domingo, 2 de noviembre de 2014

1 Pedro 1:10-11

1 Pedro 1:10-11


Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y observaron esta salvación.  Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos.



Hoy en día, algunas personas dicen que el antiguo testamento es muy distinto al nuevo testamento.  Cuando Pedro escribe estas palabras, los judíos cuestionaban el evangelio y por ello explica con detalle cómo lo que estaba escrito no tiene diferencia con el evangelio sino al contrario, cumplía con todo lo que se había anunciado.  Por esta razón, resulta de suma importancia que leas y estudies la biblia.  Ojo, no estoy diciendo que lo importante es ser un erudito en ella.  No.  Todo ese conocimiento debe estar de la mano de transformación en tu vida.  De nada sirve conocer y memorizar infinidad de versículos si tu corazón no es renovado.  Necesitamos nacer de nuevo y entregar nuestra vida a Aquél que se entregó por nosotros.  De Él es a quien Pedro se refiere y a quienes los profetas se referían.  Anunciaron una salvación.  Anunciaron que vendría gloria y buenos tiempos.  Pero también anunciaron sufrimientos.  En otras palabras, anunciaron la vida de Jesús.  Nos trajo testimonio.  Sufrió por cada uno de nosotros siendo santo y perfecto, pero lo más importante, es que entendamos que no se quedó en la cruz.  Su sacrificio dio fruto.  Ahora está junto al Padre.  Ahora hay gloria y su sufrimiento nos ha librado de las cadenas del pecado.  Juan 8:32 dice que la verdad nos hará libres.  Cristo es la verdad.  Su vida, su muerte y su resurrección nos han dado la oportunidad de ser libres.  Debes saber también que no todos son libres.  Solamente aquellos que reciben a Jesús y entregan sus vidas a Él.  No lo digo yo.  Lo dice Dios en su palabra.  Hay gente allá afuera diciendo y pensando que todos son hijos de Dios y que todos participan de su gracia.  Si bien, todos tienen la puerta abierta para ser reconciliados por lo que Cristo hizo, solamente aquellos que confiesen Su nombre y lo reciban podrán tomar parte en la comunión con Él.
Los profetas anunciaron la gracia de Dios.  Ellos tenían al Espíritu diciéndoles lo que habría de ocurrir.  Hoy esa gracia está disponible para tu vida.  No conozco lo que estés atravesando en estos momentos.  No sé si ya has recibido o no a Jesús.  Pero si de algo estoy convencido es que Él es el único que puede llevarte por el mejor camino posible.  Él es el único que puede sacarte de esa oscuridad.  Él es el único que puede renovarte y llenarte de su amor y consuelo.  Él es el único que no te va a fallar.  Él es el único que te perdonará y estará siempre con los brazos abiertos esperando tu regreso.  Él ya se entregó por ti.  Él ya sufrió por ti.  Es inimaginable lo que tuvo que sufrir.  Su cuerpo estaba prácticamente irreconocible.  Lo hizo por ti y por mí.  Lo hizo porque nos ama.  Te ama.  Es tiempo de acudir a Aquél que nos ama y quiere lo mejor para nosotros.  Reconcíliate.  Renuévate.  Deja que Dios te guíe conforme a su palabra.

Oración
Señor: gracias por haber mandado a Jesús a morir por mis pecados.  Te pido perdón por todas mis faltas.  Te pido que pueda recibir tu gracia y participar en la salvación que Cristo ofrece.  Te pido que dirijas mi vida.  Te pido que ilumines mi camino.  He tomado malas decisiones y no quiero dar más pasos que no sean conforme a tu voluntad.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Hebreos 7:14-19

Hebreos 7:14-19

Es evidente que nuestro Señor procedía de la tribu de Judá, respecto a la cual nada dijo Moisés con relación al sacerdocio.  Y lo que hemos dicho resulta aún más evidente si, a semejanza de Melquisedec, surge otro sacerdote que ha llegado a serlo, no conforme a un requisito legal respecto al linaje humano, sino conforme al poder de una vida indestructible.  Pues de Él se da testimonio: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.  Por una parte, la ley anterior queda anulada por ser inútil e ineficaz, ya que no perfeccionó nada.  Y por la otra, se introduce una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios.


Noé halló gracia delante de Dios.  Lot halló gracia delante de Dios.  Moisés halló gracia delante de Dios.  Rut halló gracia delante de Dios.  David halló gracia delante de Dios.  Josué halló gracia delante de Dios.  José halló gracia delante de Dios.  Pudiera seguir todavía más con esta lista pero creo que es claro que quiero hablar de la gracia del Señor.  Cuando Cristo vino, simplemente confirmó que la gracia de Dios es lo que ha abundado siempre.  Date cuenta de cuánto se menciona la gracia en el antiguo testamento.  La gracia es el único elemento para poder ser reconciliados con Dios.  El sacrificio era una forma gráfica de entender lo que el pecado hace y la forma en la que se tiene que pagar por ellos.  Piénsalo.  Los judíos estaban teniendo problemas para acomodar a Cristo dentro de su religión y sus parámetros.  El autor está aclarando cómo Cristo entra perfectamente dentro del plan de Dios.  Cómo su sacerdocio viene a reemplazar uno imperfecto por uno perfecto.  El sacerdocio era imperfecto porque no tenía la autoridad para perdonar los pecados sino que tenía que estar sacrificando animales constantemente.  Además, la gente no entendía que era la gracia y misericordia de Dios la que realmente los estaba perdonando.  Dios es amor.  La esencia misma del amor.  Cristo por consecuencia tiene las mismas características.  Él vino por amor.  Vivió por amor.  Murió por amor.  Resucitó por amor.  Siempre obedeciendo al que le envió.  De esta manera establece su nuevo sacerdocio.  Uno perfecto e incorruptible.  Dejando atrás cualquier situación de genealogía o incluso de posición económica para poder ofrecer sacrificios y tener “perdón de pecados”.  ¡Por eso hay esperanza!  Porque la ley anterior era ineficaz.  Ahora, cómo podemos evitar caer en la misma situación que los judíos de ese entonces e identificar lo que sucede hoy en día con lo que estamos aprendiendo de este pasaje.  Entendiendo que Cristo vino a establecer el único medio de comunicación entre nosotros y Dios.  Entendiendo que nuestras obras (como la ley anteriormente) son ineficaces.  Aceptando que solamente a través de la gracia podemos ser perdonados.  Entendiendo que no hay poder humano que pueda interceder por nosotros.  Cristo rompe con la línea del sacerdocio humano para establecer un nuevo sacerdocio que proviene de Dios.  Perfecto y eterno.

Oración

Señor: aquí estoy.  Humillado.  Reconociendo que tu gracia es maravillosa.  Reconociendo que Cristo es mi Señor y mi Salvador.  Te pido perdones mis pecados y pueda dar testimonio de la esperanza que tu nos das.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén

viernes, 31 de octubre de 2014

Hebreos 8:1-2

Hebreos 8:1-2
Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, aquel que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en el cielo, el que sirve en el santuario, es decir, en el verdadero tabernáculo levantado por el Señor y no por ningún ser humano.


Por un lado, estamos nosotros tratando de sobrevivir.  Por el otro, está Dios buscándonos todos los días para que nos reconciliemos con Él.  Por un lado estamos buscando sentido a nuestra vida.  Por el otro está Dios con sus manos abiertas esperando a que lo veamos y abramos nuestros brazos para recibirlas.  Por un lado estamos aferrados a lo que tenemos.  Por el otro, no tenemos idea de cuánto nos estamos perdiendo por no voltear al Señor.  Por un lado nos sorprendemos de los templos u otro tipo de arquitectura mientras que por el otro no podemos comprender lo que significa leer que hay un tabernáculo levantado por el Señor y por ningún ser humano.
Hay una línea que divide lo espiritual de lo carnal.  Es importante encontrarla.  Es importante respetarla y aprender a mantenernos del lado correcto en todo lo que hacemos.  No podemos traspasarla para algunas cosas y al mismo tiempo permanecer en la espiritual.  O se está de un lado o se está del otro.
¿Por qué escribo esto y qué tiene que ver con el pasaje de hoy?  Al leer los versículos me doy cuenta de lo poco que entendemos a Dios y lo mucho que lo limitamos.  Confiamos más en lo que podemos oír y tocar en lugar de la palabra de Aquél que es alabado en el cielo.  Tenemos a un sacerdote que intercede por nosotros y está sentado a la diestra de Dios.  ¡Nos ama!  Quiere llenarnos de bendiciones.  Sin embargo nosotros no le entregamos nuestra vida.  ¿Por qué?  ¿Por qué cuesta tanto trabajo dejar atrás todo y perseguir una vida entregada al Señor?  Sé que no soy el único que se ha cuestionado esto.  Espero tú también te lo hayas preguntado pues es señal de nuestro deseo de seguirle y romper con tantas cosas que estorban en nuestra comunión con Él.  El pasaje nos dice que Cristo está a la derecha del Padre (Majestad).  Nos dice que habita en donde ningún ser humano ha construido.  ¿No te parece increíble?  ¿Qué más podemos pedir?  Cristo murió por nosotros.  Resucitó para estar con el Padre e interceder por nosotros.  Quiere ser nuestro sacerdote.  No necesitamos realizar ningún sacrificio.  Él ya hizo todo.  Insisto.  ¿Qué más podemos pedir?  Sin embargo nos cuesta trabajo morir a nosotros y tomar su cruz.  Nos cuesta trabajo compartir de Él en el trabajo o con nuestros vecinos.  Nos cuesta trabajo creer que pueda hacer algún milagro en nuestra vida.  No tiene sentido.  Si realmente creemos en la biblia no podemos seguir así.  Si realmente somos seguidores de Él, nuestra vida, nuestras acciones, deben de confirmar esa creencia y convicción.  De lo contrario nos estamos engañando.  Estamos en un juego de apariencias donde tristemente nosotros somos los únicos perjudicados.  Piénsalo.  ¿En dónde estás parado?

Oración

Señor y Padre mío: alabado seas.  Has hecho todo por mí y yo no merezco tanto.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido perdón por ignorarte y no dejarte reinar en mi vida.  Quiero tomar tu cruz y seguirte.  Quiero dejar atrás todo lo que estorba en mi comunión contigo.  Quiero mirar a la meta que es a tu lado y caminar confiado en que Tú alumbras mis pasos.  Gracias mi Señor.  Gracias por tanto que me das.  En Cristo Jesús.  Amén.

jueves, 30 de octubre de 2014

Hebreos 8:1-2

Hebreos 8:1-2
Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, aquel que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en el cielo, el que sirve en el santuario, es decir, en el verdadero tabernáculo levantado por el Señor y no por ningún ser humano.


Por un lado, estamos nosotros tratando de sobrevivir.  Por el otro, está Dios buscándonos todos los días para que nos reconciliemos con Él.  Por un lado estamos buscando sentido a nuestra vida.  Por el otro está Dios con sus manos abiertas esperando a que lo veamos y abramos nuestros brazos para recibirlas.  Por un lado estamos aferrados a lo que tenemos.  Por el otro, no tenemos idea de cuánto nos estamos perdiendo por no voltear al Señor.  Por un lado nos sorprendemos de los templos u otro tipo de arquitectura mientras que por el otro no podemos comprender lo que significa leer que hay un tabernáculo levantado por el Señor y por ningún ser humano.
Hay una línea que divide lo espiritual de lo carnal.  Es importante encontrarla.  Es importante respetarla y aprender a mantenernos del lado correcto en todo lo que hacemos.  No podemos traspasarla para algunas cosas y al mismo tiempo permanecer en la espiritual.  O se está de un lado o se está del otro.
¿Por qué escribo esto y qué tiene que ver con el pasaje de hoy?  Al leer los versículos me doy cuenta de lo poco que entendemos a Dios y lo mucho que lo limitamos.  Confiamos más en lo que podemos oír y tocar en lugar de la palabra de Aquél que es alabado en el cielo.  Tenemos a un sacerdote que intercede por nosotros y está sentado a la diestra de Dios.  ¡Nos ama!  Quiere llenarnos de bendiciones.  Sin embargo nosotros no le entregamos nuestra vida.  ¿Por qué?  ¿Por qué cuesta tanto trabajo dejar atrás todo y perseguir una vida entregada al Señor?  Sé que no soy el único que se ha cuestionado esto.  Espero tú también te lo hayas preguntado pues es señal de nuestro deseo de seguirle y romper con tantas cosas que estorban en nuestra comunión con Él.  El pasaje nos dice que Cristo está a la derecha del Padre (Majestad).  Nos dice que habita en donde ningún ser humano ha construido.  ¿No te parece increíble?  ¿Qué más podemos pedir?  Cristo murió por nosotros.  Resucitó para estar con el Padre e interceder por nosotros.  Quiere ser nuestro sacerdote.  No necesitamos realizar ningún sacrificio.  Él ya hizo todo.  Insisto.  ¿Qué más podemos pedir?  Sin embargo nos cuesta trabajo morir a nosotros y tomar su cruz.  Nos cuesta trabajo compartir de Él en el trabajo o con nuestros vecinos.  Nos cuesta trabajo creer que pueda hacer algún milagro en nuestra vida.  No tiene sentido.  Si realmente creemos en la biblia no podemos seguir así.  Si realmente somos seguidores de Él, nuestra vida, nuestras acciones, deben de confirmar esa creencia y convicción.  De lo contrario nos estamos engañando.  Estamos en un juego de apariencias donde tristemente nosotros somos los únicos perjudicados.  Piénsalo.  ¿En dónde estás parado?

Oración

Señor y Padre mío: alabado seas.  Has hecho todo por mí y yo no merezco tanto.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido perdón por ignorarte y no dejarte reinar en mi vida.  Quiero tomar tu cruz y seguirte.  Quiero dejar atrás todo lo que estorba en mi comunión contigo.  Quiero mirar a la meta que es a tu lado y caminar confiado en que Tú alumbras mis pasos.  Gracias mi Señor.  Gracias por tanto que me das.  En Cristo Jesús.  Amén.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Santiago 3:5-6

Santiago 3:5-6
Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. Imagínense, ¡qué grande bosque se incendia con tan pequeña chispa! También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.


¿Qué tanto puede hacer la lengua? ¿En verdad tiene el poder de “encender” todo un bosque? Como siempre, las respuestas las tiene la Biblia y no nuestras opiniones. Hay una gran cantidad de versículos que hacen referencia a la lengua y el cuidado que debemos tener sobre la misma. Esto me da a entender que es un miembro sumamente peligroso. Ahora, este mismo miembro también tiene poder para generar lo bueno: compartir la palabra de Dios.
Estas palabras no fueron escritas para crear un debate entre lo que pueden hacer nuestras palabras y lo que no. Esto es una advertencia, un llamado a protegerte de tus propias palabras, a poner atención y entregar tu lengua a Dios para que puedas aprender a dominarla a través de su Espíritu Santo.
Reflexionando un poco sobre la lengua, me sorprende de lo que se puede lograr a través de ella. Se han levantado revoluciones o logrado independencias a través de las palabras de un caudillo. Todo un país siendo transformado por las palabras de aquellos que pensaron que las cosas debían ser diferentes. También, tenemos el tema actual que la lengua encabeza, el fraude. Gracias a la palabrería de las personas, millones de personas han sido víctimas de un fraude. Pero como escribí unas líneas atrás, este poder tan grande que está almacenado en nuestra lengua, también puede ser utilizado para dar gloria a Dios. A través de la lengua, los discípulos de Jesús llegaron a compartir el evangelio y lo dieron a conocer en gran parte del mundo. Gracias a los planes de Dios y su obediencia, esas palabras cambiaron la forma de contar los años Antes de Cristo (A.C.) y Después de Cristo (D.C.) ¿te das cuenta de la relevancia que tiene lo que dices?
Tristemente, si no pones atención, “quemarás” varios bosques en tu vida.
He visto lo impresionantes e indomables que llegan a ser los incendios. También recuerdo de haber pasado por una zona de bosque en la cual, un año anterior había sido devastada por un gran incendio. La escena es triste y desalentadora. Gris. Sin color. Miles de árboles quemados. Sin vida. Todo comenzó con una pequeña chispa que no fue controlada. Lo mismo puede pasar con tu vida si no controlas tu lengua. Familias son destrozadas por la lengua, matrimonios divididos, hijos aislados y con corajes, amistades rotas, problemas laborales, etcétera. Te quiero animar a que medites en las consecuencias de tus palabras. Un pequeño miembro, la lengua, tiene el poder de contaminar ¡todo tu cuerpo! ¡Piénsalo!

Oración
Señor: te doy gracias por enseñarme con tu palabra que la lengua es peligrosa. Perdona todo lo mal que la he utilizado. Guíame para no estar creando incendios en mi vida por causa de ella y por el contrario que se generadora de bendición. Perdona mis pecados Señor y escucha mi oración en el nombre de Jesús.
Amén

martes, 28 de octubre de 2014

Santiago 4:1

Santiago 4:1
¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?



En la versión Dios habla hoy, traducen la segunda parte como conclusión: pues de los malos deseos que siempre están luchando en su interior. En cambio, la versión Reina Valera, la de las Américas y la Nueva Versión Internacional lo traducen como pregunta retórica. Me parece interesante poder analizar el versículo con ambas opciones.
Como escribí hace tiempo, Santiago utiliza las preguntas para llevarte a meditar sobre tu vida, tus obras, tus creencias, tu fe entre otros, y con el verso de hoy, busca hacer lo mismo. Quiere que entiendas claramente el por qué de los conflictos que hay, no solo a nivel internacional ni nacional, sino familiar. En varias ocasiones me he preguntado sobre las guerras en el mundo y su injusticia sobre aquellos que no están involucrados con los conflictos pero aún así se ven afectados en gran manera. También pienso sobre los países con problemas de nutrición y falta de servicios básicos. ¿Dónde está Dios para ayudarlos?
La respuesta la encuentras en este versículo. De sus propias pasiones surgen las guerras y los conflictos entre ustedes. De ti y de mí. No hay un tercero involucrado. De tus pasiones. De las mías. ¡Dios no está involucrado! Sé que es fácil echarle la culpa a alguien más y pensar que están peor que tú. Puede ser cierto, pero eso no quita tu parte dentro del problema. A veces las guerras y los conflictos tan grandes que sufre este mundo, te llevan a perderte dentro de tantas telarañas que hay y dejas de poner atención al “micro” mundo que existe a tu alrededor. Este versículo no es para corregir las guerras y conflictos internacionales, es par que corrijas tus guerras y tus conflictos personales. ¡Cuántas familias están peleadas por herencias! ¿Cuántos hermanos se han dejado de hablar por conflictos y desacuerdos? ¿Cuántas amistades se han acabado por dejar que las “guerras” acaben con lo que habían formado? ¿Cuántos hijos han crecido con un solo padre o tal vez sin ninguno de los dos a causa de conflictos entre ellos?
¿Te das cuenta de lo grave que son tus acciones equivocadas? ¿Puedes entender que al dar paso a tus pasiones internas, desembocas una cadena de malas decisiones? Las guerras y los conflictos ¿no surgen de tus pasiones internas? Si no quieres analizarlo así, utilizaré la versión de Dios habla hoy: tus pleitos y conflictos surgen de los malos deseos que están luchando en tu interior. Deja a un lado el pensar que los demás tienen la culpa. Entiende que tú eres causante de grandes problemas por tus propias pasiones. Mejor aprende a entregarlas a Dios.

Oración
Padre: quiero entregarte mis pasiones y pedirte que corrijas mi camino pues no quiero llevar una vida de guerra y conflictos. Guíame para aprender a escuchar y pedir perdón por mis malas decisiones. Ayúdame a transformar mis pensamientos egoístas y entender primero mis errores. No me dejes seguir solo Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

lunes, 27 de octubre de 2014

Proverbios 13:3

Proverbios 13:3

El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina.


Lo primero que me viene a la mente es recordar cuántas veces he tenido que pedir perdón por algo que dije que no estaba bien. ¿Cuántas veces has dicho: cómo pude haber dicho esto o aquello? Controlar nuestra boca no es cosa fácil. La biblia está llena de advertencias sobre ella. Nos previene sobre lo destructiva que es y lo indomable que puede llegar a ser. Nuestra boca puede provocar nuestra propia ruina si no aprendemos a entregarla a Dios. Nuestra boca debe ser controlada por nosotros y no al revés.
Aquello de lo que hablamos, dice la biblia que es lo que tenemos en el corazón. ¿Estamos criticando? ¿Juzgando? ¿Mintiendo? ¿Utilizando groserías?
¿Cómo hablas?
Seguramente cuando eras pequeño te corrigieron sobre lo que debes o no decir. Pero no creo que te hayan advertido sobre lo destructivo que puede ser el no controlar tu lengua. Me parece que muy pocas personas entienden y aceptan que al cuidar nuestra lengua protegemos nuestra vida y al no hacerlo provocamos nuestra propia ruina.
¿Por qué no hacemos un compromiso y entregamos nuestras palabras a Dios?
Qué mejor que hablar lo correcto. Qué mejor que cada vez que digas algo sea constructivo, promueva la gracia y amor de Dios. Esto no significa que vas a tener que cambiar tu tono de voz o las palabras que utilizas hablando ahora pura cursilería. ¡NO! La transformación que Dios quiere no va por ese camino sino por el lado de entregar aquello de lo que hablamos no dejando que nuestra lengua nos controle y sea ella quien decida lo que habremos de decir.
Piensa en aquellos momentos en los que no controlaste tu boca y las consecuencias que se derivaron de ello…
Todos hablan, pocos controlan lo que dicen. La lengua debe ser controlada.
Para poder controlar nuestra boca, debemos analizar nuestra forma de hablar. Debemos meditar en cómo nos dirigimos a las personas, cómo expresamos nuestras inconformidades y nuestras diferencias, cómo le hablamos a nuestros superiores y a aquellos a nuestro cargo, cómo le hablamos a nuestros seres queridos cuando estamos contentos y también cuando estamos enojados, cómo contestamos cuando nos lastiman o molestan, en general: meditar en lo que sale de nuestra boca en cualquier circunstancia.
Hoy Dios nos dice que no controlar nuestra lengua traerá ruina a nuestra vida. Es probable que, como yo, ya hayas experimentado parte de esa ruina por no haber controlado tu boca. Hagamos caso de este proverbio y comencemos a poner control sobre lo que decimos y protejamos nuestra vida.

Oración
Señor: te pido perdón por tantas cosas que he dicho que no están bien. Te entrego mi lengua porque yo no puedo controlarla. Ayúdame a que de mi boca salga bendición y no destrucción. Cambia mi forma de hablar Señor. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús
Amén