jueves, 2 de octubre de 2014

Gálatas 1:6-9

Gálatas 1:6-9


Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio.  No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.  Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡Que caiga bajo maldición!  Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡Que caiga bajo maldición!



Como algunos de ustedes saben o se han dado cuenta por lo que escribo, me encanta ver documentales.  Constantemente me cuestiono en lo que creo y busco darle sentido a mi fe.  ¿Sería la misma persona si creyera en otros principios?  ¿Llegaría a tener la misma paz y el mismo sentido mi vida?  Son preguntas difíciles.  Son preguntas que considero debemos de hacer.  Y para responderlas, debemos utilizar la misma biblia y alinearla con nuestras propias experiencias.  Es decir, la biblia dice que Dios nos da una paz que no encontramos en el mundo.  ¿Alguna vez la he experimentado?  ¿Es cierto esto?  Personalmente puedo decir que sí.  Y así puedes ir poniendo a prueba cada promesa de la palabra de Dios para confirmar que tu fe es verdadera.  No somos robots que no piensan o borregos que simplemente siguen sin saber a dónde van.  ¿De qué sirve cuestionar tu fe?  Sirve para fortalecer tus lazos con Dios.  Además de esto, es de suma importancia estudiar detalladamente la palabra.  Hoy veo muchas religiones que toman principios de la biblia o incluso predican con biblia en mano, pero aquello que hablan no corresponde a lo que está en ella.
La carta de Pablo nos hace una advertencia que no debemos tomar a la ligera.  Hay personas allá afuera que buscan tergiversar el evangelio y pueden confundirnos.  Ten cuidado.  Recuerda que Satanás es sutil y seductor.  Las contradicciones a la biblia no serán un foco rojo y una alarma sonando a diestra y siniestra.  Serán pequeños detalles.  Tomarán algunos versículos que tienen sentido para contrarrestar otros.  En el tiempo de Pablo pasó y hoy en día es fácil verlo también.  ¿Nos debemos de alarmar o espantar?  No.  Debemos tener cuidado.  Debemos proteger nuestras congregaciones.  Debemos ser sabios y corroborar que lo que se dice se practique.  Ojo, esto no quiere decir que las personas son perfectas.  ¡Por supuesto que no!  Partimos de la base de que somos pecadores.  Partimos de que el Señor nos recibe en su misericordia.  Esto es, sin merecerlo.  Recibimos su gracia y asimismo debemos extenderla a los demás.  Lo que debemos cuidar es que nuestros líderes siempre estén en línea con la palabra.  Debemos orar por ellos.  Y por último, debemos ser cuidadosos en no confundir el juzgar por proteger.  No debes estar buscando el error del prójimo.  Debemos cuidar que no se predique otro evangelio que el de Jesús.  ¿Lo puedes entender?
Con pasajes como este, mi entendimiento espiritual crece.  Comprendo que no hay otro evangelio.  Que no hay distintos dioses que tienen distintas verdades.  Mi fe se fortalece y mi entusiasmo se enciende.  Es normal tener dudas sobre tu relación con Dios.  Pregunta y busca aclararlas.  El dudar no es pecado ni está prohibido.  Lo que no está bien, es querer aceptar muchos evangelios y pensar que cada persona puede alterar la palabra de Dios a su manera.  Como Pablo lo dijo: ¡que caiga en maldición!

Oración
Señor y Dios Padre: quiero agradecer tus enseñanzas.  Quiero agradecer el cuidado tan especial que tienes para conmigo.  No dejo de sorprenderme en cuánto te preocupas por mí y cómo te has encargado de cada detalle sin dejar nada suelto.  Te quiero pedir que abras mis ojos y mi entendimiento.  Te pido que pueda vivir pegado a tu voluntad y que pueda discernir si alguien está tergiversando tu palabra.  Te pido por tu iglesia y sus líderes para que los protejas y guardes.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén

miércoles, 1 de octubre de 2014

1 Pedro 5:1-4

1 Pedro 5:1-4


A los ancianos que están entre ustedes, yo, que soy anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe con ellos de la gloria que se ha de revelar, les ruego esto: cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo, no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere.  No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplos para el rebaño.  Así, cuando aparezca el Pastor supremo, ustedes recibirán la inmarcesible corona de gloria.



Si algo no deja de sorprenderme de Dios es que nos pide exactamente lo que Él ya hizo.  Cada detalle que nos pide, se encargó de dejarnos el ejemplo perfecto.  ¿Qué hizo Jesús sino dedicar su vida entera a los discípulos y a todos nosotros?  Cuidó de ellos como su rebaño.  A pesar de ser negado, traicionado, cuestionado por su gente, siempre se mantuvo amoroso y sin dejar de servir.  Nunca pidió nada a cambio.  No reclamó el querer más dinero por ser quien hacía los milagros.  No pidió más por ser el líder.  No pidió más aunque lo merecía todo.  Él lo compartía e incluso dejaba que Judas fuera quien se encargara de administrar sus finanzas.  Cuando fue tentado por el diablo no mandó a sus ángeles para que lo acabaran sino contestó con paciencia y sabiduría a cada engaño.  Ese es el gran ejemplo de Jesús y es lo que pide que hagamos.  Si bien, el versículo se refiere a los ancianos, quienes no lo son por edad sino por posición en el servicio de la congregación, realmente cada uno de nosotros tiene esa responsabilidad.  A todos se nos envió a hacer discípulos.  A todos se nos ha pedido llevar el mensaje de Cristo.  Esto significa que cada uno de nosotros debería tener “ovejas” a su cargo.  No se trata de llevar un mensaje y “aventar” a las ovejas a la iglesia y que “ellos” se encarguen.  Tú debes ver por esa persona.  Debes dedicarle de tu tiempo y velar por su crecimiento espiritual.  Ahora, los líderes de la iglesia tienen mayores responsabilidades y por consecuencia sus errores pueden causar un impacto de más tamaño.  Por esta razón se hace especial énfasis a ellos.  Pero si leemos con atención lo que Pedro pide a los ancianos, realmente podemos identificarnos con cada uno de los principios.
Cuiden al rebaño.  Tengamos cuidado de nuestra iglesia.  Protejámosla.  Mantengámonos unidos en el amor de Dios y busquemos estar en paz los unos con los otros.  Líderes, ancianos, pongan atención a lo que sucede.  No dejen que haya pleitos.  No dejen que las personas se alejen de la palabra.  Dediquen de su tiempo al crecimiento espiritual de cada “oveja”.  Que el servir se vuelva un acto natural y de gozo.  Que el servir no sea una carga sino un motivo de bendición.  Recuerda, nuestra carne prefiere ser servida pero hay mayor bendición en servir.
No sean tiranos.  No utilicemos nuestra posición o conocimiento para aplastar a los demás.  No queramos dar órdenes como si fuéramos la autoridad máxima.  Todos estamos sujetos a Cristo.  ¿Cómo sentirse superior?  ¿Cómo tratar mal a nuestro hermano?  Tristemente la carne puede convertirnos en tiranos y por ello Pedro nos advierte de no caer en esta situación.
Sean ejemplo a su rebaño.  El mismo Pedro fue reprendido por estar llevando un doble testimonio entre los judíos y los gentiles.  Por experiencia propia nos recuerda la importancia de ser congruentes y llevar el ejemplo de lo que predicamos.  Como dice Santiago: ¿puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y salada?  Entonces ¿cómo es que podemos comportarnos de dos formas con una misma creencia en Cristo?  Pon atención a tu testimonio.  Pon atención a las palabras que salen de tu boca.  Pon atención a tus actos.  Pon atención a lo que hay en tu corazón.
Cada uno de estos principios servirán para darle sentido a tu vida.  Traerán bendición a tu camino y el día que Dios te llame, podrás estar gozoso de haber utilizado todo lo que recibiste de Él para Su gloria.

Oración
Padre Santo: te doy gracias por el maravilloso ejemplo de Jesús y del apóstol Pedro.  Gracias por mostrarme que puedo vivir distinto.  Gracias por recordarme que mi carne puede ser controlada y mis decisiones pueden ser distintas.  Te pido que aprenda a servir, a cuidar a los hermanos a que permanezcan en su fe y a mantenerme siempre humilde y sencillo.  Te pido no dejes de transformar mi vida y mostrarme cómo servirte.  En el nombre de Jesús.  Amén 

martes, 30 de septiembre de 2014

Hebreos 5:1-3

Hebreos 5:1-3

Todo sumo sacerdote es escogido de entre los hombres.  Él mismo es nombrado para representar a su pueblo ante Dios, y ofrecer dones y sacrificios por los pecados.  Puede tratar con paciencia a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está sujeto a las debilidades humanas.  Por tal razón se ve obligado a ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como también por los del pueblo.



Más adelante estudiaremos que Cristo es superior a cualquier otro sacerdote que existió y cómo no debemos tener sacerdotes hoy en día pues Él es la perfección total.  El día de hoy quiero enfocarme en la importancia que tiene el entender la posición de cualquier servidor en la iglesia: pecador.  Igual que tú y yo.  Todos somos pecadores.  No hay nadie que sea “mejor” o “peor” sino que cada uno de nosotros cargamos con nuestra naturaleza caída y no hay forma de deshacernos de ella o pensar que uno tiene menos pecado que otro.  Lo único que realmente puede diferenciarnos es Cristo.  Él pagó por aquellos que le reconocen y, por lo tanto, nos hace distintos a aquellos que siguen encadenados a su pecado.  Ahora, es importante que los líderes en una congregación tengan ciertas características y parámetros.  Como el pasaje lo dice: tratan con paciencia a los ignorantes y a los extraviados.  En la carta de Timoteo capítulo 3 podemos ver otras características necesarias para servir.  Pero al final de cuentas, debemos entender que el servir no nos hace más o menos santos.  Por eso el pasaje nos dice: el sacerdote se ve obligado a ofrecer sacrificios por sus propios pecados.  Él también necesita perdón de Dios.  Aquellos que compartimos a Cristo no somos más que los que no lo hacen.  Compartimos la misma “línea directa” con el Señor que con todos los que le han recibido.
¿Sabes?  Tristemente hay personas que todavía adoran a otros seres humanos.  Los colocan en un pedestal y piensan que son diferentes.  No lo son.  Piensan que tiene algún tipo de unción divina.  No la tienen.  Piensan que son intermediarios de Dios.  No lo son pues Cristo es el único camino.  Y así las personas viven confundidas.  Por eso es tan importante estudiar la palabra y después compartirla.  ¡Para que la gente deje atrás toda esa ignorancia!
Por último, el pasaje nos dice que los sacerdotes eran escogidos por los hombres.  Después aprenderemos que Cristo, a diferencia de los demás, fue escogido por Dios.  Por esta razón, debemos entender que no hay nadie por encima de Él y esto nos pone al resto en el mismo nivel.  No te dejes confundir.  Los humanos somos pecadores y solamente la gracia de Dios nos absuelve de ese pecado.  No hay nadie que pueda perdonarnos más que el Señor y no hay nadie que represente a Dios sino Cristo.  Por más que digan ser representantes de Él y que Dios les dijo esto o aquello.  Si no está en línea con la palabra de Dios no le hagas caso y considéralo fuera de la voluntad de el Señor.  Te animo a que estudies la biblia y no te dejes llevar por lo que ves o escuchas sino por lo que Dios mismo te dice a través de su palabra.

Oración

Señor: gracias por mostrarme que Jesús es el único camino a Ti.  Gracias por enseñarme que ningún hombre es mayor que otro y que todos somos pecadores y necesitamos de tu perdón.  Yo te pido me perdones y me limpies pues quiero estar apartado para Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Hechos 9:15-16

Hechos 9:15-16
El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.



La respuesta de Dios a los cuestionamientos de Ananías es: Ve. Pero Dios dentro de todo su poder y potestad, sigue siendo amoroso y le dedica tiempo a Ananías dándole una explicación del por qué debe ir. Si Dios siendo dios aparta un espacio para hablar personalmente con Ananías y aclarar sus miedos y dudas, ¿cuánto más debemos hacer nosotros por nuestro prójimo? Personalmente soy muy impaciente y no se me complica desesperarme. Me cuesta trabajo destinar de mi tiempo a los demás. En pocas palabras, soy egoísta. Al ver que Dios se toma la molestia de explicar el por qué de sus planes me hace darme cuenta lo mal que estoy al no amar a mi prójimo como a mí mismo y entregar de mi tiempo y esfuerzo. Piénsalo. Tal vez eres como yo…
Instrumento escogido me es éste. Si alguna vez te has sentido deprimido, sin mucha dirección y pensando que no vales mucho, quiero decirte que en Cristo tu vida tiene un propósito y está llena de sentido y valor. Aquellos que recibimos a Jesús, nos dice la biblia que somos adoptados dentro del pueblo de Dios, del linaje escogido. La gente busca sentido de pertenencia en una nacionalidad, en un grupo de amigos o en alguna actividad afín, pero esto llena parcialmente la necesidad. El ser hijos de Dios es lo que realmente nos permite sentirnos plenos e identificados. No pertenecemos más a este mundo sino a Aquél que nos rescató. Tu vida tiene un propósito. Instrumento escogido eres. ¿Estás dispuesto en ponerte a disposición de Dios?
Para llevar mi nombre en presencia de… Ir y hacer discípulos a todo el mundo nos dice Jesús. Esta es nuestra gran comisión. Este era el plan que Dios tenía sobre Saulo. Llevarlo ante reyes, judíos, gentiles y todo aquel que se le pusiera en frente para que diera testimonio de que Jesús es el Mesías. A veces nos atoramos con la ayuda física o mental. Tratamos de ayudar a los pobres, a las viudas, a los hambrientos, a los que sufren agresión, a los adictos y así los ejemplos abundan. Si bien, ayudarlos es una tarea ejemplar, nuestro propósito y motivo principal debe ser el compartir a Cristo y reconciliar a las personas con Él. Somos embajadores, representantes de nuestro Señor. Nuestra responsabilidad es hablar de Él y representarlo en todo momento. Hay gran necesidad por escuchar el evangelio pero ¿cómo habrán de escucharlo si no lo compartes?
Es necesario padecer por mi nombre… Seguir a Cristo no es fácil. Significa dejar que Él gobierne cediendo el trono de tu vida. Significa ir en contra de lo que se promueve a tu alrededor persiguiendo el dar gloria a Jehová. Dios no nos promete un camino sencillo pero sí uno lleno, abundante y desbordante de bendiciones. ¿Estás dispuesto a padecer para recibirlas?

Oración
Señor: estoy dispuesto a padecer por tu nombre. Quiero ser hijo tuyo, quiero que gobiernes mi vida y reines siempre en mí. Perdóname por mis pecados y permite que pueda vivir amándote y amando a mi prójimo. Gracias por darle sentido a mi vida y un propósito. Gracias por darme dirección y esperanza. Gracias por mostrarme que mi camino no llevaba a nada bueno y por tomarte el tiempo para explicarme cómo cambiar y por dónde caminar. Gracias Señor, en el nombre de Cristo. Amén.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Hechos 19:13-16

Hechos 19:13-16


Algunos judíos que andaban expulsando espíritus malignos intentaron invocar sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús.  Decían: ¡En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordeno que salgan!  Esto hacían siete hijos de un tal Esceva, que era uno de los jefes de los sacerdotes judíos.  Un día, el espíritu maligno les replicó: conozco a Jesús y sé quién es Pablo, pero ustedes ¿Quienes son?  Y abalanzándose sobre ellos, el hombre que tenía el espíritu maligno los dominó a todos.  Los maltrató con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y heridos.


Con Dios no se juega.  Pareciera obvio pero no lo es.  Muchos de nosotros hemos caído en este mismo error.  Pensamos que podemos utilizar su nombre a nuestra conveniencia.  En el momento en que lo necesitamos y pidiendo por aquello que queremos.  No nos preocupamos por obedecerle ni por conocerle, simplemente invocamos su nombre para tratar de cumplir con nuestra voluntad.  Así estaban haciendo estos judíos.  Veían que Pablo realizaba grandes milagros utilizando el nombre de Jesús y pensaron que podrían hacer lo mismo.  Pensaron que todo se basa en lo que hacemos y decimos mientras la biblia nos dice que Dios ve el corazón.  ¿Cuántos allá afuera siguen pensando de esta manera?  La respuesta es triste y simple: muchos.
Cuando decides darle la vuelta a lo que Dios te dice, estás pensando que tú puedes hacer mejor las cosas de lo que Él lo haría.  ¿Lo entiendes?  Te lo repito.  Cada vez que la Biblia nos dice que debemos hacer esto o aquello y no lo hacemos, estamos pensando que nosotros lo haríamos mejor que Dios o que nuestra forma es más eficiente.  Piénsalo.  Si no, ¿por qué no actuamos como nos dice la biblia?  ¿Por qué posponemos el obedecer?  Porque nos cuesta trabajo creerle a Dios.  Nos cuesta trabajo entregar todo aquello que tanto valoramos.  Nos cuesta trabajo admitir que nos hemos equivocado.  Lo que hoy quiero que reflexiones es en cómo terminamos cuando omitimos los principios del Señor y lo utilizamos según nuestra conveniencia.  Terminamos como los judíos del pasaje: maltratados, desnudos y heridos.  Seguramente ya te ha pasado y puedes recordar ese momento.  Terminaste peor mientras pensabas que las cosas mejorarían.  ¿Sabes?  Es difícil lo que te voy a decir pero es la verdad: es tu culpa.  Tú decidiste no obedecer.  Tú decidiste hacer tesoros en la tierra olvidando aquellos que están en el cielo.  Tú te dejaste seducir por lo que te aparta de Dios.  Tal vez hoy estás herido y maltratado.  Te tengo una buena noticia.  El Señor te está esperando con los brazos abiertos.  Pide perdón.  Reconcíliate con el Señor y empieza de nuevo.
Por último, quiero hacer énfasis en las palabras del espíritu maligno: conozco a Jesús y sé quién es Pablo.  ¿Por qué los espíritus reconocen fácilmente a Jesús y a nosotros nos cuesta tanto trabajo?  Dejemos que Jesús destruya todas nuestras barreras y murallas que hemos construido para “protegernos”.  Reconozcámosle.  Adorémosle.  Y sobre todo creámosle.  Jesús existe.  Su palabra está en la Biblia que puedes leer en todo momento.  Dejemos de hacer nuestra voluntad.  Dejemos de pensar que lo podemos hacer mejor.  Dejemos que Él guíe.  Dejemos que Él nos llene.  Dejemos que Él nos cuide.  O acaso ¿Quieres seguir terminando herido y maltratado?  Yo no.
Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados y te pido que pueda ser reconciliado contigo.  Entiendo que Jesús murió por mí y que su nombre no debe ser invocado conforme a mi voluntad sino la tuya.  Te pido que transformes mi corazón y lo alinees conforme al tuyo.  Quiero ponerte primero y dejar de terminar herido y maltratado por hacer mi voluntad.  Escucha mi oración Señor, en el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 27 de septiembre de 2014

Hechos 27:16-19

Hechos 27:16-19



Mientras pasábamos al abrigo de un islote llamado Cauda, a duras penas pudimos sujetar el bote salvavidas.  Después de subirlo a bordo, amarraron con sogas todo el casco del barco para reforzarlo.  Temiendo que fueran a encallar en los bancos de arena de la Sirte, echaron el ancla flotante y dejaron el barco a la deriva.  Al día siguiente, dado que la tempestad seguía arremetiendo con mucha fuerza contra nosotros, comenzaron a arrojar la carga por la borda.  Al tercer día con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos del barco.  



La vida está llena de momentos difíciles.  Si el día de hoy tus vientos son tranquilos, mi recomendación es que des gracias y gloria a Dios.  Además, utiliza este tiempo para mejorar tu comunión con Él y prepararte para lo que venga. 

En el pasaje vemos que la tempestad estaba llegando a un grado tal que comenzaron a echar por la borda toda la carga.  Lo que necesitaban los dueños del barco para hacer dinero.  Era su negocio y para muchos, podría considerarse su vida.  ¿Cuánta gente cuando pierden un bien material dice: ahí va mi vida?  De cierta manera es cierto.  Nos apegamos tanto a los bienes que cuando tenemos que desprendernos de ellos nos cuesta demasiado trabajo y pensamos que están arrancando una parte de nuestro ser.  Piensa por un momento en la escena del barco y la tempestad.  Los cielos están negros.  El viento es mucho más poderoso de lo que el barco parece que puede soportar.  De repente te das cuenta que eres insignificante en comparación de los mares, los cielos y los vientos.  Eres una pequeña hormiguita que nada puede hacer al respecto y comienzas a desesperarte y entender que algo debes hacer para poder sobrevivir.  Tu mente empieza a funcionar con mil ideas por segundo.  Te das cuenta que hay mucho peso en el barco y sería bueno deshacerte de lo que no es vital.  La carga te sirvió mientras las cosas estaban en calma y podías comerciar y ganar dinero.  Hoy es un verdadero estorbo para poder sobrevivir.  Es necesario deshacerte de esa carga si quieres seguir adelante.  Pero si la tiras, perderás todo el dinero que ibas a generar.  Puede ser que tu reputación se vea afectada y tu negocio disminuya considerablemente.  ¿De qué vas a vivir?  ¿Cómo vas a tener dinero?  Tienes razón.  Son preguntas muy importantes.  El problema radica en que si no estás vivo, de qué sirve preguntárselas.  Ahora traslademos toda esta escena a tu vida.  ¿Cuánta carga estás arrastrando que debes tirar por la borda?  Cosas o incluso personas que piensas que son valiosas pero lo único que hacen es alejarte e interrumpir tu comunión con Dios.  Esa carga está afectando tu vida.  Lo sabes.  Lo has notado.  Pero no quieres deshacerte de ella porque piensas que puedes seguir así y nada pasará.  Déjame decirte que Dios es celoso de ti y no quiere ser el segundo ni el tercer lugar en tu vida.  El quiere estar por encima de todo y todos.  No lo puedes engañar y sabe perfectamente cuando lo desplazas del trono.  Son los momentos difíciles los que te hacen recordar que tus prioridades andan invertidas.  Son las enfermedades, los fallecimientos, los despidos, las sequías y todo tipo de problemas los que nos recuerdan que aquello que tanto valoramos realmente nos estorba para seguir adelante.  En el barco comenzaron a deshacerse de la carga y tres días después de los aparejos o sea de los instrumentos que el barco utiliza para navegar.  

Independientemente de que la situación era crítica, buscaron agarrarse de lo poco que les quedaba.  El barco.  Pero tres días después vieron que habría que desprenderse de más cosas si querían sobrevivir.  Tres días.  Setenta y dos horas estuvieron sufriendo en la tempestad hasta que decidieron desbaratar el barco y dejarlo como un bote salvavidas nada más.  

El barco es tu vida, tu cuerpo.  El barco nos recuerda cuántas porquerías acumulamos mientras todo es viento en popa y qué poco nos sirven cuando las cosas son adversas.  Hoy te animo a que medites en tus cargas.  Te animo a que medites si es necesario que una vez que te has dado cuenta que debes deshacerte de tantas cosas, dejes pasar más tiempo hasta que entiendas que es necesario deshacerte de todo pues no puedes seguir más.  ¿Cuánta tormenta necesitas para ceder?  ¿Qué tan duro está tu corazón para no dejarte tomar decisiones correctas?  No dejes que tu orgullo estorbe.   Entrega tu vida a Cristo.  Deja que Él lleve tus cargas.  Deja que Él te muestre por dónde caminar.  Deja que su amor llene tu vida.

Oración

Señor: no puedo más.  Las cargas me están aplastando y la tempestad me tiene atrapado.  Me entrego a ti mi Señor.  Rescátame y líbrame.  Te pido que perdones mis pecados.  Te pido me guíes por vientos mejores y me muestres cómo confiar en Ti cuando las tormentas son fuertes.  Hoy entiendo que todo aquello que consideraba útil y valioso no me ha servido para seguir adelante y por ello te pido que seas Tú quien me de la fuerza y la paz que tanta falta me hacen.  En Cristo Jesús te lo pido.

Amén 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Hechos 27:27-29

Hechos 27:27-29


Ya habíamos pasado catorce noches a la deriva por el mar Adriático, cuando a eso de la medianoche los marineros presintieron que se aproximaban a tierra.  Echaron la sonda y encontraron que el agua tenía unos treinta y siete metros de profundidad.  Más adelante volvieron a echar la sonda y encontraron que tenía cerca de veintiséis metros de profundidad.  Temiendo que fuéramos a estrellarnos contra las rocas, echaron cuatro anclas por la popa y se pusieron a rogar que amaneciera.


Tal vez tú no has pasado catorce días a la deriva por el mar Adriático pero sí has estado en el hospital por la enfermedad de un ser querido o por la tuya.  Piensa en esos momentos en los que te sentiste que estabas a la deriva y simplemente no sabías qué hacer.  Recuerda los sentimientos.  Tu frustración.  Tu soledad.  Tu miedo.  Tu incertidumbre.  Es difícil.  Por eso debes siempre reflexionar sobre cómo diriges tu vida.  ¿Qué ocupa el primer lugar de tus prioridades?  ¿Sobre qué principios tomas decisiones?  Estas dos preguntas son importantísimas y te voy a explicar por qué.  En el pasaje de hoy vemos que llevaban ya varios días en la tempestad y habían perdido la esperanza de vivir.  Pablo les anuncia que su Dios le ha revelado que ninguno perecerá.  Si nos ponemos en los pies de los que estaban ahí, estoy seguro que varios dieron por loco a Pablo.  Piénsalo.  Llevaban días sin comer y la tempestad era sumamente dura.  ¡Cualquiera podría volverse loco!  Muchos de los que oyeron sus palabras no las creyeron y más adelante veremos cómo querían bajarse del barco a como diera lugar.  Después vemos que al echar la sonda, el agua comienza a estar cada vez menos profunda lo que es una muy buena señal.  ¿El problema?  Llega un momento tal en el que tienen que echar las anclas y esperar a que amaneciera.  ¿Parece fácil cierto?  Pues si has estado en una situación difícil sabes que no lo es.  Por esta razón, el pasaje dice que los que estaban a bordo no se fueron a dormir tranquilos y aliviados.  Por el contrario, nos dice que se pusieron a rogar que amaneciera.  ¡Ya no podían más!  Después de todo lo que habían atravesado anhelaban el poder ver tierra y bajarse de ese barco.  Así también nos pasa.  Después de varios días a la deriva, ya no podemos dormir tranquilos y solamente estamos rogando porque las cosas cambien.  Ruegas por encontrar un trabajo.  Ruegas por tu salud o la de alguien más.  Ruegas por tu tristeza.  Ruegas por tu soledad.  Ruegas por que puedas salir adelante.  ¿Notas la diferencia entre pedir y rogar?  Hay una gran diferencia en actitud.  Cuando rogamos, sabemos que es nuestra única opción y que no podemos más por nuestra propia cuenta.  Así nos quiere Dios.  De rodillas.  Rogando.  Reconociendo que lo necesitamos.  Reconociendo que no podemos más.  Él está ahí listo para abrazarte.  Totalmente presto para consolarte.  Cuando Dios ocupa el trono de nuestra vida y basamos nuestras decisiones en sus principios, el esperar se vuelve más sencillo.  El poder irnos a dormir para esperar a que amanezca se vuelve más fácil.  Cuando confías en el Creador y dejas que Él te llene de su paz, todo cambia.  Cuando cambias tus cargas pesadas por las de Él que son ligeras finalmente puedes darte cuenta de lo atrapado que vivías y lo difícil que era caminar.  Cuando pones tu fe en Dios el esperar tiene un propósito y se convierte en gozo.  Por el contrario, ya sabes lo que es esperar a que amanezca lejos de Él.
Oración
Padre Santo: perdóname.  Perdona mis ofensas contra Ti, perdona mi soberbia y mi falta de entrega.  Hoy me doy cuenta que no puedo más y necesito rogarte por que le des dirección y sentido a mi vida.  No sé ni puedo esperar por eso te necesito.  Te pido que pueda esperar confiado en Ti.  Te pido que pueda esperar a través de tu consuelo, tu paz y tus bendiciones.  Lléname de Ti mi Señor.  En el nombre de Cristo Jesús te lo pido.  Amén