miércoles, 12 de noviembre de 2014

Hechos 12:18-19

Hechos 12:18-19
Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte. Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí.



El rey no conoce la historia y es imposible que pudiera entender el hecho de que un ángel vino y liberó a Pedro. Realmente no tenía otra opción más que dudar de sus propios guardas. Injusto y triste pero cierto. Un día los soldados terminaron su día de trabajo y se fueron a sus casas. Al día siguiente, al terminar se les mandó matar. Si has perdido a un ser querido puedes entender perfectamente esto. Un día platicamos con él o ella y al día siguiente ya no está con nosotros. Recuerdo historias estando en la universidad de personas que habían sufrido un choque y que habían fallecido. También recuerdo de otra persona que tuvo una enfermedad sumamente grave y no pudo terminar la preparatoria y finalmente falleció. Personas que un día las vemos bien y al otro día simplemente ya no están.
No nos corresponde decidir cuándo ni cómo partiremos. Tampoco podemos evitar o influir que nuestros seres queridos se queden más tiempo. Esto me hace pensar en los soldados que cuidaban de Pedro. Probablemente algunos tenían familia y otros podían ser solteros. Tal vez alguno de ellos pensaba que mañana haría tal o cual cosa sin saber que no llegaría ese día. También pienso en aquellos que viven pensando que después tendrán tiempo para “arrepentirse”. Viven sin pensar en las consecuencias de sus actos. Hacen a un lado a Dios y piensan que así podrán seguir hasta que les parezca suficiente. La verdad es que así seguirán pero hasta que al Señor le parezca suficiente. La carta de Santiago nos recuerda que la vida es como una neblina que se disipa en un instante por lo que debemos ser humildes y reconocer que no tenemos el control que pensamos sobre ella.
Siempre resulta difícil hablar sobre la muerte. Principalmente porque nunca podemos tener una respuesta satisfactoria para aquellos que han sufrido la pérdida. Con los versículos de hoy podemos y debemos recordar que nosotros no decidimos el cuándo ni el cómo seremos llamados. Podemos estar realizando nuestras tareas diarias y de un momento a otro no habrá más días.
Por último quiero tocar un tema delicado. Los deseos de venganza. En este caso, sabemos que Herodes fue el responsable directo de la muerte de los soldados por lo que las familias de los mismos podrían enfurecerse contra el rey. Cuidado, la venganza no es de nosotros. El juicio lo realiza Dios y es Él y solo Él quien llama a rendición de cuentas. Herodes va a tener su propio juicio así como todos aquellos que te hayan hecho algo. No busques la venganza porque no te pertenece. A ti te corresponde perdonar…

Oración
Padre: no es fácil entender el por qué te llevas a la gente. Te pido que pueda ser humilde y valorar los días que me permites estar aquí junto con aquellos que me rodean. Quiero vivir agradecido y reconociendo que así como das también quitas en tu plan perfecto. Gracias por tu amor, en el nombre de Jesús. Amén

martes, 11 de noviembre de 2014

Hechos 5:6-8


Hechos 5:6-8


Después de pasar entre los judíos unos ocho o diez días, Festo bajó a Cesarea, y al día siguiente convocó al tribunal y mandó que le trajeran a Pablo.  Cuando éste se presentó, los judíos que habían bajado de Jerusalén lo rodearon, formulando contra él muchas acusaciones graves que no podían probar.  Pablo se defendía: no he cometido ninguna falta, ni contra la ley de los judíos ni contra el templo ni contra el emperador.


Los envío como ovejas en medio de lobos.  Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas (Mateo 10:16).  Yo sé que es difícil recibir acusaciones falsas.  Sé que es difícil recibir ataques injustificados.  Sé también que duele cuando nos lastiman o nos traicionan.  ¿Pero sabes algo?  Debes aprender a tener dominio de tu cuerpo, de tu mente y de tus reacciones.  No puedes ir por el mundo tratando de vengar cada daño que te han hecho.  No puedes andar buscando descargar tu ira en el momento en que se te presente una oportunidad.  Estos deseos no provienen de Dios sino de tu naturaleza carnal.  Estos deseos y pensamientos son los que debes entregar a Dios y pedir que los remueva de tu interior.  La palabra de Dios nos ayuda a entender con más claridad el propósito de tu vida y la mía junto con las dificultades que atravesaremos.  ¿Quiénes somos?  Ovejas.  ¿Cómo debemos reaccionar?  Con inteligencia y humildad.  ¿Qué enfrentaremos?  Lobos.  ¿Qué nos harán?  Querrán devorarnos.  ¿Lo puedes ver?  Con la biblia nos podemos preparar para lo que ha de venir.  En los equipos de rescate, constantemente realizan simulacros de posibles emergencias que pudieran ocurrir.  ¿Con qué fin?  El día que una situación se presente, ellos estarán mejor preparados para actuar con la cabeza fría y enfocada en resolver lo que se presente.  Así estaba Pablo y así debemos estar nosotros.  Preparados.  Listos para lo que venga.  No distraídos sino enfocados y listos para encontrarnos entre lobos y reaccionar sabia y sencillamente.  Medita en esto: ¿qué tipo de reacción quieres tener si te encuentras en medio de lobos y no te has preparado para lo que estás atravesando?  Suena ilógico pero así somos.  Como dice el dicho “queremos ir a la guerra sin fusil”.
Date cuenta de los ataques que estaba recibiendo Pablo.  Tenía a varias personas en su contra y en su cara mintiendo y viéndolo con odio y coraje.  Tratando de intimidarlo y hacerlo sentir mal.  Buscaban su muerte.  Buscaban acabar con él en cualquier momento.  ¿Intimidante?  ¡Seguro que sí!  Pero Pablo pasó dos años encarcelado preparándose para este momento.  Sin temor, se defendió como serpiente y paloma.  Soy inocente.  Suena sencillo pero sus palabras son sumamente eficaces y profundas.  No les dijo mentirosos.  No los atacó.  No trató de explicar que estaban poniendo una trampa en su contra.  Con su respuesta los dejó sin oportunidad para más provocación.  ¡Así debemos reaccionar!  No por instinto ni por impulso sino con meditación y sabiduría queriendo seguir los pasos de Jesús.
Es normal atravesar este tipo de circunstancias.  No te extrañes ni sientas que Dios se ha alejado.  Él está ahí.  Te está viendo.  Prepárate.  Lee y estudia la Biblia.  Ora constantemente.  Busca consejo de alguien familiarizado con los principios de Dios.  Así, podrás estar mejor preparado para ser sabio y humilde en tus acciones.
Oración
Padre nuestro: Tú eres omnipresente y eres Santo.  Permite que mi prioridad sea buscar tu reino y aprenda a vivir conforme a tu voluntad y no la mía.  Quiero aprender a ser sabio y sencillo y a estar preparado para lo que pueda venir.  Te doy gracias por darle sentido a mi vida y por estar siempre ahí cuando más te necesito.  Te pido traigas paz a mi corazón.  En el nombre de Jesús te lo pido.  Amén 

domingo, 9 de noviembre de 2014

Colosenses 1:17-18

Colosenses 1:17-18
Él (Cristo) es anterior a todas las cosas, que por medio de Él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero.



Para complementar el principio de que Cristo es Dios y que siempre ha existido, podemos analizar Juan 1:1-3 en la que dice que en el principio ya existía el Verbo (Cristo) y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Por medio de Él (Cristo) todas las cosas fueron creadas.
¿De qué te sirve saber que Cristo fue antes que todo, que es la cabeza de la iglesia y el primero en la resurrección?
Voy a empezar por la resurrección. En la historia del descubrimiento de América, sabemos que se dio por buscar nuevas rutas para llegar a las Indias pues a través de Europa se encontraban bloqueadas. Imagina a aquellos que estaban subiendo a las carabelas sin tener idea de qué esperar. Tal vez algunos seguían pensando que la tierra era cuadrada y que caerían a un precipicio, otros tendrían otro tipo de miedos e incertidumbres. Finalmente, emprendieron el viaje y llegaron. No a su destino pero sí a América. Los siguientes viajes, aunque complicados por las aguas y el clima, fueron distintos pues la gente sabía que llegaría a algún lado y no perecería en medio del mar. Así pasa con el camino que Cristo nos ha trazado con la resurrección. Ninguno de nosotros podría haberlo hecho antes. Ninguno de nosotros sabría cómo llegar a nuestro destino final. Gracias a que Él nos muestra el camino, podemos quitar toda esa incertidumbre que hay alrededor de la muerte y nuestro destino final. Gracias a la resurrección de Cristo, ahora tenemos una vereda bien trazada con destino a su presencia.
Con respecto a Cristo siendo la cabeza de la iglesia me parece el fundamento para funcionar como congregación que desea seguir sus pasos. Cada vez que se presenta un problema en las congregaciones, están prácticamente ligadas a que una de las partes no está entendiendo quién es la cabeza principal. A veces bajamos la mirada y pensamos que aquellos que tenemos enfrente son los líderes y cabezas. No. Solamente hay un líder al cual todos servimos llamado Jesús. Este líder nos dejó el ejemplo de que, aún siendo el Señor de todo, lavó los pies de sus discípulos. Ahora, si nuestra “cabeza” lava los pies y su vida es de servicio, ¿qué nos corresponde hacer? Lo mismo. Siempre que estés en un grupo que siga a Cristo, debes estar atento y promover que siempre sea Él la cabeza. Que sea Él quien de la dirección, el propósito y el paso que se debe tener. Es fácil que, como humanos, nos queramos adueñar de lo que le corresponde a Dios.
Por último, es importante que tengas la convicción de que, a través de Cristo, toda la tierra fue creada y funciona. Me gusta que dice: por medio de Él (las cosas) forman un todo coherente. No fue una creación sin sentido ni caprichosa. Tiene un propósito. Está bajo control y se mantiene bajo su mandato. Ahora medita sobre estas características de Cristo y cómo pueden impactar tu vida.

Oración
Señor: Gracias por la vida de Jesús. Gracias porque ahora tenemos un camino bien definido y borra toda incertidumbre. Te pido que pueda llevar una vida de obediencia y que pueda entender tu palabra. Permite que entienda el valor de lo que hizo Cristo en la resurrección, al ser el creador de todo y como cabeza de la iglesia. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

sábado, 8 de noviembre de 2014

Hechos 4:8-10

Hechos 4:8-10

Pedro, lleno del Espíritu Santo, les respondió: Gobernantes del pueblo y ancianos: hoy se nos procesa por haber favorecido a un inválido, ¡y se nos pregunta cómo fue sanado! Sepan pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret crucificado por ustedes pero resucitado por Dios.


Si te preguntan: ¿es mejor hacer el bien o el mal? Tienes tres respuestas: el bien, el mal y depende. Cuando tus principios son sólidos contestas el bien. Cuando no te importa nada más que tu vida y lo que hay a tu alrededor que te afecte personalmente dices depende. Y los que contestan el mal son por los que tenemos que orar pues sus caminos se encuentran sumamente torcidos. Pero quiero enfocarme en los que podríamos contestar depende. Analicemos esto: todos los actos tienen consecuencias. Si nos dijeran que nos meteremos en problemas por decir que creemos en Jesús, ¿lo diríamos abiertamente? O mejor solamente lo compartimos con nuestros seres cercanos. ¿Qué tal cuando en el trabajo te piden que mientas? Si no lo haces tu puesto puede estar en riesgo y si lo haces, bueno, ya sabes lo que Dios piensa al respecto. Pienso en cada circunstancia en la que hacer el bien nos puede causar un conflicto y preferimos mejor no hacer nada… nos gusta nuestro confort. Nos gusta nuestra vida y no queremos alterarla o meternos en problemas. Se llama egoísmo.
Dios nos quiere firmes y totalmente dependientes a Él. No quiere que dudemos. No quiere que digamos depende. Quiere que acudamos a Él y le entreguemos nuestras circunstancias pidiendo Su dirección y sobre todo Su paz.
Pedro y Juan decidieron hacer el bien sin dudar. Sanaron a un paralítico. ¿Las consecuencias? Fueron llevados presos y estaban siendo interrogados. Dentro de las muchas posibles respuestas que podrían haber contestado los discípulos, Pedro aprovecha ese instante y comienza a predicar a Jesús y la resurrección. Abiertamente les dice que Jesús fue quien sanó al paralítico. Expone lo irónico que es el estar siendo interrogados por haberlo sanado y comparte cómo la crucifixión de Jesús terminó con Dios resucitándolo.
A veces seguir a Dios firmemente traerá problemas o señalamientos como con los discípulos. Tú habrás hecho lo correcto al obedecer y servir a Dios pero aún así, la gente te señalará y cuestionará. La Biblia nos enseña cómo reaccionar ante situaciones que, aunque parezcan ridículas, sucederán. Pedro no se enojó y quejó ante las autoridades por la injusticia que estaba pasando. Por el contrario, habló de Jesús y expuso que fue crucificado y que resucitó. Hagamos lo mismo. Entendamos que siempre es mejor escoger el camino de Dios, dejemos a un lado nuestro confort y cambiémoslo por los constantes retos de seguir a Dios con la certeza de que Él está al mando de todo.

Oración
Señor: a veces es difícil seguirte pues debo enfrentarme a mi mismo y a mucha gente a mi alrededor para hacerlo. Quiero entregarte mi vida y seguir tu camino dejando atrás mi egoísmo y dedicarme a servirte. Ayúdame a compartir a Jesús como tus discípulos lo hicieron, aprovechando cada instante que les brindaste. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

viernes, 7 de noviembre de 2014

Hechos 5:29-31

Hechos 5:29-31
“¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!” Respondieron Pedro y los demás apóstoles. El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, a quién ustedes mataron colgándolo de un madero. Por su poder, Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.



¿Cómo compartir la palabra de Dios? Anunciando el propósito al que vino Jesús: vino para darnos arrepentimiento y perdón de pecados; explicando que fue crucificado por nuestros pecados siendo libre de mancha; que vino para reconciliarnos con Dios Padre. Vuelve a leer los versículos y pon atención a la manera en que Pedro y los apóstoles hablan. Tenían muy claro el evangelio y su misión de compartir a Jesús. Hablaron con la verdad y no les importó incomodarlos: el Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús a quién ustedes mataron en una cruz. No los están criticando. No están haciendo alboroto con la gente sobre cómo fue posible que pasara esto. No hay chisme de por medio sino la verdad confrontando al Consejo. Ustedes aprobaron la crucifixión de Jesús mientras que el Dios de Abraham lo resucitó y lo sentó a su diestra. Cuando hablamos de Cristo no podemos ocultar nada. Por ejemplo, si alguien está engañando a su pareja y le platicamos del Señor sin decir que lo que está haciendo está mal, nosotros estamos peor. No podemos pasar por alto u omitir lo que la gente está haciendo por compartir un evangelio que no levante conflicto o incomode. Si bien Cristo nos ama y murió por nosotros, la palabra nos dice que Dios aborrece el pecado. ¿Cómo hablar del amor de Dios sin el arrepentimiento de pecados?
Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres…
Esta frase es peligrosa si la sacamos de contexto. Los discípulos están frente al Consejo que era un grupo de judíos que lideraban a los israelitas espiritualmente. Recuerda que Roma era la autoridad jurídica y le permitía a Israel tener una especie de sub gobierno espiritual. Entonces, cuando dicen que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres no implica que debamos faltar a las autoridades. De hecho, la palabra nos dice que debemos obedecerlas. ¿Qué querían decir entonces? Que Jehová es la autoridad máxima. Que no siguen a los hombres sino a Dios. ¿Cómo se aplica para nosotros? Que en nuestro día a día, siempre debemos actuar en obediencia a Dios por encima de lo que nuestro líder espiritual pueda decir. Los discípulos entendieron que Jesús era el Hijo de Dios y que las profecías se cumplieron en Él por lo que sería un error no seguirlo. Tú y yo debemos ser cuidadosos de nuestra congregación. Debemos buscar que Jehová sea siempre el centro de todo lo que se predica. No una persona o grupo sino Dios. No hagas nada que te pidan que no sea conforme a la voluntad de Dios pues tu deber es obedecerlo a Él antes que a los hombres.

Oración
Dios: me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Abre mis ojos y no permitas que siga escondiendo y justificando mis pecados. Te pido que siempre te siga y obedezca por encima de lo que digan los hombres. En Cristo Jesús.
Amén

jueves, 6 de noviembre de 2014

Hechos 17:29-31

Hechos 17:29-31

Por tanto, siendo descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano.  Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan.  Él ha fijado un día que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado.  De ello ha dado pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos.


En un libro que leí, el autor hablaba sobre un personaje interesantísimo: Ghandi.  Este hombre pudo derribar a un ejército y vencer a una nación poderosa a través de la no violencia y promoviendo el amor entre los unos y los otros.  Siguió a la perfección el amor al prójimo del que habla Jesús.  Considerado como una buena persona y que realizó extraordinarias cosas en su vida, dando ejemplos de la sencillez y congruencia que podemos tener al hablar y actuar, resulta difícil pensar si ese hombre está en el cielo o no.  Pero no se trata de hacerla de Dios para que nosotros decidamos y tristemente como creyentes caemos en esta mala costumbre de hablar sobre quién sí y quién no ha entrado al cielo al morir.  La biblia nos dice que solamente podemos ir a la presencia del Padre a través de Jesús.  Si Ghandi no reconoció a Cristo, por consecuencia, cuando sea juzgado, no tendrá Redentor que pague por sus pecados.  No caigamos en el error de juzgar quién es y quién no es digno de entrar en el cielo.  Por otro lado, tampoco omitamos el hecho de que Dios nos juzgará y el lugar donde pasemos nuestra eternidad dependerá de nuestra decisión en la tierra sobre aceptar o no a Jesús como Salvador y Señor.
Pablo no tuvo miedo de hablar sobre el juicio de Dios a pesar de que no conocía a nadie de su público.  No consideró que fuera un tema “delicado” o tabú.  Claramente anunció que seremos juzgados y que por esta razón mandó a su Hijo para que nos arrepintamos y reconciliemos con Él.  En ocasiones me han preguntado sobre cómo compartir a Cristo.  Qué decir y qué no decir.  Mucha gente piensa que no deben hablar del juicio de Dios porque “espantan” a los que oyen pues no es fácil de entender.  Si bien, no creo que exista una lista con 5 pasos a seguir para la perfecta predicación, me parece que no debemos encerrarnos a una o dos características del Señor.  Si resulta congruente y necesario, debemos hablar de cada detalle de Jehová.  No podemos omitir que cada uno de nosotros seremos juzgados por pensar que es muy “duro” de escuchar.
Por otro lado, me gusta cómo Pablo aclara quién es Dios.  No está hecho por oro ni plata o cualquier piedra preciosa.  Esta es nuestra forma de pensar y limitamos a Dios a lo que conocemos y comprendemos.  Pensamos en piedras preciosas y en algo grandioso y se lo adjudicamos a Dios.  Dios es Dios.  Creador y Todopoderoso.  ¿Por qué insistimos en darle dimensiones humanas?  ¡Es imposible!  Pablo nos dice, no trates de encasillar a Jehová.  Va más allá de lo que puedas imaginar.  Ni lo más precioso que ves en este mundo puede asimilarse a su grandeza.  No puedes capturar su imagen con una escultura ni limitar su tamaño con un gran templo.  Este es el Dios de la biblia.
Oración
Padre: perdona mis pecados y límpiame.  Quiero reconciliarme contigo y pasar mi eternidad junto a Ti.  Hoy entiendo que no estás en un templo o en una escultura sino que eres omnipresente y omnipotente.  Perdóname si he juzgado y criticado.  No permitas que mi corazón se llene de soberbia y sea humilde y sencillo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Marcos 16:6

Marcos 16:6

Mas él (ángel) les dijo: no os asustéis; buscáis a Jesús el nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí, mirad el lugar en donde le pusieron.  


La semana pasada se celebró a un hombre que fue crucificado hace más de dos mil años.  El tiempo se dividió y ahora se habla de antes y después de que existiera.  Muchos lo consideran un hombre maravilloso.  Muchos tienen imágenes de él y las adoran.  Pero hoy quiero recordarte exactamente lo que la biblia nos dice que pasó.  Que Dios, no aferrándose a ser Dios, se hizo hombre.  Para demostrarnos su amor incondicional, misericordia y gracia, envió a su Unigénito para que sufriera en nuestro lugar, el castigo y la paga de nuestros pecados a través de su muerte.  Y al hacerse hombre venció al pecado y a la muerte pues fue crucificado para posteriormente resucitar al tercer día tal y como lo había dicho.  Si hay algo que diferencia a los seguidores de Jesús de cualquier otra creencia, es este principio.  Jesús resucitó.  Jesús no está en su tumba.  Él está a la diestra del Padre y reina.
Ahora, ¿De qué te sirve este evento?  ¿Por qué debes celebrarlo?  ¿Qué impacto tiene en tu vida?  Tristemente, la resurrección de Jesús se ha desviado de su propósito original.  Hoy en día, tenemos personas que continúan golpeando sus cuerpos y buscando ser perdonados de sus pecados a través de sus sacrificios y “buenas obras” y todo esto lo realizan para agradar a Dios y se dicen seguidores de Cristo.  El sacrificio de Dios sirvió para limpiar todos tus pecados al momento en que te declaras culpable y aceptas a Cristo como tu Salvador y Señor.  No necesitas más sacrificios.  No necesitas realizar buenas obras.  Necesitas la sangre de Jesús para ser limpiado y perdonado.  Por otro lado, la resurrección, lo que el día de ayer muchos de nosotros celebramos, sirvió para recordarnos que nuestro Dios no solo ha vencido a la muerte, sino que nos espera una vida eterna a su lado después de pasar por esta vida terrenal.  Nos recuerda que hay esperanza.  Nos recuerda que no todo está en este mundo.  Nos recuerda que algún día moriremos y estaremos en su presencia.  La resurrección de Cristo es la culminación de su mensaje.  El punto máximo donde envuelve cada detalle de lo que vino a hacer.  Sin ella, tu relación con Dios no está completa.  No puedes creer y seguir a Jesús si no has aceptado su resurrección.  Asimismo, no puedes solamente aceptar la resurrección brincándote la crucifixión.  Gracias a la resurrección podemos tener un panorama completo de nuestro paso por la tierra.  Aunque nacimos aquí, no pertenecemos a este mundo pues, nuestro Dios, nos ha adoptado y hecho linaje suyo.  Ahora pertenecemos a Él y su reino no está aquí sino en los cielos.  Gracias a la resurrección podemos entender el por qué Jesús nació en un pesebre.  En la ciudad más pequeña e insignificante.  Por qué tuvo la profesión considerada de menor prestigio.  Por qué entró en un burro y no un caballo a Jerusalén.  Por qué sufrió la muerte más baja y cruel.  Para demostrarnos que en esta vida, nuestro principal objetivo es servir al Dios Todopoderoso.  A Dios Padre.  Para enseñarnos que Él era, es y será.  Para enseñarnos que no debemos estar afligidos por lo que pueda suceder sino que podemos vivir confiados en Él.  Para mostrarnos que hay otra forma de vivir.  Para mostrarnos que Él es Dios, que Él reina, que Él vive y que servirle, es la mejor decisión que puedes tomar.
Oración
Padre: hoy entiendo que has venido al mundo para tomar mi cruz y morir por mí.  Te doy gracias por darme este regalo tan impresionante que no merezco.  Hoy entiendo y pido que Jesús me limpie y sea mi Señor y Salvador.  Hoy entiendo y reconozco que no solo murió por mí sino que se levantó de los muertos al tercer día de haber sido crucificado venciendo a la muerte.  Padre, hoy entiendo que hay una mejor manera de vivir al servirte y buscarte y así quiero vivir.  Te pido transformes mi vida.  Gracias.  Gracias por tu sacrificio.  Gracias por no dejarme caer más y rescatarme.  Gracias en el nombre de Jesucristo.  Amén