, si bien, no se resuelven de un día para otro, si las pones en oración, las entregas a Dios, confías en Él, tendrás paz, tendrás seguridad y al tiempo que Dios quiera, vendrá tu respuesta sobre lo que debas hacer. No más temor, no más incertidumbre ni angustia sino obediencia y confianza en el Señor.

Oración
Padre: Tú conoces mi vida. Te pido que me perdones y me transformes. No quiero seguir teniendo temor al hombre sino aprender a temerte a Ti y seguirte siempre. Te entrego mis problemas pues no sé qué más hacer. Te pido que pongas paz y seguridad en mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido.

viernes, 24 de abril de 2015

Salmos 119:129-130

Salmos 119:129-130
Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco. La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.



La Biblia no es un libro con mitos ni ideas extrañas. No son ritos ni cosas mágicas. Tampoco carece de sentido. La Biblia es la palabra de Dios. En ella encontramos sus estatutos, su mensaje para nosotros. Podemos conocerlo. Podemos comprender sus planes para con nosotros. Podemos darnos cuenta de su amor. Cuando leemos pasajes como el de hoy en el que se hace mención sobre lo increíble que es Su palabra, debemos meditar si nosotros consideramos lo mismo. ¿Qué piensas de la palabra y estatutos de Dios? ¿Piensas que limitan tu vida y son exagerados? ¿Los obedeces? Como escribí anteriormente, los estatutos de Dios tienen sentido. No son ideas locas para ver qué pasa al obedecerlas. Por lo tanto, cuando lees que alguien escribe que los estatutos, los principios de Dios son maravillosos, quiere decir que ya los han experimentado en carne propia. Lo mismo cuando dices que la comida de cierto lugar es deliciosa. Ya fuiste, pasaste tiempo ahí y probaste personalmente los platillos. Con Dios, es necesario pasar tiempo en su palabra, meditarla, memorizarla, pero sobre todo APLICARLA. Una vez aplicada podemos darnos cuenta si lo que dice en su palabra tiene o no tiene sentido. Hoy quiero animarte a obedecer. A romper la barrera que te estorba entre el miedo, orgullo, o alguna otra cosa y la obediencia a la Palabra. Hoy quiero animarte a que obedezcas y posteriormente puedas confirmar en tu propia experiencia que los estatutos del Señor son maravillosos. Que puedas estar motivado y gozoso por haber experimentado a Dios en tu vida.
Es necesario estar recordando lo que la biblia hace por nosotros: da luz y entendimiento. Por alguna razón, los comentarios que se escuchan o leen alrededor de la biblia, normalmente van enfocados a que fue escrita por hombres y no inspirada por Dios, también hablan de lo vieja y poco actualizada con respecto a la sociedad, además critican lo imperativo en los mandamientos. Tal vez has escuchado más comentarios. Lo que busco, es resaltar la diferencia de lo que la gente piensa y cree sobre la biblia en comparación de lo que nosotros vivimos al obedecerla. No estamos obedeciendo a ciegas ni siendo una manada de borregos que no saben hacia dónde se dirigen. Somos borregos que escuchamos a Cristo nuestro pastor. Él nos dirige. Él nos guía. Él nos carga y cura cuando necesitamos ser sanados. Él nos protege. La palabra de Dios, sus mandamientos, sus principios son maravillosos. No te dejes engañar. ¡Lo son! No traen incertidumbre e inseguridad sino luz y entendimiento.

Oración
Padre: gracias por recordarme que obedecerte es increíble, por recordarme que tu palabra trae luz y entendimiento a mi vida. Permite que pueda experimentar esto en mi vida al obedecerte. Quita todo estorbo para que pueda seguirte como Tú lo pides y te deje trabajar en mi vida. Gracias por recordarme que el seguirte no es limitar mi vida sino llenarla de bendiciones, luz y entendimiento. Gracias en el nombre de Jesús
Amén

jueves, 23 de abril de 2015

Hechos 3:9-10

Hechos 3:9-10

Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.



Hay pasajes en la biblia que nos cuentan cómo las personas que reconocieron a Jesús inmediatamente dejaron lo que estaban haciendo y le siguieron, le adoraron y le sirvieron. Otros, en cambio, aún reconociéndolo no quisieron dejar atrás su vida y sus cosas para seguirlo. ¿Tú que has decidido? Si bien, como escribí ayer, el Señor trabaja de distintas formas, existen dos muy comunes: las pruebas y las bendiciones. Las pruebas nos ayudan a darnos cuenta de nuestra necesidad de Él. Las bendiciones nos recuerdan su gran amor, misericordia y gracia que tiene con nosotros.
No creo que nuestra forma de reaccionar deba ser igual en cuanto a saltar por todos lados como el cojo que ahora caminaba, pero sí estoy convencido que nuestro compromiso y entrega deben ser iguales. Algunos serán más extrovertidos y otros introvertidos al compartir las buenas noticias, pero su compromiso y entrega deben ser totales al Señor.
¿Cuáles son las consecuencias de expresar a la gente lo que Dios ha hecho en nosotros? Asombro. Espanto.
Imagínate la situación. Las personas estaban en el templo la Hermosa queriendo pasar tiempo con Dios. De repente, rompiendo el silencio y el orden, entra una persona saltando y gritando gloria a Dios. Las miradas están fijas en él. ¿Quién es este tipo? ¿Por qué hace esto? ¿No es el que pide limosna a la entrada porque no puede caminar? ¿Cómo es posible que ahora le veamos brincar? ¡Sí, es el de la entrada! Dentro del milagro que acababan de presenciar, hubo confusión, asombro y espanto nos dice la biblia. ¡Pero si estaban en un templo! ¿No deberían ser más sensibles a lo que Dios hace? Si. La realidad es otra. Pero no seamos tan críticos con ellos y mejor autoanalicemos nuestra vida y pensemos cómo reaccionamos cuando alguien llega a nuestra vida “brincando y gritando gloria a Dios” y rompe con nuestro silencio, nuestra costumbre y nuestro confort.
Algunas personas se espantarán cuando les digas que quieres entregar tu vida a Dios. Es normal. El miedo a lo desconocido no es nada raro. Pero tú no debes desanimarte. Tú sí sabes y conoces lo que estás haciendo y debes estar seguro que estás haciendo lo correcto. Por otro lado, habrá quien se asombre e incluso pueda verte distinto por lo que estás haciendo. ¡Tal vez piensen que ahora que quieres estar más cerca de Dios tú puedas orar con mayor efectividad por ellos! Recuerda esto, ya sea una reacción o la otra que recibas al compartir de Dios, nunca te olvides de que la conversación y el enfoque deben estar siempre hacia Jesús.

Oración
Padre: gracias por ser tan bueno conmigo. Gracias por las pruebas y también por tantas bendiciones. Hoy quiero entregarme a Ti y tomar el compromiso de compartirte a los demás. Guíame para hacerlo de manera correcta. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

miércoles, 22 de abril de 2015

Hechos 3:13-16

Hechos 3:13-16

El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús. Ustedes lo entregaron y lo rechazaron ante Pilato, aunque éste había decidido soltarlo. Rechazaron al Santo y Justo, y pidieron que se indultara a un asesino. Mataron al autor de la vida, pero Dios lo levantó de entre los muertos, y de eso nosotros somos testigos. Por la fe en el nombre de Jesús, él ha restablecido a este hombre (el paralítico) a quienes ustedes ven y conocen. Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo, como les consta a ustedes.


Aquí no se habla ni de política, religión o fútbol. ¿Te suena familiar? Son temas que causan polémica. Muchos se apasionan y terminan enojándose o dejándose de hablar. La verdad es que pensamos diferente porque somos personas distintas con experiencias tan únicas que dos personas en la misma situación la viven de manera incomparable. Tal vez has adaptado el modo de no discusión ni conflicto en tu vida. Mejor cada quien su rollo. Cada quien que piense como quiera y así siempre tendremos una buena amistad… Esto funciona para aquellos que no conocen a Dios, pero si tú has aceptado a Cristo, no puedes seguir pensando así. Tienes una responsabilidad de ir y compartir el evangelio aunque pueda ser causa de conflicto. Recuerda siempre ser amoroso, misericordioso y humilde al hablar de Jesús y nunca debes criticar. Sin embargo, estas actitudes nunca quitarán tus deseos de compartir la palabra tal y como es. Vuelve a leer el pasaje. ¿Te das cuenta de cómo Pedro les dice la verdad de lo que había pasado? Les dijo: ustedes hicieron mal las cosas. Recuerdan muy bien que Pilato dejó ir a Jesús y prefirieron a un asesino que al dador de la vida. Ahora ven a este hombre que no podía caminar y que ha sido sanado por la fe de Jesús y se maravillan y no saben qué hacer. Imagina a Pedro pensando: no puedo decirles esta verdad porque los voy a incomodar. Yo creo que mejor les voy a dar testimonio solamente de que sanamos a este hombre y ya. Seguramente con el gran milagro será suficiente y así todos seguimos llevándola bien. No vaya a ser que se enojen los líderes y tengamos una mala relación con ellos. Al final, nos conviene tenerlos de nuestro lado si queremos seguir compartiendo a Jesús. ¡Así pensamos nosotros! Dejamos la verdad a un lado porque es muy difícil de aceptar. El mismo Jesús nos advirtió que en su nombre se dividirían familias. También nos llamó a estar en paz los unos con los otros y a amar a nuestro prójimo, así que no olvides unos mandamientos por cumplir otros.
Espero que en tu vida ya hayas experimentado la fe de Jesús y las transformaciones milagrosas que puede hacer. Espero que cada día te acerques más a Cristo y puedas ver lo grande que es y entender mejor el por qué sus discípulos hacían lo que hacían y te motiven a hacer lo mismo. Espero que hoy quieras dejar la comodidad atrás y caminar hacia Jesús compartiendo su verdad a pesar de que pueda ser incómoda para muchos sabiendo que es tu responsabilidad anunciar las buenas noticias. Espero que nuestra vida pueda servir de testimonio para todos los que nos rodean pero que no nos quedemos ahí pensando que eso es suficiente sino que compartamos que Jesús es el que la ha transformado y más corazones puedan venir a Sus pies.

Oración
Señor: me sorprende que tu palabra siempre tenga enseñanzas nuevas y corrija mis pasos. Te pido perdón porque no he sido responsable para compartir de Ti y he preferido no incomodar o no tener discusiones. Hoy entiendo que entregaste a tu Hijo por mí para reconciliarnos contigo y ese mensaje debe ser llevado al mundo. Te pido por sabiduría y entrega para hacerlo. En Cristo Jesús
Amén

martes, 21 de abril de 2015

Hechos 4:21-22

Hechos 4:21-22
Después de nuevas amenazas, los dejaron irse. Por causa de la gente, no hallaban manera de castigarlos: todos alababan a Dios por lo que había sucedido, pues el hombre que había sido milagrosamente sanado tenía más de cuarenta años.



No sería la última vez que encontrarían problemas por compartir a Jesús, pero en ese día, vieron la calma después de la tormenta. No te desesperes si estás en medio de una tormenta. No te desanimes si no entiendes lo que está sucediendo. Dios tiene tiempos distintos a los nuestros. Deja que Él te muestre cómo y por qué las cosas que vives tienen sentido. Después de nuevas amenazas los dejaron irse… esta batalla había terminado y lograron poner a Dios por encima de todo. Hagamos lo mismo. Sea Dios nuestra prioridad cuando las circunstancias no nos dejen levantarnos ni nos permitan ver lo que viene. Encomendemos nuestro corazón, espíritu y mente a CRISTO y dejemos que Él muestre y sea la luz que necesitamos en medio de la oscuridad.
El hombre que había sido sanado tenía más de cuarenta años.
Hoy en día la gente vive aproximadamente 75 a 80 años en países relativamente desarrollados y desarrollados pero en los años que vivieron los apóstoles la expectativa de vida de una persona era de cuarenta años.
¿Por qué sanaron a una persona que estaba en sus últimos días de vida en lugar de alguna otra persona que estuviera más joven y le quedara más tiempo con posible sufrimiento? Porque Jesús no nos pide que vayamos a los rincones del mundo y sanemos a las personas o les demos de comer sino que les compartamos del evangelio. Si bien, también nos pidió amar a nuestro prójimo y dar a los necesitados, es muy importante no confundirnos y pensar que tienen la misma importancia pues no es así. Una persona que muere sin aceptar a Cristo nos dice la biblia que no va a la presencia de Dios. De ahí la importancia que tiene el hacer discípulos por encima de alimentar o sanar. Los discípulos no estaban buscando sanar como principal objetivo y lo podemos concluir con los eventos posteriores. Todo el entorno que se generó a partir de la sanación giró alrededor de los apóstoles compartiendo a Jesús y su resurrección. No hablaron más del tema de sanación sino de Jesús y la necesidad de arrepentirse para reconciliarse con Dios.
Por otro lado, el hecho de que el hombre tuviera esa edad nos llena de esperanza. Dios había escuchado las súplicas de este hombre y conocía sus penas. Sabía cuánto sufrió y lo difícil que la vida había sido. Pero Él tenía un plan perfecto para su vida. El paralítico nunca pudo entender el por qué de su situación e imagino que por momentos reclamaba sobre su difícil situación. Seguro sufrió, recibió burlaras cuando era niño, fue criticado y señalado. Pero después de cuarenta años, toda una vida, el propósito que Dios tenía para él llegó. Fue sanado frente a una multitud y el nombre de Jehová fue exaltado. Con pocos años de vida restantes, Dios lo utilizó grandemente y miles de personas creyeron en Jesús a partir del milagro realizado en él. El Señor tiene un plan igual de perfecto para ti. ¿No entiendes las circunstancias? Es normal. No tienes por qué entenderlas. Lo único que tienes que hacer es confiar en que Dios está al mando de la situación y que a su debido tiempo, te mostrará su voluntad. Seamos valientes y entreguémonos a Dios. Dejemos que haga su voluntad en nuestra vida. Dejemos de quejarnos por nuestro sufrimiento y entendamos que Dios tiene un plan perfecto. Tal vez no lo veamos hoy ni mañana, pero podemos estar convencidos de que lo hará.

Oración
Padre: perdona que me desespere tan rápido. Perdona que cuestione tus planes y me queje por lo que me pasa. Hoy entiendo que a veces debemos esperar toda una vida para entender tu voluntad. Te pido por paciencia para que pueda esperar en Ti, con tu gozo, con tu paciencia y con tu amor. En Cristo Jesús.
Amén