jueves, 5 de marzo de 2015

Colosenses 3:17

Colosenses 3:17
Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de Él.



¡Qué forma tan increíble de resumir nuestro deber! Todo lo que hagas, hazlo en el nombre de Dios. No en tu nombre, no a tu antojo, no a lo que tú consideras que es lo mejor. Hazlo en el nombre de Dios, basado en su palabra, en sus principios, en sus mandamientos. Pienso en Pablo diciendo, si todavía surge algún punto o acción que no he tratado, todo lo demás resuélvanlo basado en Jesús.
Esto nos llama a un gran reto. Es la esencia del compromiso con Jesús. ¿Quieres seguir a Cristo? Entonces todo lo que hagas, hazlo en su nombre y dando gracias a Dios por medio de Él.
¿Por qué se nos complica tanto entregarnos por completo? ¿Por qué dudamos cuando escuchamos estas palabras? Dios nos pide que todo lo que hagamos lo hagamos en su nombre. ¿Por qué no hacerlo? ¿Porque nos van a criticar y señalar? ¿Porque nos cuestionarán? ¿Por necios que no queremos cambiar? ¿Qué nos detiene? Personalmente no puedo entenderlo. Dios nunca me ha fallado. Siempre que he obedecido, siempre he visto la voluntad de Dios para mi vida y ha sido de bendición el resultado. Si Dios me ama, tiene pensamientos más altos que los míos, alumbra y guía mi camino, ¿por qué no entregarme por completo, exponer mi vida a Él y comenzar una vida en la que todo, absolutamente todo lo que haga y diga sea para darle gloria? Significa cambio. Significa incertidumbre. Tal vez por estas razones nos detenemos y preferimos la estabilidad y “certidumbre” actual. Nos hemos acostumbrado a nuestra forma, a nuestra manera, a nosotros mismos. Hoy Dios nos está llamando a la acción, al movimiento, al cambio. Quiere que despertemos y entendamos que debemos ser transformados y esta transformación solamente puede darse a través de Cristo trabajando en nosotros. Por lo tanto, cada vez que hagas algo, hazlo en el nombre de Jesús. ¿Te das cuenta cómo puede llegar el cambio en tu vida a través de este proceso? A todo aquello que estás acostumbrado, lo debes poner ahora sobre la mira de Dios y el parámetro de Jesús. Analiza tus acciones, tus actitudes, tus palabras. ¿Qué encuentras en ellas? ¿Gloria a Dios o a ti?
Por último quiero hacer énfasis en nuestra boca. Dice el versículo que lo que hagamos de palabra o de obras. Nuestras palabras muchas veces pueden tener un impacto mucho mayor que nuestras obras. El reto con nuestra boca es buscar que nuestras palabras, cada una de ellas sea en el nombre de Jesús. ¿Puedes seguir enojándote y desesperándote? Sí. Lo que no debes hacer es soltar tu furia con tus palabras. Primero controla tu lengua. Piensa antes de hablar. ¿Lo que digo da gloria a Dios? ¿Qué dicen mis palabras de mí, que soy seguidor de Jesús?

Oración
Señor: te pido que me guíes para que todo lo que haga y diga sea basado en tu voluntad, sea para darte gloria, sea para reconocerte como mi Dios y mi Señor. Permite que mi vida de testimonio de que soy un seguidor tuyo. Gracias por tus bendiciones y por la comunión que puedo tener contigo. En Cristo Jesús.
Amén

miércoles, 4 de marzo de 2015

Hechos 2:7-8

Hechos 2:7-8
Y estaban atónitos y maravillados diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?



En algunas ocasiones me han preguntado sobre el hablar en otras lenguas. Mi respuesta es: lo que hacen hoy en día no es hablar en lenguas sino reproducir sonidos sin sentido. Si ponemos atención al versículo, nos habla que los discípulos que recibían este don del Espíritu Santo tenían la facultad de hablar en el idioma de la ciudad en la que estaban o de la persona que estaba frente a ellos y gracias a este milagro, podían compartir a Cristo. La finalidad de este hecho milagroso era enfocar la atención a Dios. Hoy no es así.
Por otro lado, me encanta leer estos versículos y recordar los milagros tan increíbles que ha hecho Dios en mi vida y trato de no olvidar que todavía quedan muchos por venir. Intento traerlos a mi mente cuando las cosas se ponen difíciles. Trato de abrazar sus promesas y estar pegado a Dios. Posteriormente puedo ver cómo Jehová cumple y los milagros suceden.
Pero Dios no ha dejado de hacer milagros impresionantes en nuestras vidas. Piensa en todo aquello que el Señor ha transformado en ti. Imaginemos que pudiéramos ir diez años atrás con tu familia, amigos o compañeros de trabajo y les presentáramos lo que eres hoy. ¿Qué dirían? Espero que resultaran atónitos y maravillados diciendo: ¿no es éste el que hacía tal o cual cosa? ¿No es éste el enojón? ¿No es éste el borracho? ¿No es éste el que asegurábamos se divorciaría? ¿No es éste el que odiaba y vivía amargado? ¿Cómo pues ha cambiado tanto? Y en ese momento puedes decir: Cristo me transformó. Esta es la manera en que damos testimonio de que Cristo vive y que transforma corazones. Cristo nos da esperanza y rompe con la maldición del dicho: árbol que nace torcido… sin importar lo torcidos que estemos, Dios nos rescata y endereza a la perfección. ¿Estás dispuesto a entregar tu vida para ser transformado?
Si por el contrario, al transportarnos al pasado y tus seres queridos no notaran una diferencia en ti, quiere decir que estás perdiendo tu tiempo. Como escribí recientemente, Dios nos va a llamar y nuestro tiempo en la tierra terminará. ¿Cómo quieres presentarte frente a Él? ¿Como el transformado o el que se quedó a la mitad porque nunca quiso entregarse por completo?
Hoy espero poderte animar a entregarle tu vida a Dios. Sin restricción. Con miedos o incertidumbres, pero sin limitaciones. Entrega esas preocupaciones a Dios y no permitas que frenen tu transformación. Es normal tener miedo. Estás cambiando y estás dejando a un lado todo aquello que te daba seguridad. Estás volviéndote vulnerable al mundo por asegurar tu camino con Jesús.

Oración
Señor: perdona mis pecados. Quiero entregarte mi vida y dejarte que la transformes por completo. Me da miedo lo que pueda venir. Me da miedo que no sé cómo se acomoden las cosas, pero estoy convencido que seguirte es lo mejor. Has tu voluntad en mi vida. Quiero vivir siendo un testimonio tuyo. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

martes, 3 de marzo de 2015

Hechos 21:20-26

Hechos 21:20-26


Al oírlo, alabaron a Dios.  Luego le dijeron a Pablo: ya ves, hermano, cuántos miles de judíos han creído, y todos ellos siguen aferrados a la ley.  Ahora bien, han oído decir que tú enseñas que se aparten de Moisés todos los judíos que viven entre los gentiles.  Les recomiendas que no circunciden a sus hijos ni vivan según nuestras costumbres.  ¿Qué vamos a hacer?  Sin duda se van a enterar de que has llegado.  Por eso, será mejor que sigas nuestro consejo.  Hay aquí entre nosotros cuatro hombres que tienen que cumplir un voto.  Llévatelos, toma parte en sus ritos de purificación y paga los gastos que corresponden al voto de rasurarse la cabeza.  Así todos sabrán que no son ciertos esos informes acerca de ti, sino que tú también vives en obediencia a la ley.    En cuanto a los creyentes gentiles, ya les hemos comunicado por escrito nuestra decisión de que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de la carne de animales estrangulados y de la inmoralidad sexual.  Al día siguiente Pablo se llevó a los hombres y se purificó con ellos.  Luego entró en el templo para dar aviso de la fecha en que vencería el plazo de la purificación y se haría la ofrenda por cada uno de ellos.


Pablo acaba de contarles los milagros que Dios hizo en sus viajes y cómo los gentiles (no judíos) estaban hambrientos de conocer el evangelio.  Los ancianos escucharon y dieron gloria a Dios pero poco tiempo después informan a Pablo de un problema que no los deja tranquilos.  Pablo: están hablando mal de ti y promoviendo que eres un apóstata.  Tenemos un plan para que esos rumores no sigan.  Esto es lo que debemos hacer...  La biblia no nos explica claramente cuáles eran los rumores además de ser poco probable el hecho de que Pablo estuviera creando confusiones de este tipo.
Independientemente de que los rumores fueran ciertos o no, eso no resulta interesante para reflexionar el día de hoy.  Lo que debemos ver y sobre todo, estar alerta es en el hecho de que los rumores pueden llevarnos a tomar muy malas decisiones.  ¿Cuál es el principal objetivo que tenían los ancianos y discípulos?  ¿Aclarar rumores?  ¿Convencer a la gente?  O ¿Compartir el evangelio de Cristo?  Nuestro deber es llevar la palabra de Dios a las personas.  Ir y haced discípulos nos dice Jehová.  No nos dice ir y preocuparse por lo que los demás digan.  O ir y no dejar que haya rumores y mentiras sobre lo que dicen.  Nos dice que anunciemos su palabra y que hagamos discípulos.  Un discípulo depende de aquél que le enseña y sigue a su líder.  Si un líder está preocupado y entregado a su discípulo, en el momento que se levanta un rumor, éste va y aclara lo que es necesario a la luz de la palabra de Dios.  Un líder no debe ir y armar planes para contraatacar.  Un líder se toma el tiempo de explicar a sus ovejas lo que está ocurriendo.  Un líder se preocupa porque sus ovejas estén protegidas e instruidas en la palabra de Dios.  Piensa en esto: si los ancianos hubieran dedicado su esfuerzo en instruir a los creyentes e informarles del plan de Dios, no habría existido la necesidad de que Pablo hiciera lo que hizo.
En mi opinión, Pablo cometió un error al realizar ese voto y buscar apacentar a los demás.  Sí, es un hecho que había confusión sobre las costumbres que habría que seguir y las que no.  Pero al realizar este voto, ahora los gentiles se confundirían y pensarían que ellos también lo tendrían que hacer.  ¿Te das cuenta?  Todo se originó de rumores.  Ni siquiera se preguntaron quién los comenzó o si tenían fundamento.    Imagina que Pablo les hubiera dicho: muy bien, vayamos con aquellos que dicen esto y aclaremos la situación.  Debemos ser cuidadosos e inteligentes en nuestras acciones.  Debemos permanecer en Cristo y no dejar que lo externo entre en nosotros y nos aparte de nuestro principal objetivo que es servir al Señor.  Antes de actuar y tomar decisiones te recomiendo que ores a Dios y pidas por sabiduría.  Pon a la luz de la palabra tus pensamientos y deseos.  Así podrás darte cuenta cuál será la mejor decisión.
Oración
Señor: perdona mis pecados.  He actuado basado en rumores o incluso en ocasiones yo he creado rumores pues sin estar seguro he hecho comentarios.  Te pido me saques de estos conflictos y permitas que tenga sabiduría para buscarte y servirte y no caer en los revoltijos que ocasionan los rumores.  Abre mi entendimiento y reina sobre mis pensamientos y sobre todo sobre mis palabras.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amen.

lunes, 2 de marzo de 2015

Hechos 23:12-15

Hechos 23:12-15


Muy de mañana los judíos tramaron una conspiración y juraron bajo maldición no comer ni beber hasta que lograran matar a Pablo.  Más de cuarenta hombres estaban implicados en esta conspiración.  Se presentaron ante los jefes de los sacerdotes y los ancianos y les dijeron: Nosotros hemos jurado bajo maldición no comer nada hasta que logremos matar a Pablo.  Ahora, con el respaldo del Consejo, pídanle al comandante que haga comparecer al reo ante ustedes, con el pretexto de obtener información más precisa sobre su caso.  Nosotros estaremos listos para matarlo en el camino.


En el libro de Ester vemos que Amán, quiere convencer al rey de asesinar a todos los judíos.  De igual forma, se presenta ante el rey y utiliza palabras seductoras para que el rey apruebe el edicto.  Finalmente, el tiempo empieza a correr en contra del pueblo judío.  Así también vemos cómo la vida de Pablo se encontraba con poca probabilidad de seguir.  Los que conspiraban lograron convencer al Consejo de su plan.  Hicieron énfasis en sus votos de comida y el Consejo creyó en ellos.
Me parece increíble que nadie se haya preguntado, ¿Qué hizo este hombre para que lo quieran matar y sea tan odiado?  El rey confió también en su ayudante Amán y decretó algo sin entender bien lo que estaba haciendo.  ¿Cuántos errores se cometen por no pensar antes de actuar?  La palabra de Dios nos dice que seamos prontos para oír, tardos para hablar y tardos para airarnos (Santiago 1:19).  Primero escucha.  Analiza.  Medita.  Luego contesta o reacciona.  Recuerda que los pasajes de la biblia son ejemplos de nuestros errores como seres humanos.  El Consejo no reaccionó muy distinto de lo que reaccionaríamos hoy en día.  Tal vez las circunstancias son distintas pero lo que hay en nuestro corazón muchas veces es igual.  Debemos aprender a conocernos.  Debemos aprender a abrir las puertas de nuestros pensamientos y deseos al Señor para que Él nos quite todo aquello que destruye y no edifica.  Seamos honestos, ¿realmente crees que eres perfecto?  ¿No crees que hay mucho dentro de ti que necesita ser cambiado?  No te compares con los demás.  No te midas con tu propia vara.  Utiliza a Cristo como parámetro.
Creo que debemos tener cuidado y no sentirnos infalibles.  La palabra nos advierte de no dejar que el orgullo nos haga pensar que nunca caeremos.  Seamos cuidadosos.  Seamos sensibles a nuestras acciones y a nuestras palabras.  Además, seamos extremadamente inteligentes sobre a quién acudimos para pedir consejos.  Aunque bien intencionados, muchas veces el consejo de alguien puede estar sumamente apartado de la voluntad de Dios.
Por último, debes saber que Pablo estaba siendo acusado sin sustento.  Estaban conspirando para acabar con él y lo único que hizo fue obedecer a Jesús.  Que nos sirva de experiencia y entendimiento.  El hecho de atravesar momentos difíciles no quiere decir que estamos pecando o que no nos hemos reconciliado con el Señor.  El venir a Cristo no nos libra de pasar por momentos difíciles y tampoco significa que aquellos que sufren injusticias es porque han pecado.
Oración
Señor: te pido que controles mis palabras y mis reacciones.  No permitas que mis acciones destruyan sino que sean de edificación.  Dame un nuevo entendimiento y permite que mi corazón sea renovado.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

domingo, 1 de marzo de 2015

Hechos 24:10-16

Hechos 24:10-16


Cuando el gobernador, con un gesto, le concedió la palabra, Pablo respondió: sé que hace muchos años usted ha sido juez de esta nación; así que de buena gana presento mi defensa.  Usted puede comprobar fácilmente que no hace más de doce días que subí a Jerusalén para adorar.  Mis acusadores no me encontraron discutiendo con  nadie en el templo, ni promoviendo motines entre la gente en las sinagogas ni en ninguna otra parte de la ciudad.  Tampoco pueden probarle a usted las cosas de que ahora me acusan.  Sin embargo, esto sí confieso: que adoro al Dios de nuestros antepasados siguiendo este Camino que mis acusadores llaman secta, pues estoy de acuerdo con todo lo que enseña la ley y creo lo que está escrito en los profetas.  Tengo en Dios la misma esperanza que estos hombres profesan, de que habrá una resurrección de los justos y de los injustos.  En todo esto procuro conservar siempre limpia mi conciencia delante de Dios y de los hombres.


Cada decisión que tomamos tiene una consecuencia.  Buena o mala pero a cada acción le corresponde una reacción.  ¿Por qué digo esto?  Porque en la vida debes tener muy claro que tipo de acciones quieres tomar.  Pon atención a la defensa de Pablo.  No adula al gobernador Félix.  No dice mentiras.  No habla mal de sus acusadores.  Además, utiliza el momento de su acusación para hablar de Cristo.  Esto es saber tomar buenas decisiones.  Imagina por un momento que, después de haber sufrido una serie de injusticias, haber pasado malos ratos y haber sido golpeado, te encuentras ante la persona que puede “vengar” tus maltratos.  ¿Qué decides?  ¿Acusar y defenderte con todas tus fuerzas?  ¿Qué hizo Pablo?  ¿En qué puso énfasis en sus declaraciones?  Aunque no tenemos el tono que utilizó, me parece que hace más énfasis en su creencia y compromiso con el Camino que en tratar de demostrar que era inocente.  Definitivamente se declara inocente, pero al instante decide aprovechar el momento que tenía frente a Él y declara a Cristo.  ¡Esto es lo que nosotros tenemos que hacer!  No caer en los enredos.  No dejarnos llevar por nuestros sentimientos o instintos.  Debemos aprender a guiarnos por lo que manda Dios.  Él quiere que nuestra prioridad sea amarlo por encima de todas las cosas.  Además, quiere que amemos a nuestro prójimo.  Por último, quiere que cada día de nuestra vida, vayamos y hagamos discípulos a todos los rincones de la tierra, enseñándoles lo que nos ha enseñado y bautizándolos en el nombre de Cristo.  ¡Estas deben ser tus prioridades!  Entonces, cuando te encuentres en la posibilidad de “acabar” a alguien que ha hecho mal, piensa dos veces.  Cuando tengas frente a ti a una, dos o más personas, piensa dos veces antes de hablar.  Aprovecha cada momento.  Entiende que lo que digas o hagas tiene una consecuencia y, si eres seguidor de Jesús, debes buscar que esa consecuencia siempre sea dar un buen testimonio.  No pienses primero en ti y luego en Dios.  Las cosas funcionan al revés.  Te animo a que medites en tus acciones.  Piensa bien cómo actúas y qué testimonio das.  Piensa si realmente estás comprometido con Dios y Él es tu prioridad.  Piensa en cada decisión que has tomado por tu cuenta y a dónde te ha llevado.  Piensa cada decisión que has tomado obedeciendo a Dios y a dónde te llevó.  ¿Cuál fue mejor?  ¿Cuál trajo paz a tu vida?  Debes ser inteligente y aprender a tomar buenas decisiones.  Que tus acciones tengan una reacción positiva y no a la inversa.
Oración
Padre nuestro: alabado seas.  Gracias por fijarte en mí.  Gracias por tu amor y por permitirme venir a Ti para pedir perdón y llenar mi vida de esperanza.  Hoy te pido que pueda aprender a que mis acciones siempre produzcan buenas reacciones.  Te pido que pueda aprovechar cada momento para declarar mi fe y la reconciliación que ofreces a través de Jesús.  Gracias mi Señor.  En Cristo Jesús.  Amén

sábado, 28 de febrero de 2015

Santiago 3:7-8

Santiago 3:7-8
El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias marinas; pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.



En mi punto de vista, el ser humano es increíble. De hecho, pienso que la el periodo de la ilustración, tiene gran sentido pues en algún momento teníamos que notar la increíble “maquina” que es el cuerpo humano y la gran perfección con la que está hecha. Sin embargo, en lugar de apuntar hacia Dios después de admirarse tanto, se quedaron maravillados con el ser humano y no dieron el siguiente paso para reconocer al Creador. Una situación similar pasa con los pecados que cometemos. A veces se vuelven tan grandes, tan difíciles de cambiar, tan duros y complicados, que nuestra mirada se queda enfocada en la grandeza del pecado en sí y olvidamos que hay una grandeza aún mayor llamada Jesucristo.
La lengua puede caer dentro de esta categoría. La Biblia nos dice que es imposible domarla. Que incluso podemos domar bestias y otros animales pero nuestras palabras no.
¡Cómo puede ser posible! ¿Estamos destinados a no poder hacer nada? No. Existe una solución. En la carta a Tito, capítulo 3, podemos darnos cuenta que si bien, éramos esclavos de nuestros pecados, gracias al amor de Dios y el sacrificio de su unigénito Jesucristo, somos lavados y regenerados por la renovación del Espíritu Santo. Explico un poco más. Cuando aceptas que eres pecador y que tu relación con Dios debe ser restaurada, Jesucristo se vuelve el camino para llegar al Padre. Posteriormente, Dios envía a su Espíritu Santo a morar en aquellos que lo han reconocido. Éste a su vez, tiene el poder de renovar nuestras vidas desde el interior. Lo que antes era imposible, ahora es posible. Por lo tanto, si has aceptado a Cristo, no puedes seguir teniendo problemas con ningún pecado. Podrá tomar tiempo la perfección, pero debes estar seguro que la victoria sobre el pecado ya te fue dada. Entonces, cuando Santiago habla sobre la imposibilidad de domar la lengua ¿a qué se refiere? A que, mientras trates de realizarlo por tus propios medios, nunca lo lograrás. La única solución para poder domar la lengua es a través del trabajo de renovación del Espíritu Santo en tu vida.
Por último quiero tocar la descripción que da Santiago sobre la lengua: mal irrefrenable, veneno mortal. No tomes estos versículos a la ligera. La Biblia no insiste en un tema si no tiene gran trascendencia. Te invito a que vuelvas a analizar tus palabras, lo que dices o lo que te gustaría decir. ¿Puedes controlar tu lengua? ¡No! No te engañes. Mejor entrégala a Dios y permite que el Espíritu Santo comience la renovación para que a través de Él puedas domarla.

Oración
Padre: tu palabra está llena de sabiduría. Hoy quiero reconocer que no puedo domar mi lengua y pedirte que tu Espíritu Santo me lleve a lograrlo. No quiero que ese mal irrefrenable y veneno mortal estén en mi vida por mi lengua. Transfórmame Señor. Perdona mis pecados y escucha mi oración en el nombre de Jesús
Amén

viernes, 27 de febrero de 2015

1 Pedro 3:10-12

1 Pedro 3:10-12


En efecto, “el que quiera amar la vida y pasar días felices, guarde su lengua del mal y sus labios de proferir engaños.  Apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala.  Porque el Señor mira con buenos ojos a los justos y sus oídos están atentos a sus oraciones, pero mira con indignación a los que hacen el mal.




Muchas veces estamos atravesando tantas cosas en un mismo instante que olvidamos hacia dónde vamos.  Perdemos dirección y solamente queremos salir y tener algo de “luz”.  Terminamos viviendo día a día.  No sabemos qué hacer y nos sentimos desesperados.  Sabes, no eres el único que atraviesa momentos difíciles.  No eres el único que se siente solo.  Tampoco eres la “peor” persona en el mundo.  Dios te ama y mandó a su Hijo para que pudiéramos reconciliarnos con Él y sobretodo para tener comunión con Él.  Como creyentes, no debemos dejarnos arrastrar por lo que nos sucede.  Debemos tener una meta fija en todo momento: seguir a Cristo.  Para ello, Él nos dejó su palabra.  Los versículos de hoy nos dan la pauta para ello.  Nos dicen: qué hacer, qué decir y cómo hacerlo.
Guarda tu lengua del mal y de proferir engaños.  Santiago en su capítulo 3 nos advierte de este órgano tan pequeño pero que puede causar tanto daño.  Exalta a aquél que puede controlar su lengua pues al controlarla controla todo el cuerpo.  ¿Cuántas veces has dicho lo que no debías?  ¿Cuántas veces te has arrepentido por hablar de más?  ¿Cuántas veces has herido por no controlar tus palabras?  ¿Quieres saber lo que hay en tu corazón?  Pon atención a lo que dices y te abrirá los ojos.  ¿Cómo reaccionas cuando oyes críticas y juicios?  Guarda tu lengua y tus labios.  ¡Guárdala!  Así como se guarda la ropa de invierno en verano y viceversa, guarda tu lengua y aprende a utilizarla en el momento correcto.
Apártate del mal y has el bien.  Es voluntario.  No podemos tener como pretexto el que no sabíamos lo que estábamos haciendo.  Siempre tenemos elección.  Lo que pasa es que muchas veces estamos “tan adentro” que pensamos que no había opción.  Debemos aprender a estar alerta y con un alto discernimiento para entender, en dónde estamos, qué vemos, con quién estamos y qué conversaciones tenemos.  Créeme.  No estoy exagerando.  Si realmente queremos mantenernos apartados del pecado, debemos ir un paso adelante de las tentaciones.  Piensa en esto: si alguien quiere dejar de tomar, ¿Tiene sentido que vaya a bares o fiestas?  Cada acción tiene una reacción.  Si no piensas antes de actuar, simplemente te vas a encontrar del lado en el que no querías estar.  Por el contrario, si eres diligente y cuestionas lo que haces y quieres hacer, tu probabilidad de navegar correctamente es mucho mayor.
Busca la paz y síguela.  ¿Quién si no Dios puede dar paz?  Obviamente no se refiere a una paz efímera y misteriosa.  Se refiere a la paz que Dios da.  Solamente la podemos obtener estando pegados y sujetos a Él.  El seguirla involucra fortalecer tu comunión con Dios.  Esta es nuestra meta.  Mantenernos en el Señor.  Esta es la dirección que siempre debes tener.  En conclusión, si quieres tener días felices, debes: cuidar lo que dices, controlar lo que haces y mantenerte en la dirección correcta.  Solamente así podrás encontrar bendición y paz en tu vida.

Oración
Señor: gracias por tu palabra y por darme instrucciones para tener una vida plena.  Hoy entiendo lo importante de cuidar mi lengua y de controlar lo que salga de ella.  Comprendo también la importancia de mis actos y cómo tengo yo la decisión de prevenir estar en donde no debo y por consecuencia hacer lo que no debo.  Te pido me fortalezcas para poder caminar en tu dirección.  Quiero buscarte de día y de noche y recibir tu paz.  En Cristo Jesús.  Amén